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Lingüística

versión On-line ISSN 2079-312X

Lingüística vol.30 no.1 Montevideo mayo 2014

 

Lingüística

Vol. 30-1, junio 2014: 227-238

ISSN 1132-0214 impresa

ISSN 2079-312X en línea

 

 

RICARDO OTHEGUY Y ANA CELIA ZENTELLA.

Spanish in New York. Language Contact, Dialectal Leveling, and Structural Continuity.

New York: Oxford University Press. 299 pp. 2012.

ISBN 978-0-19-973740-6.

 

 

RESEÑADO POR AZUCENA PALACIOS

Universidad Autónoma de Madrid

azucena.palacios@uam.es

 

 

La obra de Ricardo Otheguy y Ana Celia Zentella que nos ocupa es mucho más que el estudio de caso de un fenómeno gramatical; es un exhaustivo y riguroso tratado teórico sobre la variación y el cam­bio lingüístico en situaciones de contacto de lenguas y de dialectos. El estudio presenta un panorama detallado y preciso de los efectos del contacto del español y el inglés en Nueva York, pero también del contacto de las distintas variedades de español que conviven en ese mismo espacio urbano. Contacto lingüístico y nivelación dialectal son, pues, los ejes que vertebran esta monografía. Y lo hacen a partir del estudio variacionista de un único fenómeno lingüístico: la va­riación presencia/ausencia de los pronombres sujetos en el español hablado en Nueva York; análisis que incluye la dimensión social (hablantes bilingües de español-inglés y monolingües de español de diferentes generaciones, procedencia, clase social o nivel de instruc­ción) y la lingüística (restricciones gramaticales y comunicativas que condicionan la presencia/ausencia de los pronombres sujetos).

 

En efecto, los autores abordan la complejidad del contacto del español con el inglés pero también del contacto de los distintos dia­lectos del español que coexisten en la ciudad. Y esa perspectiva que entiende el contacto lingüístico como un escenario complejo es el mayor acierto de esta obra. Huyen, así, los autores de simplificacio­nes y lugares comunes en los que a veces caen los estudios sobre el contacto de lenguas, y abordan el panorama del estudio del español hablado en Nueva York en su completa y compleja dimensión.

 

Constatan en su estudio que en el español hablado en Nueva York existe un significativo incremento del uso de los pronombres suje­tos con verbos finitos, un cambio en progreso que sigue patrones coherentes y sistemáticos. Esa es la tesis central de la obra, que la realización variable de los pronombres sujeto no es caótica, sino que está regulada por condicionamientos gramaticales y sociales. Ba­san su análisis en el discurso representativo de los latinos de Nueva York, en 140 entrevistas realizadas a jóvenes recién llegados a la ciudad provenientes de seis países (Cuba, Puerto Rico, República Dominicana, Ecuador, Colombia y México) y de bilingües nacidos en Nueva York o llegados a una edad inferior a tres años. Utilizando el método cuantitativo sociolingüístico, los autores intentan explicar la variación documentada en los grupos de la muestra. Así, cons­tatan que los inmigrantes ya establecidos utilizan mayor número de pronombres que los recién llegados; por su parte, los hablantes de segunda generación muestran mayores tasas de pronombres que los hablantes de primera generación; constatan, igualmente, que los factores gramaticales que condicionan la variación de estos suje­tos se debilitan en los bilingües de segunda generación. Formulan, para ello, un interesante conjunto de predicciones explicativas que apuntan sólidamente hacia un equilibrio entre la continuidad de los parámetros que rigen la presencia/ausencia de los pronombres sujeto en español y el cambio lingüístico debido al contacto con el inglés y con las otras variedades de español.

 

La obra consta de 11 capítulos y 2 anejos, que incluyen el cuestio­nario empleado en las entrevistas y un completo y detallado manual de codificación del estudio. En el capítulo 1, los autores describen, en primer lugar, el panorama sociolingüístico del español hablado en la ciudad de Nueva York, basándose en una amplia y actualizada bibliografía, para, a continuación, establecer el objetivo central de su obra: analizar el español hablado en la ciudad a partir del estu­dio en profundidad de un único fenómeno lingüístico, los pronom­bres sujeto, desde distintas perspectivas lingüísticas y sociales, que terminarán entrecruzándose. Así, proponen el análisis comparativo variacionista de la presencia/omisión de los pronombres sujetos en distintos grupos de hablantes de procedencias diferentes –los seis países mencionados arriba–, de distintas generaciones –inmigrantes establecidos y recién llegados–, y con distinto perfil lingüístico –bi­lingües español-inglés y monolingües de español–.

