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Odontoestomatología

versão impressa ISSN 0797-0374versão On-line ISSN 1688-9339

Odontoestomatología vol.20 no.32 Montevideo dez. 2018

http://dx.doi.org/10.22592/ode2018n32a5 

Investigación

Manifestaciones bucales y maxilofaciales en pacientes con adicción a las drogas

Neira Trinidad Chaparro-González1 
http://orcid.org/0000-0001-8230-1074

Mariela Andreina Fox-Delgado2 
http://orcid.org/0000-0003-1621-4516

Rafael Tomás Pineda- Chaparro3 
http://orcid.org/0000-0001-8511-1954

Betty Isabel Perozo-Ferrer4 
http://orcid.org/0000-0003-0538-5096

Amaurys Rosalis Díaz-Amell5 
http://orcid.org/0000-0002-0819-2735

Viviana Carolina Torres Quintero6 
http://orcid.org/0000-0002-4420-5409

1Área de Clínica y Patología. Instituto de Investigaciones. Facultad de Odontología. Universidad del Zulia. Maracaibo. Venezuela. neirach@yahoo.com

2Área de Epidemiología y Práctica Odontológica. Instituto de Investigaciones. Facultad de Odontología. Universidad del Zulia. Maracaibo. Venezuela

3Instituto de Investigaciones. Facultad de Odontología. Universidad del Zulia. Maracaibo. Venezuela

4Instituto de Investigaciones. Facultad de Odontología. Universidad del Zulia. Maracaibo. Venezuela

5Instituto de Investigaciones. Facultad de Odontología. Universidad del Zulia. Maracaibo. Venezuela

6Instituto de Investigaciones. Facultad de Odontología. Universidad del Zulia. Maracaibo. Venezuela

Resumen:

El objetivo de esta investigación fue caracterizar las manifestaciones bucales y maxilofaciales presentes en pacientes adictos a las drogas. Se realizó una investigación descriptiva, de campo. Se seleccionaron 32 individuos recluidos en un centro de rehabilitación localizado en el estado Zulia, Venezuela. Se realizó una encuesta y un examen clínico para determinar las manifestaciones bucales y maxilofaciales. El promedio de edad de los sujetos fue de 37,7 años, siendo la mayoría del género masculino. Las drogas consumidas con mayor frecuencia fueron el crack, seguido de cocaína y marihuana. Con respecto a las manifestaciones bucales se observó el predominio de caries (87,5%), seguida de la presencia de signos de enfermedad periodontal. Los hallazgos reportados revelan el escaso cuidado bucal por parte de los sujetos narcodependientes, lo que aumenta el riesgo a procesos infecciosos, pérdida de órganos dentales, disminución de todas las funciones y por ende el deterioro de su calidad de vida.

Palabras clave:  Drogas ilícitas; manifestaciones bucales

Introducción

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha definido el término “droga de abuso” como aquella sustancia de uso no médico con efectos psicoactivos, susceptible de ser autoadministrada, que es capaz de producir cambios en la percepción, el estado de ánimo, la conciencia y el comportamiento1. Las sensaciones o efectos a corto plazo asociados con el abuso de drogas en relación con la salud en general son bien conocidos, e incluyen cansancio, náuseas, alucinaciones, escalofríos, sudoración, aumento de la temperatura corporal, temblores, calambres musculares, visión borrosa y ansiedad, entre otros. Aunado a ello, el consumo crónico de estas sustancias produce además consecuencias indirectas en el entorno familiar y en toda la sociedad, tales como disminución de la autoestima, falta de motivación, reducción del tiempo productivo de trabajo e incremento de la violencia y la delincuencia 2.

El abuso de drogas es uno de los problemas de salud más devastadores en el mundo3. De acuerdo con la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Crimen, se estima que mundialmente 243 millones de personas entre 15 y 64 años de edad son usuarios de alguna droga ilícita 4, siendo Irán el país con las mayores cifras de consumo de drogas, seguido de China, EE.UU. y Rusia 2; registrándose además, sólo en América Latina y el Caribe, aproximadamente 5.000 muertes al año relacionadas con las drogas 4.

