Introducción:
La evolución de la especialidad de ginecología y obstetricia, ha determinado que los programas de formación de especialistas se centren en mapas de competencias que engloban conocimientos, habilidades y destrezas que debe adquirir el médico en cada año de formación, siendo el estudiante el centro del proceso de enseñanza-aprendizaje.
La ecografía se destaca como una modalidad de diagnóstico por imágenes ampliamente accesible, rentable y segura, en particular cuando se la compara con alternativas como la tomografía computarizada y la resonancia magnética. Estos atributos la convierten en la herramienta de diagnóstico por imágenes preferida en obstetricia y ginecología.
Sin embargo, a diferencia de las últimas modalidades, la obtención de imágenes por ultrasonido, depende en gran medida del operador. Por lo tanto, es esencial contar con habilidades técnicas adecuadas y un conocimiento profundo de la anatomía para realizar exámenes ultrasonográficos1.
La ecografía proporciona imágenes en tiempo real, no invasivas, no ionizantes y de alta precisión, lo que la convierte en una técnica indispensable para el manejo adecuado de las pacientes1.
Además, con los rápidos avances en la tecnología de ultrasonido y sus aplicaciones en expansión, la educación continua y el desarrollo de habilidades son imperativos para que los profesionales de la salud permanezcan a la vanguardia de la práctica clínica.
A pesar de su importancia, la formación en ecografía para los residentes de ginecología y obstetricia suele presentar desafíos significativos. La variabilidad en los programas de capacitación, la falta de estándares definidos para la evaluación de competencias pueden comprometer la calidad del aprendizaje.
El Programa de formación de especialistas en Ginecología y obstetricia de la Universidad de la República (UDELAR), establece una pasantía por una Unidad de Ecografía Ginecotocológica, adquiriendo las destrezas inherentes al “Nivel I” de la Subespecialidad2) (Cuadro 1).
La Unidad de Ecografía Ginecológica de la UA Ginecotocológica B cuenta con un curso básico de ecografía ginecotocológica dirigido a posgrados y residentes de Ginecología e Imagenología, con formación teórico-práctica. El mismo tiene una duración de 8 meses, y un cupo total para 14 estudiantes (5 residentes de Imagenología, 5 Ginecotocólogos, 2 residentes de ginecología y obstetricia que estén cursando el segundo año de la Residencia (R2) y 2 cupos especiales para quienes no aprobaron ingreso a la Diplomatura en Ecografía Gineco-obstétrica y Medicina Fetal) (3.
Desde el 2011 la UA Ginecotocología A incorpora en su programa de formación de especialistas en Ginecología y Obstetricia la adquisición de destrezas en ultrasonido como herramienta diagnóstica fundamental, sin embargo no se contaba hasta el momento con un plan de formación estandarizado4).
Desde 2022 la UA Ginecotocológica “A” está implementando un plan piloto de formación básica en ultrasonido que tiene como objetivo que los residentes y posgrados de ginecología y obstetricia incorporen habilidades y destrezas de Nivel 1 de la subespecialidad de ecografía en ginecología y obstetricia, como parte de su formación curricular.
El objetivo de este estudio fue analizar la percepción de los residentes y posgrados de Ginecología y Obstetricia de la Unidad Académica Ginecotocológica “A” respecto a la implementación de un programa estandarizado de capacitación en ecografía, orientado a la adquisición de competencias correspondientes al Nivel 1 en ultrasonido, como parte de su formación curricular
Metodología
Se realizó un estudio observacional, cuasi-experimental, pre-post sin grupo control del programa de formación en ecografía.
La población en estudio fueron Residentes y postgrados de ginecología y obstetricia de la UA Ginecotocológica “A” de la UDELAR, cursando el posgrado en el periodo 2022-2024, en el Centro Hospitalario Pereira Rossell (CHPR) y Servicio Médico Integral (SMI).
La muestra está determinada por conveniencia, residentes de primero, segundo y tercer año de residencia.
Los criterios de inclusión fueron residentes y posgrados de la especialidad de Ginecología y Obstetricia en el periodo 2022-2024, cursando su formación en la UA Ginecotocológica “A” y que otorgaron consentimiento informado para participar del estudio.
Se excluyeron participantes con formación previa curricular en ecografía (diplomaturas, cursos cortos, otros cursos de capacitación).
