Introducción
El síndrome de Goodpasture, también conocido como enfermedad por anticuerpos contra la membrana basal glomerular (anti-MBG), es un trastorno autoinmune raro, clasificado como una vasculitis de pequeños vasos. Está mediado por autoanticuerpos dirigidos contra el colágeno tipo IV; componente esencial de la membrana basal glomerular y alveolar.1,2
Clínicamente, se manifiesta como un síndrome pulmón-riñón, definido por la asociación de glomerulonefritis rápidamente progresiva (GNRP) y hemorragia alveolar difusa.3
La GNRP suele expresarse en forma de hematuria, proteinuria y deterioro agudo de la función renal que puede evolucionar a insuficiencia renal terminal. Por su parte las manifestaciones pulmonares, son hemoptisis, disnea, tos y en casos graves insuficiencia respiratoria, secundarias a la hemorragia alveolar.2,3
Su incidencia global se estima entre 0.5 y 1.8 casos por millón de habitantes por año,4 y puede asociarse con una alta letalidad si no se diagnostica y trata de manera oportuna.2 Presenta un patrón bimodal por edad: entre los 20 y 30 años afecta principalmente a hombres, con predominio del compromiso pulmonar; mientras que entre los 60 y 70 años es más frecuente en mujeres, siendo el daño renal la manifestación predominante.4 Aunque se presenta con mayor frecuencia en personas de raza blanca, puede afectar a individuos de cualquier grupo étnico.5
El diagnóstico se basa en la presentación clínica y en la detección de anticuerpos anti-MBG mediante técnica de ELISA, complementado, cuando es posible, con hallazgos de inmunofluorescencia lineal en la biopsia renal. En los casos con alta sospecha clínica y de gravedad, el tratamiento puede iniciarse de forma empírica sin esperar confirmación histológica.5 El abordaje terapéutico incluye manejo inmunosupresor con corticoides y ciclofosfamida, además de plasmaféresis para eliminación rápida de autoanticuerpos circulantes.6,7
El presente caso describe una mujer de 61 años con síndrome pulmón-riñón en quien se confirmó el diagnóstico de síndrome de Goodpasture. A pesar de un abordaje terapéutico intensivo y multidisciplinario, la paciente presentó un desenlace fatal. La paciente autorizó de forma oral y escrita, el uso de la historia clínica y demás datos requeridos para la realización de este manuscrito.
Caso clínico
Mujer de 61 años con antecedentes personales de diabetes mellitus tipo 2, hipertensión arterial e hipotiroidismo, en tratamiento estable con metformina, glimepirida, carvedilol, combinación perindopril/indapamida/amlodipino y levotiroxina. Sin antecedentes de exposición a tabaco, tóxicos o agentes ambientales relevantes.
Consultó al servicio de urgencias por disnea progresiva de varios días de evolución, astenia y episodios intermitentes de hemoptisis. De forma ambulatoria se le había documentado anemia moderada en el hemograma.
Al ingreso, se encontraba consciente, tranquila y colaboradora, con frecuencia cardíaca de 110 latidos por minuto, presión arterial de 140/90 mmHg, frecuencia respiratoria de 21 rpm y saturación de oxígeno del 97 % al aire ambiente. Presentaba palidez mucocutánea sin evidencia de sangrados externos. El examen pulmonar sin crepitantes, ni sibilancias; el cardiovascular evidenció taquicardia regular, sin soplos, y el abdomen se palpaba blando e indoloro. Se observó edema con fóvea leve y simétrico en miembros inferiores.
Ante el cuadro de disnea y hemoptisis con signos de anemia, se solicitaron estudios iniciales orientados al enfoque de síndrome anémico y enfermedad respiratoria con posible origen alveolar.
En la tabla 1 se presentan los resultados de la paraclínica al ingreso, en la figura 1 la radiografía de tórax y en la figura 2A y 2B la tomografía computarizada de tórax.
Tabla 1: Paraclínica al ingreso. Abreviatura- PCR: proteína C reactiva, VSG: velocidad de eritrosedimentación

Figura 1: Radiografía de tórax del ingreso Se evidencian múltiples radiopacidades de características alveolares con infiltrados algodonosos bilaterales asociadas a infiltración parenquimatosa reticular y cardiomegalia.

Figura 2A: Tomografía computarizada de tórax simple en proyección axial que evidencia áreas de vidrio deslustrado en zonas periféricas asociado a áreas de infiltración alveolar bilaterales de predominio más central, sugestivos de hemorragia alveolar difusa.