Las drogas de abuso ocasionan problemas físicos y mentales tales como crisis cardiaca, depresión respiratoria, cirrosis hepática, nefropatías, enfermedades infecciosas como la hepatitis, SIDA y tuberculosis; pudiendo producir además discapacidades y trastornos mentales como depresión. Estas enfermedades pueden llegar a progresar hacia etapas avanzadas y producir complicaciones importantes debido al retraso en la búsqueda de atención médica por parte del paciente adicto, solicitándola únicamente en caso de síntomas graves 2.

Ahora bien, estas sustancias también pueden afectar directamente el tejido dental y la mucosa bucal, pudiendo producir xerostomía, alteración del flujo salival, erosión y abrasión del esmalte, caries atípicas, pérdida de dientes 2)y enfermedad periodontal 5; alteraciones que se han asociado principalmente al tipo de droga y tiempo de consumo 6.  Se ha descrito que los pacientes que sufren de adicción a estas sustancias pueden presentar mayor incidencia de caries dental, debida posiblemente a la combinación de múltiples factores como el incremento de la ingesta de carbohidratos refinados 7, especialmente el azúcar, el cual tienden a consumir rutinariamente durante la administración de la droga 3. Así, recientes investigaciones describen la presencia de una mayor cantidad de biofilm y, en consecuencia, de caries dental a nivel cervical como un signo patognomónico del abuso de ciertas drogas 8. 

También se ha reportado que el uso regular de algunas sustancias como la cocaína puede tener efectos severos a nivel orofacial, tales como perforación del septum nasal y paladar, lesiones gingivales y erosión de las superficies de los dientes; además de estar asociado con cambios en el sentido del olfato y sinusitis crónica 5. Así mismo, fumar crack y cocaína produce quemaduras y ulceras en los labios, cara y en la parte interna de la cavidad bucal 2.

La información existente sobre las alteraciones bucales y maxilofaciales en pacientes adictos a drogas no es muy extensa. En Venezuela y especialmente en el estado Zulia los datos disponibles son escasos, razón por la cual no existe un perfil bucal de los pacientes afectados por este trastorno, y por ende políticas de salud adaptadas a esta realidad social. Es por ello que el propósito de la presente investigación fue caracterizar las manifestaciones bucales y maxilofaciales en presentes en pacientes adictos a drogas, recluidos en un centro de rehabilitación.

Metodología

Se realizó una investigación observacional, descriptiva, con diseño de campo; sobre una población constituida por el total de pacientes recluidos en un centro de rehabilitación de pacientes adictos a drogas, localizado en el estado Zulia, Venezuela. Para la conformación de la muestra se aplicó la técnica de muestro no probabilístico, intencional, atendiendo a los siguientes criterios de inclusión y exclusión.

Criterios de inclusión:

Individuos de ambos sexos, mayores de edad, que accedieran a participar de manera voluntaria en el estudio y que estuvieran recluidos en el centro de rehabilitación por consumir uno o varios tipos de drogas por un periodo mayor a 1 mes, utilizando cualquier vía de administración, acompañado o no de consumo de tabaco y alcohol.

Criterios de exclusión:

Se excluyeron pacientes con problemas de conducta, embarazadas y con estados de inmunosupresión.

De esta forma la muestra quedó finalmente constituida por 32 individuos.

Con el propósito de cumplir con las normas de bioética y los acuerdos establecidos en la Declaración de Helsinki, todos los participantes considerados fueron instruidos sobre los propósitos y alcances de la investigación, solicitando a cada uno de ellos su autorización escrita para ser incluidos en el estudio. Por otra parte, se estableció un acuerdo de anonimato tal como lo establecen los criterios de bioética, tanto de la identidad de cada uno de los participantes como del centro de rehabilitación.

Ahora bien, para la recolección de los datos se empleó la técnica de la encuesta a través de la aplicación de un instrumento de recolección de información administrado por el equipo de investigación, diseñado para este fin; en el cual se registraron datos personales, antecedentes médico-odontológicos, e información relacionada con sus hábitos de consumo: Sustancia o sustancias consumidas, tiempo de consumo, y vía o vías de administración utilizadas con mayor frecuencia.

Por otra parte, para la determinación de las manifestaciones bucales y maxilofaciales presentes en los pacientes adictos a las drogas considerados, se empleó el método de observación directa a través de un examen clínico extra e intrabucal realizado por un solo examinador, especialista en Medicina Bucal previamente calibrado (coeficiente Kappa de 0,9), con experiencia en el área de diagnóstico de lesiones bucales y maxilofaciales; atendiendo a los parámetros establecidos en la Encuesta de Salud Bucodental de la Organización Mundial de la Salud9.