 

Centrar su análisis en hablantes de generaciones distintas y de procedencias diferentes les ayuda a perfilar una radiografía exhaus­tiva del español hablado en Nueva York y, sobre todo, explorar los posibles efectos que el contacto de lenguas (español e inglés) y el contacto de variedades distintas del español (nivelación dialectal) tienen en el habla de estos hablantes. Este posicionamiento meto­dológico les permite revisar con agudeza las diferentes perspecti­vas teóricas desde las que se ha abordado el contacto lingüístico en las últimas décadas –cuya piedra angular pretende desentrañar si el contacto de lenguas puede o no permear la gramática de una lengua– y los conceptos básicos de la nivelación dialectal; les per­mite asimismo establecer cuál es su concepción de la gramática y justificar el planteamiento del libro, que el contacto de lenguas es un factor esencial, aunque no único, para explicar la variación de los pronombres sujetos encontrada; otros factores coadyuvantes son la nivelación dialectal y los condicionamientos gramaticales que regu­lan los pronombres sujeto en español. En definitiva, sientan las bases teóricas y metodológicas de su análisis con una justificación sólida y muy bien trabada.

 

Los capítulos 2 y 3 describen el corpus y la metodología emplea­da, el análisis comparativo variacionista, que combina el análisis cualitativo con un poderoso aparato estadístico cuantitativo. El ca­pítulo 2 detalla con minuciosidad la elaboración del corpus, com­puesto por 140 entrevistas finales de aproximadamente una hora de duración, seleccionadas de un total de 300, y realizadas entre 2000 y 2005 en diferentes zonas de la ciudad a hablantes de español. Estos informantes, entre 15 y 80 años, fueron divididos en dos grupos: los recién llegados de Cuba, Puerto Rico, República Dominicana, México, Colombia y Ecuador (caribeños y continentales), y los na­cidos en Nueva York o llegados a la ciudad con menos de 3 años.

 

La muestra se estratificó según las variables sociales de géne­ro de los informantes, su procedencia caribe o continental, edad de llegada y tiempo de residencia en la ciudad, la clase social a la que pertenecen, el nivel de instrucción, su bilingüismo español-inglés o monolingüismo en español, sus habilidades con el inglés y los es­pacios de uso del español. Cada uno de estos rasgos es definido cui­dadosamente y cuantificado con rigor para mostrar su distribución. Se crea así una muestra representativa y equilibrada, cuya selección final describen los autores con detalle. Es importante destacar la pro­lijidad con la que los autores describen la metodología empleada, muy escrupulosa, y justificada en cada pormenor.

 

El capítulo 3 expone detalladamente los criterios que los autores han empleado para establecer el marco de variación de los pronom­bres sujeto, justificando teórica y metodológicamente el proceso de toma de decisiones. En este aspecto, es preciso destacar, nuevamen­te, el esfuerzo de claridad y precisión que los autores muestran en este capítulo. Su interés por encontrar soluciones a los problemas metodológicos que surgen para establecer qué entornos verbales permiten la variación pronominal y si deben o no ser incluidos en el corpus les anima a hacer una exposición razonada y prolija de cuá­les son los criterios que han seguido para elaborar la muestra, jus­tificando teóricamente las predicciones realizadas y las decisiones metodológicas adoptadas. Se codifican, así, los tipos de contextos de más de 60.000 pronombres sujetos con verbos finitos explicitan­do el proceso de delimitación del entorno de variación. Completa esta descripción metodológica el anexo 2, un manual de codificación donde se detallan y ejemplifican los casos incluidos y excluidos en la muestra final, tras una sólida discusión. Es precisamente la ri­gurosidad metodológica, ya que el estudio se apoya en un aparato estadístico cuantitativo, la que otorga solidez indiscutible al trabajo y permite dar consistencia a las conclusiones finales.


