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Revista Uruguaya de Ciencia Política

versión impresa ISSN 0797-9789versión On-line ISSN 1688-499X

Rev. Urug. Cienc. Polít. vol.34  Montevideo  2025  Epub 01-Dic-2025

https://doi.org/10.26851/rucp.34.7 

Dossier: Derechas radicales, política y comunicación

La Agenda 2030 bajo ataque: incorporación de discursos radicales en X en Uruguay

The 2030 Agenda under Attack: Incorporation of Radical Discourses on X in Uruguay

A Agenda 2030 sob ataque: incorporação de discursos radicais em X no Uruguai

1 Universidad de la República. val.bonomi@gmail.com

2 Universidad de la República. mustofederico@gmail.com

3 Universidad de la República. gonzalo.puig@cienciassociales.edu.uy


Resumen:

Este trabajo es una primera aproximación a las narrativas de las derechas radicales en X (ex Twitter) en Uruguay sobre la Agenda 2030, entendida como un concepto abarcador objeto de críticas por estos movimientos. Los resultados surgen de analizar los perfiles de usuarios, los picos de mayor interacción durante el 2024, así como la magnitud junto con un análisis discursivo de los contenidos de esta comunidad digital. La narrativa identificada combina elementos de la agenda de derechas a nivel mundial y conexiones con las teorías conspirativas con aspectos locales como ataques a los actores políticos específicos por su presunta complicidad con intereses internacionales, junto con discursos marcadamente nacionalistas, que contienen una fuerte apelación a valores tradicionales y la soberanía nacional.

Palabras clave: Derechas radicales; Agenda 2030; redes sociales; X; Uruguay

Abstract:

This paper is a first approach to the narratives of radical right-wingers on X (ex Twitter) in Uruguay about the 2030 Agenda, which is understood as an encompassing concept subject of criticism by these movements. The results arise from analyzing user profiles, peaks of highest interaction during 2024, as well as the magnitude along with a discursive analysis of this digital community’s contents. The identified narrative combines elements of the global right-wing agenda and connections to conspiracy theories with local aspects such as attacks on specific political actors for their alleged complicity with international interests, along with markedly nationalistic discourses, containing a strong appeal to traditional values and national sovereignty.

Keywords: Radical right; Agenda 2030; social networks; X; Uruguay

Resumo:

Este artigo é uma primeira abordagem às narrativas da direita radical em X (ex Twitter) no Uruguai sobre a Agenda 2030, entendida como um conceito abrangente sujeito a críticas por parte destes movimentos. Os resultados surgem da análise dos perfis dos utilizadores, dos picos de maior interação durante 2024, bem como da magnitude e análise discursiva dos conteúdos desta comunidade digital. A narrativa identificada combina elementos da agenda global de direita e ligações a teorias da conspiração com aspectos locais, como ataques a atores políticos específicos pela sua alegada cumplicidade com interesses internacionais, a par de discursos marcadamente nacionalistas, contendo um forte apelo aos valores tradicionais e à soberania nacional.

Palavras-chave: Direitas radicais; Agenda 2030; redes sociais; X; Uruguai

Introducción

Las nuevas derechas, tanto extremas como radicales, han avanzado de manera contundente alrededor del mundo en los últimos años (Mudde, 2019; Rodrik, 2021). Algunos autores (Forti, 2021; Stefanoni, 2023) señalan el año 2016 como un punto de inflexión con el triunfo del leave en Reino Unido y de Donald Trump en los Estados Unidos, a lo que no resulta temerario agregar la finalización del proceso de impeachment a Dilma Rousseff en Brasil ese mismo año que propició, a la larga, el triunfo electoral de Jair Bolsonaro en 2018. Otros ponen el foco en la quiebra financiera de 2008 (Brown, 2020) o bien la pandemia de covid-19 en 2020 y los años que siguieron como los fenómenos que pusieron en relieve las debilidades del capitalismo y por ende de los sistemas democráticos evidenciando a la vez grandes desigualdades sociales (Urbán, 2024). Pero el fenómeno es incluso anterior y abarca un espectro considerablemente más amplio de líderes y formaciones políticas alrededor del mundo.

Las narrativas de estos movimientos tienen aspectos comunes como el nacionalismo, el antiglobalismo, la defensa de la soberanía nacional, un marcado conservadurismo social, algunos plantean un fuerte nativismo, entre otras (Mudde, 2016; Kaltwasser y Zanotti, 2023). Una de las luchas que últimamente han aparecido a nivel discursivo, y menos explorada en términos académicos, es el combate a la Agenda 2030.

En este sentido, se optó por trabajar con este sintagma porque se trata de un concepto amplio y abarcador. Las acciones de deslegitimación suceden por varios motivos, por un lado, ofrece un marco de cooperación global que las derechas perciben como amenaza a la soberanía nacional y los valores tradicionales. La inclusión de temas como la agenda de género, los derechos LGBTIQ+, las acciones para reducir los efectos del cambio climático son vistas desde una perspectiva de derecha radical como la defensa de una agenda progresista interpretada como una amenaza. A su vez, la Agenda 2030 conecta con las teorías conspirativas del Nuevo Orden Mundial (NOM), que presupone un gobierno global en manos de una élite reducida percibida como amenazante y destructiva (Martín Jiménez, 2024).

La pregunta que orienta este artículo es ¿cómo es la narrativa sobre la Agenda 2030 de la comunidad digital uruguaya?, y ¿cómo esta narrativa dialoga con las derechas radicales globales? Con ese objetivo se trabajó con narrativas de X porque estas suponen el canal de comunicación por excelencia para los discursos radicalizados, la información no verificada y la conexión de los líderes de derechas radicales con sus audiencias sin la mediación de los medios tradicionales de comunicación que funciona también como canales de amplificación y difusión de sus discursos e ideas (Fawzi, 2019; Aruguete y Calvo, 2020; Muis et al., 2021).

El trabajo parte de una revisión de la bibliografía sobre derechas radicales, las diferentes aproximaciones y evolución de conceptos en torno a la Agenda 2030 para centrarse luego en las dinámicas de redes sociales. Aborda el caso a partir de una extracción de menciones a la Agenda 2030 en X en Uruguay durante el 2024 para enfocarse en tres aspectos a los efectos de comprender cuáles son las dinámicas y las narrativas en torno a este concepto en la comunidad digital uruguaya. El primero fue la evolución y volumen de menciones a partir de la cual se identifican los picos de mayor interacción, luego las biografías de los usuarios y, finalmente, las ideas que más se reiteran en los propios contenidos impulsados por estos usuarios.

