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Revista Uruguaya de Ciencia Política

versão impressa ISSN 0797-9789versão On-line ISSN 1688-499X

Rev. Urug. Cienc. Polít. vol.28 no.1 Montevideo jun. 2019  Epub 01-Jun-2019

http://dx.doi.org/10.26851/rucp.28.1.10 

Artículo original

Cuba y sus lazos con América Latina y el Caribe, 1959 - presente1

Cuba and its ties with Latin America and the Caribbean, 1959 - present

1Departamento de Antroplogía cultural - Facultad de Ciencias Sociales. Universidad de Utrecht dkruijt@uu.nl

Resumen:

Cuba fue navegando entre las dos superpotencias de la época, manteniendo una opción de política exterior independiente, primero durante las tres décadas de apoyo soviético y después cuando atravesó un período de austeridad extraordinaria y sin el poder militar. Se distinguen tres períodos: uno de fervor revolucionario que comprende la mayor parte de los años sesenta, las dos décadas siguientes de diplomacia pragmática, y finalmente el período después de la Guerra Fría de diplomacia de soft power (brigadas y facilidades médicas, campañas de alfabetización y sus buenos oficios durante negociaciones de paz). Cuba jugó un papel preponderante en la creación del alba, la Celac y otros foros multilaterales y normalizó sus relaciones con los Estados Unidos. Durante los años del pink tide gozó de la simpatía de muchos gobiernos en la región y contó con un fuerte apoyo económico de Venezuela. Pero en los últimos años cambió el contexto regional considerablemente. En la región cuenta con mucho menos países amigos y algunos de ellos confrontan crisis internas profundas.

Palabras clave: Cuba; América Latina; Guerra Fría; diplomacia de soft power; foros multilaterales

Abstract:

Cuba navigated between the two superpowers of the time, maintaining its option of an independent foreign policy, first during the three decades of Soviet support and then during the ‘Special Period” of extraordinary austerity and without military muscle. I distinguish three periods: A first period of revolutionary fervor comprising most of the 1960s, the following two decades of pragmatic diplomacy and the post-Cold War period of soft power, deploying medical brigades and medical facilities, literacy campaigns and its good offices during peace negotiations. Cuba played a leading role in the creation of alba, celac and other multilateral fora and normalized its relations with the United States. During the years of the pink tide the Cuban government enjoyed the sympathy of many Latin American countries and benefitted from strong economic support from Venezuela. But in the last few years the regional context considerably changed. At present it counts with less friendly countries and some of them confront deep internal crises.

Keywords: Cuba; Latin America; Cold War; soft power diplomacy; multilateral organisms

1.Introducción

Este artículo es un análisis de la diplomacia formal e informal cubana con los países de América Latina desde 1959 hasta fines de 2018. Sigue una argumentación básicamente cronológica, en la que utiliza una periodización. Un primer ciclo comienza en los primeros dos años de la Revolución Cubana, cuando el gobierno cubano paulatinamente moldea su trayectoria revolucionaria y rápidamente comienza a depender -por lo menos económica y militarmente- de la Unión Soviética. Este ciclo se divide en dos: un primer período en el que mayoritariamente coincide con los años sesenta, cuando el país atraviesa unos años de fervor revolucionario y recibe apoyo soviético, mientras que se ve confrontado con una cuarentena diplomática en la que exporta sus ideas y su práctica de revoluciones a través de movimientos insurgentes. A pesar del apoyo soviético, que era la base de la estabilidad económica y política interna cubana, los líderes siguieron una trayectoria bastante autónoma de apoyo a movimientos revolucionarios en la región. En los últimos años de este período se desmorona la relación con la Unión Soviética, relación que ya estaba tensa tras la Crisis de los Misiles en 1962 y fue empeorado durante las expediciones de Che Guevara y los años posteriores. Este período -período de fervor revolucionario- termina entre 1970-1972.

