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<journal-title><![CDATA[Archivos de Pediatría del Uruguay]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Sociedad Uruguaya de Pediatría]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Traumatismo de cráneo grave en cuidados intensivos pediátricos]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[With the objectives of knowing the clinical and paraclinic characteristics and evaluate the validity of some of the scores used in our Unit, we evaluated in prospective form the patients entered by severe head injury to our unit. 54 children were included constituting 4% of the total of revenues of the unit between May 1998 and February 2000. The medium age was of 7 years (range 3 months to 14 years). 63% were male. 50% of the accidents happened between the 18 and 22 hours. 11% happened in the home, 13% in institutions and 76% in the public road. 92% were urban accidents. 16% of the children had pathological antecedents. The traffic was the most frequent cause. 82% of the patients was not attended in the scene of the trauma. They were carried out a stocking of 2.5 transfers before arriving at the hospital. The delay in the entrance to UCIN was of 18 hours. The initial complications in these patients were: convulsions 22%, hypotension 28%, hypoxemia or breathing untenable 40%. 95% of the patients presented initial coma. Hipoxemia and the maintained shock were related statistically with the mortality. 41% of the patients presented deficit neurological alterations to the high one. In this series there was 13% of mortality during the acute period of the traumatism. 89% of CAT at admittance were pathological. We related the tomographic lesion with the neurological alterations, the Coma Glasgow Scale and the Glasgow Outcome Scale (GOS) and the deaths not finding significant associations. We found that the isolated TEC or associated to other lesions is a frequent reason of entrance in our Unit. A poor assistance covering exists in the moment of the accident and an excessive delay in the adoption of the appropriate treatment including the admittance to UCIN. Traffic is the main responsible for these serious lesions and the bicycle has a growing importance. Prolonged hypoxemia and shock are of bad presage. The fifth part of the patients required neurosurgery with a bigger incidence than that found in the literature. It is a group of risk, with high incidence of alterations neurological and high mortality.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Traumatismo encéfalocraneano]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[Cuidados intensivos pediátricos]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Traumatic brain injury]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Pediatric intensive care]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p><b><font face="Verdana" size="4">Traumatismo de cr&aacute;neo grave en cuidados intensivos pedi&aacute;tricos </font></b></p>       <p><font face="Verdana" size="2">    <br>   </font>   </p>       <p><font face="Verdana" size="2"><a name="1-8."></a><a href="#1-8">1</a>.Dres. <b><u>W.</u></b> P&eacute;rez,&nbsp;<a href="#1-8">2</a>.Selva Mu&ntilde;oz,&nbsp;<b><u><a href="#1-8">3</a>.</u></b><u>M.</u> Bossio,&nbsp;<a href="#1-8">4</a>.Wilson Guill&eacute;n, <a href="#1-8">5</a>.Alicia Garc&iacute;a, <a href="#1-8">6</a>.Marta Alberti,     <br>   Fisiatras Laura De Castelet <a href="#1-8">7</a>., <b><u><a href="#1-8">8</a>.E</u></b>. Arig&oacute;n </font></p>       <p><font face="Verdana" size="2"><a name="1-8"></a><a href="#1-8.">Unidad de Cuidados Intensivos del Ni&ntilde;o (UCIN). Centro Hospitalario Pereira Rossel</a>l. Montevideo, Uruguay. </font></p>       <p></p>   <hr size="1">     <p></p>   <font face="Verdana" size="2">     <p>Resumen </p>   </font>     <p></p>   <hr size="1">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p></p>       <p><i><font face="Verdana" size="2">Con los objetivos de conocer las caracter&iacute;sticas cl&iacute;nicas y paracl&iacute;nicas de los pacientes portadores de traumatismo enc&eacute;falocraneano severo ingresados en una unidad de cuidados intensivos, y evaluar la validez pron&oacute;stica de algunos de los escores utilizados en nuestra unidad, se evaluaron en forma prospectiva los pacientes ingresados por traumatismo enc&eacute;falocraneano grave ingresados a nuestra unidad. Se incluyeron 54 ni&ntilde;os, 4% del total de ingresos de la unidad entre mayo de 1998 y febrero de 2000. La mediana de la edad fue de 7 a&ntilde;os (rango 3 meses a 14 a&ntilde;os). 63% fueron varones. 50% de los accidentes ocurrieron entre las 18 y 22 horas. 11% ocurrieron en el domicilio, 13% en instituciones y 76% en la v&iacute;a p&uacute;blica. 92% fueron accidentes urbanos. 16% de los ni&ntilde;os ten&iacute;a antecedentes patol&oacute;gicos relevantes. El tr&aacute;nsito fue la causa m&aacute;s frecuente. 82% de los pacientes no fue asistido en la escena del trauma. Se realizaron una media de 2,5 traslados antes de llegar al hospital. La demora en el ingreso a UCIN fue de 18 horas. Las complicaciones iniciales en estos pacientes fueron: convulsiones (22%), fallo hemodin&aacute;mico (28%), hipoxemia o respiraci&oacute;n insostenible (40%). 95% de los pacientes presentaron coma inicial.    <br>   La mitad de los pacientes fueron politraumatizados. 42% fue intervenido quir&uacute;rgicamente, en la mitad se realiz&oacute; neurocirug&iacute;a. La hipoxemia y el shock mantenido se relacionaron estad&iacute;sticamente con la mortalidad. 41% de los pacientes presentaron alteraciones neurol&oacute;gicas deficitarias al alta. En esta serie hubo 13% de mortalidad durante la etapa aguda del traumatismo. 