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Revista Uruguaya de Ciencia Política

versión impresa ISSN 0797-9789versión On-line ISSN 1688-499X

Rev. Urug. Cienc. Polít. vol.29 no.2 Montevideo  2020  Epub 01-Dic-2020

http://dx.doi.org/10.26851/rucp.29.2.3 

Artículo original

Significaciones y prácticas de ciudadanía entre jóvenes en el Uruguay actual

Significance and practices of citizenship among young people in Uruguay today

1Université Catholique de Louvain camila.carvallo@uclouvain.be

2Instituto de Ciencia Política - Facultad de Ciencias Sociales. Universidad de la República. laura.gioscia@cienciassociales.edu.uy

Resumen:

¿Qué diferentes comprensiones y prácticas de ciudadanía encontramos hoy en día entre jóvenes uruguayos? La literatura muestra que no solamente hay diversas formas de comprender la ciudadanía sino que además estas distintas formas están relacionadas con el apoyo o descontento hacia el sistema político. Para el análisis se llevaron a cabo un total de treinta cuatro entrevistas con jóvenes entre 18 y 29 años. A partir de literatura seleccionada y la realización de un análisis temático se identificaron cuatro categorías de significación de ciudadanía en Uruguay: ciudadanos cooperadores, ciudadanos críticos, ciudadanos escépticos-antisistema y ciudadanos escépticos-alienados. Las críticas que los jóvenes realizan al sistema democrático uruguayo son diferentes, el ciudadano crítico suele centrarse en las políticas públicas que mantienen las desigualdades, el ciudadano escéptico-antisistema en los principios democráticos y el ciudadano escéptico-alienado en ‘la política’ en general. Si bien el estudio del contenido de las entrevistas a jóvenes uruguayos no puede ser reducido a estas categorías permite indicar algunos de los desafíos a los que se enfrenta la ciudadanía democrática uruguaya hoy.

Palabras clave: ciudadanía; democracia; juventud; ciudadano crítico; escepticismo; Uruguay

Abstract:

Which different meanings and practices of citizenship do we encounter among Uruguayan youth nowadays? Specialized literature shows that not only are there different ways of understanding citizenship but also that different ways are related to citizen support or dissatisfaction with the political system. The present paper seeks and analyses the meanings youngsters give to citizenship. To accomplish this objective we interviewed 34 youngsters between 18 and 29 years old. From a thematic analysis of the interviews and referencing of relevant bibliography on the issue four categories of citizen significance were identified: cooperative citizens, critical citizens, skeptical-anti systemic citizens and skeptical-alienated citizens. Criticisms youngsters have about the Uruguayan democratic system are varied. Meanwhile critical citizen focus on the public policies which reproduce inequalities; the skeptical-anti systemic citizen criticizes democratic principles; and eventually, the skeptical-alienated citizen criticizes “politics” in general terms. Although the content of the interviews cannot be simplistically reduced to these categories, it allows us to point out some of the challenges of Uruguayan contemporary democratic citizenship.

Keywords: citizenship; democracy; youth; critical citizen; skepticism; Uruguay

1. Significaciones de ciudadanía

La ciudadanía democrática supone pertenencia a una comunidad, derechos y posibilidad de participación en los procesos sociales, políticos y económicos en pie de equidad. Esta comprensión teórica básica en la práctica involucra diferentes modos de entender qué significa pertenecer a una comunidad, cómo entendemos los derechos y las responsabilidades, y en qué consiste la participación ciudadana (Gioscia, 2004). Resulta claro que suele haber desacuerdos sobre qué significan los conceptos de igualdad, libertad, comunidad y cuáles son los mejores modos de asegurarlas en cada país y circunstancias. Estos desacuerdos están ineludiblemente permeados por distintos temas regionales e internacionales.

Las distancias entre instituciones y ciudadanías y la persistente desigualdad social en América Latina, sumado a la falta de credibilidad en el funcionamiento y a los resultados obtenidos por los actores tradicionales de la política, los partidos políticos y los parlamentos, afectan las concepciones de ciudadanía democrática de nuestra región (Caetano, 2006). Una muestra clara de esto son las recientes y diversas manifestaciones sociales de las que hemos sido testigo en varios países del mundo, que también afectaron a Ecuador, Chile y Bolivia en el 2019. Asimismo, partidos políticos de extrema derecha han crecido en diferentes países de Europa y en Brasil. Estos fenómenos políticos tienen en común una crítica al sistema socio-político y económico de cada país y a lo que se percibe como su clase política dominante. Sin duda, los movimientos ciudadanos han puesto en jaque a los gobiernos actuales y cuestionan también el funcionamiento del sistema democrático en cada país.

Para explicar estos movimientos ciudadanos, la literatura que se ha seleccionado se centra en quiénes se involucran en este tipo de manifestaciones y cuáles son las razones para comprometerse o no en distinto tipo de acciones políticas (Becker y Tausch, 2015). Se suele señalar que son principalmente los jóvenes quienes se involucran más en formas no convencionales de participación política como las manifestaciones (Quintelier, 2007; Taft y Gordon, 2013). En sintonía con lo señalado antes, en varios países del mundo es posible observar un cambio en el comportamiento político de los jóvenes, quienes están cada vez menos involucrados en formas institucionales de participación política como los partidos políticos (Bardi, Bartolini y Trechsel, 2014) e incluso en su compromiso con el voto (Quiroga, 2011; Joignant, Morales y Fuentes, 2017). Sin embargo, este distanciamiento de las formas convencionales de participación política se ha visto acompañado de un aumento de otras formas de participación, tales como la participación en grupos de interés y diferentes tipos de organizaciones sociales y políticas (Firat, 2014; Gaby, 2017).

