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<journal-title><![CDATA[Revista Uruguaya de Ciencia Política]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LA PIEDRA EN EL ZAPATO (DE LAS ENCUESTADORAS): ENCUESTAS DE OPINIÓN Y ELECCIONES INTERNAS 2009]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The Stick in the Craw: Public Opinion Polls and the 2009 Primaries]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Prediction of the electoral results for the 2009 Uruguayan primaries proved to be the stick in the craw of public opinion polling companies. They accurately predicted the winners within each party, but were far from precise predicting participation levels and the vote share each political party obtained. In this article, we explore four main explanations to this poor performance by polling companies: the nature of the electoral rules, the role of political parties, the influence of surveys themselves, and the limitations inherent to public opinion research.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p><font size="2" face="Verdana">Rev. Urug. Cienc. Pol&iacute;t. v.18 n.1 Montevideo dic. 2009</font></p>    <font size="4" face="Verdana"><b>     <p>LA PIEDRA EN EL ZAPATO (DE LAS ENCUESTADORAS): ENCUESTAS DE OPINI&Oacute;N Y ELECCIONES INTERNAS 2009 <a href="#_Parte">*</a></p>    </b> </font>     <p><b><font face="Verdana">The Stick in the Craw: Public Opinion Polls and the 2009 Primaries</font></b></p>        <p><font size="2" face="Verdana"> Mar&iacute;a Fernanda Boidi y Rosario Queirolo<a href="#asterisco2">**</a></font></p>        <p>&nbsp;</p>        <p><font size="2" face="Verdana"><b>Resumen</b>. La predicci&oacute;n de los resultados de las elecciones internas de los partidos de 2009 prob&oacute; ser la "piedra en el zapato" de las consultoras de opini&oacute;n p&uacute;blica uruguayas, que si bien pronosticaron sin dificultades qui&eacute;nes ser&iacute;an los ganadores en cada partido, no fueron precisas al estimar tanto los niveles de participaci&oacute;n como la proporci&oacute;n de votantes que sufragar&iacute;a en la interna de cada partido pol&iacute;tico. En este art&iacute;culo exploramos cuatro posibles explicaciones de este relativamente pobre desempe&ntilde;o: la naturaleza de la legislaci&oacute;n electoral, el rol de los partidos pol&iacute;ticos, la influencia de las encuestas, y las limitaciones propias de la investigaci&oacute;n de opini&oacute;n p&uacute;blica.</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana"><b>Palabras clave</b>: Encuestas; Elecciones Internas; Partidos pol&iacute;ticos</font></p>        <p>&nbsp;</p>        <p><font size="2" face="Verdana"><b>Abstract</b>. Prediction of the electoral results for the 2009 Uruguayan primaries proved to be the stick in the craw of public opinion polling companies. They accurately predicted the winners within each party, but were far from precise predicting participation levels and the vote share each political party obtained. In this article, we explore four main explanations to this poor performance by polling companies: the nature of the electoral rules, the role of political parties, the influence of surveys themselves, and the limitations inherent to public opinion research.</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana"><b>Key Words</b>: Polls, Primaries; Political Parties</font></p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Art&iacute;culo recibido el 11 de mayo de 2009 y aceptado para su publicaci&oacute;n el 18 de octubre de 2009</font></p>        <p><font face="Verdana" size="2">Introducci&oacute;n</font></p>       <p><font size="2" face="Verdana">Siguiendo la tendencia mundial, las encuestas de opini&oacute;n p&uacute;blica en Uruguay se han convertido en vedettes de las campa&ntilde;as pol&iacute;ticas. Actores pol&iacute;ticos, medios de comunicaci&oacute;n y ciudadanos interesados las siguen de cerca y discuten sobre temas que van desde su veracidad hasta sus consecuencias.</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana">En su tercera edici&oacute;n desde la inauguraci&oacute;n del nuevo sistema electoral uruguayo en 1999, las elecciones internas de los partidos pol&iacute;ticos de junio de 2009 probaron ser la "piedra en el zapato" de las consultoras de opini&oacute;n p&uacute;blica, que si bien pronosticaron sin dificultades lo que realmente importaba, por ejemplo: qui&eacute;nes ser&iacute;an los precandidatos ganadores en cada partido, perdieron (mucha) precisi&oacute;n a la hora de estimar los niveles de participaci&oacute;n y la proporci&oacute;n de votantes que sufragar&iacute;a en la interna de cada partido pol&iacute;tico (incluso errando el orden que los partidos pol&iacute;ticos ocupar&iacute;an en el podio seg&uacute;n la cantidad de votos recibidos). En resumen, las consultoras en su conjunto predijeron acertadamente uno de los tres pron&oacute;sticos emitidos. En este art&iacute;culo intentamos desentra&ntilde;ar las razones subyacentes a este relativamente pobre desempe&ntilde;o de las encuestadoras. Para ello, exploramos explicaciones vinculadas a la naturaleza de las reglas que rigen las elecciones internas, al rol de los partidos pol&iacute;ticos en la movilizaci&oacute;n de sus bases, a la posible influencia de la difusi&oacute;n de encuestas sobre la conducta de los electores, y a ciertas limitaciones metodol&oacute;gicas inherentes a la investigaci&oacute;n de opini&oacute;n p&uacute;blica que se vuelven particularmente relevantes en procesos de este tipo.</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana">Se trata de una primera aproximaci&oacute;n de car&aacute;cter exploratorio. El objetivo es describir el escenario de intenci&oacute;n de voto previo a las elecciones internas y la medida en que esas predicciones se acercaron a los resultados finales. La aspiraci&oacute;n es presentar un panorama de estos resultados y explorar posibles explicaciones a las disonancias, sin pretensi&oacute;n de exhaustividad, sino que busca, por el contrario, poner el tema sobre la mesa para motivar la discusi&oacute;n.</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana">Las encuestas preelectorales son relativamente nuevas en la investigaci&oacute;n social en Uruguay. Aunque algunos esfuerzos tuvieron lugar en d&eacute;cadas previas (en las elecciones de 1971), no es hasta la reapertura democr&aacute;tica que la investigaci&oacute;n en opini&oacute;n p&uacute;blica electoral comienza a afianzarse y recibir la atenci&oacute;n de pol&iacute;ticos y medios de comunicaci&oacute;n. La pionera local en estas lides fue la consultora Equipos Mori, secundada luego por Factum y algo m&aacute;s tarde por Cifra (Buquet <a href="#Buquet">2004</a>). Actualmente existen en Uruguay varias consultoras dedicadas a la investigaci&oacute;n en opini&oacute;n p&uacute;blica, algunas de las cuales cobran especial notoriedad en las &eacute;pocas preelectorales debido a su presencia en medios masivos de comunicaci&oacute;n.</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana">El creciente nivel de exposici&oacute;n de los analistas de opini&oacute;n p&uacute;blica durante las campa&ntilde;as ha hecho que varios de ellos se hayan vuelto figuras familiares hasta para los ciudadanos menos interesados en pol&iacute;tica, eje de muchas conversaciones, y tambi&eacute;n blanco de ataques de pol&iacute;ticos insatisfechos con el desempe&ntilde;o electoral que las encuestas les auguran. A pesar de estos ataques -que pueden ir desde la acusaci&oacute;n de incompetencia hasta la de trabajar para los intereses de alg&uacute;n grupo o candidato en particular- las consultoras uruguayas gozan, en conjunto, de prestigio y respetabilidad, que seg&uacute;n algunos observadores se ha volcado desde la investigaci&oacute;n de opini&oacute;n p&uacute;blica hacia la ciencia pol&iacute;tica nacional en general (Garc&eacute; <a href="#Garce">2005</a>).