89% de las tomograf&iacute;as de cr&aacute;neo al ingreso eran patol&oacute;gicas. Se relacion&oacute; la lesi&oacute;n tomogr&aacute;fica con las alteraciones neurol&oacute;gicas al alta, el escore de Glasgow al inicio y de seguimiento y las muertes, no encontrando asociaciones significativas.    <br>   Encontramos que el traumatismo enc&eacute;falocraneano aislado o asociado a otras lesiones es un motivo frecuente de ingreso en nuestra unidad. Existe una pobre cobertura asistencial en el momento del accidente y una demora excesiva en la adopci&oacute;n del tratamiento adecuado, incluyendo el ingreso a UCIN, lo que se considera grave si se toman en cuenta la importancia de las medidas terap&eacute;uticas adecuadas en este periodo. El tr&aacute;nsito es el principal responsable de estas lesiones graves y la bicicleta tiene una importancia creciente. La hipoxemia y los trastornos hemodin&aacute;micos prolongados son de mal pron&oacute;stico. La quinta parte de los pacientes requirieron neurocirug&iacute;a con una incidencia mayor que lo encontrado en la literatura. Es un grupo de riesgo, con alta incidencia de alteraciones neurol&oacute;gicas y alta mortalidad.</font></i><font face="Verdana" size="2"> </font></p>       <p><b><font face="Verdana" size="2">Palabras clave:&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</font></b><font face="Verdana" size="2">Traumatismo enc&eacute;falocraneano    <br>   &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cuidados intensivos pedi&aacute;tricos </font></p>       <p><font face="Verdana" size="2">    <br>   Summary </font></p>       <p></p>   <hr size="1">     <p></p>   <i><font face="Verdana" size="2">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>With the objectives of knowing the clinical and paraclinic characteristics and evaluate the validity of some of the scores used in our Unit, we evaluated in prospective form the patients entered by severe head injury to our unit. 54 children were included constituting 4% of the total of revenues of the unit between May 1998 and February 2000. The medium age was of 7 years (range 3 months to 14 years). 63% were male. 50% of the accidents happened between the 18 and 22 hours. 11% happened in the home, 13% in institutions and 76% in the public road. 92% were urban accidents. 16% of the children had pathological antecedents. The traffic was the most frequent cause. 82% of the patients was not attended in the scene of the trauma. They were carried out a stocking of 2.5 transfers before arriving at the hospital. The delay in the entrance to UCIN was of 18 hours. The initial complications in these patients were: convulsions 22%, hypotension 28%, hypoxemia or breathing untenable 40%. 95% of the patients presented initial coma. Hipoxemia and the maintained shock were related statistically with the mortality. 41% of the patients presented deficit neurological alterations to the high one. In this series there was 13% of mortality during the acute period of the traumatism. 89% of CAT at admittance were pathological. We related the tomographic lesion with the neurological alterations, the Coma Glasgow Scale and the Glasgow Outcome Scale (GOS) and the deaths not finding significant associations.    <br>   We found that the isolated TEC or associated to other lesions is a frequent reason of entrance in our Unit. A poor assistance covering exists in the moment of the accident and an excessive delay in the adoption of the appropriate treatment including the admittance to UCIN. Traffic is the main responsible for these serious lesions and the bicycle has a growing importance. Prolonged hypoxemia and shock are of bad presage. The fifth part of the patients required neurosurgery with a bigger incidence than that found in the literature. It is a group of risk, with high incidence of alterations neurological and high mortality. </p>   </font><b><font face="Verdana" size="2">     <p>Key words:&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Traumatic brain injury.    <br>   &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pediatric intensive care </p>       <p>Introducci&oacute;n </p>   </font></b></i>     <p></p>   <hr size="1">     <p></p>       <p><i><b><font face="Verdana" size="2">El traumatismo enc&eacute;falocraneano (TEC) es la principal causa de muerte e incapacidad en ni&ntilde;os. Casi un tercio de las muertes traum&aacute;ticas en ni&ntilde;os est&aacute;n causadas por TEC severo </font><sup><font face="Verdana" size="2">(<a name="1.."></a><a href="#1">1</a>,<a name="2.."></a><a href="#2">2</a>)</font></sup><font face="Verdana" size="2">. En EE.UU. se comunican entre 180 y 400 internaciones anuales por TEC cada 100 000 habitantes, seg&uacute;n los diferentes autores </font><sup><font face="Verdana" size="2">(<a name="3.."></a><a href="#3">3</a>,<a name="4.."></a><a href="#4">4</a>)</font></sup><font face="Verdana" size="2">, y 25 muertes cada 100.000 habitantes </font><sup><font face="Verdana" size="2">(<a href="#4">4</a>)</font></sup><font face="Verdana" size="2">, y aunque la mayor&iacute;a sufren m&uacute;ltiples lesiones, se asume que la causa principal del fallecimiento es el TEC. Aproximadamente 3% de los TEC asistidos en instituciones se definen como severos y requieren medidas diagn&oacute;sticas y terap&eacute;uticas que exigen el ingreso a una unidad de cuidados intensivos, presentando alta mortalidad </font><sup> <font face="Verdana" size="2">(<a name="5.."