Varias de las demandas de los movimientos sociales de la región que reclaman mayor influencia de los ciudadanos en la toma de decisiones ya estaban presentes hace varios años en Uruguay (Dominzain, 2018). De modo general, Uruguay se ha caracterizado por ser un país reconocido a nivel internacional por su fortaleza y estabilidad democrática (Caetano et al., 2005). Esta consideración ha estado acompañada por una muy buena evaluación del sistema político por parte de sus ciudadanos sobre todo si comparamos con otros países de la región y con otras partes del mundo (LeDuc, Niemi y Norris, 2014). También se suele considerar a Uruguay como un ejemplo de alta institucionalización (Mainwaring y Torcal, 2006) en un proceso reconocido como ‘sano’ si se compara con la institucionalización de los procesos políticos desde fines de la dictadura cívico-militar en este país, en 1985 (Gillespie, 1985; Panizza, 1997). A pesar de los factores contextuales que podrían excluir a Uruguay del descontento social mencionado, es posible observar un cambio en el comportamiento político de los jóvenes uruguayos. Resulta destacable cierto escepticismo entre los jóvenes (Joignant et al., 2017) y, si bien la participación electoral sigue siendo alta, hay menos involucramiento por parte de estos en partidos políticos y comités de base barriales (Mieres y Zuasnabar, 2012) y más en movimientos sociales relacionados con feminismos, en pro y en contra del aborto y la seguridad en los que son, sobre todo, los jóvenes quienes tienen un protagonismo mayor (Pousadela, 2016).

Para explicar este cambio en el comportamiento político de los jóvenes, la teoría sobre las significaciones de ciudadanía entre los jóvenes ha tomado fuerza (Dalton, 2016; Norris, 1999). Esta teoría propone la formulación de una categorización de diferentes perfiles según la significación de ciudadanía de los individuos (Gunther, Montero, y Puhle, 2007). Para Norris (1999) y Dalton (2008; 2016), las nuevas significaciones de lo que implica ser ciudadano en una sociedad están estrechamente vinculadas a los cambios de comportamiento político de los jóvenes. El ejercicio de categorización, aunque con limitaciones, permite comprender de mejor manera las significaciones de ciudadanía que tienen los jóvenes y también constituye una base para futuras comparaciones con otros países en los que se ha realizado dicho análisis. En ese sentido, cabe preguntarse: ¿cuáles son las diferentes significaciones de ciudadanía joven que se evidencian en este análisis acotado de entrevistas en Uruguay? Asimismo, cabe un distanciamiento de la tipología realizada por Menéndez-Carrión (2015), quien centra la descripción sobre la ciudadanía en el período de posdictadura cívico militar en Uruguay. En este caso, el interés está en la categoría llamada los jóvenes en la época actual del Uruguay. Se considera que esta categoría no es reductible a la edad cronológica de los participantes sino que es producto de una construcción socio-cultural situada, relativa y contingente (Filardo, 2018). Como Filardo (2009) bien lo explica, «la juventud» es una construcción de la que emergen múltiples juventudes que coexisten en el espacio social. Al mismo tiempo, los jóvenes son sujetos de derechos que viven la «condición juvenil», es decir, una clase de edad, resultado de luchas simbólicas en relación con su contexto socio histórico y a otras clases etarias (Filardo, 2009, p. 6). Con una mirada desde la ciencia política, el objetivo es comprender a este grupo de jóvenes participantes de este estudio, a partir de esta construcción simbólica a la que refiere la autora.

Para ello, se retoma la tipología que otros autores han observado sobre la ciudadanía en otros países (Shapiro, Verba, Schlozman, Brady, 1996; Gunther et al., 2007; Dalton, 2008) para identificar categorías de significaciones de ciudadanía en Uruguay. A sabiendas de las dificultades que implica trasladar tipologías, este ejercicio nos permite perfilar cómo comprenden la ciudadanía algunos jóvenes uruguayos y, de forma secundaria, cómo comprenden el sistema democrático y las implicaciones que surgen. El ejercicio de categorizar es claramente una forma de simplificación de la realidad que pone el énfasis en las características comunes entre los individuos en desmedro de sus particularidades. Se comprende que la realidad es más compleja y que no todos los jóvenes corresponden perfectamente al perfil descrito. Sin embargo, el análisis de los relatos de jóvenes en Uruguay muestra aspectos generales comunes entre ellos que permiten pensar en la conceptualización de grupos diferentes. La categorización es un ejercicio que se utiliza cada vez más, sobre todo, en estudios cuantitativos sobre ciudadanía (Borgès Da Silva, 2014; Ekman y Amnå, 2012) con el fin de identificar grupos de análisis a partir de variables claves. La originalidad de este trabajo es que intenta establecer una taxonomía de los jóvenes según sus significaciones de la ciudadanía a partir de un análisis de datos cualitativos, en la misma línea del trabajo realizado por (Jacquet, 2017). El interés radica en las significaciones de la ciudadanía, para hacer el estudio se realizaron treinta y cuatro entrevistas con jóvenes uruguayos entre 18 y 29 años. Para la selección de los entrevistados se utilizó una estrategia de muestreo con grupos sociales predefinidos (Flick, 2002), que fueron construidos principalmente a partir de su nivel de involucramiento político (participación convencional, participación no convencional, y sin participación política particular). Con el objetivo de diversificar los perfiles de los entrevistados también se consideraron factores descriptivos para seleccionar a los participantes con diferentes perfiles (habitantes de ciudades diferentes, diferentes edades en el rango 18 a 29 años, y equilibrio hombres-mujeres-otros).

