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Revista Uruguaya de Antropología y Etnografía

Print version ISSN 2393-7068On-line version ISSN 2393-6886

Rev. urug. Antropología y Etnografía vol.6 no.1 Montevideo June 2021  Epub June 01, 2021

http://dx.doi.org/10.29112/ruae.v6.n1.10 

Dossier

Apuntes de clase. Conferencias de Alberto Sobrero Formas y contenidos conceptuales de La ciudad1,2

Marina Pintos1 

Macarena Montañez2 

Ma. Jimena Pérez Lemos3 

1 Magister en Antropología de la Región de la Cuenca del Plata, Programa de Posgrados, FHCE. marinaxpintos@gmail.com

2 Magister en Antropología de la Región de la Cuenca del Plata, Programa de Posgrados, FHCE. macarenamontanez.pozodeagua@gmail.com

3 Magister en Antropología de la Región de la Cuenca del Plata, Programa de Posgrados, FHCE.

POLIS = URBS Y CIVITAS

Los latinos no tenían palabras para Polis y usaron dos términos: Urbs y Civitas. URBS: Urv (arar), puede asociarse a la leyenda de Rómulo y Remo (al arado del foso circular - ORBIS). Orbis da la idea de circunferencia: órbita de un planeta en torno al sol (Rómulo y Remo, que aran). CIVITAS, por otra parte, remite al aspecto social del PACTO. Todos los que están adentro son civis. Civitas casi es un término legal, jurídico, el ciudadano romano no puede ser condenado fuera de Roma. Por tanto estos dos conceptos son diferentes: Urbs dice “seamos uno” (ara, límite, confín), Civitas refiere al pacto social constituido por los ciudadanos que viven en la ciudad.

La historia de la ciudad mantendrá siempre la oposición URBS/CIVITAS, la noción de ciudad contiene la tensión entre estos conceptos. ¿Por qué es tan importante preguntarnos si existe la noción de la ciudad?

Antes de la Ciudad Moderna

Poco a poco la ciudad se transforma en centro de consumo. Urbs y Civitas remiten a una sola Urbs y una sola Civitas, como era Roma. Pero París era una ciudad a la que, en tanto que hija de Roma, se le otorgaba el derecho de convertirse en Urbs y Civitas. Lo alterno era la provincia. Y Roma era la Mater-Polis (metrópolis, la madre). En el Medioevo cambia la situación, Roma casi desaparece. Había que “ser Urbs”: construir muros, límites, ciudades amuralladas. En los años de 1500-1600 en la pintura, la ciudad se representaba desde lo externo: de la ciudad se veía sólo los muros. Siempre amurada, la ciudad era CERRADA. En 1650 aproximadamente, lo pictórico comienza a entrar en la ciudad y la ciudad SE ABRE (idea de mundo cerrado y abierto), no así en las colonias del Nuevo Mundo donde se construyen por esa época ciudades con el patrón de ciudad-muralla (La Habana, Cartagena, Montevideo, Colonia del Sacramento, las dos últimas en territorio uruguayo). De hecho la definición de ciudad en las enciclopedias clásicas en diferentes idiomas, dicen “población rodeada de un muro…” (el Prof. Sobrero invita a hacer una búsqueda en diversas ediciones, para confirmarlo). También se vinculará esto a la idea de lo diferente dentro de los muros de la Urbs. Urbs (O) y Civitas remite a una intersección de símbolos: lo diferente dentro de la Urbs. La ciudad europea varía luego de que se disuelve la Corona, o fin del período de monarquía absoluta, del derecho divino del rey. Sigue cambiando con la formación del Estado Nacional, como en España, Rusia (no Italia). Paris es un ejemplo de ciudad que nace como capital, ciudad capital. La estructura de la ciudad entonces comienza a cambiar, (ver Walter Benjamin: Paris, Capital del Siglo XIX). Nace la idea de la ciudad capital (en Italia, Roma-capital luego otras ciudades, Milán-ciudad comercial, Torino-ciudad industrial, etc.); surge también la idea de la ciudad nueva que trae consigo el fin de la ciudad vieja. A. Sobrero ubica exactamente el momento y el caso: el incendio de Londres que en 1666 destruyó la ciudad por completo, pero en el mismo lugar se levantó el nuevo Londres, una nueva ciudad que se levantó sobre las cenizas de la anterior.