></a><a href="#5">5</a>)</font></sup><font face="Verdana" size="2">. Los cuidados intensivos no logran revertir el efecto negativo de la injuria primaria, pero pueden evitar o disminuir los efectos de la injuria secundaria. </font></b></i></p>       <p><i><b><font face="Verdana" size="2">En nuestro pa&iacute;s, este problema est&aacute; alcanzando dimensiones de verdadero desastre en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, sobre todo en pacientes j&oacute;venes. Disponemos de datos que concuerdan con estad&iacute;sticas internacionales en la alta incidencia de esta enfermedad. En la Emergencia del Centro Hospitalario Pereira Rossell, con 5.0000 consultas anuales en 1997, 7,6% fueron por TEC, de los cuales 10% ingresaron a cuidados intensivos </font><sup> <font face="Verdana" size="2">(<a href="#3">3</a>)</font></sup><font face="Verdana" size="2">. A la unidad de cuidados intensivos del mismo hospital ingresan promedialmente 3 ni&ntilde;os por mes portadores de esta enfermedad </font><sup><font face="Verdana" size="2">(<a href="#1">1</a>)</font></sup><font face="Verdana" size="2">. </font></b></i></p>   <i><b><font face="Verdana" size="2">     <p>Material y m&eacute;todo </p>   </font></b></i>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p></p>   <hr size="1">     <p></p>   <i><b><font face="Verdana" size="2">     <p>Se evaluaron en forma prospectiva todos los pacientes ingresados por TEC severo entre mayo de 1998 y febrero de 2000 (21 meses). Se define TEC severo al traumatismo de cr&aacute;neo con GCS menor de 8 luego de la reanimaci&oacute;n inicial, o necesidad de neurocirug&iacute;a de urgencia, o descenso del escore de Glasgow mayor de 3 puntos en el per&iacute;odo agudo del accidente. </p>       <p>Se utiliz&oacute; una ficha precodificada y se analizaron los resultados mediante los test estad&iacute;sticos de Epi info. </p>       <p>Se destacaron los datos epidemiol&oacute;gicos del accidente, la presencia de compromiso neurol&oacute;gico previo, la asistencia prehospitalaria, la paracl&iacute;nica con &eacute;nfasis en la tomograf&iacute;a axial computarizada (TAC) de cr&aacute;neo, la condici&oacute;n del paciente al ingreso. la evoluci&oacute;n en la unidad y la situaci&oacute;n del paciente al alta. </p>       <p>Objetivos </p>   </font></b></i>     <p></p>   <hr size="1">     <p></p>   <i><b><font face="Verdana" size="2">     <p>Conocer las caracter&iacute;sticas cl&iacute;nicas y paracl&iacute;nicas de los pacientes portadores de TEC severo ingresados en una UCI pedi&aacute;trica y evaluar la validez pron&oacute;stica de algunos de los escores m&aacute;s utilizados en nuestra unidad. </p>       <p>Resultados </p>   </font></b></i>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p></p>   <hr size="1">     <p></p>   <i><b><font face="Verdana" size="2">     <p>Generalidades </p>   </font></b></i>     <p><i><b><font face="Verdana" size="2">Se incluyeron 54 ni&ntilde;os, constituyendo el 4% del total de ingresos de la unidad. La mediana de la edad fue de 7 a&ntilde;os (rango 3 meses a 14 a&ntilde;os) (</font><a href="#figura1"><font face="Verdana" size="2">figura 1</font></a><font face="Verdana" size="2">). 63% fueron varones (</font><a href="#figura2"><font face="Verdana" size="2">figura 2</font></a><font face="Verdana" size="2">). 11% ocurrieron en el domicilio, 13% en instituciones y 76% en la v&iacute;a p&uacute;blica (</font><a href="#figura3"><font face="Verdana" size="2">figura 3</font></a><font face="Verdana" size="2">). 92% fueron accidentes urbanos. 80% de los casos ocurri&oacute; entre las 12 y las 20 horas. 16% de los ni&ntilde;os ten&iacute;a antecedentes patol&oacute;gicos relevantes en relaci&oacute;n al accidente (retardo mental en cuatro casos, convulsiones en tres casos). </font></b></i></p>   <i><b><font face="Verdana" size="2">     <p>Causas </p>   </font></b></i>     <p><i><b><font face="Verdana" size="2">Las causas del accidente fueron: tr&aacute;nsito 67%, maltrato 7%, ca&iacute;das 13% y otros 13% (</font><a href="#figura4"><font face="Verdana" size="2">figura 4</font></a><font face="Verdana" size="2">). De los accidentes de tr&aacute;nsito, 57% fueron peatones embestidos, 23% acompa&ntilde;antes y 20% iban en bicicleta o motocicletas (</font><a href="#figura5"><font face="Verdana" size="2">figura 5</font></a><font face="Verdana" size="2">). </font></b></i></p>   <i><b><font face="Verdana" size="2">     <p>Escena. Traslados </p>   </font></b></i>     <p><i><b><font face="Verdana" size="2">82% de los pacientes no fue asistido en la escena del trauma. Se realizaron una media de 2,5 traslados antes de llegar al hospital y la demora en el ingreso a UCIN tuvo una mediana de 18 horas (rango 4 a 60 horas). La demora en el ingreso se relacion&oacute; con la demora en otros centros, n&uacute;mero de traslados y realizaci&oacute;n de TAC previo al ingreso, en cambio no estuvo relacionada significativamente con la distancia cubierta en los traslados ni con la realizaci&oacute;n de cirug&iacute;a previa al ingreso (</font><a href="#figura6"><font face="Verdana" size="2">figura 6</font></a><font face="Verdana" size="2">). </font></b></i></p>       <p><i><b><font face="Verdana" size="2">El &iacute;ndice de trauma pedi&aacute;trico de Tepas (ITP) tuvo una mediana de 4 (rango menos 6&ndash;15) (</font><a href="#figura7"><font face="Verdana" size="2">figura 7</font></a><font face="Verdana" size="2">). La mediana de ITP para los fallecido fue de cero (rango menos 6 - m&aacute;s 5). Los pacientes con deficiencias al alta tuvieron una mediana e ITP de m&aacute;s 1, a diferencia de los pacientes sin deficiencias que presentaron una mediana de 6. </font></b></i></p>       <p></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i><b><font face="Verdana" size="2"><a name="figura1"></a><img style="width: 367px; height: 335px;" alt="" src="/img/revistas/adp/v72n1/1a07f1.JPG">    <br>       <br>   <a name="figura2"></a><img style="width: 369px; height: 276px;" alt="" src="/img/revistas/adp/v72n1/1a07f2.JPG">    <br>       <br>   <a name="figura3"></a><img style="width: 530px; height: 218px;" alt="" src="/img/revistas/adp/v72n1/1a07f3.JPG">    <br>       <br>   <a name="figura4"></a><img style="width: 353px; height: 296px;" alt="" src="/img/revistas/adp/v72n1/1a07f4.JPG"></font></b></i></p>       <p><multicol gutter="18" cols="2"></multicol></p>   <i><b><font face="Verdana" size="2">     <p>Tomograf&iacute;a </p>   </font></b></i>     <p><i><b><font face="Verdana" size="2">89% fueron patol&oacute;gicas: fractura de cr&aacute;neo (50%), hemorragia subaracnoidea (20%), hematoma extradural (13%), hematoma subdural (7%), hematoma intraparenquimatoso (7%), lesi&oacute;n axonal difusa (9%), swelling (13%), contusi&oacute;n (26%), hipertensi&oacute;n endocraneana (31%). La mayor&iacute;a presentaban m&aacute;s de una lesi&oacute;n tomogr&aacute;fica (51 pacientes) (</font><a href="#figura8"><font face="Verdana" size="2">figura 8</font></a><font face="Verdana" size="2">). Se relacion&oacute; la lesi&oacute;n tomogr&aacute;fica con las alteraciones neurol&oacute;gicas al alta, el escore de Glasgow al inicio y de seguimiento (GOS) y las muertes, no encontrando asociaciones significativas con ninguna de las variables. </font></b></i></p>   <i><b><font face="Verdana" size="2">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Cl&iacute;nica al ingreso </p>   </font></b></i>     <p><i><b><font face="Verdana" size="2">La mitad de los paciente presentaron severas alteraciones inmediatas al traumatismo: convulsiones (22%), fallo hemodin&aacute;mico (28%), hipoxemia y/o respiraci&oacute;n insostenible (40%) y un paciente present&oacute; paro cardiorrespiratorio, que fue reanimado en la escena. </font></b></i></p>       <p><i><b><font face="Verdana" size="2">En 25% de los pacientes, el shock y la hipoxemia se presentaron concomitantemente. Estas complicaciones no se correlacionaron con la mortalidad y la presencia de incapacidades al alta, ni aisladas ni combinadas. 95% de los pacientes presentaron coma inicial. El escore de Glasgow (GCS) al ingreso se destaca en la </font><a href="#figura6"> <font face="Verdana" size="2">figura 6</font></a><font face="Verdana" size="2">. El GCS se relacion&oacute; con la presencia de deficiencias al alta de UCIN (p=0,0051)(</font><a href="#tabla1"><font face="Verdana" size="2">tabla 1</font></a><font face="Verdana" size="2">), y con la mortalidad del grupo (p=0,0013) (</font><a href="#tabla2"><font face="Verdana" size="2">tabla 2</font></a><font face="Verdana" size="2">). </font></b></i></p>   <i><b><font face="Verdana" size="2">     <p>Evaluaci&oacute;n lesional </p>   </font></b></i>     <p></p>   <hr size="1">     <p></p>       <p><i><b><font face="Verdana" size="2">La mitad de los pacientes fueron politraumatizados: esqueleto 18 casos, de los cuales 15 fueron fracturas de miembros inferiores; trauma cerrado de abdomen en 11 casos; trauma cerrado de t&oacute;rax en siete casos; quemaduras graves en dos pacientes y otros en cuatro pacientes. </font></b></i></p>       <p></p>       <p><i><b><font face="Verdana" size="2"><a name="figura5"></a><img style="width: 349px; height: 292px;" alt="" src="/img/revistas/adp/v72n1/1a07f5.JPG">    <br>   <a name="figura6"></a><img style="width: 356px; height: 297px;" alt="" src="/img/revistas/adp/v72n1/1a07f6.JPG">    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   <a name="figura7"></a><img style="width: 461px; height: 277px;" alt="" src="/img/revistas/adp/v72n1/1a07f7.JPG">    <br>   <a name="figura8"></a><img style="width: 358px; height: 315px;" alt="" src="/img/revistas/adp/v72n1/1a07f8.JPG"></font></b></i></p>   <i><b><font face="Verdana" size="2">     <p>Cirug&iacute;a </p>   </font></b></i>     <p><i><b><font face="Verdana" size="2">42% (23 pacientes) fueron intervenidos quir&uacute;rgicamente (</font><a href="#figura9"><font face="Verdana" size="2">figura 9</font></a><font face="Verdana" size="2">). En la mitad de ellos se realiz&oacute; neurocirug&iacute;a: hematoma extradural en cinco casos, hematoma subdural en dos casos, hematoma intraparenquimatoso en tres casos, hundimiento en dos casos. En el resto se realiz&oacute; cirug&iacute;a extraneurol&oacute;gica: fijaci&oacute;n &oacute;sea en ocho casos, pl&aacute;stica en cuatro casos, tor&aacute;cica en dos casos, abdomen en dos casos y otras en tres casos. </font></b></i></p>   <i><b><font face="Verdana" size="2">     <p>Complicaciones. Evoluci&oacute;n </p>   </font></b></i>     <p></p>   <hr size="1">     <p></p>       <p><i><b><font face="Verdana" size="2">41% de los pacientes present&oacute; complicaciones extraneurol&oacute;gicas durante la evoluci&oacute;n en UCIN: neumon&iacute;a nosocomial en 11 casos (20%) definida como secreciones purulentas, opacidad radiol&oacute;gica y fiebre que aparecen como m&iacute;nimo luego de las 48 horas del ingreso; accidentes por la intubaci&oacute;n traqueal y ventilaci&oacute;n mec&aacute;nica en cuatro casos (8%); neumot&oacute;rax, estenosis traqueal e inestabilidad hemodin&aacute;mica persistente en cuatro pacientes (8%); intolerancia digestiva prolongada en cuatro pacientes (8%), secreci&oacute;n inadecuada de hormona antidiur&eacute;tica en dos casos (2%); diabetes ins&iacute;pida en cuatro casos (8%); coagulopat&iacute;a en dos casos (4%) y en cinco casos convulsiones reiteradas (9%). </font></b></i></p>       <p><i><b><font face="Verdana" size="2">22 pacientes presentaron alteraciones neurol&oacute;gicas deficitarias al alta: alteraciones en el nivel de conciencia (30%); d&eacute;ficit motor o severa espasticidad (30%); epilepsia postraum&aacute;tica (6,5%); afasia (13%). La mayor&iacute;a de ellos (18 pacientes) presentaban m&aacute;s de una deficiencia. </font></b></i></p>       <p><i><b><font face="Verdana" size="2">Hubo 13% de mortalidad durante la etapa aguda del traumatismo (</font><a href="#figura10"><font face="Verdana" size="2">figura 10</font></a><font face="Verdana" size="2">). </font></b></i></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i><b><font face="Verdana" size="2">La mediana de d&iacute;as de internaci&oacute;n fue de cinco d&iacute;as (rango 1 a 30) (</font><a href="#figura11"><font