Introducción
El virus Oropouche (OROV) constituye una causa importante de enfermedades arbovirales en América Latina. Fue identificado por primera vez en un paciente de Trinidad y Tobago y ha afectado históricamente a la región amazónica de Brasil. Con el tiempo, se ha extendido a otros países como Perú, Panamá, Colombia y Cuba 1,2,3,4. La emergencia y reemergencia del OROV sugieren la influencia de patrones estacionales, con un predominio durante la época de lluvias, así como de cambios ambientales y climáticos que favorecen la distribución de los vectores y la deforestación, sumados a la actividad humana intrusiva (5,6,7.
El OROV perteneciente a la familia Peribunyaviridae, se transmite a los humanos por artrópodos vectores, siendo Culicoides paraensis el principal vector implicado. 6,7 La infección por OROV a menudo presenta síntomas similares a los de otros arbovirus, lo que hace necesario realizar un diagnóstico diferencial. La detección se puede realizar a través de pruebas de anticuerpos o pruebas moleculares 8,9. Actualmente no existen vacunas ni antivirales contra el OROV; por lo tanto, el tratamiento se centra en el manejo de los síntomas. Los esfuerzos se basan en la prevención; comprenden estrategias de control de vectores y la protección personal 8,10.
Se han publicado numerosos estudios sobre los aspectos clínicos, epidemiológicos y moleculares del OROV, así como sobre el desarrollo de vacunas y la relación entre la emergencia de este virus y las características ambientales. Estos estudios proporcionan información importante para una mejor comprensión de este arbovirus. El objetivo de la presente revisión es presentar información concisa, integral y actualizada sobre la estructura del OROV, su transmisión, sintomatología e inmunopatogénesis; comparar sus principales características con otros arbovirus para facilitar el diagnóstico diferencial; y describir el abordaje de los síntomas causados por la infección, así como las estrategias para su prevención, de modo que contribuya a profundizar el conocimiento sobre este virus y así promover el interés para el desarrollo de futuras investigaciones y estrategias de control.
Metodología
Diseño del estudio
Este estudio se desarrolló como una revisión narrativa de la literatura, orientada a explorar y sintetizar información relevante sobre el virus Oropouche (OROV). Para ello, se revisó un total de 207 artículos, de los cuales se seleccionaron 50 que cumplían con los criterios de inclusión y aportaban información pertinente para el análisis. La revisión se centró en proporcionar una síntesis crítica y actualizada sobre los aspectos seleccionados, sin realizar un análisis cuantitativo de datos ni seguir las guías estrictas de una revisión sistemática.
Fuentes de información
Se consultaron bases de datos científicas reconocidas por su confiabilidad y relevancia en el ámbito de las ciencias de la salud. Entre las fuentes revisadas se incluyen:
PubMed, Scielo, Google Académico, Dialnet, Scopus.
Estrategia de búsqueda
La estrategia de búsqueda se basó en la combinación de términos clave en español e inglés relacionados con los temas y subtemas de interés, utilizando operadores booleanos para optimizar la recuperación de información relevante. Se incluyeron palabras y frases específicas como:
En español: “Virus Oropouche”, “Epidemiología del OROV”, “Diagnóstico del virus Oropouche”, “Diagnóstico diferencial Oropouche”, “Tratamiento del virus Oropouche”, “Transmisión del OROV”, “Impacto ambiental del virus Oropouche”, “Tratamiento de OROV”, “Antivirales para el OROV”, “Vacuna contra el OROV”
En inglés: “Oropouche virus, OROV”, “Epidemiology, outbreaks, emerging infectious diseases OROV”, “Diagnosis, molecular diagnosis, differential diagnosis OROV”, “Treatment, clinical management, supportive care OROV”, “Transmission, vectors, arboviral diseases OROV”, “Environmental impact, ecological factors OROV”, “Antivirals, antiviral therapy OROV”, “Vaccine, vaccine development, immunization OROV”
Se aplicaron filtros para priorizar artículos publicados en los últimos 10 años, aunque se incluyeron referencias más antiguas de carácter histórico cuando fueron pertinentes. Adicionalmente, se consultaron fuentes específicas relacionadas con otros arbovirus con el fin de establecer comparaciones de aspectos relevantes para enriquecer el análisis sobre el OROV.
