Introducción
La hipertensión portal debida a cirrosis origina el desarrollo de colaterales portosistémicas, entre ellas las várices esofágicas, presentes en aproximadamente 30% de los pacientes cirróticos al momento del diagnóstico 1. La hemorragia por ruptura de várices esofágicas es una complicación grave y potencialmente mortal, responsable de hasta el 80% de los episodios de sangrado digestivo en la cirrosis.
Se estima que la tasa anual de primer sangrado variceal oscila entre 5% y 15% 1 dependiendo de factores de riesgo como el tamaño de las várices y la severidad de la cirrosis. Además, una vez ocurrida una hemorragia variceal, la probabilidad de resangrado alcanza ~ 60% a los 1-2 años a pesar del tratamiento.
A pesar de los avances en el manejo (medidas farmacológicas, endoscópicas y de cuidados intensivos), la hemorragia variceal continúa asociándose con una elevada mortalidad en pacientes con cirrosis 1). Estas cifras subrayan la importancia de la profilaxis primaria, cuyo objetivo es prevenir el primer episodio de sangrado en pacientes con várices de alto riesgo antes de que ocurra la hemorragia.
Las guías clínicas actuales recomiendan el uso de β-bloqueadores no selectivos (NSBB), como propranolol o nadolol, para la profilaxis primaria de la hemorragia variceal 1). La eficacia de estos fármacos se atribuye a la reducción del flujo portal mediada por el bloqueo β-1 (disminución del gasto cardíaco) y β-2 (vasoconstricción esplácnica refleja) que disminuye la presión portal.
Carvedilol, un β-bloqueador no selectivo de introducción más reciente, posee además actividad antagonista α1-adrenérgica; este efecto dual produce vasodilatación esplácnica e induce una disminución adicional de la resistencia intrahepática, lo que se traduce en una reducción más pronunciada del gradiente de presión venosa hepática (HVPG, por sus siglas en inglés) 1).
En estudios hemodinámicos, carvedilol ha mostrado ser 2 a 4 veces más potente que propranolol en el bloqueo β-adrenérgico y lograr reducciones mayores del HVPG 2). Sin embargo, solo 40% de los pacientes tratados con NSBB logran la meta terapéutica de disminución del HVPG (≤ 12 mmHg o 20 % del basal) 1). De interés, carvedilol puede conseguir respuesta hemodinámica en una proporción considerable de pacientes que no responden adecuadamente al propranolol, lo que sugiere un potencial beneficio clínico en este subgrupo.
A pesar del fundamento fisiológico y los hallazgos iniciales favorables, existe controversia sobre si carvedilol ofrece ventajas clínicamente significativas sobre propranolol en la prevención del sangrado variceal.
Algunos ensayos controlados han sugerido mayor eficacia de carvedilol en prevenir la primera hemorragia variceal en comparación con propranolol, mientras otros estudios no han demostrado diferencias significativas en los desenlaces clínicos 3).
Una revisión sistemática previa enfocada en parámetros hemodinámicos encontró que carvedilol logró reducciones más pronunciadas del HVPG tanto a corto como a largo plazo, en comparación con propranolol, aunque con disminución más marcada de la presión arterial media 2). No obstante, no estaba claro si estas mejorías hemodinámicas se traducen en una reducción de la incidencia de complicaciones clínicas o de progresión de la enfermedad 2). Hasta hace pocos años, la evidencia en profilaxis primaria seguía siendo limitada y con resultados conflictivos, por lo que se consideraba necesario acumular más ensayos clínicos antes de reemplazar a propranolol por carvedilol como terapia de primera línea.
Recientemente, nuevos estudios y metanálisis han aportado datos adicionales. Un metanálisis en red de 33 ensayos (3188 pacientes) indicó que carvedilol podría asociarse con menor riesgo de hemorragia variceal y mejor supervivencia en comparación con otros β-bloqueadores 4). En dicho análisis, carvedilol se posicionó como el NSBB con mayor beneficio en supervivencia y con menor frecuencia de eventos adversos entre pacientes con várices gastroesofágicas 4). Sin embargo, persisten vacíos en la literatura respecto a su perfil comparativo de eficacia y seguridad versus propranolol en distintos contextos clínicos, ya que muchos estudios individuales tuvieron tamaño de muestra limitado o metodologías heterogéneas, además se incluyeron más estudios en esta nueva revisión.
