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Agrociencia Uruguay

versión On-line ISSN 2730-5066

Agrocienc. Urug. vol.29 no.nspe4 Montevideo  2025  Epub 05-Dic-2025

https://doi.org/10.31285/agro.29.1648 

Articles

Cesión de tierras para arrendamiento por productores familiares en Uruguay: Aportes para la interpretación

Land transfer for leasing by family farmers in Uruguay: Contributions toward its interpretation

Cessão de terras para arrendamento por agricultores familiares no Uruguai: Contribuições para sua interpretação

1Universidad de la República, Facultad de Agronomía, Departamento de Ciencias Sociales, Paysandú, Uruguay, lsabia@fagro.edu.uy

2Universidad de la República, Facultad de Ciencias Sociales, Departamento de Sociología, Montevideo, Uruguay


Resumen:

Las transformaciones ocurridas en el espacio agrario uruguayo a inicios del siglo XXI han sido caracterizadas como las más importantes y radicales acaecidas en la historia reciente del país y sus implicancias para los sujetos que lo componen han sido abordadas desde diferentes perspectivas. Entre los principales cambios y factores identificados como traccionadores de la transformación aparece el arrendamiento de tierras como forma de control predilecta de los nuevos modelos en red típicos del agronegocio. Un asunto que ha estado casi ausente de la discusión es el impacto de este tipo de estrategia de control de la tierra y su producción en la producción familiar. Este artículo contribuye a dicho campo temático, colocando el foco en los productores familiares que ceden en arrendamiento parte de sus tierras y vinculando este proceso con la discusión clásica sobre diferenciación y descomposición de la producción familiar. Al hacerlo, se propone aportar a la interpretación de las implicancias de esta renuncia mediante un análisis cuantitativo con base en los censos agropecuarios de 2000 y 2011. El trabajo da cuenta de las características de la población que conforma este tipo de explotaciones, la relación entre sus procesos de diferenciación y el involucramiento en la producción. Los resultados muestran cómo las formas de renuncia al uso de la tierra se articulan de modo heterogéneo con las características de las familias y los procesos del avance capitalista en el período de estudio.

Palabras clave: cambio agrario; producción familiar; tierra; arrendamiento

Abstract:

Transformations in Uruguay’s agricultural sector at the beginning of the 21st century have been described as the most significant and radical in the country’s recent history. These changes and their implications for the individuals involved have been analyzed from various perspectives. One of the key changes identified as a driver of transformation is land leasing, which has become the preferred method of control in new agribusiness models. However, the impact of this land control strategy on family farming has been largely overlooked. This article seeks to address this gap by focusing on family farmers who lease part of their land, linking this process to the ongoing debate about differentiation and the decomposition of family farming. The study aims to deepen our understanding of the implications of this partial renunciation through a quantitative analysis of the 2000 and 2011 agricultural censuses. The paper describes the characteristics of the population engaged in this form of farming, explores the relationship between their differentiation processes and their involvement in production, and examines how these factors have evolved over the period. The findings reveal how land leasing practices are intertwined with family characteristics and the broader capitalist expansion during the studied period.

Keywords: agrarian change; family production; land; leasing

Resumo:

As transformações ocorridas no setor agrícola uruguaio no início do século XXI têm sido descritas como as mais significativas e radicais da história recente do país. Essas mudanças e suas implicações para os sujeitos envolvidos foram analisadas sob diversas perspectivas. Entre os principais fatores identificados como impulsores dessa transformação, destaca-se o arrendamento de terras, que se consolidou como a forma preferencial de controle nos novos modelos em rede típicos do agronegócio. No entanto, o impacto dessa estratégia de controle da terra sobre a produção familiar tem sido pouco abordado. Este artigo foca-se nos produtores familiares que arrendam parte de suas terras, e vinculando esse processo à discussão clássica sobre a diferenciação e a decomposição da produção familiar. O objetivo é aprofundar na compreensão das implicações dessa renúncia por meio de uma análise quantitativa dos censos agropecuários de 2000 e 2011. O estudo descreve as características da população envolvida nesse tipo de exploração, analisa a relação entre seus processos de diferenciação e o envolvimento na produção, e investiga como esses fatores evoluíram ao longo do período. Os resultados revelam como as práticas de arrendamento de terra estão interligadas às características das famílias e aos processos de expansão capitalista durante o período em questão.

Palavras-chave: mudança agrária; produção familiar; terras; arrendamento

1. Introducción

El estudio de la producción familiar (PF) y, en particular, el vínculo de este sujeto con la tierra y su producción adquieren especial relevancia en un contexto de transformaciones agrarias. Para el caso uruguayo, la transición a este siglo implicó una serie de cambios respecto a la forma de organización y producción de los bienes de origen agropecuario. Estas transformaciones han sido destacadas por sus modificaciones en la estructura agraria, por su celeridad y profundidad 1)(2)3)(4) .

