Introducción y antecedentes
La clase esqueletal se define como la relación sagital entre el maxilar y la mandíbula 1, se divide en tres categorías: Clase I, Clase II y Clase III. Además, el biotipo facial se define como el conjunto de características morfodiferenciales que determinan el componente vertical de la morfología craneofacial y que permite comprender los comportamientos funcionales y las necesidades terapéuticas específicas de cada biotipo 2-4. En la literatura se describen 3 tipos: braquifacial (o hipodivergente), mesofacial (o normodivergente) y dolicofacial (o hiperdivergente) 5-7.
En ambos casos, para su determinación se utiliza rutinariamente la cefalometría, una herramienta basada en la medición de distancias lineales y angulares en telerradiografías craneales. Aunque se ha propuesto una amplia variedad de indicadores cefalométricos para clasificar la clase esqueletal y el biotipo facial, no existe un indicador universalmente aceptado o “gold standard” 8-14. Por razones clínicas, se espera que estos indicadores tengan una alta concordancia diagnóstica entre ellos, de modo que los resultados obtenidos sean consistentes, independientemente del indicador utilizado. Otro aspecto a considerar es que a lo largo del tiempo se han propuesto nuevos indicadores para superar las limitaciones de los anteriores. Por ejemplo, en relación con la clase esqueletal, Jacobson sugiere que el ángulo ANB puede ser malinterpretado dependiendo de la posición del punto cefalométrico Nasion9,15, recomendando el uso de los puntos A y B de Downs en relación con el plano oclusal para la evaluación sagital de la relación maxilomandibular 9. Sin embargo, también se ha reportado una alta variabilidad y en ocasiones una difícil determinación de este último método debido al plano oclusal 16. Mientras tanto, los creadores del ángulo FABA 17 encontraron en oclusiones normales una alta variabilidad en el indicador APDI y el indicador de Wits, cuestionando su validez y sugiriendo el ángulo FABA por encima de otros indicadores. Finalmente, según los autores del ángulo Beta, la ventaja de esta propuesta sería que no depende de referencias craneales, de la estabilidad de la oclusión o de la rotación mandibular 8. En cuanto al biotipo facial, se han propuesto los siguientes indicadores: la sumatoria del polígono de Bjӧrk-Jarabak (JBK) 12, el ángulo del plano de Frankfurt a plano mandibular (FMA) 13, ángulo de la base de cráneo (BSCR) 11 y plano mandibular (SN-GoGn) 14 y el VERTde Ricketts 18.
Debido a esta gran cantidad de propuestas, cada indicador se convierte en una solución parcial e independiente, alejándose de una concordancia clínica ideal.
En cuanto a la evaluación de la concordancia diagnóstica entre diferentes evaluadores (indicadores), la prueba de kappa de Cohen 19 ha sido tradicionalmente utilizado desde su creación hasta la fecha 20. A pesar de su popularidad, esta prueba no tiene en cuenta las discordancias extremas, y su uso se recomienda solo cuando no se observan diferencias significativas entre evaluadores (indicadores). Teniendo en cuenta esto, Cohen propuso posteriormente una prueba estadística que consideró el peso de las discordancias extremas 21, así como una prueba de Ji 2 ponderada 22 en el caso de haber más de dos evaluadores (indicadores). Considerando que el nivel de concordancia entre los indicadores cefalométricos mencionados anteriormente es bajo23-25, el presente estudio tiene como objetivos: 1) determinar la concordancia diagnóstica entre ellos utilizando la prueba de kappa ponderada 21, y 2) comparar estos resultados con los obtenidos después de aplicar la prueba de Ji 2 ponderada 22, contribuyendo de esta manera a mejorar la práctica clínica en ortodoncia.
