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Humanidades (Montevideo. En línea)

versión impresa ISSN 1510-5024versión On-line ISSN 2301-1629

Humanidades (Montevideo. En línea)  no.13 Montevideo jun. 2023  Epub 01-Jun-2023

https://doi.org/10.25185/13.5 

Estudios

Diálogos interdisciplinarios sobre las relaciones de poder que hay entre los tecnócratas del Proyecto de navegabilidad del río Meta y los Achaguas

Interdisciplinary dialogues on the power relations between the technocrats of the Meta River Navigability Project and the Achaguas.

Diálogos interdisciplinares sobre as relações de poder entre os tecnocratas do Projecto de Navegabilidade do Meta River e o Achaguas.

Diana Carolina Ardila Luna1 
http://orcid.org/0000-0002-6794-8985

Manuel Leonardo Prada Rodríguez2 
http://orcid.org/0000-0002-4388-0824

1Universidad Manuela Beltrán, Colombia. diana.ardila@docentes.umb.edu.co

2Universidad Manuela Beltrán, Colombia. manuel.prada@docentes.umb.edu.co


Resumen:

Los achaguas son un grupo étnico colombiano que habita en inmediaciones del río Meta que, desde 1980, hace parte de un proyecto que busca recuperar su navegabilidad comercial. Sin embargo, apenas desde la primera década del siglo XXI comenzaron a ser implementadas las obras de adecuación, que fueron realizadas en el territorio achagua. Con base en lo anterior, el objetivo de este artículo es emprender diálogos interdisciplinarios (antropología, historia y filosofía) sobre el proyecto de navegabilidad del río Meta, para analizar la incidencia de la técnica neoliberal en la vida cotidiana de los achaguas, que emplaza estructuralmente a la naturaleza y busca justificarse e imponerse, mediante el gobierno de la tecno-ciencia, como única forma válida de proceder. El ejercicio de análisis de documentos de archivos sobre la Consulta Previa realizada con los achaguas para las obras de adecuación del río permite apreciar que los indígenas interpretaron la técnica neoliberal desde su horizonte de comprensión y negociaron con las instituciones privado-estatales para ajustar el proyecto a sus necesidades, en pro el respeto a su biocultura. Por eso, si ellos llegan a tener la posibilidad de codirigir el proyecto de navegabilidad, habrá más posibilidades de subsistencia tanto para el río como para las futuras generaciones.

Palabras Clave: Proyecto; técnica; neoliberalismo; estructura de emplazamiento; praxeología

Abstract:

The Achaguas are a Colombian ethnic group living near the Meta River, which since 1980 has been part of a project to restore its commercial navigability. However, it was only in the first decade of the 21st century that the adaptation works began to be implemented, which were carried out in the Achagua territory. Based on the above, the aim of this article is to undertake interdisciplinary dialogues (anthropology, history and philosophy) on the navigability project of the Meta River, in order to analyse the impact of neoliberal technology on the daily life of the Achagua, which structurally enframes nature and seeks to justify and impose itself, through the government of techno-science, as the only valid way to proceed. The analysis of archival documents on the Prior Consultation carried out with the Achaguas for the river adaptation works shows that the indigenous people interpreted the neo-liberal technique from their horizon of understanding and negotiated with the private-state institutions to adjust the project to their needs, in order to respect their bioculture. Therefore, if they have the possibility to co-manage the navigability project, there will be more possibilities of subsistence both for the river and for future generations.

Keywords: Project; technique; neoliberalism; enframing; praxeology

Resumo:

Os Achaguas são um grupo étnico colombiano que vive perto do Meta River, que desde 1980 faz parte de um projecto para restaurar a sua navegabilidade comercial. No entanto, foi apenas na primeira década do século XXI que as obras de adaptação começaram a ser implementadas, as quais foram realizadas no território dos Achaguas. Com base no acima exposto, o objectivo deste artigo é empreender diálogos interdisciplinares (antropologia, história e filosofia) sobre o projecto de navegabilidade do rio Meta, a fim de analisar o impacto da tecnologia neoliberal na vida quotidiana do Achagua, que estruturalmente enquadra a natureza e procura justificar e impor-se, através do governo da tecnociência, como a única forma válida de proceder. A análise dos documentos de arquivo da Consulta Prévia realizada com os Achaguas para os trabalhos de adaptação do rio mostra que os povos indígenas interpretaram a técnica neoliberal do seu horizonte de entendimento e negociaram com as instituições do Estado privado para ajustar o projecto às suas necessidades, a fim de respeitar a sua biocultura. Portanto, se tiverem a possibilidade de co-gerir o projecto de navegabilidade, haverá mais possibilidades de subsistência tanto para o rio como para as gerações futuras.

Palavras-chave: Projecto; técnica; neoliberalismo; estrutura de enquadramento; praxeologia

Introducción

En la primera de este artículo delimitamos el tiempo a estudiar en relación con el Proyecto de navegabilidad del río Meta (en adelante Proyecto). En la segunda, mostramos la relación biocultural que hay entre el pueblo achagua y el río Meta. En la tercera, contextualizamos el deterioro del río Meta que la comunidad achagua ha venido denunciando desde 1980, causado por la técnica neoliberal1 del gobierno colombiano que sustenta al Proyecto, cuyo objetivo es insertar la economía local de los territorios centrales de Colombia en el comercio global, transportando materias primas y productos desde el Pacífico colombiano hasta el río Meta. En la cuarta parte explicamos que la técnica2 tiene dos regires. El primero de ellos es la dirección intencional que los tecnócratas neoliberales dan al Proyecto3 y el segundo, el regir del río y los achaguas. Esta tensión entre regires ocasiona efectos que se escapan a la planeación del tecnócrata neoliberal, lo cual amerita una corrección, mediante una codirección, de dicha técnica. Analizamos las causas de este daño biocultural desde el diálogo entre historia, antropología y filosofía, relacionando a la técnica neoliberal, que orienta las acciones de los operarios que trabajan en el Proyecto, con el concepto heideggeriano de estructura de emplazamiento y con el concepto praxeológico de regir de la realidad. Los operarios no simplemente usan las herramientas para transformar-deteriorar el río Meta, sino que por los fines mercantiles englobados de la técnica neoliberal terminan siendo parte de un gran engranaje que orienta sus acciones hacia el producir por el producir mismo, sin sentido. Esta técnica, ya no vista solo como un medio, como una poiésis en términos aristotélicos, sino también como un fin (praxis, en términos aristotélicos), tiende a devastar al río Meta y sus alrededores. ¿Podrán los achaguas y el río resistir a esta técnica maltratante? La respuesta a esta pregunta está en la última parte del artículo.

En cuanto a la metodología, este artículo es el resultado de dos momentos de investigación. El primero está vinculado a la investigación doctoral “‘Ese proyecto lo trajeron hecho’. El proyecto de navegabilidad del río Meta en la vida con el río”, donde se realizó una etnografía de archivo4 que compiló un corpus documental del Proyecto, desde 1985 hasta 2014 del archivo del INVIAS, la colección CORPES de la Biblioteca Luis Ángel Arango y el Archivo del Ministerio del Medio Ambiente y Sentencias de la Corte Constitucional. El análisis documental se complementó con tres temporadas cortas de campo, entre 2013 y 2015. En una de estas se visitó el Resguardo Humapo-La Victoria para dialogar con las autoridades achaguas y piapocos que aportaron su perspectiva el Proyecto. El análisis se realizó a partir del concepto foucaultiano de tecnologías de gobierno,5 desde el cual el Proyecto se ve como el producto de una agenda global, que busca reducir neoliberalmente la presencia del Estado y facilitar la acción de entidades privadas para incentivar el crecimiento económico, a través de la creación de nuevos mercados. En el segundo momento de la investigación se analizan, a partir del diálogo entre antropologías y filosofías, las técnicas neoliberales que legitiman burocráticamente las prácticas que desconocen las relaciones que los Achaguas han tejido con el río.6

1. Período de tiempo y estado del arte de esta investigación sobre el Proyecto

El período de tiempo analizado en este artículo inicia en 1987 y finaliza en 2014. Sin embargo, el Proyecto continúa vigente dentro de los proyectos de infraestructura del país. Durante este periodo de tiempo se puede ver cómo Colombia supera el Estado de Bienestar, adoptando políticas económicas neoliberales a partir del gobierno de César Gaviria.7 Mientras que en 1980 se propendía porque el Estado creara las condiciones para el crecimiento económico, en la versión del siglo XXI del Proyecto se planea entregar a la empresa privada la administración del río Meta, para consolidar un mercado. En 1990 el Proyecto fue dejado de lado y no hay en el archivo compilado informes técnicos que evidencien acciones realizadas para recuperar la navegabilidad del río.

En relación con lo anterior, los ríos han sido importantes para la vida humana por ser fuente de alimento, lugar de frontera y vía de transporte. La arqueología y la historia han demostrado que las grandes sociedades se establecieron junto a ríos, para asegurar su supervivencia.8 Los ríos son ecosistemas con límites difusos, hacen parte de cuencas y están interconectados con las lagunas, corrientes subterráneas, lluvias, nubes, canales de irrigación y cultivos. Es lo que Worster9 denomina río circular. Cada río tiene una dinámica propia relacionada con el ciclo hidrológico, la geología y la ecología e interactúa con las sociedades que lo perciben, lo significan, lo usan y lo modifican.10 Pueden ser estudiados como ríos de vida, riqueza, entretenimiento, peligro o inspiración.11 Han sido rutas para la colonización, obras de canalización para el comercio, represas, para el crecimiento de ciudades o control de inundaciones.12

Aunque los ríos han sido generalmente estudiados como demostraciones de los avances tecnológicos de la sociedad,13 en esta investigación nos centraremos en los aportes de historiadores ambientales que los conciben como agentes que inciden en las intenciones y acciones humanas. Así, White, en The River Machine,14 analiza la transformación del río Columbia para la producción de energía, que aprovechó su curso y potencia para hacer posible una forma de vida. Worster, en Rivers of Empire,15 muestra cómo el manejo del agua permite dominar el espacio, transformando el paisaje y la sociedad.