Los hallazgos revelan que las narrativas locales en torno a la Agenda 2030 son una combinación de elementos incorporados desde las agendas y narrativas foráneas con aspectos propios del ámbito local. Asimismo, se encuentra que no hay entre los usuarios un partido político vernáculo que aglomere sus planteos e inquietudes: análisis de sus perfiles muestra diversidad de preferencias.

1. Sobre las derechas radicales

Las derechas radicales tienen algunos aspectos comunes, como el nacionalismo, la defensa a la soberanía nacional junto a la crítica al multilateralismo, defensa de valores conservadores y del orden, la xenofobia asociada a una fuerte condena a la inmigración (Mudde, 2016; Kaltwasser y Zanotti, 2023). Aunque estos rasgos se aplican principalmente a los casos europeos, donde suelen ir acompañados de un marcado eurocentrismo y una crítica al multiculturalismo, a las sociedades abiertas, también muestran cierto distanciamiento respecto a las experiencias históricas del fascismo (Traverso, 2018; Forti, 2021). Mudde (2019) sintetiza las principales preocupaciones de las derechas emergentes: inmigración, seguridad, corrupción y política exterior.

El mencionado surgimiento y auge de estos movimientos de ultraderecha con presencia global ha generado trabajos académicos en todo el mundo conforme las experiencias y narrativas se fueron extendiendo. Varios enfoques se han centrado en conceptos específicos para analizar estos fenómenos como la noción de derecha populista radical (Mudde, 2007; Kaltwasser y Zanotti, 2023). Mientras algunos, como Traverso (2018), recurren a interpretaciones históricas, otros buscan explicaciones particulares para cada experiencia (Mudde, 2007, 2016, 2019; Stefanoni, 2023; Forti, 2021).

Sanahuja y López Burian (2020, 2022, 2023) han incorporado la dimensión internacional en sus análisis. La hostilidad hacia la globalización y el multilateralismo es un rasgo definitorio de las ultraderechas neopatrióticas, cuyo discurso antiglobalista constituye un eje ideológico central (Sanahuja y López Burian, 2022) Además utilizan un doble clivaje, el tradicional eje de izquierda-derecha y nacionalistas-globalistas. En este sentido, estos partidos o movimientos son situados como de derecha dado que asumen posturas conservadoras, mientras que son clasificados como nacionalistas, soberanistas y antiglobalistas. Esto las ubica en el cuadrante caracterizado como de ultraderecha neopatriota (Sanahuja, López Burian, 2022). Casos ejemplares de esta categoría incluyen líderes internacionales tales como Trump (EE. UU.), Erdoğan (Turquía), Bolsonaro (Brasil), Kast (Chile), Modi (India), entre otros.

El surgimiento de las nuevas derechas neopatriotas en América Latina sucede en el marco de los procesos de cambio político presentes en la región y no solamente como respuesta contestataria al ciclo anterior de gobiernos progresistas. Esta región también es parte de un fenómeno global asociado a esas nuevas derechas: el cuestionamiento o contestación del orden liberal internacional, el regionalismo y el multilateralismo (Önis y Kutlay, como se citó en Sanahuja y López Burian, 2020).

Cabe destacar la dimensión internacional de estos movimientos, ya sea como una derecha radical con agenda dispersa (Mudde, 2019), o como parte de un alineamiento que Sanahuja y López Burian (2020) denominan internacionalismo reaccionario1

Franco Delle Donne y Yanina Welp hablan de un «germen de narrativas antidemocráticas» que se aplican en parte con fines estratégicos en relación a los discursos y los debates simplificados (Delle Donne, 2023, 22:46).que se aplican en parte con fines estratégicos en relación a los discursos y los debates simplificados. En este sentido han convertido las expresiones de odio en una estrategia de comunicación, que se hace capitalizable en términos electorales. Estos a la vez tienen una gran impronta performativa y su espacio de proliferación por excelencia son las redes sociales debido a que se tratan de un canal de comunicación no mediado que le permitió además convertirse en terreno fértil para teorías conspirativas, fake news y discursos radicalizados (Del Vicario et al., 2016; Fawzi, 2019; Aruguete y Calvo, 2020; Aruguete et al., 2021; Ramonet, 2022).

Bajo esta conceptualización es que se interpreta la coordinación discursiva llevada al caso de las críticas a la Agenda 2030 en Uruguay como paraguas conceptual para identificar narrativas que navegan en nuestro espacio virtual, y como manera de presentar las ideas de las derechas radicales internacionales en nuestro país debido a que hasta el momento no existe un partido abocado nítidamente a ellas.

2. El plan que incomoda: la Agenda 2030

La Agenda 20302, o los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), representan un marco integral y ambicioso para problematizar y poner fin a asuntos que se han definido como globales cuyo abordaje multilateral es liderado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). La pobreza, la desigualdad económica, social y de género, el desarrollo económico, el cambio climático, entre otros, se agrupan en 17 objetivos3 con 169 metas específicas que buscan tener una mirada más integral de estos desafíos.

Los esfuerzos para establecer metas globales se remontan a la década de 1960, que se proclamó como Década del Desarrollo (Resolución 1710, 1961) orientada a fomentar la cooperación internacional para impactar en las políticas de cada país (Sanahuja, 2015). Luego, en la Segunda Década del Desarrollo (1970), se incorporó la dimensión ambiental, a partir de la crisis derivada de modelos económicos capitalistas (Commoner, 1971) donde se promovió un enfoque más equilibrado entre lo económico, lo social y lo ambiental.

De todas formas, y más allá de otras instancias multilaterales, el hito inmediato que más influyó en la gestación y orientación de los ODS fueron los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) del 2000, donde la reducción de la pobreza y el acceso a la educación eran sus faros trascendentales. Su incumplimiento llevó a la reformulación en 2015 en los actuales ODS. Sin embargo, son los antecesores que generaron mayor alcance tanto por el contexto geopolítico como por la ambición transformadora de su diseño (Sanahuja, 2015).

Generar objetivos globales ingresa en el centro de la crítica de los movimientos de extrema derecha por la pérdida de soberanía asociada. Para Sanahuja (2015), definir metas globales es el resultado de un proceso deliberativo y decisorio donde están presentes las asimetrías de poder del sistema internacional donde se pone en juego la legitimidad universalista. Por un lado, están quienes acentúan el proceso de decisión, pero también se puede criticar en términos de poder global.