        En el capítulo 4 los autores investigan si las variables sociales condicionan el índice de aparición de los pronombres como paso preliminar para, posteriormente, contrastar las hipótesis relativas a la continuidad y el cambio lingüístico inducido por contacto. El aná­lisis de los datos les permite concluir que las diferencias en el uso de los pronombres están condicionadas únicamente por el origen regio­nal de los hablantes y no por otras variables sociales como la edad, educación o el género. Consiguen mostrar, así, que hay un compor­tamiento distinto entre dos grupos de hablantes: los procedentes de la región Caribe y los originarios del Continente. Tras un análisis riguroso de ambos grupos, concluyen que los caribeños forman un grupo más homogéneo que los continentales; estos últimos consti­tuyen un grupo internamente diferenciado por las variables sociales: las mujeres, los informantes con menor nivel de instrucción, los de la clase trabajadora y los que tienen un menor estatus socioeconómi­co usan más pronombres.

        

Tras constatar el comportamiento diferente de los dos grupos de informantes, los autores declaran que su interés se centra fundamen­talmente en el análisis de los grupos y solo secundariamente en los individuos.

 

El capítulo 5 analiza la influencia del inglés como motor de la variación en el uso de los pronombres. Los autores parten de la hipó­tesis de que un mayor contacto con el inglés supondrá un incremento en el uso de pronombres, por lo que miden la incidencia de factores sociales como la generación de los informantes, su edad de llegada a la ciudad, el tiempo de residencia y su competencia en inglés. Con­sideran que, si la influencia del inglés tiene un papel destacado en el español hablado en Nueva York, un análisis bivariado les permitirá mostrar que existe una diferencia significativa entre el grupo de los recién llegados y el grupo de los bilingües, como así sucede: los bilingües tienen una tasa mayor de pronombres.

 

Partiendo, entonces, de la premisa de que el inglés ofrece un mo­delo de lengua con una tasa más alta de pronombres sujeto que el español, que es una lengua de sujeto no obligatorio, medirán facto­res como pertenecer a la primera o segunda generación para corro­bora su hipótesis del contacto. Como predecían, hay un incremento significtivo en la tasa de pronombres de los hablantes de segunda generación, por lo que asumen que hay patrones de uso diferentes en los dos grupos. La motivación para establecer esta predicción está basada en que los hablantes de primera generación están menos expuestos al entorno de la ciudad que los de segunda generación, por tanto, los inmigrantes recién llegados, con mayor contacto con el en­torno de origen, constituyen un subgrupo dentro de los inmigrantes de primera generación, lo que debería reflejarse en sus usos prono­minales. Para ello, analizan la tasa de pronombres en los inmigrantes de primera generación recién llegados, los de primera generación ya establecidos y los de segunda generación. El resultado es un intere­sante continuum donde se relaciona el incremento proporcional del uso de pronombres y la mayor exposición al entorno de la ciudad. Siguiendo su sólida argumentación, el siguiente paso es medir la influencia que la competencia en inglés de los informantes pueda tener sobre su tasa de pronombres. El análisis de los datos les permi­te concluir que hay una sólida relación entre mayor competencia en inglés y mayor uso de pronombres.


        Explorada esta premisa, los autores se proponen contrastar si los factores relevantes para la hipótesis del contacto recién vistos son relevantes igualmente si segmentan la muestra utilizando los facto­res de región (caribeños y de continentales) y nivel socioeconómico que habían resultado pertinentes en su análisis anterior. Con esta decisión, se aseguran de que sus resultados sean un fiel reflejo de los efectos del contacto lingüístico en la ciudad. Muy bien traba­do su razonamiento, los autores se anticipan a posibles problemas metodológicos que se puedan objetar a su análisis, y que resuelven satisfactoriamente con una consistente argumentación. Los resulta­dos, en definitiva, apuntan sólidamente a la hipótesis del contac­to lingüístico, ya que confirman que hay una relación significativa entre mayor exposición y competencia de inglés; esto es, que las diferencias en las tasas de uso de los pronombres no son achacables a las variaciones de región o nivel socioeconómico sino que reflejan diferencias generales que obedecen a la influencia del contacto con el inglés.