Entre 1650 y 1750 se agrupa el Estado nacional, se acumulan riquezas gracias al comercio aunque la producción industrial no era mucha, no había aún generación de energía ni grandes maquinarias; en ese período se observa un cambio en la estética de las ciudades, ya no solo se contempla la seguridad, sino que se procura la belleza, construyendo fuentes, plazas, monumentos la ciudad se vuelve bellísima (e.g. la Fontana di Trevi en Roma); hay una política de estética de la ciudad.

En síntesis, antes de la segunda Revolución Industrial lo general era la ciudad con murallas, la ciudad defendida, vieja, fortificada, la fortaleza. Con la segunda Revolución nace la “ciudad capital”; nace la ciudad no industrial, sino comercial; según Sobrero, existía una idea de ciudad bajo la oposición Urbs/Civitas (Roma vs Milan), es decir diversas formas y usos de la ciudad. La definición del diccionario de inicios del 1700 de city o cité es poblamiento (en la Gran Enciclopedia de Diderot ya era todo “moderno”). La Francia de fines del 1600 y mitad del 1700 ya usaba el término ville (considerada moderna, la ciudad es el “coeur de la Ville”), mientras que en inglés surge el término “town”.

Las definiciones que encontramos en 1700 no son imprecisas pero muestran la dificultad de entender qué está sucediendo en la ciudad. El 700 marca la época de decadencia para Italia. En Italia no había dos términos (cité-ville), sino uno solo, la “cittá” (antes de la Gran Enciclopedia no era clara esta diferencia), y en español la situación es análoga a Italia: existe la “ciudad”. Ver www.gallica.fr (= obras publicadas en Francia hasta 1925, definición de ciudad de la Enciclopedia).

Nacimiento de la Ciudad Moderna

Entre 1720-80, en la ciudad europea ya no se encuentran muros defensivos. La ciudad cambia. A. Sobrero propone una fecha para el nacimiento de lo que llamamos ‘ciudad moderna’, no porque se aleje de la oposición Urbs/Civitas, sino porque a partir de allí la ciudad se organiza de otro modo. La fecha exacta es el 1 noviembre de 1755, hora 10.40: cuando se produce el terremoto de Lisboa, acompañado de un maremoto; catástrofe natural que no destruye solo las partes bajas de Lisboa sino que deja muy poco en pie en toda la ciudad y mata buena parte de su población (de 140.000 habitantes quedan 80.000). Entonces, por primera vez, se abre un debate sobre qué es la ciudad, se plantean preguntas sobre la relación de la ciudad y sus construcciones con leyes de la naturaleza.

Es sorprendente la rapidez con que surgen textos, ensayos, sobre el acontecimiento. El terremoto se asocia a un momento crucial del pensamiento europeo: con él se anticipa el fin del “optimismo” de la primera mitad del siglo de las Luces. Kant escribió tres ensayos que versan directamente sobre el terremoto. También escribieron sobre el acontecimiento Rousseau y Voltaire: (la crueldad de la naturaleza, la presencia del mal en la tierra, el azar al que se encuentra sometida la vida humana y el ataque directo a los portavoces de la teoría del tout est bien: “Il faut l’avouer, le mal est sur la terre”). Importantes pensadores del siglo XVIII establecen un debate epistolar sobre el significado del terremoto y su origen. Rousseau, Voltaire, Kant, dicen que hay algo que no funciona en la ciudad. Rousseau es anti-urbano; dice que el hombre ha desafiado a la naturaleza construyendo casas de siete pisos, ha construido en altura y vive en hacinamiento. En este debate, Voltaire que escribe poesía y ensayo, proclama la responsabilidad de la naturaleza, mientras que Rousseau sostiene que la culpa no es de la naturaleza sino del hombre.