En ese sentido, se puede generar cierto vínculo con las críticas que vienen recibiendo los ODS de la mano del auge de los movimientos de extrema derecha y su especial énfasis en el nacionalismo. De manera general hay un rechazo sistemático a la gobernanza global, a la cooperación multilateral y a quedar supeditados a una ética foránea. Se van a destacar los enfoques que dialogan con posturas soberanistas y de acción colectiva con anclaje nacional. La simetría de poder entre las naciones, y al interior de las instituciones de la ONU como en el Consejo de Seguridad, es un insumo muy utilizado por estos movimientos. También incluyen una intencionalidad ideológica que responde a una gran conspiración global -azuzada con teorías de difícil confirmación-. Las teorías conspirativas con más presencia en redes son:

  • 1) la teoría del NOM donde una pequeña élite de multimillonarios generan diferentes estrategias con el fin de gobernar el mundo,

  • 2) la teoría del reemplazo poblacional, que tiene como fin reducir la cantidad de personas,

  • 3) teoría que propone un reinicio económico y social donde los países más poderosos buscan controlar todos los recursos,

  • 4) promover el comunismo e instalar la ideología de género,

  • 5) cuestionamiento al covid-19 junto con el rechazo a las vacunas, entre otras. Si bien algunas son puntuales, por ejemplo durante la pandemia, en el diálogo de redes existe un remanente constante de estas teorías que siempre regresan al debate sobre la Agenda 2030.

Una de las máximas expresiones a nivel iberoamericano que profesa un discurso fuertemente antiglobalista y contra los ODS es el partido español Vox que ha propuesto su propia agenda denominada Agenda España. Según Sanahuja y López Burian (2022), «la retórica confrontativa de Vox coloca a la Agenda 2030 como una especie de moral universal impuesta por una tecnoburocracia no electa, funcional e integrada a los intereses de las élites transnacionales» (p. 15). En la misma línea, y con el reciente ascenso a la presidencia de la República Argentina y su repercusión global, Javier Milei es otra voz hispanoparlante que centra su retórica contra la agenda originada en la ONU, fundamentalmente cuando realiza alocuciones en eventos internacionales. A lo largo del análisis que se desarrolla en el presente artículo se podrá constatar que sus participaciones en instancias internacionales tienen un impacto directo en las redes sociales vernáculas.

3. ¿Todo es mentira? La conspiración como punto de partida

Las creencias de que un pequeño grupo de elites poderosas son responsables a través de complots secretos de eventos de gran impacto social son la base de lo que la literatura resume como teorías conspirativas (Douglas et al., 2019; Stockemer y Bordeleau, 2025). Si bien existen una variedad de definiciones toda teoría conspirativa posee tres componentes esenciales: el objetivo de explicar un evento, el involucramiento de un grupo poderoso como artífice del evento y finalmente la naturaleza secreta o complotista con respecto al mismo (Stockemer y Bordeleau, 2025, p. 7).

Asimismo, es importante destacar que el poder narrativo de las teorías conspirativas es que simplifican la realidad, al reducir la complejidad de las relaciones sociales (Del Vicario et al., 2016), se han ido propagando rápidamente, en buena medida con la facilidad que el ecosistema digital genera a la hora de distribuir información (Del Vicario et al., 2016; Fawzi, 2019; Enders et al., 2023).

La premisa es que no importa el origen de una idea, los niveles y capas de discusión y análisis, las pruebas empíricas de su veracidad: todo es mentira. Y así sucede en buena medida con las narrativas sobre la Agenda 2030 en redes sociales hoy: es factible de enmarcar en una conspiración como fue presentado en las secciones anteriores. Las seis teorías conspirativas mencionadas poseen los elementos definitorios de las conspiraciones. Todas convergen en una pequeña élite que tiene como fin apropiarse de la riqueza mundial, establecer un nuevo gobierno internacional y finalmente destruir la sociedad occidental tal como la conocemos (Ramonet, 2024). La más conocida es la del NOM, pero tanto esta como otras, en general, son vistas como una excentricidad marginal y, sin embargo, son parte habitual de discursos políticos y narrativas que se enraízan en fenómenos sociales importantes (Moreira, 2023). Por su parte, Ramonet (2024) advierte sobre las dificultades para «distinguir lo cierto de lo falso» (p. 142) a partir de las plataformas digitales.

El conspiracionismo satisface las exigencias de diversos actores políticos y sociales. Identifica, según la época a ciertos grupos (las élites, los ricos, los extranjeros) y los responsabiliza de los problemas de su momento, en este sentido sucede lo que Ramonet (2022) identifica como una «maniobra de manipulación» (p. 73) que modifica la interpretación histórica de los acontecimientos.

4. Scroll, post y poder: dinámicas detrás de las pantallas

El ingreso de la política en las redes sociales ha generado lo que algunos consideran una «refundación del pacto político» entre líderes y ciudadanos, basada en narrativas, apelaciones emocionales y una presunta cercanía (Ríspolo, 2020). Aunque esto ha mejorado la forma de comunicar, personalizando relatos e incorporando emotividad, no implica una pérdida de contenido o ideología en los discursos (Ríspolo, 2020; Riorda, 2008). Los cambios tecnológicos no solamente suponen cambios en las pautas de consumo de información y la cantidad de personas que acceden a ella, sino que también implica cambios en los controles de esa información y su distribución (Del Vicario et al., 2016; Fawzi, 2019; Bogliaccini et al., 2019).

Por lo tanto la idea de la democratización del conocimiento y la horizontalización del debate político junto con la comunicación irrestricta y democrática con enorme potencial participativo fue sustituida por la asimetría que fue avanzando de modo progresivo hacia un universo hobbesiano. Aruguete y Calvo (2020) ponen foco en el abandono de este contrato social que se firma al ingresar en el entorno de las redes sociales en el que cada usuario cede su privacidad a cambio de «un entramado áspero y en conflicto» (p. 12).

X es la red social de discusión política por excelencia, si bien esto puede variar de acuerdo al país y, además, un enorme sistema de divulgación de preferencias4 (Bogliaccini et al, 2019). Políticos, periodistas y militantes hacen uso de esta plataforma como canal de difusión de ideas y de debate, si bien no todos los actores tienen la misma capacidad para intervenir en redes sociales, ni tampoco lo hacen bajo las mismas lógicas (Schuliaquer y Vommaro, 2020). Es también el espacio de los bots y trolls: usuarios a veces falsos, creados para generar visibilidad o expandir el alcance de algunos temas (Bogliaccini et al., 2019). Si bien X no es la más masiva, cosa que se verá más adelante en particular para Uruguay; es la más abierta al mundo académico. Schuliaquer y Vommaro (2020) dan cuenta de la paradoja que encierran las investigaciones en redes sociales: por una parte la disponibilidad de datos; mientras que por otra parte, las prácticas, funcionamiento y decisiones de las plataformas sobre los datos que generan los usuarios, son muchas veces opacas para su indagación.