Criterios de selección
Inclusión: Artículos científicos publicados en revistas revisadas por pares, documentos históricos relevantes, informes y revisiones que abordan aspectos clave del OROV.
Exclusión: Publicaciones no académicas, artículos duplicados o cuya relevancia temática no se ajustaba al esquema estructural propuesto.
Esquema de selección
Identificación: Se realizó una búsqueda preliminar en cada base de datos utilizando los términos clave.
Filtrado inicial: Se revisaron los títulos y resúmenes para identificar publicaciones potencialmente relevantes.
Evaluación completa: Se leyó el texto completo de los artículos seleccionados para confirmar su pertinencia.
Inclusión final: Se seleccionaron aquellos artículos que cumplieron con los criterios establecidos y aportaron valor a los temas definidos.
Resultados
El virus Oropouche (OROV) es un arbovirus predominante en la región amazónica de Brasil, Venezuela y Perú 1, ha experimentado la emergencia y reemergencia en varios países de América Latina en los últimos años incluyendo Brasil, Colombia, Perú y Cuba 2,4,11,12,13.
a) Estructura del OROV
El OROV pertenece a la familia Peribunyaviridae, género Orthobunyavirus; su genoma de ARN monocatenario está compuesto de tres segmentos, cada uno de los cuales codifica proteínas clave en el proceso de infección: El segmento Grande (L) codifica la enzima ARN polimerasa dependiente de ARN (RdRp), responsable de la síntesis de nuevas copias del genoma viral en el citoplasma de la célula infectada; el segmento Mediano (M) codifica la proteína no estructural NSm, la cual se relaciona con el ensamblaje y gemación del virus; y el segmento Pequeño (S) codifica la proteína de la nucleocápside (N) que participa en la transcripción y replicación viral, adicionalmente codifica una proteína no estructural (NS) 6,14.
Existen tres linajes genéticos de OROV basados en el gen N: genotipo I, que se encuentra actualmente en Brasil, Trinidad y Tobago; el genotipo II, presente en Panamá, Brasil y Perú; y el genotipo III, distribuido en Brasil y Perú 1. Posteriormente, se aisló el genotipo IV, que parece estar restringido a la región del Amazonas 15. El OROV puede generar biodiversidad a través del reordenamiento, un fenómeno que ocurre cuando dos virus genéticamente relacionados infectan la misma célula susceptible al mismo tiempo dando lugar a una nueva progenie por la mezcla de los segmentos genómicos L, M y S de los virus parentales. Este proceso puede tener implicaciones importantes debido a la posibilidad de que surja un virus con mayor patogenicidad 1.
b) Trasmisión y período de incubación
El OROV tiene dos ciclos de transmisión: selvático y urbano. En el ciclo selvático, el virus se mantiene en circulación a través de reservorios como aves silvestres y mamíferos, incluyendo el oso perezoso de tres dedos, el mono capuchino de cara blanca y roedores. Los vectores conocidos son los mosquitos Coquillettidia venezuelensis y Aedes serratus. La transición hacia el ciclo urbano se atribuye a diversos factores, como los cambios climáticos que favorecen la expansión de los vectores, la deforestación y actividad humana intrusiva. En el ciclo urbano los humanos actúan como los principales huéspedes amplificadores y se ha encontrado al mosquito Culicoides paraensis como el vector principal 7.
El mosquito Culicoides paraensis, conocido popularmente como jején o roedor (especie hematófaga), se encuentra distribuido en áreas tropicales y subtropicales de América 1,4. Estos mosquitos tienen una vida media de 20 a 30 días. La transmisión es responsabilidad exclusiva de los mosquitos hembra adultas, que requieren alimentarse de sangre para producción y maduración de sus huevos6. Además del Culicoides paraensis, el OROV también puede ser transmitido por el mosquito Culex quinquefasciatus 1. No se ha documentado la transmisión directa del virus de una persona a persona 16; sin embargo, se ha sugerido la posibilidad de transmisión vertical 17. El período de incubación es de 3 a 8 días 8.