En Colombia los ríos fueron muy importantes para las poblaciones prehispánicas y también para la Conquista y Colonización española iniciada en el siglo XVI. El Magdalena es el río emblemático, considerado la arteria histórica del país, al ser el camino principal de comunicación entre Santa Fe -Bogotá-, Cartagena y el Atlántico.16 Otros, según los historiadores colombianos, son ríos que construyen historia. El Ranchería es camino y frontera, el Amazonas nunca fue domesticado y ha sido fuente de imaginarios sobre lo terrorífico y lo maravilloso, el Guáitara es un río serpiente y el Cauca, uno que ha inspirado avaricia.17

Desde la antropología, se ha intentado descifrar el significado que los ríos tienen para diferentes sociedades (ecología humana)18. Los ríos son lugares de interconectividad holística que evidencian la variabilidad de lo material, lo histórico, lo político y lo semiótico.19 Por ejemplo, Alley20 hace una etnografía en el río Ganges y analiza cómo el significado de pureza ritual prevalece ante las condiciones de contaminación del río, de tal manera que para los diferentes pueblos el río no está sucio, por lo cual continúan con sus prácticas tradicionales y se oponen a cualquier intervención estatal para la descontaminación del río. De otra parte, Strang examina los significados que los ríos Stour -Inglaterra - y Brisbane -Australia- han tenido para diferentes sociedades.21 Krause estudia el río Kemi en Finlandia y lo entiende como parte de un mundo en constante movimiento, donde la experiencia del río es sentir el agua, escuchar su sonido, beber su agua, usarla en los cultivos, etc.22

En relación con lo anterior, Ortiz estudia el significado que el río Meta tiene para los sikuanis y cuibas, esto es, un espíritu sagrado al que se realiza el ritual de rezo del pescado, que «inaugura una nueva etapa del individuo tanto desde el punto de vista de su desarrollo biológico, como desde el punto de vista de su relación con la naturaleza misma».23 Por su parte, Pineda investiga el Amazonas para «comprender la significación del río en el marco de su inserción en las sociedades coloniales … en el contexto de los ciclos económicos y de las modalidades de navegación»,24 que generó «un verdadero cataclismo en la región (…), como consecuencia de la guerra, el tráfico de esclavos, las epidemias y los cambios socioculturales».25 Fals Borda indaga por la cultura anfibia en San Martín de Loba, la vida entre tierra y agua.26 Y Adiós río narra la resistencia y los cambios que implicó para los emberás la construcción de la presa Urrá II: el río no volvió a ser el mismo ni a inundar los planos para el cultivo, por lo cual los indígenas fueron desplazados a otras tierras, perdiendo así su vínculo milenario con él.27 Una historia semejante han padecido los achaguas, tal como se ve en el siguiente aparte.

2. Descripción antropológica de la imbricación que hay entre los achaguas y el río Meta

En el oriente colombiano, en la región de la Orinoquia o Llanos Orientales, viven los indígenas achaguas en un pequeño resguardo que comparten con la etnia piapoco, llamado El Turpial-La Victoria, tal como se ve en el siguiente mapa elaborado en ArcGIS y finalizado en Illustrator28:

Mapa Nº1: 

Los piapocos y los curripakos proceden de una expansión de pueblos guerreros desde la desembocadura del río Negro hasta llegar a las cuencas de los ríos Isana y Guainía.29 Ellos se expandieron a través de los ríos, asentándose temporalmente en un lugar. Luego, el grupo se dividía, dando nacimiento a nuevos grupos de parentesco, «uno de los cuales estaba integrado por los ancestros o “antigüeros” de los Atsáwa-nai o Achagua. Estos últimos posteriormente se separaron y emigraron (…) hasta llegar al Manacacías y al Meta».30 Los asentamientos achaguas se ubicaban cerca de ríos como el Orinoco, el Meta, el Casanare y el Guaviare, lo que les permite mantener redes comerciales desde el Delta del Orinoco hasta la Cordillera Oriental de los Andes colombianos.31

Según Descola,32 la primera figura del continuo que hay entre naturaleza y cultura es la analogía, según la cual la naturaleza es cual espejo de la cultura, por lo cual los fenómenos naturales tienen algún significado médico o astrológico. La segunda es la continuidad que hay entre los seres humanos y la naturaleza, proclamada por los indígenas. La tercera es la participación activa de los seres humanos en el mundo natural, ya que ambos están interconectados. Los animales y plantas son vistos por algunas culturas animistas como entidades con las que es viable la comunicación. Finalmente, la figura de la animación postula que la naturaleza está viva y tiene consciencia. Así, los chamanes se relacionan con los espíritus de los elementos naturales para obtener conocimiento y poder curativo, es decir, consideran que las entidades humanas y no humanas tienen subjetividad e intencionalidad. Esta creencia evidencia una relación cercana de los pueblos nómadas (pastores y cazadores-recolectores) con la naturaleza, ya que dependen de ella para sobrevivir. En estas figuras se enmarcan los Achaguas y otras comunidades indígenas.33

Los achaguas se llaman a sí mismos hijos del río Meta, lo cual implica creer que este es su padre y madre, por lo cual lo respetan y desarrollan su cultura en torno a él.34 Que el río sea una madre tiene que ver con la siguiente definición: «seres espirituales que habitan en ríos, cochas o pozas, que cumplen la función de proteger y velar por las especies acuáticas; asimismo, son las encargadas de mantener el equilibrio del ecosistema acuático».35 El río tiene «su propio nombre (y es) donde están todos los espíritus de los mayores».36 La vida achagua se rige «conforme a los ritmos del caudal del río Meta, (de donde) obtienen los recursos de la cacería y la pesca (…) Todas sus actividades económicas y religiosas giran en torno a los ritmos estacionales de las aguas del Meta»,37 tal como se aprecia en la descripción de El Charcón hecha por el antropólogo Herinaldy Gómez y consignada en la Sentencia T-693, así:

Desde el punto de vista cosmogónico se trata de un espacio en el que los niños reciben los conocimientos tradicionales que se requieren para ser un buen pescador, vale decir, espacio en el que por excelencia se realiza la socialización y aprenden las normas, principios éticos y formas de comportamiento de relación con la naturaleza acuática y los seres que la habitan, tales como: el espíritu del agua que allí habita, el dueño de la casa de la tortuga, el cuidador de los bufeos que permite que pasen por el lugar los delfines rosados y grises, el dueño de cada tipo peces que tiene su casa en el lugar.38

Los achaguas han construido una relación de tipo animista con el río,39 donde las relaciones entre humanos y no-humanos son estrechas, necesitándose mutuamente para existir y comunicándose a través de rituales en los cuales piden permisos especiales para pescar abundantemente o curar a sus enfermos, entre otras actividades. De su relación con el río también mencionan: «de hay (sic) salimos, él nos ha dado comida y subsistencia, nos cuidó cuando nos quitaron la tierra, nos recogió cuando los blancos nos mataron, en el río hemos vuelto a nacer, nuestra cultura, nuestra lengua, nuestras costumbres ancestrales».40 Este texto describe las dimensiones de la relación entre los achaguas y el río: una dimensión cosmogónica (de ahí salimos), una dimensión de sustento (él nos ha dado comida y subsistencia) y una dimensión histórica (nos cuidó cuando nos quitaron la tierra, nos recogió cuando los blancos nos mataron). Cada una de ellas hace parte de una unidad sistemática, donde el cambio de una dimensión implica mereológicamente la transformación de las demás, asunto semejante a lo que acontece con las relaciones que hay entre los indígenas amazónicos y los ríos que habitan.41

A partir de una perspectiva histórica, el recorrido de los achaguas desde la época colonial hasta la actualidad ha sido largo, lleno de episodios de desplazamiento, violencia y despojo por parte de colonizadores, colonos, grupos armados y el mismo Estado. Después de ser la población precolombina más numerosa de las sabanas colombo-venezolanas, pasaron a ser un grupo de menos de quinientas personas que viven en el resguardo.42 Este proceso de declive demográfico nos ayuda a entender quiénes son los achaguas actuales y cómo actúan frente al Proyecto. Actualmente, los achaguas de El Turpial, son los últimos sobrevivientes de esta cultura en Colombia. Habitan ese lugar desde 1910, cuando un terrateniente de la región les “regaló” ese terreno, al que posteriormente legalizaron ante el Estado como reserva indígena y finalmente formalizaron como resguardo.43 Pero los últimos cuarenta años han sido difíciles para los achaguas, por causa de grupos guerrilleros, paramilitares y narcotraficantes que se disputan el control del territorio ante la débil presencia del Estado. Es importante señalar que las estrategias estatales de “pacificación”, tales como las plantaciones industriales y la explotación petrolera, que se vienen adelantando desde la década de 1970 y que han venido creciendo a inicios del siglo XX, producen nuevas formas de ocupación del territorio44 que incrementan la vulnerabilidad de los achaguas, poniendo en riesgo su permanencia en el territorio. Esto ha llevado a que el resguardo achagua esté rodeado de grandes empresas y hatos ganaderos, que esté atravesado por un oleoducto -justo en un lugar sagrado- y que pronto esté afectado por la llegada del Proyecto, que traerá consigo actividades que alterarán el río y la propia cultura.

3. Contextualización interdisciplinar (histórica y antropológica) del Proyecto

El río Meta ha sido importante a lo largo de la historia de la región, principalmente, por la provisión de alimentos y por ser un lugar de transporte, dada su estratégica posición geográfica en términos de cercanía a la región andina y amazónica. Desde tiempos prehispánicos el río era una ruta de circulación de productos y personas entre las regiones.45 Una vez llegan los europeos, el río es convertido en una ruta de colonización por las misiones religiosas. Posteriormente, en la República se transportan mercancías desde los Llanos hacia Europa y viceversa, intercambio comercial que duró poco debido a la Guerra de los Mil Días.46 Para mediados del siglo XX, NAVENAL y algunas empresas privadas retoman la navegación comercial del río, manteniendo un comercio importante entre Bogotá y los Llanos, incluyendo a Venezuela.47 Sin embargo, en la década de 1970 empieza la decadencia comercial del río.

El río Meta es la vía fluvial más importante de la región de los Llanos Orientales colombianos. Su extensión, caudal y conexión entre los Andes y el río Orinoco -que lleva al Atlántico- hacen del oriente una ruta alterna para la exportación e importación de productos con los países del Atlántico. Igualmente, es una vía regional de suma importancia, dada la precariedad de vías terrestres y la ausencia de vías férreas. El deterioro ambiental del río ha reducido su capacidad navegable, según lo denunciaron las poblaciones locales en 1970,48 por lo cual se plantea la necesidad de realizar un proyecto que permita navegar el río desde su parte alta hasta su desembocadura en el Orinoco.