Metodología
Esta revisión sistemática y metaanálisis se realizó y reportó siguiendo las directrices del Manual Cochrane para Revisiones Sistemáticas de Intervenciones y los lineamientos de la Declaración PRISMA (Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-Analysis). El estudio está registrado en PROSPERO con la identificación CRD420251118849. El protocolo se modificó una vez en el sistema PROSPERO, actualizando la edad de los pacientes de acuerdo con los artículos encontrados.
a) Estrategia de búsqueda y extracción de datos6 7 9
Se desarrolló una estrategia de búsqueda amplia para identificar literatura relevante. Dos investigadores, realizaron búsquedas sistemáticas en Medline/PubMed, Embase y la Biblioteca Cochrane (Central Register of Controlled Trials), desde el inicio de cada base de datos hasta diciembre de 2024, sin restricción de idioma. Se utilizaron términos estandarizados (MeSH/Emtree) y palabras clave relacionadas con la condición y las intervenciones, incluyendo "cirrosis", "hipertensión portal", "várices esofágicas", "hemorragia variceal", "carvedilol" y "propranolol". También se consultó ClinicalTrials.gov para estudios en curso o no publicados que cumplieran con los criterios de inclusión.
,,La revisión de títulos y resúmenes fue realizada por los autores (PA y EA) según criterios predefinidos de elegibilidad. Las discrepancias se resolvieron por consenso, con intervención de un tercer revisor (NR) si era necesario. La revisión de textos completos siguió el mismo esquema de screening, documentando sistemáticamente las razones de exclusión.
La extracción de datos fue llevada a cabo independientemente por dos revisores utilizando un formulario previamente diseñado y pilotado. Se extrajeron características del estudio (diseño, año, país), características de la población (número de pacientes, criterios de inclusión), detalles de las intervenciones (dosis) y resultados (eventos de sangrado, mortalidad). Las discrepancias se resolvieron mediante revisión conjunta y consulta con un tercer revisor si era necesario (NR).
b) Evaluación de la calidad
La calidad metodológica fue evaluada de manera independiente por dos revisores utilizando la herramienta Cochrane Risk of Bias 2.0 (RoB 2) para ensayos aleatorizados. (PB y EA). Cada dominio fue calificado como "bajo riesgo", "alguna preocupación" o "alto riesgo" de sesgo, otorgando una valoración global. Las discrepancias se resolvieron por consenso. Los resultados de calidad se utilizaron en análisis de sensibilidad excluyendo estudios con alto riesgo de sesgo. Además, la certeza de la evidencia para cada desenlace principal fue graduada mediante el enfoque GRADE, considerando factores como sesgo, inconsistencia, indirecta, imprecisión y sesgo de publicación, categorizando la evidencia como alta, moderada, baja o muy baja.
c) Análisis estadístico
El análisis estadístico se realizó utilizando el modelo de efectos aleatorios debido a heterogeneidad clínica y metodológica anticipada. El riesgo relativo fue calculado usando los pacientes con disminución del gradiente venoso hepatico con efecto sostenido a por más de 90 días. La heterogeneidad estadística se evaluó mediante el estadístico I² de Higgins, considerando sustancial una heterogeneidad >50%. El sesgo de publicación se evaluó visualmente mediante gráficos en embudo (funnel plots). Los análisis estadísticos se realizaron con software especializado (Review Manager 5.4). Los resultados se presentan mediante gráficos de bosque (forrest plot).
Se siguieron las directrices PRISMA en todo momento, incluyendo la documentación del proceso en un diagrama de flujo y tablas resumen de características y calidad. El manuscrito y análisis fueron revisados por todos los autores para garantizar precisión metodológica y claridad de los hallazgos, asegurando conclusiones fiables sobre la comparación entre carvedilol y propranolol en profilaxis primaria de sangrado variceal. El desenlace primario prespecificado fue incidencia del primer episodio de hemorragia variceal. Este desenlace fue seleccionado por su relevancia clínica directa y porque representa el objetivo fundamental de la profilaxis primaria en pacientes con cirrosis e hipertensión portal.
Resultados
a) Identificación y selección de estudios
La búsqueda inicial arrojó un total combinado de aproximadamente 167 registros. Tras la evaluación, se eliminaron registro duplicados y aquellos que no cumplían los criterios de inclusión. Finalmente, se incluyeron en la revisión un total de 7 estudios: 6 ensayos clínicos aleatorizados (ECA) y 1 estudio observacional comparativos que cumplían todos los criterios de inclusión con relevancia clínica significativa, sin embargo, no se incluyó para el metaanálsis. Los detalles de la inclusión y exclusión de los artículos hallados son descritos en el flujograma PRISMA. Figura 1
b) Características de los estudios incluidos
En la tabla 1 se presentan las características de los estudios incluidos (> 50.000 pacientes en bases de datos electrónicas). De los ensayos clínicos, 3 estudios incluyeron como desenlace clínico la disminución del gradiente de presión hepática en pacientes con cirrosis e hipertensión portal con várices esofágicas, los cuáles fueron incluidos en la síntesis cuantitativa.