Desde el comienzo de la década de los años setenta se intensifica la relación con el campo socialista y el Consejo de Ayuda Mutua Económica (came), del que Cuba adquiere su membresía. Este período -décadas de pragmatismo-, termina entre 1988-1990. En esta etapa Cuba tenía una de las fuerzas armadas más importantes de la región. También acompañaba su actuación militar y apoyo por medio de las armas con asistencia humanitaria. El sistema económico y político cubano era gradualmente más moldeado al modelo soviético y el apoyo generoso de los países del came era indispensable. A pesar de esa fuerte dependencia, Cuba seguía manteniendo una política exterior no siempre compartida por el gobierno de la Unión Soviética. Participó por iniciativa propia en los conflictos coloniales y poscoloniales africanos, mientras que prestaba asistencia y apoyo logístico a los movimientos guerrilleros en la región durante el tiempo en que fueron gobernadas por dictaduras militares. En las décadas de los años setenta y ochenta Cuba logró romper la cuarentena diplomática en América Latina impuesta a partir de 1962 por los esfuerzos de los Estados Unidos. En este esfuerzo fue ayudada también por la independencia de los muchos países caribeños y africanos cuyos votos, junto con los países latinoamericanos, la dieron una sólida mayoría en la Asamblea de las Naciones Unidas.

En la segunda mitad de los años ochenta se desintegró primero el bloque socialista y luego la Unión Soviética. Después de la implosión de la Unión Soviética y el came la fuerza militar de Cuba se redujo de manera considerable. Cuba pasó por un Período Especial, cuyos efectos se sienten hasta la fecha, de una economía y sociedad espartana y ortodoxia política que se suavizó durante el gobierno de Raúl Castro (2006-2018). No obstante, Cuba mantenía y hasta fortalecía una asistencia de soft power, terminaba su asistencia y entrenamiento militar, pero mandaba misiones médicas hacia afuera, mediante la fundación de escuelas médicas en países seleccionadas, y disponiendo misiones de alfabetización y reconstrucción posdesastre. También usó sus buenos oficios durante las negociaciones de paz de Centroamérica y, durante veinte años, las de Colombia.

Después de la Guerra Fría continuó con la asistencia médica y educativa y mantenía una influencia más larga que había de esperar de un país con once millones de habitantes. Es en este período que el liderazgo cubano junto con el gobierno venezolano creó una alianza que llegó a ser conocido como el alba. La última fase se inició a partir de los años noventa, en que Cuba ampliaba sus campañas médicas y de alfabetización, habiendo encontrado un buen amigo económico y político en el presidente venezolano Hugo Chávez. El internacionalismo humanitario de Cuba después de la Guerra Fría le proporcionó la simpatía, la gratitud o por lo menos la apreciación de muchos, si no la mayoría de los gobiernos latinoamericanos y caribeños. Cuba tomó y apoyó iniciativas de países amigos para crear o asistir en nuevas redes multilaterales en la región.

Los primeros quince años del siglo xxi coincidieron con los gobiernos latinoamericanos del pink tide. Durante décadas de negociaciones en vano, en 2015 se reestablecieron las relaciones diplomáticas con los Estados Unidos.

2. Fervor revolucionario, los años sesenta

La Revolución cubana comenzó con la victoria de un movimiento guerrillero rural apoyado por movimientos insurreccionales en las ciudades y las regiones planas del país (1959). La tónica de revolucionario y guerrillero seguía predominando como contracorriente en las seis décadas consecutivas cuando el país oficialmente era socialista y estaba liderado por un partido de vanguardia marxista-leninista (véase Clayfield, 2019).

Durante los dos primeros años de la revolución Cuba había sido el objeto de un juego de poder entre las dos superpotencias del momento, Estados Unidos y la Unión Soviética. En 1960 y 1961 se llevaron a cabo asaltos americanos contra blancos civiles cubanos: sabotajes económicos, bombardeos, intentos de asesinato e incluso asesinatos. En abril de 1961, un grupo de 1400 mercenarios paramilitares, entrenados en Guatemala y Nicaragua, invadieron Cuba. Después de dos días de severos combates los invasores se rindieron con la pérdida de 114 muertos y 1200 capturados (Klepak, 2012, p. 33). Exactamente un día antes, Castro, en un discurso a un público de un millón de personas, declaró a Cuba un país socialista bajo un enorme aplauso.

Ya antes, la Unión Soviética había iniciado un programa de asistencia crediticia y comercial, y de asesoría técnica y militar. En mayo de 1962 Khrushchev se convirtió en el protector militar autoproclamado de Cuba mediante el despliegue de misiles nucleares en la isla. Cuando la administración Kennedy fue informada el presidente ordenó un bloqueo naval. Bajo la amenaza de una guerra nuclear, los soviéticos y los americanos llegaron a un pacto bilateral. El liderazgo cubano fue informado por la prensa internacional y se sintió humillado. La Unión Soviética apaciguó la situación suministrando créditos blandos y abundante asistencia militar. En 1972 Cuba se convirtió en miembro pleno del came, aunque nunca se convirtió en miembro del Pacto de Varsovia.