Figura 2B: Tomografía axial computarizada de tórax simple en proyección coronal evidenciando amplio compromiso pulmonar bilateral tanto en ápices como en bases pulmonares por infiltrados alveolares y en vidrio deslustrado.
Con base en la combinación de hemoptisis, anemia severa e insuficiencia renal aguda sin causa obstructiva ni prerrenal evidente, se consideró un síndrome pulmón-riñón de probable origen inmunológico, planteándose como diagnóstico más probable el síndrome de Goodpasture. Se inició manejo transfusional con dos unidades de glóbulos rojos empaquetados, terapia de reemplazo renal emergente y pulsos de metilprednisolona intravenosa durante tres días consecutivos.
Considerando la alta sospecha diagnóstica, se solicitaron estudios inmunológicos e infecciosos complementarios (tabla 2).
Los cultivos bacterianos, micobacterianos y fúngicos resultaron negativos. Se detectaron anticuerpos anti-membrana basal glomerular en títulos elevados (> 200 mg/dL en dos muestras consecutivas), anticuerpos antinucleares (ANA) positivos en patrón granular 1:160 y anticoagulante lúpico positivo (49.9 s; razón 1.25), con niveles normales de complemento. Estos hallazgos confirmaron el diagnóstico de síndrome de Goodpasture.
Durante su estancia en la unidad de cuidados intensivos se realizaron seis sesiones de plasmaféresis, observándose mejoría clínica transitoria. Posteriormente, se indicó inmunosupresión con ciclofosfamida intravenosa a dosis de 180 mg cada 15 días. Sin embargo, 48 horas después de la primera dosis, la paciente presentó deterioro respiratorio agudo con hipoxemia y episodio de hemoptisis amenazante para la vida, con necesidad de soporte vasoactivo e intubación orotraqueal. Evolucionó a insuficiencia respiratoria hipoxémica refractaria y posteriormente a paro cardiorrespiratorio sin respuesta a maniobras avanzadas de reanimación, declarándose su fallecimiento en relación con insuficiencia respiratoria tipo 1.
Discusión
El síndrome de Goodpasture representa menos del 2% de las glomerulonefritis agudas, pero puede encontrarse hasta en el 15% de las glomerulonefritis con semilunas de curso rápidamente progresivo.4,8) Aunque su incidencia es baja y predomina en hombres jóvenes caucásicos, los desenlaces tienden a ser más desfavorables en adultos mayores.2
El mecanismo inmunopatogénico implica la ruptura de la estructura conformacional del dominio NC1 del colágeno tipo IV, lo que expone epítopos inmunogénicos previamente ocultos.9) Factores ambientales, como infecciones o ciertos medicamentos, pueden desencadenar esta exposición y activar linfocitos T CD4+ y producción de inmunoglobulina G (IgG) anti-MBG, con daño tisular mediado por complemento y neutrófilos.7,8 El alelo HLA-DRB1*15:01 se ha asociado a una mayor susceptibilidad genética y a formas más agresivas de la enfermedad.5,9
El diagnóstico requiere un alto índice de sospecha clínica, especialmente ante la combinación de hemoptisis e insuficiencia renal aguda con sedimento urinario activo. La detección de anticuerpos anti-MBG mediante ELISA presenta una sensibilidad mayor al 95% en fases activas de la enfermedad; no obstante, en formas seronegativas, la biopsia renal se convierte en la principal herramienta diagnóstica. Esta suele mostrar glomerulonefritis con semilunas en más del 50% de los glomérulos, con depósitos lineales de IgG sobre la membrana basal glomerular en inmunofluorescencia directa (IFI).2,5 En pacientes con compromiso pulmonar, los estudios imagenológicos evidencian infiltrados alveolares difusos, y en algunos casos se ha demostrado la presencia de depósitos lineales de IgG en biopsias alveolares.2
En la literatura, se han descrito casos con presentaciones atípicas que dificultan el diagnóstico oportuno, incluyendo manifestaciones extrapulmonares o hepáticas.3 En contraste, en el presente caso, la paciente presentó el fenotipo clásico del síndrome pulmón-riñón: hemoptisis, anemia severa, insuficiencia renal aguda y hallazgos radiológicos compatibles con hemorragia alveolar. Teniendo que en cuenta que la anemia observada, se interpreta como una consecuencia secundaria de la hemorragia alveolar, y no como una manifestación primaria del síndrome. La detección de anticuerpos anti-MBG en dos muestras consecutivas y la ausencia de datos sugestivos de otras etiologías inmunomediadas permitieron confirmar el diagnóstico de síndrome de Goodpasture sin necesidad de biopsia renal.
