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Páginas de Educación

versión On-line ISSN 1688-7468

Pág. Educ. vol.8 no.1 Montevideo mayo 2015

 

La Educación Superior de Chile: Transformación, Desarrollo y Crisis, de Andrés Bernasconi (ed.) Santiago de Chile: Ediciones UC, 2014. 632 págs


En momentos en que los medios de comunicación transmiten al mundo manifestaciones y conflictos que demuestran el descontento de estudiantes y docentes chilenos con su sistema educativo, aparece el libro La Educación Superior de Chile: Transformación, Desarrollo y Crisis, editado por Andrés Bernasconi, académico de la Pontificia Universidad Católica de Chile. El libro coloca a la crisis en perspectiva y, en la introducción, el editor ensaya una explicación. Para Bernasconi, los problemas de la educación superior chilena son de legitimidad, en la medida en que se cuestionan los fines del sistema, pero no su desempeño. El sistema chileno ha sido eficaz en varias dimensiones, como por ejemplo aumentar el acceso de estudiantes a formación superior así como en el incremento de la producción científica en términos internacionales. De todos modos, el descontento social es evidente e influye en los análisis incluidos en el texto, donde las dinámicas de relacionamiento entre el sistema de educación superior y la sociedad chilena (y también internacional), aparecen como un hilo conductor de los estudios realizados.

En este contexto de movilizaciones y “exacerbada atención social a la Educación Superior” (en palabras del editor), diecisiete académicos colocan la lupa sobre dimensiones fundamentales del sistema universitario como su evolución histórica, marco regulatorio y de políticas, el gobierno de las instituciones así como los problemas de su dirección estratégica y gestión, el aseguramiento de la calidad, la profesión académica y los desafíos de la docencia universitaria, la producción científica y la investigación, la internacionalización de las universidades chilenas, y los problemas de equidad en términos de acceso, permanencia, desempeño y resultados. Si bien en todos los casos, el objeto de estudio es Chile, los aportes teóricos y metodológicos de los estudios son de interés para especialistas en el campo de la educación superior, y muchas de las lecciones presentadas constituyen aportes para la investigación comparada.

En su capítulo, José Joaquín Brunner presenta un elaborado ensayo con una mirada de largo plazo de la evolución de la educación superior en Chile. Analiza cómo un sistema universitario de elite fue mutando hacia la masificación logrando índices de universalización del acceso con una tasa bruta de escolarización de 71%. No existen cifras oficiales para comparar con Uruguay, pero si tenemos en cuenta que solamente un 37,7% de la población de 21 y 22 ha culminado la educación media superior, es claro que nuestro país se encuentra muy lejos de los guarismos chilenos.1 Luego de analizar la evolución histórica de los cambios del sistema de educación superior, ensaya una interpretación sosteniendo que las universidades se encuentran en el “fuego cruzado de las expectativas” admitiendo que el contexto económico y social ha cambiado más rápido que la capacidad de respuesta de las universidades. Avanza luego en un análisis teórico siguiendo al enfoque de la sociología organizacional neoinstitucional y culmina, siguiendo a John L. Campbell, argumentando que ha habido tres tipos de cambios en las políticas públicas para la educación superior. Ha habido cambios menores de calibración en las políticas, cambios de técnicas e instrumentos para el logro de objetivos, pero también cambios más relevantes donde se modifican los objetivos o su jerarquía. Sostiene que, en la actualidad, se asiste a una crisis de paradigma con un quiebre del marco de ideas dominantes hasta ahora. La tipología de cambios de políticas de educación superior que presenta, arroja luz para entender los debates chilenos actuales, pero también resulta un esquema de análisis relevante para futuras investigaciones en materia de educación universitaria.

El contexto regulatorio, de políticas y de financiamiento es analizado por los capítulos de José Julio León, Enrique Fernández Darraz y Ricardo Paredes. Los tres textos analizan, desde diferente perspectiva, el tema de la gratuidad que se encuentra en el centro del debate chileno actual. León se pregunta si la definición de la educación superior como un derecho social implica que la misma deba ser gratuita. Resulta de interés la revisión de las experiencias internacionales de financiamiento que realiza Paredes en su capítulo, fruto de su participación en la Comisión designada en 2012 para hacer propuestas para el financiamiento de la educación superior. Aparece allí la preocupación por vincular el financiamiento con el grado de vulnerabilidad social del estudiante, factor que muchas veces aparece opacado en los debates públicos sobre financiamiento de los sistemas universitarios.