Se realizó un curso teórico práctico de ecografía en ginecología y obstetricia, con talleres y práctica supervisada con el objetivo de adquirir habilidades y destrezas nivel 1 en ultrasonido aplicado a la especialidad (Cuadro 1).
La duración de la capacitación fue de 200 horas durante el primer año (incluyendo formación teórica y práctica) y de 100 horas en el segundo año de la formación.
El programa del curso propone una formación longitudinal distribuida en los tres años de la especialidad, con incorporación progresiva de competencias según el nivel de aprendizaje. La evaluación de la competencia se realiza mediante diversos métodos, incluyendo análisis de ecografías fijas, revisión de imágenes y clips de video, escaneo en tiempo real, o una combinación de estos enfoques.
Se evaluó la percepción de los residentes y posgrados de Ginecotocología respecto a su formación en ultrasonido, específicamente en relación con el desarrollo de habilidades y destrezas, mediante un instrumento de recogida de datos diseñado específicamente para este estudio. El cuestionario fue sometido a prueba piloto para verificar su comprensión y pertinencia, aunque no contó con un proceso formal de validación.
Se plantea en una etapa posterior evaluar la adquisición de competencias en ecografía, mediante evaluación estandarizada del aprendizaje.
Se analizaron las siguientes variables:
Edad: variable cuantitativa continua, expresada en años. Se describió mediante mediana, mínimo y máximo.
Sexo: variable cualitativa dicotómica (femenino/masculino).
Año de residencia o posgrado: variable ordinal categórica, agrupada en tres categorías (primer, segundo y tercer año).
Se evaluó la autopercepción de capacitación en los siguientes parámetros ecográficos: diagnóstico de embarazo intrauterino, medición de longitud cefalocaudal (LCC), localización del corion, valoración de anexos uterinos, evaluación del fondo de saco de Douglas, ubicación y presentación fetal, medición de frecuencia cardíaca fetal (FCF), localización placentaria, estimación de líquido amniótico, medición de parámetros biométricos: diámetro biparietal (DBP), perímetro cefálico (PC), perímetro abdominal (PA), longitud femoral (LF), medición del cuello uterino, índice de pulsatilidad de arteria umbilical, arterias uterinas y arteria cerebral media. Cada parámetro fue analizado como variable cualitativa dicotómica, con dos categorías: “se siente capacitado” y “no se siente capacitado”.
Asimismo, se evaluó la capacidad para identificar quistes anexiales, tumores anexiales y masas miometriales. Estas competencias se analizaron como variables cualitativas dicotómicas (sí/no).
Se incluyeron dos preguntas cerradas para evaluar la percepción de la formación ecográfica en la práctica clínica diaria:
1. ¿Considera que la formación adquirida en ecografía durante su periodo de residencia le ayudó a mejorar su práctica clínica diaria?
2. Considera que la formación en ecografía gineco-obstétrica debería formar parte del programa de residencias de la Facultad de Medicina de la UDELAR?
Ambas fueron analizadas como variables cualitativas dicotómicas (sí/no). Se habilitó además una pregunta abierta para recoger opiniones sobre el aporte formativo de la intervención, según juicio de los residentes.
Procesamiento y análisis de datos
La evaluación del programa piloto se fundamentó en el modelo de evaluación de competencias profesionales propuesto por Kirkpatrick citado por Nolla, ampliamente utilizado en el ámbito educativo, especialmente en programas de posgrado y desarrollo profesional continuo.
Este modelo contempla cuatro niveles: (I)Reacción: mide el grado de satisfacción de los participantes con la formación recibida.(II)Aprendizaje: evalúa la adquisición de conocimientos y competencias específicas.(III)Conducta: analiza la transferencia de lo aprendido al entorno laboral. (IV) Resultados: valora el impacto de la formación en la población atendida o en la sociedad en general 5,6.
Los datos fueron ingresados en una base exclusiva para este estudio, utilizando Microsoft Excel y procesados con el software estadístico OpenEpi.
Para medir el impacto de la intervención se utilizó la prueba de McNemar para muestras pareadas.
Resultados.
Se incluyeron en total 21 residentes de ginecología y obstetricia, 8 de primer año de residencia, 6 de segundo año, 7 de tercer año.