El mecanismo destacado para explicar la difusión de contenidos en las redes sociales es el de activación en cascada entendida como la propagación de los contenidos al ser republicados por diferentes usuarios de la red (Entman, 2003; Del Vicario et al., 2016). Dado que gran parte de las certezas de los usuarios se construyen a partir de la mediación de sujetos e instituciones en quienes confían, resulta plausible suponer que los contenidos difundidos por autoridades en la red -o influencers, es decir, usuarios con un alto número de seguidores- tienden a viralizarse rápidamente. La activación en cascada incrementa así la frecuencia con la que estos contenidos son vistos y reproducidos.

El mismo mecanismo de propagación de mensajes facilita la formación de las llamadas burbujas. Estas permiten observar el proceso mediante el cual los usuarios se vuelven en cierto modo homogéneos: compartiendo, publicando y validando contenidos en común (Del Vicario et al., 2016). Las burbujas son resultado de la selección personal e intencional por parte los usuarios de rodearse de información que confirman las creencias preexistentes y como correlato se aíslan del disenso. Además, los algoritmos de redes sociales están diseñados para reforzar estas «dietas de información» (Waisbord, 2020). Los mundos informativos de las diferentes comunidades se mimetizan al tiempo que amplifican sus mensajes (Aruguete y Calvo, 2020) y generan el efecto de cámara de eco5 (Sunstein, 2018). La lógica algorítmica y la proliferación de contenidos afines a determinadas simpatías ideológicas favorecen la construcción de burbujas, pero implica necesariamente encapsulamientos absolutos del público (Waisbord, 2020).

En ese sentido, este escenario de consumo de información cataliza la polarización existente en la sociedad, tanto ideológico-partidaria como afectiva (Montero, 2024b), entendida esta última no como una disputa programática, sino como la percepción de diferencias irreconciliables con quienes integran otros grupos (Montero, 2024b), lo que impacta negativamente en la calidad del debate público. Además, se solidifican identidades al tiempo que se consolidan fronteras con los otros (Schuliaquer y Vommaro, 2020; Waisbord, 2020). No obstante, es esencial indicar que la polarización responde a múltiples causas, y su vínculo con las redes sociales no es de causalidad, sino de reproducción y amplificación. Si bien las plataformas digitales refuerzan la circulación segmentada de información (Schuliaquer y Vommaro, 2020), diversos estudios advierten que la fragmentación mediática y el rol de las élites políticas y comunicacionales son factores centrales para explicar la intensificación del fenómeno (Waisbord, 2020).

Otra consecuencia importante que tiene la polarización es su impacto sobre los contextos de posverdad que crea, donde los acuerdos de cómo producir el conocimiento están orientados a la imposición de la voluntad política con el objetivo de derrotar al otro (en una lógica de nosotros-ellos, amigo-enemigo) (Waisbord, 2020). En este sentido, de manera concomitante, es relevante reflexionar sobre cómo es usada esta situación por las derechas radicales. Siguiendo a Montero (2024a):

los discursos de las nuevas derechas radicales en las redes se sitúan más allá de la pretensión de verosimilitud; es más, muchas veces se afanan por develar las bambalinas del discurso político, se proponen denunciar el artificio del contrato enunciativo, reproduciéndolo cínicamente. (p. 34).

El análisis de contenido de redes sociales permite de cierto modo, abordar las discusiones diarias de los grupos o activistas digitales de las derechas radicales, así como de cualquier otro colectivo, con datos que no están a priori influenciados por los investigadores (Muis et al; 2021). Sin embargo, esto también plantea cuestiones éticas desafiantes: en primer lugar, la falta de consentimiento explícito de los usuarios para acceder a su información, asimismo el uso de grandes conjuntos de datos anonimizados mitiga el problema, en efecto se protege la identidad de los usuarios y no se incumple con las normativas de uso de datos. En cualquier caso, el análisis de redes sociales debe garantizar un uso responsable y respetuoso de la información disponible (Muis et al., 2021).

Esto es parte del proceso de legibilidad de las redes sociales a la que refieren Aruguete y Calvo (2020): «cualificar y medir las interacciones entre usuarios para identificar sus posiciones, sus comunidades de pertenencia, su jerarquía social y política» (p. 98). Sin embargo, es importante considerar que los contenidos de redes sociales pueden representar un sesgo de muestreo conformando por ende una muestra parcial de las posturas en torno a una idea o un movimiento. En todo caso, los discursos en redes sociales constituyen una realidad en sí misma: la radicalización en las redes podría afectar las percepciones en torno a los grupos de usuarios analizados.

5. Entre la partidocracia y la polarización regional: Uruguay, política y redes

El estudio realizado para el presente artículo toma el diálogo en X que se realizó en 2024, en ese sentido es importante conocer el contexto político del país y la región. Flavia Freidenberg caracteriza la situación regional, en el contexto del ciclo electoral 2023-2024, y destaca cuatro características que la estructura: 1) se evidencia una crisis de representación, con un creciente debilitamiento de la política tradicional donde se evidencia el ascenso de nuevos actores; 2) existe un uso de la polarización como estrategias de movilización electoral; 3) las campañas están centradas en el uso extensivo de las redes sociales y de la inteligencia artificial para movilizar el voto; y 4) fuerte cuestionamiento a las instituciones electorales a través de denuncias sin evidencia (Freidenberg, 2024).

En ese contexto, el sistema político uruguayo ha sido ampliamente caracterizado como partidocrático por la centralidad que tienen los partidos políticos que estructuran su devenir (Caetano, Rilla y Pérez, 1987). Con tres partidos denominados tradicionales, Partido Colorado, Nacional y Frente Amplio, que dominan la escena política. Tras la reforma constitucional de 1996 y, particularmente, desde las últimas dos décadas, se puede observar una característica bicoalicionista.