Kant maneja argumentos, podría decirse, más científicos porque habla del tipo de construcción, proyecta casas con plataformas.

En ámbitos de gobierno se plantean ideas para reconstruir la ciudad, pero ¿cómo hacerlo y sobre todo en la zona del Bajo (La Baixa)? No se debe permitir la filtración del agua, había que hacer espacios desde donde se pudiera escapar: entonces, hacen un proyecto de plataforma móvil. El Marqués de Pombal, primer ministro del Rey de Portugal, llama a los mejores arquitectos y hace reconstruir Lisboa con edificaciones antisísmicas. Las avenidas de fines del 1700 son seguras. El terremoto propicia los comienzos del estudio de las estructuras de edificios que soporten los temblores de tierra. Lisboa se reconstruye.

Puede decirse entonces que es entre 1755 y 1756 cuando se descubre que la ciudad es estructuralmente muy complicada, se debate no solo sobre Qué es la ciudad sino Cómo debe ser la ciudad. La Enciclopedia de Diderot, en el último volumen, cita el terremoto de Lisboa.

La ciudad moderna y la segunda Revolución Industrial

Si de 1650 a 1750 había una política estética de la ciudad (la ciudad bella), de 1760 en adelante hablar de la ciudad implica pensar en su relación con la FÁBRICA, con el capitalismo incipiente. En una ciudad más bella ¿se vive acaso mejor por esa condición? Se plantea la posibilidad de una revolución en la forma de habitar de la gente, un habitar diverso, específico de la arquitectura urbana ¿la arquitectura puede actuar sobre las estructuras económicas o, por el contrario, la arquitectura es un efecto de las condiciones históricas?

De 1758 a 1770 comenzaba a funcionar el motor a vapor de la primera Revolución Industrial. En la primera mitad del 1800 nace la ciudad carbonífera - la ciudad mineral; la gente vive poco por enfermedades del pecho. El motor a vapor produce otra revolución: la industria METALÚRGICA Y TEXTIL; la ropa de lana que una mujer producía en un año ahora se produce en poco tiempo. ¿Por qué es importante entender este aspecto de la ciudad? Estudiar la ciudad moderna implica tomar en cuenta la historia del capitalismo. Engels, Marx, Weber, todos han escrito sobre la ciudad. Entender la ciudad es entender el modo de vivir de la gente, el “habitare”, el “vivire”. Friedrich Engels precisamente se refiere a la ciudad moderna como expresión del capitalismo y señala que no se puede hacer la ciudad ideal, que es una utopía. La única forma de cambio (para la ciudad) es el abatimiento del capitalismo, pero ¿abatir el capitalismo implica destruir la ciudad? (Crítica de Engels a la ciudad industrial). A diferencia de las variantes utopistas, no se propone ahora un modelo para la ciudad socialista; el futuro depende de la acción revolucionaria; las grandes ciudades constituyen el foco del movimiento obrero, en ellas comenzó a manifestarse por primera vez el antagonismo entre proletariado y burguesía. En el período que comprende la Segunda Revolución Industrial (1840-1870) la palabra clave es TRANSPORTAR, en términos de transporte de energía: primero se inventan los trenes para transportar carbón. El tren dinamiza el mercado y el comercio, las vías de comunicación generan un dinamismo que se da en toda Europa: en 1848 es posible recorrerla toda en tren. El desarrollo urbano quiebra con la historia de la ciudad antigua que partía de la oposición Urbs-civitas. La segunda revolución industrial lleva implícito el concepto de revolución URBANA, el incremento demográfico es un fenómeno de esa época. De a poco la clase operaria adquiere dominio en las ciudades, participa en el gran desarrollo urbano pero no son todos obreros, hay lumpen proletariado, grupos sin definición de clase. Cuando hablamos de CIUDAD MODERNA hablamos de la ciudad que nace en la Segunda Revolución Industrial (1830-1870) con la explosión demográfica, en París, Nápoles, Londres.

