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</front><body><![CDATA[ <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2"><b>Medicina y sociedad</b></font></p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="4"><b>Perspectiva hist&oacute;rica de la Medicina Interna en Occidente</b></font></p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana"><b>Historical</b> <b>Perspective of Internal Medicine in the Western World</b></font></p>      <p class="msonormal">&nbsp;</p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">Dr. &Aacute;lvaro D&iacute;az Berenguer </font> </p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">Profesor Agregado de Cl&iacute;nica M&eacute;dica &ldquo;2&rdquo;, Hospital Pasteur. Facultad de Medicina. UdelaR. Montevideo.</font></p>      <p class="msonormal">&nbsp;</p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2"><b>Palabras clave:</b> Historia, Medicina Interna, Internista.</font></p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2"><b>Keywords:  </b>History, Internal Medicine, Internist.</font></p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">&ldquo;Es interesante constatar que el problema de identidad de la Medicina Interna no es local sino mundial, pero la vocaci&oacute;n que la mueve es una de las m&aacute;s genuinas que conozco.&rdquo; Elsie I Cruz Cuevas<a href="#1">1</a>.<a name="1."></a></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">Son muchas las personas en general, y los m&eacute;dicos en particular, que tienen dificultad para definir el significado de las palabras medicina interna e internista. Una visi&oacute;n hist&oacute;rica puede ayudar a comprender y definir la medicina interna. La dificultad mayor parra comprender sus l&iacute;mites surge de la vastedad de sus objetivos: es casi una especialidad infinita, casi una &ldquo;antiespecialidad&rdquo; en tanto se ocupa del todo, lo que genera la falsa noci&oacute;n de que no es una especialidad. Si bien hay quien pude proponer que desde el punto de vista te&oacute;rico no es una especialidad, la medicina interna existe como tal porque se la necesita y requiere una formaci&oacute;n &ldquo;especial&rdquo;. </font> </p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">Seg&uacute;n el cubano Alfredo Espinosa Brito: &ldquo;a diferencia de la cirug&iacute;a, la obstetricia y la pediatr&iacute;a, que siempre estuvieron perfectamente definidas para todos, tanto en lo conceptual como en la esfera de su respectiva actuaci&oacute;n, no ha sucedido lo mismo con la medicina interna. Incluso, su propia existencia como especialidad tal parece que siempre ha estado en peligro, desde sus inicios hasta el pasado m&aacute;s reciente y que la prioridad que se le ha dado ha distado mucho de la callada labor que ha desempe&ntilde;ado durante tanto tiempo&rdquo; <a href="#2">2</a>.<a name="2."></a></font></p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">Se puede seguir el recorrido hist&oacute;rico de lo que entendemos por medicina a secas, desde el antiguo Egipto, pasando por Grecia con Hip&oacute;crates y luego con la Escuela de Alejandr&iacute;a, despu&eacute;s con Galeno y la Escuela de Salerno en Italia, y m&aacute;s tarde con la medicina &aacute;rabe, y llegar as&iacute; hasta los &uacute;ltimos siglos atravesando el largo silencio de la Edad Media donde la religiosidad lo ocup&oacute; todo. Sin embargo en ese recorrido la disciplina &ldquo;medicina interna&rdquo; no existe como tal.</font></p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">Es importante recordar que en el Renacimiento nacen los Hospitales impulsados por la caridad cristiana, para atender a los desgraciados. Estos Hospitales primitivos carec&iacute;an de m&eacute;dicos, eran atendidos por religiosos. En el inicio en los Hospitales no se practica medicina sino atenci&oacute;n caritativa por religiosos. Los m&eacute;dicos ingresan a los Hospitales mucho despu&eacute;s. Mal se puede afirmar que el Internista nace con el Hospital, aunque en el momento actual el internista es un m&eacute;dico predominantemente de Hospital. Por tanto la definici&oacute;n de internista no tiene ninguna relaci&oacute;n con el interior de los hospitales.