La media de edad fue de 29.6 años (min 26- máxima 37 años).
Veinte de sexo femenino, 1 residente de sexo masculino.
Los resultados obtenidos en cuanto a percepción de los residentes de sus habilidades en ultrasonido previo al curso de capacitación en ultrasonido y posterior al mismo se muestran en la tabla 1.
Tabla 1: Percepción de residentes respecto a sus habilidades y destrezas en ultrasonido N= 21
| Variable | Discordantes (Pre No / Post Sí) | Discordantes (Pre Sí / Post No) | Valor p (McNemar) |
| Diagnóstico de embarazo intrauterino | 15 | 0 | <0.001 |
| Medición de LCC | 17 | 0 | <0.001 |
| Localización del corion | 20 | 1 | <0.001 |
| Valoración de anexos uterinos | 14 | 0 | <0.001 |
| Fondo de saco de Douglas | 16 | 0 | <0.001 |
| Ubicación fetal | 12 | 0 | <0.001 |
| Presentación fetal | 12 | 0 | <0.001 |
| Frecuencia cardíaca fetal (FCF) | 15 | 0 | <0.001 |
| Localización placentaria | 18 | 0 | <0.001 |
| Líquido amniótico | 17 | 0 | <0.001 |
| Parámetros biométricos fetales | 19 | 0 | <0.001 |
| Longitud cervical | 20 | 0 | <0.001 |
| IP arteria umbilical | 12 | 0 | <0.001 |
| IP arterias uterinas | 11 | 0 | <0.001 |
| IP arteria cerebral media | 13 | 0 | <0.001 |
| Diámetros uterinos | 18 | 0 | <0.001 |
| Líquido endometrial | 19 | 0 | <0.001 |
| Medición de ovarios | 14 | 0 | <0.001 |
| Lcc: Longitud céfalo-caudal, FCF : frecuencia cardíaca fetal , LA: líquido amniótico, parámetros biométricos fetales incluye: DBP(diámetro bi parietal), PA( perímetro abdominal) LF( longitud del fémur); IP: índice de pulsatilidad , AU: arteria umbilical, A.ut: Arteria uterina, ACM: arteria cerebral media. LE: línea endometrial. Razón de tasas= se siente capacitado pre/se siente capacitado post intervención. | |||
| Nota metodológica: se utilizó la fórmula de McNemar para datos pareados | |||
La intervención mostró un impacto estadísticamente significativo en la autopercepción de competencias ecográficas en todos los parámetros evaluados (p < 0.001), lo que respalda la efectividad del programa de formación implementado.
Previo a la realización del curso de ecografía, ninguno de los residentes se sentía capacitado para valorar localización del corion, anexos uterinos y fondo de saco de Douglas; medir la cantidad de LA, parámetros biométricos fetales, longitud cervical, y mediante velocimetría doppler el índice de pulsatilidad (IP) de las arterias uterinas, umbilical y arteria cerebral media.
Previo a la intervención, 9 de 21 residentes se sentían capacitados para evaluar la ubicación y presentación fetal, 6 para realizar diagnostico de embarazo intrauterino, 5 para medir frecuencia cardíaca fetal, 3 para localizar la placenta y medir los diámetros uterinos, 2 para medir la LCC y para medir línea endometrial (LE).
Tras la intervención, se observa una mejora en la percepción para realizar las siguientes evaluaciones ecográficas (de mayor a menor impacto): longitud cervical, localización del corion, biometría fetal, cuantificación de líquido amniótico, medición de línea endometrial así como de los ovarios, medición de la LCC , utilización de Doppler color, evaluacion de frecuencia cardíaca fetal, realizar diagnóstico de embarazo intrauterino y de ubicación fetal.
El total de los residentes considera que la formación adquirida en ecografía durante el periodo de residencia le ha ayudado a mejorar su práctica clínica diaria.
En cuanto a la pregunta ¿considera que la formación en ecografía gineco obstétrica debería formar parte del programa de residencias de la Facultad de Medicina UDELAR?. El total de los residentes consideró que debería formar parte.
De los conceptos vertidos para justificar la respuesta se extrajo que la ecografía es una herramienta útil que aporta al diagnóstico y complementa la semiología.