 

Para asegurar un análisis satisfactorio, los autores necesitan ex­plorar la hipótesis de la acomodación y nivelación dialectal que ha­bían propuesto al principio de su obra, lo que harán en el capítulo 6. Investigan así si la convergencia o nivelación dialectal es un factor relevante en la interacción de los hablantes de español de diferentes orígenes regionales (caribeños y continentales). Es posible aducir, en este punto, que establecer el origen de los informantes en función del país podría suponer algún problema en el caso de Colombia, ya que en este país el español hablado en la costa comparte numero­sos rasgos lingüísticos con la zona caribe. En este sentido, hubiera sido interesante que los autores explicitaran con mayor detalle su procedencia. En cualquier caso, los resultados del análisis confir­man que la nivelación dialectal es un factor relevante en el español hablado en Nueva York: los informantes que mantienen relaciones intragrupales tienden a mantener más su variedad que aquellos que tienen mayor relación con informantes de orígenes diferentes. En este sentido, se aprecia un patrón de convergencia recíproca, ya que se constata que se han estrechado las diferencias existentes en las ta­sas de uso de los pronombres sujeto entre caribeños y continentales, sobre todo en la segunda generación. En resumen, si los resultados del análisis del contacto lingüístico apuntaban a que la generación y la exposición al inglés favorecían el incremento en las tasas de pronombres, en la nivelación dialectal lo relevante es la interacción con los hablantes del mismo o diferente dialecto. El estudio refuer­za así el papel que juegan el contacto de lenguas y el contacto de dialectos en la variación pronominal. Por ello, los resultados de su análisis no son solo relevantes para su estudio concreto sino que per­miten perfilar cuestiones teóricas muy discutidas relacionadas con la importancia de los factores externos en la variación lingüística: los factores sociodemográficos pueden tener impacto sobre la variación morfosintáctica.

 

El capítulo 7 se destina al análisis multivariado de los distintos factores sociodemográficos: la región de origen de los informantes (Caribe/Continental), la generación, la exposición al inglés (inmi­grantes recién llegados/establecidos), la competencia en inglés, si el lecto con el que se asocia el informante es de referencia (recién lle­gados) o de contacto (no recién llegados), la orientación intragrupal o intergrupal, el género, la clase social, el estatus socioeconómico y el nivel de instrucción. La idea central es que la variación pronomi­nal muestra continuidad con los patrones de variación importados de Latinaoamérica pero también apunta a la emergencia de nuevos lectos que comparten influencias interlingüísticas e interdialectales.

 

Para corroborar su premisa, los autores, en coherencia con la metodología empleada en capítulos anteriores, realizan un análisis multivariado tomando, primero, la muestra en su conjunto para, en un paso posterior, segmentarla en función de la procedencia de los informantes. Los resultados consolidan su hipótesis y evidencian la importancia de la influencia del inglés y de la nivelación dialectal como motores del cambio, si bien el contacto con el inglés tiene mayor peso que la nivelación dialectal. En definitiva, los autores muestran con maestría cómo la combinación de las tendencias de continuidad y cambio, que actúan de manera simultánea aunque in­dependiente en el mismo escenario, permiten entender de manera global el panorama completo del español hablado en Nueva York; así, las diferencias regionales, el contacto de lenguas, la nivelación dialectal y las diferencias socioeconómicas conforman, en ese or­den, ese escenario complejo.

 

Los capítulos 8 y 9 están dedicados a la incidencia de los fac­tores gramaticales y discursivos en la variación pronominal cons­tatada. Para ello, seleccionan un amplio conjunto de variables bien fundamentadas en la bibliografía previa y en los usos gramaticales para intentar explicar en qué contextos formales y comunicativos los hablantes deciden insertar o no un pronombre sujeto. Así, justifican­do la conveniencia de segmentar el corpus en función del grado de exposición a la ciudad, esto es, al inglés y a las otras variedades de español (informantes recién llegados y criados en la ciudad) crean modelos de regresión que les permite obtener jerarquías de varia­bles ordenadas en función de su grado de asociación con respecto a la ausencia/presencia de los pronombres sujeto, sin las distorsiones que puedan derivarse del análisis bivariado. Consideran que estas jerarquías de variables son una herramienta válida para explicar las diferencias constatadas en los grupos de informantes ya que per­miten establecer si el orden en que las variables afectan al uso de los pronombres es el mismo o diferente. Las variables que someten a estudio son la persona gramatical del verbo, el tiempo verbal, el tipo de cláusula donde aparece el verbo, si es o no una construcción reflexiva, la clase semántica del verbo, la definitud, la referencia del sujeto y la realización de la coda /s/ de la segunda persona del verbo ([0], [s] o [h]). Es de elogiar la claridad expositiva y la exposición metodológica tan dellatada con la que justifican las herramientas es­tadísticas empleadas, sumamente complejas.

