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Ciencias Psicológicas

versão impressa ISSN 1688-4094versão On-line ISSN 1688-4221

Cienc. Psicol. vol.9 no.2 Montevideo nov. 2015

 

IN MEMORIAM PROFESORA ÉLIDA TUANA




Maestra, Profesora Emérita, Profesora Ad Honorem de la Universidad Católica del Uruguay (2005) y Doctora Honoris Causa de la Facultad de Psicología de la Universidad de la República, Uruguay (2006). Miembro del Comité de Honor de la Revista Ciencias Psicológicas desde sus inicios. Miembro fundador y Presidente en numerosas ocasiones de la Sociedad de Psicología del Uruguay. A lo largo de su vida integró organismos relacionados con la Educación y la Psicología como la Comisión Nacional Honoraria del Discapacitado, Consejo del Niño, Asociación Nacional de Educación Primaria, Institutos de Formación Docente, entre tantos, como así también la Asociación de Amigos del Ballet. Fue uno de los miembros activos de la comisión que reglamentó la Ley de Ejercicio Profesional del Psicólogo; por muchos años participó como delegada en la Comisión Nacional de Salud Mental y en innumerables ámbitos donde hubiera un debate o algo de que ocuparse sobre la Psicología. Estas son apenas pinceladas sobre la vida de esta gran mujer que honró con sus aportes a la Academia y a Uruguay. Seguramente muchos importantes capítulos y acciones quedan en el tintero; solo delineamos algunos hitos de esa larga y rica historia:

Nace un 18 de julio de 1913 en Uruguay, hija de una familia trabajadora e inmigrante. Buena alumna, inquieta nos contaba, estudia magisterio y ya en 1934 integra el primer Laboratorio de Psicopedagogía del Uruguay.

Su preocupación por el aprendizaje de esos niños a los que dedicó su vida, directa o indirectamente –enseñante de enseñantes-, la llevan a interrogarse por los procesos psicológicos implícitos en el aprendizaje y es así, que en 1950 se postula y gana la llamada “Beca Gallinal” con la que viaja a Paris y se convierte en alumna de Jean Piaget y de otras destacadas figuras de la Psicología en la Universidad La Sorbonne. Se forma allí además en Psicopedagogía y en Psicometría, interés que preservará a lo largo de su vida.

En los años 50 tiene una variada y rica actividad: co-fundadora de la Sociedad de Psicología del Uruguay (1953) junto a Clemente Estable, Juan Carlos Carrasco y Jorge Galeano Muñoz; inicia por ese entonces su gran batalla por hacer de la Psicología una profesión con lugar propio entre las carreras universitarias.

En esos años también juega un rol preponderante como responsable de las asignaturas Psicología y Psicología de la Educación, en el novel Instituto de Profesores Artigas (1950). Es en 1954 cuando pasa a formar parte de la dirección del Instituto de Formación Docente y continúa amalgamando la academia y la praxis, buscando desentrañar las formas en que los niños aprenden. En los finales de los 70 e inicios de los 80, continuó su tarea desde las Sociedades en que participaba activamente y en diversos foros internacionales. En 1985 integra el Consejo Directivo Central de la Enseñanza; en 1999 integra el grupo de trabajo que propone y fundamenta la Ley que regulará la profesión del Psicólogo. Vivió muy diversos momentos de la historia de Uruguay, con la grandeza de mirar siempre a un horizonte más lejano, donde la formación de nuevos psicólogos y maestros era lo esencial.

Un ser humano cautivador, con su andar de bailarina de ballet – una de sus otras pasiones- y su voz musical, hasta el final mantuvo su vehemencia para expresar sus expectativas para la Psicología; en distintas conferencias nos habló de Neurociencias y también de una Educación para la Alegría; tanto así que en el 2002, al celebrarse los 75 años del Instituto Interamericano del Niño, propone incorporar a los Derechos del Niño: el derecho a la alegría y al aprendizaje.


La ocupación por el conocimiento le era tan sustancial como el aire y sus libros, las revistas y su diario trabajo en los medios electrónicos -el que mantuvo hasta sus 101 años- aunque los esfuerzos para muchas tareas fueran arduos. No parecía inquietarse más que por poder seguir trabajando en aquello a lo que dedicó su vida.

En la celebración de sus 100 años nos convocamos muchos –casi un centenar- y se la percibía plena y ahí también se podía ver la fotografía de su vida, numerosas profesiones, ideologías tan variadas como las edades, mundos diversos a su alrededor, que solo podrían estar allí porque ella era capaz de ensamblar campos de ciencia, experiencias de vida y sueños.


Nos dice adiós el 19 de octubre de 2015.


Elida sigue taconeando por los corredores de alguna universidad, con mirada atenta y preocupada por lo mucho que nos falta por hacer… si Maestra… ahí vamos.



Lilian R. Daset

Universidad Católica del Uruguay

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