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Psicología, Conocimiento y Sociedad

versão On-line ISSN 1688-7026

Psicol. Conoc. Soc. vol.13 no.1 Montevideo maio 2023  Epub 31-Maio-2023

https://doi.org/10.26864/pcs.v13.n1.1 

Trabajos originales

Sentidos y vivencias relacionados con el uso recreativo de MDMA (Éxtasis)

Senses and experiences related to the recreational use of MDMA (Ecstasy)

Sentidos e experiências relacionadas ao uso recreativo de MDMA (Êxtase)

Leticia Aszkinas Browarski1 
http://orcid.org/0000-0001-8527-2010

Juan Enrique Fernández Romar1 
http://orcid.org/0000-0001-5930-6512

1Universidad de la República, Uruguay Autor referente: laszkinas@psico.edu.uy


Resumen:

Se presentan a continuación los resultados de un estudio exploratorio y descriptivo centrado en el análisis de los sentidos y vivencias asociados a experiencias de consumo de MDMA (3,4-metilendioximetanfetamina, Éxtasis) en usuarios jóvenes de esta sustancia que habitaban la ciudad de Montevideo en el período 2017-2019. Se desarrolló un muestreo no probabilístico en cadena que permitió la realización de 13 entrevistas a personas con edades comprendidas entre los 20 y 32 años. Los resultados de este trabajo confirman las motivaciones de consumo ya identificadas en otros estudios tales como la búsqueda de un estado de euforia y desinhibición así como de descarga energética y felicidad compartida. Sin embargo también se observó un particular interés en la posibilidad de comunicación sincera al igual que una marcada confianza en lograr experiencias poco riesgosas que propicien efectos duraderos en los vínculos generados por el consumo compartido. Estos indicios pueden ser de interés para el diseño de estrategias clínicas que incluyan a esta sustancia como fármaco coadyuvante de la experiencia terapéutica.

Palabras clave: Éxtasis; consumo recreativo; subjetividad; motivaciones

Abstract:

Below are presented the results of an exploratory and descriptive study focused on analyzing the senses and experiences associated with MDMA (3,4-methylenedioxymethamphetamine, Ecstasy) consumption experiences in young users of this substance living in the city of Montevideo in the period 2017-2019. A non-probabilistic chain sampling was developed that allowed for the realization of 13 interviews with people between the ages of 20 and 32. The results of this work confirm the consumption motivations already identified in other studies, such as the search for a state of euphoria and disinhibition, as well as energetic discharge and shared happiness. However, a particular interest was also observed in the possibility of sincere communication, as well as a marked confidence in achieving low-risk experiences that foster lasting effects on the relationships generated by shared consumption. These findings may be of interest for the design of clinical strategies that include this substance as an adjunct drug for therapeutic experiences.

Keywords: Ecstasy; recreational consumption; subjectivity; motivations

Resumo:

A seguir estão apresentados os resultados de um estudo exploratório e descritivo centrado na análise dos sentidos e experiências associados ao consumo de MDMA (3,4-metilenodioximetanfetamina, Ecstasy) em usuários jovens desta substância que residiam na cidade de Montevideo no período de 2017 a 2019. Foi realizado um amostragem não probabilística em cadeia que permitiu a realização de 13 entrevistas com pessoas entre 20 e 32 anos de idade. Os resultados deste trabalho confirmam as motivações de consumo já identificadas em outros estudos, tais como a busca por um estado de euforia e desinibição, bem como a descarga energética e a felicidade compartilhada. No entanto, também foi observado um interesse particular na possibilidade de comunicação sincera, bem como uma confiança marcante em alcançar experiências de baixo risco que propiciem efeitos duradouros nos vínculos gerados pelo consumo compartilhado. Esses indícios podem ser de interesse para o desenvolvimento de estratégias clínicas que incluam esta substância como um fármaco coadjuvante da experiência terapêutica.

Palavras-chave: Ecstasy; consumo recreativo; subjetividade; motivações

El término éxtasis se refiere al 3,4 metilendioximetanfetamina (MDMA), un derivado anfetamínico con una estructura feniletilamina similar a neurotransmisores como la dopamina, noradrenalina y serotonina (Hernández-López, 2002). Aunque fue sintetizado en 1912 por los laboratorios Merck de Darmstadt (Alemania) como fármaco anorexígeno, nunca se comercializó con ese fin.