María José Lemaitre repasa los distintos momentos históricos del aseguramiento de la calidad de la educación superior en Chile. Realiza un análisis crítico de la actuación de la Comisión Nacional de Acreditación (CNA) sosteniendo que la misma no logró la suficiente independencia y fue, en cierto modo, capturada por la defensa de los intereses corporativos, así como no distinguió de manera adecuada entre las funciones políticas propias de la Agencia, y las funciones técnico-administrativas de su Secretaría Ejecutiva. De todos modos, señala que el aseguramiento de la calidad en Chile ha producido importantes y beneficiosos impactos en el sistema y en las instituciones. Culmina su capítulo llamando a una necesaria recuperación de la credibilidad y la confianza en la institucionalidad y los mecanismos de acreditación mediante un mejor vínculo de la Agencia con las instituciones en la promoción de la calidad y el mejoramiento continuo.

Oscar Espinoza y Luis Eduardo González presentan un valioso estudio sobre el problema de la equidad en la educación superior chilena. Es una línea de investigación sobre la que los autores vienen trabajando desde hace algún tiempo, basada en un marco teórico que distingue entre equidad e igualdad, y en un modelo multi-dimensional de equidad. Proporcionan abundante información sobre los problemas del acceso, la permanencia, el desempeño y el resultado de los estudiantes chilenos en sus estudios superiores. En el trabajo, formulan una serie de conclusiones y recomendaciones, entre las que se destacan su preocupación por los problemas de la transición entre educación media y superior, y las altas tasas de deserción del sistema.

El capítulo de Espinoza y González se complementa adecuadamente con el trabajo que presentan María Verónica Santelices, Pilar Galleguillos y Ximena Catalán sobre los problemas del acceso y la transición a la universidad. En primer lugar describe el sistema de admisión de las universidades del Consejo de Rectores (CRUCH) que hoy aplican otras ocho universidades del sistema que tiene como base las Pruebas de Selección Universitaria (PSU) y, recientemente, los rankings de las calificaciones a nivel de educación media. Presenta también las experiencias de varias instituciones en programas de admisión para aumentar la diversidad de los estudiantes universitarios ingresados, de articulación entre la educación media y la universitaria, y los planes de nivelación para compensar déficits educacionales de los alumnos en su formación previa. Para un sistema universitario bien distinto como el uruguayo, resulta de muy especial relevancia el análisis que realizan las autoras sobre los medios de información disponibles para los estudiantes y sus familias a la hora de tomar la importante decisión de elegir una institución y una carrera universitaria. En este sentido, el portal de información sobre las tendencias laborales y las oportunidades de empleo de los egresados universitarios Mi Futuro (www.mifuturo.cl) constituye una experiencia sumamente interesante y no demasiado extendida a nivel internacional.

Andrés Bernasconi presenta un completo estudio sobre los problemas del Gobierno universitario. Parte del análisis del concepto de autonomía universitaria en su versión latinoamericana, tema sobre el que ya había avanzado en un artículo publicado en Páginas de Educación (vol.7, n.2, pp.197-215). Sostiene que, a pesar de los múltiples cambios operados en el sistema de educación superior, ha habido escasa innovación en sus estructuras de gobierno y conducción. Con relación al gobierno de las instituciones, señala un importante auge del gerencialismo, más allá de varios llamados a procesar cambios incluyendo la incorporación formal de los estudiantes a los ámbitos de conducción universitaria.

