Introducción
Los escenarios sanitarios en sociedades multiculturales requieren de la presencia de profesionales que dominen competencias culturales 1)(2)(3, cuestión que, en la década de 1980, la Organización Mundial de la Salud (OMS) observó como una necesidad 4)(5. Autores como Sharifi, Adib-Hajbaghery y Najafi6 sostienen que las diferencias culturales entre pacientes y profesionales pueden afectar los cuidados en salud, cobrando fuerza las competencias culturales, entendidas como la habilidad para incorporar en la atención la visión del contexto sociocultural del paciente7)(8)(9.
Estas competencias son un factor clave en la atención de salud10, pues la pertinencia cultural del proceso sanitario requiere del reconocimiento y valoración de la diversidad biológica, cultural y social en un contexto de mejora de la calidad de la atención. Actores clave de este proceso son los profesionales de Enfermería sobre quienes recae, en parte, la articulación de los programas de salud y la atención directa a pacientes. A través de la gestión del cuidado, los profesionales de Enfermería deben resolver las necesidades de los pacientes en contextos de diversidad cultural, cuestión que demanda y exige preparación para una gestión culturalmente pertinente.
De acuerdo con el artículo N°113 del Código Sanitario chileno, la gestión del cuidado se define como la función propia del profesional de Enfermería, siendo necesario tener las competencias y el conocimiento para cumplir con la función profesional de una manera óptima y pertinente. En este contexto, el cuidado de Enfermería culturalmente pertinente se define como el conjunto de enfoques necesarios para proporcionar una atención que incorpore valores, creencias y prácticas culturales del paciente, incluyendo la sensibilidad hacia el entorno del individuo y hacia el entorno al que, en última instancia, el individuo puede regresar11.
La gestión del cuidado está determinada por el conocimiento empírico, la responsabilidad social y las competencias genéricas del profesional de Enfermería, razón por la cual las competencias culturales son fundamentales. Estas permiten conocer la perspectiva cultural, valores, conocimientos y necesidades de los pacientes, a fin de realizar acciones congruentes y respetuosas, pues “se trata de lograr que los conocimientos y la práctica de Enfermería tengan una base cultural y una conceptualización, una planificación y una aplicación basadas en la cultura”12, por lo cual el contexto de esta revisión es la atención brindada por profesionales de Enfermería a pacientes de diferentes culturas.
De esta forma, a partir de los resultados de la búsqueda preliminar, se realizó una revisión de alcance para encontrar nueva evidencia y localizar estudios recientes sobre la materia, planteándose la siguiente pregunta de revisión: ¿Cuáles son los resultados de la gestión del cuidado llevada a cabo por profesionales de Enfermería con competencias culturales en un contexto de atención a pacientes culturalmente diversos? El objetivo de esta revisión es localizar evidencia disponible sobre los resultados de la gestión del cuidado alcanzados por profesionales de Enfermería con preparación o formación en competencias culturales.
Metodología
Una revisión de alcance se entiende como un tipo de revisión de la literatura, mediante la cual rápidamente son identificados conceptos claves en torno a un tema del que hay vacíos de información y que, a partir de la literatura disponible, se sintetizan resultados científicos. En este trabajo se ha recurrido a la metodología propuesta por el Instituto Joanna Briggs.
Los criterios de inclusión estuvieron asociados a: idioma, fecha de publicación, fuente bibliográfica, tipo de publicación. Específicamente, la búsqueda incluyó artículos en inglés, español y portugués; el período cubierto corresponde a los años 2015 a 2020, ambos inclusive; la búsqueda de artículos se realizó en las bases de datos PubMed, Scopus y Cochrane, y la Biblioteca Científica Electrónica Scielo; los artículos elegidos fueron revisiones sistemáticas, metaanálisis, revisiones no sistemáticas y artículos de revista. Se excluyeron de la revisión los estudios del tipo de ensayos clínicos, ensayos controlados aleatorizados, opiniones de expertos, comunicaciones a congresos, entrevistas semiestructuradas, entrevistas estructuradas y libros.
Las palabras clave utilizadas para la búsqueda en las bases de datos fueron: asistencia sanitaria culturalmente competente, competencia cultural y enfermería transcultural.
