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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[DEMOCRACIA Y DESARROLLO: UN ENFOQUE "PARTIDISTA]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[For years scholars have tried to find the magic key to Latin American development, mainly through economic theory and economic institutions. In this paper we propose a different approach: we claim that in the long run, the rotation in government of right and left-wing parties favors development. We assume that development combines growth and increased social well-being, that right-wing parties prioritize growth while left-wing parties prioritize social well being, and that there is a trade off between growth and income distribution in the long run. This hypothesis is tested empirically using a simple of 122 countries, using the United Nations&rsquo; Human Development Index (HDI) as a proxy for development.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p><b><font size="4" face="Verdana">DEMOCRACIA Y DESARROLLO: UN ENFOQUE "PARTIDISTA"<a href="#_">*</a></font></b></p>           <p><font size="2" face="Verdana">Democracy and Development: A "Partisan" Approach</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">Adolfo Garc&eacute; y Mauricio Armellini<a href="#__">**</a></font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">Resumen: Durante muchos a&ntilde;os los estudiosos han procurado encontrar la clave m&aacute;gica del desarrollo latinoamericano en el plano de las ideas econ&oacute;micas y en las instituciones econ&oacute;micas. En este art&iacute;culo se presenta un enfoque diferente. Se propone que, en el largo plazo, la rotaci&oacute;n de partidos de izquierda y partidos de derecha es el escenario que m&aacute;s favorece el desarrollo de las naciones. Se asume que el desarrollo es un proceso que combina crecimiento y aumento del bienestar social, que los partidos de derecha priorizan el crecimiento y que los partidos de izquierda enfatizan la redistribuci&oacute;n del ingreso, y que existe en el largo plazo un trade off entre crecimiento y distribuci&oacute;n del ingreso. Esta hip&oacute;tesis es sometida a un an&aacute;lisis estad&iacute;stico con una muestra de 122 pa&iacute;ses, usando el IDH calculado por Naciones Unidas como Proxy de desarrollo.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">Palabras clave: Democracia, Desarrollo, Rotaci&oacute;n de Partidos, Enfoque partidista</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">Abstract: For years scholars have tried to find the magic key to Latin American development, mainly through economic theory and economic institutions. In this paper we propose a different approach: we claim that in the long run, the rotation in government of right and left-wing parties favors development. We assume that development combines growth and increased social well-being, that right-wing parties prioritize growth while left-wing parties prioritize social well being, and that there is a trade off between growth and income distribution in the long run. This hypothesis is tested empirically using a simple of 122 countries, using the United Nations&rsquo; Human Development Index (HDI) as a proxy for development.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">Key words: Democracy, Development, Party Turnover, Partisan Approach</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">1. Introducci&oacute;n</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">Durante muchos a&ntilde;os los latinoamericanos nos hemos empecinado en buscar en el terreno de las ideas econ&oacute;micas la f&oacute;rmula m&aacute;gica del desarrollo econ&oacute;mico y del bienestar social. A lo largo de las cinco &uacute;ltimas d&eacute;cadas, "desarrollistas", "dependentistas", "neocl&aacute;sicos" y "neo-institucionalistas", cada uno apegado a su propio credo, han predicado que Am&eacute;rica Latina s&oacute;lo lograr&iacute;a trepar los escalones del desarrollo econ&oacute;mico y social una vez que hubiera descubierto y aplicado cabalmente el paradigma "verdadero" <a href="#Garce">(Garc&eacute;</a>, 2000).</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">Recientemente, algunos especialistas latinoamericanos han empezado a problematizar el enfoque reduccionista convencional y comenzado a aceptar que pueden existir distintos caminos hacia el desarrollo. Jos&eacute; Antonio Ocampo, por ejemplo, ha dicho, en diversos foros internacionales, que "la idea de que debe existir una especie de patr&oacute;n, estilo o modelo &uacute;nico de desarrollo, aplicable a todos los pa&iacute;ses, no s&oacute;lo es ahist&oacute;rica, sino nociva y contraria a la democracia" (<a href="#Ocampo">Ocampo</a>, 2005).</font></p>           ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">En este art&iacute;culo se argumentar&aacute; que es necesario dar un paso m&aacute;s en esa direcci&oacute;n. Siguiendo a Ocampo, sostenemos que, ciertamente, "democracia es diversidad", y que pueden existir "diferentes caminos hacia el desarrollo". Pero nos gustar&iacute;a agregar, y aspiramos a poder demostrar, que existen buenas razones te&oacute;ricas y suficiente evidencia emp&iacute;rica como para argumentar que el camino hacia el desarrollo se facilita cuando las naciones logran ir oscilando entre modelos de desarrollo diferentes y que tienden a visualizarse como contrapuestos. M&aacute;s espec&iacute;ficamente, sostenemos que el escenario que m&aacute;s favorece el incremento de la riqueza y la mejora del bienestar de la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n en el largo plazo es la rotaci&oacute;n entre partidos de izquierda y partidos de derecha.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">La l&oacute;gica del argumento se compone de tres elementos. En primer lugar, distinguimos en t&eacute;rminos conceptuales crecimiento econ&oacute;mico de desarrollo.[<a href="#1">1</a>]. Definimos desarrollo como un proceso de crecimiento econ&oacute;mico sostenido que va acompa&ntilde;ado de redistribuci&oacute;n del ingreso. Al adoptar esta definici&oacute;n de desarrollo nos colocamos dentro de una tradici&oacute;n de pensamiento econ&oacute;mico que ha ido ganando en influencia a partir de los trabajos de Amartya Sen, pero que tiene ra&iacute;ces profundas en la teor&iacute;a econ&oacute;mica moderna (desde John Keynes a Gunnar Myrdal) y en el pensamiento "estructuralista" latinoamericano (desde Celso Furtado y Ra&uacute;l Prebisch a la exigencia de "transformaci&oacute;n productiva con equidad" de los textos de CEPAL de la d&eacute;cada del 90&rsquo;)[<a href="#2">2</a>].</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">En segundo lugar, apoy&aacute;ndonos en la l&iacute;nea de investigaciones que consideran posible y necesario distinguir izquierda y derecha (<a href="#Klingemann">Klingemann</a>, <a href="#Klingemann">Hofferbert</a> y <a href="#Klingemann">Budge</a>, 1994; <a href="#Bobbio">Bobbio</a>, 1995; <a href="#Boix">Boix</a>, 1996; <a href="#Budge">Budge</a> et. al., 2001; <a href="#Alcantara">Alc&aacute;ntara</a>, 2004), suponemos que los partidos de izquierda priorizan la distribuci&oacute;n del ingreso mientras que los partidos de derecha jerarquizan la b&uacute;squeda del crecimiento de la econom&iacute;a. No nos parece que esta manera de diferenciar izquierda y derecha sea excesivamente arbitraria. Por el contrario, est&aacute; relativamente extendida entre pol&iacute;ticos, ciudadanos y acad&eacute;micos.