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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Homenaje al Profesor José María Portillo en el Día del Pediatra Uruguayo 24 de setiembre de 2001]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font color="#800000" face="Arial">     <p>&nbsp;</p> </font> <font face="Verdana" size="4">     <p><b>Homenaje al Profesor Jos&eacute; Mar&iacute;a Portillo en el D&iacute;a del Pediatra Uruguayo</b></font><font face="Verdana" size="2">    <br> </font><b> <font face="Verdana"> 24 de setiembre de 2001</font><font face="Verdana" size="2"> </font></b> <font face="Verdana" size="2"> </p> </font>     <p><i><font size="2" face="Verdana">Se transcriben textualmente los discursos pronunciados en un acto solemne realizado en el Anfiteatro Central del Centro Hospitalario Pereira Rossell, el 24 de setiembre de 2001, en ocasi&oacute;n de la primera celebraci&oacute;n del D&iacute;a del Pediatra Uruguayo.</font></i><font size="2" face="Verdana"> </font></p> <font face="Verdana" size="2">     <p>Palabras de la Dra. Gloria Ruocco     <br> Presidenta de la Sociedad Uruguaya de Pediatr&iacute;a </p> </font>     <p></p> <hr size="1">     <p></p> <font face="Verdana" size="2">     <p>El 25 de abril de este a&ntilde;o, la SUP, a trav&eacute;s de sus autoridades elev&oacute; a su Asamblea la iniciativa de nombrar al profesor Jos&eacute; Mar&iacute;a Portillo, su Presidente de Honor. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>S&oacute;lo resaltaremos brevemente el marco de las consideraciones en que dicha propuesta fue aprobada por unanimidad. </p>     <p>En una r&aacute;pida rese&ntilde;a de lo mucho realizado por el Prof. Portillo, se destacaron las caracter&iacute;sticas de su personalidad, reflejadas en la docencia y el trato personal con sus disc&iacute;pulos y pacientes: exigente en el cumplimiento, maestro en la ense&ntilde;anza, compa&ntilde;ero en los trabajos cient&iacute;ficos, afectivo y horizontal en la relaci&oacute;n. </p>     <p>Y por sobre todas las cosas moral y &eacute;tico, hecho hartamente demostrado en la coherencia de sus decisiones y actitudes. </p>     <p>No hemos hallado mejor momento para ofrecerle nuestro homenaje que el d&iacute;a de hoy, 24 de setiembre, tambi&eacute;n designado en aquella Asamblea como "D&iacute;a del Pediatra Uruguayo", en recuerdo del nacimiento del fundador de la Pediatr&iacute;a Nacional, el Profesor Dr. Luis Morquio, ocurrido en 1867. </p>     <p>La SUP no es la obra de una o pocas personas, sino de muchas que colaboraron, colaboran y viven a trav&eacute;s de todo el pa&iacute;s, pero evidentemente, la iniciativa y tenacidad de Morquio, acompa&ntilde;ado por Pelfort, han sido los factores decisivos para su construcci&oacute;n. </p>     <p>Hasta hoy ellos han sido los primeros y &uacute;nicos Presidentes de Honor de la SUP, nombrados el Prof. Luis Morquio en 1915 y el Dr. Conrado Pelfort en 1955. </p>     <p>En este primer a&ntilde;o del siglo, los pediatras uruguayos hemos considerado que nadie como el Prof. Jos&eacute; Mar&iacute;a Portillo merece formar parte de esa tema de gigantes de la pediatr&iacute;a. </p>     <p>Muchas gracias. </p>     <p>Palabras del Dr. Fernando Ma&ntilde;&eacute; Garz&oacute;n </p> </font>     <p></p> <hr size="1">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p></p> <font face="Verdana" size="2">     <p>En esta &eacute;poca de recolonizaci&oacute;n a nuestra medicina debemos valorar las personalidades cient&iacute;ficas de real relieve con las que hemos contado, tanto en su misi&oacute;n asistencial, como en su compromiso docente, como en su vocaci&oacute;n hacia la investigaci&oacute;n. Son ellos los tres componentes del verdadero universitario. </p> </font>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><img style="width: 574px; height: 405px;" alt=""  src="/img/revistas/adp/v72n4/4a02f1.jpg">    <br> </font> </p> <font