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<journal-title><![CDATA[Revista Uruguaya de Ciencia Política]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[JUNTOS PERO NO CASADOS: LOS EFECTOS DE LA REFORMA CONSTITUCIONAL AL INTERIOR DE LOS PARTIDOS]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Abstract: In the year 1996 Uruguay carried out a constitutional reform that introduced substantial changes in the previous electoral system. From an institutionalism perspective, it could be expected that those changes affected the actors&rsquo; incentives and strategies. Within this logic, this article inquires into the possible effects that modifications of some electoral rules may produce in the patterns of intraparty cooperation and competition. The aim is to register the change in the incentives of the actors at the local level, in order to cooperate with the actors at the national level in legislative and presidential elections. This analysis is done through a case study: the leaders and local groups from Partido Nacional in the district of Maldonado (1994-2005).]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p><b><font size="4" face="Verdana">"JUNTOS PERO NO CASADOS": LOS EFECTOS DE LA REFORMA CONSTITUCIONAL AL INTERIOR DE LOS PARTIDOS<a href="#_">*</a></font></b></p>         <p><b><font face="Verdana">"Together but Not Married": The Effects of Constitutional Reform inside of the Parties</font></b></p>         <p>&nbsp;</p>         <p><font size="2" face="Verdana">Daniela Vairo<a href="#__">**</a></font></p>         <p>&nbsp;</p>         <p><font size="2" face="Verdana">Resumen: En el a&ntilde;o 1996 asistimos en Uruguay a una reforma de la Constituci&oacute;n que signific&oacute; cambios muy profundos en el viejo sistema electoral. Este art&iacute;culo indaga acerca de los posibles efectos que el cambio de algunas reglas electorales tendr&iacute;a sobre los patrones de competencia y cooperaci&oacute;n intrapartidarios. La propuesta es registrar el cambio en los est&iacute;mulos de los actores departamentales para cooperar con los actores del nivel nacional en las elecciones legislativas y presidenciales. Este an&aacute;lisis se desarrolla a trav&eacute;s de un estudio de caso: los dirigentes y grupos departamentales del Partido Nacional en Maldonado (1994-2005). Se constata que en la mayor&iacute;a de los casos los dirigentes se orientan claramente hacia uno de los dos niveles, el nacional o el departamental, con consecuencias importantes para el tipo de articulaci&oacute;n entre los dos niveles al interior del partido.</font></p>         <p>&nbsp;</p>         <p><font size="2" face="Verdana">Palabras clave: Sistema Electoral, Reforma, Partidos, Cooperaci&oacute;n</font></p>         <p>&nbsp;</p>           <p><font size="2" face="Verdana">Abstract: In the year 1996 Uruguay carried out a constitutional reform that introduced substantial changes in the previous electoral system. From an institutionalism perspective, it could be expected that those changes affected the actors&rsquo; incentives and strategies. Within this logic, this article inquires into the possible effects that modifications of some electoral rules may produce in the patterns of intraparty cooperation and competition. The aim is to register the change in the incentives of the actors at the local level, in order to cooperate with the actors at the national level in legislative and presidential elections. This analysis is done through a case study: the leaders and local groups from Partido Nacional in the district of Maldonado (1994-2005).</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>         <p><font size="2" face="Verdana">Key words: Electoral System, Reform, Parties, Cooperation</font></p>         <p>&nbsp;</p>           <p><font size="2" face="Verdana">Introducci&oacute;n</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">La reforma electoral de 1996 en Uruguay no fue un fen&oacute;meno aislado en la regi&oacute;n. La &uacute;ltima d&eacute;cada del siglo XX se caracteriz&oacute; por la aprobaci&oacute;n de reformas en el sistema electoral de diversos pa&iacute;ses latinoamericanos. B&aacute;sicamente, estas reformas se centraron en el sistema de elecci&oacute;n presidencial, legislativa, en el timing entre ambas elecciones, y en la posibilidad o no de reelecci&oacute;n inmediata de los presidentes.</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">En el caso uruguayo, en 1996 el Parlamento sigui&oacute; el procedimiento de formaci&oacute;n de leyes constitucionales, que dio lugar a un proyecto de reforma, el cual fue luego ratificado por la ciudadan&iacute;a a trav&eacute;s de un plebiscito. Como ser&aacute; desarrollado m&aacute;s adelante, esta reforma implic&oacute; la separaci&oacute;n de las elecciones nacionales de las departamentales y la creaci&oacute;n de la instancia de elecciones internas obligatorias para todos los partidos. Asimismo, se modifica la f&oacute;rmula de elecci&oacute;n del presidente, pasando de un sistema de mayor&iacute;a simple a uno de mayor&iacute;a absoluta. Por &uacute;ltimo, se modifica una de las caracter&iacute;sticas de la elecci&oacute;n legislativa: se elimina la posibilidad de acumulaci&oacute;n por sublemas e identidad de listas en la elecci&oacute;n de Diputados.</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">Parecer&iacute;a relevante entonces, luego de celebrados dos per&iacute;odos electorales post reforma, analizar algunos posibles efectos de estas modificaciones sobre los patrones de competencia y cooperaci&oacute;n intrapartidarias.</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">En particular, en este art&iacute;culo se indaga acerca del impacto de la reforma electoral de 1996 en la articulaci&oacute;n entre el plano nacional y el departamental de los partidos. En este sentido, el objetivo es describir e intentar explicar, de forma preliminar y en un universo acotado, estos cambios en el funcionamiento de la maquinaria electoral de nuestros partidos. Este trabajo &ndash;que es un estudio de caso por lo que su poder de generalizaci&oacute;n es limitado- ofrece un acercamiento a fen&oacute;menos poco estudiados.</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">Una primera precisi&oacute;n a realizar es que este art&iacute;culo es abordado desde un enfoque neoinstitucionalista, por lo que se toma como supuesto que las instituciones (en este caso las reglas electorales) generan est&iacute;mulos y constre&ntilde;imientos en los actores (en este caso los partidos, con sus l&iacute;deres y grupos). Como consecuencia, estos agentes racionales que buscan maximizar sus beneficios, seguir&aacute;n ciertos cursos de acci&oacute;n delimitados por dichos est&iacute;mulos y constre&ntilde;imientos. En este trabajo se toman en cuenta las instituciones formales (<a href="#North">North</a>, 1990), aunque es indudable que las tradiciones, conductas y liderazgos como instituciones informales, influyen fuertemente en las estrategias de los actores. De modo que, a pesar de no profundizar en su an&aacute;lisis, a lo largo del art&iacute;culo se hacen referencias puntuales a ellas. </font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">Asimismo, este trabajo se ubica dentro de lo que son los estudios que marcan conexiones importantes entre el sistema electoral y el sistema de partidos. La mayor&iacute;a de los an&aacute;lisis en torno a esta tem&aacute;tica tienen origen en las llamadas "leyes de Duverger" (1957), las cuales han dado lugar a m&uacute;ltiples cuestionamientos por parte de varios autores[<a href="#1">1</a>]. Estos trabajos han abordado, entre otras cuestiones, el v&iacute;nculo entre sistema electoral y n&uacute;mero de partidos, fraccionalizaci&oacute;n y representatividad del sistema. Sin embargo, no se encontr&oacute; literatura comparada o de nivel te&oacute;rico centrada en el v&iacute;nculo entre sistema electoral y la articulaci&oacute;n entre el nivel nacional y el departamental (subnacional) al interior de los partidos, en pa&iacute;ses con una organizaci&oacute;n estatal unitaria.</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">La propuesta es registrar el cambio en los est&iacute;mulos de los actores departamentales para cooperar con los actores del nivel nacional en las elecciones legislativas y presidenciales. Se afirma que existen fuertes incentivos para no participar activamente en las elecciones nacionales de octubre y s&iacute; hacerlo en las municipales.</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">Esta investigaci&oacute;n se aboca al an&aacute;lisis del caso del comportamiento del Partido Nacional en Maldonado durante los ciclos electorales 1994, 1999-2000 y 2004-2005. En sentido estricto, el caso presenta m&uacute;ltiples unidades de observaci&oacute;n: los diversos dirigentes y grupos departamentales actuando en varias elecciones.</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">Maldonado presenta algunas particularidades que lo tornan relevante para el an&aacute;lisis. En primer lugar es un departamento competitivo, con alternancia de partidos en el gobierno departamental. Desde 1985 hasta la actualidad han ocupado la Intendencia los tres partidos principales, y los resultados fueron de paridad en varias elecciones. Asimismo, posee un peso econ&oacute;mico relativo muy importante en el pa&iacute;s. Si consideramos el &Iacute;ndice de Desarrollo Humano (IDH), Maldonado se ubica en tercer lugar, s&oacute;lo superado por Montevideo y Colonia[<a href="#2">2</a>]. Por &uacute;ltimo, Maldonado cuenta con aproximadamente el 4% de la poblaci&oacute;n total del pa&iacute;s, lo que lo convierte en el tercer departamento en cuanto a peso demogr&aacute;fico (detr&aacute;s de Montevideo y Canelones).