Para abordar las transformaciones del período de interés se propone hacer referencia a los regímenes alimentarios5. Este concepto busca caracterizar las relaciones de producción, circulación y consumo ante determinadas condiciones geopolíticas en un lapso específico, permitiendo poner en diálogo procesos localizados con aspectos globales. Entre las características del régimen alimentario contemporáneo se destaca un mayor dominio de corporaciones de agroinsumos, logística, procesamiento agroindustrial y comercialización en las relaciones de producción y circulación de alimentos6. 

En el período actual, McMichael7 refiere a un régimen alimentario caracterizado por su carácter corporativo. Este régimen se destaca por la financiarización y una relocalización del poder en las estrategias corporativas desde la fase agrícola a la provisión de insumos y los circuitos comerciales. También se caracteriza por la generación de ciclos de liberalización y ajuste estructural, y las resultantes precarización y flexibilización del trabajo7.

En el Cono Sur, este régimen alimentario se expresa en el pasaje del modelo agroindustrial al modelo de los agronegocios. El pasaje y la expansión de este modelo han sido sostenidos con base en innovaciones tecnológicas como la biotecnología, la relevancia de las tecnologías de la información y la comunicación, y el debilitamiento de los Estados nacionales; se expresa como la extensión de la concentración empresarial en etapas de procesamiento, provisión de insumos y comercialización, en un grado tal que permite controlar los procesos agrarios en su conjunto8.

En este escenario, este artículo se propone entender los procesos de transformación de la producción familiar en su vínculo con la tierra y su desvinculación parcial de la producción, como una expresión de esos procesos.

1.1 Características y dinámicas de la producción familiar a inicios del siglo XXI

Tomando los planteos de Piñeiro y Cardeillac9 podemos establecer que la diferencia central entre la producción empresarial y la familiar radica en que, en esta última, las relaciones sociales de producción no son salariales. En el caso uruguayo, el desarrollo del concepto ha estado ligado al de productor familiar más que al de campesino 10)(11) 12. Esto se debe a que, en Uruguay, las formas de propiedad de la tierra son individuales, la producción principalmente es destinada al intercambio y, asociado a esto último, la producción familiar tiene la capacidad de entrar en un proceso de acumulación -y no solo de reproducción simple-, a lo que se suma el usual empleo de mano de obra asalariada 9)(12) .

Esta forma de organización social de la producción presenta diferentes características. Con fines analíticos, podemos distinguir entre características sociodemográficas y socioeconómicas. Entre las sociodemográficas, se destaca como factor explicativo de su comportamiento el ciclo de vida familiar, inicialmente señalado por Chayanov13. La etapa de vida de los sujetos que conforman las unidades familiares como objeto de estudio ha sido retomada por diversos antecedentes en Uruguay, que se han centrado en los procesos de relevo y traspaso generacional 14)(15) 16. Otro aspecto para señalar dentro de las características sociodemográficas es la composición por género de quienes integran las familias. En este sentido, ha sido señalado cómo las desigualdades basadas en el género plantean una exclusión del ámbito productivo y de la propiedad de los bienes por parte de las mujeres. Entre trabajos que señalan este aspecto, se destaca el de Florit17 para las unidades domésticas ganaderas, así como Chiappe 18) sobre las mujeres rurales en la agricultura familiar. También, ligado al ciclo de vida, los trabajos de Gallo y Peluso19 plantean la pertinencia de entender las formas de relevo generacional desde un enfoque de género.

Por otra parte, es posible distinguir analíticamente una serie de factores que están vinculados a la forma de organización del trabajo. En este sentido, es de consenso por la literatura especializada el hecho de que la producción familiar como tal es heterogénea, y esto puede explicarse en función de la combinación de los factores que utiliza para reproducirse. Así, Schneider y Escher20identifican un primer grupo al que denominan «de subsistencia», caracterizado por la producción destinada al autoconsumo y la escasez del recurso tierra y capital para garantizar la reproducción de sus familias. En este tipo de situaciones es habitual combinar la subsistencia con el trabajo asalariado para obtener un ingreso extra. Un segundo grupo se caracteriza por producir tanto para su autoconsumo como para la venta en el mercado, sin la posibilidad de generar excedentes que le permitan ampliar la escala ni iniciar procesos de acumulación. Y, por último, identifican un tercer grupo al que denominan como «capitalizado», que se caracteriza por producir y obtener un ingreso que le permite generar excedentes generando procesos de acumulación. Estas distinciones también han sido ampliamente utilizadas para el caso uruguayo a partir de Piñeiro 11)(12) , quien refiere a estas tres nociones mediante las categorías de producción familiar semiasalariada, propiamente dicha y capitalizada.