face="Verdana" size="2">     <p>2001. Homenaje a la Pediatr&iacute;a Nacional en la persona de Jos&eacute; Mar&iacute;a Portillo, que por un&aacute;nime decisi&oacute;n designamos el tercer Presidente de Honor de la Sociedad Uruguaya de Pediatr&iacute;a. Fecha por dem&aacute;s significativa pues se cumple este a&ntilde;o el centenario de las primeras contribuciones originales a la medicina universal, hechas por latinoamericanos: la del maestro argentino de cl&iacute;nica m&eacute;dica, Abel Ayerza (1861-1918), la arteritis secundaria de la arteria pulmonar, los llamados "card&iacute;acos negros" o enfermedad de Ayerza; y la de Luis Morquio (1867-1935), el bloqueo aur&iacute;culo ventricular-completo por herencia autos&oacute;mica recesiva o enfermedad de Morquio II. </p>     <p>Estas coincidencias cronol&oacute;gicas nos conducen del modo m&aacute;s aut&eacute;ntico al significado de este homenaje pues las figuras de tres eminentes pediatras: Morquio-Pelfort-Portillo, que sin lugar a duda constituyen s&oacute;lidos pilares de la pediatr&iacute;a uruguaya. Nos unen a trav&eacute;s de un siglo a las aut&eacute;nticas bases de la ciencia latinoamericana. </p>     <p>La Sociedad de Pediatr&iacute;a ha sido siempre el &aacute;mbito de resonancia en nuestro quehacer acad&eacute;mico y como tal hoy celebramos en su seno, el natalicio de su creador, Luis Morquio, "el d&iacute;a de Morquio", "el d&iacute;a del Pediatra". Ya nos separan 80 a&ntilde;os, de aquel 15 de marzo de 1915 en que Luis Morquio y Conrado Pelfort fundaron a modo compulsivo nuestra sociedad, &nbsp;hoy tan vigorosa como la quiso el maestro y la continuaron sus disc&iacute;pulos. </p>     <p>Se honra hoy en este homenaje tan merecido la persona que hoy m&aacute;s la representa y epitomiza: Jos&eacute; Mar&iacute;a Portillo. </p>     <p>Nos cabe el doble honor de haber sido Secretario General de la Sociedad Uruguaya de Pediatr&iacute;a, y del 1&deg; Congreso Nacional de Pediatr&iacute;a (1964-1966) bajo la presidencia de Jos&eacute; Mar&iacute;a Portillo, y que desde entonces se siguen realizando con el mayor &eacute;xito. Pero transformar&eacute; ese honor en testimonio. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Hoy elevamos la figura de nuestro maestro a la distinci&oacute;n de ser el tercer Presidente de honor de la Sociedad Uruguaya de Pediatr&iacute;a. Morquio, Pelfort y Portillo, cadena de perfeccionamiento y tradici&oacute;n. Y esta distinci&oacute;n no la merece Portillo por sus a&ntilde;os, sino por haber recogido el mensaje de sus mayores y por la fecundidad de su generosa gesti&oacute;n universitaria y asistencial. </p>     <p>No es este el momento, s&iacute; ser&iacute;a el lugar, de trazar la vida personal y acad&eacute;mica de Portillo, basta decir que no supo claudicar en los momentos que tuvo que transitar, en especial en los &uacute;ltimos a&ntilde;os de su gesti&oacute;n, en que se vio relegado cuando no ignorado pero firme, pues lo gui&oacute; siempre la seguridad de que su misi&oacute;n hab&iacute;a sido cumplida con trabajo, talento y abnegaci&oacute;n. </p>     <p>Brillante interno, curs&oacute; su carrera en el Instituto de Pediatr&iacute;a as&iacute; como en el Ministerio de Salud P&uacute;blica hasta acceder a Profesor Titular y Jefe de Servicio. </p>     <p>Integr&oacute; una generaci&oacute;n de condisc&iacute;pulos, amigos que todos ellos formaron un per&iacute;odo de excelencia de nuestra ciencia m&eacute;dica: Ra&uacute;l Rodr&iacute;guez Barrios, Ra&uacute;l Di Bello, Jos&eacute; B. Gomensoro y Rom&aacute;n Arana I&ntilde;iguez. </p>     <p>Aunque lleg&oacute; a asistir a clases de Morquio, inici&oacute; su formaci&oacute;n pedi&aacute;trica formal ya fallecido el maestro, cuya presencia segu&iacute;a vigente con sus m&aacute;s cercanos disc&iacute;pulos en la vertiente cl&iacute;nica; Jos&eacute; Bonaba, Conrado Pelfort y Antonio Carrau. En