El Proyecto ha existido “desde siempre”. A partir de la época colonial se buscó instaurar un comercio constante con Europa, pero solamente hacia finales del siglo XIX el francés José Bonnet lo logró por un tiempo corto. Desde inicios del siglo XX, el comercio por el Meta ha sido principalmente local y con la región de los Andes, donde se encuentra la capital del país.49 A finales del siglo XX, se renueva el interés por la región ante el hallazgo de petróleo y la posibilidad de plantaciones industriales de madera y producción de comida. Los llanos son, para los gobiernos, “la despensa de Colombia”, un lugar para ampliar la frontera agrícola y generar progreso, pero en la práctica la ausencia de vías impide que sus poblaciones sean modernizadas.50

En 1985 el Ministerio de Obras Públicas y Transporte solicitó al ingeniero Raúl Pacheco presentar una propuesta técnica para recuperar la navegabilidad del río Meta, ampliando su tiempo de navegación y la capacidad de carga de las embarcaciones.51 La propuesta, entregada en 1987, contemplaba obras de dragado y control de su cauce y caudal a lo largo del año.52 Por diferentes motivos, el Proyecto no se llevó a cabo en ese momento y fue retomado en el año 2002, vinculado a un proyecto nacional llamado El renacimiento de la Orinoquia colombiana, que proyectaba plantaciones de palma de aceite, maíz y caña para la producción de biodiesel a gran escala, donde el río Meta sería la ruta de salida de los productos con rumbo a Estados Unidos y Europa.53 Si bien es cierto, la sociedad llanera de 1987 no es exactamente la misma que la de 2002, el Proyecto sí es el mismo y sigue dragando hasta alcanzar una profundidad mínima de 2,5 metros en el canal navegable del Río Meta, a lo largo del tramo que va desde su desembocadura en el río Orinoco hasta Villavicencio, con el fin de reducir los costos de transporte de carga y mejorar la conectividad en la región. Lo anterior, a pesar de que el dragado conlleva impactos ambientales contraproducentes, tales como la alteración de los ecosistemas acuáticos por causa de los residuos.

En la década de los ochenta llegó el neoliberalismo a Colombia,54 del que el Proyecto es una manifestación que fue retomada en el 2002, cuando inició el proyecto de adecuación de un tramo del río, que incluyó la zona del resguardo achagua. Debido a la presencia de indígenas, el entonces Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial (MAVDT) exigió el cumplimiento de la ley con la realización de una consulta previa, en el marco del proceso de Licenciamiento Ambiental. Aunque el proceso inició en el 2002, fue en el 2004 cuando el Instituto Nacional de Vías (INVIAS), institución a cargo del Proyecto, realizó el primer acercamiento a la comunidad. Las negociaciones para un acuerdo sobre las obras a realizar y las compensaciones a recibir por las afectaciones causadas se lograron en el 2006, sin que se cumplieran las expectativas de los achaguas. Este proceso de la Consulta Previa quedó consignado en el expediente con número 2693 del MAVDT,55 que es el principal archivo analizado en este artículo. Ahí está consignada la técnica neoliberal con la cual los achaguas deben empezar a lidiar, con el objetivo de defender su identidad grupal, creencias y prácticas culturales. La sociedad nacional y un grupo étnico se encuentran mediados por una técnica que se presenta como favorable, democrática y eficaz para el mejoramiento de la calidad de vida de la población y de las rentas de la nación. Esta situación hace evidente el aspecto político de la técnica, entendido en el marco de unas relaciones de poder que estructuran las relaciones sociales y se materializan en producción de conocimientos concretos e instituciones que legitiman su existencia.56

4. Diálogo interdisciplinar entre antropologías y filosofías para analizar el Proyecto

En filosofía de la técnica hay un debate acerca de si los seres humanos dirigen intencionalmente la técnica o si, por el contrario, esta determina sus acciones.57 La postura intencionalista concibe a la técnica como un instrumento utilizable, por lo cual el ser humano no queda esclavo de ella y puede orientarla según sus fines, y la postura materialista-determinista, representada en este caso por Heidegger, sostiene que la técnica domina al ser humano a manera de destino inquebrantable.58 Algunos filósofos como Latour han intentado sintetizar estas opciones, proponiendo una fusión entre ser humano y técnica.59 Pero, González60 considera que la técnica tiene dos regires: el de la intencionalidad humana que quiere dirigir, en este caso, el Proyecto, y el del río Meta y los achaguas. Para explicar estos dos regires, describimos el regir intencional de la técnica y el regir del río y los achaguas, a partir del diálogo entre la antropología y la praxeología.

4. 1. Análisis de la intencionalidad de los tecnócratas neoliberales que dirigen el Proyecto

Para el filósofo español Antonio González Fernández, lo esencial de la técnica no está en la estructura de emplazamiento postulada por Heidegger, sino en la estructura de la praxis denominada actuación, que está compuesta por cuatro actos organizados estructuralmente, a saber:

a) Actos de sensación, en los que las cosas surgen como algo diferente del acto de verlas, tocarlas, oírlas, etc.61 En la sensación todavía no hay percepción, es decir, no hay un sentido u orientación dado a la cosa actualizada en dicho acto, sino que ella surge como una realidad al verla, o sea, como algo diferente de quien la ve.

b) Actos de afección, en los que las cosas que surgen afectan agradable o desagradablemente a la persona. Ellas no son vivenciadas por circuitos robóticos, sino por una carne, es decir, la corporalidad humana en toda su fragilidad. El conocimiento no consiste solo en observar algo, sino también en padecerlo. Así, el Proyecto surge en los tecnócratas neoliberales como una técnica de dominio y enriquecimiento,62 mientras que en los achaguas se da simultáneamente como una amenaza para el río y como una oportunidad para mejorar la calidad de vida, a partir de la adquisición de más ganancias económicas, en una época en la que el dinero se ha convertido en una ficción más importante que la realidad de los ecosistemas y las culturas.

c) Actos de volición, que consisten en la reacción voluntaria de las personas ante los estímulos de las cosas que han surgido en los actos de sensación y que las han afectado. Las respuestas humanas a los estímulos no dependen de los instintos, por causa de la alteridad radical, que posibilita dar respuestas distintas a las predeterminadas por ellos. En este caso, los achaguas responden voluntariamente ante la imposición del Proyecto, aceptándolo, pero corrigiéndolo.

d) Acciones, integradas por los actos de sensación, afección y volición. Cuando los actos intelectivos acompañan a las acciones, las orientan. A esto se le conoce como actuación y es en esta estructura práxica donde, según González, reside la esencia de la técnica, que no se caracteriza porque sus productos sean artificiales o naturales, sino porque en ella el surgir está dirigido.63 Dirigir significa volver a regir, por lo cual en la técnica hay un nuevo momento de dominancia, es decir, en el acto no solo rige la alteridad radical de la cosa, ya que el regir se orienta hacia el surgir, que queda regido por la dirección impuesta. Aunque dicha dirección es el sentido de las cosas surgidas, también «es una dirección que pretende regir el acontecer mismo del surgir, imponiéndole un logos»,64 una intención humana que dirige al surgir: «A la técnica le corresponde esencialmente esta intencionalidad que dirige el surgir».65

La dirección que pretende el regir está relacionada con la etimología de la palabra proyecto, que proviene del latínproeictus, derivado del verboprociere, donde prosignifica hacia adelante yiacere lanzar, algo así como: lanzar hacia adelante66. En esta acepción, la intención -quién lanza- y la dirección -hacia dónde- se relacionan con la planeación, orientando una situación, un lugar o un problema hacia una dirección específica. Los proyectos, como un lanzar hacia adelante, son intervenciones que buscan transformar un lugar y su población, lo cual, relacionado con la técnica neoliberal, implica adoptar unas formas de ser y vivir en el mundo que siempre están mirando hacia adelante, es decir, en términos de progreso o desarrollo que es lo que el Proyecto busca dar a los achaguas.67

La técnica neoliberal de gobierno es un logos que dirige al Proyecto, materializando una forma flexible de vivir en el mundo, que afirma incluir la diversidad cultural y crear una institucionalidad particular y unos conocimientos expertos. La técnica de gobierno es el ejercicio del poder basado en procedimientos inventados para lograr un fin específico, a partir de una serie de tácticas (medios) y estrategias (fines) que terminan dando forma a la sociedad.68 Las técnicas de gobierno se sitúan entre las tecnologías del poder y las tecnologías del yo, en una zona de contacto, como un punto intermedio donde hay unas prácticas de influencia externa que ejercen dominio sobre la conducta y a la vez otras prácticas en las que las mismas personas autorregulan su comportamiento.69 El sujeto es formado tanto por incidencias externas como internas. A diferencia de las técnicas de poder, el objetivo de las técnicas de gobierno no es la dominación del sujeto, sino de la conducta: «Dirigirla de un modo eficaz, ya que presuponen la capacidad de acción -libertad- de aquellas personas que deben ser gobernadas».70 Estas tecnologías asumen la libertad como una capacidad de acción, y el interés por conducir la conducta es lograr que los sujetos «gobernados hagan coincidir sus propios deseos, decisiones, esperanzas y necesidades y estilos de vida con objetivos gubernamentales fijados de antemano».71

El Proyecto como técnica neoliberal hace lo que Caminiotti y Bertranou definen como «el primer eslabón en la cadena de la planificación».72 Ellos hacen referencia a la planificación como un ejercicio estatal de contemplación de acciones concretas para resolver problemas y responder a un marco de líneas de acción observadas en programas, que a su vez hacen parte de políticas que se constituyen en planes. La planeación hace parte de la estrategia donde la ciencia y la tecnología son los justificantes de las intervenciones, a partir del cual se inculca la idea de cambiar e intervenir el mundo de la forma deseada, justificando la dominación de las bioculturas mediante la ciencia para que estas acciones no puedan ser controvertidas, es decir, promoviendo la naturalización de la ciencia como portadora de la verdad.73 La planeación escrita en proyectos hace parte de un sistema sociotécnico donde la relación entre los seres humanos y la tecnología implica pensar, actuar y escribir en pro del desarrollo.74