La búsqueda se realizó en las bases de datos a través de una ecuación de búsqueda elaborada a conveniencia, obteniendo los metadatos. Luego, se compilaron en EndNote, se ingresaron a Zotero, exportándose en paquetes de metadatos compatibles con Rayyan. Seguidamente, se agregaron a la plataforma Rayyan para realizar la organización y división de los estudios. De acuerdo con la Ilustración 1, el diagrama de flujo PRISMA para revisiones de alcance grafica el procedimiento de selección de artículos mediante la aplicación secuencial de los criterios de selección y exclusión definidos. Inicialmente se realizó la selección de artículos y la identificación de los duplicados. Para eliminar estos últimos se hizo una selección en base al título y resumen en la modalidad doble ciego; un tercer revisor tomó el rol de juez para seleccionar aquellos estudios que hayan sido elegidos por un revisor, pero descartados por el otro. Al término del screening, los artículos aceptados fueron leídos a texto completo. A continuación, se seleccionaron los artículos que fueron sometidos a la extracción de datos. Puesto que con esta revisión se buscó proporcionar una visión general de la evidencia existente y disponible, no se realizó una evaluación crítica de las fuentes incluidas13.
Los datos se extrajeron de los documentos incluidos, utilizando una tabla resumen de las características más relevantes de los estudios y que pudieran dar cumplimiento a los criterios de inclusión y exclusión definidos para esta revisión. Siguiendo las sugerencias emanadas del Instituto Joanna Briggs en cuanto a informaciones clave que podrían ser extraídas en una revisión de alcance, se seleccionaron las variables autor, año de publicación, país de origen de la publicación, objetivo del estudio, participantes o población de estudio, nivel de evidencia y concepto/resultados/hallazgos. Ilustración 1.
Resultados
Los estudios encontrados totalizaron veinte unidades para el análisis, provenientes principalmente de Europa y Asia. Estos, fueron publicados entre los años 2015 y 2020, ambos incluidos, observándose mayor número de publicaciones en el año 2016. Para efectos del análisis la información extraída de los artículos seleccionados fue organizada en torno a los componentes de las competencias culturales definidos por Sue & Sue y Alizadeh & Chavan14: sensibilidad cultural, conocimiento cultural y habilidades culturales.
A partir de lo señalado precedentemente, los resultados obtenidos de la extracción de datos se presentan descriptiva y narrativamente en la Tabla 1 según se trate de sensibilidad cultural, conocimiento cultural o habilidades culturales asociadas a la gestión del cuidado.
Dimensión Sensibilidad Cultural.
En el ámbito de la sensibilidad cultural, un componente básico es el amor humano, como la base de una relación de cuidado. Cuando el paciente y el profesional de Enfermería no hablan el mismo idioma, se altera lo que podría ser una relación solidaria que trascienda los límites de las diferencias culturales, cobrando importancia la creatividad como factor fundamental para la competencia cultural y la comunicación24.
En una relación de cuidado, la confianza es esencial22. La integralidad en la atención de enfermería es vital para el respeto cultural y las necesidades espirituales. Respetar las peticiones de los familiares para salvaguardar costumbres religiosas es una competencia fundamental del profesional de Enfermería, pues la imposición de normas culturales a los pacientes puede producir efectos perjudiciales en el otorgamiento de los cuidados27.
La competencia cultural se aprende con el tiempo y es un proceso de reflexión interna y toma de conciencia17, donde los dominios de la conciencia, habilidad y conocimiento son esenciales para los proveedores de atención de salud. Asimismo, quienes tienen formación sobre cuidado cultural o Enfermería transcultural, tienen mayor sensibilidad cultural y otorgan atenciones pertinentes en ambientes interculturales.
Dimensión Conocimiento Cultural.
En el ámbito del conocimiento cultural, la capacitación centrada en la comunicación intercultural tiene un impacto positivo en las actitudes interculturales, favoreciendo la formación profesional cuando el comportamiento se asocia con el conocimiento transcultural. Los enfermeros que incluyen aspectos de transculturalidad son más proclives a tener un comportamiento intercultural19.
La formación en competencias interculturales es una necesidad, por lo que se sugiere crear programas de capacitación culturalmente sensibles en la preparación de profesionales de Enfermería para satisfacer las necesidades de personas de diferentes culturas, fomentando valores y actitudes positivas. En general, se recomienda capacitar en conductas positivas de comunicación, de fomento de la confianza y toma de decisiones compartida22. Asimismo, se sugiere que los campos de aprendizaje fomenten y faciliten la competencia cultural de manera crítica y reflexiva23, así como la adquisición de conocimientos sobre la cultura del paciente, ya que cuidar con competencias culturales puede ayudar a aliviar el sufrimiento. Es imperativo, entonces, adquirir conocimientos centrados en el paciente y responder apropiadamente a sus necesidades. El cuidado congruente sólo puede alcanzarse mediante el desarrollo de competencias culturales a través de educación, formación y experiencia32 y, al contrario, la falta de estas podría provocar el retraso del tratamiento o el incumplimiento de los regímenes de atención en salud31.