ellos se consolida la tradici&oacute;n de Morquio. Sus primeros trabajos fueron colaborando con ellos: "Epidemia de poliomielitis" (1943), "Neumon&iacute;as por aspiraci&oacute;n", "Tratamiento de la meningitis supurada". Recordemos su tesis de agregaci&oacute;n sobre las alteraciones de la inmunidad en los desnutridos: primera menci&oacute;n del tema en la literatura. </p>     <p>Del Instituto de Pediatr&iacute;a en el Hospital Pereira Rossell pas&oacute; como m&eacute;dico pediatra del Ministerio de Salud P&uacute;blica, luego como docente al Hospital Pedro Visca, no sin recibir la influencia de la generaci&oacute;n de profesores agregados de 1945: Mar&iacute;a Luisa Sald&aacute;n, Euclides Peluffo, Julio R. Marcos y Alfredo Ram&oacute;n Guerra, particularmente de los dos primeros. Se integra a la pl&eacute;yade de jefes de servicio del Hospital Pedro Visca, ese hospital en el que junto a &eacute;l tambi&eacute;n cursamos nuestra carrera pedi&aacute;trica. Las figuras de Salvador Burghi, H&eacute;ctor Bazzano, Juan Jos&eacute; Leunda, a quienes va insensiblemente a sustituir y reunir en un solo haz que no es ni cambio ni innovaci&oacute;n sino sublimaci&oacute;n de un esfuerzo del que &eacute;l supo tomar la responsabilidad. </p>     <p>La docencia pedi&aacute;trica en el Hospital Pedro Visca se realizaba desde hac&iacute;a muchos a&ntilde;os a cargo de Salvador Burghi y Antonio Carrau pero adquiri&oacute; a&uacute;n m&aacute;s vigor al ser impartida primero por Julio R. Marcos y posteriormente por Portillo. </p>     <p>Fueron a&ntilde;os fermentales. Portillo tom&oacute; a su cargo la docencia contando con la Sala 12 de Lactantes, y de ni&ntilde;os mayor 13 y 14. All&iacute; me inici&eacute; como Jefe de Cl&iacute;nica en 1957, luego de haber sido Interno del Instituto de Pediatr&iacute;a con Euclides Peluffo y del Servicio que fuera de Burghi desempe&ntilde;ado interinamente por Ram&oacute;n Guerra. Portillo es entonces designado junto a su siempre cordial y afectivo rival Ram&oacute;n Carlos Negro, Profesor Agregado en 1953. </p>     <p>Fui su primer Jefe de Cl&iacute;nica seguido por A&iacute;da Olivestein, 1957-1976: inolvidable compa&ntilde;era de a&ntilde;os de ininterrumpida gesti&oacute;n. As&iacute; se pudo gestar una verdadera escuela, hija de la anterior, enriquecida en el ejemplo, con una real inquietud asistencial docente y de investigaci&oacute;n cl&iacute;nica. </p>     <p>Portillo abord&oacute; con sus colaboradores los temas m&aacute;s actuales de la cl&iacute;nica: infecciones (meningitis supurada, neumon&iacute;as, etc&eacute;tera), nefropat&iacute;as (recordemos el trabajo, uno de los primeros en el mundo, sobre la nefropat&iacute;a del s&iacute;ndrome de Sch&ouml;nlein-Henoch) y sobre fiebre reum&aacute;tica, en la que fui su colaborador m&aacute;s estrecho, aportando la evidencia serol&oacute;gica de la infecci&oacute;n estreptoc&oacute;cica, PCR, anti-estreptolisinas, as&iacute; como su estudio como enfermedad social a la que aportamos estudios epidemiol&oacute;gicos con la valiosa colaboraci&oacute;n de Gloria Ruocco. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Simult&aacute;neamente fueron surgiendo, al disminuir la incidencia de las enfermedades infecciosas y tener &eacute;stas una v&aacute;lida propuesta terap&eacute;utica, la prevalencia e importancia de las en un tiempo llamadas "enfermedades raras": errores cong&eacute;nitos del metabolismo, nefropat&iacute;as gen&eacute;ticas, alteraciones de la morfog&eacute;nesis, endocrinolog&iacute;a pedi&aacute;trica, es decir la gen&eacute;tica cl&iacute;nica. Con Portillo hicimos el primer estudio sobre incidencia y frecuencia del hipotiroidismo cong&eacute;nito y de los errores cong&eacute;nitos de la homog&eacute;nesis tiroidea en nuestro medio, tema que expusimos en los Cursos de Perfeccionamiento del Instituto de Pediatr&iacute;a publicado en uno de los