</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">1. El sistema electoral uruguayo y sus efectos sobre los partidos</font></p>         <p>&nbsp;</p>         <p><font size="2" face="Verdana">El sistema electoral uruguayo</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">Las caracter&iacute;sticas b&aacute;sicas del sistema electoral antes de la reforma de 1996 eran[<a href="#3">3</a>]: a) elecciones nacionales y municipales simult&aacute;neas y vinculadas a nivel de partido; b) listas cerradas y bloqueadas para todos los cargos; c) circunscripci&oacute;n &uacute;nica para todos los cargos (aunque la C&aacute;mara de Representantes considera la representaci&oacute;n en 19 circunscripciones); d) para la asignaci&oacute;n de esca&ntilde;os, representaci&oacute;n proporcional integral (RP) con el m&eacute;todo de asignaci&oacute;n de bancas D&rsquo;Hont; e) doble voto simult&aacute;neo (DVS) para los &oacute;rganos unipersonales y m&uacute;ltiple voto simult&aacute;neo para los pluripersonales (al mismo tiempo, el elector vota por un partido o lema, por una fracci&oacute;n o sublema, y por una lista de candidatos); f) mayor&iacute;a simple (MS) para la elecci&oacute;n de los &oacute;rganos unipersonales; y g) criterio de asignaci&oacute;n mayoritario y subsidiariamente proporcional para la elecci&oacute;n de las Juntas Departamentales (legislativo departamental).</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">En ese marco, coexistieron agentes de primer nivel -los partidos-, con agentes de segundo nivel como las fracciones &ndash;que en general se corresponden con los sublemas- y las distintas f&oacute;rmulas presidenciales de cada partido. En un nivel inferior, aparecen las agrupaciones departamentales, que "no necesariamente son conc&eacute;ntricas con el segundo nivel" (<a href="#Bottinelli00">Botinelli</a> 2000:25-26). Este sistema electoral y este modo particular de funcionamiento de los partidos fueron cuestionados tanto por actores pol&iacute;ticos como acad&eacute;micos. Los argumentos principales esgrimidos para reformar la constituci&oacute;n en 1996, fueron: "&hellip;la existencia de un bloqueo pol&iacute;tico (falta de mayor&iacute;a parlamentaria, y por tanto de posibilidades de cumplir el programa de gobierno); [&hellip;] insatisfacciones sustantivas sobre el sistema electoral (sistema poco transparente, en el que el elector no conoce el efecto de su voto); insatisfacciones sobre el sistema electoral derivadas del cambio en el sistema de partidos (sistema funcional a la supervivencia del bipartidismo); y [&hellip;] la necesidad de minimizar la aleatoriedad en la elecci&oacute;n presidencial, de disminuir los riesgos de decisiones electorales no deseadas [&hellip;]" (por la paridad en las elecciones de 1994, el cual fue virtualmente un triple empate) (<a href="#Bottinelli95">Botinelli</a> 1995).</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">Tomando en cuenta algunas de las cr&iacute;ticas al sistema, la reforma de 1996 introdujo cambios en tres de las reglas descriptas. En primer lugar, se separ&oacute; en el tiempo las elecciones nacionales y departamentales y, por ende, se desvincul&oacute; la contienda a nivel del lema. De un &uacute;nico acto electoral, se pas&oacute; a tres o cuatro instancias electorales que, juntas, componen un proceso con una extensi&oacute;n de aproximadamente un a&ntilde;o.</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">En segundo lugar, al inicio de cada ciclo electoral se estableci&oacute; la realizaci&oacute;n de elecciones internas obligatorias, simult&aacute;neas y abiertas para todos los partidos, con voto no obligatorio. Este comicio define el candidato &uacute;nico a presidente de cada partido pol&iacute;tico y elige una Convenci&oacute;n Nacional (el &Oacute;rgano Deliberativo Nacional) por partido de 500 miembros, y una Convenci&oacute;n Departamental (el &Oacute;rgano Deliberativo Departamental) que var&iacute;a entre 50 y 250 miembros. La Convenci&oacute;n Nacional tiene como funci&oacute;n primordial elegir al candidato a vicepresidente, aunque eventualmente puede tener la potestad de elegir al candidato a presidente. Las Convenciones Departamentales tienen como finalidad la selecci&oacute;n del o los candidato/s a Intendente departamental de cada partido.</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">En tercer lugar, la reforma elimin&oacute; para la elecci&oacute;n legislativa la acumulaci&oacute;n por sublemas y por identidad de listas para la C&aacute;mara de Diputados. Esto puso fin a los comportamientos considerados como de formaci&oacute;n de "cooperativas electorales": "la utilizaci&oacute;n de un sublema que incluye a varias listas solo por el inter&eacute;s de acumular votos para mejorar la chance electoral. Esto ocurre particularmente cuando los grupos aspiran a la obtenci&oacute;n de una &uacute;nica banca" (<a href="#Buquet98">Buquet</a> et al., 1998:13).</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">Finalmente, la reforma de 1996 modific&oacute; la f&oacute;rmula de elecci&oacute;n presidencial, estableciendo la mayor&iacute;a absoluta, pero manteniendo la f&oacute;rmula de elecci&oacute;n del intendente (MS con DVS).</font></p>         <p>&nbsp;</p>         <p><font size="2" face="Verdana">Efectos del sistema electoral en Uruguay antes de la reforma</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">El sistema de partidos uruguayo presenta importantes niveles de institucionalizaci&oacute;n tal como ha sido se&ntilde;alado por numerosos autores (Mainwaring y Scully, 1997:4)[<a href="#4">4</a>]. La centralidad del sistema electoral como variable independiente en relaci&oacute;n al sistema de partidos, se vincula con el nivel de institucionalizaci&oacute;n que presente, pues ello otorga mayor previsibilidad a los comportamientos de sus componentes. En cierto modo, los efectos de las reglas electorales ser&aacute;n m&aacute;s notorios si se cumplen las condiciones de institucionalizaci&oacute;n concernientes a la legitimidad de los partidos y de las reglas democr&aacute;ticas. </font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">Concentr&aacute;ndonos en el caso uruguayo, parece existir una conexi&oacute;n importante entre sistema electoral y sistema de partidos, que indica cierta funcionalidad entre algunas caracter&iacute;sticas de uno y otro (<a href="#Buquet98">Buquet</a> et al., 1998). En este sentido, se encuentran dos tipos de efectos principales del sistema electoral sobre el sistema de partidos: los que operan sobre la fragmentaci&oacute;n y los que operan sobre la fraccionalizaci&oacute;n.</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">De esta manera, Buquet se&ntilde;ala que "el sistema electoral uruguayo era funcional a un sistema bipartidista fraccionalizado. Por un lado, la MS en la elecci&oacute;n presidencial desestimulaba la aparici&oacute;n de nuevos partidos o el crecimiento de los partidos menores, y por otro la RP y el DVS permit&iacute;an la coexistencia de fracciones diferenciadas en el seno de los partidos principales" (2003: 170). Sin embargo, Buquet et al. (1998) afirman que existir&iacute;a una presi&oacute;n hacia mantener "subsistemas bifraccionales" al interior de los partidos, al igual que ocurr&iacute;a a nivel del sistema.</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">Ahora bien, desde comienzos de la d&eacute;cada del setenta, la mayor&iacute;a de los especialistas coinciden que el sistema uruguayo se transform&oacute; en un sistema de pluralismo moderado, siguiendo la clasificaci&oacute;n de<a href="#Sartori"> Sartori</a> (1992). Esta variaci&oacute;n tuvo lugar sin la mediaci&oacute;n de cambios en las reglas electorales.</font></p>         <p>&nbsp;</p>         <p><font size="2" face="Verdana">Efectos del sistema electoral en Uruguay luego de la reforma</font></p>           ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Cuando tuvo lugar la reforma constitucional de 1996 se analizaron sus posibles efectos sobre el sistema de partidos. En este breve apartado se hace referencia a algunas afirmaciones de autores sobre estos efectos, poniendo especial &eacute;nfasis en aquellas que se vinculan al tema de este trabajo. Con respecto al rol de las primarias, <a href="#Laurnaga">Laurnaga</a> afirma que: "las elecciones internas constituyeron un momento clave en la medici&oacute;n de fuerzas que contar&iacute;a a la hora de configurar las listas a diputados, senado e intendencias" (2001:16).