face="Verdana" size="2">figura 11</font></a><font face="Verdana" size="2">). </font></b></i></p>       <p><i><b><font face="Verdana" size="2">La hipoxemia mantenida u ocasional por m&aacute;s de tres d&iacute;as (6 pacientes, 11%) y la hipotensi&oacute;n mantenida u ocasional por m&aacute;s de 48 horas en cualquier momento de la evoluci&oacute;n se relacionaron significativamente con la mortalidad (p=0,04) y p=0,0003 respectivamente (</font><a href="#figura12"><font face="Verdana" size="2">figuras 12</font></a><font face="Verdana" size="2"> y </font><a href="#figura13"> <font face="Verdana" size="2">13</font></a><font face="Verdana" size="2">). </font></b></i></p>       <p></p>       <p><i><b><font face="Verdana" size="2"><a name="tabla1"></a><img style="width: 351px; height: 306px;" alt="" src="/img/revistas/adp/v72n1/1a07t1.JPG"></font></b></i></p>   <font face="Verdana" size="2">       <br>   </font>       <p><font face="Verdana" size="2"><i><b>&nbsp;</b></i></font></p>       <p><i><b><font face="Verdana" size="2"><a name="tabla2"></a><img style="width: 347px; height: 306px;" alt="" src="/img/revistas/adp/v72n1/1a07t2.JPG"></font></b></i></p>   <font face="Verdana" size="2">       <br>   </font>       <p><font face="Verdana" size="2"><i><b>&nbsp;</b></i></font></p>       <p><font face="Verdana" size="2"><i><b><a name="figura9"></a><img style="width: 390px; height: 255px;" alt="" src="/img/revistas/adp/v72n1/1a07f9.JPG">    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   <a name="figura10"></a><img style="width: 371px; height: 255px;" alt="" src="/img/revistas/adp/v72n1/1a07f10.JPG"></b></i></font></p>       <p><i><b><font face="Verdana" size="2">Se clasific&oacute; a los pacientes seg&uacute;n la escala de seguimiento de Glasgow al alta de la unidad (Glasgow Outcome Scale, GOS) (</font><a href="#figura14"><font face="Verdana" size="2">figura 14</font></a><font face="Verdana" size="2">) muerte en ocho casos, estado vegetativo en cinco casos, severamente comprometidos en nueve casos, moderadamente comprometidos en cinco casos y buena recuperaci&oacute;n en 25 casos. </font></b></i></p>       <p><i><b><font face="Verdana" size="2">Discusi&oacute;n y comentarios </font></b></i></p>       <p></p>   <hr size="1">     <p></p>       <p><i><b><font face="Verdana" size="2">El TEC grave es un motivo frecuente de ingreso a cuidados intensivos. En un estudio previo en 1997 en nuestra unidad </font><sup><font face="Verdana" size="2">(<a href="#1">1</a>)</font></sup><font face="Verdana" size="2">, la incidencia fue de 4,9%, muy similar a la hallada en este estudio. Se estima que 3% de los TEC que consultan requieren cuidados intensivos </font><sup> <font face="Verdana" size="2">(<a href="#2">2</a>)</font></sup><font face="Verdana" size="2">, lo que se confirma en nuestro hospital, de acuerdo a Pardo y colaboradores </font><sup> <font face="Verdana" size="2">(<a href="#3">3</a>)</font></sup><font face="Verdana" size="2">. </font></b></i></p>       <p><i><b><font face="Verdana" size="2">El tr&aacute;nsito contin&uacute;a siendo el principal responsable de los accidentes graves. Pudimos observar, como sucede en otras partes del mundo </font><sup> <font face="Verdana" size="2">(<a href="#4">4</a>)</font></sup><font face="Verdana" size="2">, el incremento de accidentes graves por bicicleta. En el estudio de Mu&ntilde;oz </font><sup> <font face="Verdana" size="2">(<a href="#1">1</a>)</font></sup><font face="Verdana" size="2">, los accidentes de tr&aacute;nsito fueron responsables de 60% de los TEC graves que ingresaron a la unidad, datos similares a nuestra casu&iacute;stica. El maltrato es una causa de menor incidencia, pero que siempre est&aacute; presente entre las causas de TEC severo </font><sup> <font face="Verdana" size="2">(<a href="#2">2</a>,<a href="#5">5</a>)</font></sup><font face="Verdana" size="2">. De los cuatro casos de nuestra casu&iacute;stica, uno falleci&oacute; y otro presenta incapacidades graves a los 18 meses de seguimiento por nuestro grupo </font><sup> <font face="Verdana" size="2">(<a name="6.."></a><a href="#6">6</a>)</font></sup><font face="Verdana" size="2">. </font></b></i></p>       <p><i><b><font face="Verdana" size="2">Una de las razones que influye m&aacute;s en la evoluci&oacute;n del paciente con TEC grave es la rapidez en iniciar las medidas de reanimaci&oacute;n y combatir el proceso de lesi&oacute;n secundaria </font><sup> <font face="Verdana" size="2">(<a name="7.."></a><a href="#7">7</a>,<a name="8.."></a><a href="#8">8</a>)</font></sup><font face="Verdana" size="2">. La gran mayor&iacute;a de nuestros pacientes no recibi&oacute; asistencia m&eacute;dica en la escena, lo que seguramente influy&oacute; en decisiones incorrectas. La mayor&iacute;a recibieron varios traslados y su ingreso a la UCIN se retras&oacute; injustificadamente. Entre las razones que explican este hecho destacamos la falta de tom&oacute;grafo en el hospital, y la realizaci&oacute;n de traslados innecesarios a centros no preparados para la asistencia de estos pacientes. Se ha reportado una disminuci&oacute;n notoria de la mortalidad en los pacientes que son derivados a un centro adecuado desde la escena del accidente </font><sup> <font face="Verdana" size="2">(<a href="#5">5</a>)</font></sup><font face="Verdana" size="2">. </font></b></i></p>       <p></p>       <p><i><b><font face="Verdana" size="2"><a name="figura11"></a><img style="width: 405px; height: 310px;" alt="" src="/img/revistas/adp/v72n1/1a07f11.JPG">    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   <a name="figura12"></a><img style="width: 438px; height: 353px;" alt="" src="/img/revistas/adp/v72n1/1a07f12.JPG">    <br>   <a name="figura13"></a><img style="width: 438px; height: 315px;" alt="" src="/img/revistas/adp/v72n1/1a07f13.JPG">    <br>   <a name="figura14"></a><img style="width: 548px; height: 432px;" alt="" src="/img/revistas/adp/v72n1/1a07f14.JPG"></font></b></i></p>       <p><i><b><font face="Verdana" size="2"><a name="tabla3"></a><img style="width: 354px; height: 346px;" alt="" src="/img/revistas/adp/v72n1/1a07t3.JPG"></font></b></i></p>       <p><i><b><font face="Verdana" size="2">Las complicaciones iniciales son frecuentes en los pacientes con trauma neurol&oacute;gico </font><sup><font face="Verdana" size="2">(<a name="9-11.."