De esta forma se registraron alteraciones clínicas en tejidos blandos y/o duros, glándulas salivales mayores, cadenas ganglionares cervicales, trastornos de la articulación temporomandibular, alteraciones en piel de cara y cuello, malformaciones y asimetrías faciales, y secuelas de afecciones en el área maxilofacial. Así mismo se observaron cambios en color, forma, tamaño y estructura de los órganos dentales; cambios de color, tamaño, consistencia o función de los tejidos blandos que conforman la cavidad bucal; se registró la presencia de caries dental y signos clínicos de enfermedad periodontal; así como la presencia de hábitos orales perjudiciales.

Para el procesamiento estadístico de los datos se utilizó el sistema computarizado de análisis estadístico SPSS versión 22.0. Para el análisis de la información se emplearon elementos de estadística descriptiva, medidas de tendencia central y dispersión, así como de estadística inferencial. En este sentido, se empleó el test de correlación de Pearson (fijando un nivel de confianza de 95%) para establecer si existía relación entre el número de dientes perdidos y el tiempo de consumo de drogas.

Resultados

Una vez recolectados los datos sobre las alteraciones bucales y maxilofaciales en pacientes adictos a las drogas recluidos en el centro de estudio, se encontró que el promedio de edad de los sujetos considerados fue de 37,7 ± 10,0 años, observándose una diferencia de 46 años entre el individuo más joven y el de mayor edad de la muestra; no obstante, la mayor proporción de los pacientes se encontró en los grupos de edad de 25 a 35 años y de 36 a 45 años (34,4% respectivamente), seguido del grupo de edad de 46 a 55 años (18,8%); siendo la mayoría de los pacientes del género masculino (81,3%), en una relación 1:4,3.

Cuadro 1: Características del consumo de drogas en la población estudiada. Edo. Zulia. 2015 

Fuente: Instrumento de recolección de datos.

En relación a las características del consumo de drogas encontradas (Cuadro 1) se observó que las drogas consumidas con mayor frecuencia fueron el crack, seguido de la cocaína y marihuana; con un tiempo promedio de consumo referido por los pacientes de 15,0 ± 11,2 años. Además, la media de drogas consumidas fue de 2,8 ± 2,1 sustancias, y es que casi la mitad de los individuos considerados afirmó consumir de 2 a 3 drogas diferentes simultáneamente. La vía de administración utilizada con mayor frecuencia fue la fumada seguida de la inhalada. Asimismo, la mayor proporción de la muestra reconoció consumir tabaco y alcohol a la par con el consumo de drogas.

En relación a las manifestaciones maxilofaciales, se evidenciaron adenopatías a nivel de las cadenas ganglionares cervicales en 4 de los pacientes examinados (12,5%), aumento de volumen de la glándula parótida en 2 sujetos (6,3%), ausencia de secreción salival al estimular la glándula al momento del examen en 7 individuos (21,9%) y asimetría facial en 6 pacientes (18,8%).

Graf. 1 Manifestaciones bucales en pacientes con abuso de drogas. Edo. Zulia. 2015 

Con respecto a las manifestaciones bucales detectadas al examen intraoral (Graf. 1), se observó que la alteración más frecuentemente encontrada fue la caries dental, seguida de la presencia de signos de enfermedad periodontal. En este sentido, con el fin de analizar la magnitud del impacto de la caries dental se determinó el promedio de dientes cariados, perdidos como consecuencia de la caries y obturados en los sujetos examinados (Graf. 2) evidenciándose el predominio de dientes perdidos. De igual forma, se empleó el test de correlación de Pearson (fijando un nivel de confianza de 95%) para establecer si existía relación entre el número de dientes perdidos y el tiempo de consumo de drogas, encontrándose una correlación moderada positiva (r = 0,581), estadísticamente significativa (p=0,005).

Graf. 2: Promedio de dientes afectados por la caries dental en pacientes con abuso de drogas. Edo. Zulia. 2015 

Por último, al discriminar los signos de enfermedad periodontal encontrados con mayor frecuencia (Graf. 3) se observó el predominio de eritema y edema. Además, al evaluar la presencia de hábitos orales perjudiciales en la muestra estudiada se encontró que 59,4% presentó bruxismo, seguido de onicofagia (37,5%).