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">En tercer lugar, asumimos que, en el mediano plazo, existe un trade off entre crecimiento e igualdad. Al gobernar la econom&iacute;a de sus naciones los partidos pueden intentar maximizar ambos objetivos simult&aacute;neamente pero solamente por lapsos relativamente breves. Acompa&ntilde;amos, en este caso, el punto de vista predominante en la econom&iacute;a cl&aacute;sica: traspasado cierto umbral, el incremento de los niveles de igualdad puede conspirar contra el dinamismo de la econom&iacute;a.[<a href="#3">3</a>] Debe quedar claro que asumir este a priori no implica descartar la validez de los estudios que, como los <a href="#Persson">Persson</a> y <a href="#Persson">Tabellini</a> (1994), demuestran que altos niveles de desigualdad obstaculizan el crecimiento econ&oacute;mico.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">Teniendo en cuenta que no vamos a dar, en este art&iacute;culo, el paso de formular un modelo de comportamiento electoral que formalice este supuesto, queremos al menos explicitar c&oacute;mo suponemos que puede funcionar la econom&iacute;a pol&iacute;tica de este trade off. Muchos a&ntilde;os de gobiernos de izquierda determinan un fortalecimiento de los mecanismos de protecci&oacute;n social y de los niveles salariales. Esto termina, a la corta o la larga, conspirando contra el ahorro interno, la inversi&oacute;n y la competitividad de la econom&iacute;a. Los problemas de competitividad, a su vez, frenan la tasa de crecimiento. Esto impacta negativamente en el ingreso de los trabajadores, presiona al alza a la tasa de desocupaci&oacute;n y, al caer la recaudaci&oacute;n, erosiona la calidad de los servicios p&uacute;blicos. El descontento del votante del electorado tiende a crecer hasta que termina optando por votar por un partido de derecha que le ofrece un set de policies orientado a relanzar la econom&iacute;a. An&aacute;logamente, la acumulaci&oacute;n de a&ntilde;os de gobiernos de derecha estimula la liberalizaci&oacute;n econ&oacute;mica y el debilitamiento de los mecanismos redistributivos y de la intervenci&oacute;n del estado para garantizar ciertos niveles de acceso a educaci&oacute;n, salud y protecci&oacute;n social. A medida que este proceso se agudiza, crece el impacto potencial que sobre el desarrollo podr&iacute;a tener la implementaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas sociales y redistributivas asociadas con la izquierda. Este razonamiento se formaliza en la secci&oacute;n siguiente.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">El argumento que se acaba de resumir procura contribuir a la reflexi&oacute;n acerca de la relaci&oacute;n entre democracia y desarrollo. Como es sabido, existe un amplio consenso respecto a la relaci&oacute;n positiva entre estos dos factores (<a href="#Przeworski">Przeworski</a>, <a href="#Przeworski">Alvarez</a>, <a href="#Przeworski">Cheibub</a> y <a href="#Przeworski">Limongi</a>, 2000). Sin embargo, permanecen abiertos los debates te&oacute;ricos acerca de la precedencia y la mec&aacute;nica de la causalidad. Asimismo, los resultados a los que llegan diversos investigadores dependen fuertemente de las metodolog&iacute;as y datos adoptados.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">Uno de los enfoques te&oacute;ricos que han procurado explicar el v&iacute;nculo entre democracia y desarrollo proviene de la econom&iacute;a institucional: la probabilidad de cambiar las "reglas del juego" econ&oacute;mico abruptamente es m&aacute;s baja en un pa&iacute;s democr&aacute;tico que en uno no democr&aacute;tico, dado el complejo sistema de pesos y contrapesos caracter&iacute;sticos del primero. Esto reduce la incertidumbre econ&oacute;mica, atrayendo inversiones y favoreciendo de este modo el crecimiento de la econom&iacute;a. Este enfoque te&oacute;rico es potente y, por eso mismo, muy popular entre los acad&eacute;micos. Sin embargo, como hemos dicho, tomaremos por una pista diferente. En lugar de un enfoque institucionalista defenderemos una aproximaci&oacute;n "partidista".</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">2. Justificaci&oacute;n</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">De acuerdo a la definici&oacute;n que explicitamos l&iacute;neas arriba, el desarrollo es un concepto que trasciende el crecimiento econ&oacute;mico y que supone una mejora generalizada en las condiciones de vida de la poblaci&oacute;n. Esto requiere que la poblaci&oacute;n disponga de mayores recursos (crecimiento) pero que, a su vez, &eacute;stos lleguen cada vez a m&aacute;s individuos (distribuci&oacute;n).</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">De este modo, crecimiento y distribuci&oacute;n son dos aspectos necesarios del desarrollo. En el largo plazo, la continuidad de pol&iacute;ticas econ&oacute;micas centradas en uno solo de estos aspectos har&aacute; que &eacute;ste pierda capacidad de impacto en el desarrollo y aumente la necesidad del otro, precisamente porque el desarrollo requiere de ambos factores.</font></p>           ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Esta idea la podemos formalizar del siguiente modo. Supongamos que disponemos de una medida del nivel de desarrollo (D), que depende positivamente del nivel de producto per c&aacute;pita de una econom&iacute;a (P) y del nivel de igualdad en la distribuci&oacute;n de recursos (T). Supongamos adem&aacute;s que la relaci&oacute;n funcional es de tipo Cobb-Douglas, tal como lo muestra la expresi&oacute;n (1), donde 0 &lt; &alpha; &lt; 1.</font></p>           <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><img src="/img/revistas/rucp/v17n1/1a03z1.jpg" name="gr&aacute;ficos1" align="bottom" border="0" height="59" width="170"></font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">De acuerdo a esta primera expresi&oacute;n, cuanto mayor sea el nivel de producto per c&aacute;pita y cuanto mayor sea el nivel de igualdad, mayor ser&aacute; el nivel de desarrollo. Ahora bien, de acuerdo a lo expresado arriba, si se aumenta indefinidamente solo uno de los factores dejando el otro constante, su impacto marginal en el desarrollo decrece hasta ser casi cero; en otros t&eacute;rminos, aumentar solamente el producto per c&aacute;pita &oacute; el nivel de igualdad arroja cada vez menos incrementos en el desarrollo (en el l&iacute;mite, estos incrementos son infinitesimales). Esto se refleja en la siguiente caracter&iacute;stica de la funci&oacute;n Cobb-Douglas:</font></p>           <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><img src="/img/revistas/rucp/v17n1/1a03z2.JPG" name="gr&aacute;ficos2" align="bottom" border="0" height="73" width="186"></font></p>           <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><img src="/img/revistas/rucp/v17n1/1a03z3.JPG" name="gr&aacute;ficos3" align="bottom" border="0" height="76" width="201"></font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">Es decir, los efectos de cada uno de estos factores en el desarrollo son positivos, pero decrecientes. La segunda expresi&oacute;n muestra que el impacto del producto en el desarrollo depende positivamente del nivel de distribuci&oacute;n y negativamente del nivel de producto: es decir, cuanto mayor es el producto en relaci&oacute;n a la igualdad, menor impacto marginal del producto en el desarrollo. An&aacute;logamente, cuanto mayor es el nivel de igualdad, mayor impacto en el desarrollo tendr&aacute; un incremento del producto.