Introducción
El suicidio es un fenómeno complejo en el que convergen dimensiones psicológicas, sociales, culturales y, cada vez más, comunicacionales.1),(5),(7),(10),(12 En la adolescencia, etapa atravesada por transformaciones identitarias, vinculares y neurobiológicas, los procesos de regulación emocional, las dinámicas de pertenencia y la construcción subjetiva del futuro adquieren especial relevancia.24)(25)(26)(27 La literatura internacional señala que el suicidio adolescente suele ocurrir en contextos de alto sufrimiento psíquico, experiencias de aislamiento y crisis identitaria.5),(7),(10
En Uruguay, las tasas de suicidio se encuentran entre las más altas de la región, lo cual ubica esta problemática como una prioridad de salud pública. La Organización Panamericana de la Salud enfatiza la necesidad de estrategias sólidas de prevención, intervención y postvención, entendiendo que el suicidio no solo afecta a quien lo ejecuta, sino también a las personas vinculadas afectivamente.1
Entre los elementos relevantes del acto suicida aparece la nota de despedida, cuyo carácter comunicacional ha sido extensamente debatido.13 Aunque la sociedad suele atribuirle una función explicativa o de cierre, la evidencia muestra que estas notas pueden ser breves, ambiguas, fragmentarias y, en la mayoría de los casos, incapaces de responder las preguntas que surgen tras la pérdida.5),(7),(13 Su contenido suele condensar afecto, pedido de perdón, reconocimiento de vínculos o expresiones de dolor pero, rara vez, explicita los motivos profundos que llevaron al acto.
Para madres y padres, el suicidio de un hijo es una experiencia que irrumpe en la continuidad biográfica y trastoca las bases de la identidad parental.14), (17 El duelo por suicidio presenta particularidades: estigma, culpa retrospectiva, necesidad de reconstrucción narrativa, persistencia de preguntas y búsqueda de sentido en el tiempo.16),(17 En este contexto, la nota de despedida adquiere un peso simbólico relevante: es un vestigio tangible del hijo, pero su carácter enigmático puede intensificar la incertidumbre.
Pese a que la literatura internacional aborda ampliamente el duelo por suicidio, son escasos los estudios que analizan específicamente qué ocurre con madres y padres años después, especialmente cuando existe una nota de despedida. Esta investigación aporta conocimiento sobre ese período prolongado, muchas veces invisibilizado en los servicios de salud, pero determinante para la recuperación familiar.
Método
Se desarrolló un estudio exploratorio y descriptivo, de diseño cualitativo, constructivista, emergente, flexible e inductivo.28 Este enfoque permitió acceder a las experiencias singulares de madres y padres, comprendiendo la dimensión subjetiva y relacional del duelo. Población y unidad de análisis: madres y padres de departamentos ubicados al sur del Río Negro, Uruguay, cuyos hijos adolescentes fallecieron por suicidio entre 2012 y 2017 y dejaron una nota de despedida. Criterios de inclusión: ser madre o padre biológico/adoptivo del adolescente, fallecimiento por suicidio entre 12 y 19 años de edad, existencia comprobada de una nota de despedida y transcurso mínimo de 5 años desde el hecho. Recolección de datos: entrevistas en profundidad, semidirigidas, orientadas a explorar el significado de la nota, el proceso de duelo y el “tiempo después en madres y padres”. Las entrevistas permitieron identificar núcleos temáticos emergentes. Análisis: se aplicó análisis de contenido según Bardin.28 El proceso incluyó preanálisis, codificación, categorización e integración interpretativa.
Consideraciones éticas
La presente investigación contó con el aval del Comité de Ética en Investigación de Facultad de Psicología de la Universidad de la República (10/04/2019). Se aplicó consentimiento informado, asegurando anonimización, confidencialidad y resguardo sensible de datos. Se cumplió con estándares éticos para investigación con seres humanos.