Gráfico 3: Signos de enfermedad periodontal presentes en pacientes con abuso de drogas. Edo. Zulia. 2015 

Discusión

Tal como se pudo evidenciar a partir de los resultados anteriormente reportados, el deterioro de la salud bucal constituye uno de los problemas encontrados con mayor frecuencia en pacientes con abuso de drogas. Múltiples factores podrían explicar este deterioro, por ejemplo la exposición directa de los tejidos orales a estas sustancias, la interacción de las drogas con la fisiología normal de la cavidad oral, el incremento de la ingesta de carbohidratos refinados que se tiende a consumir rutinariamente durante la administración de la droga y el tabaquismo asociado en los pacientes adictos 2,7.

En relación a la distribución de los pacientes con adicción a las drogas por sexo y edad, en numerosas publicaciones se ha reportado que los pacientes usuarios de drogas ilícitas pertenecen con mayor frecuencia al sexo masculino, ubicándose en un rango de edad entre 15 y 64 años, con una edad media de 34 años 4,10-12; no obstante se han encontrado grupos consumidores de metanfetamina y heroína con edades inferiores a los 30 años 10. En esta investigación se evidenciaron coincidencias en relación al género y la edad media (37,7 años) con los estudios mencionados; sin embargo, el límite inferior del rango de edad se ubicó en 18 años, debido a que los individuos menores de esta edad fueron excluidos de esta investigación por no contar con la autorización de sus representantes legales al momento de la recolección de la información. Por otra parte, no fue posible contrastar los resultados con respecto a la edad y el consumo de heroína o metanfetamina, ya que esta última no se encontró entre las drogas usadas por el grupo estudiado.

Al comparar los resultados obtenidos con los hallazgos reportados en la literatura en relación a las drogas de mayor consumo, se evidenciaron diferencias importantes ya que en la muestra considerada el crack resultó ser la sustancia consumida con mayor frecuencia, mientras que en otras investigaciones la metanfetamina y la marihuana ocupan los primeros lugares. Este hallazgo podría ser explicado por el hecho de que los efectos al inhalar el crack son prácticamente inmediatos, ya que ingresa rápidamente al torrente sanguíneo, produciendo en el sujeto que la consume una sensación de euforia, pánico, insomnio y la necesidad de repetir la toma de crack; esto la convierte en una droga popular entre los adictos. Aunado a esto, procesar y adquirir esta sustancia resulta más económico por lo que es más fácil consumirla 4,10.

Ahora bien, es posible que los pacientes adictos a las drogas consuman un solo tipo de droga o una mezcla de diferentes sustancias 4,10. En la presente investigación más de la mitad de los sujetos incluidos afirmaron usar dos o más drogas. Aunque existen diversas razones para combinarlas, los consumidores lo hacen principalmente con la intención de contrarrestar los efectos provocados por alguna de ellas, así como para complementar, mejorar o prolongar su efecto y para crear efectos nuevos. Por ejemplo la combinación de alcohol y cocaína produce etileno de cocaína en el torrente sanguíneo, una sustancia más tóxica que las que la originaron, con efectos eufóricos adicionales y con metabolización más lenta que la cocaína por si sola 13. En este sentido, la literatura científica refiere que la mayoría de los individuos usuarios de drogas son además consumidores de tabaco, consumiendo al menos un paquete de cigarrillos por día10. En esta investigación casi la totalidad de los pacientes adictos eran además fumadores, consumiendo en promedio 28,7 cigarrillos por día.

En relación a la vía de administración utilizada con mayor frecuencia, se encontró que la forma de consumo de elección fue la fumada, lo cual concuerda con el tipo de sustancia más usada en este estudio. Estos hallazgos contrastan con investigaciones realizadas en Suiza donde las vías de administración más frecuentes fueron la inyectada, seguido de la inhalada; concordando con los tipos de droga más utilizados en esa localización geográfica10,12. Pudiese existir una relación tanto de la vía de administración como del tipo de droga utilizada con los niveles socioeconómicos de los consumidores, ya que, a pesar de que esta variable no fue estudiada, los individuos refirieron tener preferencia por la sustancia de menor costo.