Materiales y Métodos
Se obtuvo una muestra compuesta por 439 telerradiografías laterales (275 mujeres y 164 hombres) de una base de datos anonimizada de pacientes mayores de 18 años, sin antecedentes de tratamiento ortodóncico, ortopédico ni quirúrgico maxilofacial, que presentaban una resolución adecuada para la identificación de los puntos cefalométricos. Para cada radiografía, se determinaron los siguientes indicadores de clase esqueletal: ángulo ANB, APDI, ángulo FABA, ángulo Beta e indicador de Wits, este último agrupando la variable sexo debido a la ausencia de diferencias estadísticamente significativas entre mujeres y hombres (prueba de Ji 2 : Ji 2 = 0.313, p (sin asociación) = 0.855, df = 2) (Tabla 1, Figura 1), hecho que ha sido recientemente corroborado26. En cuanto al biotipo facial, se utilizaron los siguientes indicadores: la sumatoria del polígono de Bjӧrk-Jarabak (JBRK) 12, el ángulo del plano de Frankfurt y plano mandibular (FMA) 13, el ángulo de la base de cráneo y plano mandibular (BSCR) 14, y el VERTde Ricketts(18,27) (Tabla 2, Fig. 2). Todos estos indicadores se determinaron utilizando la plataforma WebCeph V1.5.0 10.
Tabla 1. Indicadores de clase esqueletal usados en este estudio, su definición y sus respectivos valores clasificatorios. (A= Punto A, B= Punto B, C= Centro del cóndilo).
| Indicador | Definición | Clase I | Clase II | Clase III | Referencias |
|---|---|---|---|---|---|
| ANB | Ángulo formado por la intersección de las líneas Nasion - A y Nasion - B. | 0° - 4° | > 4° | < 0° | (Steiner and Hills, 1953) |
| Indicador de Wits | Distancia entre líneas perpendiculares al plano oclusal proyectadas desde el punto A y el punto B. | De -3 mm. a 1 mm. (hombres), De -2 mm. a 2 mm. (mujeres) | > 1 mm. (hombres), > 2 mm. (mujeres) | < -3 mm. (hombres), < -2 mm. (mujeres) | (Jacobson, 1975) |
| APDI | Sumatoria de los ángulos facial (Fh/NPg), plano palatino /plano de Frankfurt (PP/Fh) y plano AB (AB/NPg). | De 78° a 84° | < 78° | > 84° | (Kim and Vietas, 1975) |
| FABA | Ángulo formado por la intersección del plano de Frankfurt y el plano AB. | De 78° a 83° | < 78° | > 83° | (Yang and Suhr, 1995) |
| Beta | Ángulo formado por la intersección de la línea perpendicular A - CB y el plano AB. | De 27° a 34° | < 27° | > 34° | (Baik and Ververidou, 2004) |

Figura 1. Indicadores usados en el presente estudio para determinar la clase esqueletal. a) ANB b) APDI c) Beta d) Wits e) FABA
Tabla 2. Definición de los indicadores de biotipo facial utilizados en el presente estudio y sus respectivos valores clasificatorios.
| Indicador Cefalométrico | Definición | Braquifacial | Mesofacial | Dolicofacial | Referencias |
|---|---|---|---|---|---|
| Ángulo FMA | Intersección entre el plano de Frankfurt (Po-Or) y el plano mandibular (Go-Me). | ≤ 20° | Entre 20° y 28° | > 28° | (Tweed, 1946) |
| Ángulo Base de cráneo (BSCR) | Ángulo formado por el plano S-N y el plano Go-Gn | ≤ 26° | Entre 26° y 38° | > 38° | (Steiner and Hills, 1953) |
| Sumatoria del polígono de Björk-Jarabak (JRBK) | Sumatoria de los ángulos conformados por los puntos: Na-S-Ar-Go-Me. | ≤ 390° | Entre 390° y 402° | > 402° | (Rodriguez y cols, 2014) |
| VERT | Incluye: eje facial (Ba-Na; Pt-Gn), profundidad facial (Po-Or; Na-Pg), plano mandibular (Po-Or; Go-Gn), altura facial inferior (ENA-Xi-Pm) y arco mandibular (DC-Xi-Pm) | ≥ 0,5 | Entre -0,5 y 0,5 | ≤ -0,5 | (Ricketts, 1982) |

Figura 2. Indicadores cefalométricos utilizados en este estudio para la determinación de biotipo facial. a) FMA b) Ángulo base de cráneo c) Polígono de Björk-Jarabak d) VERT, compuesto por: (1) Eje facial, (2) Profundidad facial, (3) Plano Mandibular, (4) Altura facial inferior y (5) Arco mandibular.