La distinción entre diferentes tipos de productores familiares no solo cuestiona la idea de homogeneidad del sujeto, sino que permite también hacer referencia a su movilidad. Retomando los planteos de Murmis21 podemos encontrar procesos de diferenciación a la interna de la producción familiar que tienen que ver con la incorporación de trabajo muerto sobre el trabajo vivo, lo que puede relacionarse como procesos de capitalización, mientras que también es posible entenderlos como una forma de descomposición, tanto hacia la producción empresarial como hacia procesos de proletarización. La producción familiar ha sido estudiada desde esta perspectiva en el caso uruguayo principalmente por Cardeillac 4)(22) .

En cuanto a las aproximaciones empíricas a este sujeto, los antecedentes en Uruguay han generado diferentes formas de operacionalizar el concepto, mediante la combinación de elementos teóricos con las posibilidades de análisis de los datos secundarios, en particular, los censales. Una forma de clasificación -quizás la más extendida- es su identificación a partir de la superficie, tomando las explotaciones agropecuarias con menos de 100 hectáreas. Este criterio, utilizado inicialmente por Piñeiro 12)(23) 24, tiene la ventaja de identificar una variable clave (la superficie) que ha sido relevada en distintas fuentes, lo que permite una comparación de la evolución histórica de este tipo de explotaciones. Otra forma de carácter más reciente es la utilizada por Cardeillac4, quien identifica las explotaciones familiares en función del predominio de la mano de obra no remunerada. A esto el autor agrega la distinción entre productores y sociedades familiares, de acuerdo con la forma jurídica que asumen las explotaciones. También es posible identificar a las explotaciones familiares a partir de datos oficiales provenientes del Registro Nacional de Productores Familiares, creado en el año 201625. Este registro se construye a partir de una declaración jurada voluntaria que busca identificar las explotaciones familiares para la aplicación de políticas públicas diferenciadas. Su cobertura ha sido validada mediante la contrastación con los datos de la Encuesta Continua de Hogares realizada por el Instituto Nacional de Estadística26. Dar cuenta de la discusión conceptual de este sujeto y sus formas de operacionalización permite complejizar sus formas de abordaje desde la investigación social mediante el uso de datos secundarios.

1.2 La persistencia de la producción familiar frente a la expansión del agronegocio

En este apartado se propone profundizar en las dinámicas de la producción familiar como respuesta ante la expansión y centralización de capital en Uruguay, tomando como referencia la noción de «reactions from below». Esa idea refiere a las respuestas de los sujetos subalternos ante las nuevas dinámicas globales ligadas al acaparamiento y la concentración de la tierra27, e implica entender que las respuestas ante los cambios globales son complejas y variadas, desde su oposición y resistencia hasta su integración subordinada28.

Los cambios en la estructura social agraria ligados a la expansión del agronegocio, principalmente en la agricultura, han sido vinculados a una concentración de la producción, desarrollada en tierras tomadas en arrendamiento, por lo tanto, no se expresa de la misma manera en la concentración de la propiedad. Esto coloca en la renta de la tierra un énfasis particular y genera una competencia desfavorable para los productores pequeños y medianos que se expanden mediante el arrendamiento de tierras, en relación con los capitales de mayor escala29.

Como resultado de este proceso, emergen múltiples estrategias por parte de quienes producen, que pueden estar vinculadas a la venta de la tierra y/o su arrendamiento. Entre esas estrategias emerge un debate sobre el pasaje de pequeños productores a pequeños rentistas, quienes a su vez pueden seguir vinculados al agro bajo otros formatos, como por ejemplo ser proveedores de servicios30.

En otro antecedente sobre la temática, Villulla31 identifica para la agricultura pampeana tres vías por las que productores de tradición familiar sobreviven conservando la propiedad de la tierra, pero a costa de perder su carácter campesino o familiar. La primera implica tercerizar todas o la mayoría de las labores mediante contratistas; otro camino es convertirse ellos mismos en contratistas o prestadores de servicios agrícolas (donde aún hay espacio para el trabajo directo no gerencial), y una última vía es el abandono de la actividad, convirtiéndose en rentistas. En este sentido, el autor hace énfasis en que estos actores generan estrategias de permanencia despojándose de su carácter de productores para devenir en asalariados o contratistas.

También para la región pampeana, Balsa y López Castro29 señalan la emergencia de un proceso al que denominan «aburguesamiento» de los chacareros, esta expresión la utilizan para referirse a los productores familiares capitalizados que cambian su lugar de residencia, abandonan la producción de autoconsumo y cambian las pautas culturales y de consumo asimilando sus pautas culturales a las de un terrateniente capitalista mediano. Esto también podría ser interpretado como una forma de descomposición hacia la producción empresarial21. En este punto, es pertinente destacar la noción utilizada por las autoras de «cuasi rentistas» para hacer referencia a los casos en los que el vínculo con la actividad productiva se expresa estando a cargo de inversiones de capital y la propiedad de la tierra, pero sin aportar ni trabajo físico ni maquinaria (mediante la tercerización de servicios).