En 1975, Alexander Shulgin resintetizó el MDMA y comenzó a realizar ensayos terapéuticos con él en 1977 junto a Leo Zoff, quien lo utilizó bajo el nombre de Adam en San Francisco (Gamella y Álvarez, 1999). Tanto el MDMA como el Adam se han utilizado con diferentes objetivos en muy diversos contextos, dosis, combinaciones y apelando a diversas redes de distribución (Gamella y Álvarez, 1999).

Aunque el MDMA ha sido conocido con diversos nombres, como Adam, XTC y Euforia, el término éxtasis ha sido una denominación principalmente utilizada con fines recreativos, mientras que el nombre Adam se ha empleado fundamentalmente en contextos terapéuticos (Collin, 2002). Se ha argumentado también que el término éxtasis fue popularizado por traficantes de drogas y que ha contribuido a la creación de un imaginario alrededor de esta sustancia. A partir de los años setenta, el éxtasis comenzó a ser utilizado ampliamente de forma recreativa por jóvenes en los Estados Unidos (Caudevilla, 2005; Sáiz Martínez et al., 2003).

En 1986, la inclusión del MDMA en la Lista I del Convenio sobre Psicotrópicos de la OMS bajo la categoría de "drogas de síntesis" o "drogas de diseño" resultó en una nueva prohibición de su acceso legal. El término "drogas de diseño" fue elaborado en los años 60 por Gary Henderson, investigador de la Universidad de California, para referirse a una serie de sustancias sintéticas que empezaban a ser objeto de tráfico ilegal. Establecía que no tenían usos médicos y presentaban un alto potencial de abuso (Sáiz Martínez et al., 2003).

El MDMA puede tener dos presentaciones: en pastillas o en cristales. Los efectos suelen conducir a experiencias emocionales positivas, con escasa distorsión de la percepción y aumento de energía. Habitualmente se administra por vía oral, metabolizándose a través del estómago, y el intestino delgado donde es absorbido y pasa al torrente sanguíneo hasta llegar a actuar principalmente sobre las neuronas serotoninérgicas que se encuentran en el cerebro. Además puede actuar sobre otros receptores adrenérgicos, dopaminérgicos, histaminérgicos, entre otros (Caudevilla, 2005). Los efectos suelen comenzar con lo que se denomina «subidón» más o menos media hora después de ingerir la sustancia, manifestándose con aumento de la temperatura corporal, de la presión arterial y ritmo cardíaco; en algunos casos se experimenta ansiedad o malestar estomacal. Luego suelen empezar a expresarse los efectos buscados como el aumento de la energía, euforia, diversión y emotividad que tienen una duración aproximada de 4 a 6 horas, en función de la pureza de la sustancia consumida, las características de la persona y el contexto de uso. La vida media en el organismo es de 6 horas aproximadamente, su metabolización es hepática, eliminando la mayor parte paulatinamente por la orina, de todos modos permanecen metabolitos por 2 o 3 días posteriores a la ingesta (Galicia, Nogue, Sanjurjo & Miro, 2010).

En la Séptima Encuesta Nacional de Hogares sobre consumo de drogas (Junta Nacional de Drogas, 2019) se observó una prevalencia relativamente baja, si bien cabe señalar el crecimiento constante, mientras que en 2001 el consumo de éxtasis se expresaba en el 0,1 % de la población entrevistada, en 2019 se ubicó en el 2,6 %. En otro estudio centrado en la población universitaria (Observatorio Uruguayo de Drogas (OUD), 2015), la prevalencia del consumo de éxtasis fue del orden del 2,8 %. Esto resulta consistente con investigaciones que refieren al perfil socioeconómico de las personas que usan éxtasis, así como al aumento de la presencia de esta droga en personas de mayor rango etario, que suelen comenzar a consumir en torno a los 21 años, sin observarse diferencias significativas por sexo (Camarotti, 2010).

Es importante destacar que la edad de inicio del consumo de éxtasis es una de las más altas en nuestro país en comparación con otras drogas. Las investigaciones mencionadas muestran que los usuarios acceden a información de calidad y la incorporan a sus prácticas de consumo. Para comprender mejor este fenómeno, es necesario explorar las vivencias y experiencias de personas que han consumido éxtasis recreativamente, considerando sus múltiples significados y sentidos. El consumo de drogas como práctica social tiene implicaciones en la gestión del placer, los riesgos, la criminalización, la patologización y la orientación sanitaria (Palazzolo, 2017). Por lo tanto, es relevante identificar y analizar las prácticas discursivas de las personas que consumen drogas, reconociéndolas como actores en la producción y distribución de significados sobre las drogas ilegales, lo que contribuye a la configuración de lo que se considera problemático y lo que no lo es.