</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana">Este prestigio se nutre de la prueba de desempe&ntilde;o a la que se someten las consultoras de opini&oacute;n p&uacute;blica; a fin de cuentas, su trabajo tiene una vara de medici&oacute;n incontestable: los resultados electorales. En el pasado, las encuestadoras profesionales, consideradas en su conjunto, se han desempe&ntilde;ado muy bien en la predicci&oacute;n de resultados. Sin embargo, los "pecados comunes" en los que incurrieron en las internas de 2009 &ndash;algunos que, como la sobrestimaci&oacute;n de la participaci&oacute;n, se repiten de experiencias anteriores- ponen en tela de juicio su capacidad de precisi&oacute;n a la hora de predecir el comportamiento de los votantes en las elecciones internas. Como contrapartida al prestigio que viene con los aciertos, diversas cr&iacute;ticas y escepticismo aparecen con los errores, sobre todo cuando estos se hacen notar con vehemencia por pol&iacute;ticos y periodistas, como ha sido el caso en este ciclo electoral. </font></p>        <p><font size="2" face="Verdana">Indagar en las razones de este relativamente pobre desempe&ntilde;o en las primarias resulta imperativo, entonces, por diversos motivos. En primer lugar, solo identificando las causas de los errores se podr&aacute; mejorar el desempe&ntilde;o en futuras instancias electorales. Este es un fin v&aacute;lido en s&iacute; mismo, alineado con el objetivo &uacute;ltimo de la ciencia pol&iacute;tica en tanto disciplina cient&iacute;fica de explicar y predecir (cada vez mejor) el mundo pol&iacute;tico. Adem&aacute;s, si el argumento de Garc&eacute; (<a href="#Garce">2005</a>) es correcto y el prestigio de las encuestadoras se traduce tambi&eacute;n en insumos positivos para la ciencia pol&iacute;tica uruguaya, entonces el buen desempe&ntilde;o e imagen de las encuestadoras deber&iacute;an ser activos a preservar.</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana">En la primera secci&oacute;n del documento describimos las principales caracter&iacute;sticas de las reglas electorales de las primarias en Uruguay. A continuaci&oacute;n, analizamos el desempe&ntilde;o de las encuestadoras de opini&oacute;n p&uacute;blica en relaci&oacute;n a la precisi&oacute;n con que los &uacute;ltimos sondeos predijeron los resultados del 28 de junio. Una tercera secci&oacute;n se dedica a la discusi&oacute;n de las causas subyacentes a los errores compartidos en los que incurrieron las diferentes firmas consultoras. Por &uacute;ltimo, en la secci&oacute;n final, se presentan una serie de ideas que buscan abrir el debate metodol&oacute;gico sobre c&oacute;mo mejorar las estimaciones en el futuro.</font></p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>    <font size="2" face="Verdana"><b>     <p>1. Las peculiaridades de las internas</p>    </b> </font>     <p><font size="2" face="Verdana"> Las elecciones internas de los partidos pol&iacute;ticos constituyen el primer moj&oacute;n del proceso electoral uruguayo. Fueron establecidas por la Reforma Constitucional de 1996, e implementadas desde entonces en 1999, 2004 y 2009.</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana">Adem&aacute;s del candidato presidencial &uacute;nico de cada partido, en las internas tambi&eacute;n se escogen las convenciones nacionales y departamentales de los partidos, que se integran por representaci&oacute;n proporcional. Estos organismos tienen peso diferente en cada agrupaci&oacute;n. Para algunos, como el Partido Nacional, es la instancia m&aacute;xima de selecci&oacute;n de autoridades, para otros, como es el caso del Frente Amplio, consisten en una mera formalidad, ya que tienen otros mecanismos para ello. No obstante, la convenci&oacute;n nacional se vuelve muy importante en caso que ning&uacute;n precandidato obtenga la mayor&iacute;a absoluta (m&aacute;s del 50% de los votos) o m&aacute;s del 40% de los votos con una diferencia de por lo menos 10 puntos porcentuales con el segundo. Ante esta situaci&oacute;n, la Constituci&oacute;n establece que el candidato &uacute;nico del partido debe ser proclamado por la convenci&oacute;n, y esta proclamaci&oacute;n no necesariamente debe respetar los resultados electorales[<a href="#1">1</a>]. En ninguna instancia de elecciones internas se lleg&oacute; a esta situaci&oacute;n, ya que todos los candidatos que ganaron las respectivas internas lo hicieron con holgura suficiente sobre sus adversarios.</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana"> Las internas uruguayas tienen algunas particularidades que las distinguen de otros mecanismos de selecci&oacute;n de candidatos en sistemas pol&iacute;ticos de Am&eacute;rica Latina y el mundo. En primer lugar, son obligatorias para los partidos. Todos los partidos que aspiran a competir por la Presidencia en las elecciones nacionales deben presentarse a las internas, incluso si previamente seleccionaron su candidato &uacute;nico a trav&eacute;s de otros mecanismos, como fue el caso de la interna frenteamplista de 2004, en la que el Congreso del Frente Amplio eligi&oacute; como candidato &uacute;nico a Tabar&eacute; V&aacute;zquez y solo &eacute;l compareci&oacute; como candidato. Tambi&eacute;n es el caso del Partido Independiente, que se presenta con candidato &uacute;nico en cada instancia.</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana"> Una segunda caracter&iacute;stica es que las internas uruguayas son abiertas. Esto significa que el &uacute;nico requisito para participar es estar registrado en el padr&oacute;n electoral; cualquier ciudadano puede votar en la interna de cualquier partido, sin necesidad de estar afiliado a &eacute;l. Sin embargo, una tercera peculiaridad de las internas uruguayas &ndash;su simultaneidad- impide que un mismo ciudadano vote en la interna de m&aacute;s de un partido; como las primarias se celebran el mismo d&iacute;a para todos los partidos pol&iacute;ticos, cada ciudadano puede votar una sola vez, en la interna de un &uacute;nico partido. Entonces, si bien es cierto que el car&aacute;cter abierto de las internas habilita el voto estrat&eacute;gico, tambi&eacute;n lo es que la simultaneidad implica que si una persona vota en la interna de alg&uacute;n partido que no es con el que se identifica primariamente, deja de votar en el partido de sus amores.</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana"> Por &uacute;ltimo, el voto en las elecciones internas de los partidos pol&iacute;ticos es voluntario, lo que introduce una diferencia sustancial entre esta instancia electoral y las dem&aacute;s que le suceden; el resto del per&iacute;odo eleccionario (elecciones presidenciales y legislativas, eventual segunda vuelta, y elecciones municipales) es de voto obligatorio.</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana">La experiencia ha mostrado niveles de participaci&oacute;n marcadamente menores en las internas. En las elecciones presidenciales y legislativas, en las municipales y en la &uacute;nica experiencia de balotaje hasta el momento, la participaci&oacute;n se ha situado siempre, desde el retorno a la democracia, por encima del 85%. Tambi&eacute;n en las instancias de plebiscito y refer&eacute;ndums (de car&aacute;cter obligatorio) la participaci&oacute;n ha sido siempre mayor al 80%, incluso cuando el asunto ha plebiscitar fue tan t&eacute;cnico como la asociaci&oacute;n de ANCAP con terceros. En cambio en las internas, los uruguayos se han comportado de manera muy distinta. En 1999 vot&oacute; el 53,0% de los habilitados, en 2004 la participaci&oacute;n fue a&uacute;n menor: 45,9%, y en las &uacute;ltimas elecciones vot&oacute; el 44,8%.</font></p>        <p>&nbsp;</p>        <p><a href="/img/revistas/rucp/v18n1/1a07t1.jpg"><font size="2" face="Verdana">Tabla 1</font></a></p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">La informaci&oacute;n que se presenta en la <a href="/img/revistas/rucp/v18n1/1a07t1.jpg">Tabla 1</a> sugiere que la mayor participaci&oacute;n electoral de los uruguayos en las elecciones nacionales -presidenciales y legislativas- y municipales, as&iacute; como en los plebiscitos y refer&eacute;ndums se debe a la obligatoriedad del voto. En las internas, cuando el voto es voluntario, la participaci&oacute;n cae significativamente (y sigue, adem&aacute;s, una tendencia descendente entre elecci&oacute;n y elecci&oacute;n).