</font></p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">Con Paracelso (1493-1541), alquimista, astr&oacute;logo y m&eacute;dico, comienza el cambio porque se desprende de muchos preconceptos aunque mantiene ra&iacute;ces m&iacute;sticas. Ocurre en este momento un cambio de orientaci&oacute;n de la medicina, en paralelo con el descubriendo de Am&eacute;rica y con la revoluci&oacute;n astron&oacute;mica copernicana; la Medicina resurge de la esclavitud a la que la hab&iacute;a sido sometida por la tiran&iacute;a eclesi&aacute;stica; se libera del enorme peso de preconceptos religiosos, de la influencia del diablo y las brujas, y avanza vertiginosamente hacia otras realidades: las que surgir&aacute;n de la visi&oacute;n directa del interior del cuerpo con la disecci&oacute;n. Las enfermedades se explicaban hasta ese momento por la teor&iacute;a de los humores, con preconceptos religiosos y astrol&oacute;gicos. Las epidemias de &ldquo;influenza&rdquo; tomaron su nombre de la &ldquo;influencia de las estrellas&rdquo;. Un giro sustancial ocurre cuando la autoridad eclesi&aacute;stica permite disecar cad&aacute;veres para la ense&ntilde;anza de la anatom&iacute;a. El primero fue el Papa Sixto IV, a fines del siglo XV y el segundo, el Papa Clemente VII, en el siglo siguiente.</font></p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">Hacia el 1500 nace entonces la anatom&iacute;a actual con     <br> Vesalio, que en 1543 publica su obra en siete vol&uacute;menes: De humanis corporis fabrica (sobre la estructura del cuerpo humano). Comienza en ese entonces una revoluci&oacute;n en la concepci&oacute;n del ser humano: el cuerpo se transforma en objeto de estudio cient&iacute;fico lo que permitir&aacute; en el per&iacute;odo siguiente asentar la enfermedad en la carne. El cad&aacute;ver se abre as&iacute; al conocimiento y da pie a un enorme progreso en la concepci&oacute;n del ser humano enfermo.</font></p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">Se aleja el coraz&oacute;n como asiento del alma, de la conciencia, de los sentimientos, para transformarse en una bomba inhalante-impelente. M&aacute;s lejos qued&oacute; incluso el juicio de los dioses egipcios pesando el coraz&oacute;n de los muertos para saber se pod&iacute;an continuar con una vida gloriosa en el m&aacute;s all&aacute;.</font></p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">El coraz&oacute;n fue en el pasado un lugar de encuentro con los dioses, con la alegr&iacute;a y la tristeza, con la memoria y con la escritura. Probablemente la palabra coraz&oacute;n deriva del s&aacute;nscrito: &ldquo;kurd&rdquo; que significa &ldquo;saltar&rdquo;; algo salta dentro del pecho con las emociones y por ello se le otorg&oacute; relaci&oacute;n con los sentimientos. Los aztecas arrancaban el coraz&oacute;n palpitante en sus sacrificios para ofrendarlos a los dioses. La interioridad del cuerpo estaba inmersa en el misticismo porque el cuerpo encerraba en &uacute;ltima instancia el misterio de lo animal, de lo inmaterial asociado al esp&iacute;ritu y a lo divino.</font></p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">La revoluci&oacute;n a la que nos referimos consiste en abandonar las explicaciones esot&eacute;ricas para afirmarse en una realidad material muy distinta. </font> </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">Si bien la distinci&oacute;n entre enfermedades externas e internas comenzar&iacute;a desde antiguo Egipto, seg&uacute;n revelan los papiros de Ebers y de Smith (dolencias internas o externas), existen diferencias sustanciales en el significado de estas palabras<a href="#3">3</a><a name="3."></a>. Lo externo en su origen est&aacute; vinculado fundamentalmente a lo traum&aacute;tico. Lo interno era todo lo que no era externo, y all&iacute; todo era posible. Esta divisi&oacute;n se refiere fundamentalmente a la interpretaci&oacute;n de las causas de las enfermedades y a las formas del arte m&eacute;dico: mientras que lo interno exige fundamentalmente un ejercicio intelectual, lo segundo requiere la aplicaci&oacute;n de t&eacute;cnicas con las manos (&ldquo;quiros&rdquo;). Esta primitiva divisi&oacute;n se proyectar&aacute; en el futuro en las disciplinas m&eacute;dicas y quir&uacute;rgicas. </font> </p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">Con relaci&oacute;n a este significado particular de lo &ldquo;interno&rdquo;, el gran cambio ocurri&oacute; cuando se comenz&oacute; a disecar los cad&aacute;veres y a descubrir los &oacute;rganos bajo la piel. Cuando se sobrepasa la barrera de la muerte y del cuerpo dando rienda suelta a la raz&oacute;n, dejando a un lado los preconceptos. </font> </p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">A prop&oacute;sito de este cambio de &oacute;ptica el fil&oacute;sofo franc&eacute;s Michael Foucault dice su libro sobre el nacimiento de la cl&iacute;nica, dice en un cap&iacute;tulo titulado Lo invisible visible<a href="#4">4</a><a name="4."></a>:&ldquo;Vista desde la muerte la enfermedad tiene una tierra, una patria que puede se&ntilde;alarse, un lugar subterr&aacute;neo pero s&oacute;lido, en el cual se anudan sus parentescos y sus consecuencias; los valores locales definen su formas&rdquo;. Y m&aacute;s adelante agrega marcando el giro que se produjo en la concepci&oacute;n de la salud-enfermedad: &ldquo;La enfermedad es una desviaci&oacute;n interior de la vida&rdquo;.