Dimensión Habilidades Culturales.
En el ámbito de las habilidades culturales, las barreras lingüísticas limitan una atención sanitaria de calidad. Los profesionales de Enfermería deben comprender los desafíos de la comunicación intercultural para mejorar sus habilidades de comunicación y apoyar mejor su aprendizaje. Contar con un segundo idioma debe fortalecerse y no debe necesariamente ser el inglés, debe también incluir los idiomas que comúnmente habla la población27. La educación debe comenzar en las escuelas de Enfermería y continuar en el ejercicio profesional, incluyendo idiomas y lenguaje no verbal.
Tener creatividad e iniciativa son fundamentales para resolver problemas que surgen al enfrentarse con pacientes culturalmente diferentes27. El lenguaje corporal es una herramienta práctica que permite a profesionales y pacientes comunicarse entre sí. “La comunicación a través de la cara, expresiones y gestos (…) (y la) comunicación a través de fotos” son estrategias creativas muy recomendadas24.
Por otra parte, las necesidades sociales, culturales y lingüísticas del paciente deben integrarse en los cuidados, pues los pacientes deben tener claridad sobre su estado de salud y los profesionales de Enfermería deben comprender las diferentes creencias sobre los cuidados de la salud17. Además, al brindar los cuidados, el profesional debe ser capaz de crear un ambiente de tranquilidad, lo cual se logra con enfermeras que actúan y hablan con calma y suavidad, aliviando la ansiedad, la preocupación y el miedo del paciente24.
Discusión
En cuanto a la relación de los resultados en torno a las dimensiones de las competencias culturales con la gestión del cuidado, en el contexto de diversidad cultural de los entornos sanitarios, surgen múltiples necesidades, lo cual representa un reto para los profesionales de Enfermería que deben aplicar un juicio profesional en la planificación, organización, motivación y control de la provisión de cuidados oportunos, seguros e integrales, que garanticen la continuidad de la atención35.
La Enfermería transcultural como respuesta a las exigencias culturales en salud, permite mejorar los cuidados haciéndolos coherentes con la cultura de la persona a quien son brindados25. Así, se propone un modelo que relaciona la competencia cultural con la confianza y que la entiende como un proceso de aprendizaje multidimensional en desarrollo, integrando habilidades cognitivas, prácticas y afectivas, lo que supone autoeficacia y confianza en uno mismo36.
Asimismo, los profesionales de Enfermería deben considerar a la persona en su totalidad para brindar cuidados holísticos, humanizados, culturalmente competentes y congruentes con las creencias, las conductas del cuidado y los valores del paciente25. Los cuidados serán positivos y solucionarán problemáticas culturales cuando sean sensibles y competentes, lo cual implica poseer conocimientos básicos y actitudes constructivas hacia las tradiciones de salud de diversos grupos culturales, logrando integrar la conciencia cultural con los conocimientos, habilidades, encuentros y deseos culturales25.
En otras ocasiones, cuando las competencias culturales no están integradas en el encuentro con familias culturalmente distintas, los profesionales de Enfermería comienzan a sentir incertidumbre a causa de barreras como el idioma, el estilo de vida o la religión y las manifestaciones culturales familiares 16)(26. En estas circunstancias, se reconoce que los profesionales deben desplegar herramientas como la comprensión, la flexibilidad, los conocimientos y las experiencias previas, para aportar estabilidad en la atención de salud, lo cual conduce a fortalecer la relación de cuidado, favoreciendo una percepción positiva de la experiencia16.
Un objetivo de la gestión del cuidado en contextos interculturales es impactar positivamente en la salud de las personas, para lo cual es necesario generar un vínculo de confianza entre paciente y profesional sobre la base de representaciones sociales, comunicación, mediaciones culturales y estrategias de cuidado compartidas entre ambos.