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">La tercera expresi&oacute;n muestra la contraparte: el impacto de la igualdad en el desarrollo (representado por la derivada del desarrollo respecto a la igualdad) ser&aacute; mayor en pa&iacute;ses que ya tienen altos niveles de producto y bajos niveles de igualdad, y ser&aacute; bajo en pa&iacute;ses que tienen bajo nivel de producto y alta igualdad.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">En definitiva, tal como en la teor&iacute;a cl&aacute;sica de producci&oacute;n, cuanto m&aacute;s abundante es un factor, m&aacute;s productivo es el otro. En este caso, una sociedad que solamente promueve el crecimiento pero en la que no hay pol&iacute;ticas de redistribuci&oacute;n, "gastar&aacute;" el efecto del crecimiento en el desarrollo, y s&oacute;lo podr&aacute; impactar en el desarrollo a trav&eacute;s de pol&iacute;ticas redistributivas.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">Esto refleja la idea de que un gobierno puede ser exitoso en el corto plazo promoviendo un factor de desarrollo u otro, pero en el largo plazo el &eacute;xito en t&eacute;rminos de desarrollo depender&aacute; de cu&aacute;n f&aacute;cilmente pueda transitar de una estrategia de crecimiento a una de redistribuci&oacute;n y viceversa. En otros t&eacute;rminos, la habilidad de transitar de unas pol&iacute;ticas a otras permite un desarrollo equilibrado y sostenible en el largo plazo.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">De acuerdo a los objetivos de los partidos de derecha e izquierda mencionados m&aacute;s arriba, la probabilidad de esta alternancia entre pol&iacute;ticas de crecimiento y redistribuci&oacute;n aumentar&aacute; en la medida que derecha e izquierda se alternen en el poder. Naturalmente, esto requiere un sistema pol&iacute;tico democr&aacute;tico que permita la rotaci&oacute;n de partidos en el poder y en el cual el crecimiento de una fuerza pol&iacute;tica opositora no lleve necesariamente a un golpe de estado para retener el poder. De este modo, la democracia permite la rotaci&oacute;n de partidos en el poder, que a su vez favorece la aplicaci&oacute;n del rango de pol&iacute;ticas necesario para promover el desarrollo en el largo plazo.</font></p>           ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Seg&uacute;n nuestra hip&oacute;tesis, esta puede una de las razones por la cual democracia y desarrollo est&aacute;n positivamente relacionadas: la democracia es el "veh&iacute;culo" mediante el cual derecha e izquierda se pueden alternar en el poder, asegurando (o aumentando las probabilidades de) que pol&iacute;ticas de crecimiento y distribuci&oacute;n se alternen en el largo plazo, favoreciendo el desarrollo.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">3. Datos</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">En este apartado nos ocupamos de determinar en qu&eacute; medida lo mencionado m&aacute;s arriba es observable.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">Con una muestra de 122 pa&iacute;ses, utilizamos como proxy de desarrollo el &Iacute;ndice de Desarrollo Humano (IDH) calculado por las Naciones Unidas.[<a href="#4">4</a>] Este &iacute;ndice agrega una medida del nivel de ingreso (producto bruto per c&aacute;pita) con dos medidas de bienestar social (educaci&oacute;n y salud).</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">Si bien el desarrollo ampliamente definido incluye varias dimensiones no comprendidas en esta medida (por ejemplo la igualdad de g&eacute;neros), entendemos que este proxy tiene al menos tres virtudes que lo hacen la opci&oacute;n m&aacute;s razonable para este trabajo: en primer lugar, es un &iacute;ndice estandarizado para varios pa&iacute;ses que ya ha sido utilizado por varios investigadores en el &aacute;rea de desarrollo. Esto ha llevado a que las sucesivas revisiones y mejoras en su metodolog&iacute;a de c&aacute;lculo lo hagan el &iacute;ndice m&aacute;s extensamente utilizado de desarrollo. En segundo lugar, se ajusta a las dos dimensiones del desarrollo a las que nos pretendemos focalizar: crecimiento y distribuci&oacute;n. El IDH no mide la distribuci&oacute;n de ingresos directamente (como s&iacute; lo hace el &Iacute;ndice de Gini), pero incorpora dos medidas del alcance social de los beneficios de esa riqueza (en educaci&oacute;n y salud). En otros t&eacute;rminos, entendemos que un pa&iacute;s que logre crecer a la vez que mejorar los niveles de educaci&oacute;n y salud del grueso de su poblaci&oacute;n, ser&aacute; un pa&iacute;s que est&aacute; creciendo y distribuyendo socialmente los beneficios de ese crecimiento. En tercer lugar, de acuerdo a nuestro marco te&oacute;rico, nosotros intentamos capturar el efecto en el desarrollo de las pol&iacute;ticas redistributivas de los gobiernos de izquierda. Sin embargo, estas pol&iacute;ticas redistributivas van m&aacute;s all&aacute; de redistribuciones de ingresos (lo cual ser&iacute;a captado con indicadores tipo Gini): las izquierdas tambi&eacute;n redistribuyen gravando el ingreso y asignando recursos a la educaci&oacute;n y a la salud. Por tanto, el efecto de esas pol&iacute;ticas se pueden ver m&aacute;s claramente utilizando los indicadores de educaci&oacute;n y salud del IDH que a trav&eacute;s del &Iacute;ndice de Gini.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">En &uacute;ltima instancia, sostenemos que nuestra elecci&oacute;n del indicador es acertada y que otras medidas de distribuci&oacute;n (como Gini) est&aacute;n altamente correlacionadas con la dimensi&oacute;n distributiva del IDH. Esto &uacute;ltimo no es solo una especulaci&oacute;n conceptual: la <a href="/img/revistas/rucp/v17n1/1a03g1.jpg">figura 1</a> muestra la relaci&oacute;n existente entre el &iacute;ndice de Gini y los &iacute;ndices de salud y educaci&oacute;n del IDH para un grupo de 126 pa&iacute;ses en el a&ntilde;o 2006. De este gr&aacute;fico parece desprenderse que en efecto, tomar los indicadores de salud y educaci&oacute;n del IDH como proxies de distribuci&oacute;n no parece desacertado, y nos permite aprovechar las ventajas ya mencionadas del IDH.</font></p>           <p><a href="/img/revistas/rucp/v17n1/1a03g1.jpg"><font size="2" face="Verdana"><b>Figura 1</b></font></a></p>           <p><font size="2" face="Verdana">Valores comparables de este &iacute;ndice (obtenidos con la misma metodolog&iacute;a) s&oacute;lo existen para los a&ntilde;os 1975, 1980, 1985, 1990, 1995, 2000 y 2004. Esto dificulta (o pr&aacute;cticamente imposibilita) un tratamiento con series de tiempo, ya que la serie comparable de IDH es corta y no continua.