</font></p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">Cito nuevamente a Foucault en relaci&oacute;n a la importancia que tuvo en este per&iacute;odo la posibilidad de ver el interior del cuerpo: &ldquo;Lo que oculta y envuelve, el tel&oacute;n de la noche sobre la verdad, es parad&oacute;jicamente la vida; y la muerte, por el contrario, abre para la luz del d&iacute;a, el negro cofre de los cuerpos (&hellip;)&rdquo; (&hellip;) &ldquo;En otro tiempo, los m&eacute;dicos se comunicaban con la muerte por el gran mito de la inmortalidad, o por lo menos de los l&iacute;mites de la existencia poco a poco apartados. Ahora, estos hombres que velan por la vida de los hombres, se comunican con la muerte bajo la forma sutil y rigurosa de la mirada&rdquo;.<a href="#4">4</a></font></p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">Este proceso de objetivaci&oacute;n en la interioridad del cuerpo se ve patente en los aportes posteriores de Harvey, de Bichat, de Laenec y de Claude Bernard, que son mojones ineludibles de la historia de la medicina, y en particular de la medicina interna. </font> </p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">A comienzos del siglo XVII, inspir&aacute;ndose probablemente en Descartes y su m&eacute;todo, con el conocimiento anat&oacute;mico de la &eacute;poca y bas&aacute;ndose en la experimentaci&oacute;n animal (vivisecci&oacute;n), William Harvey desarrolla el concepto de la circulaci&oacute;n de la sangre dando origen a la fisiolog&iacute;a con su obra Exercitatio Anatomica de Motu Cordis et Sanguinis in Animalibus (1628). El cuerpo oculto se hizo visible incluso en movimiento.</font></p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">El m&eacute;dico espa&ntilde;ol Luis de Mercado, 1525-1616 (del que existe un cuadro del Greco), public&oacute; en 1594 un tratado de patolog&iacute;a (&ldquo;Opera omnia&rdquo;) que incluye cuatro vol&uacute;menes, en donde enfoca las enfermedades de los &oacute;rganos internos seg&uacute;n su localizaci&oacute;n en el cuerpo. Es el comienzo del arraigo carnal de las enfermedades internas y de una clasificaci&oacute;n topogr&aacute;fica. En el tercer tomo que est&aacute; dedicado al Rey Felipe II &ldquo;De morborum internorum curatione&rdquo; (&ldquo;Sobre la curaci&oacute;n de las enfermedades internas&rdquo;), recoge la descripci&oacute;n de las enfermedades ordenadas por regiones anat&oacute;micas: cabeza, t&oacute;rax, cavidad abdominal y v&iacute;sceras. Seg&uacute;n Federico Marongiu, ex presidente de la Sociedad de Medicina Interna de Buenos Aires, con Luis de Mercado nacer&iacute;a el concepto de medicina interna<a href="#5">5</a><a name="5."></a>. De todas formas de all&iacute; se desprende un concepto muy primitivo de lo que se considera hoy medicina interna. </font> </p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">Leopold</font><font face="Verdana" size="2"> Auenbrugger (m&eacute;dico austr&iacute;aco, 1722-1809) fue el descubridor de la t&eacute;cnica de la percusi&oacute;n como forma de explorar los &oacute;rganos internos, antes de la auscultaci&oacute;n de Laenec. Se trata del primer paso de la semiolog&iacute;a moderna que intenta descifrar racionalmente lo que ocurre en la profundidad del cuerpo, en el ser vivo. Lo sonoro o lo mate, lo hueco o lo s&oacute;lido: sencillo, elemental pero a pesar de ello fue un gran paso. </font> </p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">En el siglo XIX la anatom&iacute;a patol&oacute;gica de Bichat y la semiolog&iacute;a de Laenec impulsan definitivamente el m&eacute;todo an&aacute;tomo-cl&iacute;nico. </font> </p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">Ambos mueren j&oacute;venes de tuberculosis: el primero a los 31 a&ntilde;os y el segundo 46 a&ntilde;os; a pesar de su juventud provocaron un giro sustancial en la concepci&oacute;n de la enfermedad. </font> </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">Hacia mediados del siglo, Claude Bernard introduce la experimentaci&oacute;n en la investigaci&oacute;n cl&iacute;nica, base del m&eacute;todo cl&iacute;nico. Introduce tambi&eacute;n la noci&oacute;n que la base de la medicina es la ciencia; seg&uacute;n Bernard: &ldquo;El verdadero santuario de la ciencia medica es el laboratorio&rdquo;. Qui&eacute;n le contin&uacute;a en el Colegio de Francia, Brown-S&eacute;quard, se dedica al estudio de las secreciones internas. </font> </p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">Es importante recordar la figura de Claude Bernard como el gran impulsor del m&eacute;todo experimental en medicina, que queda plasmado en 1865 en su Introduction &agrave; l&rsquo;&eacute;tude de la m&eacute;dicine exp&eacute;rimentale en donde dice: &ldquo;Primero observaci&oacute;n casual, luego construcci&oacute;n l&oacute;gica de una hip&oacute;tesis basada en la observaci&oacute;n, y finalmente, verificaci&oacute;n de la hip&oacute;tesis mediante experimentos adecuados, para demostrar lo verdadero y lo falso de la suposici&oacute;n.