Este proceder se sustenta en estructuras institucionales y relaciones sociales que parecen estar allí naturalmente. Por ejemplo, el documento de la Constitución colombiana contempla un cambio en la estructura del Estado y las relaciones de este con sus ciudadanos, por lo cual el proyecto de Nación queda consagrado en un documento y es el documento el que de ahí en adelante avala las actuaciones de las instituciones, empresas y personas. Los documentos, la expresión material inmediata de un proyecto, hacen parte de las tácticas que determinan quién, qué y cómo se escribe. Los documentos también son parte significativa de la producción moderna del conocimiento y una característica de la vida moderna tardía. Estos «aparecen en todo lugar en la constitución de los cuerpos modernos, instituciones, estados y culturas».75

El Proyecto está constituido principalmente por documentos sobre el río Meta y la mejor forma de intervenirlo. En el despliegue de la técnica neoliberal, el Proyecto está formulado con una agenda previa, que ya tiene planteados unos objetivos a alcanzar, alineados con los principios del neoliberalismo sobre el mercado como regulador social.76 Es por esto que los achaguas, desde el inicio del proceso de consulta previa, se quejaron ante los funcionarios del INVIAS diciendo que «el Proyecto lo trajeron hecho».77 Esta agenda previa consistía en transformar una región de frontera despoblada y subdesarrollada en un lugar productivo y lucrativo para la empresa privada y para el Estado (a través de impuestos), transformando el paisaje de sabana en grandes extensiones de plantaciones. El Proyecto fue elaborado en función de la producción y reproducción del capital en un modelo de sociedad donde el mercado es el centro,78 diseñado con base en un esquema intencional neoliberal que no solo pretende dirigir el cauce del río, sino también las acciones de las personas que intervienen en su transformación y las que viven en las riveras.79 Si todos llegan a pensar de manera neoliberal, en el futuro también actuarán como neoliberales.

Según Descola, 80 los occidentales interpretan la vida desde categorías binarias, tales como naturaleza/cultura, salvaje/doméstico, y humano/animal, que no son universales. En cuanto a lo salvaje, ellos se refieren así a los animales y las plantas que suponen algún peligro o ausencia de control humano, mientras que lo doméstico está relacionado con la seguridad y el control. Así, ellos han usado el concepto de lo salvaje para justificar la violencia y la opresión contra los pueblos indígenas y, el de lo doméstico para legitimar la imposición unilateral de su civilización. La naturaleza es, para los occidentales, inerte y está separada del ser humano, por lo cual puede ser explotada y controlada. Esta es la visión de los tecnócratas neoliberales que dirigen el Proyecto.

4. 2. Análisis del regir de los achaguas y el río, en relación con el concepto heideggeriano de estructura de emplazamiento

Desde antaño, el río Meta ha venido siendo sometido por el hombre, que a veces ha empleado técnicas amigables con la naturaleza y, en otras ocasiones, ha usado técnicas destructivas, por ejemplo, la pesca industrial a base de dinamita. Poco a poco, el río ha venido convirtiéndose en una fuente económica muy útil para el sistema económico basado en el capital, abandonando transitoriamente el trueque que caracterizaba a las poblaciones indígenas. Paulatinamente, el ser humano que habita los llanos deja de considerar al río como un ente sagrado y comienza a verlo como un objeto81 en esta época de la imagen del mundo. El ser humano contemporáneo ya no considera a la naturaleza como una inspiración poética para construir una personalidad auténtica, sino como una bodega de materiales que está siempre a su disposición y que le permite obtener frutos económicos tras su objetualización82. El hombre actual ya no contempla los ríos como lo hacía el poeta Hölderlin, sino que dispone de ellos para ajustarlos a sus fines productivos, tal como lo hacen los tecnócratas neoliberales con el río Meta, planeando su transformación en malecón turístico, vía de transporte, fábrica de peces, entre otros modos de generar dinero y progreso, tal como, según Heidegger, se hizo con el río Rhin.83

Desde 1985 se ha hecho cada vez más patente la estructura de emplazamiento en los Llanos Orientales, por lo cual sus habitantes han venido cambiando la perspectiva respecto al río Meta. En dicho año, el Ministerio de Obras Públicas y Transporte solicitó al ingeniero Raúl Pacheco presentar una propuesta técnica para la recuperación de la navegabilidad del río Meta, con el objetivo de ampliar su tiempo de navegación y la capacidad de carga de las embarcaciones.84La propuesta impedía al río seguir siendo una entidad sagrada, cambiándole su curso, dándole la dirección intencional más conveniente para los fines del mercado.85 También había que reemplazar los árboles endogámicos por palma africana.

El Proyecto llegó a los achaguas como una técnica que tiene la intención de materializar las políticas económicas del neoliberalismo. Ellos, conociendo sus derechos y estableciendo sus intereses, empezaron a contender racionalmente con dicha técnica para no desaparecer. Se da, entonces, una tensión entre los intereses de los tecnócratas neoliberales y los achaguas (indisociables del río), que hace evidente las relaciones de poder en las que la técnica está inmersa, las cuales estructuran unilateralmente las formas de encuentro y los términos de la negociación que el Estado inicia con los achaguas, en el marco de la Consulta Previa. La actitud arbitraria de los tecnócratas neoliberales queda iluminada por las siguientes palabras:

Sería una ingenuidad pensar, sin embargo, que la técnica tiene simplemente unos sujetos humanos que la dirigen, a través de la dirección de los procesos y personas implicados. La persona no es un sujeto por debajo de sus actos, sino la carne misma del surgir. Por eso, el regir de lo que surge afecta a todas las personas envueltas en los procesos técnicos y no solo a los que son dirigidos por otros. Aunque no todos sean transformados en meros «recursos humanos», todos son regidos por lo que va surgiendo en la actividad técnica. Los instrumentos, las máquinas, los procesos adquieren el carácter de un sistema que rige a las personas y las somete a determinaciones que escapan a su control voluntario. Las reflexiones de Heidegger sobre la técnica como un «montaje» (Gestell) tienen aquí su lugar propio. El ser humano, como aprendiz de brujo, queda dominado y abarcado por la técnica que él mismo ha creado.86

Las personas quedan sometidas a los procesos técnicos, o sea, las cosas que surgen en dichos procesos las rigen. Los artefactos surgen en los actos, por lo cual rigen sistemáticamente a las personas. Pero, aunque pareciera que este regir de las cosas sobre las personas fuera exclusivo del neoliberalismo actual, realmente se trata de:

Procesos que incipientemente caracterizan a todo surgir y, por fuerza, al que está dirigido, sea cual sea la índole concreta de cada civilización. Lo que surge, por su alteridad radical respecto al surgir, tiene siempre el carácter de un poder que, en distintos modos, se impone también sobre quienes pretenden dirigir el surgir. La técnica, como surgir dirigido, no solo engloba los actos del surgir, sino también aquello que surge, en el surgir mismo, como radicalmente otro que el surgir. Todo producto de la técnica, y no solo los modernos sistemas del mundo industrializado, es algo que rige el surgir mismo, y adquiere una dominancia sobre él. Por eso mismo, a la técnica le pertenecen esencialmente sus resultados. Y estos resultados técnicos son los que eventualmente pueden llegar a utilizarse como legitimación de la técnica misma, en el sentido en el que Habermas habla de la técnica como ideología.87

En este sentido, González se aparta de la visión romántica sobre la técnica de Heidegger que ha sido criticada por Don Ihde.88 Para González, no es que la técnica antigua sea buena y tenga su propia esencia y que la técnica moderna, cuya esencia es la disposición de la naturaleza como si fuera un producto en un supermercado sea mala, sino que la técnica de cualquier época se caracteriza por la dirección intencional que el ser humano pretende dar a la técnica, aunque no lo logre por causa del regir de la realidad.

En relación con lo anterior, González no está de desacuerdo con el dualismo que hay entre los conceptos aristotélicos de praxis, que tiene su fin en sí misma, tal como sucede cuando alguien toca una flauta solo por el placer de tocarla, y de poiésis, que tiene su fin fuera de sí, tal como acontece cuando alguien construye una casa, bien sea para vivir en ella o venderla y obtener dinero o lo que sea. La razón de esta discrepancia es que Aristóteles ubica a la técnica en el contexto de la poiésis, mas no en el de la acción, olvidando que: «al surgir (hypárkhein) pertenece también lo que surge, y lo que surge ejerce un poder (arkhetn) sobre el surgir, hasta el punto de someterlo bajo (hypo-) su dominio».89 Así, cuando lo técnico surge, ejerce poder sobre el surgir, determinándole los fines, por lo cual: «el artesano queda atado a su taller, el agricultor a sus aperos, el obrero a su máquina, el empresario a su capital, y todos los occidentales a sus coches».90 Los fines están en la técnica, mas no fuera de ella, determinando así los procesos. Por eso, lo que dice Aristóteles corresponde solo al comienzo de la técnica, considerada como una actividad productiva o poética que tiene su fin fuera de sí misma, pero que después «termina por englobar sus propios fines, lo que la convierte en un fin»,91 convirtiéndose así en praxis.

En otros términos, la técnica actual es tanto poiésis como praxis. Al apropiarse de los fines, al ser su propio fin, la técnica se convierte en un proceso perpetuo: «Parafraseando a Aristóteles, pero transformando al mismo tiempo su concepto de la producción, podemos decir que producimos y hemos producido y, por lo tanto, continuamos indefinidamente produciendo».92 Esta es la razón por la cual el sentido de la técnica está en ella, mas no en objetivos que el ser humano decide intencionalmente. El ser humano no puede controlar los procesos técnicos, ya que ellos dominan sus objetivos, su agenda, llevándolos a producir por producir.

Al entender el Proyecto en su contexto social e histórico particular notamos que, en primera instancia, fue propuesto en un momento de transformación del Estado como respuesta a los nuevos intereses del mercado global, es decir, el paso del Estado de bienestar al Estado neoliberal. La adopción de políticas económicas neoliberales reestructuró el Estado para dar paso al libre mercado como el centro y fin de las relaciones sociales basadas en la libertad,93 lo cual se expresa en la Constitución Política colombiana de 1991 que, en el marco del inicio de la apertura económica, prometió reconocer al país como una nación pluriétnica y multiculural, que respeta y protege la diversidad cultural. Sin embargo, frente a este último aspecto es claro que la característica principal de esta democracia neoliberal es que sea «funcional, elitista, tecnocrática y delegativa (…) de naturaleza restringida»,94 que permita el funcionamiento del sistema en torno al mercado, el cual «se constituye en el mecanismo superior de regulación social y la precondición de cualquier democracia».95 De esta manera, los indígenas, «en aras del reconocimiento deben ajustarse a los planes de desarrollo nacionales y a las lógicas del desarrollo en cuanto a planificación, conocimientos expertos, mejoramiento de condiciones de vida y cambio de prácticas productivas»,96 donde han encontrado espacios para defender su diferencia. Los achaguas quedan inmersos en un sistema técnico al que solo le importa producir por producir, ganar más dinero, aunque ya se tenga suficiente.