El bloqueo norteamericano se iba a hacer eterno durante un embargo económico de 50 años de duración. También fue acompañado por una cuarentena diplomática. La membresía de Cuba en la organización de los Estados Americanos (oea) fue suspendida en 1962, bajo una fuerte presión de los Estados Unidos. Todos los países latinoamericanos rompieron sus relaciones diplomáticas con Cuba, con la excepción de México. En la década de los sesenta, Cuba entrenó y apoyó movimientos guerrilleros en Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, el Salvador, Haití, Honduras, Guatemala, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela. El principal instrumento de coordinación fue el Departamento América, la estructura de enlace especializada con los movimientos guerrilleros cuyas organizaciones anteriores se incorporaron en las estructuras de inteligencia y fuerzas especiales.

3. Décadas de pragmatismo, los años setenta y ochenta

En la década de los setenta Cuba inició una nueva etapa con mayor pragmatismo con respecto a América Latina. El financiamiento soviético había hecho que Cuba dependiera en gran medida de las importaciones y subsidios continuos del came. El realineamiento con Moscú, acompañado por el realismo ideológico, era así inevitable. Llegó a Cuba un número sustancial de expertos soviéticos: de 1000 a principios de los años sesenta a 6.000 en 1975; el 50 % eran especialistas militares (Duncan, 1985, pp. 87-101). Pero cualquiera que fuese la influencia de la Unión Soviética, Cuba mantuvo un curso relativamente independiente con respecto a América Latina y el Caribe. Como los funcionarios de inteligencia soviéticos observaron también, Castro nunca fue un discípulo obedientede la política soviética (Pavlov, 1994, pp. 97 ff).

Cuba tenía un ejército formidable que a veces combinaba la guerra regular e irregular como los vietnamitas. Durante las tres décadas de cooperación fraterna entre la Unión Soviética y Cuba las Fuerzas Armadas Revolucionarias (far) recibió suministros, entrenamiento y equipo por valor de un billón de dólares. A finales de la década de 1970 y durante sus campañas en África, las far tenían entre 470.000 y 510.000 efectivos. Latell, oficial de la cia para Cuba en 1964 y el encargado de inteligencia nacional para América Latina en los años noventa observa:

Era la fuerza militar más grande de América Latina, mucho más grande que la de países de tamaño de Cuba en cualquier parte del mundo. Además, durante los años setenta y ochenta, hombre por hombre, podía haber sido la mejor y más experimentada fuerza de combate de cualquier nación pequeña, con la única excepción de Israel. (Latell, 2003, pp. 10-11)

Fue también el período de la teoría de la dependencia en las universidades y la teología de la liberación en las iglesias (Kruijt, 2008, pp. 44-47). Las generaciones estudiantiles y los católicos radicalizados fueron atraídas por los argumentos antiimperialistas de los teóricos de la dependencia. La mayoría de los movimientos guerrilleros reclutó considerablemente de los estudiantes universitarios y de los institutos de enseñanza secundaria. La teología de la liberación fue aún más influyente en grandes segmentos de la población latinoamericana. La influencia de la nueva teología en los grupos de centroizquierda y de extrema izquierda de los movimientos revolucionarios existentes y nuevos es concluyente, especialmente en Centroamérica.

En este contexto, Cuba reorientó su aprecio por los nuevos actores y organizaciones en América Latina y el Caribe. El Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (icap) identificó a otros actores y movimientos más allá de meros revolucionarios de los años sesenta. Era hora de prestar atención a los regímenes y movimientos nacionalista-izquierdistas:

Nos dimos cuenta de que al ser más abiertos y con un tono más delicado, penetramos en sectores a los que de otra manera nunca hubiéramos tenido acceso. Eso es lo que llamamos diplomacia popular, que va más allá de los sectores que tradicionalmente alcanzamos, los llamados sectores revolucionarios. (Luis Morejón, entrevista personal, 1 de marzo de 2012)

A pesar del ateísmo científico cubano, el icap y el Departamento América invitaron a los nuevos teólogos a la isla:

Durante un largo período mantuvimos buenas relaciones con muchos de los creyentes religiosos progresistas del continente. Un gran número llegó a Cuba y facilitó el comprender ideológico y político de los cubanos en esa cuestión tan importante. En materia de religión, muchos latinoamericanos y algunos europeos, como François Houtart, nos ayudaron. (Fernando Martínez Heredia, entrevista personal, 2 de marzo de 2012)