&rdquo; Esta es la base del m&eacute;todo cl&iacute;nico y la base fundamental de la Medicina Interna. </font> </p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">Bernard propone que los conocimientos no son eternos y que deben estar sometidos a la experimentaci&oacute;n rigurosa: &ldquo;Cuando el hecho que se encuentra est&aacute; en oposici&oacute;n con una teor&iacute;a dominante, hay que aceptar el hecho y abandonar la teor&iacute;a, aun cuando esta &uacute;ltima, sostenida por grandes hombres, est&eacute; generalmente adoptada.&rdquo; En esta misma obra introdujo el concepto b&aacute;sico de la fisiolog&iacute;a moderna: el &ldquo;medio interno&rdquo;.</font></p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">Para muchos autores, sobre todo anglosajones, el verdadero moj&oacute;n que marca el comienzo de la Medicina Interna es la publicaci&oacute;n en Alemania en 1884 por Ernst Adolf Gustav Gottfried von Str&uuml;mpell de su Lehrbuch der speciellen Pathologie und Therapie der inneren Krankheiten. Die Krankheiten des Nervensystems (&ldquo;Tratado de Patolog&iacute;a especial y Terapia en Medicina Interna. Enfermedades del Sistema Nervioso&rdquo;), que fue base para la ense&ntilde;anza de la medicina en varios idiomas hasta las primeras d&eacute;cadas del siglo XX. </font> </p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">&nbsp;En resumen, a partir de esta revoluci&oacute;n que descubre las enfermedades en el interior del cuerpo, que comienza tal vez con Luis Mercado en el siglo XVI, y que prosigue en los siglos subsiguientes, surge lo que se conoce en el momento actual como &ldquo;medicina cl&iacute;nica&rdquo; o &ldquo;medicina interna&rdquo;. Esta revoluci&oacute;n se completa en la segunda mitad del XIX y comienzos del XX, que es la &eacute;poca de oro de la Cl&iacute;nica en Europa, sobretodo en Francia a la que contribuyeron fundamentalmente los aportes de Louis Pasteur y Roberto Koch que abren paso la infectolog&iacute;a. La medicina en este proceso hist&oacute;rico fue reconstruida a partir de una nueva metodolog&iacute;a: una nueva forma de ver y conocer, el m&eacute;todo cient&iacute;fico y la experimentaci&oacute;n. </font> </p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">Algunos datos que refuerzan la objetivaci&oacute;n de los procesos corporales internos son por ejemplo: el uso del term&oacute;metro para control de la temperatura corporal, que se populariza a partir de la segunda d&eacute;cada del siglo XIX (hasta ese entonces salvo algunas excepciones, era el tacto el que determinaba el grado de &ldquo;calentura&rdquo; corporal); el uso del esfingoman&oacute;metro destinado a la medida de la presi&oacute;n arterial, que se expande en la comunidad m&eacute;dica reci&eacute;n en el siglo XX. Los m&eacute;dicos de la antig&uuml;edad conoc&iacute;an el pulso y sus caracter&iacute;sticas fundamentales: amplitud, tensi&oacute;n o dureza, frecuencia y regularidad, sin embargo su interpretaci&oacute;n racional s&oacute;lo se realiz&oacute; despu&eacute;s de los descubrimientos de     <br> Harvey. El cuerpo comienza a ser cronometrado y medido en su internalidad. El interior no solo se hizo &ldquo;previsible&rdquo; a trav&eacute;s de la semiolog&iacute;a sino que tambi&eacute;n se cuantific&oacute;. Es la medicina con bases cient&iacute;ficas, bases objetivables de la realidad invisible del interior del cuerpo vivo. </font> </p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">No es posible marcar con precisi&oacute;n absoluta un comienzo sin ser arbitrario, pero si se puede describir el proceso que hemos desarrollado, que culmina con lo que hoy se conoce como Medicina Interna, y que ocurre fundamentalmente en Europa, sobre todo en Francia, pero tambi&eacute;n en Alemania y Espa&ntilde;a. </font> </p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">A comienzos del siglo XIX la traumatolog&iacute;a y la cirug&iacute;a todav&iacute;a ten&iacute;an su asiento en la patolog&iacute;a externa porque no se operaba el interior del cuerpo vivo, lo que reci&eacute;n ocurri&oacute; a partir de los mediados del siglo XIX. La cirug&iacute;a en estos siglos revolucionarios estaba separada de la medicina y estaba a cargo de barberos y cirujanos, sin formaci&oacute;n acad&eacute;mica, y por supuesto no hablaban lat&iacute;n. La cirug&iacute;a primitiva nace sin procedimientos anest&eacute;sicos y de asepsia. Reci&eacute;n se vuelve una disciplina m&aacute;s segura con Lister, en la &uacute;ltima mitad del siglo XIX, que utiliza medidas de antisepsia gracias a las bases establecidas por Louis Pasteur. A partir de all&iacute; se desarrollar&aacute; la cirug&iacute;a con todo su potencial en el seno de los Hospitales, a los que impulsa a su vez.