Al describir el Proyecto a partir de la praxeología, se observa que en cada acción dirigida por los tecnócratas neoliberales hay una realidad que se impone. El proyecto comienza bien y luego es frenado, dejando a las poblaciones en vilo y al río, maltratado. Del choque entre la intencionalidad de los directivos del Proyecto y la realidad del río del cual dependen los achaguas pueden surgir efectos no planeados por los dirigentes neoliberales, tales como una crisis ecológica97, el incremento del narcotráfico aprovechando esas vías navales, etc. Esto es algo parecido al principio del Pseudo Escoto, según el cual de proposiciones contradictorias puede surgir cualquier conclusión. La técnica neoliberal se consolida y materializa en torno a relaciones de mercado que se dan en el río Meta, estructurando así las relaciones sociales98. Es decir, no se trata de que llegue la técnica neoliberal al río Meta, respetando rigurosamente la pureza medioambiental y la cultura de los achaguas, sino que ella opera como una técnica de gobierno, que transforma al río y a los achaguas. Los achaguas no solo ven las cosas realizadas por operarios neoliberales en el río, sino que simultáneamente esas cosas los afectan desagradablemente, porque atentan contra el río y les imponen prácticas mercantiles, contaminadoras, individualizadoras, entre otras características del neoliberalismo globalizado de la actualidad99, tal como se ve en las siguientes palabras:

No quieren entender que somos gente del río, hijos del río, el río ha sido nuestra Madre y nuestro padre, de hay (SIC) salimos, el nos ha dado comida y subsistencia, nos cuidó cuando nos quitaron la tierra, nos recogió cuando los blancos nos mataron, en el río hemos vuelto a nacer, nuestra cultura, nuestra lengua, nuestras costumbres ancestrales que ha vuelto a la vida, a nuestros mayores por lo que estamos luchando.100

Para responder a esa profunda afección, los achaguas deben elegir entre rendirse ante la realidad neoliberal que se impone, resistir hasta el exterminio o negociar con la disposición a ceder una parte de su cultura y trato al río. Si explicáramos el Proyecto a la luz de la filosofía de la técnica de Heidegger, tenderíamos a valorar el futuro del río Meta y los achaguas desde el pesimismo que caracteriza al determinismo. Así, no quedaría más sino esperar que el río fuera destrozado por efecto de la implementación de la técnica neoliberal y los achaguas, sometidos al dominio de la técnica, de tal manera que sería difícil distinguir a un achagua de un occidental inmerso en la globalización. La praxeología posibilita conceptuar el problema de la técnica sin tener que creer ingenuamente que el ser humano puede controlarla, al tiempo que respeta la voluntad y la libertad humana. Mientras que la postura heideggeriana es tan fatalista como una tragedia griega, por lo cual no se puede hacer nada ante ese destino del ser, desde la praxeología se puede resaltar la orientación que los achaguas dan a sus acciones para que, mediante una democratización de la técnica neoliberal del Proyecto, puedan coorientarla sin destruir ecosistemas en nombre del progreso y el capital.

La apuesta de los achaguas conlleva algunos riesgos. En el capítulo intitulado: Tercera metamorfosis: el desarrollista, ubicado en el libro de Marshall Berman: Todo lo sólido se desvanece en el aire, Fausto promueve el progreso y desarrolla proyectos de ingeniería civil, tales como canales y diques para mejorar la agricultura y el transporte o fábricas y talleres para estimular la industrialización. Él transforma la naturaleza y la sociedad, buscando en el progreso la felicidad, asunto que lo convierte en una persona insensible ante las nefastas consecuencias sociales y ecológicas de sus proyectos desarrollistas, alienándose hasta la desesperación101. Posteriormente, en el Epílogo: la época fáustica y la época seudofáustica, Berman sostiene que nuestra época es fáustica, porque estamos obsesionados con el progreso, actuando veloz y eficazmente hacia la satisfacción de deseos, sin que importen los costos sociales ni ambientales. Además, estamos corrompidos por la época seudofáustica, ya que solo buscamos poder, el control y la manipulación de los demás, en lugar de procurar la realización personal y la felicidad. A esto se exponen los achaguas cuando renuncian a algunos puntos esenciales de su forma de pensar y tratar al entorno natural, con tal de poder sobrevivir en la realidad planteada por el neoliberalismo del Proyecto. Pero no hay otra opción.

4.3. Codirección achagua de la técnica neoliberal para corregir los problemas bioculturales

En la búsqueda de alternativas para contribuir a la conservación del medio ambiente y la cultura achagua en la implementación del Proyecto, proponemos una relación entre el pensamiento de este grupo y la praxeología. A la hora de implementar el Proyecto es pertinente reconocer que en la técnica hay dos regires inconmensurables entre sí, que en este caso son: a) el regir de las intenciones del logos, esto es, de los tecnócratas neoliberales que orientan el surgir de las cosas que constituyen al Proyecto, y b) el regir de los achaguas y el río. Para González:

Todo surgir desborda, por la alteridad radical de lo que surge, toda pretensión de abarcarlo en una orientación determinada. Por eso mismo, la técnica como surgir dirigido nunca puede ser plenamente poseída por la dirección humana. El surgir dirigido, por su propia índole constitutiva, siempre estará también «dis-regido». La dirección será siempre una «dis-rección» de la que continuamente surgirán efectos no intencionalmente planeados.102

González no es determinista como Heidegger. La alteridad radical de los productos técnicos que surgen en nuestros actos domina en ellos, pero esto no significa que el ser humano no pueda intentar imponer su logos. El problema es cómo hacerlo, ¿desde el neoliberalismo o desde el pensamiento achagua? Para contestar esta pregunta, se entabla la siguiente propuesta. González descarta el regreso a una situación pre-moderna como la que, según él, añoraba Tolkien, porque la salvación está donde asecha el peligro.103 En el contexto de dichas palabras, el filósofo alemán explica la razón de su alusión a lo dicho por el poeta: «Tal vez cualquier otra salvación que no venga de allí, de donde está el peligro, siga siendo no salvadora».104 Por eso es por lo que, para González, la salvación es algo más que «una vuelta mística sobre el acontecer del surgir».105 En otros términos, él no descarta el misticismo, pero lo considera insuficiente para encarar los problemas de la técnica. La salvación no está en huir del problema, sino en corregirlo, acudiendo a la técnica misma.106

Así, la corrección de la técnica debe incluir tanto a los dirigentes neoliberales y operarios del Proyecto como a los achaguas. En ese sentido, se propone emprender un proyecto interdisciplinar, donde los abogados protejan jurídicamente a los achaguas, con el objetivo de permitirles intervenir en la dirección de dicho proyecto, aportando su sabiduría ancestral en torno al río Meta. Con esta codirección es más viable que el río no quede convertido dentro de poco tiempo en una cloaca. Aunque la amenaza más radical es que los fines de la técnica como surgir dirigido se anclen en ella sin que nada los trascienda. El problema no es que la técnica sea un surgir dirigido, pues eso es lo esencial de ella. Tampoco se trata de que la cosa técnica rija al humano cuando surge, pues eso es lo propio de cualquier cosa que surge. Lo que hay que intentar es que la técnica deje de ser una praxis y se convierta, de nuevo, en una poiésis. Pero, esto no se logra esperando que las cosas técnicas dejen de regir cuando surgen, ya que eso jamás va a suceder, por cuanto es estructural que las cosas rijan cuando surgen. La salvación está en el lado de la actuación, de la intencionalidad, por lo cual hay que sanar radicalmente la praxis humana.107

Si los tecnócratas neoliberales siguen dirigiendo el Proyecto sin tener en cuenta a los achaguas, disponiendo de la naturaleza a su antojo y desproporción,108 será difícil que el río Meta sobreviva unas décadas más. No obstante, los achaguas pueden enseñarles cómo tratar adecuadamente al río, para que las próximas generaciones también lo puedan llamar madre y padre. La corrección de la técnica no se da en el regreso a la premodernidad, sino en un cambio de dirección en la forma humana de pensar y de actuar. La salvación no consiste en que el ser humano occidental abandone sus técnicas contemporáneas y adopte unas amerindias precolombinas, ni en que intente despojarse de toda técnica,109 ya que esta última le es constitutiva y garantiza su supervivencia y buen vivir, sino en que dé una nueva dirección al surgir. ¿Cómo volver a considerar a la técnica como un instrumento, una poiésis, en lugar de que siga englobando sus fines cual praxis? La corrección de la técnica implica regir de manera compartida, democratizada. En este escenario los achaguas tienen un esquema intencional ancestral que da sentido a sus acciones y que puede ayudar a orientar las acciones tomadas por los tecnócratas neoliberales que operan en el río Meta:

La corrección de la técnica se sitúa en el mismo núcleo de la misma, en el surgir dirigido. De lo que se trata es que esta dirección sea un «co-rregir» (cum-regere). Y esto no implica solamente una atención a los efectos negativos de la técnica. El corregir toca las raíces de la técnica como un surgir dirigido. Y por tanto se trata de una transformación esencial, y no meramente superficial. El «co-rregir» significa una apelación a lo que, desde los tiempos de los griegos, se viene llamando «democracia».110

Para democratizar la dirección de la técnica del Proyecto, de tal manera que no esté dirigida solo por tecnócratas neoliberales, sino también por achaguas cuyo animismo los lleva a proteger el río Meta, es pertinente analizar las diferentes dimensiones de la correlación que hay entre achaguas y río, a saber: la histórica, la cosmogónica y la de subsistencia. Los achaguas no se conciben como seres separados de la naturaleza, sino como parte de esta, de forma que lo que le pase al río les sucede a ellos y viceversa. Asimismo, los achaguas no se consideran superiores o dueños de la naturaleza, sino que todos se tratan como iguales, de tal forma que no dañan su entorno. En el 2011, después de las obras de canalización del río, un proyecto petrolero puso un oleoducto debajo del lecho del río, justo en un lugar sagrado de los achaguas conocido como El Charcón. Este es un lugar especial porque nunca se seca, siempre hay mucho pescado y los médicos y los mayores celebran varias ceremonias. Una de ellas sirve para llamar el pescado111 antes de que llegue el verano. Para ello, los médicos se sitúan en un playón que se forma cuando empieza a bajar el río, después entran los mayores y desde ahí llaman a los pescados para que haya abundancia durante la subienda. Por eso se tiene la creencia de que cuando es intervenido sin permiso, el río desata su furia contra los achaguas, ahogando a quienes entren en El Charcón.