Resultados
Se determinó un N de estudio conformado por 8 entrevistas vinculadas a 7 casos de hijos perdidos por suicidio y que dejaron nota de despedida. Dichas entrevistas se localizaron en cinco departamentos del Uruguay: Canelones (3), Montevideo (2) y Lavalleja, Soriano y Treinta y Tres con una en cada departamento. El análisis permitió identificar cinco categorías centrales que describen el proceso vivido por madres y padres en los años posteriores al suicidio de su hijo adolescente.
La nota de despedida no explica la decisión suicida
Las madres y padres entrevistados coincidieron en que la nota de despedida no funcionó como un documento explicativo. Aunque la nota fue conservada como un objeto cargado de valor afectivo, no cumplió la función de clarificar el motivo del suicidio. Una madre expresó haber leído la nota repetidas veces sin lograr encontrar un sentido que calmara la incertidumbre. Otro padre señaló que, a pesar del amor expresado en la nota, el gesto dejó un vacío más profundo. Estos relatos evidencian que la expectativa social de que la nota brinde respuestas es, en la práctica, insostenible. La nota se constituyó entonces en un símbolo ambivalente: por un lado, un último rastro tangible del hijo; por otro, un factor que intensificó la frustración y el desconcierto al no brindar explicaciones suficientes. El contenido breve, afectivo, fragmentario generó una tensión entre aquello que se dijo y lo que quedó irremediablemente silenciado.
El tiempo después: la búsqueda de sentido permanece
El “después” del suicidio no configuró para las familias un período de clausura, sino de apertura prolongada. Aun transcurridos entre cinco y diez años, la necesidad de comprender seguía siendo central. Esta búsqueda fue descrita como un proceso íntimo y persistente en el que las preguntas no se extinguieron con el paso del tiempo. En la investigación, esa reconstrucción se mantuvo activa incluso una década después. La imposibilidad de obtener una narrativa coherente sobre la muerte del hijo generó un duelo caracterizado por la oscilación entre el reconocimiento de lo irreversible y la necesidad de hilvanar sentidos donde predomina el vacío interpretativo.
La reconstrucción del hijo a través de otros: identidad narrada y continuidad vincular
Un hallazgo especialmente significativo fue la reconstrucción del hijo mediante relatos de terceros. Amistades y vecinos aportaron anécdotas desconocidas para las familias, generando una sensación de “seguir conociendo” al hijo incluso después de su muerte. Esta reconstrucción (perspectiva de Ricoeur) se vincula con la noción de identidad narrativa: la vida del hijo se reconfigura a través de relatos que amplían la comprensión parental sobre quién era. Asimismo, coincide con la teoría de la continuidad del vínculo postmortem, ofreciendo un modo de mantener la conexión amorosa más allá de la ausencia física. Los hallazgos muestran que esta reconstrucción no solo aporta memoria, sino también identidad parental: permite rearmar una imagen más completa del hijo y, al mismo tiempo, reubicar el rol materno/paterno en un nuevo marco de sentido.
Impacto emocional y corporal del duelo: persistencia del sufrimiento
Las manifestaciones emocionales y somáticas del duelo fueron recurrentes. Los participantes refirieron angustia persistente, episodios de culpa retrospectiva, alteraciones del sueño, pensamientos intrusivos y recuerdos corporales del momento del impacto. La intensidad de las emociones no fue interpretada como falta de superación, sino como parte inherente de un duelo profundamente disruptivo. Los relatos evidencian que, ante un suicidio adolescente, el proceso de reorganización emocional puede ser prolongado, dinámico y con recurrencias en fechas significativas.
Necesidad de acompañamiento profesional sostenido
Las familias describieron un apoyo inicial brindado por los servicios de salud principalmente en los primeros meses posteriores al suicidio, pero enfatizaron que el acompañamiento se diluyó con el tiempo. Esta falta de continuidad en el apoyo profesional aparece como una carencia estructural en la red sanitaria. El testimonio de una madre señalando que “después del primer año, quedamos solos” evidencia la percepción de discontinuidad. La necesidad se centró en tres áreas: acompañamiento emocional prolongado, orientación sobre cómo procesar la culpa y las preguntas abiertas y espacios profesionales de escucha no patologizantes.