Uruguay se caracteriza por ser un sistema político estable que «se asienta en una ciudadanía que adhiere con firmeza a los valores democráticos, proporcionando el indispensable soporte de legitimidad al sistema político» (Chasquetti y Buquet, 2004, p. 241). Este alto nivel de adhesión a la democracia como sistema de gobierno y la centralidad de los partidos generan un coto a las opciones extremistas y antisistema. Si bien en 2019 irrumpió en el acontecer político Cabildo Abierto, que fue apresuradamente sentenciado como de extrema derecha, aunque tiene tintes más nacionalistas conservador, la elección de 2024 trajo una novedad con discursos antisistema, antiglobalista y antiagendista: el partido Identidad Soberana liderado por Gustavo Salle Lorier, que obtuvo dos bancas en Diputados. En este caso se puede evidenciar un traslado de la narrativa antisistema de las redes al hemiciclo parlamentario.

En cuanto al acceso al mundo digital el país se caracteriza por tener alta conectividad donde, según el último informe de Digital Uruguay 2025 (Kemp, 2025), existen 3,15 millones de usuarios de internet, lo que significa que la tasa de penetración de internet se sitúa en el 93 % de la población. El dato es consistente con el último relevamiento de la Encuesta de Usos de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (Eutic) que en 2022 señalaba un 91 % de hogares con internet. Asimismo, el relevamiento de la Eutic señala que el principal uso de internet tiene que ver con la comunicación. Todas las personas que utilizan internet participan de alguna red social.

Con respecto al uso de redes, las más populares son WhatsApp, Facebook, Instagram y YouTube. Facebook e Instagram son las que le siguen en popularidad a WhatsApp con una proporción de usuarios de 80 % para Facebook y del 66% para Instagram (Agesic e INE, 2022). X se presenta con una incidencia menor, cercana al 20% de los internautas según da cuenta el alcance publicitario de la plataforma6.

Ambos informes coinciden en la caracterización de usuarios de redes en Uruguay, señalando que existe un uso diferenciado de estas redes según edad y nivel educativo. La comunidad de X concentra a sus usuarios entre los 14 y 34 años con un nivel educativo medio y alto, y como se mencionó, la mayoría de la audiencia es masculina.

6. Ficha metodológica

El presente artículo analiza las narrativas digitales mediante la técnica del análisis de contenido, entendido como el proceso investigativo de realizar inferencias replicables y válidas sobre mensajes comunicativos (en diversos formatos) y el contexto de su uso (Ackland, 2013). En este caso fue aplicado a una plataforma digital, X, ya que estas no dejan de ser una red representando una estructura social, donde los usuarios son el equivalente a los actores o nodos de la red.

Las narrativas presentes en redes sociales pueden considerarse parte del discurso político dado que tiene impacto fuera de ellas, siendo un terreno fértil para estudiar sentidos, agendas, discursos y relaciones sociales (Ackland, 2013; Stier et al., 2017; Bogliaccini et al., 2019; Aruguete y Calvo, 2020; Montero, 2024a). Especialmente, en el caso de X que es considerada como una red de información ya que involucra transmisiones de información entre actores (nodos) en la cual la información enviada por un actor es transmitida hacia una multiplicidad de actores (Ackland, 2013). Esta naturaleza de red de información implica que las interacciones en esta plataforma están orientadas a la difusión de mensajes, reforzando la idoneidad del análisis de contenido como técnica para la realización de diversos tipos de análisis y procesamiento de estos mensajes comunicativos.

Para este trabajo se extrajeron desde Meltwater7, una plataforma de monitoreo de redes sociales y medios digitales, las menciones a la «Agenda 2030» posteadas desde X durante el 2024, desde el 1 de enero hasta el 12 de octubre. Se obtuvieron 13.037 menciones8 impulsadas por 2.066 usuarios geolocalizados en Uruguay9. Para el análisis se procesaron el volumen diario de contenidos y la repetición de temas, las biografías de usuarios y agrupadamente se trabajó con las menciones en la plataforma.

En la evolución del volumen de contenidos se analizaron los hitos con mayor cantidad de menciones diarias o picos de conversación a los efectos de entender cuáles son los temas que activan a la comunidad, identificando intereses, motivaciones, así como también el diálogo y la conexión con otras comunidades digitales con intereses similares. Se tomó como criterio la reiteración de menciones asociadas a un hecho de la coyuntura que se repitiera de forma destacada en el volumen diario de publicaciones. De esta manera, se consideró que un «tema activador» es aquel cuya presencia se vuelve recurrente.

La clasificación y agrupamiento de usuarios se realizó con base en las biografías de la plataforma o biopic10, en este sentido solamente se tuvieron en cuenta aquellas biografías descriptivas de la identidad y preferencias políticas de los usuarios. Se consideraron únicamente las que ofrecieran información relevante sobre la identidad política, ideológica o valorativa del usuario. En función del contenido textual, se construyeron las siguientes categorías analíticas presentes en la Tabla 1.

Tabla 1. Construcción de categorías analíticas para clasificar usuarios 

Elaboración propia con base en la extracción de datos de Meltwater

De los 2.066 usuarios, 1901 presentan una descripción textual en su biopic. La categorización se realizó de forma manual, a partir de las palabras clave previamente definidas, con el objetivo de identificar los principales rasgos identitarios de los usuarios que participan en esta conversación.

Finalmente, el análisis de menciones se realizó para comprender las percepciones de la comunidad en torno al tema, identificando las opiniones predominantes, los asuntos que preocupan a la comunidad, así como la dotación de sentidos sobre la Agenda 2030. En primer lugar, se realizó una clasificación temática de las menciones, codificando manualmente. Esta codificación permitió delimitar los sentidos atribuidos a la Agenda 2030 en el marco de la conversación digital.

En segundo lugar, se efectuó un análisis de términos asociados a las menciones críticas, con el objetivo de identificar las principales narrativas que emergen en torno al rechazo de la Agenda. Se observaron conceptos recurrentes, como «agenda woke», «agenda pedófila», «Bill Gates» o «control poblacional», los cuales permiten trazar vínculos con discursos conspirativos o con encuadres ideológicos específicos que resignifican la Agenda 2030 como una amenaza cultural o moral.

Asimismo, se entiende que la Agenda 2030 en tanto marco internacional abarca amplitud de conceptos e ideas, integrándose en un mapa semántico amplio donde coexisten multiplicidad de narrativas y discursos. En tanto concepto global comprende otras temáticas y problemas como el cambio climático o las cuestiones de género entre otros. Este trabajo busca desentrañar cómo la comunidad digital dota de sentido a la Agenda 2030, relevando entonces los significados y las conexiones que emergen en torno al concepto central, es por ello que la decisión metodológica fue realizar un análisis de contenidos de redes con mención exclusiva a la Agenda 2030 y evitar incorporar los términos asociados a la búsqueda para no diluir el enfoque principal del análisis. Se prioriza la claridad en las asociaciones relativas al concepto central antes que la exploración de un mapa semántico más amplio.