Para tratar de evitar tanta calamidad por causa de la intervención de la racionalidad instrumental, pero poco sabia, del tecnócrata neoliberal, los achaguas aprendieron a hablar en los términos del Estado. Ellos denunciaron frente a los funcionarios del INVIAS que no los habían tenido en cuenta en el ejercicio de planeación, tal como lo plantea la ley, vulnerando así todos los derechos contemplados en el Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo, que también están amparados por la Constitución. De otra pare, también es evidente que el INVIAS, durante dos años (entre 2002 y 2004), quiso evitar llegar a la realización de la consulta previa, alegando que los ríos son espacios nacionales y que al tratarse de un proyecto que intervendría el agua, no era necesario consultar a los indígenas, pues, según el instituto, las tierras de los achaguas no se verían afectadas. Finalmente, el MAVDT cerró el proceso de licenciamiento en 2004 porque el INVIAS no siguió los procedimientos señalados, de tal forma que no hubo otra opción más que iniciar el proceso de Consulta previa, aunque los funcionarios del INVIAS siempre dejaron constancia de que ese era un procedimiento innecesario y que lo único que iba a suceder era detener el avance del Proyecto, además de las implicaciones que este retraso ocasionaría al país, claramente, en términos económicos.

El Proyecto no contempló los impactos bioculturales que generarían las modificaciones físicas del río. Aun así, fue iniciado el proceso de negociación. Los achaguas quieren participar activamente en él, pero en sus propios términos y con una institución que los respete y nos los trate como niños, es decir, como ignorantes. Los achaguas saben qué quieren conseguir del Proyecto porque no es la primera vez que se enfrentan al Estado reclamando que los proyectos nos los incluyeron desde el inicio. Ellos ya conocen el lenguaje del Estado, ya saben hablar con técnicos, funcionarios y abogados, ya tienen idea de la técnica del Proyecto: escritura, burocracia, etc. Es desde la Constitución de 1991 que a los indígenas se les reconoce participación en las rentas de la Nación.112 El Estado creó una serie de tácticas para entregar los recursos a los grupos étnicos, consistentes en presentar proyectos.113 Reconociendo que sin proyectos no hay recursos, los achaguas gestionaron la construcción del colegio Yaalakeisy, la maloka, la electricidad en el resguardo, los techos de teja de zinc para las casas, entre otros, que hacen parte de los rubros contemplados en los recursos entregados. De esta manera, los indígenas aceptan el Proyecto y buscan vincularse a él sin renunciar del todo a su cultura ni ceder gran parte de sus territorios, para mejorar sus condiciones de vida. Por ejemplo, en las actas del proceso de licenciamiento quedó consignada la siguiente afirmación del concejal y capitán de los achaguas y piapocos, Marcelino Gaitán, parafraseada por funcionarios de INVIAS:

El concejal ve muy benéfico el Proyecto para ellos como comunidad y la posibilidad de que en un futuro la comunidad pueda transportar sus productos gracias al Proyecto y que sería oportuno que se estudiara la necesidad de la comunidad de prepararse para ese futuro como es el educarse en cultivar la tierra y hacer de esas hectáreas de terreno algo aprovechable.114

Su mensaje es interesante: prepararse para ese futuro, que es cultivar la tierra y hacer algo aprovechable de ella. Esto muestra claramente la adopción de la visión regional de la Orinoquia como extensas plantaciones en torno a la integración a los mercados, que se concreta en la solicitud de proyectos de inversión que ayuden a desarrollar estos proyectos productivos en el resguardo achagua, tales como cultivos de cítricos que no hacen parte de sus tradicionales culturales, sino de los intereses comerciales. Aquí también se ven los dos regires de la técnica. Por una parte, los indígenas quieren acceder a la técnica neoliberal para mejorar su calidad de vida, pensando que pueden codirigirla. Por otra parte, no solo se dan cuenta de que los neoliberales trajeron hecho el Proyecto, sino que también quedan sometidos a él, adoptando el esquema intencional neoliberal que orienta las acciones.

Básicamente, su paradójica estrategia de resistencia ha sido aceptar la técnica neoliberal para defender su biocultura. A pesar de no estar de acuerdo con la forma en que se les presentó el Proyecto durante la consulta previa, los achaguas nunca cuestionaron la técnica, sino que negociaron para lograr que su punto de vista fuera incluido y sus vidas no se vieran afectadas negativamente. Los indígenas, que conciben al río como un agente que incide sobre sus acciones, durante la negociación hicieron del río un objeto para lograr objetivos relacionados con la defensa de su cultura y su territorio. La objetualización del río Meta no eliminó la concepción achagua acerca de este, pues el fundamento de sus reclamos al INVIAS consiste en las dimensiones que prevalecen, pero sí abrió un camino para la negociación con el INVIAS que permitió hacer equivalencias para calcular dichas compensaciones. La objetivación del río por parte de los achaguas no es una valoración directamente económica, pero sí permite establecer una equivalencia con las 3550 hectáreas de tierra para ampliar el resguardo que solicitaron como compensación y que pueden ser traducidas a un valor monetario con el que la institución puede lidiar. Así, al establecer un lenguaje común, levantaron su voz y pidieron al Estado el cumplimiento de lo contemplado en la Constitución.

Al final del proceso, los acuerdos de la consulta previa otorgaron a los indígenas una serie de recursos económicos que les permitirían llevar a cabo nuevos proyectos para el mejoramiento de su calidad de vida: un proyecto de seguridad alimentaria para la siembra de yuca, un proyecto para la siembra de cítricos dirigido al mercado nacional, un proyecto para la producción y venta de artesanías y, finalmente, la capacitación técnica profesional de indígenas para integrarse a la navegación comercial. No lograron la extensión de tierra solicitada, aunque para 2010 estaba en trámite la ampliación del resguardo. Lograron insertarse, a través de la técnica de proyectos, en los intereses de la Nación.

Expresado de otro modo, la codirección de la técnica tiene que incluir, en primer lugar, a los técnicos. Pero, por cuanto es imposible convencer a las élites económicas que controlan los procesos técnicos de que democraticen el poder, González, en Reinado de Dios e imperio,115 postula pequeñas sociedades que compartan los bienes en un ambiente pacífico, libre del principio retributivo que genera el círculo de violencia y contraviolencia. En otros términos, el cambio de dirección de la técnica no viene desde la estructura estatal, sino desde la cotidianidad de las acciones dirigidas hacia la ecología y el respeto al otro. Lo anterior va de la mano con la idea de González de tener en cuenta a las generaciones futuras, que, en este contexto, desde ya están quedando afectadas negativamente por la dirección neoliberal.116 Esto coincide con la Declaración sobre las responsabilidades de las generaciones actuales para con las generaciones futuras.117 El compromiso de los achaguas con las futuras generaciones se expresa cuando mencionan:

¿Qué va a pasar con las playas en donde nuestros niños aprenden las tradiciones de los mayores? ¿qué va a pasar con nuestros esteros de donde se extraen las plantas medicinales que usan nuestros médicos? ¿Qué va a pasar en las bocas de los caños donde nosotros hacemos invocaciones y curas tradicionales? ¿qué va a pasar con nuestras islas donde sembramos nuestros WAYANIBI? ¿Qué va a pasar con el chigüiro, cachiste, el pescado y otras especies que son la base alimenticia de nuestro pueblo?118

Al alterar el río se transforma sistémicamente todo lo que vive en él y de él. Los achaguas no piensan solamente en el beneficio propio, en la obtención de “recursos naturales” por la sed de lucro, sino que piensan en el otro tanto humano como no humano, porque la voz y existencia del otro está inexorablemente unida a sus vidas personal y grupalmente. No es del todo claro cómo los achaguas podrán jugar simultáneamente al desarrollo ideologizado por el neoliberalismo y a la conservación mitológica e identitaria de su biocultura. Sin embargo, es importante rescatar que los achaguas establecen prioridades distintas al lucro económico, que dan luces a los occidentales para empezar a pensar en relaciones distintas con la naturaleza, que pueden resultar ser más amigables con ella que las propias de la modernidad.

Conclusiones

El análisis del Proyecto y sus efectos sobre los achaguas nos mostró que la intencionalidad de los técnicos neoliberales se basa en la confianza en que su planeación se va a concretar en la realidad tal como la conciben, sin generar impactos negativos sobre los territorios ni las poblaciones; convencidos de que sus propuestas son la mejor respuesta a los problemas por ellos planteados, tales como el subdesarrollo, la pobreza o el aislamiento cultural. Este es el regir intencional de los seres humanos sobre la técnica que comprende productos técnicos tales como barcos, personas convertidas en recursos humanos, paisajes transformados en industrias del transporte, orillas de río convertidas en malecones, entre otros elementos que constituyen en unidad el sistema conocido como Proyecto.

Por esta razón, el regir del río y los achaguas termina atado al regir de la intencionalidad de los técnicos neoliberales, de tal manera que ya no es solo un medio, una poiésis, sino un fin. Si antes se pensaba en navegar por el río sin generar estragos, ahora, por cuanto los fines de la técnica quedan englobados, se produce solo por producir, como si se tratase de una praxis. Al producir por producir, se destruye la sabana del Meta. Cuando los técnicos neoliberales pretenden tener el Proyecto bajo control, puede que, como en el caso de Frankenstein, el Proyecto termine controlando a quienes lo dirigen, devastando de esa manera la naturaleza.