En Uruguay el consumo de MDMA es principalmente de carácter recreativo y hasta el momento no se ha hallado evidencia de que dicho consumo adquiera patrones adictivos (Suárez & Rossal 2015; Junta Nacional de Drogas, 2019); sin embargo, el uso abusivo de larga data de esta sustancia conlleva riesgos debido a que presenta cierto grado de neurotoxicidad (López-Muñoz, Rubio, González Martínez & Álamo, 2004; Hernández-López, 2002).

El uso de éxtasis a menudo deja de ser visto como problemático por los consumidores, quienes ven su ilegalidad como un simple descriptor. Esto oculta los riesgos asociados con consumir una sustancia sin estándares ni regulaciones que garanticen su calidad y seguridad sanitaria. Aunque los riesgos agudos de morbilidad y mortalidad son poco frecuentes, incluyen arritmias, hipertermia fulminante e insuficiencia renal. El éxtasis también puede exponer a los usuarios a otros riesgos para su salud, ya que la sustancia y sus derivados atraviesan la barrera hematoencefálica y pueden acumularse en el sistema nervioso central, lo que puede afectar el funcionamiento cardíaco y renal, entre otros. Es importante discutir estos riesgos con los usuarios que consideran el éxtasis como una droga segura y poco tóxica. El consumo recreativo de éxtasis suele ocurrir en fiestas electrónicas, aunque también puede darse en pequeños grupos o en parejas. En tiempos de virtualidad, se destaca la importancia del encuentro presencial en la pista de baile, donde el contacto físico y la música se combinan para generar una experiencia única. Es crucial comprender las experiencias y significados que los consumidores atribuyen al uso de éxtasis, tanto a nivel personal como social.

Los efectos que registran las personas usuarias están en función del set (características de personalidad, edad, situación vital) y el setting (contexto, dosis, pureza de la sustancia, información). De esta forma se entiende la experiencia con drogas desde una mirada amplia que elude reduccionismos que únicamente contemplan los efectos de la sustancia en el organismo.

Metodología

Para la selección de la muestra se utilizaron criterios de inclusión como tener entre 18 y 36 años, residir en Montevideo y haber consumido éxtasis en los últimos 12 meses, mediante un muestreo no probabilístico en cadena. Se realizaron 13 entrevistas a personas voluntarias de entre 20 y 32 años, compuestas por 5 mujeres y 8 hombres, a quienes se les solicitó firmar un consentimiento informado. Se empleó la teoría fundamentada en la recolección y análisis de datos para identificar las saturaciones y singularidades de los mismos, buscando concordancias y disonancias para comprender mejor la complejidad del fenómeno estudiado.

Resultados

Los resultados de la muestra no buscan ser representativos estadísticamente hablando, pero sí permiten caracterizar el perfil de los usuarios de éxtasis entrevistados. La edad media fue de 27 años, con una edad de inicio de consumo a los 23 años y cuatro años de consumo aproximadamente al momento de la entrevista. Todos los entrevistados contaban con un nivel educativo avanzado, siendo la mayoría (77%) universitarios y el resto bachilleres. Además, casi todos tenían un empleo formal, excepto una persona. Esto indica que los usuarios de éxtasis de esta muestra están integrados socialmente y que el consumo de la sustancia no interfiere significativamente en sus actividades cotidianas.

Después de consumir éxtasis, algunas personas experimentan sensaciones de angustia, tristeza o depresión que se resuelven espontáneamente, conocido como "midweek blues" (Parrott, 2002). Esto puede deberse al agotamiento monoaminérgico. Las primeras experiencias de consumo se dividen en dos grupos: aquellos que quedaron maravillados por la experiencia y aquellos que se sintieron incómodos y ansiosos debido a la intensidad y falta de referencia. En algunos casos, los estándares altos previamente mencionados por amigos o en foros de internet produjeron una idealización que resultó en frustración en el proceso de consumo. Aunque las experiencias de consumo son reportadas como positivas por todas las personas entrevistadas, los efectos posteriore en la esfera anímica, la tensión mandibular y las molestias consiguientes son mencionados como negativos. Algunos entrevistados racionalizan e intelectualizan las experiencias de consumo, explicando los procesos vividos en forma muy sofisticada, aunque inteligible. Estas vivencias son asociadas con placer, euforia, conexión, bienestar, felicidad, plenitud, confianza, diversión y en algunos casos, espiritualidad.