Como medida de concordancia entre los diferentes indicadores, en este estudio se utilizaron la prueba de kappa de Fleiss (1971) 28 y la prueba de kappa ponderada de Cohen 21. Estos análisis se realizaron en la interfase RStudio del ambiente computacional integrado R,29 utilizando los paquetes “irr” 30 y "vcd" 31, respectivamente El nivel de concordancia se categorizó según la nomenclatura establecida por Landis y Koch(32): < 0 = Débil; 0-0.2 = Ligera; 0.21-0.40 = Leve; 0.41-0.60 = Moderada; 0.61-0.80 = Sustancial; 0.81-1.00 = Casi perfecta. Además, considerando la naturaleza multivariante de nuestros datos, a partir de la propuesta de Cohen del año 1972 22, se empleó una prueba de Ji 2 ponderada, proporcionando un valor de significancia específico para cada unidad de análisis (es decir, las clases esqueletales I, II y III, así como los biotipos faciales dolicofacial, mesofacial y braquifacial, en ambos casos con sus respectivos valores de p). La prueba kappa de Fleiss es un complemento de la prueba de Ji 2 ponderada de Cohen que entrega el grado de concordancia o acuerdo entre todos los evaluadores (o indicadores) a la vez, en lugar de hacerlo por separado para cada uno de los respectivos pares de evaluadores (o indicadores). Cuando el valor del kappa de Fleiss es igual a 1, significa que hay una total concordancia, cuando es igual a cero se trata de una concordancia equivalente a lo que se esperaría por simple azar y cuando el valor del kappa de Fleiss es negativo, corresponde a una total discordancia entre los evaluadores (o indicadores). Este enfoque supera las limitaciones tanto de las pruebas de kappa de Cohen no ponderada como de la ponderada 19,21, que están restringidas a un solo par de evaluadores (indicadores). En todos los análisis estadísticos como punto de corte para el valor de p se utilizó un alfa del 5%.
Resultados
Después de aplicar los indicadores cefalométricos correspondientes, se encontraron diferencias significativas en el diagnóstico tanto para la clase esqueletal como para el biotipo facial.
Clase esqueletal
El ángulo ANB, APDI y el indicador de Wits mostraron una mayor frecuencia de individuos de Clase II, mientras que el ángulo FABA reveló una mayor frecuencia de individuos de Clase III. Por el contrario, el ángulo Beta resultó en un mayor número de individuos de Clase I (Fig. 3).

Figura 3: Frecuencia de clase esqueletal de acuerdo con cada indicador de clase esqueletal por separado (definiciones en el texto).
En cuanto a la concordancia diagnóstica obtenida mediante la prueba de kappa de Cohen ponderada (Tabla 2, diagonal superior), la mayoría de las concordancias fueron “Leves” o “Moderadas”. La mayor concordancia fue entre el indicador APDI y el ángulo FABA (0.55 = Moderada), mientras que la más baja fue entre el ángulo ANB y el ángulo FABA (0.19 = Ligera). En contraste, la prueba de Ji 2 mostró diferencias altamente significativas en la mayoría de las comparaciones entre los indicadores (Tabla 3, diagonal inferior). Este último resultado fue corroborado por la prueba kappa de Fleiss (Kappa= -0.0714, z= -1.46, p (ausencia de concordancia)= 0.143).