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">Por razones pr&aacute;cticas, usamos como proxy del signo ideol&oacute;gico del gobierno el signo ideol&oacute;gico del partido de gobierno independientemente de que gobierne solo o en coalici&oacute;n. Los cambios derecha-izquierda los recogemos de la Base de Datos de Instituciones Pol&iacute;ticas (Database of Political Institutions, Banco Mundial). Esta base de datos clasifica entre 1975 y 2004 la inclinaci&oacute;n pol&iacute;tica del partido de gobierno de cada pa&iacute;s en izquierda, centro, derecha, no aplicable (para los casos que no se ajustan a estas categor&iacute;as) o sin partido (para los casos en los que no existe un ejecutivo). A nuestros efectos, computamos el n&uacute;mero de veces que un pa&iacute;s cambi&oacute; entre derecha, izquierda o centro en el per&iacute;odo 1975-2004, y llamamos a esta variable "cambios acumulados".</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">Agregamos una variable est&aacute;ndar en la literatura para medir el nivel de democracia: la variable Polity de la base de datos Polity IV (del University of Maryland&rsquo;s Center for International Development and Conflict Management y el George Mason University&rsquo;s Center for Global Policy). Esta variable asigna valores entre -10 (nada democr&aacute;tico) y 10 (totalmente democr&aacute;tico) a los sistemas pol&iacute;ticos de cada pa&iacute;s/a&ntilde;o. Aqu&iacute; la tomamos con una leve modificaci&oacute;n para facilitar la interpretaci&oacute;n de los coeficientes: con "Democracia" nos referimos al valor de esta variable m&aacute;s 10 unidades. En la <a href="/img/revistas/rucp/v17n1/1a03t1.jpg">tabla 1</a>, esta variable aparece promediada para el per&iacute;odo 1975-2004.</font></p>           ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Adicionalmente, utilizamos dos variables "controles": el promedio 1975-2004 del gasto p&uacute;blico como proporci&oacute;n del PBI[5], y la formaci&oacute;n bruta de capital fijo como proporci&oacute;n del PBI[6]. El funcionamiento de estos controles se explicitar&aacute; m&aacute;s adelante.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">De acuerdo a nuestra hip&oacute;tesis inicial, conociendo c&oacute;mo un pa&iacute;s ha transitado por diversos espectros pol&iacute;ticos deber&iacute;amos tener alg&uacute;n poder de predicci&oacute;n sobre su nivel de desarrollo en 2004. En la <a href="/img/revistas/rucp/v17n1/1a03t1.jpg">tabla 1</a> ensayamos diferentes modelos de regresiones que tienen como variable dependiente el nivel de IDH en 2004 (ver anexo respecto a los datos y la elecci&oacute;n metodol&oacute;gica).</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">En las seis especificaciones usamos "IDH inicial" como variable explicativa. Con esto nos referimos al IDH de 1975 o en su defecto al primer valor de IDH disponible en la muestra. De los 122 pa&iacute;ses de la muestra, 94 tienen datos de IDH para 1975. De los restantes, 10 tienen valores en esta variable para 1980. Todos los pa&iacute;ses tienen un valor de IDH para 1990, de modo que en ning&uacute;n caso el "IDH inicial" se refiere a &iacute;ndices posteriores a 1990.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">En las seis especificaciones el nivel del IDH inicial est&aacute; asociado positivamente con el nivel de IDH final (2004) y tiene un alto nivel de significaci&oacute;n (1%). Este resultado era esperable: lo que dice un coeficiente positivo en esta variable es que los pa&iacute;ses que inicialmente ten&iacute;an altos niveles de IDH continuaron teni&eacute;ndolos en 2004. Este path dependency se debe fundamentalmente a que todos los factores hist&oacute;ricos, y muchos factores estables no considerados aqu&iacute; pero que afectan el desarrollo, siguieron operando a lo largo de todo el per&iacute;odo observado.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">Es justo decir que dado su valor absoluto, esta variable es la que tiene mayor significaci&oacute;n econ&oacute;mica y la que determina en mayor medida la varianza de nuestra variable dependiente. Su coeficiente de entre 1.13159 y 1.14897 (dependiendo del modelo) indica que dejando los otros factores constantes, en promedio hubo un aumento del IDH en el per&iacute;odo considerado.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">La introducci&oacute;n del IDH inicial al cuadrado busca captar "la derivada segunda" de la curva de desarrollo, o c&oacute;mo var&iacute;a la tasa de crecimiento del IDH a medida que &eacute;ste var&iacute;a. Un signo negativo de este coeficiente indica que los pa&iacute;ses que ten&iacute;an un nivel de desarrollo inicial m&aacute;s alto crecieron en promedio menos que aquellos que ten&iacute;an un nivel de desarrollo menos elevado inicialmente, operando una suerte de convergencia. Si bien esta variable aparece con el signo esperado (negativo), no es significativa al 10% en ninguno de los 6 modelos.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">El gasto p&uacute;blico como porci&oacute;n del PBI aparece como significativo al 1% en los seis modelos, y tiene el signo esperado (negativo). Esto significa que en promedio, los pa&iacute;ses cuyo gasto fue mayor en relaci&oacute;n al PBI tienden a tener un IDH menor. La formaci&oacute;n bruta de capital fijo como porci&oacute;n del PBI aparece significativa al 5% en los seis modelos y tiene el signo esperado (positivo), o sea que los pa&iacute;ses que recibieron mayor inversi&oacute;n en el per&iacute;odo 1975-2004 tienden a tener un mayor IDH en 2004.</font></p>           <p><a href="/img/revistas/rucp/v17n1/1a03t1.jpg"><font size="2" face="Verdana"><b>Tabla 1</b></font></a></p>           <p><font size="2" face="Verdana">Estos controles en los seis modelos nos aseguran que los efectos de los cambios del partido de gobierno en el IDH no operan a trav&eacute;s de la inversi&oacute;n o de preferencias en el gasto p&uacute;blico: incorporar estos dos controles implica que estos factores quedan constantes al observar el efecto de otros factores en el IDH. Volveremos sobre este punto m&aacute;s adelante.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">La variable "cambios acumulados" tambi&eacute;n tiene el signo esperado (positivo), y es significativa al 10% en dos de los modelos en los que aparece. Esto comienza a sugerir que los pa&iacute;ses con mayor &iacute;ndice de desarrollo humano en 2004 han tenido m&aacute;s cambios en el signo pol&iacute;tico del partido en el poder, lo cual va en la l&iacute;nea de nuestra hip&oacute;tesis inicial.</font></p>           ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">La variable "democracia" aparece en tres modelos, y en los tres tiene un signo negativo y es altamente insignificativa. Esto sugiere que la democracia per se no tiene un efecto significativo en el desarrollo, sino que &eacute;sta solo opera como veh&iacute;culo de otros factores (en el caso de nuestra hip&oacute;tesis, del cambio del signo pol&iacute;tico del partido en el poder).</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">En el tercer modelo, cuando aparece un t&eacute;rmino de interacci&oacute;n, tanto la variable "cambios acumulados" como "democracia" pasan a tener un coeficiente no significativo al 10%. De acuerdo a <a href="#Brambor">Brambor</a>, <a href="#Brambor">Clark</a> y <a href="#Brambor">Golder</a> (2006) esto significa que podemos no incluir alguno de los componentes del t&eacute;rmino de interacci&oacute;n. Esto es lo que hacemos en los modelos 4 y 5, mientras que en el modelo 6 eliminamos ambos componentes del t&eacute;rmino de interacci&oacute;n. En este &uacute;ltimo modelo, el signo positivo y significativo al 10% del t&eacute;rmino de interacci&oacute;n sugiere que los cambios acumulados tienen un mayor impacto en el IDH cuanto m&aacute;s democr&aacute;ticos son los pa&iacute;ses. Esto es, el efecto en el IDH de un aumento marginal en el n&uacute;mero de cambios es mayor cuanto mayor es el nivel de democracia.