Tabla 1: Características principales de los estudios incluidos (ECA y observacional comparativo). Abreviaturas- ECA: ensayo clínico aleatorizado; HVPG: gradiente de presión venosa hepática; EVL: ligadura endoscópica de várices; PHG: gastropatía hipertensiva portal; EA: eventos adversos; FC: frecuencia cardíaca.
b) Evaluación de calidad y riesgo de sesgo
Los estudios observacionales presentaron un riesgo de sesgo moderado a alto, inherente a su diseño no aleatorizado.
El gran estudio de Ismail aplicó emparejamiento por puntaje de propensión para equilibrar factores de confusión conocidos (edad, severidad de la enfermedad hepática, comorbilidades cardiovasculares, etc. 5). Aun así, podrían existir variables no medidas que influyan en la elección del β-bloqueador (por ejemplo, preferencias del médico, tolerancia previa del paciente) y en los desenlaces. La calidad de este estudio es robusta en términos de tamaño muestral y seguimiento, pero se considera evidencia de menor nivel (nivel de evidencia III) en comparación con los ECA. Por lo comentado anteriormente este estudio fue incluido únicamente en la síntesis narrativa debido a su relevancia clínica y gran tamaño muestral. Sin embargo, no se incorporó al metaanálisis porque su diseño no aleatorizado introduce un riesgo significativo de confusión residual aun después del emparejamiento por puntaje de propensión. Para mantener la solidez metodológica y evitar mezclar evidencias de niveles distintos, se decidió restringir el metaanálisis exclusivamente a ensayos clínicos aleatorizados.
No se detectó presencia de sesgo de publicación significativo. La inspección visual del gráfico de embudo (Figura 2) para el desenlace de hemorragia variceal no mostró asimetría evidente 1, aunque el número de ECA incluidos (n = 6) es limitado para una evaluación formal. De igual modo, el análisis de sensibilidad de la red bayesiana no indicó efectos de estudios pequeños en los resultados de eficacia 1).
c) Síntesis Cuantitativa
El análisis de datos no mostró diferencias estadísticamente significativas en la reducción del gradiente de presión venosa hepática entre carvedilol y propranolol para la profilaxis del sangrado variceal esofágico (RD: 0,01; IC 95%: -0,31 a 0,33; p = 0,96) (Figura 3).
El modelo de efectos aleatorios se utilizó debido a la heterogeneidad significativa entre los estudios (I² = 81%; p = 0,005).
El funnel plot no muestra una asimetría evidente que sugiera sesgo de publicación; sin embargo, el reducido número de ensayos (n=3) impide una interpretación concluyente. Esto debido al número limitado de estudios (< 10), se utilizó únicamente funnel plot como herramienta exploratoria. Además, se difirió aplicar prueba de Egger, siguiendo recomendaciones metodológicas para metaanálisis pequeños.
Discusión
Aunque nuestro metaanálisis no evidenció una diferencia estadísticamente significativa entre carvedilol y propranolol en la reducción del gradiente de presión venosa hepática (RD: 0,01; IC 95 %: -0,31 a 0,33; p = 0,96), esta conclusión contrasta con hallazgos previos que favorecen a carvedilol.
Bañares et al 11 demostraron que carvedilol indujo una reducción mayor en el HVPG comparado con propranolol (-19 ± 2 % vs -12 ± 2 %; p < 0,001) y logró una respuesta hemodinámica más frecuente (reducción ≥ 20 % o ≤ 12 mm Hg; p < 0,05).
Metaanálisis posteriores respaldan esta superioridad: Aguilar-Olivos et al. 12 encontraron una diferencia media de reducción en HVPG significativamente mayor con carvedilol (MD: -2,21; IC 95 %: -2,83 a -1,60; p < 0,00001), mientras que otro metaanálisis de siete ensayos clínicos aleatorizados confirmó una mayor eficacia de carvedilol sin heterogeneidad significativa (MD: 1,08; IC 95 %: 0,61-1,54; p < 0,00001) 3.
Sin embargo, algunos estudios no han reportado diferencias clínicas relevantes, posiblemente debido a variaciones en dosis, duración del tratamiento o características basales de la población 13).
En conjunto, aunque la evidencia previa sugiere una ventaja hemodinámica de carvedilol, la heterogeneidad metodológica y los posibles efectos adversos -como la hipotensión arterial- obligan a interpretar estos resultados con cautela y resaltan la necesidad de investigaciones adicionales.
En resumen, carvedilol demostró ventajas hemodinámicas claras sobre propranolol (mayor descenso de la presión portal y mayor fracción de pacientes con respuesta adecuada), sin traducirse en diferencias significativas en la prevención del primer sangrado variceal o en la supervivencia en los ensayos controlados disponibles 13). Ambos fármacos reducen sustancialmente el riesgo de hemorragia respecto a no tratar (en comparación indirecta con placebo, carvedilol, propranolol y nadolol disminuyen 50-75% el riesgo de sangrado variceal) 8).