Tabla 3. Nivel de concordancia entre los indicadores de clase esqueletal usando la prueba kappa de Cohen ponderada 21 (diagonal superior) y la prueba Ji 2 ponderada 22 (diagonal inferior) (p < 1E-02, en negrita). El asterisco (*) indica total concordancia (ausencia de diferencias), cuando cada indicador se compara consigo mismo.
| Indicador | Clase Esqueletal | ANB | Wits | APDI | FABA | Beta |
|---|---|---|---|---|---|---|
| ANB | I | * | 0.34 Leve | 0.29 Leve | 0.19 Ligera | 0.28 Leve |
| II | ||||||
| III | ||||||
| Wits | I | 8.27E-01 | * | 0.47 Moderada | 0.35 Leve | 0.46 Moderada |
| II | 2.24E-06 | |||||
| III | 3.34E-08 | |||||
| APDI | I | 9.41E-01 | 7.70E-01 | * | 0.55 Moderada | 0.5 Moderada |
| II | 5.70E-09 | 2.65E-01 | ||||
| III | 4.61E-12 | 1.45E-01 | ||||
| FABA | I | 6.00E-03 | 3.03E-03 | 7.47E-03 | * | 0.43 Moderada |
| II | 1.05E-09 | 1.63E-01 | 7.78E-01 | |||
| III | 2.83E-21 | 3.22E-05 | 6.68E-03 | |||
| Beta | I | 1.53E-07 | 4.80E-07 | 1.03E-07 | 2.60E-15 | * |
| II | 2.46E-24 | 1.85E-08 | 5.76E-06 | 2.07-05 | ||
| III | 6.33E-09 | 7.67E-01 | 2.46E-01 | 1.11E-04 |
Biotipo Facial
Los cuatro indicadores cefalométricos de biotipo facial analizados en el presente estudio mostraron una mayor frecuencia de individuos mesofaciales en comparación con los individuos braquifaciales y dolicofaciales (Fig. 4). Estas diferencias fueron estadísticamente significativas (prueba de Ji 2 con valores p corregidos por Bonferroni en las proporciones observadas frente a las esperadas de cada patrón facial) para los indicadores JBK (todos los patrones faciales: p Braqui= 3.02E-03, p Meso= 1.28E-16, p Dolico= 2.63E-09), y BSCR (todos los patrones faciales: p Braqui= 6.89E-13, p Meso= 2.06E-18, p Dolico= 1.59E-02). En el caso de FMA, dos de los tres patrones faciales mostraron diferencias estadísticamente significativas (p Braqui= 2.04E-11, p Meso= 7.36E-05, p Dolico= 5.78E-01), mientras que el indicador VERT no mostró tales diferencias en ninguno de los tres tipos de patrones faciales (p Braqui= 3.72E-01, p Meso= 5.38E-01, p Dolico= 7.94E-01).

Figura 4: Frecuencia de biotipo facial de acuerdo a cada indicador cefalométrico por separado (definiciones en el texto).
En cuanto a la concordancia diagnóstica obtenida mediante la prueba kappa de Cohen ponderada (Tabla 4, diagonal superior), las concordancias fueron "Leves" y "Moderadas". La mayor concordancia fue entre el indicador JBK y BSCR (0.59 = Moderada), mientras que la más baja fue entre el ángulo BSCR y el VERT (0.36 = Leve). En contraste, la prueba de Ji 2 ponderada mostró diferencias altamente significativas en la mayoría de las comparaciones entre los indicadores (Tabla 4, diagonal inferior). Este último resultado fue corroborado por la prueba kappa de Fleiss (Kappa= -0.0909, z= -1.28, p (ausencia de concordancia)= 0.201).