Es considerado una herramienta más en el consultorio, accesible, útil en el servicio de emergencia y su manejo disminuye la necesidad de llamar al especialista y los tiempos de espera en la atención.
Discusión:
La ecografía es una herramienta fundamental, que optimiza la práctica clínica de la obstetricia y la ginecología, ya que permite una evaluación anatómica y fisiológica integral del feto y una evaluación detallada de los órganos pélvicos7.
La incorporación de la enseñanza en ultrasonido en programas de formación de pregrado ha avanzado en diversas regiones del mundo, integrando tanto contenidos teóricos como prácticos. Esta herramienta ha demostrado ser eficaz no solo para el desarrollo de habilidades clínicas, sino también como recurso pedagógico para la enseñanza de anatomía, fisiología y patología8
Ante los crecientes requerimientos educativos y la limitada disponibilidad de tiempo en los programas de formación de especialistas, las unidades académicas de ginecología y obstetricia enfrentan el desafío de integrar la enseñanza del ultrasonido en la currícula de la especialidad. Esta incorporación debe considerar el tiempo necesario para alcanzar un dominio adecuado de la competencia ultrasonográfica1.
Uno de los principales retos consiste en definir los contenidos específicos que deben incluirse en los programas de formación en ultrasonido, adaptándose a la realidad nacional y a los recursos disponibles. En este sentido, el Instituto Americano de Ultrasonido en Medicina (AIUM) ha desarrollado un plan de estudios estandarizado, basado en consenso de expertos y herramientas de evaluación de competencias, orientado a la formación en el examen básico de ultrasonido obstétrico y ginecológico en programas de residencia y fue uno de los trabajos que se utilizó como base para la generación de este plan de formación7.
La Unidad Académica de Ginecología “A” desarrolló un plan piloto que integró competencias y destrezas correspondientes al Nivel I de la subespecialidad de ultrasonido en obstetricia y ginecología dentro del currículo formativo de residentes y posgrados. El objetivo del estudio fue evaluar la percepción de los participantes respecto a la calidad del aprendizaje adquirido y su posible impacto en la práctica clínica cotidiana.
En el marco de este estudio, se observaron mejoras significativas en la autopercepción de los residentes respecto a su capacidad para realizar ecografías gineco-obstétricas en los tres trimestres del embarazo. Estos hallazgos sugieren una evolución positiva en los niveles de aprendizaje y conducta, con potencial impacto en la calidad de atención brindada.
En ausencia de una formación estandarizada, se observó que ciertas capacidades y destrezas se adquieren de forma empírica a través de la práctica clínica cotidiana. Entre ellas se destacan: diagnóstico de embarazo intrauterino, medición de longitud cefalocaudal (LCC), evaluación de la ubicación y presentación fetal, medición de la frecuencia cardíaca fetal (FCF), localización placentaria, medición de diámetros uterinos y valoración del líquido amniótico (LE).
Sin embargo, al abordar actividades más específicas que requieren mayor precisión técnica y entrenamiento formal-como la medición de parámetros biométricos fetales, evaluación de órganos pélvicos o el uso del ultrasonido Doppler-se evidenció la necesidad de una capacitación estructurada y dirigida.
Una de las competencias de mayor relevancia clínica es la medición de la longitud cervical mediante ultrasonido, especialmente en el contexto de la atención de urgencia. Esta técnica ha demostrado ser más confiable que el tacto vaginal y constituye un mejor predictor de parto pretérmino9. La presencia de un cuello uterino corto (<25 mm) presenta un valor predictivo positivo del 50% para parto prematuro, mientras que un cérvix largo (>30 mm) tiene un valor predictivo negativo del 95%, lo que permite evitar intervenciones innecesarias como hospitalizaciones, administración de corticoides o tocolíticos, y facilita el seguimiento evolutivo de las pacientes10.
Al finalizar el programa de formación, 20 de los 21 residentes manifestaron sentirse capacitados para realizar la medición de la longitud cervical, en contraste con la etapa previa, en la que ninguno consideraba tener dicha competencia.
La evaluación de la ubicación y presentación fetal forma parte de la semiología obstétrica básica. El ultrasonido se consolida como una herramienta complementaria a la semiología que mejora la precisión diagnóstica. Tras la formación, los residentes reportaron que su capacidad para aplicar el ultrasonido en esta evaluación se duplicó.