Para construir la taxonomía de significaciones de ciudadanía fueron considerados cuatro factores de la teoría de Norris (1999): la legitimidad de la comunidad en tanto identificación del ciudadano con su comunidad política (medida comúnmente como orgullo nacional), la legitimidad del régimen (en tanto confianza en el sistema democrático), la legitimidad de los actores políticos (entendida como la confianza en las instituciones y en los representantes), y finalmente, las normas y valores que guían su accionar tomadas de la teoría de Dalton (2016). En este análisis se observan cuatro comprensiones diferentes de lo que significa ser ciudadano. Las principales diferencias residen en cómo los jóvenes entienden y perciben al sistema político y su rol como ciudadanos.2

2. Tipología ciudadana

La comprensión de las significaciones de ciudadanía adquiere relevancia al momento de establecer una relación entre las percepciones de ciudadanía y el comportamiento político (Dalton, 2016; Stevenson, Dixon, Hopkins, y Luyt, 2015; Thorson, 2012). Diversos estudios confirman que no existe una única manera de comprender la ciudadanía (Dalton, 2008; Nieuwelink, Ten Dam, Geijsel, y Dekker, 2018; Zhao, Haste, Selman, y Luan, 2014) y que la forma en que un joven percibe su rol ciudadano redunda en la forma en cómo ese joven se involucra políticamente (Thorson, 2012).

Interesa destacar el análisis de David Easton (1975) sobre el apoyo que los ciudadanos tienen con respecto a la democracia. El autor distingue entre un apoyo difuso y un apoyo específico de la democracia. El apoyo difuso sería más durable y estaría relacionado con el significado general del sistema político, es decir, con el apoyo a los principios del sistema. El apoyo especifico estaría más relacionado con la satisfacción del funcionamiento del sistema y en la confianza en las instituciones y los actores del sistema (Easton, 1975).

A partir de la teoría de Easton (1975), también Norris (1999) define en profundidad los factores que explican las concepciones de ciudadanía, ligados principalmente a la acepción dimensiones del compromiso democrático. Estas dimensiones irían desde un apoyo difuso a la democracia a un apoyo específico, en un continuo. Desde lo difuso el modelo propone el sentido de pertenencia a la comunidad nacional, el apoyo a los principios del régimen, al compromiso más específico tanto de la evaluación del funcionamiento del régimen, la confianza en las instituciones y en los actores políticos. A partir de estas dimensiones, Dalton (2016) trabaja las normas y valores que guían a los ciudadanos. El deber y la responsabilidad guían a un tipo de ciudadano (ciudadano basado en el deber) y los valores de igualdad y compromiso guían al otro (ciudadano comprometido). De modo general, la literatura aquí consultada describe tres tipos de relatos ciudadanos: el ciudadano cooperador, el ciudadano crítico y el ciudadano escéptico.

2.1 Ciudadano cooperador

Al indagar sobre el declive de la participación política en Estados Unidos de Norteamérica, Dalton (2008) señala que el ciudadano cooperador es aquel que considera importante respetar la ley e identifica la participación como un deber o una responsabilidad. Este ciudadano valora la importancia del orden social para la democracia, tiene confianza en el sistema político y siente que su rol es cooperar con este sistema (Zhao et al., 2014).3 Las acciones que son consideradas correctas por estos ciudadanos son aquellas leales con respecto al funcionamiento de la democracia de forma colectiva. El ciudadano cooperador se relaciona positivamente con las formas de participación convencional (Dalton, 2016). Sin embargo, las normas del ciudadano cooperador no tienen efecto o tienen un efecto negativo sobre otras formas de participación políticas no convencionales (Teixeira, Demoulin y Yzerbyt, 2015). Entre algunos ciudadanos cooperadores es posible observar un fuerte sentimiento de patriotismo o de legitimidad a la comunidad política que redunda en su involucramiento (Dalton, 2016).

2.2 Ciudadano crítico

Los ciudadanos críticos o involucrados comparten una agenda de desconfianza sobre las formas tradicionales de participación política (Abowitz y Harnish, 2006). El ciudadano crítico busca ayudar a otros a través de diferentes acciones políticas poniendo el énfasis en políticas de tolerancia (Taft y Gordon, 2013). Estos ciudadanos no evalúan positivamente el funcionamiento de la democracia, pero están comprometidos con los valores democráticos (Norris, 1999). La idea de cambio social y construcción colectiva son aspectos muy destacados en sus relatos (Zhao et al., 2014). Las normas del ciudadano crítico están ligadas a la participación no convencional tal como la participación en movimientos sociales u organizaciones de voluntariado (Dalton, 2016). Los ciudadanos críticos participan más que otros ciudadanos en boicots, contactan a autoridades públicas, hacen activismo por internet o en grupos de interés a nivel local (Stolle, Hooghe y Micheletti, 2005).

2.3 Ciudadano escéptico

La literatura utilizada para este trabajo refiere al ciudadano escéptico como desvinculado de la política en general y con una gran desconfianza de las instituciones y de los actores políticos (Gunther et al., 2007). Este ciudadano tiene la percepción de que el sistema está corrompido y que no puede ser modificado (Zhao et al., 2014). El acento en sus relatos está puesto en su preocupación individual (Farthing, 2010). El ciudadano escéptico es apático con respecto al sistema político y su funcionamiento (Barkas y Chryssochoou, 2017). En general su comportamiento está asociado a la no participación política, a su desafección política. Esta desafección es diferente a la insatisfacción que moviliza al ciudadano crítico (Gunther et al., 2007; Saunders, 2014). Estos ciudadanos pueden votar pero no lo consideran como acción política activa (Gunther et al., 2007).