c) Sintomatología y evolución clínica
Los síntomas de la infección por el OROV pueden variar desde leves a severos. Los síntomas incluyen fiebre, mialgias, artralgias, cefalea con fotofobia, y en algunos casos puede aparecer exantemas. Los casos más severos pueden presentar síntomas como vómitos, hemorragias y encefalitis. Los hallazgos de laboratorio frecuentemente indican enzimas hepáticas elevadas y leucopenia (valores tan bajos como 2000 leucocitos/ml. Generalmente la evolución de la enfermedad es favorable, resolviendo de 2 a 3 semanas, sin embargo, en los casos con compromiso del sistema nervioso central (meningitis y encefalitis), la enfermedad particularmente puede persistir durante 2 a 4 semanas y puede incluir astenia 4,6,8.
d) Inmunopatología
Ciclo de replicación viral: El ciclo de replicación del OROV comienza con la entrada del virus en la célula huésped mediante la fusión de su membrana con la membrana celular, un proceso mediado por las glicoproteínas Gn y Gc. Una vez dentro, el ARN genómico se replica en el citoplasma, utilizando la maquinaria celular para producir proteínas virales y nuevos viriones, que luego son ensamblados y liberados para infectar más células 18.
Inmunidad innata y disfunción macromolecular: La respuesta inmunitaria innata se activa rápidamente tras la infección por OROV, con la producción de interferones tipo I, que son cruciales para la defensa antiviral. Sin embargo, la proteína NSs del virus inhibe esta señalización de interferones, permitiendo que el virus evada esta primera línea de defensa. Esta evasión desencadena una respuesta inflamatoria desregulada, lo que contribuye a la alteración de macromoléculas y al daño tisular 19.
Evasión de la respuesta inmunitaria: Además de inhibir la inmunidad innata, la proteína NSs también suprime otras respuestas inmunitarias, como la apoptosis de células infectadas, lo que permite al virus replicarse sin ser detectado por el sistema inmune. Esta evasión es clave para la alta carga viral observada en infecciones graves 20.
Neuroinvasión y patología neurológica: OROV tiene la capacidad de atravesar la barrera hematoencefálica, posiblemente utilizando células inmunitarias infectadas como "caballos de Troya". Una vez en el sistema nervioso central, el virus provoca la activación de microglías y una respuesta inflamatoria, lo que puede resultar en meningoencefalitis y otras complicaciones neurológicas 6.
Transmisión vertical: Estudios recientes en Brasil han sugerido la posibilidad de transmisión vertical del OROV durante el embarazo, con casos reportados de neonatos que presentan microcefalia y detección del ARN viral en tejidos fetales. Aunque la relación causal no está completamente establecida, estos hallazgos indican que la infección materna por OROV podría estar asociada con complicaciones fetales graves, lo que subraya la necesidad de más investigación en esta área 17.
Inmunidad adaptativa: La inmunidad adaptativa contra OROV es fundamental para la eliminación del virus e involucra principalmente la activación de linfocitos T CD8+, que reconocen y destruyen células infectadas, y la producción de anticuerpos neutralizantes por parte de linfocitos B. Estos anticuerpos neutralizan el virus, limitando su capacidad de infectar nuevas células y reduciendo la carga viral 21.
Implicaciones clínicas y terapéuticas: La inmunopatología del OROV sugiere que el control de la inflamación y la modulación de la respuesta inmune adaptativa podrían ser enfoques terapéuticos efectivos. Las glicoproteínas Gn y Gc, junto con la proteína NSs, representan objetivos clave para el desarrollo de antivirales y vacunas que potencien la respuesta inmune del huésped 6.
e) Epidemiología
Historia: El OROV fue aislado por primera vez en 1955, de un paciente febril en Trinidad y Tobago, quien era un trabajador forestal 22. El primer brote se registró en 1961, afectando aproximadamente 11,000 personas en Belém, la entrada a la parte baja del Amazonas en Brasil 23. Posteriormente, se describió la transmisión endémica del OROV en la región amazónica superior de Perú 24, y durante la década del 2000, el virus se propagó a otras áreas. El OROV se mantiene en la naturaleza a través del ciclo selvático y del ciclo urbano, este último a menudo asociado con brotes de la enfermedad y principalmente involucra al mosquitoCulicoides paraensis25.