Con base en lo anterior, es menester corregir la dirección del Proyecto, de tal manera que esta técnica no englobe sus fines o estrategias en ella misma, sino que vuelva a ser una poiésis, una táctica, tal como la consideraba Aristóteles. Para ello, la solución debe estar al interior de la técnica, lo cual implica necesariamente incluir a los tecnócratas neoliberales. Pero ellos no deben dirigir solos, porque están presos en la técnica neoliberal que orienta sus acciones y no se dan cuenta de los errores que cometen bajo esa lógica occidental. Más bien, ellos deben contar con la codirección de los anfitriones que han vivido en las riberas del río desde antaño, con miras a preservar el río lo más intacto posible, para que las generaciones futuras lo hereden y puedan construir una personalidad auténtica. Los achaguas siguen luchado jurídicamente por sus derechos, protegiendo simultáneamente los del río, al que consideran mitológicamente un padre-madre, desde su forma dual de pensar, que es complementaria, mas no excluyente como la cosmovisión occidental.

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Nota: Para citar este artículo / To reference this article / Para citar este artigo Ardila Luna, Diana Carolina y Manuel Leonardo Prada Rodríguez. “Diálogos interdisciplinarios sobre las relaciones de poder que hay entre los tecnócratas del Proyecto de navegabilidad del río Meta y los achaguas”. Humanidades: revista de la Universidad de Montevideo, nº 13, (2023): 99-136. https://doi.org/10.25185/13.5

Nota: Diana Carolina Ardila Luna es responsable intelectual del 50% del trabajo que fundamenta la investigación de este estudio y Manuel Leonardo Prada Rodríguez del 50% restante.

Nota: Editores responsables Sofía Rosa: srosa2@uc.cl; Mauricio Cheguhem: mauricio.cheguem@fic.edu.uy; Azucena Castro: azucena.castro@su.se

1 Marcel Achkar y Ana Domínguez, “La gestión del agua desde la geopolítica trasnacional y desde los territorios de la integración”, en La gestión de los recursos hídricos: realidades y perspectivas, eds. Denise Soares, Sergio Vargas y María Rosa Nuño (Guadalajara: IMTA-Universidad de Guadalajara, 2008).

2La palabra técnica implica profundizar en la realidad siguiendo algunos pasos, hasta descubrir lo que está oculto. Cobija a los aparatos técnicos usados en el proceso de, por ejemplo, la escultura, y a los pasos empleados para lograr el objetivo. Es un instrumento que los seres humanos usan para suplir sus carencias instintivas, como cuando el frío es solucionado con un tejido hecho tanto con un telar como con una técnica de costura. Por otra parte, las tecnologías de gobierno son un término acuñado por Foucault para denotar la verdad que es impuesta en las relaciones de poder, mediante procedimientos articulados en una sociedad. Así, el neoliberalismo es una tecnología de poder autoproclamada como verdad excluyente de saberes otros, tales como el achagua.

3 Diana Carolina Ardila Luna, “El río Meta en el proceso de fronterización de la frontera colombiana, 1532-2016”, Agua Y Territorio, n° 19 (Diciembre 2021), https://doi.org/10.17561/at.19.5520.

4 Bastien Bosa y Álvaro Andrés Santoyo, “Presentación Del Dossier”, Revista Colombiana De Antropología 46, n° 2 (2010). https://doi.org/10.22380/2539472X.1067.

5 Michel Foucault, Tecnologías del yo y otros textos afines(Barcelona: Universitat Autònoma de Barcelona, 1990).

6 Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, Términos de referencia para la navegación del río Meta: expediente 2693 (Bogotá: MAVDT, 2002), Carp. 1. Fol. 136.

7 Andrea Carolina Jiménez, Democracia y neoliberalismo. Divergencias y convergencias en la construcción de la Carta Política colombiana de 1991 (Bogotá-Medellín: La Carreta Política Editores, 2008).

8 Christof Mauch y Thomas Zeller, Rivers in History: Perspectives on Waterways in Europe and North America (Pittsburgh: University of Pittsburgh Press, 2008).

9 Donald Woster, “Thinking like a river”, En The Wealth of Nature: Environmental History and Ecological Imagination, ed. Donald Worster (New York: Oxford University Press, 1994).

10 Verónica Strang, The Meaning of Water (New York: BERG, 2004).

11 Peter Coates, “Introduction”, En A Story of Six Rivers: History, Culture and Ecology, ed. Peter Coates (London: Reaktion Books, 2013).

12 Krista Harper, “‘Wild Capitalism’ and ‘Ecocolonialism’: A Tale of Two Rivers”, American Anthropologist 107, n° 2 (2005).

13 David Blackbourn, “Time is a Violent Torrent”, En Rivers in History: Perspectives on Waterways in Europe and North America, eds. Christof Mauch y Thomas Zeller (Pittsburgh: University of Pittsburgh Press, 2008), 21.

14 Richard White, The Organic Machine: The Remaking of Columbia River (New York: Hill and Wang, 1995).

15 Donald Worster, Rivers of Empire: Water, Aridity, and the Growth of the American West (New York: Oxford University Press, 1992).

16 Rafael Velandia, La Villa de San Bartolomé de Honda. Vol. 1 (Bogotá: Cámara de Comercio de Bogotá, 1989).

17 Biblioteca Luis Ángel Arango, Boletín Cultural y Bibliográfico, vol. XLVII (Bogotá: Banco de la República, 2013).

18 Florian Krause, “Thinking like a river: An anthropology of water and its uses along the Kemi River, Northern Finland” (Tesis doctoral, University of Aberdeen, 2010).

19 Andrea Ballestero, “The Anthropology of Water”, Annual Review of Anthropology 48 (Octubre 2019): 408, https://doi.org/10.1146/annurev-anthro-102218-011428.

20 Kelly D. Alley, On the Banks of the Ganga: When Wastewater Meets a Sacred River (Michigan: University of Michigan Press, 2002).

21 Strang, “The Meaning of Water”.

22 Krause, “Thinking like a river: An anthropology of water and its uses along the Kemi River, Northern Finland”.

23 Fernando Ortiz, “El rezo del pescado, ritual de pubertad femenina entre los Sikuani y Cuiba”. Maguaré 6, n° 3 (1988): 28.

24 Roberto Pineda Camacho, “El río Amazonas: un gigante indomado. Una mirada hacia su historia contemporánea (1500-2010)”, Boletín cultural y Bibliográfico 84 (2013): 38.

25 Pineda, “El río Amazonas: un gigante indomado. Una mirada hacia su historia contemporánea (1500-2010)”, 38.

26 Orlando Fals Borda, Historia Doble de la Costa. Mompox y Loba. Vol. 1 (Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, Banco de la República, El Áncora Editores, 2002).

27 Rodríguez Garavito, C., y Orduz Salinas, N, Adiós río. La disputa por la tierra, el agua y los derechos indígenas en torno a la represa de Urrá (Bogotá: Dejusticia, 2012).

28 Diana Carolina Ardila Luna, “El proyecto lo trajeron hecho”. El proyecto de navegabilidad del río Meta en la vida con el río (Tesis doctoral, Universidad de Los Andes, 2018), 158.

29 Andrés Eduardo Reinoso, Elementos para una gramática de lengua Piapoco (Bogotá: Ministerio de Cultura, 2002).

30 Silvia M. Vidal, El modelo del proceso migratorio prehispánico de los piapoco: hipótesis y evidencias (Tesis de maestría, Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, 1987) citado en María Eugenia Romero, Luz Marina Castro y Amparo Muriel, Geografía humana de Colombia: Región de la Orinoquia (Bogotá: Instituto Colombiano de Cultura Hispánica, 1993), 90-91.

31 Nancy C. Morey y Robert V. Morey, “Foragers and farmers: differential consequences of Spanish contact”,Ethnohistory20, n° 3 (1973), https://doi.org/10.2307/481445.

32 Philippe Descola, Más allá de naturaleza y cultura (Buenos Aires: Amorrortu, 2012).

33 Alejandro Camargo y Juana Camacho, “Convivir Con El Agua”,Revista Colombiana De Antropología55, n° 1 (2018), https://doi.org/10.22380/2539472X.567.

34 Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, Términos de referencia para la navegación del río Meta: expediente 2693 (Bogotá: MAVDT, 2002).

35 Kathya Castillo Avenio, Pueblos indígenas amazónicos y su relación con los ríos. Los potenciales impactos culturales de la Hidrovía Amazónica (Lima: Derecho, Ambiente y Recursos Naturales, 2021), 6.

36 Corte Constitucional de Colombia, Sentencia T-693/11 (Sentencia de la Corte Constitucional de Colombia, 2011), 77.

37 Corte Constitucional de Colombia, Sentencia T-693/11, 22.

38 Corte Constitucional de Colombia,Sentencia T-693/11 (Bogotá: Sentencia de la Corte Constitucional de Colombia, 2011), 26.

39 Philipe Descola, “La antropología y la cuestión de la naturaleza”, enRepensando la naturaleza: encuentros y desencuentros disciplinarios en torno a lo ambiental, ed. Germán Palacios y Astrid Ulloa (Leticia: Universidad Nacional de Colombia e Instituto Colombiano de Antropología e Historia, 2002).

40 Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, Términos de referencia, 210.

41 Castillo, “Pueblos indígenas amazónicos y su relación con los ríos. Los potenciales impactos culturales de la Hidrovía Amazónica”.

42 Juan Rivero, Historia de las misiones de los llanos de Casanare y los ríos Orinoco y Meta (Bogotá: Presidencia de la República, 1956); Vidal, El modelo del proceso migratorio; “Achagua, la gente del río”, Ministerio de Cultura, acceso el 9 de junio, 2022, http://www.mincultura.gov.co/areas/poblaciones/noticias/Documents/Caracterizaci%C3%B3n%20del%20Pueblo%20Achagua.pdf.

43 Nancy Espinel Riveros, “Los achagua” (Tesis de grado, Universidad de los Andes, 1975); Vidal, El modelo del proceso migratorio.

44 Belisario Betancur, “Prólogo”, en Llanos de Colombia, ed. Carlos Arturo Torres (Bogotá: Litografía Arco, 1986); Jane Rausch, “Petroleum and the transformation of the Llanos frontier in Colombia: 1980 to the present”,The Latin Americanist53, n° 1, (2009).

45 Catalina Langebaek y José Morales Gómez, Por los caminos del Piedemonte: una historia de las comunicaciones en los Andes Orientales y los Llanos, siglos XVI a XIX (Bogotá: Universidad de los Andes, 2000).