El ciudadano escéptico puede estar muy interesado en política aunque no participe y suele estar ‘alerta’ ante los hechos políticos de su interés (Sveningsson, 2015). La teoría de Easton (1975) y Katz y Levin (2018) propone que entre los ciudadanos escépticos teóricamente se debería observar dos tipos, aquellos con un bajo apoyo difuso y específico de la democracia -los alienados- y un grupo de ciudadanos con un muy bajo apoyo difuso de la democracia pero alto en lo específico -los antisistema. A pesar de esta distinción, la investigación empírica en otros países se han centrado en los tres grupos de ciudadanos expuestos anteriormente (Norris, 1999; Gunther et al., 2007).

3. Tipología y participación ciudadana

Uruguay ha sido señalado como un país con un alto involucramiento político de sus ciudadanos. Desde poco antes del final de la dictadura cívico-militar, los movimientos sociales han tenido un rol importante en el proceso de democratización (Finch, 1975). En ese sentido, los ciudadanos uruguayos no solo están involucrados en formas institucionales de participación sino también en formas menos convencionales. De modo general, la participación en formas no convencionales de participación política en Uruguay, comparado con otros países de la región, ha sido bastante más alta (excepto en la participación en organizaciones religiosas) (Valdivieso, 2012). Un aspecto que ha caracterizado al gobierno del Frente Amplio es la presencia masiva de activistas en todo el territorio y con un rol importante en la toma de decisiones del gobierno (Pérez, Piñeiro y Rosenblatt, 2019).

Si bien en Uruguay es posible observar una intensa participación a través de mecanismos de democracia directa -tales como los referéndums y plebiscitos- (Dominzain, 2018), el país no ha estado exento de conflictos políticos en los que los diferentes gremios y sindicatos se han movilizado y han mostrado su descontento más de una vez a lo largo de su historia (Gadea, 2018).

Como se ha mencionado, Uruguay es el país con récord democrático de la zona (Panizza, 1997). La llamada matriz institucional parece ser muy importante en Uruguay, incluso, se ha destacado la eficiente institucionalización política y la existencia de una cultura democrática (Gadea, 2018). Asimismo, se ha señalado que la evaluación democrática de Uruguay por parte de sus ciudadanos es muy positiva, lo que muchas veces se ha explicado por el tamaño y la relativa homogeneidad del país (O’Donnell, 2001; Spektorowski, 2000). También el Frente Amplio se ha considerado como la organización partidaria institucional con más intensidad y permanencia en la región (Pérez, Piñeiro y Rosenblatt, 2019). En ese sentido se considera que Uruguay tiene el sistema más institucionalizado de toda América Latina (Mainwaring y Torcal, 2006; Zucco, 2013).

A pesar de este largo período de estabilidad política y una buena evaluación ciudadana del sistema político, esto no necesariamente implica que Uruguay se encuentra excluido de la crisis institucional que están viviendo otros países de la región. En la tabla 1, se observa, a través del tiempo, el apoyo difuso a la democracia (los principios democráticos) y el apoyo específico (el funcionamiento de la democracia). Como se puede observar en la tabla, a partir de las últimas versiones de las bases de dato de World Value Survey (Inglehart et al., 2014), el apoyo difuso a la democracia se ha mantenido bastante estable en el país. Sin embargo, el apoyo específico al funcionamiento de la democracia ha disminuido en los últimos años. Esto supone una alerta de lo que pasa en este país.

Tabla 1: Evaluación a través del tiempo del régimen democrático y del funcionamiento democrático 

Fuente: World Value Survey 1995-1998, 1999-2004, 2005-2009, 2010-2014.

4. Metodología

En la práctica, la intención es analizar las percepciones que tienen los jóvenes uruguayos entre 18 y 29 años sobre el significado de la ciudadanía. El objetivo observar ciertos elementos comunes y diferenciadores en el contenido de sus relatos que permitiesen establecer categorías entre los entrevistados.

4.1 Planificación y recolección de los datos

El interés particular por Uruguay radica en que representa un país de ‘mucha estabilidad política democrática’ sobre todo en comparación a otros países de la región (LeDuc, Niemi y Norris, 2014). Las entrevistas fueron realizadas entre junio y agosto del 2018. Se hicieron treinta y cuatro entrevistas en cuatro departamentos (Canelones, Colonia, Durazno y Montevideo) para identificar diferentes percepciones de ciudadanía entre los jóvenes uruguayos.

Para seleccionar a los participantes se consideró un primer grupo de jóvenes involucrados en formas convencionales de participación política, principalmente partidos políticos y sindicatos. En un segundo grupo se tuvo en cuenta a jóvenes involucrados con formas no convencionales de participación política, tales como miembros de organizaciones de voluntariado o participantes activos de movimientos sociales que no tuviesen una afiliación a un partido político. Finalmente, se consultó a un grupo de jóvenes que declaró no estar involucrado en ninguna forma de participación política, excepto la obligatoriedad del voto. Para el primer grupo de participantes, se contactó a miembros del Partido Colorado, del Partido Nacional (Blanco) y del Frente Amplio. Para el segundo grupo de participantes, el foco se puso en organizaciones de diferente índole, de diversidad sexual, de ayuda social, y también a líderes del movimiento estudiantil, medioambiental y contra el aborto. Como resulta fácil suponer, los jóvenes del grupo no involucrados políticamente fueron los más difíciles de contactar, e implicó un trabajo de contacto a partir de los propios participantes, con organizaciones deportivas y a través del Instituto Nacional de la Juventud de la República Oriental del Uruguay. Para la selección de los participantes -además del diferente tipo de involucramiento político- se tomaron en cuenta otros factores: género, edad, ciudad de procedencia, y nivel socioeconómico. Las entrevistas duraron en promedio 66 minutos y los participantes firmaron una declaración de consentimiento informado en la que se les aseguró su anonimato.