></a><a href="#9">9</a>-<a href="#11">11</a>)</font></sup><font face="Verdana" size="2">. En nuestro estudio, casi la mitad tuvieron complicaciones mayores (convulsiones, shock, hipoxia), sin embargo no tuvieron correlaci&oacute;n estad&iacute;stica con la evoluci&oacute;n. La estadificaci&oacute;n del TEC debe realizarse luego de la reanimaci&oacute;n inicial </font><sup><font face="Verdana" size="2">(<a name="12.."></a><a href="#12">12</a>,<a name="13.."></a><a href="#13">13</a>)</font></sup><font face="Verdana" size="2">. La hipoxemia y la inestabilidad hemodin&aacute;mica iniciales no estuvieron correlacionadas con la evoluci&oacute;n, a diferencia de su persistencia o la aparici&oacute;n en la evoluci&oacute;n. La hipoxia tisular a nivel cerebral es delet&eacute;rea, sobre todo en situaci&oacute;n de hipertensi&oacute;n endocraneana o hipoperfusi&oacute;n cerebral. Datos extra&iacute;dos del Traumatic Coma Data Bank corroboran la alta incidencia de hipoxemia (45% de los pacientes) pero con baja influencia sobre la mortalidad y los resultados funcionales. No obstante, la hipoxemia condicion&oacute; un marcado aumento de la mortalidad y ensombrecimiento de los resultados funcionales cuando se asoci&oacute; a hipotensi&oacute;n arterial </font><sup><font face="Verdana" size="2">(<a name="15.."></a><a href="#15">15</a>)</font></sup><font face="Verdana" size="2">. Varios autores han demostrado una mala evoluci&oacute;n en pacientes con hipoperfusi&oacute;n mantenida, y es probable que esto sea particularmente cierto en menores de dos a&ntilde;os </font><sup> <font face="Verdana" size="2">(<a href="#9">9</a>)</font></sup><font face="Verdana" size="2">. Winchell </font><sup> <font face="Verdana" size="2">(<a name="14.."></a><a href="#14">14</a>)</font></sup><font face="Verdana" size="2"> demostr&oacute; que el n&uacute;mero de episodios de hipotensi&oacute;n en estos pacientes se correlaciona significativamente con la mortalidad y las secuelas. Nuestra experiencia es similar. Si bien la hipoxemia se correlacion&oacute; con la evoluci&oacute;n (secuelas y mortalidad), esta significaci&oacute;n es mayor con hipotensi&oacute;n reiterada o mantenida, sobre todo si se asocian ambas variables. </font></b></i></p>       <p><i><b><font face="Verdana" size="2">La escala de Glasgow (GCS) tuvo una estrecha relaci&oacute;n con la mortalidad y la presencia de deficiencias al alta de la unidad. Este hecho ha sido ampliamente reconocido </font><sup><font face="Verdana" size="2">(<a href="#12">12</a>,<a name="16.."></a><a href="#16">16</a>)</font></sup><font face="Verdana" size="2">. Actualmente se manejan en el paciente traumatizado, otras escalas que han demostrado mayor precisi&oacute;n pron&oacute;stica </font><sup><font face="Verdana" size="2">(<a href="#12">12</a>,<a name="17.."></a><a href="#17">17</a>)</font></sup><font face="Verdana" size="2">, sin embargo el GCS est&aacute; ampliamente difundido y es de f&aacute;cil aplicaci&oacute;n, lo que lo hace la escala de elecci&oacute;n. Nuestras principales dificultades con el GCS consisten en su aplicaci&oacute;n en los pacientes bajo importante depresi&oacute;n farmacol&oacute;gica, lo que dificulta evaluar el tiempo real de coma. El &iacute;ndice de trauma pedi&aacute;trico de Tepas (ITP) fue de utilidad en nuestro estudio para identificar a los pacientes con mayor riesgo de secuelas y de muerte. Este &iacute;ndice est&aacute; difundido para la estadificaci&oacute;n de pacientes politraumatizados </font><sup><font face="Verdana" size="2">(<a href="#18">18</a>)</font></sup><font face="Verdana" size="2"> y la mortalidad aumenta por debajo de 9. Nuestros pacientes tuvieron puntajes muy bajos y la mortalidad estuvo influenciada sobre todo por el trauma neurol&oacute;gico. </font></b></i></p>       <p><i><b><font face="Verdana" size="2">La mitad de los pacientes presentaron al menos una lesi&oacute;n mayor adem&aacute;s del TEC. En un estudio previo en la unidad </font><sup> <font face="Verdana" size="2">(<a href="#1">1</a>)</font></sup><font face="Verdana" size="2">, 36% fueron politraumatizados con TEC grave. Sin embargo, la mortalidad parece estar fuertemente vinculada a la severidad del TEC, a&uacute;n en presencia de otras lesiones graves </font><u><sup><font face="Verdana" size="2">()</font></sup></u><font face="Verdana" size="2">. </font></b></i></p>       <p><i><b><font face="Verdana" size="2">Casi la cuarta parte de los pacientes requirieron neurocirug&iacute;a, lo que es un porcentaje alto en relaci&oacute;n a la literatura en ni&ntilde;os. En el estudio previo fue de 31% </font><sup><font face="Verdana" size="2">(<a href="#14">14</a>)</font></sup><font face="Verdana" size="2">. En adultos, a casi la mitad de los pacientes que ingresan en coma por TEC grave se les realiza neurocirug&iacute;a </font><sup><font face="Verdana" size="2">(<a href="#13">13</a>,<a href="#17">17</a>)</font></sup><font face="Verdana" size="2">. </font></b></i></p>       <p><i><b><font face="Verdana" size="2">Se observ&oacute; una alta incidencia de complicaciones extraneurol&oacute;gicas durante el tratamiento en la unidad. El tratamiento del TEC grave es muy invasivo y muchas de las complicaciones est&aacute;n vinculadas con los procedimientos a que son sometidos estos pacientes </font><sup> <font face="Verdana" size="2">(<a name="19-22.."