Así recuerda Martínez Heredia, eminente filósofo cubano. El famoso dominicano Frei Betto llegó a la Habana y entrevistó a Fidel Castro sobre religión y revolución. A comienzos de la década de los noventa, el icap coorganizó vuelos solidarios desde Brasil (con los teólogos Frei Betto y Leonardo Boff, que celebraron misa), acompañados por empresarios, políticos, estudiantes y artistas. El icap asistió también en misas celebradas por sacerdotes progresistas con grupos solidarios de Argentina y Colombia (Luis Morejón, entrevista personal, 1 de marzo de 2012),

En general, Cuba apoyó activamente los movimientos guerrilleros que se oponían a las dictaduras militares. El código de conducta del Departamento América prescribía neutralidad estricta en materia de argumentos ideológicos. Anteriormente, en la década de los sesenta Cuba había entrenado por separado a todos los movimientos guerrilleros individuales, incluso cuando eran competidores en el mismo país, como en Argentina, Centroamérica, Colombia, Perú y Venezuela. Pero ahora el Departamento explícitamente intentaba crear organizaciones político-militares unificadas: en Argentina sus diplomáticos intentaron mediar entre Montoneros y el guevarista-trotskista erp; en Chile pos-Allende haciendo todo lo posible para unificar el mir y el frente patriótico Manuel Rodríguez (fpmr); y en Colombia asistiendo a la Coordinadora guerrillera Simón Bolívar (cgsb, 1987-1990). La unificación de los tres segmentos sandinistas divergentes en Nicaragua se construyó en la embajada cubana en Panamá (1978-1979). La unidad gradual entre los cinco grupos guerrilleros de El Salvador se conformó en la embajada México (1980-1982). Después de largas discusiones, los cuatro movimientos antagónicos de la guerrilla guatemalteca se integraron en la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (urng, 1982), también en esa embajada.

4. El final de la cuarentena diplomática

El nuevo pragmatismo dio resultados. Varias de las nuevas alianzas políticas con movimientos izquierdistas y sus líderes fueron basadas en amistades con Fidel Castro: en el Caribe con los líderes de Jamaica, Granada, Guayana y Surinam. Castro también había sido amigo del presidente chileno Allende y fraternizó con el líder panameño general Torrijos, y con el equipo político del presidente peruano general Velasco. También seleccionó a diplomáticos cubanos que probablemente serían apreciados por estos líderes y se convertirían en amigos del presidente, incluso antes de establecer relaciones bilaterales formales, como en Panamá y Venezuela.

En la primera mitad de la década de los setenta Cuba logró establecer relaciones diplomáticas con Chile, Perú, Ecuador, Panamá, Argentina, Venezuela y Colombia. En el período posterior la mayoría de los países latinoamericanos había reestablecido relaciones. En algunos casos había una nueva suspensión temporal, pero en la década de los noventa todos los países de la región mantenían relaciones diplomáticos o consulares. Cuba es el país más grande del Caribe y entre los países caribeños existe una afinidad especial, a pesar de diferencias lingüísticas y culturales. Los nuevos estados angloparlantes Guyana, Jamaica, Barbados y, Trinidad y Tobago tomaron la decisión colectiva de establecer relaciones en 1972. En los años siguientes la mayoría de los estados-islas caribeñas siguieron y a finales de la década de los noventa todos los países del Caribe tenían relaciones con Cuba. Los territorios norteamericanos, ingleses, franceses y holandeses mantenían relaciones informales con el icap.

Cuando nuevas relaciones diplomáticas fueron establecidas Cuba contrajo apoyo directo a la izquierda armada. El país más significativo fue México, línea de vida diplomática de Cuba. Diplomáticos y funcionarios del departamento América tuvieron que explicar a los grupos insurgentes en los años setenta que Cuba no podía ser de ayuda. Cuando se reanudaron las relaciones diplomáticas con Colombia, el embajador cubano tuvo la delicada tarea de informar al presidente colombiano que Fabio Vásquez, líder del (guevarista) eln, vivía en la Habana y recibía tratamiento médico allí. Él tuvo que explicar, además, al liderazgo del eln que «Cuba, dadas las nuevas circunstancias, no podría continuar apoyando (a ellos); como en los años anteriores» (Fernando Ravelo Renedo, entrevista personal, 17 de octubre de 2011).