Por otro lado, al analizar los hallazgos obtenidos en relación a las manifestaciones bucales en los pacientes con adicción a las drogas, los resultados encontrados en lo referido a las afecciones más frecuentes en los tejidos duros bucales, en los que predominó la caries dental, coinciden con los reportados por Basov y col. quienes igualmente encontraron una alta prevalencia de caries en individuos narcodependientes (similar a la reportada en esta investigación). Así, la susceptibilidad que tienen las personas adictas a las drogas a presentar caries ha sido descrita intensamente en la literatura científica por diferentes autores, quienes han asociado la etiología de la misma con diversos factores del estilo de vida de estas personas 4,10,14,15, entre los que destacan una marcada tendencia a la ingesta de carbohidratos refinados 7 combinada con la mala higiene oral y la hipofunción salival característica en estos pacientes, además del acceso limitado a los servicios de salud; de esta forma se crea un ambiente favorable para la formación de placa y eventualmente de caries 16.

De igual forma, el promedio de dientes afectados por la caries dental (cariados, perdidos como consecuencia de ella y obturados) coincidió con los resultados reportados en un estudio sobre el perfil dental de una comunidad de drogadictos en recuperación 7, realizado en España; encontrándose en ambos el predominio de dientes perdidos como consecuencia de la caries dental en esta población. Adicionalmente, en este estudio se encontró una correlación estadísticamente significativa entre el número de dientes perdidos y el tiempo de consumo de drogas, lo que evidencia que lógicamente a medida que aumenta el tiempo de consumo aumenta el número de dientes perdidos.

A pesar de que la literatura describe que el consumo de algunas drogas genera un patrón de caries atípicas en la región cervical del diente, siendo incluso descrito como signo patognomónico del consumo de ciertas drogas 3,7, en el presente estudio solo 21,8% de los pacientes presentaron caries en el tercio cervical; lo cual podría explicarse por el hecho de que la principal droga que genera este patrón de caries es la metanfetamina 5,10 y esta no fue consumida por la población estudiada.

En este orden de ideas, en relación a los signos de enfermedad periodontal (segunda manifestación bucal encontrada con mayor frecuencia en la población abordada) publicaciones anteriores han indicado que el sangrado gingival, la pérdida de inserción periodontal y el depósito de placa cervical en uno o más dientes, son hallazgos frecuentes en los adictos a las drogas5, destacando así los trastornos periodontales como la enfermedad en tejidos de soporte más prevalente en estos pacientes 2, lo cual concuerda con lo reportado en este estudio. Asimismo, Brand y col. reportaron que particularmente la administración oral de la cocaína puede provocar lesiones gingivales en el sitio de aplicación, retracción de la encía, ulceración, edema y eritema, además de sintomatología dolorosa e inflamatoria; no obstante, en esta investigación no se encontraron lesiones de este tipo provocadas por la aplicación de la cocaína en la encía, aunque si se observó la presencia de edema y eritema gingival asociados a las zonas de colocación de la pipa del crack 17.

Por último, la literatura reporta que los usuarios de drogas como la cocaína, metanfetamina y opiáceos sufren de bruxismo, lo cual genera una mayor frecuencia de trastornos de la articulación temporomandibular (ATM), inclinaciones cuspídeas y desgaste dental. Al respecto Winocur y col. afirman que el abuso de drogas exacerba la parafunción motora oral, e informes clínicos previos a este estudio mostraron bruxismo severo, dolor miofascial, movimientos de masticación y fricción de la lengua entre consumidores de drogas 2,3,10. Así, los hallazgos reportados en la presente investigación en lo referido a hábitos orales perjudiciales coinciden con la presencia de bruxismo; sin embargo, la valoración de la ATM no evidenció alteraciones a este nivel.

Conclusión

Los hallazgos reportados revelan el escaso cuidado bucal por parte de los sujetos narcodependientes ya que, si bien no se observaron alteraciones maxilofaciales importantes, se evidenció una alta prevalencia de caries dental seguida de enfermedad periodontal; lo que aumenta el riesgo a procesos infecciosos, pérdida de órganos dentales, disminución de todas las funciones y por ende el deterioro de su calidad de vida.

Referencias

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Recibido: 02 de Abril de 2018; Aprobado: 15 de Agosto de 2018

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