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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La actualidad del pasado: Usos de la historia en la política del partidos del Uruguay, 1942-1972]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p><b><font face="Verdana">Comentarios y rese&ntilde;as cr&iacute;ticas</font></b></p>     <font size="2">         <p> </p>     </font>         <p><b><font face="Verdana" size="4">La actualidad del pasado: Usos de la historia en la pol&iacute;tica del partidos del Uruguay, 1942-1972</font></b></p>     <font size="2">         <p><font face="Verdana">JOS&Eacute; RILLA</font></p>         <p><font face="Verdana">Editorial Debate, 2008. 525 p&aacute;ginas.</font></p>         <p> </p>         <p><font face="Verdana">Por Vania Markarian<a href="#_">*</a></font></p>         <p> </p>         <p><font face="Verdana">En el campo de la historiograf&iacute;a acad&eacute;mica, la generaci&oacute;n de Jos&eacute; Rilla ha dado en los &uacute;ltimos tres lustros pocos libros del calibre de La actualidad del pasado, luego de un per&iacute;odo inicial de gran productividad en los a&ntilde;os ochenta y los tempranos noventa. En los &uacute;ltimos quince a&ntilde;os, los que median desde la Mala cara del reformismo: Impuestos, Estado y pol&iacute;tica en Uruguay, 1903-1916 (Montevideo: Arca, 1992) en el caso de Rilla, su producci&oacute;n se apoy&oacute; mayormente en art&iacute;culos en libros, revistas y otras publicaciones, adem&aacute;s de desplegarse en una proficua labor docente y en otras instancias de intercambio m&aacute;s o menos formales. Quiz&aacute;s por eso iba creciendo entre sus colegas e interlocutores una cierta avidez por ver su pensamiento volcado en el espacio y las posibilidades que dan los libros.</font></p>         <p><font face="Verdana">En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, la exigencia del medio acad&eacute;mico de contar con t&iacute;tulos de posgrado ha venido a subsanar en parte esa carencia, como en el caso de esta nueva obra de Rilla, producto final de su reciente doctorado en la Universidad de La Plata. Sin embargo, sus 500 p&aacute;ginas se apartan del formato t&iacute;pico, monogr&aacute;fico y austero, de las tesis doctorales para abarcar una gran variedad de temas, estilos y asuntos. Por momentos parece que cohabitan varios libros y art&iacute;culos. Comienza con una breve justificaci&oacute;n del tema basada en su perdurabilidad en la pol&iacute;tica contempor&aacute;nea, fundamentalmente a trav&eacute;s de citas de medios period&iacute;sticos. Sigue a esto un largo an&aacute;lisis de la bibliograf&iacute;a que en diferentes partes del mundo ha examinado las complejas relaciones entre pr&aacute;cticas e identidades pol&iacute;ticas, por un lado, y reconstrucci&oacute;n del pasado y memoria hist&oacute;rica, por otro. Esta es la parte m&aacute;s claramente debitaria del objetivo curricular del trabajo, pero es tambi&eacute;n una muestra de la erudici&oacute;n de Rilla y de su conocimiento de la historiograf&iacute;a contempor&aacute;nea en diferentes partes del mundo, en gran medida derivada del excelente profesor de "historia universal" que es.</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana">A continuaci&oacute;n se adentra en una muy interesante navegaci&oacute;n por la trayectoria de la tradici&oacute;n que en nuestro pa&iacute;s ha disputado la conveniencia de una pol&iacute;tica basada en los partidos. Ac&aacute; asoma el polit&oacute;logo que, a tono con muchos de sus colegas, defiende la productividad del sistema pol&iacute;tico uruguayo, tanto ahora como en el pasado. Rilla aporta, en este caso, un rastreo del reconocimiento de esa productividad, ya en el siglo XIX e incluyendo sus episodios m&aacute;s sangrientos, en la literatura historiogr&aacute;fica m&aacute;s o menos sujeta a los mandatos partidarios. Tambi&eacute;n presenta la vieja discusi&oacute;n sobre los partidos y la escuela p&uacute;blica como dos espacios, muchas veces contrapuestos, para la formaci&oacute;n de los ciudadanos y la afirmaci&oacute;n del sentimiento nacional. El enfrentamiento de tradiciones pol&iacute;ticas aparece de este modo como el terreno m&aacute;s f&eacute;rtil de la construcci&oacute;n nacional. "Nada ha