</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana">Este hallazgo se corresponde con el juicio convencional: si las elecciones son obligatorias y la no participaci&oacute;n es sancionada, entonces los ciudadanos deber&iacute;an ir a votar en mayor proporci&oacute;n que cuando no lo son (Jackman <a href="#Jackman">1987</a>; Powell <a href="#Powell">1980</a>). Sin embargo, la experiencia comparada muestra que esto no tiene porqu&eacute; ser siempre as&iacute;. Hay pa&iacute;ses donde las elecciones nacionales son obligatorias y sin embargo, la participaci&oacute;n es significativamente menor. Por ejemplo, Ecuador y Honduras, dos pa&iacute;ses con voto obligatorio y sanciones previstas en caso de abstenci&oacute;n tienen un promedio de participaci&oacute;n de 67,2% y 67,8% respectivamente, para las elecciones que ocurrieron entre 1990 y 2004. Uruguay es el pa&iacute;s con la tasa de participaci&oacute;n electoral m&aacute;s alta de la regi&oacute;n (Payne et al. 1996: 276).</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana">Si bien la comparaci&oacute;n no tiene m&aacute;s fuerza que la de la an&eacute;cdota, ilustra claramente el punto de que los uruguayos cumplen con la obligaci&oacute;n c&iacute;vica de votar cuando as&iacute; lo indica la regulaci&oacute;n, pero que participan mucho menos en las internas partidarias, la &uacute;nica instancia de voto voluntario.</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana">Algunas investigaciones han indicado una tendencia a la disminuci&oacute;n de la participaci&oacute;n electoral en Am&eacute;rica Latina (Payne et al. <a href="#Payne">2006</a>). Sin embargo, las diferencias que existen en Uruguay entre unas elecciones y otras, y principalmente la baja participaci&oacute;n en las internas, no pueden explicarse por un ciclo de menor participaci&oacute;n, ya que en ese caso deber&iacute;a afectar a todas las elecciones. Sin embargo, s&iacute; es importante destacar que en la corta experiencia de elecciones internas que lleva Uruguay: 1999, 2004 y 2009, la participaci&oacute;n ha ido en descenso. </font></p>        <p>&nbsp;</p>    <font size="2" face="Verdana"><b>     <p>2. El desempe&ntilde;o de las encuestadoras en junio 2009</p>    </b> </font>     <p><font size="2" face="Verdana"> Las elecciones internas son la prueba m&aacute;s dura que deben enfrentar las encuestadoras por las limitaciones metodol&oacute;gicas que las caracter&iacute;sticas de este proceso electoral imponen. En las elecciones internas de 2009, las consultoras de opini&oacute;n p&uacute;blica hicieron un muy buen trabajo en vaticinar correctamente lo que realmente importaba: los ganadores de cada partido. Sin embargo, sobreestimaron la participaci&oacute;n y la votaci&oacute;n que recibir&iacute;a el Frente Amplio, subestimando el desempe&ntilde;o de los partidos Colorado y Nacional.</font></p>        <p>&nbsp;</p>    <font size="2" face="Verdana"><b>     <p>La dificultad de las internas</p>    </b> </font>     <p><font size="2" face="Verdana">Las primarias son el escenario m&aacute;s complejo de predecir por la falta de certezas que las rodea. La participaci&oacute;n es voluntaria, lo que agrega a la pregunta central de qui&eacute;nes ser&aacute;n los candidatos triunfadores, otras dos interrogantes: cu&aacute;ntos votar&aacute;n, y qui&eacute;nes ser&aacute;n estos votantes (estas dos preguntas no encierran una cuesti&oacute;n menor, ya que la variabilidad en las respuestas podr&iacute;a implicar cambios significativos en las estimaciones de los resultados).</font></p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"> Al haber participaci&oacute;n voluntaria, las encuestadoras pronostican resultados sobre muestras m&aacute;s peque&ntilde;as que cuando las elecciones son obligatorias, lo que aumenta los m&aacute;rgenes de error y disminuye la certidumbre respecto de las proyecciones. Si en una muestra de 1000 casos el 50% dice que tiene pensado participar, entonces las estimaciones de los resultados de la interna se hacen s&oacute;lo sobre 500 casos, que hay que dividir entre los diferentes partidos. De este modo, los casos que corresponden a cada candidato terminan siendo relativamente pocos.</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana"> De cara a las elecciones primarias, se formulan estimaciones para tres escenarios que son distintos pero que est&aacute;n interrelacionados: la participaci&oacute;n, la proporci&oacute;n de voto que recibir&aacute; cada partido, y la proporci&oacute;n de votos que recibir&aacute; cada precandidato al interior de los partidos. El voto voluntario y la simultaneidad de las internas en todos los partidos hacen que estos escenarios se configuren como un juego de mamushkas: el resultado al interior de los partidos es la mu&ntilde;eca m&aacute;s peque&ntilde;a, que est&aacute; contenida, y en alguna medida depende de cu&aacute;ntos voten en cada partido pol&iacute;tico &ndash;la segunda mu&ntilde;eca, lo que a su vez se puede ver afectado por los niveles generales de participaci&oacute;n, la m&aacute;s grande de todas las mu&ntilde;ecas.</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana"> A primera vista, resulta al menos curioso que las predicciones m&aacute;s acertadas se dieron respecto de las mu&ntilde;ecas m&aacute;s peque&ntilde;as, es decir, respecto a la distribuci&oacute;n de las voluntades dentro de cada interna partidaria, la tarea m&aacute;s dif&iacute;cil dado lo exiguo del tama&ntilde;o muestral. Esta circunstancia sugiere que las limitaciones estad&iacute;sticas no fueron determinantes en la predicci&oacute;n, sino que hay otros aspectos del comportamiento de los electores que gravitaron m&aacute;s fuertemente en las diferencias entre estimaciones y resultados.</font></p>        <p>&nbsp;</p>    <font size="2" face="Verdana"><b>     <p>La comparaci&oacute;n</p>    </b> </font>     <p><font size="2" face="Verdana">Hay muchos aspectos que pueden afectar la calidad de las encuestas de opini&oacute;n p&uacute;blica (Seligson <a href="#Seligson">2005</a>). Sin embargo, la evaluaci&oacute;n de los sondeos preelectorales usualmente se concentra casi en exclusiva en la contrastaci&oacute;n de las &uacute;ltimas estimaciones publicadas con los resultados. Cuanto m&aacute;s cerca del "blanco" estuvieron las encuestadoras con sus estimaciones, mejor se considera que hicieron su labor, y esta evaluaci&oacute;n es llevada adelante por pol&iacute;ticos, periodistas y tambi&eacute;n por los ciudadanos, que deciden en funci&oacute;n de la distancia a ese o esos blancos quien hizo un mejor trabajo.</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana"> Entre los polit&oacute;logos, a&uacute;n no hay acuerdo respecto de cu&aacute;l es la mejor manera de evaluar el desempe&ntilde;o de una encuesta preelectoral. Si bien todos los esfuerzos apuntan a medir las distancias entre la estimaci&oacute;n y el resultado final, hay distintas formas de hacerlo, que var&iacute;an seg&uacute;n incluyan valores absolutos o distancias relativizadas, si hacen estimaciones de radio, o si distribuye o no a los indecisos, y de qu&eacute; forma se hace (Mitofsky <a href="#Mitofsky">1998</a>; National Council on Public Polls <a href="#National">1997</a>).</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana"> El hecho de que en este art&iacute;culo se discuta el desempe&ntilde;o de las encuestadoras en elecciones primarias que fueron simult&aacute;neas para todos los partidos pol&iacute;ticos, y que adem&aacute;s se contemple la estimaci&oacute;n de la participaci&oacute;n como una de las dimensiones a evaluar, hace que varios de los procedimientos de evaluaci&oacute;n mencionados en el p&aacute;rrafo anterior sean inaplicables. Por limitaciones del objeto de estudio por un lado, y por prop&oacute;sitos de parsimonia y simplicidad, por otro, en este trabajo nos concentraremos en la presentaci&oacute;n de las distancias absolutas entre las &uacute;ltimas estimaciones p&uacute;blicas de las consultoras y los resultados electorales finales. Con el fin de proveer una medida resumen, se promedian los valores absolutos de las distancias entre estimaciones y resultados para cada tipo de competencia.