</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana"> Asimismo, se pueden mencionar algunas apreciaciones en torno a los efectos de la reforma sobre el comportamiento de los partidos en el escenario departamental, particularmente las consecuencias de la norma que separa las elecciones nacionales de las municipales. En este sentido, Botinelli sostiene que "las conducciones departamentales no solamente tienen su propio escenario, diferenciado geogr&aacute;fica y cronol&oacute;gicamente, sino sus propias reglas, intereses y estrategias, que pueden llevar inclusive a un mutis en las elecciones nacionales. Particularmente, las agrupaciones y candidatos con pretensiones catch all, se sienten tentados a diluir la adhesi&oacute;n partidaria, no participar en las campa&ntilde;as electorales de octubre y noviembre, y centrar todo su esfuerzo en los comicios municipales de mayo" (2000:25-26). Complementariamente, Yaff&eacute; afirma que "la problem&aacute;tica pol&iacute;tica departamental, al adquirir relevancia propia en la contienda electoral podr&iacute;a ambientar relacionamientos y comportamientos pol&iacute;ticos diferentes de los lineamientos nacionales de partido, dando lugar a situaciones de indisciplinamiento en el interior de estos" (2000:35). </font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">Lamentablemente, no existen trabajos que analicen o den cuenta emp&iacute;ricamente de cambios en la articulaci&oacute;n entre el nivel nacional y departamental de los partidos tras la reforma constitucional de 1996. Por tanto, este art&iacute;culo intentar&aacute; ser una primera aproximaci&oacute;n a esta cuesti&oacute;n, con el fin de que futuras investigaciones avalen o no las afirmaciones principales.</font></p>         <p>&nbsp;</p>         <p>&nbsp;</p>         <p><font size="2" face="Verdana">2. Dos modelos de articulaci&oacute;n entre el nivel nacional y el departamental</font></p>         <p>&nbsp;</p>         <p><font size="2" face="Verdana">Especificaciones</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">Tres enmiendas de la citada reforma inciden en la relaci&oacute;n entre los distintos niveles partidarios (nacional y departamental). En primer lugar, la incorporaci&oacute;n de las elecciones internas obligatorias como instancia separada de las elecciones nacionales y departamentales. Particularmente importante es la instancia de selecci&oacute;n de los convencionales para el &Oacute;rgano Deliberativo Departamental (ODD), ya que &eacute;stos elegir&aacute;n a los candidatos a intendente. Esta disposici&oacute;n lleva a que la confecci&oacute;n de listas a dicho &oacute;rgano est&eacute; marcada por incentivos de nivel departamental, opacando aquellos de nivel nacional.</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">En segundo lugar, aparece la separaci&oacute;n en el tiempo entre las elecciones nacionales y las departamentales, que desvinculan el voto. Esta regla implica un mayor nivel de autonom&iacute;a para las elites locales que desarrollar&aacute;n las estrategias que estimen convenientes en cada instancia, y particularmente en la elecci&oacute;n municipal. Como se se&ntilde;alar&aacute; m&aacute;s adelante, algunos actores del nivel departamental ven disminuidos los est&iacute;mulos para cooperar en la elecci&oacute;n presidencial, por lo que se deterioran las pautas tradicionales de cooperaci&oacute;n entre los dos niveles.</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Finalmente, la eliminaci&oacute;n del M&uacute;ltiple Voto Simult&aacute;neo para la elecci&oacute;n de diputados. Por un lado, esta disposici&oacute;n fortalecer&iacute;a el nivel nacional ya que los actores departamentales tendr&aacute;n menos posibilidades de presentar variedad de opciones locales y deber&aacute;n alinearse con el candidato presidencial de todo el partido. No obstante, esta reducci&oacute;n en la oferta electoral incentiva a que algunos de los actores excluidos no cooperen en esta elecci&oacute;n y se "reserven" para la competencia local, como ser&aacute; expuesto a continuaci&oacute;n. </font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">De esta manera, la hip&oacute;tesis que gu&iacute;a este trabajo sostiene que el sistema electoral previo a la reforma de 1996 favorec&iacute;a la cooperaci&oacute;n entre el nivel nacional (NN) y el nivel departamental (ND) de los partidos, estableciendo una determinada pauta de articulaci&oacute;n entre ambos. Por el contrario, las modificaciones introducidas reducen dr&aacute;sticamente los est&iacute;mulos para cooperar entre dichos niveles en las elecciones nacionales de octubre y noviembre, lo cual lleva al deterioro de la pauta anterior y al incremento en la autonom&iacute;a de los elencos locales.</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">Particularmente, en las elecciones primarias los actores "miden fuerzas" para luego dise&ntilde;ar las estrategias hacia la competencia a NN (elecciones nacionales de octubre) y ND (elecciones municipales de mayo). Un n&uacute;mero importante de actores establece sus estrategias de acuerdo a estas &uacute;ltimas y no cooperan en el escenario de NN. </font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">El NN est&aacute; compuesto por los escenarios de competencia que refieren tanto a la selecci&oacute;n del cargo presidencial como de los cargos legislativos. Esto incluye tanto a los senadores, que son actores estrictamente de nivel nacional, como a los diputados, que, a pesar de tener un origen departamental, operan b&aacute;sicamente en el plano nacional. </font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">Por su parte, el ND est&aacute; compuesto por los escenarios de competencia de tipo municipal, ya sea a trav&eacute;s de la competencia por el cargo de intendente, como por el de edil de la Junta Departamental. </font></p>         <p>&nbsp;</p>         <p><font size="2" face="Verdana">Primer modelo de articulaci&oacute;n</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">Con el objetivo de demostrar la hip&oacute;tesis que gu&iacute;a este trabajo, se presentan dos modelos de articulaci&oacute;n entre el NN y el ND, correspondientes a los escenarios electorales anteriores y posteriores a la reforma. Para cada modelo existe una pauta espec&iacute;fica de competencia intrapartidaria, as&iacute; como est&iacute;mulos diferenciales para cooperar con el otro nivel (NN o ND).</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">El primer modelo corresponde a la pauta de competencia intrapartidaria entre el NN y el ND hasta la introducci&oacute;n de la reforma electoral de 1996. Hasta dicha reforma todos los cargos se eleg&iacute;an en un mismo d&iacute;a. Por lo tanto, ten&iacute;amos un solo comicio donde dichos cargos se pon&iacute;an en juego. En cierto modo, la interna de cada partido se resolv&iacute;a ese d&iacute;a (elecci&oacute;n interna simult&aacute;nea a la presidencial propiamente dicha). Tambi&eacute;n se disputaba el acceso a la C&aacute;mara de Senadores y de Diputados, los cargos de intendente y las bancas de las Juntas Departamentales. El voto se emit&iacute;a mediante dos hojas de votaci&oacute;n que inclu&iacute;an diferentes listas de candidatos. Una hoja conten&iacute;a las listas de aspirantes a cargos nacionales (presidente, vicepresidente, senadores y diputados), en tanto la otra presentaba las listas a aspirantes a cargos departamentales (intendente y ediles). Las listas de candidatos eran cerradas y bloqueadas, al tiempo que el voto vinculaba fuertemente los cargos ejecutivos con los legislativos. Asimismo, la legislaci&oacute;n obligaba a los electores a votar por un mismo partido en ambos niveles, generando as&iacute; la posibilidad de un voto conjunto al lema para todos los cargos o la posibilidad de abstenci&oacute;n en uno o ambos. No operaban l&iacute;mites a la presentaci&oacute;n de candidaturas para los diversos cargos. Este ordenamiento legal tornaba racional la formaci&oacute;n de "cooperativas" en la disputa de cargos legislativos con el objetivo de mejorar la chance de triunfo o impedir que un candidato favorito obtuviera la banca de diputado.</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">Es decir, los est&iacute;mulos de los actores estaban dirigidos a un objetivo com&uacute;n: obtener la mayor cantidad de votos y por ende, cargos para ellos y su partido. Como el voto estaba vinculado y exist&iacute;a el m&uacute;ltiple voto simult&aacute;neo, los actores se ve&iacute;an fuertemente estimulados a cooperar con todos los niveles partidarios. M&aacute;s espec&iacute;ficamente, y adecu&aacute;ndonos a la terminolog&iacute;a de este trabajo, las reglas electorales estimulaban a los actores del NN y a los del ND a cooperar entre s&iacute; para obtener un mayor beneficio el d&iacute;a de la elecci&oacute;n.</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Sin embargo, cabe se&ntilde;alar que al mismo tiempo que los est&iacute;mulos hacia la cooperaci&oacute;n eran fuertes, exist&iacute;a tambi&eacute;n un escenario de competencia entre las propias fracciones y sectores dentro del partido. La cooperaci&oacute;n vertical entre NN y ND se complementaba con una fuerte competencia horizontal en todos los niveles. Este es un factor estructural y deriva de la interacci&oacute;n del m&uacute;ltiple voto simult&aacute;neo con un modelo de partido fraccionalizado.</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">Al interior de los partidos se compet&iacute;a tanto por la Presidencia de la Rep&uacute;blica como por los cargos parlamentarios y municipales. Sin embargo, si observamos la articulaci&oacute;n entre los dos niveles objeto de estudio (NN y ND), los est&iacute;mulos de los actores son hacia la cooperaci&oacute;n ya que, por citar un ejemplo, el candidato a diputado no compite con el candidato a intendente. La competencia intrapartido se desarrolla entre actores del mismo nivel: entre candidatos a presidente y a legislador (NN), y entre candidatos a intendente y a edil (ND). </font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">En suma, antes de la reforma el sistema presentaba una pauta espec&iacute;fica de competencia intrapartidaria, caracterizada b&aacute;sicamente por la cooperaci&oacute;n entre el NN y el ND. Las reglas electorales generaban est&iacute;mulos que afectaban fuertemente la conducta de los actores.