Frente a un cuadro de glomerulonefritis con semilunas y hemorragia pulmonar, es fundamental considerar diagnósticos diferenciales como las vasculitis anticuerpos anticitoplasma de neutrófilos (ANCA) positivas (granulomatosis con poliangeítis o poliangeítis microscópica), el lupus eritematoso sistémico (LES), la nefropatía por IgA y la nefropatía membranosa. Estas entidades se diferencian a partir de hallazgos clínicos, serológicos y patológicos.2,5)
La granulomatosis con poliangeítis (GPA) es una vasculitis necrosante que afecta vasos de pequeño y mediano calibre, caracterizada por inflamación granulomatosa multiorgánica. Más del 90% de los pacientes desarrollan compromiso pulmonar o del árbol traqueobronquial, y un porcentaje significativo presenta glomerulonefritis. Radiológicamente, es común observar nódulos cavitados, consolidaciones o vidrio deslustrado; además, pueden hallarse lesiones en piel, sistema nervioso periférico, tracto respiratorio superior y vasos medianos.10 En el presente caso, la ausencia de ANCA, lesiones nodulares, manifestaciones extrapulmonares y hallazgos granulomatosos en lavado broncoalveolar, junto con una baja probabilidad pretest para GPA, hicieron improbable este diagnóstico.
En cuanto al LES, si bien puede generar neumonitis y nefritis lúpica en contexto de "flare" lúpico, la hemorragia alveolar difusa es una manifestación rara.11 En este caso, la paciente no presentaba manifestaciones articulares o cutáneas u otros criterios de actividad lúpica, como consumo de complemento, sedimento urinario activo, por lo que la probabilidad de debut de LES con compromiso pulmonar y renal simultáneo era baja.
Respecto al síndrome antifosfolípido (SAF), su forma catastrófica se asocia con trombosis en múltiples lechos vasculares que desencadenan disfunción multiorgánica y alta mortalidad en corto plazo. Aunque puede haber compromiso renal y pulmonar, la hemorragia alveolar difusa es poco frecuente.12,13 En este caso, la ausencia de eventos trombóticos macroscópicos y de disfunción multiorgánica por trombosis sistémica no apoyó este diagnóstico.
El tratamiento del síndrome de Goodpasture combina inmunosupresión intensiva con eliminación de autoanticuerpos circulantes mediante plasmaféresis. El esquema clásico con corticoides a altas dosis, ciclofosfamida y plasmaféresis diaria continúa siendo el estándar terapéutico y puede mejorar la supervivencia si se inicia precozmente.2,7,8 En etapas avanzadas, la recuperación de la función renal es infrecuente. Recientemente, se ha descrito el uso de imlifidasa (IdeS), una endopeptidasa que degrada IgG y reduce la necesidad de terapia de reemplazo renal en casos refractarios.7 Hasta el 40 % de los pacientes pueden presentar doble positividad anti-MBG/ANCA, con mayor riesgo de recaídas y necesidad de inmunosupresión prolongada.4,8
En el caso descrito, a pesar del abordaje terapéutico oportuno con metilprednisolona, plasmaféresis y ciclofosfamida, la evolución fue desfavorable, lo que subraya el impacto del diagnóstico tardío y de la edad avanzada en el pronóstico. Este caso refuerza la necesidad de un abordaje multidisciplinario temprano y de considerar el síndrome de Goodpasture dentro del diagnóstico diferencial de los pacientes con hemorragia alveolar y disfunción renal aguda, incluso en ausencia de confirmación histológica. El conocimiento creciente sobre su patogenia y las nuevas terapias biológicas abren perspectivas para mejorar la supervivencia y reducir la morbimortalidad asociada a esta entidad.
Conclusiones
El síndrome de Goodpasture es una entidad autoinmune infrecuente, pero potencialmente mortal, que requiere una alta sospecha clínica para su diagnóstico temprano. A pesar de los avances terapéuticos, el pronóstico sigue siendo pobre en casos con compromiso grave al momento del diagnóstico. En el presente caso, la ausencia de una biopsia renal no impidió alcanzar un diagnóstico sustentado en los hallazgos clínicos, radiológicos y serológicos. Por lo que, la detección de anticuerpos anti-MBG continúa siendo una prueba diagnóstica relevante con alta sensibilidad y especificidad, incluso en contextos donde el acceso a biopsia renal está limitado. Su interpretación debe siempre contextualizarse con el cuadro clínico y estudios complementarios, como lo demuestra el caso aquí presentado.