</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana"> Al comparar los resultados de las encuestas con los datos electorales hay una categor&iacute;a que falta en los &uacute;ltimos: los indecisos, aquellos ciudadanos que manifestaron a&uacute;n no saber cual ser&iacute;a el destino de su voto. La existencia de la categor&iacute;a indecisos entre los valores que reportan las encuestadoras introduce necesariamente ruido en las predicciones. Siempre que las encuestadoras presenten un porcentaje de indecisos, sus estimaciones se desviar&aacute;n de los resultados finales al hacer la comparaci&oacute;n de distancias. Una posible salida a este problema consiste en redistribuir los indecisos, de modo que al contrastar estimaciones contra resultados electorales, la comparaci&oacute;n pueda darse sin esta distorsi&oacute;n. Los indecisos pueden distribuirse de muchas maneras: proporcionalmente entre los candidatos en funci&oacute;n de los resultados electorales, o en funci&oacute;n de c&oacute;mo estimaba cada encuestadora esos resultados iban a darse, o incluso equitativamente &ndash;repartiendo un porcentaje id&eacute;ntico de indecisos a cada una de las posibles alternativas (Mitofsky <a href="#Mitofsky">1998</a>). Sin embargo, si las encuestadoras no arriesgaron este tipo de distribuciones a la hora de presentar sus datos, y ante la ausencia de argumentos de peso a favor de un m&eacute;todo en particular de distribuci&oacute;n de indecisos, hemos decidido no hacerlo. Por lo tanto, los resultados electorales ser&aacute;n comparados contra la &uacute;ltima estimaci&oacute;n p&uacute;blica de cada encuestadora, incluyendo la proporci&oacute;n de indecisos que cada consultora describi&oacute; haber encontrado en su &uacute;ltima muestra.[<a href="#2">2</a>]</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana">La comparaci&oacute;n de resultados comprende el trabajo de las cinco encuestadoras que publicaron resultados de encuestas preelectorales de cobertura nacional realizadas por muestreo probabil&iacute;stico y en modalidad cara a cara. Se trata de los &uacute;ltimos sondeos publicados por Cifra, Equipos MORI, Factum, Interconsult, y Radar.[<a href="#3">3</a>]</font></p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">En las tablas se muestran las estimaciones finales de cada encuestadora sobre intenci&oacute;n de voto en las internas partidarias, contrastadas con los resultados finales (seg&uacute;n datos del escrutinio departamental publicados por la Corte Electoral). Para el caso de Factum se presentan dos series de datos, una para el escenario de m&iacute;nima pronosticado por la empresa, y otro para el de m&aacute;xima. Factum es la &uacute;nica consultora que present&oacute; sus estimaciones sobre dos escenarios. Esto mejora sus chances de acercarse al resultado, ya que, a diferencia de los colegas, tiene dos "disparos" para dar en el blanco del resultado final. Sin embargo, como de lo que se trata aqu&iacute; es de comparar estimaciones contra resultados, resulta razonable incluir las dos estimaciones presentadas por Factum.</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana">Por &uacute;ltimo, no todas las encuestadoras reportaron informaci&oacute;n respecto de las tres dimensiones que se pretende evaluar. En cada caso, se presentar&aacute; toda la informaci&oacute;n disponible.[<a href="#4">4</a>]</font></p>        <p>&nbsp;</p>    <font size="2" face="Verdana"><b>     <p>Participaci&oacute;n: un pecado compartido</p>    </b> </font>     <p><font size="2" face="Verdana">Todas las encuestas sobrestimaron la participaci&oacute;n. Cifra e Interconsult pronosticaron que el 54% de los uruguayos ir&iacute;a a votar. Radar estim&oacute; que m&aacute;s del 54% participar&iacute;a en las internas, mientras Factum defini&oacute; un rango de 54% a 58%. Equipos no public&oacute; estimaciones de participaci&oacute;n. Finalmente, solo el 45% de los habilitados votaron, menos que en las internas de 1999, cuando sufragaron algo m&aacute;s de la mitad de los habilitados (54%), e incluso menos que en las primarias de 2004, cuando la participaci&oacute;n fue bastante m&aacute;s baja todav&iacute;a (46%).</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana"> <a href="/img/revistas/rucp/v18n1/1a07t2.jpg">Tabla 2</a></font></p>        <p><font size="2" face="Verdana"> La <a href="/img/revistas/rucp/v18n1/1a07t2.jpg">Tabla 2</a> presenta las estimaciones finales de participaci&oacute;n de cada encuestadora, junto con la diferencia (entre par&eacute;ntesis) respecto a los resultados electorales. Todas las encuestadoras, consistentemente, sobrestimaron la participaci&oacute;n en al menos 9 puntos porcentuales (y hasta en 13 en el escenario de m&aacute;xima pronosticado por Factum). Este es, entonces, un pecado compartido. Es, tambi&eacute;n, un pecado recurrente, ya que en instancias anteriores se hab&iacute;a igualmente sobrestimado la participaci&oacute;n. A modo de ejemplo, para las internas de 1999, Factum estim&oacute; una participaci&oacute;n de entre 59,7% -el "electorado b&aacute;sico" y 76%, el "electorado potencial" (Factum <a href="#Factum">1999</a>), 6 puntos por encima de la participaci&oacute;n registrada, y eso en el escenario m&aacute;s conservador constituido por el electorado "b&aacute;sico". Para las elecciones de 2004, Interconsult pronostic&oacute; un piso de participaci&oacute;n de 52%, 8 puntos porcentuales por encima de la participaci&oacute;n finalmente registrada (Doyenart <a href="#Doyenart">2004</a>).</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana">Seg&uacute;n algunos analistas, no obstante, la sobrestimaci&oacute;n no fue tan grande como luce a primera vista, ya que los resultados oficiales reportan el porcentaje de participaci&oacute;n sobre el total de habilitados, y este se calcula en funci&oacute;n del padr&oacute;n electoral, que no siempre est&aacute; tan actualizado como los censos nacionales que sirven de marco muestral a las encuestadoras (Aguiar <a href="#Aguiar">2009</a>; Zuasn&aacute;bar <a href="#Zuasnabar">2009</a>). En consecuencia, si se estimara la participaci&oacute;n ya no sobre el padr&oacute;n real actual sino sobre uno depurado, esta se habr&iacute;a situado en torno al 47,5% de los electores, seg&uacute;n las estimaciones de Aguiar (<a href="#Aguiar">2009</a>).</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana">De todos modos, incluso aceptando este argumento y las estimaciones de Aguiar, esta calificaci&oacute;n suaviza el problema de la sobrestimaci&oacute;n, pero no lo elimina por completo: si se asume un nivel de participaci&oacute;n del 48% (como lo estima Aguiar), todas las encuestadores que estimaron la concurrencia a las urnas lo hicieron por lo menos 6 puntos porcentuales por encima de lo que finalmente ocurri&oacute;.</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana">&nbsp;</font></p>    <font size="2" face="Verdana"><b>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Voto por partido</p>    </b> </font>     <p><font size="2" face="Verdana"> Los errores de las encuestas fueron m&aacute;s grandes todav&iacute;a en pronosticar la distribuci&oacute;n de voto por partido: subestimaron el voto hacia los partidos tradicionales, principalmente al Partido Nacional, y sobrestimaron el voto hacia el Frente Amplio. No solo no acertaron en las magnitudes de los electorados, sino que tampoco lo hicieron en el orden, ya que todas las encuestadoras que publicaron datos al respecto le otorgaban m&aacute;s votos al Frente Amplio que al Partido Nacional. El Partido Nacional recibi&oacute; el 46% de los votos, el Frente Amplio el 41% y el Partido Colorado el 12%. </font></p>        <p><font size="2" face="Verdana"> <a href="/img/revistas/rucp/v18n1/1a07t3.jpg">Tabla 3</a></font></p>        <p><font size="2" face="Verdana">Aunque con peque&ntilde;as diferencias, tambi&eacute;n respecto del voto por partido el pecado de las encuestadoras fue compartido: todas se equivocaron en el mismo sentido ya que anticipaban una mejor votaci&oacute;n del partido de gobierno, y una menor votaci&oacute;n de la oposici&oacute;n. La sobrestimaci&oacute;n de voto al Frente Amplio oscil&oacute; entre 5 puntos porcentuales en el escenario de m&iacute;nima de Factum, y 10, seg&uacute;n la estimaci&oacute;n de Interconsult. Por su parte, las estimaciones subestimaron el desempe&ntilde;o del Partido Nacional entre 5 y 9 puntos (seg&uacute;n el escenario de m&aacute;xima de Factum e Interconsult, respectivamente). La distorsi&oacute;n de las predicciones respecto a los resultados del Partido Colorado fue menos marcada (al menos en t&eacute;rminos absolutos), situ&aacute;ndose entre 2% y 4%.