En general, las personas entrevistadas consumen éxtasis en contextos de fiestas electrónicas, pero las vivencias y significados que atribuyen a estas experiencias van más allá de las seis horas del efecto específico de la sustancia. Según los hallazgos de la investigación, algunas personas describen efectos terapéuticos después del consumo, como mayor capacidad de conexión con los demás. Aunque el balance entre los efectos deseados y no deseados del éxtasis resulta favorable en general, las personas con trastornos del humor pueden experimentar alteraciones pronunciadas en su estado de ánimo debido a la afectación de la serotonina. Estos elementos resultan concordantes con otros estudios similares como los de Gamella y Álvarez (1999).

Además, se observa que algunas personas buscan información previa al consumo en redes sociales, artículos científicos y con amigos, pero no recurren al sistema de salud para manifestar dudas o inquietudes. De esta manera, se evidencia una falta de referencia de las personas usuarias con las instituciones de salud para realizar consultas relativas al consumo de drogas como el éxtasis, y resuelven sus inquietudes por canales informales como foros en internet, páginas especializadas, amigos o dealers.

Luego de las primeras experiencias, quienes participaron del estudio manifestaron conformidad y fascinación evidenciando un fuerte interés en repetir la experiencia, lo que en su entorno se denomina «quedar manija».

Para algunos “como la primera vez no hay”, la conmoción por la experiencia de vincular de conexión, sumada al efecto de novedad se vuelve casi como una revelación que ya no es posible reiterar aunque se aumente la dosis en las siguientes oportunidades.

Para otros en cambio, la primera vez no fue tan memorable, ya que no entendían la naturaleza de la experiencia ni el el «pegue» de lo sustancia tornándose una situación algo incómoda. No obstante, describieron que en oportunidades ulteriores los efectos se volvieron más placenteros y enriquecederos a medida que se ganaba conocimiento y experiencia.

Al mismo tiempo que los sujetos expresaban estar conmovidos por las intensidades experimentadas, éstas estaban dotadas de una cualidad suave, de una cierta ternura. Cabe señalar, que las vivencias de conexión, son una parte central de la experiencia con éxtasis y la vivencia de conexión forma parte intrínseca de la experiencia de placer y alegría descrita en las entrevistas.

En ocho casos, se consultó a personas con más experiencia en el consumo de drogas sintéticas, quienes ofrecen un conocimiento experto como guía, acompañamiento y apoyo durante la experiencia de consumo. Los principiantes suelen intercambiar información con los experimentados para obtener orientación, ya sea a través de una guía chamánica o de un discurso experto. La información disponible para el consumidor está directamente relacionada con el éxito o fracaso de la experiencia, ya que puede ayudar a identificar efectos adversos como náuseas y mareos.

Cinco personas buscaron información en foros y páginas web de organizaciones sociales especializadas en drogas sintéticas, como Energy Control, Argen Pills y Éxtasis.org, donde se brinda información sobre los efectos generales y específicos de las pastillas, así como medidas para reducir los riesgos y daños.

Además, nueve personas dijeron que discuten regularmente sus experiencias, temores y riesgos con amigos y compañeros, ya que hay pocos espacios sociales donde se pueden discutir estos temas de manera específica para los consumidores de drogas sintéticas. Es importante destacar que los profesionales de la salud tienen un conocimiento limitado sobre este tema.

En dos casos los participantes mencionan búsqueda de información orientadora con sus dealers, acerca de las sustancias, efectos e incluso sobre la pureza o eventual presencia de adulterantes. Como han señalado Suárez y Rossal (2015), quienes pueden pagar estas sustancias revelan niveles de exigencia en relación a la calidad del producto, especialmente aquellas personas consumidoras más experientes. Por esta vía se produce con frecuencia un vínculo dialógico y de proximidad con quienes comercializan estas drogas.

El cuidado guarda estrecha relación con la posibilidad de disfrute, entendido como una condición para el mismo. En cuanto a la relación entre el consumo y el cuidado, los participantes enfatizan la importancia de buscar información previa sobre la sustancia, dialogar sobre cualquier duda o inquietud, encontrar proveedores con referencias confiables, regular la cantidad de consumo, mantenerse hidratado y tomar medidas de precaución para refrescarse. Además, la idea de cuidado implica a juicio de varios la consolidación de vínculos de empatía y solidaridad entre las personas que comparten la experiencia de consumo.