4.2 Participantes

La tabla 2 presenta el detalle de las principales características de los tres grupos de participantes.

Tabla 2: Participantes por nivel de involucramiento político, género, edad y ciudad 

Fuente: Elaboración propia.

4.3 Análisis entrevistas

Para realizar un análisis temático se utilizó el software NVivo. El análisis temático considera los principales temas que surgen del contenido de las respuestas de los participantes. Estos temas son agrupados en categorías generales que están relacionadas con el modelo teórico (Paillé y Mucchielli, 2016). Se realizó una taxonomía, de carácter inductivo, a partir de las observaciones y se clasificó a los participantes en diferentes grupos para compararlos; a diferencia de la técnica de la tipología, de carácter deductiva (Borgès Da Silva, 2014). Es importante explicar en este punto que el análisis realizado se centró en una comparación transversal de las entrevistas y no un análisis individual de cada una de ellas. En otras palabras, el ejercicio de análisis se basó en la comparación transversal de las entrevistas según los criterios presentados en la teoría.

5. Relatos de ciudadanía en Uruguay

El ejercicio de taxonomía permitió identificar cuatro grupos de ciudadanos entre los jóvenes uruguayos entrevistados. A diferencia de la literatura internacional, se identificaron en la práctica jóvenes que comparten cuatro significaciones de ciudadanía que se diferencian por su posicionamiento ante el sistema político y su rol como ciudadanos (Carvallo, 2020). Es claro que cada uno de los jóvenes entrevistados tiene su mirada particular de la ciudadanía en relación con sus propias vivencias o historias. Sin embargo, como ya lo han observado otros autores (Dalton, 2016; Norris, 1999) cuando se habla de su rol como ciudadanos, de su visión del sistema político y de los valores y normas democráticos sus discursos son totalmente comparables. Los jóvenes de los diferentes grupos que fueron definidos comparten un relato y una conceptualización respecto a estos elementos, lo que hace a esta categorización un ejercicio interesante. A continuación, el centro se pone en aquellos aspectos que los jóvenes de cada uno de los grupos comparten pero que además los diferencian de los otros grupos de jóvenes. A partir de las observaciones, pareció pertinente separar a los ciudadanos escépticos en dos grupos diferentes. A continuación, se describe cada uno de esos grupos como una comprobación empírica de la diferenciación propuesta por Katz y Levin, (2018) con base en la teoría de Easton (1975) y, principalmente, basado en cuatro criterios: legitimidad de la comunidad, legitimidad del régimen, legitimidad de los actores políticos y las normas y valores que guían su accionar.

5.1 Ciudadano cooperador

El primer grupo de participantes fue denominado ciudadanos cooperadores puesto que en varios de sus relatos se encontraron características de lo que la literatura considera como un ciudadano favorable a la democracia como ideal y a su funcionamiento. Este es el principal criterio que se consideró para clasificar a los jóvenes de este grupo, a pesar de los matices, en su relato existe una opinión muy favorable de la democracia y de su funcionamiento en Uruguay. El cuadro 1 muestra en mayor detalle a un participante que ejemplifica este primer grupo. Un aspecto común es la percepción de que ser ciudadanos uruguayos implica acceder a derechos pero también a deberes, tales como el respeto a las reglas y una fuerte vinculación con la comunidad en la que viven. En este grupo es posible observar muy (comúnmente) un orgullo nacional compartido, expresado a través de aspectos culturales formales pero también a través de la idea de identificación con la comunidad en la que viven. La participante número 13 refiere:

Yo como ciudadana yo me siento parte de un país en el cual compartimos muchas tradiciones, mucha cultura nada así como rituales pero hay como una cultura uruguaya que es común a todos, o sea yo me siento parte en ese sentido. (Participante 13, mujer, 21 años, Montevideo, militante partido de izquierda)

Como se indicó antes, los participantes de este primer grupo tienen en común el hecho de mostrar un alto apoyo difuso y específico a la democracia en términos de Easton (1975). Esto implica que su evaluación de la democracia en abstracto es muy positiva y que está sostenida por una comprensión de la democracia como la posibilidad de elegir y de poder expresar opiniones diferentes. Hay una gran legitimidad del régimen, en términos de Norris (1999) entre los miembros de este grupo como lo expresa otra participante:

Yo creo que es el mejor sistema es el sistema que más inclusivo, es el sistema más igualitario, es el sistema en cierta forma más democrático (ríe). Pero más democrático en el buen sentido, más democrático en el sentido de que bueno. (Participante 6, mujer, 26 años, Montevideo, militante partido de derecha)

Asimismo, los participantes de este grupo tienen una buena evaluación del funcionamiento de la democracia y legitiman a sus actores políticos. Los jóvenes de este grupo muestran legitimidad ante las instituciones y atribuyen los problemas de su funcionamiento a las personas, por ejemplo a los votantes que no se informan lo suficiente antes de ejercer su voto. El participante 7 dice:

Para mí Uruguay es un país fuertemente democrático desde su inicio desde su primer Constitución de 1830 hasta ahora. (Participante 7, hombre, 25 años, hombre, militante partido de centro derecha)

Finalmente, con respecto a las normas y valores, diferenciados por Dalton (2008), que guían su accionar, de modo general este grupo de participantes refiere a la participación como una de las mayores responsabilidades del ciudadano, considerando también la importancia del respeto de las normas. La participación es también vista como un derecho que debe ser resguardado. Al preguntarles cuál es su rol como ciudadanos la mayoría responde que es ‘cooperar con la democracia’ o muchas veces ‘defenderla’. Entre sus relatos encontramos también muy comúnmente la idea de cooperación colectiva, ello también los guía a participar de una organización. En este grupo también existen diferencias, algunos van a entender su responsabilidad ciudadana como un compromiso activo con la política y van a militar en partidos políticos, otros van a entender ese mismo principio como compromiso activo con la acción social.