</font></p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">La medicina interna es la medicina cl&iacute;nica, que se mantuvo apartada de la cirug&iacute;a; no utiliza las manos ni ning&uacute;n instrumento para curar: diagnostica, trata con medidas higi&eacute;nicas y sustancias, y establece pron&oacute;sticos de las enfermedades que no son evidentes, que est&aacute;n ocultas en la profundidad del cuerpo, bajo la superficie de la piel. Utiliza como herramienta fundamental el &ldquo;m&eacute;todo cl&iacute;nico&rdquo;, que sobre la base de un conocimiento semiol&oacute;gico, establece hip&oacute;tesis diagn&oacute;sticas, fisiopatol&oacute;gicas, anatomopatol&oacute;gicas, y finalmente nosol&oacute;gicas, lo que luego corrobora o descarta con m&eacute;todos paralelos a la actividad cl&iacute;nica (la paracl&iacute;nica) y el seguimiento de la evoluci&oacute;n del paciente. </font> </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">Seg&uacute;n Francisco Medrano Gonz&aacute;lez, Jefe de Secci&oacute;n de Medicina Interna del Complejo Hospitalario Universitario de Albacete (Espa&ntilde;a): &ldquo;Si queremos poner un lugar al inicio de la utilizaci&oacute;n del t&eacute;rmino Medicina Interna, debemos escoger la Europa, sobre todo mediterr&aacute;nea, y especialmente Francia, que se expresaba en lat&iacute;n y lenguas romances. Si le queremos poner un tiempo, debemos elegir el siglo XVIII, y, especialmente durante la primera mitad del siglo XIX, pues fue a lo largo de los mismos cuando se fueron fraguando los conocimientos cada vez m&aacute;s cient&iacute;ficos de la medicina interna. Y, si finalmente, queremos poner un nombre propio al inicio de la Medicina Interna, desde mi punto de vista, y teniendo en cuenta lo comentado anteriormente, deber&iacute;amos considerar a G. Andral, en el Paris de 1836, y, especialmente a J. Frank, en Vilna en 1837, entre otros&rdquo;<a href="#6">6</a>.<a name="6."></a></font></p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">Seg&uacute;n Porcel y su grupo de colaboradores de la Sociedad de Medicina Interna espa&ntilde;ola<a href="#7">7</a><a name="7."></a> , desde que Bloomfield publicara Origin of the term &ldquo;Internal Medicine&rdquo;, JAMA, 1959, se han repetido err&oacute;neamente que el origen de la medicina Interna ocurre en la Medicina Alemana de finales del siglo XIX. Esto ha sido replicado por autores sobretodo anglosajones (Bean, N Eng J Med, 1982; Goldman, Am J Med, 2001), pero tambi&eacute;n espa&ntilde;oles e hispanoamericanos (Rico, An Med Interna, 2004, Reyes, Revista M&eacute;dica de Chile, 2006; Murillo, Med Int Mex, 2009) y otros (Echenberg, Rev Med Suisse, 2007). Se propone err&oacute;neamente que Adolf von Strumpell es el impulsor del t&eacute;rmino Medicina Interna. Dice Porcel: &ldquo;as&iacute; est&aacute; recogido tambi&eacute;n en la Wikipedia tanto en su versi&oacute;n en ingl&eacute;s como en castellano y en algunos blogs&rdquo;. </font> </p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">El t&eacute;rmino Medicina Interna se atribuye por esos autores a Strumpell no solo porque escribi&oacute; en 1880 el tratado de las enfermedades internas al que hicimos referencia sino tambi&eacute;n porque en 1882 celebr&oacute; un primer congreso de Medicina Interna en Weisbaden. En ese a&ntilde;o tambi&eacute;n se fund&oacute; la Sociedad Alemana de Medicina Interna por Leyden y Frerichs. </font> </p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">Seg&uacute;n Porcel y col.: &ldquo;El t&eacute;rmino Medicina Interna no comenz&oacute; a utilizarse en los pa&iacute;ses anglosajones a finales del siglo XIX, sino en toda Europa y especialmente en los pa&iacute;ses mediterr&aacute;neos, Francia, Espa&ntilde;a, Italia y Portugal, junto con Alemania, desde principios del siglo XVIII. As&iacute;, existen citas en 1719 (Historiae Medicinae universalis), 1737 (Lettres sur les disputes que se son elev&eacute;es antre les medicins et les chirurgiens), 1771 (Discurso que para la renovaci&oacute;n de los estudios dixo en el Real Colegio de Cirug&iacute;a de C&aacute;diz D. Domingo de Castillejos) y muchas otras de ese siglo tambi&eacute;n de autores italianos y portugueses-</font></p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">Afortunadamente, algunos autores han introducido algunos elementos diferentes en esta historia, como Rodr&iacute;guez-Erdman, Arch Intern Med, 1983, que ampl&iacute;a la responsabilidad a autores franceses, y Federspil, Ann Ital Med Int, 1994, que ampl&iacute;a el per&iacute;odo de tiempo a todo el siglo XIX, y no solo a su &uacute;ltimo cuarto&rdquo;<a href="#7">7</a>. M&aacute;s all&aacute; de la ubicaci&oacute;n hist&oacute;rica precisa, el t&eacute;rmino &ldquo;medicina interna&rdquo; nace en un proceso revolucionario en la concepci&oacute;n