Las comparaciones directas sugieren que carvedilol es al menos igual de eficaz que propranolol en profilaxis primaria y podría ser ligeramente superior en ciertos aspectos (mejor respuesta hemodinámica, menor ocurrencia de complicaciones de cirrosis a largo plazo según datos no aleatorizados).
La calidad de la evidencia para diferencias en desenlaces duros es baja, pues está basada en ECA pequeños y heterogéneos. De acuerdo con Cochrane (2018), la certeza de la evidencia es baja a muy baja para sangrado y eventos adversos, y moderada para la superioridad de carvedilol en reducir HVPG 10).
Conclusiones
En pacientes con cirrosis e hipertensión portal, carvedilol y propranolol son estrategias farmacológicas efectivas para la profilaxis primaria de la hemorragia por várices esofágicas.
Los hallazgos de esta revisión sistemática indican que carvedilol es al menos tan eficaz como propranolol en prevenir el primer sangrado variceal, sin diferencias significativas en la mortalidad a corto-medio plazo.
Carvedilol ofrece la ventaja de una mayor reducción del gradiente de presión portal, lo que sugiere un mecanismo de protección potencialmente superior. Aunque los ensayos clínicos no demostraron diferencias estadísticamente significativas en los desenlaces clínicos primarios, la tendencia de los datos y la evidencia de estudios observacionales recientes apuntan a un posible beneficio incremental de carvedilol, traducido en menor incidencia de hemorragia, descompensación y muerte en la práctica real.
Los β-bloqueadores no selectivos continúan siendo la piedra angular en la prevención primaria de la hemorragia variceal en pacientes con cirrosis e hipertensión portal. Sobre la base de la evidencia sintetizada, carvedilol puede considerarse una opción terapéutica particularmente atractiva en aquellos pacientes que toleran adecuadamente la reducción de la presión arterial, debido a su mayor efecto hemodinámico sobre el gradiente de presión venosa hepática.
Este perfil podría traducirse en un beneficio clínico en subgrupos específicos, especialmente en quienes presentan hipertensión portal clínicamente significativa o en quienes no alcanzaron una respuesta hemodinámica adecuada con propranolol.
Por otro lado, propranolol continúa siendo un fármaco eficaz y ampliamente disponible, que puede resultar preferible en pacientes con hipotensión basal, bradicardia, comorbilidades cardiovasculares o antecedente de intolerancia al carvedilol.
Dado que los ensayos clínicos incluidos no mostraron diferencias consistentes en desenlaces como primer episodio de sangrado variceal o mortalidad, la elección del β-bloqueador debe individualizarse, considerando el estado hemodinámico, el estadio de la enfermedad hepática (Child-Pugh), las características del paciente y la tolerancia farmacológica durante la titulación inicial.
Independientemente del agente seleccionado, se recomienda un monitoreo clínico estrecho, especialmente durante las primeras semanas de tratamiento, con vigilancia de presión arterial, frecuencia cardíaca y síntomas de hipotensión, para optimizar la seguridad del paciente y asegurar el logro del objetivo terapéutico.
La evidencia actualmente disponible proviene de ensayos clínicos pequeños, heterogéneos y con limitaciones metodológicas que afectan la certeza global de los resultados, por lo que existe una necesidad clara de ensayos clínicos aleatorizados multicéntricos, con mayor tamaño muestral y adecuado cegamiento, que permitan evaluar con precisión el impacto comparativo de carvedilol y propranolol en desenlaces clínicos relevantes.
Futuros estudios deben priorizar desenlaces centrados en el paciente, como primer sangrado variceal, mortalidad, progresión de la hipertensión portal y calidad de vida, complementando los análisis hemodinámicos. La estandarización de dosis, duración del tratamiento y criterios de respuesta, así como la selección homogénea de pacientes, facilitará la comparación entre estudios y reducirá la heterogeneidad observada.
Asimismo, será importante el desarrollo de análisis por subgrupos preespecificados, considerando variables como el estadio de la cirrosis, el HVPG basal, la etiología hepática y la presencia de hipertensión portal clínicamente significativa, con el objetivo de identificar poblaciones que podrían beneficiarse de manera diferencial de cada intervención.
Finalmente, se requieren estudios que evalúen la seguridad a largo plazo de carvedilol en cirrosis más avanzada, así como su impacto en complicaciones como ascitis, encefalopatía hepática y hemorragias no variceales. A nivel de síntesis de evidencia, futuros metaanálisis deberán integrar tablas GRADE completas, análisis de sensibilidad rigurosos y métodos más robustos de detección de sesgo de publicación, aprovechando el mayor número de estudios que se espera en los próximos años. Tablas 2 3, 4, 5, 6.






