</font></p>         <p>&nbsp;</p>         <p><font size="2" face="Verdana">&nbsp;</font></p>         <p><font face="Verdana" size="2"><b style=""><a href="/img/revistas/rucp/v17n1/1a07f1.jpg">Figura 1</a></b></font></p>         <p>&nbsp;</p>         <p><font size="2" face="Verdana">Segundo modelo de articulaci&oacute;n</font></p>             <p><font size="2" face="Verdana">El segundo modelo corresponde a la pauta de competencia intrapartidaria entre el NN y el ND a partir de la reforma electoral de 1996. Con la reforma constitucional de 1996 observamos importantes cambios en las pautas de competencia. Ya no estamos frente a un &uacute;nico comicio, sino que se prev&eacute;n cuatro instancias electorales diferenciadas, las cuales tienen reglas distintas y, por tanto, est&iacute;mulos que determinan estrategias diferenciadas. La pauta de competencia intrapartidaria cambia y la "maquinaria electoral" de los partidos se ve afectada.</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">Elecciones Internas. El sistema electoral reformado establece, en primer lugar, elecciones primarias o internas en las que se puede votar por una hoja departamental, una nacional, o ambas, siempre que pertenezcan al mismo lema. De este modo, en esta elecci&oacute;n hay una oferta diferenciada entre lo nacional y lo departamental. Un grupo pol&iacute;tico puede restar el apoyo a un precandidato presidencial, presentando &uacute;nicamente una lista para el ODD. Asimismo, tiene la posibilidad de apoyar a m&aacute;s de un candidato a presidente, presentando varias listas para el ODN.</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Los est&iacute;mulos b&aacute;sicos que operan sobre los actores son tres:</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">a) La elecci&oacute;n de los convencionales que derivar&aacute; en la ulterior selecci&oacute;n de candidatos a autoridades departamentales (est&iacute;mulo de ND).</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">b) La elecci&oacute;n del candidato a presidente que deber&aacute; apoyar todo el partido en la primera vuelta de las elecciones nacionales de octubre (est&iacute;mulo de NN).</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">c) La "medici&oacute;n de fuerzas" para la confecci&oacute;n de la oferta para las elecciones legislativas de octubre (est&iacute;mulo de NN). El hecho de que se "midan fuerzas" y de que sea posible acumular por sublemas, lleva a que se presenten un n&uacute;mero elevado de listas.</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">Tomando en cuenta el primer est&iacute;mulo es probable que varios actores relevantes, que ambicionan conquistar el cargo de intendente o de edil, modifiquen la pauta de cooperaci&oacute;n tradicional entre niveles, no participando activamente del escenario electoral nacional de octubre.</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">Por otra parte, quienes est&aacute;n orientados al NN -los futuros candidatos a diputado y eventualmente a senador- participar&aacute;n activamente en esta elecci&oacute;n primaria, confeccionar&aacute;n las listas para las nacionales de octubre, y muchos de ellos no se presentar&aacute;n a las elecciones municipales.</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">Al igual que antes de la reforma, en las primarias hay fuertes est&iacute;mulos para cooperar entre niveles, ya que "todos suman".</font></p>         <p>&nbsp;</p>         <p><font size="2" face="Verdana">Elecciones Nacionales.&nbsp;</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En octubre y noviembre del mismo a&ntilde;o se realizan las elecciones presidenciales y legislativas. En la primera vuelta, donde se eligen legisladores y presidente por mayor&iacute;a absoluta, se puede optar por una &uacute;nica hoja de votaci&oacute;n con la f&oacute;rmula presidencial del partido, y las listas de candidatos a la C&aacute;mara de Senadores y C&aacute;mara de Representantes (as&iacute; como una lista para la Junta Electoral). Es esperable que en esta instancia el n&uacute;mero de hojas sea menor que en las internas ya que opera la restricci&oacute;n de no poder acumular por sublema a nivel de diputados. Ya no se constata la existencia de agrupaciones departamentales apoyando a una u otra fracci&oacute;n senatorial -como suced&iacute;a antes de 1996- y los actores participantes compiten detr&aacute;s del candidato presidencial del partido. Este es un poderoso constre&ntilde;imiento determinado por la reforma.</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">En esta elecci&oacute;n los est&iacute;mulos parecen ser dos: apoyar al candidato presidencial del partido y a los candidatos a los cargos de legislador. Ambos est&iacute;mulos operan en el NN, por lo cual los agentes del ND ven reducidos sus incentivos para cooperar activamente, en particular si se considera que todav&iacute;a les espera la elecci&oacute;n municipal del siguiente a&ntilde;o donde ser&aacute;n protagonistas. En este mismo sentido opera la eliminaci&oacute;n de la acumulaci&oacute;n por sublemas para la C&aacute;mara de Diputados que, al reducir el n&uacute;mero de listas con posibilidad de &eacute;xito electoral, excluye a numerosos actores de la eventualidad de participar en ellas. Los beneficios de no participar activamente para mejorar la suerte del partido en esta elecci&oacute;n, pueden llegar a ser mayores que los perjuicios que genera la participaci&oacute;n, particularmente en materia de tiempo, recursos econ&oacute;micos, desgaste p&uacute;blico, etc. Asimismo, para un actor que tiene pretensiones de acceder al cargo de intendente puede resultar m&aacute;s conveniente no apoyar directamente un proyecto de nivel nacional, ya que unos meses despu&eacute;s "pedir&aacute;" el voto de todos los ciudadanos del departamento. Esto depender&aacute; mucho de si el candidato presidencial es de la fracci&oacute;n del actor departamental.</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">Elecciones Municipales. Por &uacute;ltimo, en las elecciones municipales nos enfrentamos a un escenario de competencia netamente de ND. En esta instancia, el elector opta por una &uacute;nica hoja que contiene el candidato a intendente y la lista de integrantes a la Junta Departamental (y la Junta Local si corresponde). Constituye un escenario bien distinto al nacional de octubre ya que para la elecci&oacute;n del intendente se mantienen las reglas anteriores a la reforma: MS, DVS y posibilidad de candidaturas m&uacute;ltiples. Otra caracter&iacute;stica que distingue a este comicio es la posibilidad de reelecci&oacute;n inmediata de los intendentes. </font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">Los est&iacute;mulos en esta elecci&oacute;n est&aacute;n fuertemente relacionados con el ND: la elecci&oacute;n del intendente y de los ediles de la Junta Departamental. Seg&uacute;n la hip&oacute;tesis, en este comicio "reaparecen" los actores orientados al ND que no cooperaron con el NN en las elecciones nacionales.</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">Asimismo, se observa un nuevo aumento en la oferta de listas, retornando a los niveles de las elecciones internas debido a la desaparici&oacute;n de los constre&ntilde;imientos generados por algunas de las reglas electorales de la elecci&oacute;n nacional de octubre. Como ya se&ntilde;alamos, volvemos a un escenario de acumulaci&oacute;n por sublemas, DVS y MS.</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">Con la elecci&oacute;n municipal se cierra el ciclo electoral de un a&ntilde;o de duraci&oacute;n, en el cual van operando distintos est&iacute;mulos sobre los actores. Globalmente, se observa que el modelo de competencia intrapartidaria post-reforma provoca est&iacute;mulos diferenciados para cada nivel. Los agentes del ND ven reducidos los est&iacute;mulos para cooperar en la elecci&oacute;n presidencial de octubre, lo cual conduce a un deterioro de la pauta de articulaci&oacute;n entre ambos niveles registrada en el per&iacute;odo anterior a 1996.</font></p>         <p>&nbsp;</p>         <p><font size="2" face="Verdana">&nbsp;</font></p>         <p><font face="Verdana" size="2"><b style=""><a href="/img/revistas/rucp/v17n1/1a07f2.jpg">Figura 2</a></b></font></p>         <p>&nbsp;</p>         <p><font size="2" face="Verdana">La siguiente tabla presenta un resumen de los principales rasgos de los dos modelos de interrelaci&oacute;n entre niveles presentados.