del cuerpo, en lo anat&oacute;mico y en lo fisiol&oacute;gico, asociado a una nueva forma de proceder en la b&uacute;squeda de la verdad, que permite interpretar los hechos a trav&eacute;s del razonamiento y aplicar un m&eacute;todo sistem&aacute;tico en la terap&eacute;utica. La medicina interna por otra parte se basaba y se basa en el concepto de que las enfermedades de los &oacute;rganos no se desarrollan aisladas sino interrelacionadas con la totalidad del organismo; abarca la totalidad del individuo que incluye su inserci&oacute;n cultural. </font> </p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">Si Francia la conoci&oacute; en su inicio como Patolog&iacute;a Interna y Espa&ntilde;a como Medicina Cl&iacute;nica, poco importa. </font> </p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">Entrado el siglo XX, EE.UU. particip&oacute; en la expansi&oacute;n de la Medicina Interna que se desarroll&oacute; gracias a los inmigrantes europeos, sobre todo alemanes y a la Revista &ldquo;Archives of Internal Medicine&rdquo; que se fund&oacute; en 1908. </font> </p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">Hacia 1897 el t&eacute;rmino medicina interna ya est&aacute; afianzado, cuando William Osler, cl&iacute;nico ejemplar que ense&ntilde;aba la profesi&oacute;n junto a la cama del enfermo, dio una conferencia titulada &ldquo;La Medicina Interna como vocaci&oacute;n&rdquo;. En su conferencia define la Medicina Interna por omisi&oacute;n; seg&uacute;n &eacute;l es el &ldquo;amplio campo de la pr&aacute;ctica m&eacute;dica&rdquo; que queda luego de la separaci&oacute;n de la cirug&iacute;a, de la ginecobstetricia y de la pediatr&iacute;a. </font> </p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">A partir de 1910 se expandi&oacute; por todo el mundo universitario la creaci&oacute;n de Departamentos y C&aacute;tedras de Medicina Interna gracias a las recomendaciones para la ense&ntilde;anza de la medicina del informe de Abraham Flexner (pedagogo que no era m&eacute;dico) de la Escuela de Medicina de la John s Hopkins, sobre todo como el tronco principal para la ense&ntilde;anza de la cl&iacute;nica. En la primera mitad del siglo XX es el per&iacute;odo de apogeo de la Medicina Interna. </font> </p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">La medicina cl&iacute;nica sirve as&iacute; como la gran plataforma de lanzamiento desde donde se abrir&aacute;n luego las distintas especialidades m&eacute;dicas, y que influye tambi&eacute;n decisivamente en las bases de una nueva cirug&iacute;a.</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">La medicina de nuestro pa&iacute;s, recoge la influencia europea a trav&eacute;s de los m&eacute;dicos uruguayos de distintas disciplinas que se formaron en Par&iacute;s. La influencia norteamericana es m&aacute;s tard&iacute;a. Las calles de Montevideo recogen los nombres de gran parte de aquellos; algunos ejemplos son: Alfredo Navarro, Francisco Soca, Pedro Visca, Enrique Pouey, Joaqu&iacute;n de Salterain. Ellos recibieron formaci&oacute;n en cl&iacute;nica m&eacute;dica directamente de Georges Dieulafoy (1839-1911). Para mostrar la importancia de este maestro franc&eacute;s baste recordar que entre otras cosas propuso la soluci&oacute;n quir&uacute;rgica de la apendicitis y de la perforaci&oacute;n intestinal de la tifoidea<a href="#8">8</a>.<a name="8."></a> En 1852 se cre&oacute; en Montevideo una de las primeras sociedades m&eacute;dicas, la Sociedad de Medicina Montevideana, impulsada por Ferm&iacute;n Ferreira con la intensi&oacute;n del favorecer el progreso de la ciencia m&eacute;dica, impregnada en el esp&iacute;ritu europeo de la &eacute;poca. En 1893 Jos&eacute; Scoser&iacute;a y Joaqu&iacute;n de Salterain fundan la Sociedad de Medicina de Montevideo, como alejada continuaci&oacute;n de aquella primera. Se reun&iacute;a en el edificio del Ateneo en la Plaza Cagancha y public&oacute; la Revista M&eacute;dica del Uruguay en 1898. Esta sociedad, que estaba integrada por disciplinas m&eacute;dicas y quir&uacute;rgicas, proyectaba el esp&iacute;ritu universitario naciente y buscaba un camino propio independiz&aacute;ndose del eurocentrismo. En 1886 Americo Ricaldoni propuso realizar un primer Congreso de Medicina del Uruguay. No se realiz&oacute; por el levantamiento de Aparicio Saravia. (Pou Ferrari. R. El profesor Enrique Pouey y su &eacute;poca. Plus Ultra Ed. Montevideo. 