Tabla 4: Nivel de concordancia entre los indicadores cefalométricos del patrón facial utilizando la prueba de kappa ponderado de Cohen22 (diagonal superior) y la prueba de Ji 2 ponderada22 (diagonal inferior) (p < 1E-02, en negrita). El asterisco (*) indica concordancia total (ausencia de diferencias), cuando cada indicador se compara consigo mismo.
| Indicador | Biotipo Facial | JBK | FMA | BSCR | VERT |
|---|---|---|---|---|---|
| JBK | Braquifacial | * | 0.35 Leve | 0.59 Moderada | 0.45 Moderada |
| Mesofacial | |||||
| Dolicofacial | |||||
| FMA | Braquifacial | 3.27E-04 | * | 0.40 Moderada | 0.46 Moderada |
| Mesofacial | 2.61E-05 | ||||
| Dolicofacial | 4.87E-15 | ||||
| BSCR | Braquifacial | 4.46E-05 | 6.14E-01 | * | 0.36 Leve |
| Mesofacial | 6.25E-01 | 2.76E-06 | |||
| Dolicofacial | 9.37E-04 | 3.28E-06 | |||
| VERT | Braquifacial | 9.45E-03 | 9.83E-10 | 4.65E-11 | * |
| Mesofacial | 2.79E-15 | 1.66E-04 | 5.76E-17 | ||
| Dolicofacial | 8.37E-11 | 1.61E-01 | 1.08E-03 |
Discusión
El presente estudio evaluó la concordancia diagnóstica entre cinco indicadores cefalométricos de clase esqueletal y cuatro de biotipo facial. La muestra, consistente en 439 telerradiografías laterales de cráneo, abarcó un amplio espectro de variabilidad morfológica craneofacial, permitiendo un análisis representativo de la población en estudio. Nuestros resultados evidenciaron una variabilidad significativa en los diagnósticos obtenidos para la clase esqueletal y el biotipo al aplicar los distintos indicadores cefalométricos. Este hallazgo coincide con estudios previos que han documentado discrepancias en la clasificación diagnóstica al utilizar diferentes metodologías cefalométricas 33-35.
Para evaluar la consistencia entre los indicadores cefalométricos, tanto de clase esqueletal como de biotipo facial, el presente trabajo utilizó dos estrategias. Por una parte se empleó la prueba kappa ponderada de Cohen 21, que mostró niveles de concordancia mayoritariamente entre los rangos «Regular» y «Moderado», en contraste con la alta discordancia observada en los diagnósticos cefalométricos (Figs. 3 y 4). Cabe destacar que la prueba de Ji 2 ponderada 22 reflejó fielmente dicha discordancia diagnóstica para ambos tipos de análisis. Esta discrepancia entre ambas pruebas estadísticas resalta la importancia de complementar los análisis de concordancia con metodologías que tengan la precisión suficiente para detectar la variabilidad existente en los sistemas de clasificación cefalométrica de los pacientes.
De este modo, los resultados del presente estudio sugieren que los indicadores cefalométricos comúnmente utilizados pueden ser insuficientes para caracterizar de manera precisa la variabilidad morfológica craneofacial, no existiendo un estándar diagnóstico único que permita clasificar de manera inequívoca, ni la clase esqueletal, ni el biotipo. Pensamos que esta limitación se debe a que la cefalometría tradicional, dada la naturaleza lineal de sus datos (puntos y ángulos), no captura del todo la complejidad del macizo craneofacial, teniendo como consecuencia una pérdida significativa de información espacial 36,37. En este contexto, nuestros resultados serían relevantes no solo desde el punto de vista metodológico, sino que también en el sentido clínico.