</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana"> Al promediar las diferencias entre las estimaciones y los resultados se aprecia que en la distribuci&oacute;n de voto por partido la predicci&oacute;n de Factum en el escenario de m&aacute;xima fue la m&aacute;s precisa -5 puntos de distancia en promedio, mientras que la de Interconsult fue la que estuvo m&aacute;s lejos, con un promedio de diferencias de 7,7.</font></p>        <p>&nbsp;</p>    <font size="2" face="Verdana"><b>     <p>Adentro de los partidos</p>    </b> </font>     <p><font size="2" face="Verdana">&nbsp;</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana"> Los ganadores de cada partido fueron vaticinados correctamente por los sondeos desde varias semanas antes del acto comicial. Sin embargo, hubo diferencias importantes de magnitud entre las encuestadoras, y algunas otras discrepancias sistem&aacute;ticas entre lo pronosticado por las encuestas y los resultados del domingo 28 de junio.</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana">No hay una encuestadora que se destaque particularmente por el buen desempe&ntilde;o al haber pronosticado con m&aacute;s exactitud todas las internas partidarias. En cada una de las competencias, las mejores predicciones fueron realizadas por distintas empresas.</font></p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"> <a href="/img/revistas/rucp/v18n1/1a07t4.jpg">Tabla 4</a></font></p>        <p><font size="2" face="Verdana">&nbsp;</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana"> Los votantes de la interna frentista se comportaron algo diferente a lo que se esperaba: la votaci&oacute;n por Jos&eacute; Mujica fue menor a la estimada, mientras que las adhesiones a Danilo Astori superaron las expectativas. Cuatro de las cinco encuestadoras comparadas sobrestimaron la votaci&oacute;n de Mujica; la que lo hizo por m&aacute;s fue Cifra (7 puntos), y la que lo hizo por menos fue Factum en su escenario de m&iacute;nima (1 punto). Por el contrario, la votaci&oacute;n de Astori fue subestimada por todas las empresas: desde 2 puntos menos en el escenario de m&aacute;xima de Factum hasta 10 puntos menos seg&uacute;n Radar.</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana">En la interna nacionalista no aparecen patrones tan estables como en el Frente Amplio; algunas encuestadoras subestimaron el desempe&ntilde;o de Luis Alberto Lacalle y sobrestimaron el de Jorge Larra&ntilde;aga, otras a la inversa. Si comparamos las diferencias entre lo estimado previamente y los resultados, las empresas que m&aacute;s "acertaron" la interna blanca fueron Equipos e Interconsult: ambas se apartaron dos puntos porcentuales (en el total de la diferencia) de los resultados finales. Por el contrario, quienes m&aacute;s se alejaron en sus estimaciones de los resultados finales fueron Radar (14 puntos de diferencia) y Factum (11 y 13 puntos de diferencia en sus escenarios de m&iacute;nima y m&aacute;xima, respectivamente).</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana"> En la interna colorada, la magnitud del triunfo de Bordaberry fue sobrestimado por unos (Equipos, Factum e Interconsult) y subestimado por otros (Cifra y Radar). Para los dem&aacute;s candidatos colorados, la &uacute;nica empresa que hizo p&uacute;blicas sus estimaciones finales fue Cifra: 18% para Hierro y 14% para Amor&iacute;n. El desplome en la intenci&oacute;n de voto a Hierro que las tendencias de semanas previas advert&iacute;an culmin&oacute; en que el candidato del Foro Batllista resultara finalmente tercero. Amor&iacute;n, con el 15% de los votos, se erigi&oacute; segundo en la competencia colorada.</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana"> Las encuestas no fueron acertadas en determinar cu&aacute;ntos uruguayos votar&iacute;an y en qu&eacute; partido lo har&iacute;an, pero si hicieron bien su principal trabajo, que era pronosticar correctamente quienes ser&iacute;an los ganadores de la interna en cada partido.</font></p>        <p>&nbsp;</p>    <font size="2" face="Verdana"><b>     <p>3. A la b&uacute;squeda de explicaciones</p>    </b> </font>     <p><font size="2" face="Verdana"> Como se analiz&oacute; en la secci&oacute;n anterior, los dos principales errores de estimaci&oacute;n que tuvieron las encuestadoras al vaticinar los resultados de las elecciones internas de 2009 fueron el nivel de participaci&oacute;n y la proporci&oacute;n de voto que recibir&iacute;a cada partido. En este apartado, discutimos cuatro posibles explicaciones que ayudan a entender d&oacute;nde radica esa dificultad.</font></p>        <p>&nbsp;</p>    <font size="2" face="Verdana"><b>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La incertidumbre del voto no obligatorio </p>    </b> </font>     <p><font size="2" face="Verdana"> El primer factor a explorar surge de las propias reglas electorales, y es la voluntariedad del voto en las elecciones internas. Por tratarse de elecciones no obligatorias, los ciudadanos sienten menos incentivos negativos para concurrir a las urnas, ya que si la persona no vota no tiene ninguna sanci&oacute;n. Sin embargo, la voluntariedad del voto en las primarias uruguayas representa un desaf&iacute;o especial para las estimaciones ya que son las &uacute;nicas instancias de todo el ciclo electoral uruguayo en el que se eligen autoridades nacionales en las que el voto no es obligatorio, y como se trata de elecciones relativamente recientes (hasta ahora solo se sucedieron tres desde la nueva legislaci&oacute;n electoral) hay muy poca experiencia que permita anticiparse a sus resultados con certeza. En otras palabras, se necesitan m&aacute;s casos, m&aacute;s elecciones internas, para entender los comportamientos con mayor profundidad (y en consecuencia predecirlos con mayor precisi&oacute;n).</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana">Como se trata de las &uacute;nicas elecciones no obligatorias el electorado puede considerarlas menos importantes. O tambi&eacute;n pueden ser vistas como elecciones para los entendidos, o para los que son militantes o activistas de un partido, y no para el com&uacute;n de los ciudadanos. Estos argumentos, sin embargo, explicar&iacute;an la baja participaci&oacute;n en las internas respecto de las dem&aacute;s elecciones, pero no arrojan luz sobre los motivos por los cuales las encuestadoras sobrestimaron la participaci&oacute;n en sus mediciones previas al acto comicial.</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana">Como suelen decir los polit&oacute;logos, las encuestas son una "foto" de la realidad, y en tanto tal reflejan la constelaci&oacute;n de actitudes al momento en que son relevadas. Cualquier cambio significativo entre el momento del relevamiento y la instancia cuyo resultado se pretende predecir (en este caso, la elecci&oacute;n) puede distorsionar la precisi&oacute;n de la predicci&oacute;n, y las encuestas no tienen c&oacute;mo dar cuenta de estos episodios. Si efectivamente "algo sucedi&oacute;" entre las &uacute;ltimas mediciones y la elecci&oacute;n provocando cambios masivos en el electorado, las encuestas habr&iacute;an hecho bien su trabajo, solo que este imprevisto habr&iacute;a alterado los resultados que se esperaban. Dicho de otro modo: de no haberse dado el suceso inesperado, entonces las predicciones hubiesen sido m&aacute;s acertadas. Sin embargo, durante los &uacute;ltimos d&iacute;as no hubo grandes eventos pol&iacute;ticos ni econ&oacute;micos, clim&aacute;ticos, o de cualquier otro tipo que pudieran haber desmovilizado (en masa, o selectivamente) al electorado.</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana">Lo cierto es que menos individuos de los que se esperaba que votaran finalmente concurrieron a las urnas. Los motivos de su abstenci&oacute;n de &uacute;ltimo momento pueden ser tantos y tan diversos como personas desistieron de votar, por lo que es muy dif&iacute;cil esbozar una explicaci&oacute;n uniforme para la sobreestimaci&oacute;n de la participaci&oacute;n. El fr&iacute;o, el comienzo de las vacaciones de invierno, o alg&uacute;n asado familiar planificado a &uacute;ltimo momento son todos factores que pueden haber conspirado contra la participaci&oacute;n entre aquellos que inicialmente pensaban votar.