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">La interpretaci&oacute;n te&oacute;rica de esto &uacute;ltimo parece interesante: cuanto m&aacute;s "libre" es el sistema pol&iacute;tico, mayor es el impacto que un cambio de signo pol&iacute;tico en el poder puede tener sobre el nivel del IDH, lo cual tambi&eacute;n va en la l&iacute;nea de nuestra hip&oacute;tesis inicial, ya que el efecto positivo del cambio de partidos en el desarrollo requiere de un sistema democr&aacute;tico que funcione correctamente. S&oacute;lo si el sistema democr&aacute;tico funciona aceitadamente podemos hablar de partidos de izquierda y derecha que funcionan como agentes en competencia pol&iacute;tica, ofreciendo sets de pol&iacute;ticas alternativas a las del gobierno. Si la democracia no funciona correctamente, las diferencias entre los partidos se desdibujan y las pol&iacute;ticas aplicadas pueden responder a intereses espec&iacute;ficos del grupo gobernante y no necesariamente a pol&iacute;ticas de izquierda o derecha tal como las identificamos aqu&iacute;.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">Ahora bien, de los seis modelos planteados, la especificaci&oacute;n m&aacute;s adecuada (de acuerdo a los criterios de Akaike, Schwarz y R-cuadrado ajustado) parece ser la de los modelos 1 y 6. En ambos casos, los cambios acumulados tienen un efecto positivo y significativo en el IDH, lo cual apoya nuestra hip&oacute;tesis inicial. Dados los controles que estamos utilizando, podemos descartar una relaci&oacute;n espuria que opere a trav&eacute;s de factores que afecten tanto a la rotaci&oacute;n en el gobierno como al nivel de desarrollo: pensemos por ejemplo en un pa&iacute;s poco polarizado, en el cual el cambio en el poder sea frecuente, pero en el que a su vez la baja polarizaci&oacute;n favorezca la inversi&oacute;n y por ende el desarrollo. En el caso de nuestros modelos, al utilizar la variable "formaci&oacute;n bruta de capital fijo / PBI" como control, nos aseguramos que el canal descrito no opere generando una relaci&oacute;n espuria.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">Volvamos un momento a nuestra hip&oacute;tesis inicial. De acuerdo a la misma, el vaiv&eacute;n entre izquierda y derecha favorece en el largo plazo al desarrollo. Sin embargo, tambi&eacute;n puede argumentarse que este vaiv&eacute;n genera incertidumbre respecto al futuro que, a su vez, puede afectar las chances de desarrollo. De hecho, algunos estudios muestran que a medida que crece la frecuencia de la alternancia de los partidos en el gobierno empeoran algunos los resultados econ&oacute;micos como el desempe&ntilde;o fiscal o la inflaci&oacute;n (<a href="#Grilli">Grilli</a>, <a href="#Grilli">Masciandaro</a> y <a href="#Grilli">Tabellini</a>, 1991; <a href="#Calcagno">Calcagno</a> y <a href="#Calcagno">Escaleras</a>, 2006).</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">Los datos parecen sugerir que esto &uacute;ltimo no ha operado. En efecto, la figura 2 muestra que la mayor variabilidad en las tasas de cambio del IDH se ha dado en los pa&iacute;ses donde ha habido menos cambios de signo pol&iacute;tico. Los pa&iacute;ses que han cambiado m&aacute;s veces de signo pol&iacute;tico ven reducida la incertidumbre sobre el desarrollo, lo cual se refleja en una menor varianza de los datos a medida que aumenta el n&uacute;mero de cambios. Esto arroja la forma piramidal que se presenta en la figura 2.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">En el marco de nuestra hip&oacute;tesis, entendemos que una posible explicaci&oacute;n de esta observaci&oacute;n es la siguiente: en un sistema democr&aacute;tico establecido, el cambio de partido en el gobierno no genera incertidumbres que afecten fuertemente el funcionamiento de la econom&iacute;a. En la medida que las libertades individuales y el derecho a la propiedad privada se respeten (pilares b&aacute;sicos de la democracia moderna), el desarrollo es posible con un partido de cualquier signo en el poder.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">Por el contrario, quiz&aacute;s lo que genera m&aacute;s incertidumbre para el desarrollo es la concentraci&oacute;n del poder y la carencia de alternativas serias, lo cual genera una incapacidad de adaptaci&oacute;n a nuevos escenarios. En este caso hay un problema de accountability: el partido o grupo en el poder no debe rendir cuentas, o si rinde cuentas no hay fuertes penalizaciones ya que no existen alternativas pol&iacute;ticas opuestas con serias posibilidades (puede existir oposici&oacute;n con posibilidades, pero no de un signo contrario). Esto le da al uso del poder una discrecionalidad que genera incertidumbres y riesgos.</font></p>           <p><a href="/img/revistas/rucp/v17n1/1a03g2.jpg"><font size="2" face="Verdana"><b>Figura 2</b></font></a></p>           <p><font size="2" face="Verdana">En definitiva, la rotaci&oacute;n de partidos en el poder parece tener un efecto positivo en el largo plazo, y no un efecto negativo por el lado de la incertidumbre. Para evaluar posibles efectos de m&aacute;s corto plazo, reconstruimos los modelos (<a href="#1">1</a>) a (<a href="#4">4</a>) de la <a href="/img/revistas/rucp/v17n1/1a03t1.jpg">tabla 1</a> para el per&iacute;odo 1975-1990. El resultado fue que ninguna de las variables relacionadas con los cambios de partido en el poder fue significativa siquiera al 10% para explicar el nivel de desarrollo. En principio, esto puede tener dos explicaciones: (i) los partidos pol&iacute;ticos cambiaron sustancialmente en las &uacute;ltimas 2 d&eacute;cadas, de modo que los cambios de partido en el per&iacute;odo 1975-2004 tienen un impacto diferente que los cambios de partido en el per&iacute;odo 1975-1990; (ii) el per&iacute;odo 1975-1990 es demasiado corto como para observar movimientos en el desarrollo como consecuencia de cambios en el partido pol&iacute;tico en el poder.</font></p>           ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Aqu&iacute; preferimos una explicaci&oacute;n como la segunda, al menos por dos razones. Primero, el criterio utilizado por los creadores de la base de datos para definir si un partido es de izquierda, derecha o centro es el mismo para todos los a&ntilde;os. Segundo, los per&iacute;odos de gobierno democr&aacute;ticos observables en la base de datos son en su mayor&iacute;a de entre 4 a 6 a&ntilde;os. De este modo, observar cambios acumulados (como hacemos aqu&iacute;) requiere la acumulaci&oacute;n de per&iacute;odos de 4 a 6 a&ntilde;os. Observar esta acumulaci&oacute;n en un per&iacute;odo de 15 a&ntilde;os (como entre 1975 y 1990) no permite diferenciar demasiado entre aquellos pa&iacute;ses en los que hay gran rotaci&oacute;n y los que hay escasa rotaci&oacute;n de partidos en el poder. Esto es consistente con nuestra hip&oacute;tesis inicial de que el efecto de la rotaci&oacute;n de los partidos en el poder es observable en el largo plazo. Asimismo, esto pone en evidencia la imposibilidad de trabajar con estos datos en formato serie de tiempo, ya que los efectos parecen producirse en per&iacute;odos suficientemente largos como para que no sean observables en per&iacute;odos m&aacute;s cortos al largo m&aacute;ximo de la serie disponible.