46 José Bonnet, Comercio Oriental por el río Meta (Bogotá: Imprenta de La Luz, 1884).

47 Ardila, “El río Meta en el proceso de fronterización de la frontera colombiana, 1532-2016”.

48 Beatriz Parga de Bayón, “Puerto López se está quedando sin río!”,El Tiempo (Colombia), 26 de diciembre, 1975.

49 Ardila, “El río Meta y los proyectos para la integración de los Llanos Orientales colombianos, desde la Colonia hasta el siglo XXI”.

50 Rausch, “Petroleum and the transformation”.

51 Raúl Pacheco, Propuesta técnica: estudios y diseños para mejorar la navegabilidad del río Meta en el sector de Trapichote y la adecuación portuaria en las poblaciones de La Primavera, La Hermosa y Santa Rosalía en el Departamento del Meta (Bogotá: Ministerio de Obras Públicas y Dirección de Navegación y Puertos, 1985).

52 Raúl Pacheco, Estudio de navegabilidad en el río Meta: informe final (Bogotá: Ministerio de Obras Públicas y Dirección de Navegación y Puertos, 1987).

53 Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, Términos de referencia; Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural,El Renacimiento de la Orinoquia alta de Colombia: un megaproyecto para el mundo (Bogotá: Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, 2004).

54 Eduardo Basualdo y Enrique Arceo, “Neoliberalismo y sectores dominantes Tendencias globales y experiencias nacionales”,Cuadernos del Cendes23, n° 62 (2006).

55 Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, Términos de referencia.

56 Langdon Winner, “Do artifacts have politics?”, en The social shaping of technology, ed. Donald McKenzie y Judy Wajcman (Philadelphia: Open University Press, 1983).

57 Manuel Leonardo Prada Rodríguez, “¿Orientan los aparatos tecnológicos las acciones humanas? Una postura praxeológica”,Trilogía Ciencia Tecnología Sociedad11, n° 21 (2019): https://doi.org/10.22430/21457778.1299.

58 Manuel Leonardo Prada Rodríguez, “Hacia la superación del dilema entre la agencia material de los objetos técnicos y la intencionalidad de los agentes: revisión crítica de la propuesta de Bruno Latour”, enTecnología, agencia y transhumanismo, ed. Juan Carlos Moreno (Bogotá: Universidad Santo Tomás, 2020).

59 Gonzalo Matías Correa Moreira, “El concepto de mediación técnica en Bruno Latour Una aproximación a la teoría del actor-red”, Psicología, Conocimiento y Sociedad 2, n° 1 (2012). https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=475847407004

60 Antonio González, “Corregir la técnica”, Cuadernos de Filosofía Latinoamericana 34, n° 109 (2013), https://doi.org/10.15332/s0120-8462.2013.0109.06.

61 Antonio González, Estructuras de la praxis: ensayo de una filosofía primera (Madrid: Editorial Trotta, 1997).

62 Luis Arango Vásquez, “Estado, poder y neoliberalismo en Colombia: análisis sociológico a finales del siglo XX”, Escenarios: Empresa Y Territorio 5, n° 5 (2016).

63 González, “Corregir la técnica”.

64 González, “Corregir la técnica”, 96.

65 González, “Corregir la técnica”, 96.

66 Martin Heidegger, Ser y Tiempo (Santiago de Chile: Editorial Universitaria, 2005).

67 Claudia Danani, “América Latina luego del mito del progreso neoliberal: las políticas sociales y el problema de la desigualdad”, Ciências Sociais Unisinos 44, n° 1 (2008), https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=93844104

68 Santiago Castro-Gómez, Historia de la gubernamentalidad. Razón de Estado, liberalismo y neoliberalismo en Michel Foucault (Bogotá: Siglo del Hombre Editores, 2010); Foucault, Tecnologías del yo y otros textos afines; Michel Foucault, Seguridad, territorio, población: curso en el Collège de France (1977-1978) (México: Fondo de Cultura Económica, 2006).

69 Michel Foucault, “La ética del cuidado de sí como práctica de la libertad”, en Obras Esenciales: ética, estética y hermenéutica, ed. Ángel Gabilondo (Barcelona: Paidós, 1999).

70 Castro-Gómez, Historia de la gubernamentalidad, 39.

71 Castro-Gómez, Historia de la gubernamentalidad, 43.

72 Mariana Caminotti y Julián Bertranou, “El ciclo del proyecto y la gestión del turismo local”, en Desarrollo y gestión de destinos turísticos. Políticas y estrategias, ed. Noemí Wallingre y Alejandro Villar (Bernal: Universidad Nacional de Quilmes, 2009), 206.

73 Arturo Escobar, “Planning”, en The development dictionary, ed. Wolfgang Sachs (Londres: Zed Books, 2010).

74 Correa, “El concepto de mediación técnica en Bruno Latour: una aproximación a la teoría del actor-red”.

75 Annelise Riles, “Introduction”, en Documents: artifacts of modern knowledge, ed. Annelise Riles (Michigan: University of Michigan Press, 2006), 5.

76 Giavedoni, José Gabriel. “El Neoliberalismo Y Sus Modos De regulación Social. Crisis, Empresa Y Competencia”. Perspectivas Sociales 20, n° 2 (2019).

77 Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, Términos de referencia, 285.

78 Jason Moore, “The end of cheap nature, or, how I learned to stop worrying about ‘the’ environment and love the crisis of capitalism”, enStructures of the world political economy and the future global conflict and cooperation, ed. Christian Suter y Christopher Chase-Dunn (Zurich: Lit Verlag, 2014).

79 Luis Daniel Botero Arango, “Colombia Y Su Proceso De Neoliberalismo democrático Autoritario”,Textos Y Contextos1, n° 23 (2021), https://doi.org/10.29166/tyc.v1i23.3313.

80 Descola, Más allá de naturaleza y cultura.

81 Martin Heidegger, Caminos de bosque (Madrid: Alianza Editorial, 2010).

82 Martin Heidegger, “La Pregunta Por La técnica”,Revista De Filosofía5, n°1 (2017), https://revistafilosofia.uchile.cl/index.php/RDF/article/view/45002.

83 Martin Heidegger,Filosofía, ciencia y técnica (Santiago de Chile: Editorial Universitaria, 1997), 124-125.

84 Pacheco, Propuesta técnica.

85 Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, Términos de referencia; Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural,El Renacimiento.

86 González, “Corregir la técnica”, 97-98.

87 González, “Corregir la técnica”, 98.

88 Don Ihde, Postfenomenología y tecnociencia (Madrid: Editorial Sello, 2015).

89 González, “Corregir la técnica”, 98.

90 González, “Corregir la técnica”, 98.

91 González, “Corregir la técnica”, 98.

92 González, “Corregir la técnica”, 98.

93 David Harvey,A brief history of neoliberalism (Nueva York: Oxford University Press, 2005).

94 Andrea Carolina Jiménez, Democracia y neoliberalismo. Divergencias y convergencias en la construcción de la Carta Política colombiana de 1991 (Bogotá-Medellín: La Carreta Política Editores, 2008), 19.

95 Jiménez, Democracia y neoliberalismo, 117.

96 Astrid Ulloa, “Reconfiguraciones conceptuales, políticas y territoriales en las demandas de autonomía de los pueblos indígenas en Colombia”,Tabula Rasa, n° 13 (julio-diciembre 2010): 78.

97 Josemanuel Luna-Nemecio, “Neoliberalism and Environmental Devastation: From the Planetary Boundaries to Sustainability As a Historical Possibility”,Resistances. Journal of the Philosophy of History1, n°2 (2020). https://doi.org/10.46652/resistances.v1i2.24.

98 Basualdo y Arceo, “Neoliberalismo y sectores dominantes Tendencias globales y experiencias nacionales”.

99 Juan Manuel Ochoa Amaya; Ginna Natalia Suárez Morales y Luz Gladys Yarime Peña Ulloa, “Territorializaciones Del Desarrollismo Y transformación Del Paisaje En El Piedemonte De Villavicencio-Colombia”,Revista Venezolana De Gerencia25, n°4 (2020), https://www.produccioncientificaluz.org/index.php/rvg/article/view/35212.

100 Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, Términos de referencia para la navegación del río Meta: expediente 2693 (Bogotá: MAVDT, 2002), Carp. 2. Fol. 210.

101 Berman, Marshall, Todo lo sólido se desvanece en el aire (México: Siglo XXI, 1998).

102 González, “Corregir la técnica”, 99.

103Expresión de Hölderlin citada por Heidegger.

104 Heidegger, Caminos de bosque, 220.

105 González, “Corregir la técnica”, 99.

106 Antonio González, “Oikos kai physis: hacia un nuevo paradigma ecológico”, Perifèria. Cristianisme, postmodernitat, globalització 8, n° 8 (2021): 19-20, https://raco.cat/index.php/PeriferiaCPG/article/view/381650/490445

107 González, “Corregir la técnica”.

108 José Salazar-Ríos; Giovanny Sánchez-Espinoza; Juliana Zapata Galvis; Sonia Sánchez-Arteaga; Nicole Velasco Cano y Jairo Llano. “El fenómeno de globalización y la incidencia en América Latina”, Criterio Libre 13 (2016), http://dx.doi.org/10.18041/crilibjur.2016.v13n1.25102.

109 González, “Corregir la técnica”, 100.

110 González, “Oikos kai physis: hacia un nuevo paradigma ecológico”, 29.

111 Corte Constitucional de Colombia, Sentencia T-693/11, 79.

112Ley 60 de 1993.

113 Carlos Benavides y Carlos Duarte, “Gobernabilidad política, gobernanza económica y gobiernos indígenas. Límites estructurales e interpretaciones divergentes de los derechos pluriétnicos en el sistema general de participaciones”,Análisis Político23, n° 68 (enero-abril 2010).

114 Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, Términos de referencia, 86.

115 Antonio González, Reinado de Dios e imperio: ensayo de teología social (Bilbao: Editorial Sal Terrae, 2003).

116 González, “Corregir la técnica”.

117 Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, “Declaración sobre las Responsabilidades de las Generaciones Actuales para con las Generaciones Futuras”, en Actas de la Conferencia General 29.ª reunión París, 21 de octubre - 12 de noviembre de 1997. Volumen 1. Resoluciones, ed. Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (París: UNESCO, 1998), 77.

118 Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, Términos de referencia, 210.

Recibido: 17 de Junio de 2022; Aprobado: 11 de Abril de 2023

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