</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>         <p><font size="2" face="Verdana">&nbsp;</font></p>         <p><font face="Verdana" size="2"><b style=""><a href="/img/revistas/rucp/v17n1/1a07t1.jpg">Tabla 1</a></b></font></p>         <p>&nbsp;</p>         <p><font size="2" face="Verdana">3. Evidencia: el comportamiento del Partido Nacional en Maldonado</font></p>         <p>&nbsp;</p>         <p><font size="2" face="Verdana">Elecciones de 1994</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">Al observar el "mapa"[<a href="#5">5</a>] de sublemas y listas que se presentan para la elecci&oacute;n de diputados, y su articulaci&oacute;n con los sublemas, listas al Senado y candidatos a presidente, notamos que hay actores locales que apoyan a m&aacute;s de un candidato a presidencial. Por ejemplo, Alfredo Lara encabeza tres listas a diputados: dos de ellas apoyan al candidato presidencial herrerista, Juan Andr&eacute;s Ram&iacute;rez: una de ellas encabezada por Gonzalo Aguirre (hoja 9797), y la otra por Ignacio de Posadas (hojas 4 y 31) como candidatos a senador. La tercera lista apoya al candidato presidencial del Movimiento Nacional de Rocha, Carlos Julio Pereyra (hoja 503). Un caso similar es el del sublema a diputados "Por Maldonado y su gente", el cual re&uacute;ne sectores que apoyan a los tres candidatos a presidente. Esto es posible gracias al sistema electoral imperante hasta el a&ntilde;o 1996 en nuestro pa&iacute;s, particularmente al m&uacute;ltiple voto simult&aacute;neo. </font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">Aplicando nuestro primer modelo, podr&iacute;amos decir que los est&iacute;mulos de los grupos departamentales estaban orientados hacia la cooperaci&oacute;n con el NN. La competencia se desarrolla por tanto entre actores de un mismo nivel: los candidatos presidenciales compiten entre s&iacute;, y de igual modo lo hacen los candidatos a diputado, a senador, a intendente, y a edil departamental. Particularmente, los candidatos del ND (intendente y edil) tienen est&iacute;mulos para cooperar con el NN, aunque concretamente apoyen a uno u otro candidato a la C&aacute;mara, al Senado o a la Presidencia. La suerte del partido est&aacute; atada por la acumulaci&oacute;n de votos que realizan las listas en todos los niveles, desarrollando un patr&oacute;n de competencia caracterizado por la cooperaci&oacute;n y el conflicto entre los actores.</font></p>         <p>&nbsp;</p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Ciclo electoral 1999 - 2000</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">Elecciones internas. Las 22 listas presentadas por el Partido Nacional en Maldonado para elegir convencionales para el ODD logran un 10% m&aacute;s de votos que las 13 para el ODN. Esto implica que, al menos uno de cada diez votantes nacionalistas de las internas optaron por elegir convencionales departamentales (que seleccionar&aacute;n el candidato a intendente) y decidieron no votar por el candidato a presidente.</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">Asimismo, no se observan, en general, dirigentes nacionales encabezando listas al ODN, lo cual lleva a concluir que las elites locales son lo suficientemente fuertes como para imponer sus candidatos al ODN (que en el caso del Partido Nacional es un &oacute;rgano muy importante). Esto debe ser marcado porque no sucede lo mismo con los otros partidos, en los que predominan los dirigentes de NN encabezando las listas al ODN.</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">Tambi&eacute;n vale destacar que los tres sublemas con mayor peso electoral est&aacute;n encabezados por los que un a&ntilde;o despu&eacute;s ser&iacute;an los candidatos a intendente por el partido (Ant&iacute;a, Alcorta y Rodr&iacute;guez).</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">Por otra parte, se observan comportamientos similares entre estas elecciones y los comicios nacionales anteriores a la reforma. As&iacute; pues, hay actores departamentales destacados que apoyan a m&aacute;s de un candidato a presidente (por ejemplo Ant&iacute;a). En este sentido tenemos las afirmaciones de un destacado dirigente del Partido Nacional en Maldonado[<a href="#6">6</a>]: "Se est&aacute; dando el caso en muchos departamentos, como se dio en las internas de 1999, y tambi&eacute;n a posteriori, que aparec&iacute;an agrupaciones locales que se un&iacute;an a las tres, o a las dos, o a las varias l&iacute;neas nacionales, pero a partir de una fuerza local. Esto no fue bien visto por los candidatos nacionales porque pretend&iacute;an que uno fuera sumiso [&hellip;] Hay cruces y sobre todo en Maldonado, aunque en otros lados tambi&eacute;n [&hellip;] Todas estas listas tienen un eje com&uacute;n departamental".</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">Elecciones nacionales. Se observa una disminuci&oacute;n importante en la oferta de listas. En este sentido, la eliminaci&oacute;n de la acumulaci&oacute;n por sublemas disminuye los incentivos para presentar un alto n&uacute;mero de hojas ya que estas no suman entre s&iacute;. Parecer&iacute;a m&aacute;s racional realizar acuerdos entre los distintos grupos y dirigentes para la confecci&oacute;n de una oferta m&aacute;s reducida.</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">Particularmente, los dirigentes que no tienen "votos propios" como para obtener una banca se enfrentan a un dilema: o forman parte de otra lista con mayores posibilidades, o bien no se presentan en las elecciones nacionales y lo hacen en las municipales. Seg&uacute;n la hip&oacute;tesis, tanto quienes se encuentran en esta &uacute;ltima situaci&oacute;n como quienes se orientan al ND como una opci&oacute;n de carrera pol&iacute;tica ver&aacute;n reducidos los incentivos para hacer campa&ntilde;a activamente y cooperar con el NN en las elecciones nacionales de octubre, "reserv&aacute;ndose" para las municipales de mayo del siguiente a&ntilde;o. De hecho, en las elecciones nacionales de 1999 se advierte la ausencia en las listas a diputados de dirigentes de la talla de Enrique Ant&iacute;a y Ricardo Alcorta. Ant&iacute;a, por ejemplo, no realiza una campa&ntilde;a importante en estas elecciones nacionales de octubre. Hace apariciones puntuales al final de la misma, pero apoyando al partido y no a un candidato a presidente o diputado en particular. Parece clara su intenci&oacute;n de apostar a la elecci&oacute;n municipal, que luego ganar&iacute;a.</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">Elecciones municipales. El Partido Nacional vuelve a desplegar una oferta de listas similar a la observada en las elecciones internas (22 hojas). Esto se debe al retorno a las viejas reglas de MS y m&uacute;ltiple voto simult&aacute;neo. Asimismo, se advierte que el &uacute;nico candidato a intendente que se presenta en las 3 instancias es Ambrosio Rodr&iacute;guez. </font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">An&aacute;lisis del comportamiento de los actores. Para concluir con el an&aacute;lisis del ciclo electoral 1999-2000 y con la finalidad de esquematizar el comportamiento de los actores en las tres instancias, se presenta la siguiente tabla. Los dirigentes escogidos fueron aquellos que encabezaron listas a ODD, ODN, C&aacute;mara de Representantes, Junta Departamental y/o fueron candidatos a intendente, y que adem&aacute;s sus hojas de votaci&oacute;n obtuvieron m&aacute;s del 5% de los votos del partido en alguno de los comicios del ciclo electoral. En las hojas que obtuvieron m&aacute;s del 10% en las elecciones municipales se toma en cuenta tambi&eacute;n al segundo en la lista, ya que suelen ser actores de relevancia. A partir de estos criterios de selecci&oacute;n surgen 17 dirigentes, los cuales pueden aparecer en una, en varias o en todas las elecciones realizadas en este ciclo.</font></p>         <p>&nbsp;</p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">&nbsp;</font></p>         <p><font face="Verdana"><b><a href="/img/revistas/rucp/v17n1/1a07t2.jpg"><b style=""><span style="font-size: 10pt;">Tabla 2</span></b></a></b></font></p>         <p>&nbsp;</p>         <p><font size="2" face="Verdana">Para comprobar la validez de la hip&oacute;tesis se deber&iacute;a constatar la existencia de actores que se ajusten a alguno de los siguientes comportamientos: </font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">a) Se presentan en las elecciones internas y en las municipales: actores orientados al ND. En este caso son: R. Alcorta, E. Ant&iacute;a, C. Burgue&ntilde;o y G. Ipharraguerre. Asimismo, consideramos tambi&eacute;n a A. Echavarr&iacute;a, O. Olmos y S. Servetto, ya que, a&uacute;n no cumpliendo con los criterios de selecci&oacute;n, comprobamos su participaci&oacute;n en listas a las internas y su ausencia en las nacionales. Por otra parte, encontramos a tres dirigentes de los cuales no se dispone de informaci&oacute;n en cuanto a su participaci&oacute;n en las primarias. De todos modos, su orientaci&oacute;n es departamental, ya que tambi&eacute;n fue verificado que no participaron en las elecciones nacionales. </font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">b) Se presentan en las elecciones internas y en las nacionales: actores orientados al NN. Este es el caso de Jos&eacute; Hualde.</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">Por otra parte, se encuentran R. Dutra y A. Gonz&aacute;lez que se presentan &uacute;nicamente en las elecciones internas por lo que no es posible atribuirles la orientaci&oacute;n hacia alguno de los niveles. Se podr&iacute;a pensar que estos actores no obtuvieron buenos resultados en dichas elecciones primarias, por lo que no se ubicaron en posiciones importantes en las elecciones subsiguientes.</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">Por &uacute;ltimo, se observan pocos casos de dirigentes que se presenten en las tres instancias o bien que lo hagan en las elecciones nacionales y municipales, lo cual implica que no se orientan hacia alguno de los niveles en forma exclusiva. Estos son Ambrosio Rodr&iacute;guez, Rodrigo Blas, Federico Casaretto y Alfredo Lara.