Respecto al uso del éxtasis y en consonancia con lo observado en otras investigaciones (Calafat, Sureda y Palmer, 1997; Gamella y Álvarez, 1999; Suárez y Rossal, 2015) se observa que generalmente los usuarios lo emplean con fines recreativos y durante los fines de semana, buscando un intervalo de dos o más semanas entre un episodio de consumo y otro. Se destaca la capacidad de los usuarios para controlar la frecuencia y cantidad de consumo como elementos importantes en la gestión del placer y el cuidado de sí mismos. Ambas categorías están estrechamente relacionadas, funcionando como dos caras de una misma moneda. En la cultura dance o electrónica, no se valora "quedar destrozado", sino que se celebra más la posibilidad de cuidar de uno mismo y del entorno.

Ocho participantes informaron que consumían entre una pastilla y una pastilla y media de MDMA por evento, dependiendo de la duración y ambiente de la fiesta, así como su estado de ánimo y calidad de la sustancia.

Los usuarios con mayor experiencia y conocimiento sobre la sustancia tienen mayor control sobre la cantidad y frecuencia de su consumo, ya que el efecto de la sustancia se satura rápidamente si se consume con alta frecuencia debido al desarrollo de tolerancia farmacológica. El aumento de la dosis suele ser gradual y permite la prolongación de los efectos, pero no tanto el aumento de los mismos. Asimismo, aquellos usuarios más informados son conscientes de que a mayor frecuencia de uso, menor será el efecto psicotrópico.

Se observó que todos los participantes (12) consumían simultáneamente o sucesivamente otras sustancias junto con el MDMA, lo que aumenta los riesgos asociados al consumo de drogas en general y de éxtasis en particular. Este patrón de consumo, conocido como policonsumo, debe ser considerado en campañas de prevención, ya que los usuarios parecen no tomar suficientemente en cuenta esta práctica (Suárez y Rossal, 2015; Camarotti, 2010; Caudevilla, 2005; Hernández-López, 2002; Calafat et al., 1997; Gamella y Álvarez, 1999).

De acuerdo con lo planteado en el debate público sobre las muertes relacionadas con el consumo de éxtasis, se observaron otros factores del entorno que aumentaron los riesgos potenciales, como la escasa ventilación, el exceso de participantes en el evento y la falta de acceso al agua, entre otros. Estas condiciones incumplen normas básicas de servicios requeridos en eventos públicos. En los casos en que estas circunstancias no se produjeron, la peligrosidad potencial del consumo de éxtasis no se ha traducido en cifras relevantes de morbimortalidad, ya que la mayoría de las emergencias suelen resolverse en las 24 horas siguientes (Álvarez, 2010). Respecto a la mortalidad por consumo de éxtasis, un estudio realizado por Galicia et al (2010) y Álvarez (2010) muestra una baja tasa de morbimortalidad, donde todos los casos estudiados eran policonsumidores. Según Álvarez (2010), estos casos estaban relacionados con el éxtasis, pero no fueron causados directamente por la droga en términos epidemiológicos y forenses. A pesar de la preocupación, la mortalidad por éxtasis sigue siendo más baja que la de muchos otros tóxicos ilegales, ponderada por su consumo. Los usuarios atribuyen a las experiencias de consumo de éxtasis lo que se denomina "funciones de utilidad", relacionadas con su uso como un lubricante para el contacto y la comunicación social. A veces, el contacto adquiere un sentido de comunión, donde los aspectos identificatorios se vuelven muy relevantes y los límites entre yo y no-yo se vuelven más difusos. De esta forma, los usuarios hablan de experimentar mayor confianza en sí mismos y en su entorno (Camarotti, 2010).

Esta vivencia de comunión es vivida con alegría y placer (por ocho de las personas entrevistadas), al punto de producir, en algunas de ellas, algo que refieren como vivencias de espiritualidad, un nivel de consciencia distinto. Este estado de alteración de la consciencia no parece afectar directamente la memoria (en términos generales), y los usuarios suelen recordar lo sucedido y conversado, pudiendo en ocasiones, ponerlo en diálogo con otros aspectos de su vida. Tal vez sea justamente esta posibilidad de recordar y evocar lo sucedido en las experiencias de consumo, lo que genera ciertas articulaciones con la vida cotidiana de los sujetos, narrativas integradas entre lo que sucede en las experiencias de consumo de éxtasis y lo que ocurre más allá de éstas. En cierto modo, lo experimentado queda menos escindido y/o encapsulado de las otras dimensiones de la vida de las personas que con otras drogas, como por ejemplo, el alcohol o la cocaína.