La importancia clínica de nuestros hallazgos radica en que, en el diagnóstico ortodóncico, los indicadores cefalométricos comúnmente utilizados son insuficientes para describir la variación morfológica observada en los pacientes. En otras palabras, no existe un indicador óptimo ("gold standard") capaz de clasificar correctamente 38, lo que puede deberse a la pérdida de información geométrica ocasionada por la reducción del análisis craneofacial en un conjunto de puntos cefalométricos utilizados en cada indicador 36,37. Por este motivo, en las últimas décadas se han introducido en el área odontológica las herramientas de la morfometría geométrica, definida como el análisis estadístico de la forma y su covariación con otras variables 39. Este enfoque ha sido propuesto como una opción complementaria para el diagnóstico dentoesqueletal 33,35,40, proporcionando una alternativa a los diversos indicadores cefalométricos comúnmente utilizados para diagnosticar la clase esqueletal mediante la captura del patrón intrínseco de variación morfológica craneofacial.
Así, desde una perspectiva clínica, la correcta identificación de la morfología craneofacial es un pilar fundamental en ortodoncia, especialmente en pacientes en crecimiento, donde un diagnóstico preciso permite intervenir tempranamente y guiar el desarrollo esqueletal de manera óptima. La falta de concordancia diagnóstica entre los distintos indicadores representa un desafío significativo en la planificación terapéutica, aumentando el riesgo de interpretaciones erróneas que puedan afectar la toma de decisiones clínicas.
En segundo lugar, la variabilidad en la clasificación diagnóstica encontrada en el presente estudio, tanto para clase esqueletal como biotipo facial, tiene implicancias metodológicas en la investigación ortodóncica. Numerosos estudios comparan distintas características de la morfología craneofacial entre grupos clasificados según la clase esqueletal o el biotipo, asumiendo que los indicadores empleados son fiables y reproducibles 41-43. No obstante, si los criterios de segmentación de estos grupos se basan en indicadores de baja concordancia, las conclusiones derivadas de dichos estudios pueden presentar limitaciones importantes.
Nuestros resultados ponen de manifiesto que clasificar pacientes con características esqueletales heterogéneas dentro de un mismo grupo de estudio, constituye un problema importante en la investigación ortodóncica. Por ejemplo, agrupar pacientes Clase II dólicofaciales con pacientes Clase II braquifaciales podría inducir sesgos en la interpretación de los resultados, ya que la morfología craneofacial está determinada por una interacción simultánea entre la clase esqueletal y el biotipo5. En este sentido, cualquier análisis que no contemple ambas variables de manera conjunta podría comprometer la validez interna de los estudios y limitar la aplicabilidad de sus hallazgos en la práctica clínica.
Dado el panorama descrito, resulta imperativo el desarrollo de herramientas diagnósticas más precisas y discriminantes, como la morfometría geométrica 35. Esta metodología, definida como el análisis estadístico de los componentes de la forma y el tamaño, y su covariación con otras variables, permite evaluar la morfología craneofacial de manera más integral, evitando las limitaciones impuestas por los enfoques cefalométricos tradicionales 33.
En resumen, los resultados del presente estudio ponen de manifiesto las discrepancias diagnósticas existentes entre los distintos indicadores cefalométricos empleados para la clasificación de la clase esqueletal y el biotipo. Esta falta de concordancia representa un problema tanto en la práctica clínica como en la investigación ortodóncica, evidenciando la necesidad de explorar nuevas herramientas analíticas que permitan mejorar la precisión y coherencia en el diagnóstico craneofacial.
Conclusiones
1) Al estudiar la concordancia diagnóstica entre los cinco indicadores de clase esqueletal y los cuatro de biotipo facial, se encontraron diferencias significativas en el diagnóstico obtenido al aplicarlos en el análisis cefalométrico, y 2) En relación con las pruebas que se deben utilizar para conocer el nivel de significancia estadística de la concordancia diagnóstica, los resultados sugieren que para evaluar la concordancia se debe considerar: i) si se trata de dos evaluadores sin discordancias extremas, utilizar el kappa de Cohen “clásico”, ii) de dos evaluadores con discordancias extremas (kappa ponderado de Cohen), o, iii) de más de dos evaluadores (Ji 2 ponderado de Cohen).










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