López Castro32, por su parte, profundiza en el abandono de la actividad de chacareros familiares en el suroeste bonaerense, identificando trayectorias hacia el rentismo, el abandono parcial de la producción y la venta de las tierras. Entre los factores explicativos de estos procesos, la autora identifica aspectos vinculados a la situación financiera, la edad y la falta de recambio generacional. El rentismo desde su perspectiva es un mecanismo que permite preservar el patrimonio familiar, la generación de un ingreso mensual, el pago de deudas y evitar los riesgos asociados a la actividad. Asociado a esto, da cuenta de un fenómeno de descapitalización relacionada con la venta de sus equipos de maquinaria (y la contratación de servicios) y la reducción del trabajo propio.

Otros aspectos por señalar respecto a la trayectoria de desafiliación de productores familiares de la agricultura pampeana tienen que ver con cómo se expresa esta salida. Al respecto, Craviotti y Gras33 plantean que el abandono de la producción no representa necesariamente una desvinculación del sector agropecuario. La salida del involucramiento directo en la producción implica una reorganización de la forma de entender al trabajo: el autoempleo, y una ruptura con la forma de producción de la agricultura familiar. Además, identifican que, en algunos casos, los agricultores familiares que abandonaron la actividad tuvieron una etapa previa de arrendar una parte del campo y conservar la actividad productiva en la superficie restante. A estos casos las autoras los denominan rentismo-parcial. También como parte de los procesos de exclusión, dentro de las estrategias de este tipo de productores se encuentra la diversificación del ingreso mediante la pluriactividad o el pasaje a contratistas.

En los antecedentes nacionales es posible dar cuenta de que el modelo del agronegocio ha generado desplazamiento de productores pequeños y medianos, concentración de la producción y en muchos casos una condición más favorable para arrendar las tierras que producirlas o devenir en contratistas 34)(35) 36. Sin embargo, el abandono parcial de la producción de este tipo de productores, y sus formas de interpretación como proceso de diferenciación social, son elementos poco explorados por los estudios de la producción familiar y el cambio agrario. Este artículo se propone estudiar esta arista con el objetivo de identificar y contribuir a la comprensión de la producción familiar que arrienda parte de sus tierras, entendiendo esto como un mecanismo de respuesta ante la expansión del agronegocio como modelo.

2. Metodología

En este trabajo se propone identificar a las explotaciones familiares en función de la proporción del trabajo no remunerado. Mediante un análisis estadístico descriptivo, se utiliza como fuente los microdatos de los últimos dos censos agropecuarios (2000 y 2011) realizados por la Dirección General de Estadísticas Agropecuarias del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (material obtenido de una fuente no publicada por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, DIEA (UY); no referenciado). Estos relevamientos tienen como unidad de análisis las explotaciones agropecuarias de 1 hectárea o más. La utilización de los microdatos censales específicamente en el período 2000-2011 es de especial interés por las transformaciones agrarias ya mencionadas; permite, mediante la utilización de un vasto conjunto de datos, visualizar los procesos en una escala nacional y construir un conjunto de categorías para operacionalizar los conceptos y dar cuenta de las interrogantes planteadas. Para identificar las explotaciones de tipo familiar, se delimitan por el predominio del trabajo no remunerado. Es así como se opta por un criterio amplio, que es señalado en la literatura al respecto como base fundamental para la conformación de este sujeto.

En este sentido, el análisis se propone abordar diferentes características entre las explotaciones que ceden tierra a un medianero o arrendador y quienes producen toda la tierra que controlan. Los primeros son quienes abandonan parcialmente la producción. Mediante esta identificación se realiza un análisis descriptivo para evaluar su magnitud y los cambios intercensales respecto a su distribución espacial y sus procesos de diferenciación.

3. Resultados y discusión

3.1 Distribución espacial

En primer lugar, se presenta la distribución de este tipo de explotaciones con base en la cantidad de superficie que ceden al uso de un tercero medida en hectáreas.

Figura 1: Superficie de explotaciones controladas por PF que no producen 

La Figura 1 muestra cómo se distribuye por departamento la superficie cedida que pertenece a explotaciones familiares. Para esto, se identificaron los cuartiles correspondientes al total de superficie cedida bajo arrendamiento y/o medianería en cada año censal. Se destaca una mayor magnitud de la superficie cedida en el litoral, que puede explicarse por la influencia de la agricultura de secano, y a la vez coincide con la zona de mayor cantidad de arrendamientos totales.

Respecto a la delimitación de los cuartiles entre años, lo primero a destacar es que para todos los departamentos hay un aumento de la superficie cedida: mientras el primer cuartil en el año 2000 eran 496 hectáreas, este pasa a ser de 2639 hectáreas en 2011. En este sentido, la magnitud de los colores debe ser visualizada en el año y no entre años, ya que, en el total, en todos los casos aumenta la superficie cedida, pasando de 46.936 hectáreas a 103.820 hectáreas. Dicho de otra manera, si se tomaran como base los cuartiles del año 2000, todo el mapa de 2011 se ubicaría en los dos últimos tonos.