Cuadro 1 Participante 22 

5.2 Ciudadano crítico

Es posible observar también un segundo tipo de ciudadano, el crítico. Este ciudadano, si bien coincide con lo que los autores denominan como involucrado, resulta más crítico sobre la vía institucional de involucramiento político. A pesar de que los participantes de este grupo tienen en común la defensa de la democracia en abstracto, se muestran muy críticos con respecto a cómo se aplica en su país. Este es el principal criterio común que permitió agrupar a estos jóvenes, su defensa de los valores democráticos en conjunto con la percepción que en Uruguay la democracia no se ejerce como ellos esperan. El cuadro 2 presenta un ejemplo de un participante que fue definido como ciudadano crítico. Los participantes de este grupo también consideran que la ciudadanía implica un compromiso que va más allá del acceso a los derechos. Sin embargo, a diferencia del grupo anterior, los ciudadanos críticos cuestionan mucho más frecuentemente el límite nacional de la ciudadanía. Varios de ellos incluso hablan de un ciudadano mundial o latinoamericano como lo expresa el participante 9:

Uno es ciudadano solo uruguayo, por lo menos desde un punto de vista legal es un ciudadano solo uruguayo. Estaría bueno que pudiésemos ser ciudadanos de todos de todos los países. (Participante 9, hombre, 28 años, Montevideo, miembro organización medioambiental)

Una de las características más importantes de este grupo es su alto apoyo a los valores democráticos. Los participantes de este grupo evalúan positivamente la democracia como idea y su comprensión de la democracia pasa más por los valores de libertad e igualdad que por la posibilidad de votar. Otro aspecto en común de los miembros de este grupo es su valoración crítica de la implementación de la democracia en Uruguay. A pesar de que varios de ellos mencionan que la democracia en Uruguay funciona mejor que en otros países, existe la percepción de que no es una democracia plena o que no es una democracia para todos. Asimismo, las críticas que se hacen a esta democracia entre comillas son que se trata de una democracia formal pero algunos aspectos de la realidad aún sigue estando en el debe. El participante 24 explica:

Algo que me generan que es algo que me hace un poquito de ruidito es que hay un discurso muy demagogo de decir que todos somos iguales (…). En realidad si vos estás realmente despierta sabes que no sos igual a la otra. (Participante 24, hombre, 20 años, sudoeste del Uruguay, movimiento estudiantil)

Finalmente, respecto a las normas y valores que guían su accionar los ciudadanos críticos cuestionan las normas establecidas por la sociedad, declaran que muchas veces éstas pueden ser injustas. Los participantes de este grupo mencionan guiarse por su propio código moral que tiene en cuenta el respeto por el otro. Asimismo, aluden al hecho de que son también las injusticias que perciben en la sociedad lo que los motiva a involucrarse política o socialmente. Al preguntarles cuál es su rol como ciudadanos, sus respuestas se asocian al hecho de cuestionar y denunciar ciertas situaciones:

Es más, el día de hoy busco trabajar en ciertos contextos en donde me gusta darle voz a la gente, y a mis compañeros y a más chicos, a más grandes, a todos. (Participante 18, mujer, 25, Montevideo, miembro organización juvenil)

Al interior de este grupo también existen matices, algunos se mostrarán más frustrados ante el funcionamiento del sistema político y otros un poco más confiados en que aunque aún queda mucho por hacer se avanza hacia el buen camino. A pesar de estos matices, los jóvenes de este grupo comparten su compromiso con ese ideal democrático.

Cuadro 2 Participante 19 

5.3 Ciudadano escéptico-antisistema

Los dos grupos de ciudadanos que se describen a continuación están representados por un menor número de entrevistados, lo que está en relación directa con la selección de la muestra, esto es, individuos más involucrados políticamente. Los miembros de este tercer grupo dicen no sentirse convencidos de que la ‘democracia sea el mejor sistema para Uruguay’. Se los ha denominado escépticos-antisistema puesto que comparten su escepticismo de que las cosas puedan cambiar, como explica Easton (1975), no solo no apoyan al sistema democrático sino que realizan una crítica profunda al sistema político. Como en los casos anteriores, este fue el criterio central para definir a este grupo, a diferencia de los jóvenes ciudadanos críticos, los jóvenes de este grupo critican la democracia como idea y cuestionan los valores democráticos, sin centrarse en su aplicación en Uruguay particularmente.

El cuadro 3 presenta un ejemplo de una joven que estaría dentro de esta categoría de ciudadanos escéptico-antisistema. Una característica singular de este grupo es que su definición de (la) ciudadanía es legal, como ‘un acceso a ciertos derechos’. A diferencia de los dos grupos anteriores que consideran el involucramiento político, como una característica importante de la ciudadanía, este grupo lo descarta:

Ser ciudadano uruguayo... Siento que tengo derechos como ciudadano y también obligaciones. Pero ta, tengo derechos frente, derechos y obligaciones, frente a una persona que no es de acá, que es del exterior. (Participante 4, hombre, 28 años, Montevideo, sin involucramiento político particular)

En la misma línea, su relación con la comunidad está establecida por esa legislación, no hay un sentido de pertenencia, sino que muchas veces realiza una crítica a la comunidad.