1831: Primera revuelta obrera

1848: Toda Europa estaba revuelta: no era esta vez una revuelta análoga a la Revolución Francesa, la revolución de la masa, sino la de una CLASE no organizada que se reunirá en el partido socialista. Este es el período de mayor expansión urbana. Por eso es clave que los autores identifiquen la verdadera ciudad moderna con ésta, con la ciudad de la Segunda Revolución Industrial. En 1830 con el nacimiento de la sociología, se comienza a dar cuenta de lo que está sucediendo en la ciudad. Autores como Le Play, Buret, Villermé, Engels, escriben sobre la condición de los más pobres, de la clase obrera.

Como ya se dijo, en este período la palabra clave era transportar: se trata de un mundo que comienza a exaltar la velocidad, la potencia (hoy encontramos la potencia del microchip, en ese sentido hoy estaríamos en el “Medioevo” de la Cuarta Revolución industrial). Los intelectuales Rousseau, Voltaire (Kant no tanto) hablaban mal de la ciudad, porque la vida humana no parecía compatible con la ciudad. Pensemos que en la actualidad estamos cuestionando el estilo de expansión que siguen algunas ciudades, como Dubai que con sus edificios de 150 pisos, representa todo un símbolo del poder centralizador y “urbanizador” del capitalismo.

La Tercera Revolución Industrial y el nacimiento de la Sociología Urbana

En el período que comprende la Tercera Revolución Industrial, desde 1870 a 1960, con las máquinas, el automóvil, etc. la palabra clave es TRANSFORMAR: la energía del vapor se transforma en energía eléctrica. Una máquina por sí sola no podía andar: el hombre tenía que producir carbón, luego transformaba carbón en energía. Si antes no se acumulaba la energía, eso se logrará en la Tercera Revolución Industrial, la energía no solo se puede acumular sino transportar y transformar. La ciudad cambia. Los automóviles intensifican los problemas del tráfico que se iniciaron en la Segunda Revolución Industrial. La forma de la ciudad es la del CENTRO y la PERIFERIA, la periferia con la fábrica.

La Tercera Revolución Industrial se caracteriza así por la transformación de la energía. Es la historia de la energía, de la capacidad del hombre de apoderarse de la energía, de procesarla para sus fines. La historia de la ciudad moderna, está marcada por la historia de la energía.

En la Cuarta Revolución industrial (1960-70 en adelante), el modelo anterior - el de la Tercera - no tendrá más sentido: perderá valor el centro de la ciudad. En la segunda y tercera revolución, es visible la condena de la ciudad por parte del intelectual: el tema de encontrarse en la ciudad de modo diverso. Los iluministas no aman la ciudad, los escritores de fines del siglo XIX como Víctor Hugo y Balzac, la ciudad es un infierno; Balzac no la ama, aunque la entiende. Es prácticamente el primero en desarrollar la idea de que la vida en la ciudad es anónima, diferente de la vida en el campo. Allí se nace con un rol definido que tiene que ver con el rol de los padres, en cambio el rol en la ciudad tiene como referente a la burguesía, que vive en la ciudad. El habitante de la ciudad es el burgués, pero en el anonimato de la ciudad los individuos pueden cambiar su condición, pueden pasar de pobre a ricos o emigrar. Los inmigrantes componen un fenómeno típicamente urbano, el “paisano” puede ascender en la escala social, pasando por la ciudad.

Balzac habla de tipos sociales, y en este sentido A. Sobrero se pregunta si no habría que ver el “nacimiento” de la sociología ya en la obra de Balzac, en sus descripciones de habitantes del Paris de la época. Paralelamente y en los años siguientes hay intelectuales que piensan en el sentido, el significado de las ciudades, surgen las vanguardias como el futurismo, el surrealismo y el entusiasmo por la aventura, el ansia de escapar a los roles predeterminados.