 

Los resultados del análisis les llevan a concluir que en ambos grupos rigen las mismas variables: se favorece el uso de los pro­nombres en contextos con cambios de referencia, con verbos en imperfecto, en entornos de cláusulas principales, verbos con sig­nificado mental o estimativo, aquellos que no son reflexivos, con verbos en singular, en contextos en los que no hay coda /s/ en la segunda persona del singular y con la tercera persona del singular uno y usted. Ahora bien, aunque existe cierta continuidad entre los usos pronominales de los informantes recién llegados y los nacidos en la ciudad, en este último grupo se han debilitado algunas de estas variables fuertemente asentadas en el grupo de los recién llegados. En definitiva, los informantes criados en New York se han adaptado a un entorno complejo lingüísticamente y tienen en cuenta tanto los patrones característicos de su propio grupo como los de otros grupos de habla hispana. Esta línea de investigación les permite ratificar, en definitiva, la continuidad lingüística y el cambio inducido por el contacto con el inglés.

 

En el capítulo 9 los autores se ocupan de contrastar las mismas variables en relación con la nivelación dialectal. Para ello crearán distintos modelos de regresión en función de la región de proceden­cia (Caribe/Continente) y de la generación (recién llegados/ criados en New York). Pretenden demostrar que entre los informantes de segunda generación las diferencias en el rango de las variables será menor que en el grupo de recién llegados, lo que apuntaría hacia la nivelación dialectal. Los resultados muestran que, en efecto, la nivelación dialectal tiene lugar mediante un patrón de acomodación mutua entre hablantes procedentes del Caribe y del Continente: por un lado, los caribeños acercan sus usos pronominales a los patro­nes de los continentales en los contextos de cláusula principal, se aprecia un incremento de pronombres con verbos en primera y ter­cera persona del singular y moderan su aparición con el cambio de referencia. En el resto de contextos, los continentales acercan sus patrones de uso a los de los caribeños.

 

En definitiva, los resultados que ofrece el estudio de la jerarquía de variables permiten establecer cierta continuidad de los patrones de uso de los pronombres entre el español de los latinos y de los neoyorkinos, pero evidencian también que hay una convergencia que evidencia una notable integración de los hablantes de diferen­tes regiones. Este complejo análisis permite constatar que existen diferencias entre los hablantes caribeños y los continentales, con una menor tasa de pronombres, cuando llegan a Nueva York, pero también que las restricciones gramaticales que condicionan la apari­ción de los pronombres en ambas regiones son las mismas y que su orden es bastante similar; esto es, que existe una continuidad en el español de estas regiones. Confirma, igualmente, que las diferencias interregionales se atenúan en el español de los hablantes de segunda generación. En definitiva, las formas de habla estudiadas reflejan una gramática que parece seguir un continuum con otros lectos de referencia en gran medida, pero que también divergen de ellos en que muestran simplificaciones gramaticales sistemáticas, consisten­tes y coherentes. Los autores mantienen que estos cambios se deben a la nivelación dialectal y, sobre todo, a la influencia del contacto con el inglés.

 

Dados los resultados obtenidos hasta el momento en su análi­sis, el capítulo 10 revisa la relación entre adquisición incompleta y simplificación gramatical, conceptos clave en los estudios sobre bilingüismo. Los autores asumen que la gramática de los bilingües de segunda generación o de herencia está más simplificada que la de los monolingües, y citan algunos estudios que así lo documen­tan; sin embargo, no aceptan que gramática simplificada sea igual a gramática incompleta o deficiente. Declaran que, cuando las gramá­ticas de segunda generación son analizadas en sus propios términos, los resultados no apuntan a que estas sean incompletas o deficientes sino a que son diferentes. Despliegan, en este sentido, una sólida argumentación basada en trabajos empíricos para asumir esta pre­misa y realizan una justificación teórica muy convincente para apo­yarla. Se apoyan en ejemplos como los cambios experimentados en el sistema pronominal átono de tercera persona en el español de la mitad septentrional de España, en los diferentes sistemas de trata­miento existentes en español –voseantes, tuteantes, ustedeantes–, en las diferencias fonológicas, los cambios producidos en la historia del español o en contextos de nivelación dialectal, entre otros, para concluir que el sistema más simplificado no es menos eficiente o incompleto porque no use las mismas distinciones gramaticales del otro; afirman que lo que ocurre en estos casos es que ha tenido lugar un cambio lingüístico y que ello no supone una gramática incom­pleta o deficiente. En este sentido, hay que señalar que en distintos estudios sobre el contacto del español con lenguas amerindias se ha constatado que los fenómenos lingüísticos resultantes del contac­to suponen en muchos casos una gramática incluso más compleja (Escobar 2000, Granda 2001, Haboud 1998, Martínez y Palacios 2010, Palacios 2008, Pfänder y Palacios 2013, Speranza 2006, entre otros), por lo que mencionar algunos de ellos hubiera reforzado aún más sus premisas.