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">4. Los datos en perspectiva</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">En nuestra base de datos, el IDH inicial promedio de los pa&iacute;ses que no tuvieron cambios acumulados de partido en el gobierno entre 1975-2004 es 0.536. De acuerdo al modelo 1, esto significa que si un pa&iacute;s promedio de este grupo hubiera tenido por ejemplo 5 cambios de partido en el gobierno (y asumiendo que todos los dem&aacute;s factores hubieran quedado constantes), el IDH hubiera llegado en promedio a 0.572, o sea, hubiera incrementado aproximadamente un 6.8%.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">Ahora bien, dado que los dem&aacute;s factores no quedaron constantes (hubo incrementos de PBI, aumentos en la tasa de alfabetizaci&oacute;n y mejoras en la salud), el IDH de este grupo lleg&oacute; en 2004 a un promedio de 0.637, es decir, tuvo un aumento promedio del 18.8%. Esto significa que 5 cambios de partido en el gobierno hubieran agregado un incremento del IDH de poco m&aacute;s de un tercio del incremento efectivamente registrado por la v&iacute;a "directa" de mejoras en los ingresos, la educaci&oacute;n y la salud.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">En el caso de m&aacute;xima, asumiendo que en el per&iacute;odo se hubieran registrado 8 cambios en el poder (aproximadamente 1 cada 4 a&ntilde;os), el modelo 1 permite estimar que el aumento del IDH por esta raz&oacute;n hubiera llegado al 10.8%, es decir, a casi tres quintas partes del aumento total observado. Esto pone de manifiesto la importancia del factor que estamos observando: para lograr este aumento del 10.8% en el IDH mediante incrementos del PBI, un pa&iacute;s de este grupo hubiera necesitado incrementar su PBI casi un 1% anual acumulado durante el per&iacute;odo observado.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">El modelo 6 permite hacer estimaciones del impacto en el IDH de cambios de orientaci&oacute;n en el partido del gobierno y en el nivel de la democracia. El nivel de democracia durante el per&iacute;odo observado fue en promedio 8.27 para los pa&iacute;ses en los que no hubo cambio de partido en el poder (recordemos que nuestro &iacute;ndice de democracia varia entre 0 y 20, donde 0 es nada de democracia y 20 es total democracia).</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">Incorporar el efecto de la democracia cambia las perspectivas del an&aacute;lisis anterior: de acuerdo al modelo 6, si el nivel promedio de la democracia no cambiara en los pr&oacute;ximos 30 a&ntilde;os (permaneciendo en 8.27), entonces 8 cambios en la orientaci&oacute;n del partido en el poder incrementar&iacute;an el IDH en un 4.8%. Si bien esto no es despreciable (en promedio un pa&iacute;s de este grupo debe aumentar su PBI en 0.5% acumulado anual durante 30 a&ntilde;os para lograr este aumento del IDH), resulta bastante menor que los efectos estimados con el modelo 1 (cuando no se incorporaba el efecto de la democracia).</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">En el caso de m&aacute;xima, asumiendo que en un pa&iacute;s de este grupo la democracia llegara a su valor m&aacute;ximo de 20 puntos, 8 cambios acumulados reportar&iacute;an un incremento del IDH de aproximadamente 11.7%, algo por encima de la estimaci&oacute;n de m&aacute;xima del modelo 1.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">En definitiva, los coeficientes estimados no son solo significativos estad&iacute;sticamente, sino tambi&eacute;n son significativos econ&oacute;micamente: los efectos encontrados son relevantes, y permiten concluir que la rotaci&oacute;n de partidos en el poder tiene un efecto significativo en el desarrollo en el largo plazo.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">5. Implicancias para Am&eacute;rica Latina</font></p>           ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">&iquest;Qu&eacute; es lo que los resultados aqu&iacute; obtenidos agregan al analizar la reciente serie de triunfos electorales de la izquierda en Am&eacute;rica Latina? Podemos caer en la tentaci&oacute;n de concluir que el efecto de la rotaci&oacute;n del signo del partido en el poder es simplemente ben&eacute;fico para el desarrollo en el largo plazo.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">Sin embargo, esto implicar&iacute;a olvidar el prerrequisito institucional discutido previamente: para que la rotaci&oacute;n del signo del partido en el poder tenga un impacto positivo en el desarrollo de largo plazo, los partidos pol&iacute;ticos deben funcionar en un contexto democr&aacute;tico saludable. De aqu&iacute; se desprende la doble responsabilidad de las izquierdas latinoamericanas en el gobierno: al esfuerzo por introducir pol&iacute;ticas de izquierda deben sumarle un esfuerzo por mejorar el funcionamiento democr&aacute;tico del sistema pol&iacute;tico.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">En particular, el advenimiento de la izquierda introduce un factor de riesgo importante: si la izquierda no lograra satisfacer las demandas del electorado la legitimidad del sistema democr&aacute;tico como herramienta de b&uacute;squeda de alternativas pol&iacute;ticas podr&iacute;a verse debilitada. En otros t&eacute;rminos, hay una retroalimentaci&oacute;n entre los dos niveles de responsabilidad identificados aqu&iacute;: si falla lo "sustancial" (la introducci&oacute;n de pol&iacute;ticas de izquierda), se debilita lo formal (la democracia). Desde luego, esta retroalimentaci&oacute;n amplifica los efectos negativos pero tambi&eacute;n los positivos: mejores resultados en el contenido de las pol&iacute;ticas pueden reforzar la democracia, lo cual a su vez permite que la rotaci&oacute;n de partidos impacte positivamente al desarrollo en el largo plazo. De este modo, la llegada de la izquierda al poder en Am&eacute;rica Latina viene cargada de oportunidades pero tambi&eacute;n de alertas.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">Mejorar el funcionamiento democr&aacute;tico del sistema pol&iacute;tico implica, tambi&eacute;n, hacer institucionalmente posible la derrota del gobierno y el triunfo de la oposici&oacute;n. Llevado hasta sus &uacute;ltimas consecuencias l&oacute;gicas, el enfoque partidista del desarrollo implica aceptar que el mejor escenario para el desarrollo de los pa&iacute;ses latinoamericanos es que la actual "ola" de triunfos electorales de izquierda sea seguida por una "contraola" de victorias de los partidos de derecha. No es la izquierda la que lograr&aacute; sacar a Am&eacute;rica Latina del subdesarrollo. Tampoco es la derecha. Si nuestro argumento es correcto, es la rotaci&oacute;n entre ambas en el marco de un sistema democr&aacute;tico cabal.