3.2 Los procesos de diferenciación ligados a la renuncia parcial de la tierra

3.2.1 La tierra controlada

Para abordar los procesos de diferenciación a la interna de este tipo de explotaciones, se propone en primer lugar identificar si existen cambios en el total de tierra que controlan las explotaciones familiares, tomando en cuenta la que producen y la que ceden a terceros.

Tabla 1: Tierra controlada por explotaciones familiares por año censal 

Fuente: Elaboración con base en microdatos CGA 2000-2011 (material obtenido de una fuente no publicada por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, DIEA (UY); no referenciado).

La Tabla 1 muestra que las explotaciones que en el 2000 cedían parte de sus tierras tenían en promedio mayor superficie que las que no lo hacían, y esta brecha aumenta en 2011. Que la superficie promedio de quienes ceden su tierra sea mayor en 2011 que en el 2000 puede implicar que las mismas explotaciones controlen más superficie (proceso de concentración dentro de la PF) o que quienes ceden en 2011 sean las explotaciones con más superficie controlada (cambio en el perfil de quienes ceden).

Si evaluamos cómo cambia la distribución de la tierra en función de la cantidad de explotaciones no solo entre las que ceden parte de su tierra y las que no, sino también teniendo en cuenta los tamaños de la superficie controlada, obtenemos lo siguiente:

Tabla 2: Total de explotaciones y variación por tramo de superficie de tierra controlada según cede parte de la tierra 

Fuente: Elaboración con base en microdatos CGA 2000-2011 (material obtenido de una fuente no publicada por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, DIEA (UY); no referenciado).

Tabla 3: Superficie controlada y variación por tramo de superficie de tierra controlada según cede parte de la tierra 

Fuente: Elaboración con base en microdatos CGA 2000-2011 (material obtenido de una fuente no publicada por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, DIEA (UY); no referenciado).

De acuerdo con la Tabla 2, es importante destacar que la PF tiende a producir toda la tierra que controla, siendo una porción menor quienes ceden parte de esta a un medianero o arrendatario. Sin embargo, entre censos, es posible mostrar cómo hay un aumento del peso relativo de estos últimos.

Así, de acuerdo con la Tabla 3, es posible sostener que, para todos los tramos de superficie, ceder tierra se asocia con una menor disminución (absoluta o relativa), lo que a su vez puede vincularse con procesos de centralización de la producción. En este sentido, tanto los planteos de Arbeletche y Gutiérrez34 como los de Carámbula y otros36 señalan que la centralización de capital no necesariamente se expresa de la misma manera entre la propiedad y el uso de la tierra en el sector agrícola. Sin embargo, si bien no es posible dar cuenta de la magnitud de centralización de producción con esta información, sí es posible sostener que, entre las explotaciones de tipo familiar en el período intercensal, ceder tierra se vincula con una mayor superficie promedio de este tipo de explotaciones.

En cuanto a la superficie, es relevante señalar que la superficie cedida aumenta en términos absolutos para todos los casos a excepción del tramo de 50 a 100 hectáreas controladas, donde no aumenta, pero sí disminuye menos. Además, la Tabla 3 muestra que hay más tierra cedida y que esa variación es mayor que la de cantidad de explotaciones, lo que indica un mayor control promedio de la tierra por explotación. Es interesante destacar la situación de las explotaciones que controlan hasta 50 hectáreas y ceden tierra: su disminución en el número de explotaciones (-14,1 %) contrasta con el aumento de la superficie que ceden (17 %). Mientras que quienes en el mismo estrato producen toda la tierra que controlan disminuyen tanto en cantidad de explotaciones (-43,2 %) como en superficie controlada (-37,1 %).

Ahora bien, ¿cómo es posible vincular esto con los procesos de diferenciación y acaparamiento que han sido señalados en el período de estudio? La noción de smallholders land grabbing37 retomada por Cardeillac Gulla38, como acaparamiento desde abajo, refiere a la posibilidad de que los pequeños productores sean también parte de la explicación de la concentración y la centralización de la producción. Hall37 señala que las acciones de los pequeños productores no han sido lo suficientemente estudiadas, y, sin embargo, este tipo de productores permiten explicar la expansión de la frontera agropecuaria y procesos de acaparamiento de tierras tanto por su consentimiento en acuerdos de tierras o por formar parte de modelos de agricultura por contrato, sobre áreas que antes no estaban utilizadas para tal fin. En Uruguay, ha sido señalado por Cardeillac Gulla38 un proceso de expulsión y concentración en las explotaciones de la PF de menor escala. Tomando en cuenta estos planteos, es posible señalar que las explotaciones con menos de 50 hectáreas no solo controlan en promedio más tierra en 2011, sino que además ceden más superficie. Esto señala justamente el potencial explicativo de tomar en cuenta el abandono parcial de la actividad para explicar los procesos de acaparamiento y concentración vinculados con la expansión agrícola. Particularmente en un escenario donde más que por mecanismos extraeconómicos, la centralización de capital ocurre por exclusión competitiva39.