Más tarde, en los años 1960 se acentúa un período de exaltación de la ciudad, de la velocidad, del riesgo, de la vida en la ciudad como una aventura, en oposición a la monotonía de la vida en la campaña. Porque en todas las calles los hombres pueden encontrase y porque se es anónimo. La fuerza de la ciudad nace de la burguesía. El “burgués” vive en ciudades. Puede cambiar, puede ser tantas personas, puede hacer carrera, puede ser patrón de sí mismo, cambiar su propia condición.

La sociología, que en los comienzos se confunde con la antropología, nace en Francia entre 1830-1870 para entender qué está sucediendo con la ciudad. Autores como Frédéric le Play; LR Villermé, Buret, estudian la pobreza y la condición de las clases trabajadoras; estudian principalmente París. Le Play estudia la vida de la familia pobre de 1830, suscita más de trescientas monografías sobre familias, talleres, municipios o micro regiones. Villermé habla cara a cara con los obreros; por primera vez habla de “etnografía”, como descripción de costumbres del pueblo; su mundo es conocido ya, es un mundo citadino. F. Engels, tratará sobre la condición de la clase obrera en Manchester y Liverpool, principalmente. Si consideramos a Le Play, Villermé, Buret y Engels, el único que amaba la ciudad era Buret. Por primera vez usa el término “clase obrera”; señala que no existía el “mundo pobre” sino la “clase obrera”.

Nace aquí la sociología urbana. Precisamente, la sociología nace en la ciudad y estudia la ciudad, a diferencia de la antropología que desde la ciudad irá a estudiar a las poblaciones fuera de las ciudades. El profesor Sobrero recuerda que algunas de las categorías que Durkheim utiliza ya se encontraban en Balzac, los “tipos sociales” (de Paris) sería una categoría balzaquiana antes que durkheimiana.

La sociología nace entonces en ambiente urbano, mientras que la antropología nace con el estudio del “salvaje” (que vive en la selva, en aldeas, islas o lugares remotos, alejados de la densidad urbana occidental). Tylor (Primitive Culture) introduce el término “cultura” y la idea de que todo pueblo tiene cultura, es decir modos diversos de ver el mundo, diferentes según las poblaciones, independientemente de la “civilización” como estilo propio de las ciudades. Rousseau hablaba de los iroqueses como de los parisinos; también Locke hablaba de los iroqueses. Pero ninguno de ellos utiliza a los iroqueses como modelo posible del Estado democrático. Esta atención comenzará con el nacimiento de la etnografía científica (clásica), con Boas y Malinowski. Por primera vez, según Malinowski, se vivía en el pueblo que se estudiaba (estudio etnográfico).

Termina así la síntesis o cuadro sobre las revoluciones industriales, y urbanas, para finalizar con preguntas puntuales sobre la actualidad de la ‘autoridad’ disciplinaria sobre la ciudad.

¿Es posible, pues, la Antropología Urbana?

Volvamos a la ciudad según la oposición civitas/urbs. Esta oposición puede articularse a través de la civitas como la VARIEDAD, y la Urbs como la IDENTIDAD.

CIVITAS VS URBS

Variedad / identidad

Diferencia / igualdad

Abierta / cerrada (abierta en tanto puede “entrar” un extranjero y ser ciudadano)

Libertad / dominación

Diferencia entre ciudad (abierta) y ejército (en la Urbs son todos “iguales”, institución cerrada).

Hay varios ejemplos de “ciudad cerrada”: como protección de la ciudad, que tiende a ser dominada por la DIFERENCIA, por la VARIEDAD, a ser abierta a lo extranjero, se construye una “ciudad de iguales”; pero implica el retorno al VICUS (ALDEA, PUEBLO), i.e. no estamos ya ante una ciudad sino ante una anti-ciudad, lo contrario de una ciudad. El vicus es un mundo de iguales, es todo identidad. Vicus es una democracia perfecta.