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">6. Conclusiones</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">En este trabajo hemos puesto a prueba la hip&oacute;tesis de que la rotaci&oacute;n de partidos de signo ideol&oacute;gico distinto en el gobierno aumenta las probabilidades del desarrollo de las naciones a largo plazo.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">Para que esto ocurra se deben verificar tres condiciones. En primer lugar, evidentemente, es imprescindible que la rotaci&oacute;n sea posible. Esto requiere de elecciones realmente libres y de un sistema democr&aacute;tico cabal. Esto se puso de manifiesto en nuestra sexta regresi&oacute;n: all&iacute; se muestra c&oacute;mo mayores niveles de democracia aumentan el impacto que los cambios de partido tienen en el desarrollo (mayores niveles de democracia significan que un cambio de partido tiene mayor efecto en el desarrollo).</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">En segundo lugar, es necesario que el set de policies ofrecida por los partidos de izquierda y derecha se ajusten a la definici&oacute;n que hemos manejado en este trabajo, es decir, que los partidos de izquierda prioricen la igualdad y que los partidos de derecha maximicen la b&uacute;squeda del crecimiento.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">En tercer lugar, nuestro modelo supone que los partidos pol&iacute;ticos tienen definiciones ideol&oacute;gicas relativamente estables, es decir, que los partidos de izquierda no adoptan f&aacute;cilmente el set de pol&iacute;ticas de los de derecha (y viceversa). Desde luego, existen numerosos ejemplos a nivel comparado de partidos pol&iacute;ticos llevan a cabo desde el gobierno pol&iacute;ticas distintas a las que en principio deber&iacute;an haber implementado tomando en cuenta su matriz ideol&oacute;gica.[<a href="#7">7</a>] Sin embargo, consideramos que estos casos son excepcionales y que, en t&eacute;rminos te&oacute;ricos, puede aceptarse que la propia din&aacute;mica pol&iacute;tica termina obligando a los partidos a no ser excesivamente inconsistentes respecto a sus planteos hist&oacute;ricos (<a href="#Klingemann">Klingemann</a>, <a href="#Klingemann">Hofferbert</a> y <a href="#Klingemann">Budge</a> 1994: 23-24).</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">Las tres condiciones a las que acabamos de hacer referencia son esencialmente pol&iacute;ticas. El desarrollo requiere democracia y sistemas de partidos portadores de preferencias estables y diferentes en el plano de las estrategias de desarrollo. Mirado desde este punto de vista, el desaf&iacute;o del desarrollo abandona el terreno de las ideas econ&oacute;micas y se instala en el de los debates acerca de c&oacute;mo construir instituciones democr&aacute;ticas s&oacute;lidas, sistemas de partidos institucionalizados y ciudadanos capaces de ejercer con lucidez sus derechos pol&iacute;ticos.</font></p>           ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Seg&uacute;n la cl&aacute;sica formulaci&oacute;n de Sen, una sociedad se va desarrollando a medida que los individuos pueden ejercer mejor su capacidad de elecci&oacute;n: "La expansi&oacute;n de la libertad es tanto el fin primordial del desarrollo como su medio principal" (<a href="#Sen1999">Sen</a> 1999: 16). Este documento, por un camino distinto, termina reforzando esa misma intuici&oacute;n: el desarrollo de las naciones requiere que los ciudadanos puedan optar, libre e informadamente, una y otra vez, entre alternativas de pol&iacute;ticas significativamente diferentes.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">Finalmente, la falta de datos no nos permite corroborar nuestra hip&oacute;tesis de una manera m&aacute;s terminante. Esto requerir&iacute;a la confecci&oacute;n de series de tiempo que permitan concluir sobre la causalidad de la relaci&oacute;n que aqu&iacute; se&ntilde;alamos. Para poder confeccionar estas series de tiempo, ser&aacute; necesario disponer de series de IDH comparables m&aacute;s largas que las actualmente disponibles, o disponer de alg&uacute;n proxy de desarrollo m&aacute;s confiable del cual existan series m&aacute;s largas. Esta es una tarea para futuras investigaciones.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">Bibliograf&iacute;a</font></p>           <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Alvarez"></a>&Aacute;lvarez, Jorge, Luis B&eacute;rtola y Gabriel Porcile (comps.) (2007). Primos ricos y empobrecidos. Crecimiento, distribuci&oacute;n del ingreso e instituciones en Australia y Nueva Zelanda versus Argentina y Uruguay. Fin de Siglo: Montevideo.    </font></p>           <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Alcantara"></a>Alc&aacute;ntara, Manuel (2004). &iquest;Instituciones o m&aacute;quinas ideol&oacute;gicas? Origen, programa y organizaci&oacute;n de los partidos latinoamericanos. ICPS: Barcelona.    </font></p>           <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Bielschowsky1998"></a>Bielschowsky, Ricardo (1998). "Cincuenta a&ntilde;os del pensamiento de la CEPAL: una rese&ntilde;a", en Cincuenta a&ntilde;os de pensamiento en la CEPAL, Volumen I. Santiago de Chile: CEPAL.    </font></p>           <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Bielschowsky2000"></a>Bielschowsky, Ricardo (2000). Pensamento Econ&ocirc;mico Brasileiro. O ciclo ideol&oacute;gico de desenvovimentismo. R&iacute;o de Janeiro: Contraponto.    </font></p>           <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Bobbio"></a>Bobbio, Norberto. (1995). Derecha e izquierda. Razones y significados de una distinci&oacute;n pol&iacute;tica. Madrid: Taurus.    </font></p>           <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Boix"></a>Boix, Carles. (1996). Partidos pol&iacute;ticos, crecimiento e igualdad. Estrategias econ&oacute;micas conservadoras y socialdem&oacute;cratas en la econom&iacute;a mundial. Madrid: Alianza Universidad.    </font></p>           <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Brambor"></a>Brambor, Thomas, William Roberts Clark y Matt Golder (2006). "Understanding Interaction Models: Improving Empirical Analyses", Political Analysis 14(1): 63-82.    </font></p>           <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Budge"></a>Budge, Ian, Hans-Dieter Klingemann, Andrea Volkens, Judith Bara, y Eric Tanenbaum (2001). Mapping Policy Preferences. Oxford and New York: Oxford University Press.    </font></p>           <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Calcagno"></a>Calcagno, Peter T. y Monica Escaleras (2006). "Party Alternation, Divided Government, and Fiscal Performance within U.S. States", Department of Economics, College of Business, Florida Atlantic University, Working Paper 06006.    </font></p>           <!-- ref --><p><font face="Verdana"><font size="2"><a name="Garce"></a>Garc&eacute;, Adolfo (2000). "Las ideolog&iacute;as de los partidos pol&iacute;ticos en el gobierno de la econom&iacute;a", en Nueva Sociedad N&ordm; 170, Caracas. Disponible en: </font><a href="http://www.nuso.org/revista.php?n=170"><font size="2">http://www.nuso.org/revista.php?n=170</font></a></font><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Grilli"></a>Grilli, Vittorio, Donato Masciandaro, Guido Tabellini (1991). "Institutions and policy", en Economic Policy, Vol. 6 (13): 342-392</font><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Klingemann"></a>Klingemann, Hans-Dieter, Richard I. Hofferbert e Ian Budge (1994). Parties, Policies and Democracy. Boulder, Colorado: Westview Press</font><!