3.2.2 La mecanización

Para entender las diferencias a la interna de la composición de la PF también es posible aproximarnos a este proceso desde la presencia de capital en forma de maquinaria. Este aspecto ha sido señalado en Singh y Kumar40, quienes, estudiando los procesos de diferenciación contemporáneos, plantean que «in capital intensive agriculture, the ownership of agricultural machinery assures a position of strength. It enables a peasant to either rent in extra land or hire in extra labour to use the machinery optimally or to lease it out at such an advantageous rate that the transaction becomes a hidden form of acquiring extra labour» (p. 5)40.

Es posible señalar que una forma de concentración puede estar dada por la superficie que estas explotaciones controlan, pero la centralización de capital como parte de la diferenciación de la PF también puede captarse a través de otros elementos. En ese sentido, proponemos analizar ahora la cantidad de caballos de fuerza (HP) que dispone en tractores la explotación1.

Tabla 4: Media y variación de cantidad de caballos de fuerza de tractores según cede parte de la tierra o no por año censal 

Fuente: Elaboración con base en microdatos CGA 2000-2011 (material obtenido de una fuente no publicada por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, DIEA (UY); no referenciado).

La Tabla 4 muestra que la desvinculación de parte de la producción no se asocia con un peso menor del capital disponible en términos de maquinaria. Esto hace no plausible interpretar el abandono parcial de la producción como un proceso de retirada expresado en un menor parque de maquinaria.

Al respecto, caben dos interpretaciones. Una de ellas es que quienes abandonan la producción de parte de la tierra obtienen a cambio un ingreso que se destina a un mayor nivel de capitalización. Más que un proceso de descapitalización ocurre lo contrario; abandonar parte de la tierra aparece como una estrategia para persistir no solo en la cantidad de tierra controlada y en la permanencia como explotación, sino que permite capitalizarse. Otra explicación es que el perfil de las explotaciones que delegan tierra en 2011 es un perfil diferente a las de 2000, y que tiende a tener un capital en maquinaria mayor. En todo caso, lo que es relevante es que ceder tierras para arrendamiento o medianería no se asocia con una menor disponibilidad de capital en maquinaria.

3.2.3 Relación con el mercado

Otro aspecto que puede vincular el abandono parcial de la producción con los procesos de diferenciación es la relación entre la producción y el mercado como destino.

Tabla 5: Explotaciones familiares con producción para autoconsumo como destino principal por tramo de superficie según abandono parcial de la actividad por año censal 

Fuente: Elaboración con base en microdatos CGA 2000-2011 (material obtenido de una fuente no publicada por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, DIEA (UY); no referenciado).

En primer lugar, es importante señalar que cuando indagamos sobre el principal destino de la producción de las explotaciones, el autoconsumo no es lo predominante ni en el censo del año 2000 (4755 de 45.808) ni en el censo de 2011 (3114 de 30.240).

Entre las que no ceden tierra, la variación es similar entre las de autoconsumo con las que destinan su producción al mercado (Tabla 2). Sin embargo, entre las que ceden tierra, se destaca un mayor aumento de las de autoconsumo respecto del total de explotaciones.

En cuanto a la distribución por tramo de superficie, tanto en las que ceden tierra como en las que no, el autoconsumo como destino principal se ubica principalmente en explotaciones de menor superficie, de 1 a 50 hectáreas. Esto indica que el aumento de las explotaciones que ceden tierra se vincula también con un aumento de las que destinan su producción para autoconsumo, principalmente en las de menor tamaño.

Ahora bien, para vincular esta información con la de la tabla anterior (Tabla 5), que señala que no hay necesariamente un proceso de descapitalización en este tipo de casos, se presenta la media de caballos de fuerza (HP) por tramo de superficie según destino de la producción en la siguiente tabla (Tabla 6):

Tabla 6: Media de caballos de fuerza de los tractores pertenecientes a explotaciones familiares que ceden parte de su tierra por tramo de superficie según destino de la producción 

Fuente: Elaboración con base en microdatos CGA 2000-2011 (material obtenido de una fuente no publicada por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, DIEA (UY); no referenciado).

Cuando observamos las explotaciones familiares que ceden parte de su tierra y distinguimos el total de HP según el destino de la producción obtenemos elementos para explicar con mayor detalle los procesos que subyacen a los resultados anteriores. El hecho de que la variación de HP presenta tendencias divergentes entre quienes destinan su producción al mercado y quienes al autoconsumo muestra la existencia de dos procesos. Por un lado, mientras aparece un perfil de explotaciones que ceden tierra y no tienen menos capital en el censo de 2011 en relación con el 2000, por otro, hay un conjunto de explotaciones que destinan su producción principalmente al autoconsumo y, además de ceder tierra, tienen menos capital.