Al límite de estas relaciones, variedad/identidad, abierta/cerrada, etc. tenemos también en la ciudad la tensión: globalización/localismo; global/local.

Se pelea actualmente por localismos, emergen movimientos separatistas; por eso el profesor Sobrero advierte sobre la idea que la ciudad comienza a “temblar”. La ciudad está abierta a todas las personas, a todo tipo de personas. Y como la ciudad está abierta a la diferencia, a la libertad, también permite la existencia de ciudades o pedazos de ciudades “cerradas”: dentro de muros, con sistemas de vigilancia y seguridad, con servicios auto suficientes.

Pasamos a la segunda pregunta: ¿Hay algo que decir todavía sobre la ciudad? Hay que tener presente dos autores, W. Benjamin y G. Simmel, enfatizando en el primero:

W. BENJAMIN: Benjamin nos permite pensar una “nueva etnografía” (ver por ej. “París capital del s. XIX”), que echa luz sobre la frontera entre la dimensión rutinaria y extraordinaria de la vida cotidiana, en particular, sobre la cotidianeidad moderna. Se interesa por cosas mínimas. El mundo moderno es el “mundo de las mercancías”, mundo que -perversamente- abre y prohíbe al mismo tiempo, en un solo gesto, el acceso del ser humano a toda la riqueza que el trabajo extrae de la Naturaleza. Así por ej. estudia la moda, en tanto característica de nuestra sociedad -la moda que cambia rápidamente- y en tanto contradicción: la moda es vestir como se visten los otros, pero entonces ya no soy yo; cuando visto como visten los otros (precisamente, cuando lo dice la moda), la moda cambia. Lo particular de la cotidianeidad moderna está en esta descripción de lo peculiar del conflicto que habita en el trato más “natural” del hombre con el mundo. Benjamin toma apuntes de todo: por ej. cuando la gente empieza a “comer afuera” (aunque se va a restaurantes desde 1700, en 1825 esto cobra importancia particular); también la historia del teatro, del periódico; observa que cuando comienzan a pasar los buses la gente empieza a trabajar más lejos. Habla de cómo el objeto (mercancía) aparece casi mágicamente, perfecto, mientras se esconde el proceso (mercancía aislada del proceso que la construye). También refiere a cómo aparecen cosas diversas propias de burgueses, estuches para lentes, para cigarros, etc. remiten a la individualidad y la distinción: soy como tú pero diferente. Aparece en el 1800 la idea de “envolver” (los estuches, el hecho de envolver regalos) (actualmente en Italia la envoltura o embalaje representa el 14% del precio de una mercancía). Benjamín observa cómo son expuestas las cosas, y también estudia cómo evitan los burgueses los propios sentimientos (“Je t’aime” es vulgar para ellos). Hace observaciones esparcidas, creando categorías particulares como la de los famosos pasajes y la figura del flaneur. Benjamin sueña el pasado. En Madame Bovary, la novela de G. Flaubert, se trataba de la libertad de SOÑAR (soñar es propio de la sociedad urbana y del burgués: no se soñaba en el Medioevo, el Quijote comenzó a soñar). El flaneur es el que va a ver la mercancía no para comprar, sino que va a disfrutar viéndola con la familia. Hoy vemos que se come, se vive en el centro comercial, todas las tiendas parecen como una casa, como el centro de una pequeña ciudad, el hombre se siente rico porque va a ver, como se iba a pasear por los pasajes en Paris. (Escena familiar actualmente: un domingo en un shopping, pasea el habitante de la ciudad, el capitalismo promete un mundo para todos. En la mirada está encerrada la ilusión de que un día se podrá acceder a ese objeto exhibido en la vidriera.)- Por lo tanto cobra fuerza la hipótesis de Benjamin: la idea de mercancía ha dominado toda la vida urbana. Mercantilización progresiva. Benjamin estudia otra cara que Marx; Marx estudia la producción, mientras Benjamin estudia cómo se articula todo el mecanismo, cómo sin saberlo, todos estamos mercantilizados; como hecho contemporáneo vemos una guerra en Irak que vale millones, no pensamos más en los muertos, sino en el HECHO ESTÉTICO de una información que comporta la incapacidad de narrar el mundo, de sentir verdaderamente la historia.