></a><a href="#19">19</a>-<a href="#22">22</a>)</font></sup><font face="Verdana" size="2">. La neumon&iacute;a del ventilador es en todas las series una complicaci&oacute;n frecuente </font><sup><font face="Verdana" size="2">(<a href="#19">19</a>)</font></sup><font face="Verdana" size="2">. La asistencia ventilatoria es mandatoria en estos pacientes para evitar la hipoventilaci&oacute;n durante el coma, pero muchas veces tiene otras indicaciones: edema pulmonar no cardiog&eacute;nico, aspiraci&oacute;n, injuria pulmonar primaria, etc&eacute;tera </font><sup><font face="Verdana" size="2">(<a href="#20">20</a>)</font></sup><font face="Verdana" size="2">. Los cuidados respiratorios que disminuyen el riesgo de la neumon&iacute;a del ventilador, disminuyen la mortalidad y las secuelas en el paciente con TEC grave que sobrevive al per&iacute;odo agudo </font><sup><font face="Verdana" size="2">(<a name="23.."></a><a href="#23">23</a>)</font></sup><font face="Verdana" size="2">. </font></b></i></p>       <p><i><b><font face="Verdana" size="2">La TAC de cr&aacute;neo es un procedimiento indispensable para la valoraci&oacute;n de estos pacientes </font><sup><font face="Verdana" size="2">(<a href="#3">3</a>,<a href="#13">13</a>,<a href="#16">16</a>)</font></sup><font face="Verdana" size="2">. Casi 90% de los pacientes presentaban alteraciones significativas. Los pacientes con tomograf&iacute;as normales al ingreso presentaron alteraciones en los estudios subsiguientes, lo que confirma que los TEC cl&iacute;nicamente graves pr&aacute;cticamente siempre se acompa&ntilde;an de alteraciones tomogr&aacute;ficas, y en los pocos casos en que &eacute;stas no aparecen desde el principio, se evidenciar&aacute;n en la evoluci&oacute;n. La frecuencia de alteraciones fue similar a lo destacado en la literatura </font><sup> <font face="Verdana" size="2">(<a href="#16">16</a>)</font></sup><font face="Verdana" size="2">, aunque en este estudio fue mayor la frecuencia de pacientes que requirieron neurocirug&iacute;a. Como se ha destacado en otros reportes, los pacientes con hematoma extradural (HED) sin otra lesi&oacute;n cerebral importante tienen una buena evoluci&oacute;n </font><sup><font face="Verdana" size="2">(<a href="#13">13</a>,<a href="#14">14</a>,<a href="#16">16</a>)</font></sup><font face="Verdana" size="2">. En nuestra casu&iacute;stica, todos los pacientes con HED sobrevivieron y no presentaron deficiencias importantes al alta (</font><a href="#tabla3"><font face="Verdana" size="2">tabla 3</font></a><font face="Verdana" size="2">). </font></b></i></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i><b><font face="Verdana" size="2">La letalidad del TEC grave reportada en otros pa&iacute;ses llega a valores de 40 a 60% si se toman en cuenta los fallecidos en el lugar del accidente. Las series de TEC graves asistidos en cuidados terciarios tambi&eacute;n son variables, oscilando entre 10 y 30% seg&uacute;n las caracter&iacute;sticas de los pacientes. Los pacientes portadores de hematoma subdural, intraparenquimatoso y swelling hemisf&eacute;rico son los que presentan mayor mortalidad. Estas asociaciones no aparecieron en nuestros pacientes. </font></b></i></p>       <p><i><b><font face="Verdana" size="2">Conclusiones. </font></b></i></p>       <p></p>   <hr size="1">     <p></p>   <ul>     <i><b><font face="Verdana" size="2">    <li>El TEC grave aislado o asociado a otras lesiones es un motivo frecuente de ingreso en nuestra unidad. </li>         <li>Existi&oacute; mala cobertura asistencial en el momento del accidente y demora excesiva en la adopci&oacute;n del tratamiento adecuado,incluyendo el ingreso a UCIN. Esta demora se vincul&oacute; al exceso de traslados y a la falta de tom&oacute;grafo en nuestro centro.   </li>         <li>El tr&aacute;nsito es el principal responsable de estas lesiones graves, y la bicicleta tiene una importancia creciente. </li>         <li>La hipoxemia y los trastornos hemodin&aacute;micos prolongados son de mal pron&oacute;stico. </li>         <li>La quinta parte de los pacientes requirieron neurocirug&iacute;a, con una incidencia mayor que la encontrada en la literatura. </li>         <li>Las escalas de Glasgow y el &iacute;ndice de trauma de Tepas tuvieron una adecuada correlaci&oacute;n con las deficiencias al alta y las muertes del grupo. </li>         ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Los pacientes portadores de TEC grave constituyen un grupo de alto riesgo, con alta incidencia de alteraciones neurol&oacute;gicas y elevada mortalidad. </li>     </font></b></i>     </ul>       <p><i><b><font face="Verdana" size="2">Bibliograf&iacute;a </font></b></i></p>       <p></p>   <hr size="1">     <p></p>       <!-- ref --><p><i><b><font face="Verdana" size="2"><a name="1"></a><a href="#1..">1</a>. P&eacute;rez W, Acquarone C. Accidentes en pediatr&iacute;a. Visi&oacute;n epidemiol&oacute;gica desde una unidad de atenci&oacute;n extrahospitalaria. Arch Pediatr Uruguay 1994; 65:19-25.     </font></b></i></p>       <!-- ref --><p><i><b><font face="Verdana" size="2"><a name="2"></a><a href="#2..">2</a>. Kraus JF, Black MA. The incidence of acute brain injury and serious impairment in a defined population. Am J Epidemiol 1984; 119: 186-201.     </font></b></i></p>       <!-- ref --><p><i><b><font face="Verdana" size="2"><a name="3"></a><a href="#3..">3</a>. Pardo L, Mu&ntilde;oz S, Sirio E, Lezama G, Ram&iacute;rez M, P&eacute;rez W et al. Traumatismo de cr&aacute;neo en pediatr&iacute;a. Par&aacute;metros cl&iacute;nicos y radiol&oacute;gicos asociados con alteraciones tomogr&aacute;ficas. Estudio prospectivo. Arch Pediatr Urug 1996; 67(4): 31.     </font></b></i></p>       <!-- ref --><p><i><b><font face="Verdana" size="2"><a name="4"></a><a href="#4..">4</a>. Division of injury control. Center for environment health and injury control. Am J Dis Child 1990; 144: 627-46.     </font></b></i></p>       <!-- ref --><p><i><b><font face="Verdana" size="2"><a name="5"></a><a href="#5..">5</a>. Jhonson M, Krisnamurthi L. Send severe head injury children to a pediatric trauma center. Pediatr Neurosurg 1996; 25(6): 309-14.     </font></b></i></p>       <!-- ref --><p><i><b><font face="Verdana" size="2"><a name="6"></a><a href="#6..">6</a>. P&eacute;rez W, Mu&ntilde;oz S, Bossio M, Garc&iacute;a A, Guill&eacute;n W, Alberti M, et al. Traumatismo de cr&aacute;neo grave en ni&ntilde;os. Detecci&oacute;n temprana de deficiencias y seguimiento fisi&aacute;trico. Primera comunicaci&oacute;n. Jornadas Integradas de Emergencia Pedi&aacute;trica, 5. Montevideo: mayo de 2000 </font></b></i><!-- ref --><p><i><b><font face="Verdana" size="2"><a name="7"></a><a href="#7..">7</a>. Butterword J, De Witt D. Severe head trauma: Pathophysiology and management. Crit Care Clin 1989; 5: 807-20.     </font></b></i></p>       <!-- ref --><p><i><b><font face="Verdana" size="2"><a name="8"></a><a href="#8..">8</a>. Jennet B, Teasdale G. Management of head injury. Philadelfia. FA Davis, 1981, pp 253-332.     </font></b></i></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><i><b><font face="Verdana" size="2"><a name="9"></a><a href="#9-11..">9</a>. Adelson P, Clyde B, KochanekPM, Wisnewiski A. Cerebrovascular response in infants and children following severe traumatic brain injury. Pediatr Neurosurg 1997; 26(4): 200-7.     </font></b></i></p>       <!-- ref --><p><i><b><font face="Verdana" size="2"><a name="10"></a><a href="#9-11..">10</a>. Krauss JF, Rock A, Hemyari P. Brain injury among infants, children, adolescents and young adults. Am J Dis Child 1990; 24(6): 684-91.     </font></b></i></p>       <!-- ref --><p><i><b><font face="Verdana" size="2"><a name="11"></a><a href="#9-11..">11</a>. Jennet B, Bond M. Assestment of outcome after severe brain damage. Lancet 1975; 1(7905): 480-4.     </font></b></i></p>       <!-- ref --><p><i><b><font face="Verdana" size="2"><a name="12"></a><a href="#12..">12</a>. Alvarez M, Nava J, Ru&eacute; M et al. Mortality prediction in head trauma patients: Performance of GCS and General Severity Systems. Crit Care Med 1997; 26: 142-8.     </font></b></i></p>       <!-- ref --><p><i><b><font face="Verdana" size="2"><a name="13"></a><a href="#13..">13</a>. Marshall F, Smith G, Shapiro HM. The outcome with agressive treatment and severe head injury. J Neurosurg 1979; 50: 20-5.     </font></b></i></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><i><b><font face="Verdana" size="2"><a name="14"></a><a href="#14..">14</a>. Winchell R, Simons R, Hoiy M. Transient sistolic hipotension. A serious problem in the management of head injury. Arch Surg 1996; 131(5): 533-9.     </font></b></i></p>       <!-- ref --><p><i><b><font face="Verdana" size="2"><a name="15"></a><a href="#15..">15</a>. Mu&ntilde;oz S. Traumatismo de cr&aacute;neo. Monograf&iacute;a. Escuela de Graduados. Facultad de Medicina de Uruguay, 1997.     </font></b></i></p>       <!-- ref --><p><i><b><font face="Verdana" size="2"><a name="16"></a><a href="#16..">16</a>. Lee TT, Aldana PR, Kirton AC, et al. Follow up computerized tomography scan in moderated and severe head injury: Correlation with Glasgow Coma Scale and complication rate. Acta Neurochir 1997; 139: 1042-8.     </font></b></i></p>       <!-- ref --><p><i><b><font face="Verdana" size="2"><a name="17"></a><a href="#17..">17</a>. Jennet B, Teasdale G, Braakman D et al. Prognosis of patients with head injury. Neurosurgery 1979; 4: 283-9.     </font></b></i></p>       <!-- ref --><p><i><b><font face="Verdana" size="2"><a name="18"></a>18. Tepas JJ, Discala C, Ramenofski ML, Barlowe B. Moratilty and head injury: the pediatric perspective . J Pediatr Surg 1990; 25: 92-6.     </font></b></i></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><i><b><font face="Verdana" size="2"><a name="19"></a><a href="#19-22..">&nbsp;19</a></a>. Cazzadori A, Di Perri G, Vento S, et al. Aetiology of pneumonia following isolated closed head injury. Respir Med 1997; 91: 193-9.     </font></b></i></p>       <!-- ref --><p><i><b><font face="Verdana" size="2"><a name="20"></a><a href="#-20-22..">20</a>. Bloomfield E. Extracerebral complications of head injury. Crit Care Clin 1989; 5: 881-90.     </font></b></i></p>       <!-- ref --><p><i><b><font face="Verdana" size="2"><a name="21"></a><a href="#19-22..">21</a>. Scherer RU, Spangerberg P. Procoagulant activity in patients with isolated severe head trauma. Crit Care Med 1998; 26: 149-56.     </font></b></i></p>       <!-- ref --><p><i><b><font face="Verdana" size="2"><a name="22"></a><a href="#19-22..">22</a>. May AK, Young JS, Butler K, et al. Coagulopathy in severe closed head injury. Am J Surg 1997; 63: 233-7.     </font></b></i></p>       <!-- ref --><p><i><b><font face="Verdana" size="2"><a name="23"></a><a href="#23..">23</a>. Fabian TC, Boucher BA, Croce MA, Khul DA, Jannings W. Pneumonia and stress ulceration in severely injured patients. A prospective evaluation of the stress ulcer pprophylaxis. Arch Surg 1993; 128(2): 185-91.     </font></b></i></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><i><b><font face="Verdana" size="2">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;24. Levin F, Saidjari MN, Eisemberg HM, Foulkes M, Marshall LF. Vegetative state after closed head injury. A traumatic coma data bank. Arch Neurol 1991; 48(6): 580-5.     </font></b></i></p>       <!-- ref --><p><i><b><font face="Verdana" size="2">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;25. Chesnut RM, Marshall RK, Klubert R et al. The role of secondary brain injury in determining outcome from severe head injury. J Trauma 1993; 34: 216-20.     </font></b></i></p>       <p></p>        ]]></body><back>
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