Actualidad: Recientemente, se han notificado casos de infecciones autóctonas por OROV en áreas que anteriormente no eran endémicas en las cinco regiones brasileñas, observándose un aumento de casi 200 veces en la incidencia en comparación con los casos notificados durante la última década 12; además, el OROV se ha propagado desde la Amazonia y ha alcanzado las zonas urbanas de los países endémicos de América del Sur 9. En paralelo, otros países como Colombia y Perú han reportado casos en los últimos años, con una prevalencia entre 10.9% y 26.4% 2,3,26.
Impacto ambiental en la distribución de OROV: Las epidemias causadas por el OROV en Brasil han mostrado un patrón estacional claro, con brotes predominantes durante la temporada de lluvias, de enero a junio. Este patrón está asociado con una mayor densidad de poblaciones del mosquito Culicoides paraensis, vector principal de la transmisión del virus 9,24,27. Dentro de las características comunes de las áreas afectadas por el OROV se encuentran el clima tropical, la alta frecuencia de lluvias, la urbanización no planificada y los niveles de vida muy bajos 6.
En un estudio llevado a cabo en Cusco, Perú, con el objetivo de investigar la epidemiología del paisaje durante el brote de fiebre de OROV que comenzó en abril de 2016, los resultados indicaron una disminución de la vegetación en sitios donde se presentaron los casos, antes del brote. Esto llevó a la conclusión de que la pérdida del hábitat en la región de América Latina influye en la emergencia de brotes por OROV 5.
La historia epidemiológica revela cómo los cambios ambientales y climáticos influyen en la propagación de huéspedes y vectores, y consecuentemente, en la prevalencia de la fiebre del OROV. Además de los cambios climáticos y ambientales, la migración de animales y poblaciones humanas pueden contribuir en la propagación del OROV más allá de las zonas endémicas 6.
f) Diagnóstico
Existen diversas técnicas para el diagnóstico de OROV, que incluyen métodos basados en la detección de anticuerpos y otras que permiten detectar el ARN y el antígeno en la sangre. La elección de la técnica adecuada depende principalmente del tiempo transcurrido desde el inicio de los síntomas, lo cual requiere un conocimiento del comportamiento del virus en la historia natural 9.
Durante los primeros días post-incubación, que coincide con el pico de viremia, es posible detectar el ARN del virus mediante pruebas moleculares. Paralelamente, la producción de anticuerpos IgM e IgG entre el día 1 y la semana 2 después del inicio de los síntomas, permitiendo la utilización de pruebas serológicas para la detección de OROV durante este periodo 8,28,29.
Las pruebas moleculares, basadas en la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) pueden detectar únicamente al OROV o bien, lo pueden detectar simultáneamente junto a otros arbovirus, como dengue virus (DENV), virus Zika (ZIKV), chikungunya virus (CHIKV) y virus Mayaro (MAYV). La similitud en la presentación clínica, hace necesario realizar el diagnóstico diferencial 30, lo cual exige un profundo entendimiento de las características de cada virus(Tabla 1).
Tabla 1: Características de los arbovirus DENV, ZIKV, CHIKV, MAYV y OROV 31,32,33,34,35,36,37,38,39 *Útil para casos con sospecha de manifestaciones neurológicas asociadas al virus. **Aún sin estudios en pruebas diagnósticas comerciales
En la actualidad, el diagnóstico se realiza en sangre. Aunque se conoce que el ARN de OROV se ha detectado en fluidos como líquido cefalorraquídeo (LCR), orina y saliva, aún no se cuenta con evaluaciones sistemáticas que demuestren la eficacia de las pruebas diagnósticas tomando en consideración parámetros como los límites de detección 30,39.
g) Tratamiento
Actualmente, no existen vacunas ni tratamientos antivirales disponibles contra el OROV 10. El tratamiento de las infecciones sintomáticas es únicamente paliativo y se basa en el uso de analgésicos no salicilatos y antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) para aliviar los síntomas 8.
Evaluación de compuestos antivirales: Se evaluó la actividad antiviral contra el OROV de los compuestos FAC21 y FAC22 de la clase de las acridonas. El estudio analizó la actividad en relación con la entrada del virus a las células y se midió la producción de progenie viral en células tratadas con acridonas. Los ensayos mostraron una inhibición de hasta el 90% en la liberación del virus Oropouche (OROV) a diferentes concentraciones, lo cual indicó que ambos compuestos influyen significativamente en la replicación del virus 10.