</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana">S&oacute;lo a trav&eacute;s de un estudio de panel podr&iacute;an saberse con certeza si estos "arrepentimientos por razones fortuitas" fueron los verdaderos culpables de la m&aacute;s baja participaci&oacute;n. Lo que s&iacute; resulta claro es que la no obligatoriedad del voto en las primarias no s&oacute;lo permite sino que, hasta alg&uacute;n punto, promueve, este tipo de comportamiento.</font></p>        <p>&nbsp;</p>    <font size="2" face="Verdana"><b>     <p>El rol de los partidos</p>    </b> </font>     <p><font size="2" face="Verdana"> Uno de los factores que explica la participaci&oacute;n de los ciudadanos en los procesos electorales es su motivaci&oacute;n individual para hacerlo (o no) por una diversidad de razones. La otra forma de mirar al fen&oacute;meno es concentrar la atenci&oacute;n en los esfuerzos por movilizar a los ciudadanos (Rosenstone y Hansen <a href="#Rosenstone">2002</a>). Esto implica cambiar los lentes con los que se mira el proceso y concentrar la atenci&oacute;n ya no en los ciudadanos, sino en los agentes movilizadores, en este caso, los partidos pol&iacute;ticos.</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana">Algunos analistas han sugerido la falla de los partidos y candidatos a la hora de movilizar a sus bases como explicaci&oacute;n de la baja participaci&oacute;n en las internas (Chasquetti <a href="#Chasquetti">2009</a>). Es posible que las estructuras partidarias se movieran menos que en otras ocasiones, y la movilizaci&oacute;n &ndash;incluyendo desde el reparto de listas hasta el transporte de los electores a los centros de votaci&oacute;n- parece ser un elemento clave para garantizar la participaci&oacute;n en elecciones de voto voluntario. Por lo tanto, el segundo factor ser&iacute;a la falta de movilizaci&oacute;n de las bases.</font></p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"> El argumento de la movilizaci&oacute;n necesita ser analizado con mayor profundidad a la luz de la evidencia emp&iacute;rica. Sin embargo, de ser acertado, tambi&eacute;n permitir&iacute;a explicar las diferencias en el desempe&ntilde;o electoral de cada partido en relaci&oacute;n a lo que se estimaba previamente. Si hubo diferencias importantes en la movilizaci&oacute;n de activistas y votantes entre los diferentes partidos, esto podr&iacute;a explicar su distinto desempe&ntilde;o. Entonces, los blancos habr&iacute;an movilizado m&aacute;s, en t&eacute;rminos comparativos, a sus bases, lo que explicar&iacute;a su mejor desempe&ntilde;o. Como contrapartida, la falta de movilizaci&oacute;n de la estructura frenteamplista estar&iacute;a en la base de la explicaci&oacute;n de su m&aacute;s baja votaci&oacute;n (&Aacute;lvarez <a href="#Alvarez">2009</a>). </font></p>        <p><font size="2" face="Verdana"> Como las encuestas solo pueden ver el lado de las motivaciones de los individuos, no tienen c&oacute;mo dar cuenta del diferencial en la participaci&oacute;n que causa la movilizaci&oacute;n desde los partidos, y, en consecuencia, pierden de vista justamente parte de la explicaci&oacute;n de las razones de la participaci&oacute;n.</font></p>        <p>&nbsp;</p>    <font size="2" face="Verdana"><b>     <p>La influencia de las encuestas</p>    </b> </font>     <p><font size="2" face="Verdana"> Otra posible explicaci&oacute;n de la baja participaci&oacute;n apunta a la influencia de las encuestas. El juicio convencional dice que cuanto m&aacute;s competitivas son, cu&aacute;nto m&aacute;s re&ntilde;ida es la competencia de las internas, m&aacute;s atractivas se vuelven. Algunos autores incluso han establecido que dos contendores y niveles moderados de competencia constituyen el escenario &oacute;ptimo para atraer a los electores (Buquet <a href="#Buquet_">2005</a>), y el caso de la interna nacionalista de 2009 parece confirmarlo.</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana"> Desde varios meses previos a las elecciones los sondeos de opini&oacute;n daban como favoritos a los candidatos que finalmente resultaron ganadores. En algunos partidos la distancia estimada de los primeros sobre los segundos fue m&aacute;s grande que en otros, pero &ndash;aunque con recaudos- todos los analistas vaticinaron a los ganadores de cada contienda. En consecuencia, es posible que algunos electores hayan desistido de votar en una interna que ya estaba laudada.</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana">El desest&iacute;mulo de los electores es un fen&oacute;meno que puede haber afectado tanto a los punteros &ndash;&iquest;para qu&eacute; ir a votar por un candidato que de todos modos va a ganar?- como a los que se augur&oacute; perdedores &ndash;&iquest;para qu&eacute; votar por alguien que ya no tiene chances? De hecho, el que los resultados sean semejantes a lo que vaticinaban las encuestas sugiere que, si tal efecto tuvo lugar- es posible que ambos comportamientos se hayan dado (ya que de otro modo tal vez se hubiese alterado el orden, o la magnitud de las diferencias entre candidatos). Sin embargo, de acuerdo a lo relevado por una encuesta llevada adelante durante el fin de semana de las elecciones, el factor encuestas solo fue mencionado como causa de no ir a votar por el 6% de los que no votaron (Zuasn&aacute;bar <a href="#Zuasnabar">2009</a>).</font></p>        <p>&nbsp;</p>    <font size="2" face="Verdana"><b>     <p>Limitaciones metodol&oacute;gicas</p>    </b> </font>     <p><font size="2" face="Verdana"> Hay un cuarto factor explicativo, que apunta a las limitaciones que tienen las encuestas como herramientas de investigaci&oacute;n. Estas pueden deberse a errores, como un mal dise&ntilde;o de las muestras o del cuestionario, pero tambi&eacute;n a restricciones que la propia t&eacute;cnica tiene en tanto tal. A ambos factores consideramos parte de la explicaci&oacute;n metodol&oacute;gica.</font></p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Una causa metodol&oacute;gica vinculada lisa y llanamente a errores podr&iacute;a ser el caso que se sobrestime la participaci&oacute;n por tratarse de una muestra en la que hay una sobrerrepresentaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n m&aacute;s educada, entre la que la participaci&oacute;n tiende a ser mayor. Esto se puede dar en un caso aislado de infortunada "mala" muestra, pero no es razonable que todas las encuestadoras hayan enfrentado el mismo problema. Entonces, es dif&iacute;cil pensar que los errores hayan estado en el dise&ntilde;o de las muestras, porque todas las encuestadoras que publicaron resultados sobre porcentaje de participaci&oacute;n se equivocaron en el mismo sentido: sobrestimaron la participaci&oacute;n, y en la misma magnitud (en el entorno de los 10 puntos porcentuales). Por lo tanto, si tienen muestran diferentes, no es razonable esperar resultados con el mismo sesgo. </font></p>        <p><font size="2" face="Verdana">Los errores del cuestionario est&aacute;n vinculados con la manera en que se le pregunta a los entrevistados sobre su intenci&oacute;n de votar. Cada encuestadora usa preguntas distintas, en diferente orden, y estima la participaci&oacute;n de acuerdo a diferentes combinaciones de indicadores (ver Tabla A1 en el Anexo). Por lo tanto, si tambi&eacute;n existen diferencias en los cuestionarios, no parece que el problema sea de la forma de preguntar o de una pregunta en concreto, sino que ninguna de estas combinaciones fue capaz de conseguir una predicci&oacute;n m&aacute;s acertada.</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana"> Podemos dejar de lado, entonces, los errores generalizados como explicaci&oacute;n de las divergencias entre estimaciones y resultados. Resta por lo tanto explorar las limitaciones que son inherentes a la investigaci&oacute;n por encuestas, y que no dependen ya de qu&eacute; tan bien o mal hagan su trabajo las encuestadoras, sino de las leyes que rigen el comportamiento de los p&uacute;blicos.</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana">En esta l&iacute;nea de razonamiento, una de las explicaciones tiene que ver con el efecto de "social desirability" o deseabilidad social, que refiere a la tendencia que tienen las personas al ser entrevistadas a decir lo que es pol&iacute;ticamente correcto, o al menos, lo que es bien visto por la sociedad, y por tanto por el entrevistador, quien representa en ese momento a la sociedad (Tourangeau, Rips, y Rasinski <a href="#Tourangeau">2000</a>). Este fen&oacute;meno ha sido muy estudiado en otros pa&iacute;ses, no as&iacute; en Uruguay, y se han buscado alternativas para medir actitudes, opiniones y comportamientos que eviten que la persona sienta que hay una respuesta "mejor" o "m&aacute;s aceptada socialmente que otra".