En este sentido, una gestión del cuidado congruente puede alcanzarse siendo competente culturalmente, condición que se adquiere, en primera instancia, en las aulas, durante la formación de pregrado. Para lograr que los alumnos adquieran conocimientos culturales de manera pertinente, es necesario que existan instituciones implicadas en el cambio y aceptación de cuidados culturales y que el cuerpo docente esté comprometido y capacitado en diversidad cultural. Sin embargo, aún se observa escaso interés hacia una formación pertinente de los nuevos profesionales de Enfermería para trabajar en entornos culturalmente diversos37.
Por otra parte, en la valoración, el diagnóstico y la planificación de los cuidados destaca una serie de habilidades para la atención culturalmente competente38. En la valoración es importante crear un clima de interés y afecto en un ambiente reservado y sereno para fomentar la confianza del sujeto; brindar una acogida cordial para sentirse aceptado; cuidar las formas de expresión para ser entendido; mantener expresión no verbal de interés y acogedora; cuidar la expresión y transmisión de sentimientos; no permitir que la visión personal influya en la relación con el paciente; mantener una actitud lo más neutra posible; no criticar el comportamiento o los comentarios del paciente; permitir la expresión libre de sentimientos del paciente; prestar atención a las interpretaciones que el sujeto haga de las situaciones generales de la vida diaria; mantener espacio interpersonal adecuado a la cultura del paciente; escuchar con objetividad, respetando silencios y cadencia temporal; utilizar un lenguaje corporal y un contacto visual adecuados a la norma cultural del paciente24.
Durante el diagnóstico algunas competencias relevantes son: no etiquetar factores culturales como problemas o como causas de problemas; ser sensible al significado personal y cultural de las situaciones; comprender las experiencias que pueda tener un paciente; respetar el significado social que pueda tener un diagnóstico en una cultura determinada; evaluar las consecuencias que tendrá una conducta a nivel social24.
Durante la planificación, algunas competencias culturales importantes son: priorizar intervenciones; considerar las características de la persona, el tipo de cultura y el nivel de instrucción obtenido; asegurarse de que el paciente entiende lo que se le propone; adaptar las intervenciones a las posibilidades del paciente.
En relación con los resultados de la gestión del cuidado en contexto intercultural, es necesario comprender el rol de Enfermería, descrito como “el cuidado autónomo y colaborativo de individuos de todas las edades, familias, grupos y comunidades, y en todos los entornos”, incluyendo la promoción de la salud, la prevención de enfermedades y el cuidado de personas enfermas, discapacitadas y moribundas, para lo que “la promoción de un entorno seguro, la investigación, la participación en la formulación de políticas de salud y en la gestión de los sistemas de salud y los pacientes, y la educación” 35, son funciones clave de Enfermería.
Finalmente, en los estudios analizados hay consenso con respecto a que la gestión del cuidado está determinada por factores culturales que favorecen o limitan la relación enfermero-paciente 39)(40)(41. Para brindar una gestión del cuidado culturalmente competente se requiere de la integración de sensibilidad, conocimientos y habilidades culturales. Así, al momento de incluir los aspectos anteriores, el profesional logra ser culturalmente competente, pudiendo entregar un cuidado holístico.
En cuanto a las limitaciones de esta revisión de alcance, ella se enfocó solo en publicaciones en tres idiomas: español, portugués e inglés. En segundo lugar, solo consideró estudios publicados en el período 2015 a 2020. En tercer lugar, las bases de datos PubMed, Scopus y Cochrane fueron los repositorios de donde se obtuvo más del 95% de los artículos de esta revisión, siendo la mayoría investigaciones realizadas en Europa y Asia, con una escasa presencia de estudios latinoamericanos.
Conclusiones
Los resultados de esta revisión demuestran que la competencia cultural se aprende a medida que pasa el tiempo y se la reconoce como producto de una reflexión interna. El conocimiento, la sensibilidad y las habilidades culturales corresponden a competencias que deben estar integradas en el profesional de Enfermería.
Los hallazgos de esta revisión son útiles para futuras acciones en Enfermería, tanto para la práctica como para la formación de profesionales. Mediante la síntesis de resultados es posible transferir conocimientos al momento de identificar prácticas clínicas favorables a una atención de salud orientada hacia la diversidad cultural de los cuidados. Asimismo, la evidencia analizada permite conocer qué se está pensando sobre las competencias culturales que debe poseer un profesional de Enfermería en la gestión del cuidado a personas culturalmente diversas.
