En línea con lo que Solowij, Hall, & Lee (1992) ha encontrado en sus estudios, se evidencia que la palabra honesta es importante para expresar emociones y sentimientos que no se pueden expresar en la vida cotidiana. La palabra honesta actúa como un puente para expresar lo que sienten los usuarios durante sus experiencias de consumo de éxtasis. En este sentido, la palabra no se ve como una producción discursiva opuesta, sino complementaria e integrada en las vivencias de conexión y placer experimentadas en los encuentros. La palabra se valora por su cualidad sincera y su función en los procesos de "revelación" y pensamiento. Gamella y Álvarez (1999) señalan que el éxtasis aumenta la aceptación de los otros, promoviendo sensaciones de solidaridad, proximidad y comunidad.

Aunque generalmente se conocen los efectos del éxtasis en la exacerbación de lo sensorial, la empatía y el movimiento, en numerosas entrevistas se destaca la importancia de la palabra en el aumento de las posibilidades de comunicación y conexión con los demás durante las experiencias de consumo de éxtasis.

A pesar de las limitaciones estadísticas de esta investigación, sus resultados sugieren poner en duda el carácter fugaz y transitorio de las conexiones establecidas durante las experiencias de uso de éxtasis (Gallo, 2016). En su gran mayoría (doce personas) destacaron entre los efectos experimentados no sólo la capacidad de empatizar y conectar con otras personas sino la posibilidad de que en ocasiones esa conexión se mantenga una vez finalizado el efecto.

La categoría del encuentro adquiere una importancia significativa, ya que puede fortalecer relaciones existentes o incluso dar origen a nuevas conexiones. Según el periodista inglés Reynolds (2014), el éxtasis es la sustancia que une a las personas y realza la dimensión colectiva en las experiencias de felicidad expresadas por sus usuarios.

Las experiencias de consumo son vividas como experiencias que aportan, que enriquecen a las personas que usan éxtasis en aspectos que trascienden el episodio de consumo en sí mismo. Muchas veces, soportan al sujeto en un registro afectivo, de cuidado y respeto, que redunda en una mejora de relacionamiento con el entorno, fortaleciendo en un mismo movimiento la confianza en sí mismos y los otros. Tal vez, sea en este punto, donde habite cierto potencial terapéutico del uso de éxtasis. Si bien en este artículo se hace referencia a los efectos terapéuticos en sentido amplio, es decir, que se subraya cierto potencial de cambio sobre asuntos angustiantes o ansiógenos para la persona; cabe mencionar la amplia evidencia existente del uso del MDMA en contextos terapéuticos diseñados para tratar conflictivas específicas. Donde existe mayor evidencia al respecto es para el tratamiento de estrés post traumático y para ansiedad (Danforth et al, 2018; Krediet et al, 2020; Mitchell et al, 2021).

En el consumo de éxtasis, se valora la suavidad y la cordialidad en la interacción con los dealers y en la selección de compañía y lugar para consumir, lo que resulta consistente con las normas sociales de ser positivo y llevar una vida limpia y perfecta. Los usuarios experimentan sensaciones agradables y de conexión con los demás, lo que les permite afrontar las demandas individuales de manera más efectiva. Además, las experiencias de consumo de éxtasis suelen ser colectivas y duran más allá del momento del consumo, lo que contribuye a la acumulación de conocimientos sobre la gestión del placer y la adaptación al malestar. Aunque existe un riesgo de consumo abusivo y de desarrollo de tolerancia farmacológica, el éxtasis no funciona como una droga adictiva. En lugar de asociarse con la decadencia, el MDMA es visto de manera positiva, ya que favorece la socialización y las performances sociales adecuadas. En resumen, el éxtasis permite a los usuarios experimentar momentos de conexión y empatía con otros, que les permite afrontar mejor las demandas individuales, y acumular conocimientos sobre la gestión del placer y el afrontamiento del malestar.

En cuanto a las experiencias de consumo, se destacan los siguientes aspectos: a) suelen ser colectivas; b) su duración supera el momento del consumo y se extiende a un tiempo de sedimentación de las vivencias, en el que se integran aprendizajes a la vida cotidiana; c) existe riesgo de consumo abusivo debido al rápido desarrollo de tolerancia farmacológica, aunque no genera dependencia; d) el uso de éxtasis implica la acumulación de conocimientos sobre la gestión de los placeres y se convierte en una práctica discursiva para lidiar con el malestar.