Entre las críticas que se le hacen al sistema democrático, la primera es que es un sistema que no puede en realidad ser llevado a cabo en la práctica. Asimismo, otros dos participantes refieren a que la democracia no parece ser el mejor sistema puesto que promueve las desigualdades y está ‘manipulado por unos pocos’. Finalmente, dudan del sistema de mayorías, tal como la participante 8 la manifiesta:

No creo que lo que decida la mayoría sea lo mejor. O sea no porque sea la mayoría tiene que ser lo mejor, ni porque sea por lo que yo más me inclino o no, pero creo que pasa por otro lado. (Participante 8, mujer, 28 años, Montevideo, sin involucramiento político particular)

Los jóvenes de este grupo son críticos del sistema político, sin embargo, al preguntarles si creen que Uruguay es un país democrático, todos responden afirmativamente. Estos jóvenes tienden a asociar la democracia con la libertad de expresión y de acción, sin embargo, la idea de control del Estado está muy presente en sus relatos:

Sí porque digo por lo menos hasta ahora digamos yo me puedo expresar como quiero a mí nadie me ha censurado (…).En ese sentido de democracia sí, que no quiere decir que no sepan quiénes somos, que no nos tengan estudiados. (Participante 27, mujer, 29 años, Montevideo, dirigente estudiantil)

Si bien no siempre los participantes quieren reemplazar la democracia por un sistema más autoritario, en algunos casos proponen una organización social sin Estado.

Finalmente, se observa que este grupo de entrevistados prioriza el valor de la libertad y al preguntarles cuál es el rol que consideran como ciudadanos, todos refieren a no tener un rol político y orientarse más a su propia vida y también existe un rechazo hacia la política actual. A modo de ejemplo la participante 2 señala que:

Que cada uno sea libre con su cuerpo y con su mente de hacer lo que quiera sin que moleste al otro. Con eso ya está. Que una persona venga al mundo y no moleste eso, ta, te agradezco un montón gracias, viste. (Participante 2, mujer, 27 años, Montevideo, sin involucramiento político particular)

En este grupo también existen matices, algunos de ellos van a traducir su descontento con el sistema político en algunas acciones políticas, principalmente violentas, que no buscan cambiar las cosas, según sus propias palabras, sino mostrar ese descontento. Sin embargo, la mayoría va a adoptar una posición pasiva en el ámbito político.

Cuadro 3 Participante 30 

5.4 Ciudadano escéptico-alienado

Esta último grupo, indiferente a cualquier grupo político (Torcal y Montero, 2006), tiene en común con el anterior el escepticismo ante el sistema político y el valor de la libertad como un valor fundamental. Se ha llamado a esta categoría escéptico-alienado porque sus miembros presentan cierta indiferencia ante el sistema en el que viven y se muestran bastante críticos con respecto a su funcionamiento. El criterio común más importante es su total indiferencia ante la democracia y sus actores políticos. A diferencia del grupo anterior, los miembros de este parecen estar más resignados a que las cosas no cambien, por lo tanto, para ellos participar no transforma el estado de las cosas. Algunos mencionan, incluso, que la política no es algo que los afecte en su vida, sintiéndose completamente alienados del sistema. Al pedirles que definan qué significa ser ciudadano uruguayo todos tuvieron dificultades para hacerlo y, en general, mencionaron, como el grupo anterior, aspectos legales: «Y nada eso vivir en el país, no sé qué responder» (participante 21, hombre, 22 años, Montevideo, sin involucramiento político particular). Un aspecto para destacar de este grupo es su relación positiva con el sentimiento de orgullo nacional a pesar de ser muy críticos de la comunidad de la que todos mencionaron sentirse parte:

Yo también estoy orgullosa de ser uruguaya (…). A parte de lo difícil que es sí creo que va en la sangre que uno ama el país donde vive de dónde es. (Participante 34, mujer, 34 años, interior del Uruguay, sin involucramiento político particular)

A diferencia del grupo anterior, los jóvenes escépticos-alienados no tienen ese desapego ante la comunidad.

Cuando se habla de la democracia según Easton (1975), la distinción de los entrevistados entre un apoyo difuso o específico al sistema democrático no resulta muy clara. En general, tienden a ser indiferentes ante el sistema político o dicen no tener información al respecto para poder opinar. No implica una posición negativa ante el régimen sino indiferencia, la mayoría de ellos menciona que mientras sean libres está bien. Sin embargo, todos se muestran muy críticos respecto al funcionamiento del sistema, muy escépticos de los actores políticos y muy incrédulos de que el sistema pueda realmente cambiar. El participante 16 menciona:

No sé cuánta gente de miles de personas que intentan cambiar, que intentan de hacer cambiar de parecer a los políticos y no pueden hacer nada. Yo solo, yo no podría, por más que me ponga los pantalones y lo mire a los ojos no podría… Son unas personas muy poderosas entonces son ellos los que deciden. (Participante 16, otro, 22 años, interior del Uruguay, miembro organización juvenil)

Sus relatos se centran en la crítica a la política en general, con la percepción de que todos son lo mismo. Cuando se les pregunta si consideran que tienen un rol como ciudadanos, distinguen no tener un rol político sino un rol al que aluden como social. El participante 21 dice:

Nada, voto, converso con amigos al respecto, participo en esta encuesta de Chile (ríe) y ta. Hasta ahí llegué… cada tanto sí veo a una convocatoria en change.org firmo porque no me cuesta nada. (Participante 21, hombre, 22 años, Montevideo, sin involucramiento político particular)

En este grupo también existen matices, algunos de los jóvenes van a decir estar un poco más informados políticamente y comprender más sobre el funcionamiento del sistema, otros van a evitar toda información relacionada a la política. Sin embargo, independiente de su nivel de conocimiento, ellos comparten esta percepción que de alguna forma la política no cambia su vida. Cuadro 4

Cuadro 4 Participante 14 

6. Algunas conclusiones sobre ciudadanía entre jóvenes en Uruguay

En consonancia con los apuntes teóricos, es posible encontrar diferentes concepciones de qué significa ser ciudadano en Uruguay. Se observaron cuatro significaciones de ciudadanía entre los jóvenes entrevistados. Entre los participantes considerados como ciudadanos cooperadores hay una alta valoración de la democracia ideal y su funcionamiento práctico. Asimismo, la idea de participación como responsabilidad aparece muy comúnmente en el discurso de estos jóvenes (Dalton, 2016). Como se indicó al inicio de este trabajo, para Easton (1975) es posible hacer una distinción entre apoyo difuso y apoyo especifico a la democracia, fundamentalmente en el denominado ciudadano crítico que tiene una muy alta valoración de los valores democráticos, pero una muy baja valoración del funcionamiento del régimen (Norris 1999).