vol&uacute;menes de su valiosa colecci&oacute;n. </p>     <p>Paralelamente como m&eacute;dico neonat&oacute;logo de la Maternidad del Hospital Pasteur, abord&oacute; con &eacute;xito temas relacionados a la dificultad respiratoria del reci&eacute;n nacido y cuidado del prematuro y postmaduro. Cre&oacute; un archivo ejemplar que nos permiti&oacute; luego hacer, en base en gran parte a &eacute;l, trabajos de investigaci&oacute;n sobre la incidencia de malformaciones cong&eacute;nitas, acr&aacute;neos, &oacute;bitos fetales, mortalidad neonatal, incidencia de mellizos, etc&eacute;tera. </p>     <p>Como secuencia a esa inquietud creativa se fueron desarrollando en su Servicio y C&aacute;tedra, las especialidades pedi&aacute;tricas gen&eacute;tica cl&iacute;nica, nefrolog&iacute;a y gastroenterolog&iacute;a, neuropsicolog&iacute;a, cardiolog&iacute;a, neumolog&iacute;a, especialidades que hallaron all&iacute;, cuando no su cuna, su crecimiento y desarrollo. </p>     <p>Fue siempre el temperamento de Portillo dirigido a cumplir con responsabilidad y disfrutar del solaz necesario con alegr&iacute;a, sentido en disfrutar las actitudes risue&ntilde;as, ingenuas o irracionales del hombre <i>"cet &eacute;tre ondoyant et divers"</i> con un fino sentido del humor. No le conocemos otras an&eacute;cdotas, salvo quiz&aacute; sus pininos de guitarrista festivo con sus amigos ya nombrados. Pero muy pronto la deja colgada para volcar sus gustos hacia la m&uacute;sica sinf&oacute;nica. Podr&iacute;amos decir que es un antidiletante, y sin duda all&iacute; esta su vigor, su concentraci&oacute;n en la tarea emprendida. </p>     <p>En su <i>"verte vieillesse"</i> lo recordamos como fue, estricto, laborioso, minucioso semi&oacute;logo, erudito cl&iacute;nico, sagaz y curioso, pero tambi&eacute;n rezong&oacute;n, exigente en el cumplimiento del deber, haci&eacute;ndose el malo, "el pato Donald" fue el cari&ntilde;oso mote que le pusieron los estudiantes. Nosotros, de haberle puesto uno, &iexcl;no hubi&eacute;ramos sido tan ben&eacute;volos! </p>     <p>S&iacute; peleador, disconforme, exigente y celoso de los que cre&oacute; con pasi&oacute;n y ardor, ese estr&eacute;s no fue para &eacute;l motivo de condicionamiento isqu&eacute;mico, ni coronario ni neurovascular, por lo contrario parece haber actuado parad&oacute;jicamente como vasodilatador, como lo prueban sus lozanos 90 a&ntilde;os y casi 8 meses, pues a esa edad, como dec&iacute;a su amigo Juan Jos&eacute; Crottogini, &iexcl;los meses son muy importantes! </p>     <p>Este colmado anfiteatro es la mayor prueba de lo que al decir &iexcl;presente! todos le debemos y que a m&aacute;s de un cuarto de siglo de haber dado por culminada su actuaci&oacute;n directa, no dir&eacute; su presencia, que bien la sentimos, le hacemos entrega en nombre de la pediatr&iacute;a nacional de ese honor que tanto merece. </p>     <p>Palabras del Dr. Edmundo Batthy&aacute;ny </p> </font>     <p></p> <hr size="1">     <p></p> <font face="Verdana" size="2">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Habiendo cumplido con la parte funcional de Secretario de la SUP, perm&iacute;taseme unas reflexiones de tipo personal y que traje por escrito por si la emoci&oacute;n se traduc&iacute;a en balbuceos y l&aacute;grimas. </p>     <p>En la &uacute;ltima Reuni&oacute;n del Comit&eacute; Ejecutivo del Sindicato M&eacute;dico del Uruguay se resolvi&oacute; adherir a este homenaje al Prof. Portillo y se me asign&oacute; la representaci&oacute;n. </p>     <p>Creo que en este caso hay que contradecir vigorosamente al antiguo an&oacute;nimo po&eacute;tico que aconsejaba: "las cosas de admiraci&oacute;n / no las digas ni las cuentes / que no saben todas gentes / cu&aacute;les son". </p>     <p>Apenas rescatar&eacute; algunas facetas de la labor ejemplificante del Prof. Portillo para que queden grabadas en la memoria del colectivo. </p>     <p>Cl&iacute;nico