sido en vano", se oye por momentos decir a Rilla con Pivel Devoto y Eduardo Acevedo, los dos autores que considera matrices b&aacute;sicas para la representaci&oacute;n del pasado como historia nacional, siempre desde los intereses pol&iacute;ticos de un presente donde se iban afirmando las caracter&iacute;sticas de lo que el autor llama el "Uruguay cl&aacute;sico". Se extra&ntilde;a por momentos que esta porci&oacute;n del an&aacute;lisis traiga a colaci&oacute;n y use la cantidad de referencias te&oacute;ricas y de estudios de caso que cita en la secci&oacute;n anterior. En parte, esto puede suceder porque a Rilla le interesa m&aacute;s la pol&iacute;tica que la historia, es decir la historia como argumentaci&oacute;n de la pol&iacute;tica, una idea que parece necesitar menos de referencias acad&eacute;micas que de un fino an&aacute;lisis de la pol&iacute;tica concreta en el pa&iacute;s.</font></p>         <p><font face="Verdana">Todo esto desemboca, finalmente, hacia la p&aacute;gina 290, en lo que ser&iacute;a la tesis central o al menos m&aacute;s interesante de un libro que, al fin y al cabo ven&iacute;a prometiendo desde el t&iacute;tulo centrarse en lo que con poco esfuerzo se puede llamar tambi&eacute;n "pasado reciente", es decir las largas d&eacute;cadas que desembocaron en el golpe de Estado de 1973. El centro del an&aacute;lisis pasa a ser entonces los usos del pasado durante "la crisis del Uruguay cl&aacute;sico", es decir el per&iacute;odo de "inversi&oacute;n" de todos los rasgos para los que "la historia hab&iacute;a tendido una explicaci&oacute;n a la que parcialmente hab&iacute;an echado mano los partidos pol&iacute;ticos." Ac&aacute; se marca el quiebre, esencial en el argumento de Rilla, entre "reg&iacute;menes de historicidad", es decir entre formas de conectar pasado, presente y futuro de un colectivo humano. Comienza as&iacute; un examen del esfuerzo de los actores pol&iacute;ticos de la &eacute;poca por producir un pasado &uacute;til para las necesidades del nuevo presente, de los nuevos presentes que dieron el golpe de gracia al impulso restaurador de la restauraci&oacute;n batllista: el surgimiento de Nardone, el triunfo del Partido Nacional, los quiebres de los sesenta, desde los Tupamaros hasta el autoritarismo declarado de 1968, la novedosa emergencia del liderazgo wilsonista, el nuevo protagonismo de la izquierda, el ingreso de los militares en la pol&iacute;tica, y, claro, los proleg&oacute;menos del lento golpe de Estado. Ah&iacute; se detiene el libro.</font></p>         <p><font face="Verdana">Esta indagatoria de 200 p&aacute;ginas va mostrando los mecanismos de desmontaje del exitoso relato de acumulaciones que en algunos casos recib&iacute;an como herencia y en otros hab&iacute;an contribuido de modo decisivo a formar los pol&iacute;ticos-historiadores de los partidos. Esta parte medular del libro alberga tambi&eacute;n varios estilos argumentativos. Con cierta licencia po&eacute;tica, se puede decir que es de alguna manera La novela luminosa que se oculta, como en el texto de Mario Levrero, detr&aacute;s de un extenso pr&oacute;logo caprichosamente pertinente. Hay largos p&aacute;rrafos de inspiraci&oacute;n ensay&iacute;stica, donde la pluma vuela ligera, se interpone la primera persona, la subjetividad, la emoci&oacute;n, el detalle del testigo. Hay otras secciones de estricto an&aacute;lisis historiogr&aacute;fico, llenas de notas al pie y detalles de erudito que se atiene a las reglas b&aacute;sicas, m&aacute;s artesanales y por eso ineludibles, del oficio del historiador. Para terminar, Rilla ofrece un recorrido, ahora s&iacute; en clave decidida de "historia reciente", de narraci&oacute;n que todav&iacute;a no termina de definir una agenda ni cotejar sus interpretaciones, del descalabro que termin&oacute; en la dictadura.