En cuanto al ciudadano escéptico, se considera pertinente para el análisis separar a los participantes en dos grupos. El primero incluye a quienes Katz y Levin (2018) fueron llamados los antisistema puesto que tienen un bajo apoyo a los principios democráticos. Los jóvenes de este grupo no están convencidos de que la democracia sea el mejor sistema para Uruguay (Barkas y Chryssochoou, 2017). Sin embargo, el ciudadano escéptico-antisistema puede estar muy interesado en política como alerta, como describía al escéptico Sveningsson (2015). El segundo grupo denominado ciudadano escéptico-alienado se muestra indiferente a cualquier régimen político y desvinculado o desinteresado de la política, está más cercano al escéptico propuesto por Gunther et al. (2007). La descripción a partir de observaciones empíricas constituye así uno de los aportes de este trabajo.

El estudio de las entrevistas también aporta nuevos elementos sobre las diferentes significaciones de ciudadanía en Uruguay. En primer lugar, se aprecia que el ciudadano cooperador entiende la democracia como vinculada a la posibilidad de participación y al respeto por la diversidad de opiniones, lo que lo hace sentirse comprometido con su defensa. En segundo lugar, se observamos que el ciudadano crítico muchas veces entiende su compromiso con la sociedad más allá de las fronteras del país, con vistas a un ciudadano globalizado. Sin embargo, este ciudadano crítico centra su desafección con respecto a las políticas públicas y no tanto en la política como lo definen los ciudadanos escépticos. En tercer lugar, en las entrevistas se señala que hay más de una razón para no sentirse satisfecho con la idea de democracia entre los ciudadanos escépticos-antisistema. Una de las principales parece ser la percepción de desigualdades en el sistema, reflejadas en el control de unos pocos o en el no respeto de las minorías. Finalmente, el ciudadano escéptico-alienado parece mantener un grado de identificación con la comunidad en la que vive a pesar de mostrarse completamente desinteresado de la política en general.

El caso de Uruguay suele ser considerado ejemplo de valoración institucional y democrática (Mainwaring y Scully, 1995; Zucco, 2013) aunque es posible encontrar relatos antisistema e insatisfacción entre los jóvenes de este país. En esta dirección cabe seguir analizando cómo es que estos relatos de desvinculación con respecto a la política tradicional se desarrollan en Uruguay de modo diferente a lo que ocurre en la región. Este estudio tiene varias limitaciones, resulta obvio que no se puede hacer una generalización de los resultados a toda la población fundamentalmente porque los participantes del estudio están más involucrados políticamente que la población general. Otra limitación es ubicar a los participantes de esta investigación en categorías. Se entiende que la realidad es más compleja de lo que algunas teorías proponen y que en algunos casos no resultó sencillo ubicar a los participantes en una categoría u otra porque se sitúan mejor en un flujo continuo.

El análisis se centró principalmente en las preguntas clave relacionadas con la percepción de la ciudadanía pero también en la posición ante la democracia. Este ejercicio no siempre fue fácil, en algunas entrevistas la posición ante la democracia del participante era muy clara, en otras era más ambigua, lo que dificultaba la clasificación. En este caso, el ejercicio se basó a partir de conceptos o ideas clave relevadas, lo que permitió clasificar a los 34 entrevistados en alguna de estas cuatro categorías. Otra limitación reside en que cualquier tipología requiere de precisiones no solo espacio-temporales sino referidas a la estructura social. Sin embargo, esta categorización permitió identificar algunos perfiles de significación de ciudadanía a sabiendas de que en este trabajo se contó con menos jóvenes que habitualmente no participan políticamente.

La respuesta a si en Uruguay se podría llegar a las mismas crisis institucionales de la región solo puede ser respondida a través de la comparación de estas percepciones de ciudadanía con otros países. ¿Son diferentes los significados sobre ciudadanía de jóvenes uruguayos con respecto a otros países latinoamericanos? Asimismo, sería interesante vincular las significaciones de ciudadanía y la participación política como propuso Dalton (2016) y preguntarse cómo es que las trayectorias personales influyen en su concepción de la ciudadanía. Con énfasis en la importancia de estudios detallados y concretos sobre la ciudadanía en cada país, estas y otras preguntas guían las próximas reflexiones para comprender las significaciones de la ciudadanía entre jóvenes en un contexto político globalizado.

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2En adelante al referirnos en masculino genérico incluimos a ellos, ellas y elles.

3En este estudio realizado en China se utilizan las categorías de ciudadano obediente, ciudadano cínico y ciudadano crítico.

Nota:Este artículo fue aprobado por el editor de la revista Dr. Federico Traversa.

Nota: Las autoras han realizado igual contribución al artículo y son las únicas responsables de su contenido.

1 Entrevistas realizadas durante 2018.

Recibido: 11 de Febrero de 2020; Aprobado: 21 de Julio de 2020

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