</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana"> En una sociedad tan altamente politizada y que se jacta de tener una cultura c&iacute;vica tan fuerte como la uruguaya, declarar que uno no va a votar puede ser una actitud que genere rechazo. Las preguntas que incluyen en su enunciado una formulaci&oacute;n que equipara el ir a votar con el no ir, evitan la aparici&oacute;n de este efecto.[<a href="#5">5</a>] La introducci&oacute;n de preguntas distintas en un mismo cuestionario, o la repartici&oacute;n de los encuestados en dos grupos, de modo de utilizar preguntas diferentes a cada mitad de la muestra, permitir&iacute;an arrojar luz sobre el alcance de este efecto.</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana">De manera similar, y como se sugiri&oacute; en la secci&oacute;n anterior, queda fuera de las posibilidades de las encuestas la medici&oacute;n de las acciones que emprenden los partidos para movilizar a su electorado. En este sentido, t&eacute;cnicas complementarias de investigaci&oacute;n se requerir&iacute;an para poder tener una estimaci&oacute;n global de la investigaci&oacute;n, atendiendo tanto a los ciudadanos como a los esfuerzos de los partidos. </font></p>        <p>&nbsp;</p>    <font size="2" face="Verdana"><b>     <p>4. Discusi&oacute;n: abriendo el debate metodol&oacute;gico para mejorar las estimaciones preelectorales de cara a las internas</p>    </b> </font>     <p><font size="2" face="Verdana"> Las encuestas son un instrumento cient&iacute;fico, pero tienen sus l&iacute;mites. Uno de los principales radica en que miden las actitudes de las personas en un momento espec&iacute;fico y suponen que esas actitudes, como por ejemplo la intenci&oacute;n de participar en una elecci&oacute;n interna, se transformar&aacute;n en comportamientos (una verdadera participaci&oacute;n). Sin embargo, no siempre las actitudes se transforman en comportamiento (Petty y Cacioppo <a href="#Petty">1981</a>). Es por esto es que los pron&oacute;sticos de las encuestas no siempre son tan acertados, ya que dependen de que los individuos efectivamente transformen sus actitudes en comportamientos consistentes.</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana">A partir de este diagn&oacute;stico, quedan dos caminos para mejorar los pron&oacute;sticos electorales en pr&oacute;ximas elecciones internas. El primer camino apunta a medir de forma m&aacute;s sofisticada la intenci&oacute;n de ir a votar. Esto se puede hacer de diferentes maneras. Una de ellas es con variaciones en las formas de preguntar, intentando evitar el efecto de "social desirability" y prestando especial atenci&oacute;n a la simetr&iacute;a de las opciones en la redacci&oacute;n de las preguntas. Se pueden dise&ntilde;ar "split experiments" en donde la mitad de la muestra reciba una pregunta con la formulaci&oacute;n de la pregunta tradicional, y la otra con la formulaci&oacute;n que busca evitar el "efecto social desirability", y de esa manera comparar su impacto.</font></p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Algunas investigaciones en vez de medir la certeza de la intenci&oacute;n de votar (qu&eacute; tan seguro est&aacute; el entrevistado de ir a votar), contabilizan el tiempo que la persona se toma para contestar la pregunta, y encuentran que el tiempo es un mejor predictor de la intenci&oacute;n de voto que la certeza: aquellos que demoran m&aacute;s, es m&aacute;s probable que no voten que los que contestan con rapidez (Bassili <a href="#Bassili">1993</a>). Este tipo de enfoques requieren el uso de la tecnolog&iacute;a CATI o CAPI (entrevistas asistidas por computadora, por sus siglas en ingl&eacute;s), con la que algunas empresas locales ya cuentan. </font></p>        <p><font size="2" face="Verdana"> Otra opci&oacute;n que permitir&iacute;a un seguimiento fidedigno de los cambios en las actitudes de los electores o de las divergencias entre sus actitudes manifiestas y sus comportamientos es la recurrencia a estudios de panel, ideales para el seguimiento de la evoluci&oacute;n de actitudes de un mismo grupo de individuos a trav&eacute;s del tiempo.</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana"> Un segundo camino apunta a complementar las encuestas con otras t&eacute;cnicas de investigaci&oacute;n. Una alternativa es realizar grupos motivacionales en los que se explore en m&aacute;s detalle y con mayor profundidad bajo qu&eacute; condiciones las personas piensan ir a votar. En las pasadas elecciones internas, el conjunto de electores que mostr&oacute; mayor inconsistencia entre su actitud inicial para votar y su comportamiento efectivo fueron los j&oacute;venes, los menos educados, y los que mostraban menores niveles de inter&eacute;s en la pol&iacute;tica (Zuasn&aacute;bar <a href="#Zuasnabar">2009</a>). Esta evidencia es consistente con investigaciones realizadas en otros pa&iacute;ses: son las personas m&aacute;s j&oacute;venes, menos educadas, y con menos inter&eacute;s en la pol&iacute;tica quienes votan menos (Fornos et al. <a href="#Fornos">2004</a>; Jackman y Miller 1995; Powell <a href="#Powell">1980</a>). Esta informaci&oacute;n podr&iacute;a tenerse en cuenta para estimar con m&aacute;s precisi&oacute;n el comportamiento de estos grupos en futuras instancias electorales con voto voluntario, y para explorar qu&eacute; factores est&aacute;n detr&aacute;s de las diferencias entre actitudes declaradas y comportamiento efectivo.</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana"> Por &uacute;ltimo, recurrir a fuentes documentales y a entrevistas para comprender la forma en que las estructuras partidarias llevan adelante sus estrategias de movilizaci&oacute;n parece ser clave si es que el argumento del rol de los partidos es correcto. La evidencia disponible indica que la movilizaci&oacute;n es articulada por los partidos para plebiscitos y refer&eacute;ndums (Altman 2002); mucho m&aacute;s deber&iacute;a serlo para las elecciones internas, en las que justamente se juega la configuraci&oacute;n de poder al interior partidos para los siguientes cinco a&ntilde;os.</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana"> Las aqu&iacute; esbozadas son solo algunas de las posibles alternativas para mejorar las estimaciones preelectorales en la investigaci&oacute;n de opini&oacute;n p&uacute;blica en primarias partidarias. Este trabajo de ninguna manera pretende ser una prescripci&oacute;n respecto de c&oacute;mo proceder en el futuro. Por el contrario, su objetivo es abrir una puerta a la discusi&oacute;n, en la que acad&eacute;micos y consultoras puedan intercambiar y aportar. Las buenas noticias son que tenemos cinco a&ntilde;os para avanzar en este debate, y atacar el problema de investigaci&oacute;n desde varias puntas en el futuro.</font></p>        <p>&nbsp;</p>    <font size="2" face="Verdana"><b>     <p>Bibliograf&iacute;a</p>    </b> </font>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Aguiar"></a>Aguiar, C&eacute;sar. 2009. Participaci&oacute;n: no tan "poca" ni tan mal estimada Equipos Mori, 2009 [consultado Junio 29 2009]. Disponible en <a href="http://www.equipos.com.uy/noticia/participacion-no-tan-poca-ni-tan-mal-estimada/">http://www.equipos.com.uy/noticia/participacion-no-tan-poca-ni-tan-mal-estimada/</a>.    </font></p>        <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Alvarez"></a>&Aacute;lvarez, Teddy. 2009. "Hay que volver a reactivar al militante frenteamplista, que tiene que ser el principal defensor del gobierno. Entrevista a Gonzalo Mujica. Cr&oacute;nicas, 3 de Agosto de 2009.    </font></p>        <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Bassili"></a>Bassili, John N. 1993. "Response Latency versus Certainty as Indexes of the Strength of Voting Intentions in a CATI Survey", en Public Opinion Quarterly (57) 54-61.    </font></p>        <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Buquet"></a>Buquet, Daniel. 