Cuando se experimenta con éxtasis, es posible obtener conocimientos a través del poder y la positividad, los cuales pueden enriquecer la experiencia de los individuos o convertirse en una idealización inalcanzable, lo que puede hacer que la vida cotidiana parezca menos emocionante. Las personas que consumen éxtasis suelen experimentar sorpresa y emoción en lugar de descontrol o vértigo, lo que es diferente de otros tipos de consumo de drogas donde la relación entre consumo y control se consideran antitéticas. Sin embargo, la idea de control asociada con el consumo de éxtasis puede hacer que las personas no identifiquen los riesgos asociados con su consumo, especialmente aquellos que no pueden ser tratados simplemente con el consumo de agua, como taquicardias, arritmias, hipertensión y hipertermia fulminante. Es posible que la saciedad de los efectos del éxtasis funcione como un mecanismo de regulación del consumo. Sin embargo, este sentimiento de control puede disminuir a medida que se produzca el policonsumo y se añadan otras drogas, como los poppers, la ketamina y el LSD, entre otras.

De las personas encuestadas, doce mencionaron que experimentaron efectos negativos después de consumir éxtasis, incluyendo cambios en el estado de ánimo, daño al cuerpo en general y el riesgo de consumir una sustancia ilegal sin regulación que proteja su composición y efectos. Para evitar estos riesgos, algunos de ellos acuden a páginas web especializadas en proporcionar información y orientación sobre la composición y efectos de las pastillas, como Energy Control, Argen Pills y Extasis.org, entre otras, como ya se mencionó.

Conclusiones y discusión

Algunas personas entrevistadas se refieren al éxtasis como la "droga del amor" debido a su capacidad para aumentar la disponibilidad emocional y la benevolencia, lo que facilita el contacto interpersonal. Sin embargo, es curioso que el estatus de afrodisíaco no proviene de usuarios informados, sino de personas que no consumen esta droga. Según Lenarduzzi (2014, p.90), el éxtasis no conduce tanto a la "calentura" como a la calidez. Aunque se ha asociado el éxtasis con el sexo, no se considera una droga sexual, sino más bien sensual debido a los sentimientos de empatía y afecto que genera. En esta investigación, siete personas identificaron efectos relacionados con la sensualidad y el erotismo, mientras que solo tres observaron un aumento en el deseo sexual. A pesar de que pueden ocurrir encuentros sexuales bajo los efectos del éxtasis y pueden ser más placenteros, la motivación de las personas para su uso no se centra en el desempeño sexual, sino en los matices de la sensualidad y el erotismo (Gamella y Álvarez, 1999; Lenarduzzi, 2014).

La música no es solo parte del ambiente social, sino que es el foco principal de la interacción, capaz de unir a todos los que participan en el evento. La música parece ser el elemento tangible que simboliza la conexión entre las personas. Además, el consumo de éxtasis también puede crear un espacio social para la celebración, donde la fiesta no solo es el evento en sí mismo, sino también la expresión de amor, alegría y respeto mutuo que fomenta una convivencia armoniosa.

El baile actúa como un generador de energía, capaz de acumular y liberar excitación y euforia. Cuando el baile surge de la felicidad, el disfrute y el placer, se convierte en una fuerza vital que nos impulsa hacia adelante. Sin embargo, cuando se asemeja a un trance que desconecta del cuerpo y sus necesidades básicas, como el descanso y la hidratación, se transforma en una fuerza más bien tanática, fuera de los límites humanos y difícil de detener.

La etimología de la palabra éxtasis remonta al griego y significa "estar fuera de uno mismo". En una sociedad cada vez más individualista, el éxtasis se convierte en la "droga del nosotros" ya que permite la creación de un ambiente de conexión y empatía que ayuda a manejar el peso de lo individual. Es una forma de lidiar con las múltiples demandas que se imponen sobre el yo desasociado y estresado, al compensar de alguna manera a través de un "nosotros" más sensible. Debido a estos efectos, el MDMA tiene una buena reputación, ya que no se asocia con conductas antisociales o de decadencia, sino que se resalta su componente adaptativo y se destacan los aspectos positivos de su consumo en términos de socialización, permitiendo performances sociales adecuadas.