minucioso y con gran exigencia en la semiolog&iacute;a. Tanto en la labor hospitalaria como en su consultorio, no exist&iacute;an n&uacute;meros de cama o patolog&iacute;as relevantes. Sin apuro, se sentaba luego de dar la mano a la madre y acariciar al ni&ntilde;o, transmitiendo bondad y sin prisa. </p>     <p>El interrogatorio y examen f&iacute;sico del paciente nos llenaba de verg&uuml;enza por los elementos nuevos que hac&iacute;a surgir y que nosotros no hab&iacute;amos agotado totalmente. Sin soberbia ni petulancia daba su parecer luego de escuchar, y jam&aacute;s descalificar, la opini&oacute;n precedente. </p>     <p>Hoy en d&iacute;a, cuando la "medicina basada en la evidencia" se convierte en una exigencia en todas las escuelas de la salud, bueno es recordar que Portillo jam&aacute;s usaba el autoritarismo de "yo vi uno igual", sino que con toda modestia nos convocaba a su escritorio para tomar desde su muy actualizada biblioteca los libros y leer sobre la afecci&oacute;n. </p>     <p>Su cumplimiento docente era admirable. Con toda naturalidad era el primero en llegar, nunca despu&eacute;s de la hora 8.00. Se retiraba largo pasadas las 13.00. Todos los d&iacute;as incluyendo los s&aacute;bados. Cuando en la actualidad se habla de "formaci&oacute;n docente" debe pensarse en este ejemplo. </p>     <p>Exigente con la investigaci&oacute;n, pues sab&iacute;a que ella era lo que distingu&iacute;a lo universitario, aplic&oacute; en diversas afecciones para beneficio de sus pacientes sus conocimientos. As&iacute; se cre&oacute; la Sala Especial de Meningitis Aguda Supurada enfrentando la epidemia que asol&oacute; nuestro pa&iacute;s en 1973. Se cre&oacute; lo que modernamente se llama atenci&oacute;n permanente y cuidados progresivos con m&eacute;todos de diagn&oacute;stico centralizado </p>     <p>Para enfrentar la fiebre reum&aacute;tica cre&oacute; el Centro de Prevenci&oacute;n, con un laboratorio especializado para despitaje del estreptococo y consultorio para la prevenci&oacute;n secundaria, coordinando con el Departamento de Cardiolog&iacute;a del Hospital de Cl&iacute;nicas. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Se realizaba educaci&oacute;n m&eacute;dica permanente y continuadamente. Los cursos de actualizaci&oacute;n para becarios, m&eacute;dicos del Interior y de Montevideo eran una realidad integrada al quehacer cotidiano y que a nadie llamaban la atenci&oacute;n. </p>     <p>Al igual que Piaggio Blanco en la Cl&iacute;nica M&eacute;dica, Portillo logr&oacute; una verdadera pl&eacute;yade de disc&iacute;pulos que sentaron las bases de las especialidades pedi&aacute;tricas. As&iacute; la neonatolog&iacute;a, nefrolog&iacute;a, nutrici&oacute;n y digestivo, cardiolog&iacute;a , gen&eacute;tica, hematolog&iacute;a, epidemiolog&iacute;a, son algunas de las ramas troncales que deben a Portillo su primer y decisivo impulso. </p>     <p>Pero una faceta poco conocida es la del Prof. Portillo representante sindical. Fue miembro del Comit&eacute; de &Eacute;tica y Conducta Universitaria de la Facultad de Medicina representando un orden, el de Egresados, y un gremio, al Sindicato M&eacute;dico del Uruguay. </p>     <p>Lo fue en un momento, reci&eacute;n salidos de la dictadura, en que asumir ese cargo era de alt&iacute;simo compromiso. </p>     <p>Durante largos a&ntilde;os nos represent&oacute; con fallos que fueron hist&oacute;ricos pero primordialmente como lo indica su raiz del lat&iacute;n: sindicato = con justicia. </p>     <p>El agradecimiento que el SMU ya le hab&iacute;a transmitido en una sesi&oacute;n extraordinaria, ahora lo quiere hacer p&uacute;blicamente por mi intermedio, diciendo nuevamente: Prof. Portillo: &iexcl;muchas gracias! </p>     <p>Palabras del Dr. Jos&eacute; Portillo </p> </font>     <p></p> <hr size="1">     <p></p> <font face="Verdana" size="2">     <p>Sra. Presidente de la Sociedad Uruguaya