Desarrollo de vacunas: Se han llevado a cabo varios estudios para el desarrollo de vacunas contra el OROV, incluyendo investigaciones de fases preclínicas y fase 1. Se ha buscado la identificación de epítopos capaces de estimular una respuesta inmune contra el virus, así como el desarrollo de estrategias de inmunización incluyendo el uso de virus vivos atenuados, inactivados químicamente, con vector de ADN y con subunidades de proteínas. Estos enfoques buscan disminuir la virulencia del virus y al mismo tiempo preservar su capacidad para provocar una respuesta inmune 40,41,42,43.
h) Prevención
En la actualidad la prevención de la enfermedad depende únicamente de estrategias de control de vectores, principalmente mediante la eliminación de su reproducción, y la protección personal, como el uso de insecticidas tópicos y mosquiteros 8.
Discusión
El análisis del virus Oropouche (OROV) se fundamenta en los hallazgos descritos en la literatura revisada, que abordan de manera integral la epidemiología, signos y síntomas, los mecanismos de replicación viral, la evasión inmunitaria, y sus implicaciones clínicas, diagnóstico, tratamiento y prevención. Los resultados están en consonancia con lo documentado previamente y proporcionan un entendimiento más profundo de la fisiopatogénesis de OROV.
A pesar de su alta capacidad epidémica, OROV es considerado una enfermedad desatendida, con escasa investigación 10. A diferencia de virus como el DENV o el ZIKV, que tienen una distribución más amplia y bien documentada, el OROV es más prevalente en áreas específicas de América del Sur y Central, con brotes esporádicos y menos casos reportados a nivel global 6.
Diversos estudios han documentado con detalle el proceso replicativo del OROV y su interacción con la inmunidad del huésped. Se ha demostrado que las glicoproteínas Gn y Gc juegan un papel esencial en la fusión viral, facilitando el ingreso a la célula, mientras que la replicación del ARN en el citoplasma y la posterior evasión de la respuesta inmunitaria, mediada por la proteína NSs, constituyen elementos clave para su persistencia e infección eficiente. Estas observaciones coinciden con lo descrito en investigaciones sobre otros orthobunyavirus, fortaleciendo el conocimiento sobre los mecanismos moleculares involucrados en la patogénesis del virus 18,19,43.
En el contexto de la inmunidad innata, la capacidad del virus para inhibir la señalización de interferones mediante la proteína NSs ha sido previamente descrita en el estudio de Weber et al, (2002), quienes identificaron la inhibición de los interferones tipo I como una estrategia fundamental para eludir el sistema inmunitario 19. Este recurso es crucial para que OROV evada la respuesta inmune temprana del huésped, contribuyendo a la inflamación descontrolada y al daño tisular 43.
Adicionalmente, la evidencia sobre el papel inmunomodulador de la proteína NSs resalta su participación no solo en la evasión de la inmunidad innata, sino también en la supresión de procesos como la apoptosis celular. Esta multifuncionalidad convierte a NSs en un blanco terapéutico prometedor, especialmente en infecciones que cursan con elevada replicación viral y respuesta inflamatoria exacerbada 20,43.
Uno de los aspectos más preocupantes en la infección por OROV es su potencial neuroinvasivo. La literatura reciente ha propuesto que el virus podría acceder al sistema nervioso central mediante mecanismos indirectos, como el transporte a través de células inmunitarias infectadas, desencadenando complicaciones neurológicas en ciertos pacientes 6,44. Este fenómeno subraya la necesidad de investigar con mayor profundidad los factores que predisponen a una evolución neurológica adversa.
La inmunidad adaptativa ha demostrado ser clave en la resolución de la infección por OROV, especialmente por la acción citotóxica de los linfocitos T CD8+ y la generación de anticuerpos neutralizantes. Este mecanismo no solo limita la replicación viral, sino que también representa un parámetro inmunológico relevante para el desarrollo de vacunas eficaces 21.
En conjunto, estos hallazgos amplían el entendimiento de la inmunopatología del virus Oropouche y proporcionan una base sólida para el desarrollo de estrategias terapéuticas y preventivas. Estas estrategias deben abordar tanto la respuesta inmune innata como la adaptativa, con un enfoque particular en las glicoproteínas virales y la proteína NSs como objetivos clave.