</font></p>         <p>&nbsp;</p>         <p><font size="2" face="Verdana">Ciclo electoral 2004-2005</font></p>           ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Elecciones internas. Al realizar un relevamiento de algunos medios de prensa local en los meses previos a la celebraci&oacute;n de las internas, se hallaron algunas declaraciones de actores pol&iacute;ticos que pueden resultar relevantes para comprender los fen&oacute;menos estudiados en este trabajo. Por ejemplo, el actual diputado Nelson Rodr&iacute;guez en mayo de 2004 ya apoyaba la reelecci&oacute;n de Ant&iacute;a como intendente. Como el propio Rodr&iacute;guez se&ntilde;alaba: "En esta instancia no se juega la candidatura a diputado, se juegan las elecciones internas nacionales y departamentales. Elegimos los convencionales departamentales y desde ya brindamos nuestro apoyo a la candidatura de Ant&iacute;a."[<a href="#7">7</a>].</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">Se vuelve a demostrar en este ciclo que la elecci&oacute;n del candidato a presidente (est&iacute;mulo de NN) no es un factor determinante para confeccionar las listas al ODD de algunos grupos departamentales. Estos grupos, siguiendo la hip&oacute;tesis, estar&iacute;an m&aacute;s orientados al ND, por lo que presentan niveles mayores de autonom&iacute;a en sus decisiones y estrategias pol&iacute;ticas. En este sentido, al observar las hojas al ODD, se advierte que -en la mayor&iacute;a de ellas- no hay referencias a alg&uacute;n candidato presidencial. Asimismo, en algunos casos se postula a quien encabeza la lista como futuro candidato a intendente. Algunos ejemplos son: la hoja 1 para el ODD de Alfredo Lara, que enuncia "Lara intendente"; y la hoja 101 de Echavarr&iacute;a para el mismo &oacute;rgano, que formula "Echavarr&iacute;a intendente".</font></p>             <p><font size="2" face="Verdana">Este mismo dirigente, (edil y ex presidente de la Junta Departamental de Maldonado) declara: "se est&aacute; apuntando con este sector departamental, a que a nivel nacional existan diferentes candidatos o diferentes representantes en la interna. El candidato a intendente de esta agrupaci&oacute;n no va a estar dependiendo de ninguna figura nacional. O dicho de otra forma, puede estar dependiendo de todos, pero no estar&aacute; casado con ning&uacute;n candidato [&hellip;] Sucede que tambi&eacute;n por un punto de vista estrat&eacute;gico, nuestro precandidato a Intendente tendr&aacute; las opciones que la gente precise, se va a tener que llevar bien con Gallinal, con Larra&ntilde;aga, con Lacalle, con Abreu, con Cristina Maeso si tambi&eacute;n se presenta. Ni siquiera es conveniente o bueno para un candidato que haya dependencia puesto que pasada la interna todos iremos detr&aacute;s de quien gane a nivel nacional"[<a href="#8">8</a>].</font></p>         <p>&nbsp;</p>         <p><font size="2" face="Verdana">Elecciones nacionales. Cuatro meses despu&eacute;s de celebradas las elecciones internas nos enfrentamos al comicio de NN, en el que se eligen los legisladores y eventualmente el presidente (si alg&uacute;n candidato obtiene la mayor&iacute;a absoluta).</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">Observamos, al igual que en el ciclo anterior el fen&oacute;meno de reducci&oacute;n de la oferta de listas. Esto se relaciona con la cuesti&oacute;n de que en las elecciones internas se "miden fuerzas" individuales y grupales para luego confeccionar una oferta b&aacute;sica para la elecci&oacute;n de diputados. En este proceso, quedar&iacute;an excluidos varios dirigentes locales que optan -o es la &uacute;nica alternativa que les resta tras la eliminaci&oacute;n de la acumulaci&oacute;n por sublemas- por no presentarse ni "cooperar" hasta las elecciones municipales, donde se vuelve a desplegar una oferta bastante importante de opciones.</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">El caso de Ant&iacute;a en esta elecci&oacute;n se enmarca en un fen&oacute;meno m&aacute;s amplio de intendentes y ex &ndash; intendentes ocupando posiciones importantes en las listas al Senado. Tenemos el ejemplo de Eduardo Malaquina y Juan Justo Amaro en el Partido Colorado y Eber Da Rosa y el propio Ant&iacute;a en el Partido Nacional. En particular, luego de un proceso que se inicia en las internas, Ant&iacute;a se incorpora a la lista al Senado de Correntada Wilsonista, ocupando el segundo lugar. Sin embargo, dicho dirigente ha expresado en varias ocasiones su preferencia por el cargo de intendente. M&aacute;s adelante se har&aacute; referencia nuevamente al comportamiento de Ant&iacute;a en esta elecci&oacute;n.</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">Elecciones municipales. El Partido Nacional present&oacute; un n&uacute;mero similar de hojas al de las internas. Esto evidencia, nuevamente, que para las internas y las municipales, elecciones que tienen un fuerte est&iacute;mulo de ND y opera la acumulaci&oacute;n por sublemas, el Partido Nacional despliega una amplia oferta electoral. Mientras tanto, en las elecciones con predominio de la competencia de NN, y prohibici&oacute;n de acumulaci&oacute;n por sublemas, la oferta se reduce a unos pocos actores.</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">De esta manera, al igual que en el ciclo anterior, observamos el fen&oacute;meno de actores pol&iacute;ticos que, luego de un a&ntilde;o de inacci&oacute;n, reaparecen en las elecciones municipales. Sin embargo, en este caso ocurre principalmente con dirigentes que no son las "grandes figuras" departamentales.</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">An&aacute;lisis del comportamiento de los actores. En &uacute;ltimo lugar, y al igual que se realiz&oacute; con el ciclo 1999-2000, se presenta un cuadro comparativo del comportamiento de los principales actores pol&iacute;ticos departamentales nacionalistas. Los criterios de selecci&oacute;n fueron los mismos que para el ciclo anterior, surgiendo en este caso 15 dirigentes a analizar.</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">&nbsp;</font></p>         <p><font face="Verdana"><b><a href="/img/revistas/rucp/v17n1/1a07t3.jpg"><b style=""><span style="font-size: 10pt;">Tabla 3</span></b></a></b></font></p>         <p>&nbsp;</p>         <p><font size="2" face="Verdana">Los actores orientados al NN en este ciclo son: Federico Casaretto y Nelson Rodr&iacute;guez quienes participan de las elecciones internas y de las nacionales, y no se presentan en las municipales.</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">Los actores orientados al ND son Alejandro Bonilla, Daniel Costa, Oscar Olmos y Sergio Servetto que se presentan en las elecciones internas y municipales. A este grupo deber&iacute;an agregarse Jos&eacute; Hualde y Rodrigo Blas que participaron en las internas sin ocupar un lugar relevante, pero que en las municipales adquirieron notoriedad. Asimismo, no se cuenta con informaci&oacute;n sobre la participaci&oacute;n de Jorge Casaretto y Eduardo Carro en las internas, pero parece claro que ambos se orientaban principalmente hacia el ND. </font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">Por otra parte, encontramos a Jorge Curbelo y Cristian Estela que s&oacute;lo se destacaron en las elecciones internas y que luego no participan en las ulteriores elecciones. Por esa raz&oacute;n, no fueron ubicados en ninguna de las categor&iacute;as mencionadas.</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">Finalmente, Ambrosio Rodr&iacute;guez, Jos&eacute; Luis Real y Enrique Ant&iacute;a se apartan del modelo, ya que los mismos se presentan en las nacionales y las municipales o en las tres elecciones. En el pr&oacute;ximo apartado se realizar&aacute; una explicaci&oacute;n tentativa del comportamiento de estos actores, y de aquellos que se comportaron de modo similar en el ciclo 1999-2000.</font></p>         <p>&nbsp;</p>         <p><font size="2" face="Verdana">Aproxim&aacute;ndonos a una explicaci&oacute;n de los casos desviados</font></p>         <p>&nbsp;</p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Podr&iacute;an se&ntilde;alarse algunas explicaciones a los comportamientos que se alejan de lo previsto por la hip&oacute;tesis.</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">Existen por lo menos dos tipos distintos de desviaciones: la de aquellos que se presentan en las elecciones nacionales y luego en las municipales (combinando as&iacute; la orientaci&oacute;n hacia los dos niveles) y la de aquellos que participan en las tres instancias electorales (este grupo es el mayoritario).</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">Asimismo, se observan dos subvariantes que se aplican a ambos casos. Por una parte, se encuentran quienes se presentan en las nacionales de octubre, ganan la banca y luego compiten por el cargo de intendente (caso de Ambrosio Rodr&iacute;guez en 1999). Por otra parte, est&aacute;n quienes pierden en las elecciones legislativas y buscan su "revancha" en la municipal mediante la presentaci&oacute;n de su candidatura (este podr&iacute;a ser el caso de Casaretto en 1999) o a trav&eacute;s de la negociaci&oacute;n de un buen puesto en la lista a la comuna (caso de Ambrosio Rodr&iacute;guez en las municipales de 2005).</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">La motivaci&oacute;n por participar de la municipal luego de comparecer en octubre guarda relaci&oacute;n con la valoraci&oacute;n del cargo de intendente, cuya importancia pol&iacute;tica como ya fue se&ntilde;alado, ha aumentado en el sistema pol&iacute;tico uruguayo, seguramente por el nivel de recursos que los jefes comunales manejan y las posibilidades que ello abre para la carrera pol&iacute;tica de los sujetos. Es razonable creer que resulta m&aacute;s redituable en t&eacute;rminos pol&iacute;ticos ser intendente que legislador y que ello afecta en &uacute;ltima instancia las estrategias de los actores.