Por otra parte, el Doppler feto-placentario se reconoce como una herramienta esencial para valorar la salud fetal. Es la única técnica que ha demostrado reducir la morbimortalidad perinatal en casos de restricción del crecimiento intrauterino y estados hipertensivos del embarazo, disminuyendo la necesidad de ingreso y la duración de estancia en unidades de cuidados intensivos neonatales 11
Previo a la intervención formativa, ningún residente se consideraba capacitado para utilizar el Doppler en la práctica clínica. Tras la capacitación, más de la mitad manifestó sentirse competente para su aplicación. Sin embargo, las competencias que obtuvieron menor puntuación posterior a la formación fueron la medición y valoración de anexos uterinos, así como el uso del Doppler para determinar el índice de pulsatilidad (IP) en arterias uterinas, umbilicales y cerebral media.
Es de destacar que una de las limitaciones más relevantes del estudio es el número bajo de participantes en la muestra, aumentando la incertidumbre de los resultados.
Desde una perspectiva global, todos los residentes coincidieron en que la intervención contribuyó significativamente a mejorar su práctica clínica diaria, lo que permite inferir que existía una necesidad formativa previamente no satisfecha.
En consonancia, un estudio realizado en Dinamarca por Nayahangan et al. identificó los procedimientos técnicos prioritarios para integrar en un currículo basado en simulación para residentes de ginecología y obstetricia. El entrenamiento en ultrasonido vaginal ocupó el segundo lugar en importancia, precedido únicamente por las habilidades en laparoscopía. La investigación también evaluó el efecto sostenido del entrenamiento en ultrasonido transvaginal mediante simulación, observándose mejoras significativas y retención de habilidades a los dos meses de la capacitación. Otro estudio complementario evidenció una mejora en la calidad de atención al paciente, así como una reducción en la necesidad de exámenes reiterados y supervisión directa12.
Los participantes coincidieron en que la formación en ultrasonido debería incorporarse formalmente al currículo de la especialidad en ginecología y obstetricia. La adquisición de competencias ecográficas, como cualquier habilidad clínica, requiere práctica sistemática, acceso regular a equipos de ultrasonido y formación continua. La definición de un conjunto de competencias básicas y estandarizadas en los programas de formación inicial puede facilitar el desarrollo de estrategias de educación continua y contribuir a los procesos de recertificación profesional.
En este contexto, la ecografía en el punto de atención (POCUS), ya sea en situaciones de emergencia o al pie de la cama del paciente, representa una herramienta transformadora para la atención en salud. Su bajo costo, ausencia de radiación y potencial para fortalecer la relación médico-paciente la convierten en una estrategia adecuada para ginecología y obstetricia. En Estados Unidos, se ha demostrado que el dominio de POCUS requiere una formación mínima, y su implementación mejora la precisión diagnóstica, reduce complicaciones asociadas a procedimientos, acorta la estancia hospitalaria y aumenta la satisfacción del paciente. Además, su aplicabilidad en entornos con recursos limitados la posiciona como una solución eficaz frente a las barreras de acceso a servicios tradicionales de ultrasonido13.
Conclusiones
La incorporación de programas estructurados de formación en ecografía dentro del currículo de la especialidad en ginecología y obstetricia ha demostrado generar un impacto positivo en la percepción de competencias por parte de los residentes, consolidándose como una herramienta educativa esencial para el desarrollo profesional.
Este es un estudio piloto de capacitación que no pretende sustituir la formación propia de las subespecialidades, sino que proporciona recursos concretos para optimizar la atención clínica cotidiana, con el potencial de mejorar la calidad asistencial ofrecida a los usuarios.
En el contexto actual, caracterizado por escenarios formativos limitados, resulta prioritario diseñar e implementar programas que integren contenidos teóricos con instancias prácticas supervisadas, permitiendo a los residentes adquirir habilidades ecográficas aplicables en diversos entornos clínicos.
Asimismo, la evaluación sistemática de la eficacia de estos programas es fundamental para identificar oportunidades de mejora y asegurar que los profesionales en formación alcancen las competencias necesarias para un desempeño clínico seguro, eficiente y basado en estándares de calidad.