G. SIMMEL: (que influye a Boas) El antropólogo cuando estudia antropología “lejos” estudia poblaciones pequeñas (pocos): por ej. los nambikwara son pocos (identidad). Lévi-Strauss en Tristes Trópicos habla mal de Rio de Janeiro: “he sentido la idea de la muerte”; ciudad que huye, sucia, desordenada. Pero para Lévi-Strauss la identidad de una ciudad es INABARCABLE, (¿diríamos por eso que Lévi-Strauss está “contra” una antropología urbana?). Para otros antropólogos es fundamental hacer una antropología urbana, no una etnografía del Otro sino de mi mundo, que tenga capacidad de crear distancia. La antropología actual es un modo de estudiar las sociedades complejas, hoy debemos pensar en una nueva etnografía; una etnografía reflexiva donde sea posible tomar distancia de mi cultura. Toda nueva etnografía es crear distancia con el otro mundo, como si no fuese mi cuadra. Algo del otro, viendo la alteridad, tomar distancia cuando la visión de la sociedad se refleja sobre mí, tomar distancia para poder cambiar la mirada.

Interesa, pues, cómo se piensa la ciudad: LA CIUDAD MENTAL.

1. Conferencias del Profesor Alberto Sobrero, de la Universidad de La Sapienza de Roma, quien disertó los días 10 y 11 de junio 2010, invitado en el Curso Antropología de la Ciudad, Maestría de la Cuenca del Plata, FHCE. Reconstrucción en base a apuntes del curso.

2Publicado en Anuario de Antropología Social y Cultural en Uruguay 2010-2011, pp. 207-215.

3. Vicus, una de las modalidades de poblamiento rural romano; vocablo latino que viene de la raíz voikos, del griego “casa”, que por reducción del diptongo genera en latín vicus, “manzana de casas”, “villorrio”, etc. La palabra vecino, documentada en castellano a finales del siglo X, viene del latín vicinus, “vecino”, derivado del sustantivo latino vicus: lugar, barrio, pueblo, aldea, villorrio, asentamiento, colonia- Notar que Santo Tomás en su comentario I Politicorum, Lect.1, n23, utiliza el término “vicus” para aldea. En los párrafos anteriores explica cómo se forman los “vici” o grupos de vecinos a partir de la “domus”. Y dice que antiguamente los hombres vivían “dispersi per vicos”, no congregados en una ciudad.

4. La leyenda de Rómulo, el arado del foso circular, el sulcus primigenius, indica los cimientos de los muros de la ciudad. Los autores clásicos derivaban la palabra urbs (ciudad) de urvum, la curva de la reja del arado, o de urvo, “yo aro en círculo”; algunos la derivaban de orbis, una cosa curva, un globo, el mundo (Eliade; 1997(1976): 33-48) Eliade, Mircea 1997 (1976). “El mundo, la ciudad, la casa” 33-48. En: Eliade, M. 1997, Ocultismo, brujería y modas culturales. Paidós. Barcelona.

5. Ver Walter Benjamin: Paris, Capital of the Nineteenth Century (disponible en: http://www.casbarcelona.org/BenjaminParis.pdf)

6. Una explicación de A. Sobrero sobre el alcance de los términos: Paese, pueblo chico (300 personas). Menciona un caso donde solo vivían dos familias: los Eleuteri y los LIberati, en realidad todos siervos del Señor que fueron liberados (Eleuteri es la traducción latina de Liberati); en Umbría existió un régimen de semiesclavitud durante el Medioevo, 1200 aproximadamente. Ese tipo de pueblo - village - con 2 ó 3 familias, no pueden ser ciudades porque no son DIVERSOS. Siempre se constata un mecanismo demográfico absolutamente controlado. La dispersión demográfica era mínima, era un territorio circunscrito, bien delimitado.