En síntesis, los procesos que subyacen a un cambio en relación con ceder tierras para arrendamiento son heterogéneos si observamos el nivel de capital y el destino de la producción.

3.2.4 Trabajo directo y asalariado

Otra arista que puede dar cuenta de procesos de diferenciación a la interna de la PF en función del abandono parcial de la actividad productiva tiene que ver con el trabajo directo en la explotación, la venta de su fuerza de trabajo en el mercado y el destino de lo que produce entre autoconsumo y mercado. En este sentido, se propone identificar las explotaciones familiares que abandonan parcialmente la actividad en función de cómo organizan el trabajo en la superficie restante, distinguiendo las que contratan trabajo asalariado de las que no.

Tabla 7: Tipo de trabajo de las explotaciones familiares según cede o no por año censal 

* Indica que el total del trabajo de la explotación es no remunerado. ** Indica presencia de trabajo remunerado en la explotación en una proporción menor a 50 %. Fuente: Elaboración con base en microdatos CGA 2000-2011 (material obtenido de una fuente no publicada por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, DIEA (UY); no referenciado).

Si bien las explotaciones de tipo familiar han sido definidas por el predominio del trabajo no remunerado sobre el remunerado, esto no niega el uso de mano de obra asalariada. La Tabla 7 distingue las explotaciones de tipo familiar que realizan sus tareas mediante el trabajo no remunerado de aquellas que -aunque con menor peso- emplean mano de obra asalariada. Se señala, en primer lugar, que el peso del trabajo remunerado en las explotaciones que ceden parte de su tierra es mayor que en las que producen toda la tierra que controlan. Esto, unido a los mayores niveles de capitalización ya analizados, indica que el perfil de las explotaciones que renuncian a producir parte de su tierra presenta características que podrían vincularlas con explotaciones familiares capitalizadas.

Otra cuestión es qué pasa en el período de estudio. Al respecto, lo primero a destacar es que la proporción de explotaciones que tienen trabajo remunerado y las que no se mantiene estable tanto entre quienes ceden como entre quienes no ceden parte de la tierra. En ese sentido, el abandono parcial de la producción no está vinculado con un cambio en la forma de organización del trabajo de lo que aún se produce.

3.2.5 Trabajo extrapredial

Otra forma de aproximarnos a los procesos de diferenciación de la PF tiene que ver con la incorporación de integrantes de la familia al mercado de trabajo fuera de la explotación. Este proceso ha sido señalado por los estudios de Balsa y López Castro29, quienes además señalan trayectorias vinculadas a la venta de servicios o como asalariados en trabajos relacionados al sector agropecuario. La Tabla 8 aborda este asunto.

Tabla 8: Personas vinculadas a las explotaciones familiares con trabajo extrapredial según cede o no por año censal 

Fuente: Elaboración con base en microdatos CGA 2000-2011 (material obtenido de una fuente no publicada por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, DIEA (UY); no referenciado).

Respecto a la información presentada, se destaca que en la mayoría de los casos la población vinculada a la PF en su mayoría no trabaja de manera extrapredial; esta relación es aún más acentuada entre quienes no ceden parte de su tierra. Además, la población total vinculada a este tipo de explotaciones disminuye, principalmente entre quienes no ceden. Esto coincide con los datos ya presentados que indican que el número de las explotaciones que ceden permanece en mayor medida con relación a las que no lo hacen. La novedad es que esto también se expresa en su población.

En cuanto a cómo evoluciona la relación de la población con el trabajo extrapredial, es posible observar que en general hay un aumento del peso relativo de quienes trabajan de manera extrapredial, que aumenta entre quienes ceden tierra. Este aumento puede interpretarse como un proceso de diferenciación entre las explotaciones que ceden parte de su tierra en relación con quienes no, ya que, para estos últimos, en el ingreso familiar aumenta la cantidad de quienes se incorporan al mercado de trabajo fuera del predio.

Ahora bien, cabe preguntarse si, tal como lo plantean para el caso pampeano Balsa y López Castro29, la incorporación del trabajo fuera del predio implica una mayor desvinculación del sector agropecuario.

Tabla 9: Trabajo extrapredial por sector de actividad según cede o no parte de la tierra por año censal 

*No corresponde, son explotaciones que no tienen personas que trabajen de forma extrapredial. Fuente: Elaboración con base en microdatos CGA 2000-2011 (material obtenido de una fuente no publicada por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, DIEA (UY); no referenciado).

Lo primero a destacar de la Tabla 9 es que, en el total, la población que no se emplea en el sector agropecuario es mayor que la que sí lo hace, pero cuando observamos solo a quienes ceden tierra, esta brecha se reduce. Esto converge con los planteos de Balsa y López Castro29, quienes indican que la desvinculación con la producción -en este caso parcial- se asocia con la tendencia a la incorporación al mercado de trabajo vinculado al sector agropecuario. Si bien el hecho de no poder identificar un mismo caso para dos años impide aproximarnos a sus trayectorias, sí podemos afirmar que quienes trabajan de manera extrapredial tienden a hacerlo vinculados al sector agropecuario, en mayor medida si además ceden parte de la tierra en arrendamiento. Por tanto, la renuncia a producir parte de la tierra en este caso no implica necesariamente una desvinculación del sector en términos de empleo.