2011.) </font> </p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">En 1915 se crea la Sociedad de Pediatr&iacute;a de Montevideo, impulsada por Luis Morquio y en 1920 la Sociedad de Cirug&iacute;a de Montevideo, lo que marca la divisi&oacute;n definitiva y el comienzo de las grandes especialidades. En la primera mitad del siglo XX el &ldquo;cl&iacute;nico&rdquo; se convirti&oacute; en Uruguay y en gran parte del Mundo Occidental, en un prestigioso profesional cuyo perfil m&aacute;s reconocido tal vez sea, el &ldquo;encargado del diagnostico de las enfermedades del adulto&rdquo; y el &ldquo;encargado de las enfermedades complejas&rdquo;, dif&iacute;ciles, raras. Poco a poco su accionar fue quedando restringido al Hospital, a&uacute;n cuando se tratase de casos de la comunidad. </font> </p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">A continuaci&oacute;n cito correo de Daniel Bordes de la Escuela de Graduados de la Facultad de Medicina de la UDELAR, respondiendo a mi solicitud de cuando se inicia el Postgrado la Medicina Interna en el Uruguay: </font> </p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">&ldquo;La especialidad de Medicina Interna fue creada en el Decanato de Jos&eacute; Crottogini el 3 de diciembre de 1959. Fue una creaci&oacute;n muy discutida; hab&iacute;an muchos prohombres de la &eacute;poca que estaban en contra de la misma, incluso diciendo que la Medicina Interna no era una especialidad.</font></p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">La instrumentaci&oacute;n del postgrado en si fue dificultosa; no se pudieron hacer inscripciones hasta el a&ntilde;o 1961.</font></p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">De esa generaci&oacute;n es que se gradu&oacute; como Internista por curso la Dra Mar&iacute;a Selva Aguerre Zanatta el 11 de agosto de 1965 (el primer t&iacute;tulo entregado) realizado en la Cl&iacute;nica de Herrera Ramos.(&hellip;).</font></p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">Reci&eacute;n en setiembre de 1973 lo obtienen por Competencia Notoria y los que lo hicieron fueron (todos juntos, el mismo d&iacute;a):</font></p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">Fernando Herrera Ramos, Jos&eacute; Pedro Migliaro, Pablo Purriel, Jorge Bouton, Manlio Ferrari, Atilio Morquio, Carlos Oehninger, Abel Proto, Carlos Sanguinetti, Gonzalo Fern&aacute;ndez, Eduardo Canabal, Omar Castro Banchino, Roberto Delbene, Julio Di Bello, Jorge Dighiero, Eva Fogel, Jos&eacute; Gomensoro, Carlos G&oacute;mez Haedo, Juan Gonz&aacute;lez Lepreat, Gonzalo Lapido, Hugo Malosetti, Mario Medina, Olga Muras Portas, Fernando Muxi, Dante Petrucelli, Jos&eacute; Scherschener, Dante Tomalino, V&iacute;ctor Canetti, Adolfo Fabius.&rdquo;</font></p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">Con el desarrollo vertiginoso de la Ciencia y la T&eacute;cnica, a partir del tronco principal de la Medicina Interna se fueron desgajando m&uacute;ltiples ramas: las llamadas &ldquo;subespecialidades m&eacute;dicas&rdquo;: la nefrolog&iacute;a, la endocrinolog&iacute;a la cardiolog&iacute;a, la neumolog&iacute;a, la gastroenterolog&iacute;a, la hematolog&iacute;a, la oncolog&iacute;a, la reumatolog&iacute;a, la gerontolog&iacute;a, la infectolog&iacute;a. Pero a diferencia de lo que ocurri&oacute; con las subespecialidades quir&uacute;rgicas, que ten&iacute;an una base com&uacute;n en el trabajo con las manos, en el caso de las subespecialidades m&eacute;dicas, se perdi&oacute; la base s&oacute;lida de la medicina interna que permit&iacute;a la visi&oacute;n del conjunto y en muchas de estas subespecialidades ocurri&oacute; que la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica qued&oacute; sometida a una tecnolog&iacute;a apabullante. As&iacute; surgen por ejemplo, m&eacute;dicos radioterapeutas, imagen&oacute;logos, endoscopistas, laboratoristas, m&eacute;dicos nucleares, etc.: la especialidad ya no lleva el nombre de un &oacute;rgano corporal o de un per&iacute;odo de la vida como la pediatr&iacute;a, sino de una t&eacute;cnica terap&eacute;utica o exploratoria. </font> </p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">En nuestro pa&iacute;s la Sociedad de Medicina de Montevideo se transforma bajo la presidencia de Liliana Gherzi en la Sociedad de Medicina Interna del Uruguay reci&eacute;n en 1994 y su primer presidente fue el Dr. Juan Miguel Cat. En abril de 1996 se funda la Sociedad Latinoamericana de Medicina Interna (SOLAMI) con asiento en M&eacute;xico, del cual, Juan Miguel Cat fue miembro fundador. </font> </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">Con el nacimiento de las ramas de las especialidades los l&iacute;mites del tronco de la medicina interna perdieron nitidez. En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas del siglo XX estas &ldquo;subespecialidades m&eacute;dicas&rdquo; desplazaron al internista en muchos sectores de su trabajo, y lamentablemente el cargo de internista se fue transformando en algunos casos en un &ldquo;varita de tr&aacute;nsito&rdquo;. El internista perdi&oacute; pie; su prestigio disminuy&oacute; progresivamente mientras creci&oacute; el prestigio de los especialistas, y en igual medida ocurri&oacute; con su salario. El &ldquo;internismo&rdquo; sucumbi&oacute; al &ldquo;especialismo&rdquo; y el humanismo esencial al tecnicismo. En paralelo surge lo que se denomina &ldquo;medicina altamente especializada&rdquo; (como por ejemplo la cardiolog&iacute;a intervencionista, o la transplantolog&iacute;a), por lo general vinculada al uso tecnolog&iacute;a sofisticada. Muchas veces en estas disciplinas, m&eacute;dicos con relativa poca experiencia tienen un salario muy superior a un internista de larga trayectoria. </font> </p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">Entrado este siglo XXI, en muchas partes del planeta resurge la figura del internista impulsada fundamentalmente por razones econ&oacute;micas, ante la necesidad de disminuir los costos asistenciales provocados por la confluencia de m&uacute;ltiples especialistas y el uso desmedido e irracional de la paracl&iacute;nica. Lamentablemente por ahora esto no ocurre en nuestro pa&iacute;s y son pocos los administradores de salud que han advertido que un buen internista puede mejorar sustancialmente la calidad asistencial y al mismo tiempo ahorrarles mucho dinero. </font> </p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2">La actividad de los internistas es heterog&eacute;nea dependiendo de las circunstancias en las que se desempe&ntilde;a. No es homog&eacute;nea en diversos pa&iacute;ses, y tampoco es homog&eacute;nea dentro de un mismo pa&iacute;s o sistema asistencial. Los intentos por definir sus competencias en forma universal han tropezado por ello con m&uacute;ltiples dificultades, pero sin embargo hoy ya no se duda que se trata de una especialidad, pero con una caracter&iacute;stica que la hace &uacute;nica: su enorme amplitud. Por ello el internista es un m&eacute;dico siempre inacabado, que requiere de formaci&oacute;n permanente, por lo que no deber&iacute;a abandonar el v&iacute;nculo con instituciones acad&eacute;micas, y sus horarios de trabajo deber&iacute;an contemplar especialmente esta necesidad.</font></p>      <p class="msonormal">&nbsp;</p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>      <p class="msonormal">&nbsp;</p>      <!-- ref --><p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2"><a name="1"></a><a href="#1.">1</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cruz Cuevas EI. Rev M&eacute;d Chile 2008; 136: 1496-1496.    </font></p>      <!-- ref --><p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2"><a name="2"></a><a href="#2.">2</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Espinosa Brito A. Medicina interna &iquest;Qu&eacute; fuiste, Qu&eacute; eres, Que ser&aacute;s? Rev Cubana Med 1999;38(1):79-90.    </font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2"><a name="3"></a><a href="#3.">3</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Young P. &iquest;Cu&aacute;ndo naci&oacute; la Medicina Interna? Rev Med Chile 2013; 141: 126-127.    </font></p>      <!-- ref --><p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2"><a name="4"></a><a href="#4.">4</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Foucault M. El nacimiento de la cl&iacute;nica. Una arqueolog&iacute;a de la mirada m&eacute;dica. Siglo XXI: M&eacute;xico, 1966.    </font></p>      <!-- ref --><p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2"><a name="5"></a><a href="#5.">5</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Marongiu FA. Historia de la medicina interna. Buenos Aires:Edimed, 2012. p. 287-97.    </font></p>      <p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2"><a name="6"></a><a href="#6.">6</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Medrano Gonz&aacute;lez F. Un apunte a la Historia de la Medicina Interna: ni en Alemania ni por Strumpell[en l&iacute;nea]. Medicina Interna: Bit&aacute;cora de Francisco Medrano Gonz&aacute;lez. Alicate, 2013. [acceso:12/5/2014]. Disponible en: <a href="http://fmedranogmedicinainterna.wordpress.com/2013/01/07/un-apunte-a-la-historia-de-la-medicina-interna-ni-en-alemania-ni-por-strumpell/">http://fmedranogmedicinainterna.wordpress.com/2013/01/07/un-apunte-a-la-historia-de-la-medicina-interna-ni-en-alemania-ni-por-strumpell/</a> </font> </p>      <!-- ref --><p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2"><a name="7"></a><a href="#7.">7</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Porcel JM, Casademont J, Conthec P, Pinillac B,Pujol R, Garc&iacute;a-Alegr&iacute;a J.&nbsp; Competencias b&aacute;sicas de la medicina interna Rev Clin Esp. 2011; 211: 307-311</font><!-- ref --><p class="msonormal"><font face="Verdana" size="2"><a name="8"></a><a href="#8.">8</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pou Ferrari R. El Profesor Enrique Pouey y su &eacute;poca. Montevideo: Plus-Ultra Ediciones, 2011.    </font></p>      ]]></body>
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