En el consumo de éxtasis, se valora la suavidad y la cordialidad en la interacción con los dealers y en la selección de compañía y lugar para consumir, lo que resulta consistente con las normas sociales de ser positivo y llevar una vida limpia y perfecta. Los usuarios experimentan sensaciones agradables y de conexión con los demás, lo que les permite afrontar las demandas individuales de manera más efectiva. Además, las experiencias de consumo de éxtasis suelen ser colectivas y duran más allá del momento del consumo, lo que contribuye a la acumulación de conocimientos sobre la gestión del placer y la adaptación al malestar. Aunque existe un riesgo de consumo abusivo y de desarrollo de tolerancia farmacológica, el éxtasis no funciona como una droga adictiva. En lugar de asociarse con la decadencia, el MDMA es visto de manera positiva, ya que favorece la socialización y las performances sociales adecuadas. En resumen, el éxtasis permite a los usuarios experimentar momentos de conexión y empatía con otros, que les permite afrontar mejor las demandas individuales, y acumular conocimientos sobre la gestión del placer y el afrontamiento del malestar.

Paulatinamente cobra relevancia el borramiento de los límites entre el sí mismo y los otros, donde la vivencia de «estamos todos en la misma» va dando paso a cierta fantasía de fusión donde casi «somos todos lo mismo», generando una conexión homogeneizante. Por momentos aparece la ilusión de comprar el amor en comprimidos, adquiriendo cualidades idealizadas de amor total, de engarce perfecto, de conexión total, donde está «todo, todo bien», donde el «todo» está constituido únicamente por aspectos positivos como el placer, la euforia, la conexión y la felicidad. Tales ribetes de idealización poco tienen que ver con lo humano, paulatinamente van perdiendo su relación con la escala humana de seres imperfectos, ambivalentes, maravillosos y brutales. A este fenómeno se lo denomina quimicalización de la felicidad, la ilusión de alcanzar el elíxir de la felicidad, de tomar la felicidad en comprimidos, donde una cuestión del plano simbólico, como la felicidad, pretende resolverse en el plano real. Ubicados en esta escena, los consumidores son más bien sujetos incómodos que enfermos (Leiros, 2005).

Recomendaciones para la práctica clínica

Se han obtenido resultados que permiten formular recomendaciones para políticas preventivas y de atención al consumo de éxtasis. Es importante que quienes implementen campañas de orientación se basen en la información disponible sobre la temática, reconociendo tanto los efectos buscados por los usuarios como los riesgos existentes, especialmente aquellos que no disminuyen con la ingesta de agua, como la arritmia, taquicardia, hipertermia fulminante e hipertensión. Existe evidencia sobre el perfil de seguridad del MDMA cuando se utiliza como sustancia controlada en su pureza y dosificación, sin mezclar con otras drogas.

Los factores ambientales, como las elevadas temperaturas y la escasa ventilación, así como las prácticas de los usuarios, como la escasa o excesiva ingesta de agua y el policonsumo de sustancias, incrementan el riesgo de toxicidad aguda. Es necesario explicitar estos riesgos en las campañas preventivas dirigidas tanto a los usuarios como a las normativas que regulan las características de las fiestas y el espacio físico. Se pueden considerar herramientas como la orientación general, las campañas de difusión y los espacios de consulta en línea, como los foros de internet.

La capacitación de los equipos de salud es crucial para poder brindar una atención oportuna y adecuada a las dificultades que puedan presentarse, especialmente en las puertas de emergencia y policlínicas dirigidas a adolescentes y jóvenes.

La psicología clínica es un campo privilegiado para abordar las experiencias y sentidos atribuidos al consumo de éxtasis, así como para analizar cómo esto se relaciona con las diferentes modalidades de consumo, la gestión del placer y la identificación de los riesgos asociados.

Referencias

Álvarez, C. A. (2010). Éxtasis: un viejo éxito inquietante. Revista Clínica Española, (210), 394-396. [ Links ]

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Declaración de contribución de los/las autores/as LA Y JF contribuyeron al diseño e implementación de la investigación, al análisis de los resultados y a la escritura del manuscrito. Asimismo, discutieron los resultados y contribuyeron a la versión final del manuscrito.

Editor/a de sección La editora de sección de este artículo fue Pilar Bacci. ORCID ID: 0000-0002-6611-1905

Recibido: 13 de Octubre de 2022; Aprobado: 23 de Marzo de 2023

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