</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">Pero adem&aacute;s existe otra variable que puede influir fuertemente en el comportamiento de ciertos actores: sus compromisos pol&iacute;ticos con el NN. Evidentemente, hay dirigentes que "se deben" a su sector, y que al ser los representantes del sector nacional en el nivel departamental, deben "dar la cara" en todas las instancias electorales (y especialmente en las de NN), a&uacute;n no siendo la estrategia personal m&aacute;s redituable pol&iacute;ticamente. Son dirigentes con menor autonom&iacute;a respecto a las fracciones nacionales. Este es el caso de Ambrosio Rodr&iacute;guez, quien estando ligado estrechamente al Herrerismo, participa en las 6 elecciones estudiadas. </font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">Por otra parte, existe la posibilidad de que se configuren acuerdos espec&iacute;ficos entre grupos del NN y el ND que condicionen la participaci&oacute;n pol&iacute;tica de los actores locales. Este es el caso de la negociaci&oacute;n entre Alianza Nacional y Jos&eacute; L. Real. El sector pudo contar con un dirigente local para las elecciones legislativas de octubre, y Real logr&oacute; el respaldo para mayo del grupo ganador de la interna. En un mismo sentido, se destaca el caso del acuerdo entre Ant&iacute;a y Correntada Wilsonista en el 2004. El grupo logr&oacute; "decorar" su lista al Senado con la participaci&oacute;n de un respetado intendente, y Ant&iacute;a "consigui&oacute; un seguro" para su carrera pol&iacute;tica, porque en el caso de perder la disputa comunal &ndash;como finalmente aconteci&oacute;- contaba con una banca en la c&aacute;mara alta.</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">En suma, sobre los 32 casos analizados, 7 se apartaron de la pauta de comportamiento esperada. Estos casos responden a diferentes motivos vinculados con las ambiciones individuales, la relaci&oacute;n entre el NN y el ND y los c&aacute;lculos estrat&eacute;gicos de los actores. Es fundamental que en pr&oacute;ximos trabajos se profundice en el enfoque de carreras pol&iacute;ticas complejizando el modelo aqu&iacute; presentado.</font></p>         <p>&nbsp;</p>         <p>&nbsp;</p>         <p><font size="2" face="Verdana">4. Conclusiones</font></p>           ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">En este trabajo se procur&oacute; dar cuenta del impacto de la reforma electoral de 1996 sobre el comportamiento de los partidos. M&aacute;s espec&iacute;ficamente, se estudiaron las pautas de cooperaci&oacute;n entre el nivel nacional y el departamental de los mismos. Para esto, se seleccion&oacute; el caso del Partido Nacional en Maldonado antes y despu&eacute;s de la reforma (ciclos electorales 1994, 1999-2000 y 2004-2005).</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">La hip&oacute;tesis planteada afirma que el sistema electoral previo a la reforma de 1996 favorec&iacute;a la cooperaci&oacute;n entre el nivel nacional (NN) y el nivel departamental (ND) de los partidos, estableciendo una determinada pauta de articulaci&oacute;n entre ambos. La segunda parte de la hip&oacute;tesis se&ntilde;ala que, por el contrario, el nuevo r&eacute;gimen ofrece pocos est&iacute;mulos para la cooperaci&oacute;n en las elecciones nacionales de octubre y noviembre, lo cual lleva al deterioro de la pauta anterior. En las elecciones internas los diversos actores locales "miden fuerzas", para posteriormente orientarse a uno de los niveles, ya sea, a trav&eacute;s de la participaci&oacute;n en las elecciones nacionales (NN), o bien con la participaci&oacute;n en las elecciones municipales (ND). A partir de estas afirmaciones iniciales se presentaron dos modelos de articulaci&oacute;n entre los niveles de competencia, que se corresponden con el comportamiento de los diversos actores en los per&iacute;odos pre y post reforma electoral. </font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">Luego de planteados los dos modelos se desarroll&oacute; el an&aacute;lisis propiamente dicho. Debido a que se realiz&oacute; un estudio de caso[<a href="#9">9</a>], no se est&aacute; en condiciones de establecer una regla general de comportamiento, pero s&iacute; se puede constatar que la hip&oacute;tesis se cumple para la mayor parte de las unidades de observaci&oacute;n (los dirigentes pol&iacute;ticos). M&aacute;s espec&iacute;ficamente, luego de analizar la evidencia emp&iacute;rica disponible (contenidos de listas y resultados electorales, relevamiento de prensa local y entrevistas a informantes calificados) se puede afirmar que la mayor&iacute;a de los actores del Partido Nacional de Maldonado muestran estrategias orientadas hacia alguno de los dos niveles, y muy pocos desarrollan una actuaci&oacute;n en todos los &aacute;mbitos.</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">Se verifica un deterioro en las pautas de cooperaci&oacute;n entre niveles debido a que en las elecciones nacionales hay dirigentes que no trabajan activamente por dicho comicio, esperando por la campa&ntilde;a municipal, donde jugar&aacute;n un papel determinante. Las reglas electorales que operan m&aacute;s fuertemente en este sentido son: la incorporaci&oacute;n de las elecciones internas, la separaci&oacute;n de las elecciones nacionales de las municipales y la eliminaci&oacute;n del m&uacute;ltiple voto simult&aacute;neo para la elecci&oacute;n de diputados.</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">Observando el comportamiento particular de los actores seleccionados para el an&aacute;lisis se pueden reconocer cuatro pautas de comportamiento b&aacute;sico. En primer lugar, se encuentran los actores orientados al nivel departamental, los cuales participan en las elecciones internas y en las municipales, y no en las nacionales. Asimismo, tambi&eacute;n pueden ser considerados en esta categor&iacute;a aquellos que a&uacute;n no jugando un rol importante en las internas, s&iacute; participan en ellas, luego no lo hacen en los comicios nacionales, "reapareciendo" en las municipales. Dentro de esta primera pauta de comportamiento se ubican 18 de los 32 casos analizados (56% del total). </font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">Una segunda pauta de comportamiento refiere a aquellos que se presentan en las elecciones internas y en las nacionales, pero no en las municipales. Estos actores son marginales, est&aacute;n orientados al nivel nacional y representan s&oacute;lo 3 de los 32 casos estudiados (10%).</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">En tercer lugar, se encuentran aquellos que s&oacute;lo se presentan en las elecciones internas y fracasan luego de "medir fuerzas" con los restantes competidores. En virtud del resultado resolver&iacute;an no presentarse en ninguna de las siguientes elecciones. En esta categor&iacute;a caen 4 casos (12%).</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">Por &uacute;ltimo, aparecen 7 casos que son considerados como "desviados", en el entendido de que no se ajustan a las previsiones de la hip&oacute;tesis. Estos actores participan de las tres elecciones, o bien participan de las nacionales y las municipales, no orient&aacute;ndose hacia ninguno de los dos niveles. Estos casos merecieron una explicaci&oacute;n. Sin embargo 7 casos en 32 representan un 22%, lo que obliga a continuar en esta l&iacute;nea de investigaci&oacute;n para intentar encontrar otras variables que puedan estar incidiendo fuertemente en estos comportamientos. Sin dudas que el enfoque de las carreras pol&iacute;ticas podr&iacute;a ser muy &uacute;til en este sentido como complemento al modelo presentado.</font></p>         <p>&nbsp;</p>         <p><font size="2" face="Verdana">&nbsp;</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2"><b style=""><a href="/img/revistas/rucp/v17n1/1a07t4.jpg">Tabla 4</a></b></font></p>         <p>&nbsp;</p>         <p><font size="2" face="Verdana">Finalmente, cabe destacar el hallazgo de algunos fen&oacute;menos particulares que merecen ser estudiados con mayor profundidad. Al analizar los comportamientos de los diversos actores se advierte que en las elecciones internas se dise&ntilde;an estrategias similares a las observadas antes de la reforma. Las reglas que rigen en las internas estimulan a los actores a presentar listas apoyando a diversos dirigentes y fracciones de nivel nacional. Esto era muy evidente en las elecciones anteriores a 1996 a trav&eacute;s de la posibilidad de la acumulaci&oacute;n por sublema y la existencia del m&uacute;ltiple voto simult&aacute;neo. En la actualidad esto ocurre tambi&eacute;n en las internas d&oacute;nde los actores tienen fuertes incentivos para apoyar a distintos candidatos a presidente y a agruparse de acuerdo a sus preferencias departamentales. La pauta de cooperaci&oacute;n se quiebra en las elecciones nacionales d&oacute;nde las reglas no permiten el desarrollo de esa ingenier&iacute;a electoral como tampoco la acumulaci&oacute;n de las listas a diputados en un mismo sublema.</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">Esta investigaci&oacute;n pretende ser un est&iacute;mulo para trabajar en torno a la cuesti&oacute;n de los efectos del cambio en el sistema electoral sobre el comportamiento de los partidos. El estudio de caso realizado muestra algunas l&iacute;neas y tendencias a reafirmar a trav&eacute;s de la incorporaci&oacute;n de nuevas unidades y categor&iacute;as de an&aacute;lisis.