7. (El 15 de noviembre se publica en París «La Relation véritable du tremblement de terre arrivé à Lisbonne». En diciembre del mismo año, la Gazette de Paris y el Mercure de Ámsterdam relataban la catástrofe, y en los Países Bajos circulaban “hojas volantes” en verso e ilustradas. En 1756 se multiplican esas narrativas fantásticas, siempre enriquecidas con nuevos pormenores y detalles escabrosos (cfr. CHANTAL, Suzanne (s/a): A vida quotidiana em Portugal ao tempo do terramoto. Tradução de Álvaro Simões. Lisboa: Libros do Brasil. Págs. 54-55).-)

8. En una carta dirigida al doctor Jean-Robert Tronchin el 24 de noviembre de 1755, Voltaire aborda por primera vez el tema del terremoto, y recoge las principales ideas que desarrollará en el Poème sur le désastre de Lisbonne y, más adelante, en 1758, en el famoso Cándido, donde justamente utiliza la escena de la ciudad destruida para atacar el optimismo de Leibtniz (Ver VOLTAIRE (2003): Cándido y otros cuentos. Traducción de Antonio Espina. Primera edición: 1974. Madrid: Alianza.

9. (VOLTAIRE (1756a): Poème sur le désastre de Lisbonne (en línea). En: Wikisource. San Francisco: Wikimedia Foundation, septiembre de 2007. En: http://fr.wikisource.org/wiki/Po%C3%A8me_sur_la_Loi_naturelle - v. 126)

10. (E.g. en una carta de Rousseau a Voltaire fechada el 18 de agosto de 1756 dice: “Sin apartarme del asunto de Lisboa, admita usted por ejemplo que la Naturaleza no construye veinte mil edificaciones de seis o siete pisos (en Lisboa) y que si los habitantes de esa gran ciudad hubieran estado más equitativamente distribuidos y menos hacinados los daños hubieran sido mucho menores y quizás, insignificantes”. Y, con respecto al comportamiento de la población a raíz del terremoto, Rousseau dice: “¿Cuánta gente desafortunada pereció en este desastre por haber regresado a sus casas para recuperar unos sus ropas, otros sus papeles y otros su dinero?”)

11. La primera Revolución Industrial no fue una revolución urbana, aunque la población también aumentó, sino que se asocia más bien con el embellecimiento de la ciudad.

12. Ver Engels: “Contribución al problema de la vivienda” (de las Obras Escogidas, de Marx y Engels, tomo 3, pág. 314-396) disponible en: http://www.nouvelleage.org/eng001.pdf - También el capítulo “Las grandes ciudades”, en La situación de la clase obrera en Inglaterra (1845), disponible en: http://www.archivochile.com/Ideas_Autores/engelsf/engelsde00008.pdf>

13. Ver Benjamin: La obra sobre los pasajes: el sentido alegórico de la figura del flaneur que deambula sin rumbo, “callejeando” por los pasajes de París pone de manifiesto la escisión que se produce entre el tiempo “productivo” y el tiempo dedicado a restaurar la fuerza de trabajo. El pasaje es el mundo de comercios en pasadizos tallados en la ciudad, donde transita el flaneur; los pasajes en Paris fueron antecesores de los centros comerciales, “templos de la mercancía”.

Nota: El texto corresponde por partes iguales a Marina Pintos, Macarena Montañez y Ma. Jimena Pérez Lemos.

Nota: La editora Sonnia Romero Gorski aprobó éste artículo

Recibido: 20 de Abril de 2021; Aprobado: 05 de Mayo de 2021

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