7. Las narrativas sobre la Agenda 2030 en X

El gráfico 1 evidencia la evolución temporal de las menciones a la Agenda 2030 que se realizaron en la red X durante el 2024 hasta el 12 de octubre. Además del análisis del perfil de los usuarios y su narrativa también se escudriñaron los seis picos de menciones que surgieron de la búsqueda y, de manera concomitante, se contextualizaron en torno a diferentes hechos que promovieron el diálogo en redes.

Los seis hitos se distribuyen en las siguientes fechas: 17 de enero, 7 de febrero, 10 y 29 de junio, 27 de julio y 23 de setiembre y responden a situaciones generadas en el exterior que impactaron en la conversación en redes en nuestro país.

Gráfico 1. Cantidad de posteos por día sobre Agenda 2030 en X en 2024 

Análisis de los seis picos de menciones sobre la Agenda 2030

El primer evento se enmarca en la participación de Javier Milei en el Foro Mundial de Davos, donde dio un enérgico discurso contra la Agenda 2030. La cuenta de X de la Oficina Presidencial manifestó que «el objetivo del viaje es plantar las ideas de la libertad en un foro que está contaminado con la agenda socialista 2030 que solo traerá miseria al mundo». En un total de 116 publicaciones se puede destacar una narrativa mayoritaria donde se le reclama a Lacalle Pou, entonces presidente de Uruguay, el uso de un discurso contra la Agenda 2030 y, en general, se destaca la actuación de Milei.

El segundo evento se enmarca en la marcha de agricultores que transcurrió en Europa, con énfasis en Francia y en España, donde no solo bregaban por una solución a la inflación y las consecuencias económicas que produce la guerra en Ucrania, también se utilizó como plataforma para criticar las políticas ambientales de la Agenda 2030, por ejemplo, las que buscan reducir el uso de pesticidas (Sánchez Novis, 2024). Estos reclamos, a su vez, tuvieron su correlato político donde Vox presentó propuestas con el fin de derogar tanto la Agenda 2030 como el Pacto Verde Europeo. Este evento cosechó 153 interacciones con una narrativa que incorporó a la figura de Salle Lorier. Se hicieron sugerencias al campo local para que incorpore esos reclamos, así como también señalar «enemigos agendistas» como las organizaciones gremiales rurales, el Frente Amplio y Cabildo Abierto. Se puede observar, además, una importación de la narrativa de los hechos vía Vox, por ejemplo, con reposteos a su líder, Santiago Abascal.

El tercer hito también es un evento europeo, las elecciones para el Parlamento de la Unión Europea, donde la extrema derecha tuvo una destacada actuación y la Agenda 2030 también estuvo en cuestión. El propio presidente de Argentina en un posteo en X destacó el resultado y expresó que «las nuevas derechas han arrasado en las elecciones europeas y le han puesto un freno a todos aquellos que empujan la Agenda 2030, una agenda inhumana diseñada por burócratas, para beneficio de burócratas» (Milei, 2024) y se arrogó el éxito por el discurso brindado meses atrás en Davos. En nuestro país hubo 117 posteos reaccionando especialmente a lo mencionado por Milei y también, de forma retrospectiva a su discurso en el Foro de Davos.

El cuarto es un hito especialmente regional: en el marco de la 54a Asamblea General de la OEA la canciller de Argentina, Diana Mondino, el presidente de Paraguay, Santiago Peña, y su par salvadoreño, Nayib Bukele, dieron discurso contra la Agenda 2030 e, incluso, propusieron documentos para generar modificaciones al entramado de instituciones de la OEA. Sin embargo, el documento final respaldó a los ODS. Ese día se generaron 115 posteos con reclamos marginales a Lacalle Pou que buscaron un aterrizaje de los discursos antiagendistas al país.

El 27 de julio fueron inaugurados los Juegos Olímpicos en París donde se generaron diversas polémicas por su contenido estético y narrativo. El evento recibió críticas de amplios sectores como la Conferencia Episcopal Francesa, diputados de extrema derecha locales, Matteo Salvini, líder de la Liga italiana, gobiernos de Hungría, Rusia, Argentina. Las críticas se centraron en la participación de drag queens, modelos transgéneros, banalización del dios griego Dioniso, de figuras religiosas, entre otras. En nuestro país se detectaron 170 posteos en X, cuyas reacciones se pueden orientar a críticas a la cultura woke, a la Agenda 2030, apelaciones a la promoción del satanismo, genocidio y de la masonería.

Por último, el 23 de setiembre, la ONU estableció la reformulación de la Agenda 2030, denominada como Pacto Futuro. En dicha cumbre también se ha dado lugar a un pacto digital mundial y a una declaración sobre las generaciones futuras (Resolución 76/307). En el desarrollo de la cumbre el Gobierno de Argentina se distanció de la resolución y no la apoyó. Como se ha visto, estas reacciones repercuten en Uruguay, donde se generaron 315 posteos, el día de mayor cantidad. En cuanto a las reacciones se pueden destacar sendas críticas a la adhesión de Uruguay al Pacto, donde se destaca la oposición de Milei y de Bukele. Si bien hay una importación de la agenda discursiva, se puede evidenciar un firme reclamo a la postura de Uruguay

Narrativas generales sobre la Agenda 2030

Sin considerar los momentos de mayor cantidad de menciones que responden a un estímulo concreto como se vio en el apartado anterior, la conversación regular sobre la Agenda 2030 encierra una crítica fuertemente marcada. La comunidad se refiere a la Agenda como «diabólica», «nefasta», «criminal», entre otros epítetos. Al mismo tiempo se la asocia con las teorías conspirativas mencionadas antes como el NOM, controles poblacionales, destrucción de la agricultura o bien la promoción de ideologías de izquierda o directamente el comunismo.

Entre los temas que aparecen frecuentemente destacan críticas a las organizaciones internacionales como la ONU, la OMS y el Foro de Davos; el rechazo a las políticas ambientales y la negación del cambio climático, el rechazo a las políticas de igualdad de género y a las comunidades LGBTIQ+.