Liliana Pedraja-Rejas y Emilio Rodríguez-Ponce analizan, primero desde una perspectiva teórica y luego desde la experiencia, los problemas de la dirección estratégica de universidades y su gestión. El texto se sustenta en una interesante conceptualización teórica de la dirección estratégica basada en la Teoría de los Recursos y Capacidades esenciales proveniente del campo del Management. Desde la experiencia, especialmente en los procesos de acreditación institucional, los autores señalan las dificultades que tienen las universidades para hacer definiciones misionales que sean movilizadores y le permitan estructurar su estrategia, los problemas en realizar análisis de entorno competitivo, dadas las nuevas realidades del sistema universitario chileno, y la restricción de la aplicación del método FODA para identificar las competencias esenciales de las instituciones. En sus conclusiones enfatizan en la dimensión profesional de la dirección universitaria usando la siguiente metáfora: “Probablemente muy pocas personas se atreverían a realizar una intervención quirúrgica sin ser médicos cirujanos. Sin embargo, casi cualquier profesional se siente con la autoridad para direccionar y gestionar instituciones de educación superior sin tener los conocimientos mínimos de formación de pregrado o posgrado que se requieren para hacerlo con éxito” (500).

La dimensión de docencia universitaria es analizada en el capítulo de Carlos González. Analiza la importante presión que ejerce el proceso de masificación universitaria sobre la docencia, y la habitual práctica de “culpabilizar” a los estudiantes por sus fracasos. Propone una mirada diferente sustentada en la idea de “scholarship of teaching and learning” y la importancia que los centros de formación y apoyo a los docentes lo hagan desde evidencias sustentadas en investigación, lo que les otorga legitimidad como pares.

El capítulo sobre investigación que aborda Bernabé Santelices presenta múltiples evidencias del importante desarrollo de la producción académica en Chile, medido en el número de publicaciones y patentes. En la base de dicho proceso se encuentra el aumento del número de investigadores y de doctores, así como la ampliación de los mecanismos de financiamiento. De todos modos, el autor es crítico con relación a la escasa capacidad que tiene la institucionalidad pública para la coordinación de los agentes y visiones que regulan las distintas etapas de creación y utilización del conocimiento.

Paulina Berríos estudia el tema de la profesión académica en Chile, con importantes consecuencias sobre las funciones universitarias de docencia e investigación. Partiendo del importante impulso fruto de la masificación universitaria, analiza el crecimiento del número de docentes universitarios. De singular relieve analítico es su consideración sobre el perfil de profesor part-time y los cambios que se están produciendo en Chile con estos docentes. La tradición latinoamericana del profesor part-time es el de un profesional exitoso que asume tareas docentes, fundamentalmente como complemento a su prestigio profesional y, en muchos casos, con una mirada benevolente de contribución a la sociedad. Si bien este modelo existe todavía en muchos países, las demandas de la masificación en Chile (y en otros países) han dado lugar a otro perfil de profesor part-time que la autora compara con los profesores adjuntos en Estados Unidos, que suelen ser docentes que dictan muchas horas de clase (no como los profesores full-time usualmente con tenure en Norteamérica) y que, en muchos casos, también dictan sus cursos en más de una universidad. Suelen ser docentes con menos formación y también menos prestigio.

En definitiva, La Educación Superior de Chile: Transformación, Desarrollo y Crisis, resulta un aporte valioso para comprender las complejidades del proceso de cambios que vive la educación superior en Chile, desde las diversas miradas de un conjunto de académicos procedentes de distintas instituciones y con aproximaciones complementarias al objeto de investigación. Debe destacarse especialmente que el libro refleja el crecimiento del campo de estudio de la educación superior en Chile como señala el editor Andrés Bernasconi, sustentado en el aumento del número de obras y, en particular, de artículos indizados en bases de datos internacionales. No es menor la circunstancia de que los trece capítulos del libro sean fruto de proyectos de investigación con financiamiento específico y, en consecuencia, los textos se sustentan en evidencias y presentan análisis y datos de completa actualidad. El texto constituye una detallada radiografía del sistema de educación superior chileno, con importantes implicancias y lecciones para los responsables de la formulación, toma de decisiones e implementación de políticas públicas.


Pablo Landoni

UNIVERSIDAD CATÓLICA DEL URUGUAY

1 MEC (2014) Anuario Estadístico de Educación 2013, pp. 81-3, que toma datos de la Encuesta Continua de Hogares 2013.

 


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