-- ref --><p><font face="Verdana"><font size="2"><a name="Ocampo"></a>Ocampo, Jos&eacute; Antonio (2005) "Tres principios para una buena relaci&oacute;n entre econom&iacute;a y democracia", en Revista Puente @ Europa, n&ordm;4. Available in: </font><a href="http://www.obreal.unibo.it"><font size="2">www.obreal.unibo.it</font></a></font><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Persson"></a>Persson, Torsten y Guido Tabellini (1994). "Is Inequality Harmful for Growth?", en The American Economic Review, Vol. 84(3): 600-621</font><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Przeworski"></a>Przeworski, Adam, Miguel E. Alvarez, Jos&eacute; Antonio Cheibub y Fernando Limongi (2000). Democracy and Development: Political Institutions and Well-Being in the World (1950-1990). Cambridge: Cambridge University Press.    </font></p>           <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Rodriguez"></a>Rodr&iacute;guez, O. (2006) El estructuralismo latinoamericano. Santiago de Chile: CEPAL.    </font></p>           ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Sen1988"></a>Sen, Amartya. (1988) "The Concept of Development". In H. Chenery and T.N. Srinivasan (eds.) Handbook of Development Economics, Volume 1. Amsterdam: Elsevier Science Publishers.    </font></p>           <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Sen1999"></a>Sen, Amartya. (1999). Desarrollo y Libertad, Barcelona: Planeta</font><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"><a name="Sunkel"></a>Sunkel, Osvaldo y Pedro Paz (1973). El subdesarrollo latinoamericano y la teor&iacute;a del desarrollo. M&eacute;xico: Siglo XXI.    </font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">&reg; Art&iacute;culo recibido el 2 de mayo de 2008 y aceptado para su publicaci&oacute;n el 13 de agosto de 2008</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">Anexo</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">Como el IDH se mide entre 0 y 1, por construcci&oacute;n los pa&iacute;ses cuyo IDH puede crecer m&aacute;s son los pa&iacute;ses con un IDH inicial relativamente bajo, lo cual crea una convergencia condicional artificial. Esto no llega a configurar un caso de variable dependiente censurada, ya que los datos est&aacute;n disponibles para todos los pa&iacute;ses, y no hay una "no observaci&oacute;n" de ciertos rangos de la variable dependiente.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">Sin embargo, entendemos que el IDH es el indicador de desarrollo m&aacute;s completo que disponemos para un set de pa&iacute;ses tan extenso. Otros investigadores han usado datos de producto bruto interno (PBI) como proxy del desarrollo. Nosotros expl&iacute;citamente hemos descartado esa variable, ya que preferimos usar una medida que d&eacute; cuenta de efectos redistributivos. Adicionalmente, todas las predicciones de los modelos estimados caen dentro del rango 0-1.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">Como mencionamos arriba, las Naciones Unidas s&oacute;lo proporcionan valores comparables del IDH (obtenidos con la misma metodolog&iacute;a) para los a&ntilde;os 1975, 1980, 1985, 1990, 1995, 2000 y 2004. Esto dificulta (o imposibilita) la tarea del an&aacute;lisis de series de tiempo, raz&oacute;n por la cual nos inclinamos hacia un an&aacute;lisis cross-country, pese a que, como ya se&ntilde;alamos m&aacute;s arriba, el an&aacute;lisis de series de tiempo ser&iacute;a una forma m&aacute;s robusta de testear nuestra hip&oacute;tesis. Un ejemplo de lo corto de las series para realizar an&aacute;lisis de serie de tiempo emerge de nuestro an&aacute;lisis de los datos para el per&iacute;odo 1975-1990, cuyos resultados comentamos junto a los resultados emp&iacute;ricos.</font></p>           ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Notas</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana"><a name="_"></a>* Numerosos colegas nos ayudaron de diversas formas. Algunos leyeron y comentaron versiones anteriores de este documento: Carlos Boix (Princeton University-EEUU), Hugo Borsani (Universidad Estadual del Norte Fluminense-Brasil), Fabricio Carneiro (Instituto de Ciencia Pol&iacute;tica-Uruguay), Carlos Casacuberta (Departamento de Econom&iacute;a-Uruguay, Rosario Queirolo (Universidad de Montevideo), Federico Traversa (Instituto de Ciencia Pol&iacute;tica-Uruguay) y Tony Cleaver (Durham University, Reino Unido). Otros, como Luis Lazarov (Cinve-Uruguay) y Luc&iacute;a Pittaluga (Instituto de Econom&iacute;a-Uruguay), nos aclararon algunos conceptos econ&oacute;micos. Finalmente, Roberto Porzecanski (Tufts University-EEUU) y Octavio Rodr&iacute;guez (Instituto de Econom&iacute;a-Uruguay) nos sugirieron textos y nos facilitaron lecturas. Tambi&eacute;n nos resultaron muy &uacute;tiles las observaciones y sugerencias del &aacute;rbitro an&oacute;nimo. A todos ellos nuestro mayor reconocimiento.</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana"><a name="__"></a>** Adolfo Garc&eacute; es Profesor e Investigador del Instituto de Ciencia Pol&iacute;tica, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de la Rep&uacute;blica. Mauricio Armellini es Licenciado en Ciencia Pol&iacute;tica, M.A. en Econom&iacute;a, y candidato a doctor por la Durham University (Reino Unido).</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">[<a name="1"></a>1] Sobre el surgimiento y la evoluci&oacute;n del concepto de desarrollo en la teor&iacute;a econ&oacute;mica puede leerse Sen (1988:10-26) y Sunkel y Paz (1973:17-22).</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">[<a name="2"></a>2] Sobre el pensamiento de la CEPAL ver Bielschowsky (1998; 2000) y Rodr&iacute;guez (2006).</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">[<a name="3"></a>3] Una excelente presentaci&oacute;n del debate reciente sobre desarrollo, distribuci&oacute;n del ingreso e instituciones puede verse en &Aacute;lvarez, B&eacute;rtola y Porcile (2007:17-27).</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">[<a name="4"></a>4] La definici&oacute;n del IDH puede leerse en: <a href="http://hdr.undp.org/en/statistics/indices/hdi/question,68,en.html">http://hdr.undp.org/en/statistics/indices/hdi/question,68,en.html</a></font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">[<a name="5"></a>5] Fuente: Alan Heston, Robert Summers y Bettina Aten; Penn World Table Version 6.2, Center for International Comparisons of Production, Income and Prices de la University of Pennsylvania, Setiembre 2006</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">[<a name="6"></a>6] Fuente: World Bank Development Indicators Database</font></p>           <p><font size="2" face="Verdana">[<a name="7"></a>7] El caso del peronismo durante la primera presidencia de Carlos Menem (1989-1995) es el mejor ejemplo latinoamericano de mutaci&oacute;n de preferencias pol&iacute;ticas a gran escala. En este caso, se registr&oacute; un fuerte viraje desde un set de pol&iacute;ticas de corte nacionalista y estatista hacia otro de corte neoliberal.</font></p>           ]]></body>
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