 

La obra se cierra con un capítulo de conclusiones que recoge y sistematiza los resultados obtenidos en el estudio. Lo interesante es que estos resultados favorecen conclusiones teóricas y metodológi­cas que perfilan algunas cuestiones muy discutidas en el ámbito del contacto de lenguas. Especialmente significativa es la contestación que hacen los autores a las posiciones mostradas por Poplack y Le­vey (2010), entre otros, que insisten en que los cambios en las tasas de aparición de un fenómeno no son evidencia de cambio, funda­mentalmente en situaciones de contacto lingüístico, y que solo es posible aceptar cambios inducidos por contacto si se puede demos­trar que los grupos de referencia y los grupos bilingües difieren en las jerarquías de restricciones gramaticales. Y eso es lo que precisa­mente han mostrado los autores con este magnífico estudio.

 

En definitiva, tomando como excusa el estudio de los pronom­bres sujetos, los autores identifican los factores que intervienen en la variación y el cambio lingüístico, delimitándolos en su justa proporción (externos, como el contacto de lenguas y la nivelación dialectal; internos, como los patrones gramaticales y comunicativos que rigen el uso de los pronombres sujetos), y ofrecen un panorama exhaustivo y complejo de la variación y el cambio lingüístico basa­do en un poderoso aparato estadístico, fundamentado teóricamente. Sólidamente resaltan la sistematicidad de los efectos del contacto lingüístico y de la nivelación dialectal, y justifican que los resultados del cambio, la simplificación de la gramática en este caso, no impli­ca adquisición incompleta o deficiente.

 

Estamos, pues, ante una obra honesta, sólida y rigurosa, imprescin­dible para entender no solo el panorama del español hablado en Nueva York sino para avanzar en el estudio del contacto lingüístico.

 

 

REFERENCIAS

 

Escobar, Anna M. 2000. Contacto social y lingüístico. El español en con­tacto con el quechua en el Perú, Lima, Pontificia Universidad Católica del Perú .

 

Granda, Germán de. 2001. Estudios de lingüística andina, Lima, Pontificia Universidad Católica del Perú .

 

Haboud, Marleen. 1998. Quichua y castellano en los Andes ecuatorianos. Los efectos de un contacto prolongado, Quito, Abya-Yala.

 

Martínez, Angelita y Azucena Palacios (coord.). 2010. El español en con­tacto con otras lenguas en Hispanoamérica, volumen monográfico de la Revista Internacional de Lingüística Iberoamericana, VIII, 2 (15).

 

Palacios, Azucena (coord.). 2008. El español en América. Contactos lin­güísticos en Hispanoamérica, Barcelona, Ariel.

 

Pfänder, Stefan y Azucena Palacios. 2013. Evidencialidad y validación en los pretéritos del español andino ecuatoriano, Círculo de Lingüística Aplicado a la Comunicación, 54: 65-98.

 

Poplack, Shana y Stephen Levey. 2010. Contact Induced Grammatical Change: A Cautionary Tale, en P. Auer y J.E. Schmidt (eds.), Language and Space: An International Handbook of Linguistic Variation: Volume 1 – Theories and methods, Berlin, Mouton de Gruyter: 391-419.

 

Speranza, Adriana. 2006. Estrategias evidenciales en castellano: análisis de una variedad del castellano en contacto con el quechua, Tópicos del Seminario, 14: 111-140.

 

 

 

 

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