Por otra parte, la tabla comparativa evidencia la superposición clínica entre arbovirus circulantes, lo que plantea un reto diagnóstico en zonas endémicas. Este análisis comparativo resalta diferencias estructurales, vectores 1,31,33,34,35 y rutas de transmisión 33,45,46,47 que deben ser consideradas por el personal de salud para evitar errores en la clasificación etiológica y la gestión clínica adecuada de los pacientes.
Frente a la emergencia y reemergencia del OROV, es esencial implementar estrategias de diagnóstico diferencial para detectar infecciones y coinfecciones virales, así como conservar muestras en biobancos para análisis posteriores cuando las pruebas diagnósticas sean insuficientes o inconclusas. Esto permitirá obtener diagnósticos precisos y evaluar la subnotificación por errores diagnósticos. Además, la recolección adecuada de datos clínicos detallados sobre sintomatología y evolución facilita una caracterización clínica precisa que ayuda a diferenciar OROV de otros arbovirus con síntomas similares. Esta información es fundamental para fortalecer los sistemas de vigilancia específicos de OROV, como lo respaldan estudios de diversos autores 3,13,26,48,49.
Además, la detección de OROV en muestras de saliva y orina, como lo demuestra Do Nascimento et al, (2020), sugiere que este virus puede ser detectado en fases de la enfermedad en las que otros arbovirus como el DENV y ZIKV no suelen ser detectados en estos fluidos 39. Esta particularidad podría permitir un diagnóstico más rápido y preciso en pacientes con sospecha de fiebre por OROV, especialmente en áreas donde los recursos para el análisis serológico son limitados.
Ante la presencia de casos es determinante establecer estrategias de monitoreo clínico, realizar la caracterización de los signos y síntomas más frecuentes de la infección por OROV, el grupo etario más afectado, condiciones de salud preexistentes o inmunodeficiencias que puedan ser asociados a cuadros más severos de la infección, así como la identificación de casos de transmisión vertical 17 y manifestaciones neurológicas 6, aspectos que deben ser considerados para desarrollar programas de vigilancia epidemiológica y en el desarrollo de estrategias de prevención.
El tratamiento clínico se mantiene limitado a medidas de soporte sintomático debido a la ausencia de antivirales aprobados. No obstante, compuestos como las acridonas han mostrado efectos inhibidores prometedores en estudios preclínicos, abriendo la posibilidad de desarrollar terapias dirigidas. La validación de estos compuestos en modelos clínicos podría representar un cambio en el manejo terapéutico del OROV a futuro 10.
Aunque el desarrollo de vacunas contra OROV genera expectativas de protección y consecuentemente de contención y posible eliminación de la transmisión, su desarrollo enfrenta algunos desafíos como: 1) La diversidad genética del virus, ya que la variabilidad genética de OROV y sus cepas relacionadas dificulta la creación de una vacuna que ofrezca protección amplia y duradera 6; 2) Los recursos limitados y en general, atención insuficiente por parte de las autoridades sanitarias ya que la enfermedad por OROV ha sido considerada una enfermedad desatendida, lo que resulta en una falta de financiamiento y recursos para la investigación y desarrollo de vacunas.
Finalmente, dado que no existen vacunas disponibles, las estrategias de prevención deben centrarse en intervenciones sostenibles y culturalmente adaptadas. Estas incluyen desde el manejo integrado del vector Culicoides paraensis hasta acciones educativas orientadas a poblaciones en riesgo. La implementación de estas medidas, combinadas con el monitoreo ambiental, puede disminuir significativamente el riesgo de brotes en regiones endémicas 8,25,50).
Conclusiones
El OROV representa una amenaza creciente para la salud pública en áreas tropicales, con potencial de expandirse más allá de sus regiones endémicas debido a factores ambientales y sociales como el cambio climático y la urbanización. Su propagación en brotes evidencia su capacidad para causar un impacto significativo en comunidades vulnerables. Aunque aún existen vacíos en el conocimiento sobre su inmunopatología y medidas de control, los esfuerzos en investigación y vigilancia epidemiológica son fundamentales para comprender y mitigar el impacto de este virus.