La conversación también identifica enemigos en tanto promotores de esta agenda o de políticas progresistas. En este sentido es posible identificarlos en dos niveles: en el plano internacional destacan las menciones a figuras como Bill Gates, George Soros. Y a nivel local aparecen mencionados como adversarios el Frente Amplio, Partido Nacional, Partido Colorado y Cabildo Abierto, el entonces presidente Lacalle Pou, el expresidente Tabaré Vazquez y Carolina Cosse debido a las políticas de desarrollo de la Intendencia de Montevideo. Todos ellos son identificados en diferentes ocasiones como promotores, alineados con la Agenda 2030 o definidos como agendistas (ver tabla 2).

En este sentido, si bien hay que comprender que las redes sociales tienen lógicas y lenguaje propio, buena parte de los contenidos sobre la Agenda 2030 encierran una fuerte carga emocional con dos características claras: en primer lugar, la advertencia de una amenaza y, en segundo, un llamado a la acción. Hay menciones a «despertar» o «rebelarse» así como de tomar acciones inmediatas dando cuenta también de un sentido de urgencia ante la supuesta amenaza. Los contenidos apelan a los temores con generalizaciones extremas y un discurso deshumanizante de quienes consideran cómplices de esta supuesta conspiración: se los tilda de «traidores» o «asesinos».

En la Tabla 2 se enumeran las repeticiones de conceptos en la conversación sobre las principales preocupaciones o amenazas que identifica esta comunidad. Se observan casi 8 mil menciones a la «ideología de género» identificando así este término polémico como el nexo principal con el concepto de agenda que esta comunidad asume como amenazante, así como objeto de rechazo en su militancia digital. Las narrativas habituales de rechazo a las cuestiones de género y sexualidad la consideran una agenda que pretende destruir sus valores tradicionales en torno a los arreglos familiares y crianza de los niños. Las menciones de «agenda pedófila» que aparecen en cuarto lugar también se vinculan con estas creencias.

Los contenidos con mención a la teoría del NOM aparecen con menor volumen de menciones en X por la comunidad uruguaya. Los principales influencers de ambas conversaciones coinciden e incluso algunos de ellos utilizan la identificación «antinom» en sus biografías destacando la cuestión identitaria en torno a esta teoría.

Milei y Bukele son reiteradamente mencionados en esta conversación, como se analizó en apartados anteriores, estas menciones responden a hitos de la agenda internacional en los que estos dos líderes políticos encabezaron el rechazo a la Agenda 2030 en sus discursos.

Tabla 2. Menciones de conceptos asociados a la Agenda 2030 durante 2024 

Elaboración propia con base en extracción de datos de Meltwater

Análisis de usuarios

Más de 2000 usuarios mencionaron a la Agenda 2030 en X este año en Uruguay, la mayoría de ellos (68 %) son varones y tienen entre 18 y 34 años. Las identidades políticas más comunes de acuerdo a las biografías de los usuarios dan cuenta de cierta heterogeneidad en cuanto a las preferencias políticas que manifiestan si bien destacan algunos rasgos generales. A su vez, se identificó una fuerte presencia de usuarios identificados con la centro-derecha y derecha, muchos de ellos, a la vez, se denominan liberales, conservadores o nacionalistas. Algunos expresan su apoyo al Partido Nacional o al Partido Colorado, y en contraste también declaran un fuerte rechazo al Frente Amplio y a las izquierdas en general.

Además, se evidenciaron usuarios que se declaran «antiglobalistas» y manifiestan expresamente el rechazo a la Agenda 2030. Este punto resulta significativo dado que evidencia el lugar central que le otorgan a su oposición a la Agenda 2030, convirtiendo su escepticismo o rechazo hacia el globalismo o la política internacional en un aspecto identitario.

Otros aspectos que se identifican son posturas críticas frente al establishment: algunos usuarios manifiestan descontento con la clase política tradicional, los medios de comunicación mainstream, las instituciones y la ciencia. Se identifica también un nacionalismo marcado: muchos usuarios expresan un fuerte sentido de identidad nacional con referencias a la bandera nacional y orgullo por el país.

Finalmente se encuentra un gran énfasis en las libertades individuales junto con una postura de rechazo al intervencionismo estatal. En este sentido se puede conectar con el seguimiento y apoyo al presidente argentino. En buena medida, los temas que Milei promueve, entre ellos la desregulación económica y la minimización del rol del Estado, tienen eco entre los usuarios de esta comunidad: la narrativa se incorpora y se adapta al contexto local encontrando en el político argentino una referencia y modelo a seguir.

Reflexiones finales

Los estudios de la interacción entre las derechas radicales y las narrativas muestran, en primer lugar, que las comunidades digitales uruguayas están insertas en debates y agendas mucho más amplias. El análisis sobre los usos y narrativas en torno a la Agenda 2030 en X durante este año en Uruguay da cuenta de una incorporación de enfoques y temáticas provenientes del ámbito internacional a las que se le incluye aspectos y temas locales en tanto ejercicio de adaptación al medio local.

Como se mencionó anteriormente, en redes sociales ocurre lo que se denomina «activación en cascada» que es el proceso de propagación de contenidos de terceros republicados una y otra vez por los usuarios de plataformas. Más allá de la preocupación por una temática específica en la comunidad digital, este proceso puede explicar en buena medida por qué sucede esta «importación de agenda» con las narrativas y preocupaciones en torno a la Agenda 2030. Los hitos de conversación observados durante 2024 dan cuenta de que existe una tracción desde el discurso antiagendista de Milei, así como de otros eventos internacional, como los reclamos de los agricultores europeos o las elecciones en la UE, y se replica tanto para manifestar apoyo como para reclamar su impronta en nuestro país. Temas de conversación que se iniciaron incluso en otro continente, penetraron en la comunidad digital local para generar insumos de reclamo o rechazo, así como argumentos contra políticas públicas o figuras consideradas afines a los acuerdos globales.

En términos generales la comunidad digital analizada hace eco de un rechazo sistemático en la gobernanza global, en la cooperación multilateral y lo que identifica como agenda progresista, poniendo de relieve cierta polarización discursiva en este sentido. Mientras que en otros contextos puede haber mayor permeabilidad para este tipo de retórica, Uruguay parece menos propenso a incorporar este tipo de discursos. Lo observado puede parecer a priori un contrasentido con la sociedad uruguaya, amortiguadora y no polarizada (Real de Azúa, 1984). La incorporación de estas narrativas, aunque parecieran de momento en un espacio marginal, se presentan como un desafío.