4. Conclusiones

Este trabajo aporta a entender los heterogéneos procesos de diferenciación, descomposición y concentración que atraviesan la PF, a partir del repliegue de la producción para la obtención de una renta en el período de auge de la inversión en tierra y la expansión de la agricultura bajo arrendamiento, ligada al modelo de los agronegocios. Enmarcado en la agenda de investigación sobre las complejas y ambivalentes «reacciones desde abajo» de los sectores subalternos al acaparamiento de tierras, propone un aporte desde la combinación de uso y tenencia de la tierra perteneciente a la producción familiar en Uruguay.

Al respecto, se destaca la magnitud en el aumento de las tierras cedidas a terceros que pertenecen a explotaciones de tipo familiar como una contratendencia en relación con la superficie que, cada vez menos, ocupa este sujeto en la producción agropecuaria.

En cuanto a las respuestas de la PF a estos contextos, mediante la noción de procesos de diferenciación se da cuenta de su heterogeneidad tanto por la tierra controlada, el capital en forma de maquinaria que poseen, su vinculación con los mercados como destino de la producción y la incorporación de trabajo remunerado. Es posible sugerir ante los cambios identificados un vínculo entre las estrategias que estos sujetos generan y su contexto, lo que permite visualizar su capacidad de agencia ante cambios que se enmarcan en un escenario de expansión de la producción agrícola bajo el modelo de los agronegocios y el auge del precio de la tierra. Sobre el control de la tierra, son las de mayor escala las que tienden a ceder parte de su tierra, y esto se agudiza aún más en 2011. Si bien esto puede ser posible porque una mayor superficie puede ser más atractiva para arrendar en el mercado de tierras, también indica que en este tipo de explotaciones el aumento de los casos se liga a procesos de concentración dentro de la PF. En este sentido, es posible vincular estos procesos de transformación de la PF con la noción de smallholders land grabbing37 o acaparamiento desde abajo38, y esto se expresa mediante el proceso de expansión de las explotaciones de menos de 50 hectáreas, que no solo controlan más tierra en 2011, sino que ceden más superficie.

Ahora bien, si lo que observamos es la maquinaria que poseen, esta renuncia a producir parte de la tierra no se vincula con un menor capital en maquinaria, lo que vuelve a sugerir que ceder tierra no es una señal de retirada, sino una estrategia de permanencia que además se combina con la generación de ingresos extraprediales. Si además se toma en cuenta su participación en el mercado de productos agropecuarios, entre la PF que cede parte de su tierra, se visualizan dos perfiles: un conjunto que tiene capital en maquinaria y destina al mercado su producción, y otro que cede tierra, tiene menor capital en maquinaria y produce principalmente para autoconsumo.

En cuanto a la incorporación de trabajo asalariado a la interna de las explotaciones, es mayor en las explotaciones que ceden tierra; sin embargo, esta relación se mantiene entre años. También las explotaciones familiares que ceden tierra tienden a diversificar sus ingresos con trabajo extrapredial, y esto no necesariamente implica una desvinculación del sector agropecuario.

Por último, es interesante señalar que las formas de propiedad y, en particular, la combinación de uso y tenencia en un sujeto para su propia permanencia es una arista que contribuye a entender los procesos de expansión y centralización de las formas empresariales, así como las transformaciones que ocurren a la interna de la PF, y por tanto dar respuesta a sus estrategias de permanencia. Es así como, recuperando la heterogeneidad de este sujeto, podemos sostener que, entre sus respuestas, arrendar parte de la tierra que poseen puede ser interpretado como un mecanismo de permanencia y, al mismo tiempo, estas decisiones se vinculan con procesos de diferenciación y, en menor medida, procesos de descomposición.

Agradecimientos:

Se agradece a Micaela Gómez Lombide por su apoyo y recomendaciones en el diseño de la Figura 1.

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1 La medida de caballos de fuerza (HP) refiere a la potencia, en este caso de tractores. Una mayor cantidad de HP indica una maquinaria capaz de abarcar una escala productiva mayor.

Transparency of data: Data not available: The data set that supports the results of this study is not publicly available.

Author contribution statement: L Sabia Suárez: Conceptualization; Investigation; Methodology; Writing - original draft; Writing - review and editing J Cardeillac Gulla: Supervision; Writing - review and editing

Editor: The following editor approved this article: Eduardo Chia (https://orcid.org/0000-0002-4557-6586) Centro Interdisciplinario de Estudio de Territorios Litorales y Rurales (CIET­LR), Valparaíso, Chile

Recibido: 27 de Diciembre de 2024; Aprobado: 25 de Junio de 2025

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