</font></p>     <font face="Verdana" size="2">         <br>       </font>           <p><font size="2" face="Verdana">Bibliograf&iacute;a</font></p>           <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Albornoz"></a>Albornoz, Alfredo (1999). Elecciones del 27 de noviembre de 1994. Montevideo: C&aacute;mara de Representantes.    </font></p>         <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Bottinelli91"></a>Bottinelli, Oscar (1991). El sistema electoral uruguayo. Descripci&oacute;n y an&aacute;lisis. Working Paper 3. Heildelberg.     </font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Bottinelli95"></a>Bottinelli, Oscar (1995). La reforma electoral y sus efectos. Disponible en <a href="http://www.factum.com.uy">www.factum.com.uy</a> </font><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Bottinelli00"></a>Bottinelli, Oscar (2000). "El ciclo electoral 1999-2000 y el sistema de partidos", en Elecciones 1999/2000. Montevideo: EBO-ICP.    </font></p>         <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Buquet97"></a>Buquet, Daniel (1997). "Reforma pol&iacute;tica y gobernabilidad democr&aacute;tica en Uruguay: la reforma constitucional de 1996", en Revista Uruguaya de Ciencia Pol&iacute;tica N&deg; 10. Montevideo: ICP-FCS.    </font></p>         <p><font size="2" face="Verdana"><a name="Buquet00"></a>Buquet, Daniel (2000). "Fragmentaci&oacute;n y fraccionalizaci&oacute;n pol&iacute;tica: de la oferta electoral a la conformaci&oacute;n del gobierno" en Lanzaro, Jorge (coord), La segunda transici&oacute;n en el Uruguay. Montevideo: Fundaci&oacute;n de Cultura Universitaria &ndash; ICP.</font></p>         <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Buquet98"></a>Buquet, Daniel, Daniel Chasquetti y Juan Andr&eacute;s Moraes (1998). Fragmentaci&oacute;n pol&iacute;tica y gobierno en Uruguay &iquest;un enfermo imaginario? Montevideo: ICP-FCS.    </font></p>         <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Constituci&oacute;n"></a>Constituci&oacute;n de la Rep&uacute;blica Oriental del Uruguay (1997). Montevideo: Editorial T&eacute;cnica.    </font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Cox"></a>Cox, Gary (2004). La coordinaci&oacute;n estrat&eacute;gica de los sistemas electorales del mundo. Hacer que los vos cuenten. Buenos Aires: Gedisa Editores.    </font></p>         <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Duverger"></a>Duverger, Maurice (1957). Los partidos pol&iacute;ticos. M&eacute;xico: Fundaci&oacute;n de Cultura Econ&oacute;mica.    </font></p>         <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Gonzalez"></a>Gonzalez, Luis Eduardo (1993). Estructuras pol&iacute;ticas y democracia en Uruguay. Montevideo: Fundaci&oacute;n de Cultura Universitaria - ICP.    </font></p>         <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Jones"></a>Jones, Mark P. (1995). Electoral laws and the survival of presidential democracies. University of Notre Dame Press</font><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Laurnaga"></a>Laurnaga, Mar&iacute;a Elena (coord) (2001). La geograf&iacute;a de un cambio. Pol&iacute;tica, gobierno y gesti&oacute;n municipal en Uruguay. Montevideo: EBO.    </font></p>         <p><font size="2" face="Verdana"><a name="Magri"></a>Magri, Altair (2000). "La llave del triunfo electoral en mayo 2000: reelecci&oacute;n, continuidad y &lsquo;por la vuelta&rsquo;", en Elecciones 1999/2000. Montevideo: EBO-ICP.</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Nohlen"></a>Nohlen, Dieter (1981). Sistemas electorales del mundo. Madrid: Centro de Estudios Constitucionales. Madrid.    </font></p>         <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="North"></a>North, Douglass (1990). Institutions, Institutional Change and Economic Performance. Cambridge: Cambridge University Press</font><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Rae"></a>Rae, Douglas (1967). The political consequences of electoral laws. New Heaven: Yale University Press.    </font></p>         <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Riker"></a>Riker, William (1986). "Duverger laws revisited" en Electoral laws and their political consequences. New York: Agathon Press Inc.     </font></p>         <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Sartori"></a>Sartori, Giovanni (1994)- Ingenier&iacute;a constitucional comparada: una investigaci&oacute;n de incentivos y resultados. M&eacute;xico: Fundaci&oacute;n de Cultura Econ&oacute;mica</font><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Shugart"></a>Shugart, Matthew y John Carey (1992). Presidents and assemblies: constitutional design and electoral dynamics. Cambridge: Cambridge University Press.    </font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Taagepera"></a>Taagepera, Rein y Matthew Shugart (1989). Seats and votes: the effects and determinants of electoral systems. New Heaven: Yale University Press.    </font></p>         <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Yaff&eacute;99"></a>Yaff&eacute;, Jaime (1999). "Reforma constitucional 1997: efectos esperados por los actores". Documento de Trabajo N&deg; 19. Montevideo: ICP.    </font></p>         <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Yaff&eacute;00"></a>Yaff&eacute;, Jaime (2000). "Nuevas reglas, viejos actors, &iquest;nuevos comportamientos?, en Elecciones 1999/2000. Montevideo: EBO-ICP.     </font></p>         <p>&nbsp;</p>         <p><font size="2" face="Verdana">Prensa Consultada</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">- Semanario Realidad de Maldonado. En <a href="http://www.realidad.com.uy">www.realidad.com.uy</a>. Ediciones de marzo de 2004 a mayo de 2005</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">- Diario Correo de Punta del Este. En <a href="http://www.diariocorreo.com">www.diariocorreo.com</a> Ediciones de marzo de 2004 a mayo de 2005.</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">&nbsp;</font></p>         <p><font face="Verdana" size="2"><b style=""><span style=""><a href="/img/revistas/rucp/v17n1/1a07t5.jpg">Tabla 5</a> (anexo)</span></b></font></p>         <p>&nbsp;</p>         <p>&nbsp;</p>         <p><font size="2" face="Verdana">&reg; Art&iacute;culo recibido el 25 de mayo de 2007 y aceptado para su publicaci&oacute;n el 20 de noviembre de 2008</font></p>         <p>&nbsp;</p>         <p><font size="2" face="Verdana">Notas</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana"><a name="_"></a>* Este art&iacute;culo es una s&iacute;ntesis de la monograf&iacute;a final de la Licenciatura en Ciencia Pol&iacute;tica, "Los efectos de la reforma de 1996 sobre los partidos: &iquest;deterioro de los patrones de cooperaci&oacute;n entre el nivel nacional y el departamental? El caso del Partido Nacional en Maldonado (1994-2005)". Agradezco a Daniel Chasquetti por sus sustanciales aportes como orientador de la monograf&iacute;a, y a los dos &aacute;rbitros an&oacute;nimos por sus valiosos comentarios durante el proceso de evaluaci&oacute;n.</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana"><a name="__"></a>** Licenciada en Ciencia Pol&iacute;tica por la Universidad de la Rep&uacute;blica.</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">[<a name="1"></a>1] Por ejemplo ver Rae (1967), Nohlen (1981), Riker (1986) y Sartori (1994).</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">[<a name="2"></a>2] El valor del IDH para Maldonado en 2002 era de 0.841 y el &iacute;ndice de PBI era de 0.711 (PNUD, 2003).</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">[<a name="3"></a>3] La descripci&oacute;n del sistema electoral uruguayo fue tomada de Botinelli (1991) y de Buquet et al. (1998).</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">[<a name="4"></a>4] Cumple con cuatro condiciones planteadas por Mainwaring y Scully: "estabilidad en las reglas y en la naturaleza de la competencia entre partidos [&hellip;]; los partidos importantes [&hellip;] tienen ra&iacute;ces estables en la sociedad [&hellip;] los actores pol&iacute;ticos importantes [&hellip;] conceden legitimidad al proceso electoral y a los partidos [&hellip;]; y finalmente, "[&hellip;] las organizaciones partidarias tienen importancia&hellip;".</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">[<a name="5"></a>5] En el anexo se presenta la composici&oacute;n de los diversos sublemas al senado y a diputados, as&iacute; como su articulaci&oacute;n con las candidaturas presidenciales (cuadro 1).</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">[<a name="6"></a>6] He realizado algunas entrevistas a informantes calificados que pidieron que sus nombres no fueran develados.</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">[<a name="7"></a>7] Semanario Realidad. Edici&oacute;n del 29 de abril al 6 de mayo de 2004, en <a href="http://www.realidad.com.uy">www.realidad.com.uy</a></font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">[<a name="8"></a>8] Semanario Realidad, en <a href="http://www.realidad.com.uy">www.realidad.com.uy</a>, marzo de 2005.</font></p>         <p><font size="2" face="Verdana">[<a name="9"></a>9] Escogimos 1 de los 57 casos que se nos presentaban (es decir, pod&iacute;amos elegir a cualquiera de los tres partidos principales actuando en alguno de los 19 departamentos). </font></p>          ]]></body><back>
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