Discusión
Los hallazgos permiten comprender que la nota de despedida no constituye un elemento facilitador del proceso de duelo, sino que adquiere el carácter de un signo enigmático que puede intensificar la incertidumbre. Esta opacidad se ve reforzada por el hecho de que, tal como señalan Shneidman y Joiner, las motivaciones suicidas suelen permanecer parcialmente inaccesibles incluso para el propio sujeto, lo que limita la posibilidad de elaborar explicaciones causales consistentes por parte de los familiares sobrevivientes.5)(7 En consonancia con ello, la literatura indica que la comunicación suicida es intrínsecamente ambigua y no garantiza la comprensión de las motivaciones del acto.13)
La persistencia de la búsqueda de sentido observada en los participantes se inscribe en el enfoque constructivista del duelo, según el cual las personas intentan reconstruir narrativas coherentes frente a pérdidas disruptivas. En esta línea, Worden, Neimeyer y Boss sostienen que los duelos complejos, en particular aquellos vinculados al suicidio, implican procesos continuos de reconstrucción de significado.16,17 En el contexto del suicidio adolescente, esta construcción se ve especialmente tensionada por la confrontación entre las expectativas parentales, los ideales de futuro atribuidos al hijo y la ausencia de explicaciones claras, lo que incrementa la experiencia de ambigüedad.
La reconstrucción de la figura del hijo a partir de relatos de terceros constituye un hallazgo relevante, en tanto el duelo no se limita a la elaboración de la ausencia, sino que involucra la incorporación de nuevas representaciones del hijo que reconfiguran la identidad familiar. Estos relatos externos posibilitan la reelaboración de la memoria afectiva, la ampliación de perspectivas y la continuidad del vínculo en modalidades simbólicamente transformadas, en consonancia con los desarrollos constructivistas del duelo.17
Por otra parte, el impacto corporal y emocional constatado confirma que el duelo por suicidio trasciende el plano cognitivo, afectando la vivencia corporal del tiempo, la memoria y la experiencia emocional. Este componente se vincula con la noción de memoria somática del trauma, desarrollada en diversas corrientes teóricas del abordaje del duelo complejo.15)(,16)(17)(21 En este sentido, los resultados refuerzan la necesidad de intervenciones que integren de manera articulada las dimensiones psicológica, corporal, relacional y comunitaria.
Finalmente, la percepción de insuficiencia de acompañamiento profesional sostenido en el tiempo pone de manifiesto una brecha significativa en los dispositivos de atención en salud. Estos hallazgos se alinean con los señalamientos de la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud, que advierten sobre la insuficiente implementación de estrategias de postvención sistemáticas y sostenidas.1)(3 La evidencia disponible indica que la postvención adecuada reduce el riesgo de duelo complicado y contribuye a la prevención de nuevos suicidios en la familia y el entorno cercano.1)(3 En contraste, la ausencia de seguimiento institucional debilita la respuesta sanitaria y expone a las familias a procesos de elaboración caracterizados por la falta de sostén profesional.
Conclusiones
El suicidio adolescente con nota de despedida constituye un evento profundamente disruptivo para madres y padres. La nota, lejos de brindar explicaciones, se transforma en un fragmento afectivo insuficiente que abre nuevos interrogantes. Los hallazgos muestran que el duelo parental es un proceso prolongado, donde persisten la búsqueda de sentido, la reconstrucción narrativa y la continuidad del vínculo. La aparición de relatos externos sobre el hijo representa una vía significativa para rearmar memoria, identidad y afectividad. Se identifica la necesidad urgente de fortalecer estrategias de postvención que incluyan acompañamiento profesional sostenido, sensible y centrado en la familia. Los equipos de salud, en especial psicología y enfermería, deben contar con herramientas y protocolos que aborden la complejidad emocional, corporal y relacional del duelo por suicidio. Esta investigación aporta evidencia sobre un período poco explorado: el “tiempo después” del suicidio. Comprender este proceso permite mejorar la atención sanitaria, diseñar intervenciones preventivas y mitigar el sufrimiento de quienes viven una de las experiencias más dolorosas en la vida familiar.