Asimismo, es importante tener en cuenta que durante el ciclo electoral uruguayo de 2024 al menos un partido político, Identidad Soberana, hace eco de este rechazo a la Agenda 2030. En las elecciones de octubre el partido obtuvo dos bancas en diputados, la de Gustavo Salle Lorier y su hija, Nicolle. Si bien ocupa un espacio menor en el elenco político, aparece como un primer indicio de discurso radicalizado en el camino de institucionalizarse. Aquellas voces que tenían vida en las redes sociales o mítines políticos, ahora se encuentran en el Parlamento. Rápidamente, por ejemplo, promovieron una comisión para investigar la actuación de Uruguay durante la Pandemia, pero fue rechazada por el pleno. Durante la L Legislatura (2025-2030) la narrativa anti Agenda 2030 y las teorías conspirativas, descritas en el cuerpo del artículo, estarán presentes en el debate parlamentario nacional, lo que genera una novedad institucional y política para el contexto uruguayo. Vale destacar, de todas formas, que las razones de acceso al Poder Legislativo de Identidad Soberana no se explican exclusivamente por la activación de discursos en redes sociales. Su llegada tiene explicaciones multicausales, pero se han identificado usuarios que defienden este colectivo.

En tal sentido, otra observación a tener en cuenta es que la comunidad digital promotora de esta narrativa muestra cierta dispersión entre sus preferencias partidarias. El análisis de usuarios señala que si bien en su mayoría coinciden con apoyar opciones de centro derecha y derecha no existe evidencia de que un partido o líder político solo aglutine a esta comunidad. Esto también va en consonancia con la idea de no encontrar un partido de derecha radical en Uruguay, aunque el caso de Identidad Soberana puede, en el futuro, generar consenso dentro de las redes. Se puede afirmar que estas narrativas salen del espacio digital a la conversación política fuera de línea con la misma intensidad. De todas formas, al ser este un primer esfuerzo por analizar la conversación en X de ciertas narrativas que se asocian a la derecha radical global, es menester continuar con otras investigaciones que sigan aportando en este sentido.

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1En palabras de los autores «el término se utiliza aquí de manera más restrictiva, refiriéndose a procesos de convergencia y coordinación que generan alianzas, redes y dinámicas que, de manera más circunstancial, permiten la generación y difusión de un repertorio de discursos, narrativas y prácticas políticas compartidas, en muchos casos aplicadas en el ámbito nacional, y, como se verá más adelante, a la existencia de una visión global del orden internacional, aunque sea laxa y poco precisa» (Sanahuja y López Burian, 2022, p. 3).

2En setiembre de 2024 se presentó el Pacto para el Futuro o Agenda 2045, sucesora de la Agenda 2030, que orienta acciones en desarrollo sostenible, paz, ciencia, tecnología, juventud y gobernanza global. También se aprobó el pacto digital mundial y una declaración sobre las generaciones futuras. Sin embargo, en redes sociales se continuó utilizando «Agenda 2030» como término unificador, manteniéndose las críticas hacia esta desde distintos sectores.

3Los 17 ODS son: 1) fin de la pobreza; 2) hambre cero; 3) salud y bienestar; 4) educación de calidad; 5) igualdad de género; 6) agua limpia y saneamiento; 7) energía asequible y no contaminante; 8) trabajo decente y crecimiento económico; 9) industria, innovación e infraestructura; 10) reducción de las desigualdades; 11) ciudades y comunidades sostenibles; 12) producción y consumo responsables; 13) acción por el clima; 14) vida submarina; 15) vida de ecosistemas terrestres; 16) paz, justicia e instituciones sólidas; 17) alianzas para lograr los objetivos.

4Un tema central para el estudio de X, y que excede los objetivos del presente artículo, es su algoritmo y el supuesto sesgo hacia narrativas de extrema derecha que se ha profundizado tras la compra de la plataforma por Elon Musk en 2022. Se han constatado cambios en las políticas de moderación, se levantaron suspensiones de cuentas vinculadas, a las derechas radicales, como el regreso de Donald Trump y hubo corrimiento hacia tonos polarizantes. Esta situación produjo migraciones a otras redes similares, el primer intento fue Mastodon y el último, Bluesky. Si bien cuantitativamente no es significante, se comienza a discutir la necesidad de considerar, en un futuro, todas las redes por el riesgo de estar generando burbujas narrativas en cada una de ellas donde a la interna no exista polarización, pero sí entre plataformas.

5La cámara de eco o cámara de resonancia mediática, es un fenómeno en medios de comunicación y redes sociales en el que los participantes tienden a encontrar ideas que amplifican y refuerzan sus propias creencias.

6El alcance publicitario de X es el número de usuarios únicos que han visto o interactuado con un contenido de la plataforma. La métrica se utiliza para medir el impacto y la visibilidad de un contenido en la plataforma.

7El acceso a la plataforma fue gracias a la gentileza de NSGroup, consultora de comunicación estratégica.

8Las menciones son tuits o posteos que fueron obtenidos a partir de la búsqueda en la plataforma con el tag «Agenda 2030» aplicando filtros automáticos provistos por la herramienta (ubicación, idioma y tipo de fuente, acotados a la plataforma X). Meltwater devuelve para cada mención información como: contenido textual del posteo, usuario que lo publica, fecha y hora, engagement (likes, reposts, comentarios), idioma, ubicación (cuando está disponible), y metadatos asociados.

9La información de geolocalización que toma Meltwater es la proporcionada por la plataforma X, es decir que no se toma en cuenta desde donde se emitió la publicación sino dónde ha sido configurada la cuenta.

10Texto breve, de hasta 160 caracteres, que aparece en el encabezado de la visualización del usuario y describe de manera concisa la identidad o los intereses de un usuario. No es una condición obligatoria para utilizar la plataforma, por lo tanto, no todos los usuarios proveen dicha información y no necesariamente, si la usan, especifican preferencias políticas e ideológicas.

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Contribución de autoría (Taxonomía CRediT) Valeria Bonomi: Conceptualización, adquisición de fondos, investigación, metodología, visualización, redacción-borrador original, redacción-revisión y edición. Federico Musto: Conceptualización, adquisición de fondos, investigación, metodología, visualización, redacción-borrador original, redacción-revisión y edición. Gonzalo Puig: Conceptualización, adquisición de fondos, investigación, metodología, visualización, redacción-borrador original, redacción-revisión y edición.

Editora de la revista:Verónica Pérez Bentancur

Editor asociado:Diego Luján

Recibido: 15 de Octubre de 2024; Aprobado: 18 de Junio de 2025

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