de Pediatr&iacute;a, Prof. Dra. Gloria Ruocco. Colegas y amigos. Se&ntilde;oras y se&ntilde;ores </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En la fecha de hoy se celebra por primera vez el D&iacute;a del Pediatra, que en adelante ser&aacute; recordado cada 24 de setiembre. </p>     <p>La ocasi&oacute;n es buena para se&ntilde;alar la labor realizada por centenares de pediatras procedentes de cinco generaciones en el curso del siglo XX y en lo que va del actual. </p>     <p>Esta labor ha sido habitualmente destacada, raz&oacute;n por la cual la pediatr&iacute;a uruguaya ha logrado ocupar un lugar distinguido en Latinoam&eacute;rica. </p>     <p>No fueron pocos los estudiantes y m&eacute;dicos de pa&iacute;ses vecinos que vinieron a adquirir sus conocimientos pedi&aacute;tricos en este pa&iacute;s. </p>     <p>Nuestra medicina debi&oacute; su prestigio gracias a la sabidur&iacute;a de grandes maestros como Pedro Visca, Soca, Ricaldoni, Navarro y Morquio. </p>     <p>El destino me dio la oportunidad de concurrir a las clases de Morquio, pero tambi&eacute;n la de aprender en el siempre cari&ntilde;osamente recordado hospital Pedro Visca donde tuve como maestros a Carrau, Praderi, Zerbino, Burghi y Pelfort. </p>     <p>A este respecto quiero destacar la fuente de aprendizaje que para m&iacute; fue la figura de don Conrado Pelfort. </p>     <p>De gesto siempre adusto y a menudo "rezong&oacute;n" fue en &nbsp;realidad un hombre de gran calor humano lleno de afecto, honestidad y dedicaci&oacute;n al trabajo. </p>     <p>Con &eacute;l consolid&eacute; lo que ya hab&iacute;a aprendido en mi educaci&oacute;n hogare&ntilde;a. </p>     <p>Don Conrado fue un gran cl&iacute;nico que mucho me ense&ntilde;&oacute; a pesar de no ostentar t&iacute;tulo docente. Fue una persona sencilla y modesta. Fue un gran director de los Archivos de Pediatr&iacute;a del Uruguay, que en su &eacute;poca se publicaba con incre&iacute;ble regularidad, apareciendo el primer d&iacute;a de cada mes. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Su labor fue tan minuciosa que personalmente le&iacute;a y correg&iacute;a cada trabajo cient&iacute;fico antes de darlo a publicidad en la revista. </p>     <p>Estimo que evocar todo lo de positivo que nos dejaron nuestros maestros es un deber irrenunciable. </p>     <p>Por ello me parece l&oacute;gico y natural que en su momento el Dr. Pelfort haya sido designado Presidente de Honor de la Sociedad Uruguaya de Pediatr&iacute;a. </p>     <p>Esto viene al caso para destacar que no considero justificado que se me honre con ese t&iacute;tulo. </p>     <p>Yo s&eacute; bien que la iniciativa parti&oacute; de generosas figuras amigas qui&eacute;nes en su afecto hacia mi persona, y animadas de la mejor intenci&oacute;n, no han logrado aquilatar la enorme distancia que me separa de Luis Morquio y de Conrado Pelfort, qui&eacute;nes fueron los &uacute;nicos Presidentes de Honor que hasta la fecha ha tenido la Sociedad Uruguaya de Pediatr&iacute;a. Esto lo afirmo con absoluta sinceridad y totalmente desprovisto de falsa modestia. </p>     <p>Mi esfuerzo por la pediatr&iacute;a fue una constante que mantuve durante toda mi vida profesional, habiendo estado siempre muy vinculado a la Sociedad Uruguaya de Pediatr&iacute;a en la que integr&eacute; varias veces su Comisi&oacute;n Directiva. </p>     <p>Lo que hice fue por considerarlo una actividad natural, acorde a las circunstancias, y sin que significara nada de extraordinario. </p>     <p>Ahora que llego al final de mi vida con mis largos noventa a&ntilde;os debo confesar que este homenaje que hoy se me tributa me llena de orgullo y satisfacci&oacute;n. </p>     <p>Ser&aacute; siempre recordado con mucho cari&ntilde;o. </p>     <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>     <p>Muchas gracias. </p> </font>      ]]></body>
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