<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1688-0420</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista Uruguaya de Cardiología]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev.Urug.Cardiol.]]></abbrev-journal-title>
<issn>1688-0420</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Sociedad Uruguaya de Cardiología]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1688-04202008000200001</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Una reflexión sobre la educación del cardiólogo]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Vázque]]></surname>
<given-names><![CDATA[Horacio]]></given-names>
</name>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A">
<institution><![CDATA[,  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>09</month>
<year>2008</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>09</month>
<year>2008</year>
</pub-date>
<volume>23</volume>
<numero>2</numero>
<fpage>133</fpage>
<lpage>133</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.edu.uy/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1688-04202008000200001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.edu.uy/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1688-04202008000200001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.edu.uy/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1688-04202008000200001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p><basefont size="3"><font size="2" face="Verdana">    <br> Editorial </font> </p>  <font face="Verdana" size="2">     <p>EN LOS 60 A&ntilde;OS DE LA SOCIEDAD URUGUAYA DE CARDIOLOG&iacute;A </p>  </font><font face="Verdana" size="4">     <p><b>Una reflexi&oacute;n sobre la educaci&oacute;n  del cardi&oacute;logo </b> </p>  </font><font face="Verdana" size="2">     <p>    <br> Han pasado 60 a&ntilde;os desde que el 9 de setiembre de 1948, bajo la direcci&oacute;n del Profesor Fernando Herrera Ramos, se fundaba la Sociedad Uruguaya de Cardiolog&iacute;a, que tuvo desde entonces un papel de liderazgo en la pr&aacute;ctica m&eacute;dica cardiovascular de nuestro pa&iacute;s. En esa d&eacute;cada de 1940-1950 se crearon la mayor parte de las sociedades cardiol&oacute;gicas del mundo occidental, con un impulso fermental dado por la fundaci&oacute;n de la Sociedad Interamericana en 1944, por iniciativa conjunta del Dr. Ignacio Ch&aacute;vez y el Dr. Paul D. White. </p>      <p>Para los m&eacute;dicos j&oacute;venes resulta dif&iacute;cil imaginar como trabajaba un cardi&oacute;logo en 1948, con una pr&aacute;ctica de estetoscopio y lapicera, con el casi &uacute;nico auxiliar de la electrocardiograf&iacute;a y con recursos terap&eacute;uticos limitad&iacute;simos. Hace 25 a&ntilde;os, cuando nuestra generaci&oacute;n comenzaba a transitar en la medicina, todav&iacute;a el sello que distingu&iacute;a a los cardi&oacute;logos era la destreza auscultatoria y la erudici&oacute;n electrocardiogr&aacute;fica. Evolucionar desde ese molde nos ha costado grandes esfuerzos. </p>      <p>La extraordinaria complejidad de la cardiolog&iacute;a actual, la ampliaci&oacute;n de su &aacute;mbito de acci&oacute;n y su diversificaci&oacute;n en numerosas subespecialidades, han impuesto desaf&iacute;os completamente nuevos, pues junto con estos enormes avances existe un peligro de dispersi&oacute;n y atomizaci&oacute;n de la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica. Debemos evitar que la especialidad se convierta en un conjunto heterog&eacute;neo y ca&oacute;tico de t&eacute;cnicas diagn&oacute;sticas e intervenciones, pues ello empobrece los resultados e incrementa los costos para el paciente y la comunidad. </p>      <p>La SUC aspira a ser un factor integrador de nuestra especialidad y dedica una gran parte de su actividad a la educaci&oacute;n m&eacute;dica continua, pues es el principal instrumento de cohesi&oacute;n y la &uacute;nica v&iacute;a de obtener excelencia asistencial. El objetivo central es la formaci&oacute;n de un cardi&oacute;logo cl&iacute;nico o cardi&oacute;logo general, que sea capaz de asistir al paciente en todas las etapas de la enfermedad, de analizar cr&iacute;ticamente la profusa informaci&oacute;n paracl&iacute;nica y tomar las decisiones apropiadas, basado en la mejor evidencia disponible. </p>      <p>Hasta hace poco mas de 15 a&ntilde;os el post-grado de cardiolog&iacute;a en el Uruguay se limitaba a tres semestres part-time. Hoy en la Comunidad Europea el entrenamiento en cardiolog&iacute;a dura cinco a&ntilde;os y es el programa mas largo de todas las especialidades m&eacute;dicas, con una pesada carga de trabajo en emergencia y unidades de agudos, por fuera de horarios normales. Muchas de las destrezas que un cardi&oacute;logo cl&iacute;nico debe dominar simplemente no exist&iacute;an cuando nuestra generaci&oacute;n comenz&oacute; el ejercicio profesional. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Necesitamos un esfuerzo conjunto de la Sociedad y la C&aacute;tedra de Cardiolog&iacute;a para enfrentar este desaf&iacute;o educativo que por momentos parece abrumador. Un post-grado de 3 a&ntilde;os con una mayor dedicaci&oacute;n horaria, el desarrollo de la residencia y el surgimiento de unidades docentes fuera del hospital universitario son pasos alentadores. Un programa educativo permanente para la acreditaci&oacute;n de los cardi&oacute;logos en ejercicio es una responsabilidad que ya hemos asumido y debemos perfeccionar. Todos los instrumentos que la Sociedad ha desarrollado en sus 60 a&ntilde;os de existencia deben estar al servicio de este objetivo estrat&eacute;gico. </p>  </font><i><font face="Verdana" size="2">     <p align="right">Dr. Horacio V&aacute;zquez</p> </font></i>      ]]></body>
</article>