2004. "Uruguay", en Geer, J. G. (ed.) Public Opinion and Polling around the World. A Historical Encyclopedia. Santa Barbara: ABC-CLIO.    </font></p>        <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Buquet_"></a>Buquet, Daniel. 2005. "Elecciones uruguayas 2004-2005: De la vieja oposici&oacute;n a la nueva mayor&iacute;a", en Las claves del cambio. Ciclo electoral y nuevo gobierno 2004-2005. Montevideo: Ediciones de la Banda Oriental - Instituto de Ciencia Pol&iacute;tica.    </font></p>        <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Chasquetti"></a>Chasquetti, Daniel. 2009 "Balance de una elecci&oacute;n inesperada". Disponible en <a href="http://www.tiempo.com.uy/lecturas/20-lecturas/1665-balance-de-un-eleccion-inesperada-1o-parte?format=pdf.">http://www.tiempo.com.uy/lecturas/20-lecturas/1665-balance-de-un-eleccion-inesperada-1o-parte?format=pdf.    </a></font></p>        <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Doyenart"></a>Doyenart, Juan Carlos. 2009. "V&aacute;zquez, Stirling y Larra&ntilde;aga competir&aacute;n por la Presidencia en octubre Interconsult, 2004" [consultado Julio 30 2009]. Disponible en<a href="http://www.interconsult.com.uy/pag_encuesta.html"> http://www.interconsult.com.uy/pag_encuesta.html</a>.    </font></p>        <p><font size="2" face="Verdana"><a name="Factum"></a>Factum. 2009. La intenci&oacute;n de voto hacia el domingo 25. Estado de situaci&oacute;n al 20 de abril, a 5 d&iacute;as de los comicios Factum, 1999 [citedado Julio 30 2009]. Disponible en <a href="http://www.factum.com.uy.">http://www.factum.com.uy.</a></font></p>        <p><font size="2" face="Verdana"><a name="Fornos"></a>Fornos, Carolina A., Timothy J. Power y James C. Garand. 2004. "Explaining Voter Turnout in Latin America, 1980 to 2000", en Comparative Political Studies 37, (8): 909&ndash;940.</font></p>        <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Garce"></a>Garc&eacute;, Adolfo. 2005. "La ciencia pol&iacute;tica en Uruguay: un desarrollo tard&iacute;o, intenso y asim&eacute;trico", en Revista de Ciencia Pol&iacute;tica 25 (1):232-244.    </font></p>        <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Jackman"></a>Jackman, Robert. 1987. 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<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="National"></a>National Council on Public Polls, NCPP. 1997. Polling Council Analyses Concludes Criticisms of 1996 Presidential Poll Accuracy Are Unfounded. Comunicado de prensa.    </font></p>        <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Payne"></a>Payne, Mark, Daniel Zovatto y Mercedes Mateo D&iacute;az. 2006. La pol&iacute;tica importa. Desarrollo y Democracia en Am&eacute;rica Latina. Washington: BID.    </font></p>        <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">P&eacute;rez P&eacute;rez, Alberto, ed. 1997. Constituci&oacute;n de la Rep&uacute;blica Oriental del Uruguay. Montevideo: Fundaci&oacute;n de Cultura Universitaria.    </font></p>        <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Petty"></a>Petty, Richard E. y John T. Cacioppo. 1981 Attitudes and Persuasion: Classic and Contemporary Approaches. Iowa: Wm. C. Brown Company Publishers.    </font></p>        <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Powell"></a>Powell, G. Bingham, Jr. 1980. "Voting Turnout in Thirty Democracies: Partisan, Legal and Socio-Economic Influences", en Richard Rose (Ed.). Electoral Participation: A Comparative Analysis. Londres: Sage, Ltd</font><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Rosenstone"></a>Rosenstone, Steve J, and John Mark Hansen. 2002. Mobilization, Participation and Democracy in America. New York: Longman.    </font></p>        <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Seligson"></a>Seligson, Mitchell A. 2005. "Improving the Quality of Survey Research in Democratizing Countries." PS, Political Science and Politics January:51-56.    </font></p>        <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Tourangeau"></a>Tourangeau, Roger, Lance J. Rips, and Kenneth Rasinski. 2000. The Psychology of Survey Response. Cambridge University Press.    </font></p>        <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Zuasnabar"></a>Zuasn&aacute;bar, Ignacio. 2009. "Evaluaci&oacute;n de las Elecciones Internas. An&aacute;lisis y perspectivas de las Elecciones Nacionales de Octubre." Presentado en la Conferencia "Monitor de Campa&ntilde;a Electoral 2009, Segunda Sesi&oacute;n", Julio 2009, Universidad Cat&oacute;lica del Uruguay.    </font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">ANEXO</font></p>        <p><a href="/Img/revistas/rucp/v18n1/1a07tA1.jpg"><font size="2" face="Verdana"> Tabla A1</font></a></p>        <p><font size="2" face="Verdana"> <b>NOTAS </b></font></p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"><a name="_Parte"></a>* Parte de las ideas aqu&iacute; expuestas han sido previamente expresadas por las autoras en varios art&iacute;culos y columnas publicados en el diario El Pa&iacute;s entre marzo y junio de 2009. Estas publicaciones se enmarcan en la "Encuesta de Encuestas", el proyecto de seguimiento de encuestas preelectorales que ambas coordinan desde la Facultad de Comunicaci&oacute;n de la Universidad de Montevideo. Agradecemos la asistencia de investigaci&oacute;n de Jimena Colucci, y los comentarios de dos revisores an&oacute;nimos de la RUCP. La responsabilidad sobre lo aqu&iacute; expuesto, no obstante, recae exclusivamente sobre las autoras.</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana"><a name="asterisco2"></a>** Mar&iacute;a Fernanda Boidi es Doctora en Ciencia Pol&iacute;tica. Postdoctoral Fellow, Department of Political Science, Vanderbilt University, y Profesora, facultades de Comunicaci&oacute;n y Ciencias Empresariales y Econom&iacute;a, Universidad de Montevideo (<a href="fboidi@um.edu.uy">fboidi@um.edu.uy</a>).</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana">Rosario Queirolo es Doctora en Ciencia Pol&iacute;tica. Profesora de la Facultad de Comunicaci&oacute;n de la Universidad de Montevideo. Profesora de la Maestr&iacute;a de Ciencias Pol&iacute;ticas de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la Rep&uacute;blica y Profesora de Ciencia Pol&iacute;tica en la Facultad de Ciencias Econ&oacute;micas de la Universidad de la Rep&uacute;blica. Investigadora Nivel I del Sistema Nacional de Investigadores. (<a href="rqueirolo@um.edu.uy">rqueirolo@um.edu.uy</a>)</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana">[<a name="1"></a>1] Cfr. Constituci&oacute;n de la Rep&uacute;blica Oriental del Uruguay, "Disposiciones transitorias y especiales", Literal W.</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana">[<a name="2"></a>2] Para una mirada alternativa que redistribuye indecisos, ver Zuasn&aacute;bar 2009.</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana">[<a name="3"></a>3] Todas estas encuestas son aproximadamente comparables. Si bien las preguntas utilizadas por cada consultora no son exactamente las mismas, en general su metodolog&iacute;a y tama&ntilde;o muestral es similar, y las fechas de campo son las mismas o muy cercanas. M&aacute;s detalles t&eacute;cnicos de cada encuesta se encuentran en la <a href="/Img/revistas/rucp/v18n1/1a07tA1.jpg">Tabla A1</a>, en el Anexo</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana">[<a name="4"></a>4] Solo Cifra discrimin&oacute; la distribuci&oacute;n de voto entre los candidatos minoritarios del Partido Colorado. Equipos no present&oacute; estimaciones de participaci&oacute;n total, y ni Equipos ni Radar pronosticaron qu&eacute; proporci&oacute;n de ciudadanos votar&iacute;a en la interna de cada partido.</font></p>        <p><font size="2" face="Verdana">[<a name="5"></a>5] Un ejemplo de esta pregunta es el siguiente: "usted vio que el d&iacute;a X hay elecciones internas para decidir los candidatos a presidente por cada partido. Hay personas que no van a ir a votar, otras que s&iacute;, otras que a&uacute;n no saben. Usted, &iquest;ya tiene decidido que har&aacute;?" En caso de que contesten que s&iacute; tienen decidido qu&eacute; hacer, se le pregunta si votar&aacute; o no.</font></p>        <p>&nbsp;</p>         ]]></body><back>
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