</font></p>         <p><font face="Verdana">Resulta especialmente interesante destacar, desde la pregunta sobre la capacidad de los partidos para desmontar el relato del Uruguay cl&aacute;sico, que las trayectorias de los autores tratados en este per&iacute;odo muchas veces los distanciaron o los mantuvieron tangenciales a los partidos tradicionales. Fueron, en su mayor&iacute;a, cr&iacute;ticos de su papel en la historia nacional, salvando, seg&uacute;n la inclinaci&oacute;n, algunos personajes y episodios. Esto incluye, sin diferenciar ahora entre revisionistas hist&oacute;ricos, pensadores cr&iacute;ticos e incipientes cientistas sociales (a estos efectos, como bien apunta Rilla, el clivaje no pasa por su formaci&oacute;n m&aacute;s o menos profesional), a Alberto Methol Ferr&eacute;, Vivian Tr&iacute;as, Baltasar Mezzera, Roberto Ares Pons, Aldo Solari, Germ&aacute;n Rama, Carlos Real de Az&uacute;a, Carlos Maggi, Mario Benedetti, Francisco Pintos, Rodney Arismendi&hellip; La lista podr&iacute;a continuar. Es claro, en definitiva, que la relectura del pasado como repositorio de respuestas para un presente de crisis se dio desde fines de los cincuenta casi siempre por fuera de los partidos tradicionales. Son los "intelectuales", palabra que tiene por momentos una carga despectiva, que muchas veces rechazaron la pol&iacute;tica. Y tambi&eacute;n a su pr&eacute;dica, como anticipara con menos agudeza Hebert Gatto en El cielo por asalto (Montevideo: Taurus: 2004), parece que se debi&oacute; la &uacute;ltima dictadura.</font></p>         <p><font face="Verdana">Pero Rilla no desconoce que la izquierda se apropi&oacute; del pasado con sentido constructivo, aunque fuera de su propio proyecto. El repaso, que muchas veces es m&aacute;s enciclop&eacute;dico que anal&iacute;tico, muestra, a la par que cr&iacute;tica furibunda a la pol&iacute;tica de partidos y al grueso de las instituciones democr&aacute;ticas como "c&aacute;scaras vac&iacute;as", un intento de apropiarse de algunas tradiciones de ese mismo costal. Cuestiona al pasar pero con bastantes buenos argumentos el supuesto nacionalismo del MLN, as&iacute; como sus ra&iacute;ces blancas. No le es tan f&aacute;cil con otros sectores. Adem&aacute;s de las plegarias artiguistas de Seregni, el recurso de "los terceros", en una expresi&oacute;n que tambi&eacute;n le pertenece, Rilla se&ntilde;ala la revitalizaci&oacute;n del club pol&iacute;tico como "comit&eacute; de base" y algunas lecturas del batllismo. Tambi&eacute;n es sabido que Seregni sol&iacute;a apelar a su audiencia como "ciudadanos".</font></p>         <p><font face="Verdana">Es cierto, sin embargo, que muchas de las lecturas e interpretaciones hist&oacute;ricas m&aacute;s en boga en la &eacute;poca no eran relatos de inclusi&oacute;n. Quiz&aacute;s no pod&iacute;an serlo y quiz&aacute;s la explicaci&oacute;n no haya que buscarla solamente en la pol&iacute;tica de partidos. Esta afirmaci&oacute;n apunta a marcar el punto de quiebre entre el an&aacute;lisis de Rilla y otras explicaciones posibles del pasado m&aacute;s reciente del pa&iacute;s. De todos modos, no es dif&iacute;cil estar de acuerdo con Rilla en que en alg&uacute;n momento m&aacute;s o menos contempor&aacute;neo a todo eso, entre agosto de 1968 y abril de 1972, dice el libro, el pasado se "volvi&oacute; opaco" y dej&oacute; de servir de matriz explicativa para lo que estaba pasando, por m&aacute;s que las apelaciones hist&oacute;ricas siguieran siendo una rutina del lenguaje pol&iacute;tico. En muchos casos, la insistencia historicista se hizo insoportable y esto no vino s&oacute;lo de la dictadura ni se detuvo cuando &eacute;sta termin&oacute;. Es el per&iacute;odo que parece evocar la tapa del libro, cuando las caras de h&eacute;roes y l&iacute;deres parecieron independizarse de las tradiciones pol&iacute;ticas y se volvieron intercambiables. En ese sentido, la obra encuentra con precisi&oacute;n su momento de cierre, el entorno temporal en que sus preguntas pierden fuerza interpretativa y capacidad de dar sentido al pasado. No es una virtud menor, como sabe cualquier historiador, y contribuye a hacer de este libro un gran aporte a los debates m&aacute;s acuciantes de la historiograf&iacute;a pol&iacute;tica actual.</font></p>         <p> </p>          <p><font face="Verdana"><a name="_"></a>* Archivo General de la Universidad de la Rep&uacute;blica. Licenciada en Ciencias Hist&oacute;ricas por la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educaci&oacute;n de la Universidad de la Rep&uacute;blica, y PhD en Historia Latinoamericana por la Columbia University.</font></p>    </font>      ]]></body>
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