Después de la caída de Allende, los Demócrata Cristianos chilenos, el Partido Socialista y el Partido Comunista habían formado una alianza luego de muchas discusiones en Cuba. Mientras tanto, el Frente Patriótico Manuel Rodríguez (fpmr) fue creado en Cuba a propuesta de Fidel Castro con asistencia directa del Departamento América, como rama armada del Partido Comunista. Cuando el fpmr cortó sus lazos con la pc, Cuba hizo un juicio de Salomón y asistió tanto a la pc como al fpmr. Pero el Departamento América informó al fpmr sobre la promesa de Castro a los demócratacristianos de que, después de la eventual desaparición de Pinochet, la relación de Cuba con la izquierda chilena solo sería humanitaria. En efecto, en 1990 rompió todas las relaciones con el fpmr.

5. El Período Especial

Cuba fue golpeada fuertemente por la caída del bloque socialista y la transformación de la Unión Soviética en Rusia. Su apoyo amplio en términos económicos y militares disminuyó y terminó en 1991. Muchos observadores, enemigos, como la comunidad anticastrista en Miami y el gobierno norteamericano, pero también amigos, como los integrantes de las confederaciones laborales y femeninas comunistas mundiales, se sorprendieron de que Cuba sobreviviera a su desastrosa última década del siglo veinte. Conseguir nuevo armamento y repuestos eran tan difícil que la única solución fue canibalizar equipos antiguos. Las fuerzas armadas se redujeron oficialmente a 55.000 efectivos, el presupuesto se rebajó a la mitad (Klepak, 2000, pp. 3 ff.; 2012. pp. 61 ff.). Un proceso similar ocurrió con respecto a las estructuras militares y a las previsiones de la inteligencia dentro del Ministerio del Interior (minint). Las fuerzas especiales del minint, especialistas en entrenamiento de la guerrilla latinoamericana en las anteriores décadas fueron disueltas en 1994.

El gobierno cubano anunció un «Período Especial en tiempos de Paz», para sobrevivir apretando el cinturón mientras que el nivel de vida se redujo a proporciones severas. La economía y la sociedad de Cuba fueron transfiguradas en un sistema espartano de austeridad extrema y endurecimiento ideológico. También significó el fin del apoyo financiero y militar de los movimientos guerrilleros. Cuando el último comandante del movimiento guerrillero colombiano de M-19, Carlos Pizarro, visitó Cuba para pedir soporte financiero y equipo militar, el Departamento América tenía que decirle que ya no:

El M-19 nunca logró autofinanciarse. Durante esos años las fuentes de ayuda exterior se secaron y la adquisición de nuevas armas y equipo era complicada para ellos. En ese momento, el comandante Carlos Pizarro vino a Cuba para pedir ayuda. (Pero); el período de austeridad de Cuba, el «Período Especial», había empezado. Fidel le dijo que debía optar por una solución política negociada. En su opinión, en ese momento había bien pocas posibilidades de que una organización político-militar llegara al poder por medio de armas, como había sucedido en Cuba y Nicaragua. (Jorge Luis Joa, entrevista personal, 27 de octubre de 2011)

Y cuando Hugo Chávez, en sus primeros pasos políticos negociaba con diplomáticos cubanos sobre su primer viaje a Cuba en 1994, le dijeron que «Cuba ni siquiera podía comprarle una cajita de fósforos» (Carlos Antelo, entrevista personal, 24 y 27 de octubre de 2011). Chávez decidió comprar el billete por su cuenta.

6. Cuba y Estados Unidos

En la política exterior de Cuba en el hemisferio occidental puede distinguirse dos líneas. La primera fue llegar, durante negociaciones semioficiales y por intermediarios, a un acuerdo con los Estados Unidos. La segunda línea era de mantener y fortalecer instrumentos de enlace y de influencia en las agendas de los países latinoamericanos y caribeños. En la siguiente sección se analizarán los esfuerzos cubanos para mantener y profundizar los lazos con los países latinoamericanos y caribeños.

En 1948 Cuba fue uno de los países fundadores de la oea, pero su membresía fue suspendida en 1962. Durante el gobierno de Reagan, en 1982, Cuba fue puesta en la lista norteamericana de los patrocinadores del terrorismo. No hay otro país en el mundo que haya sido objeto de sanciones norteamericanas durante tantas décadas. El embargo también afectó a la gran diáspora cubano-americana que vivía en los Estados Unidos a través de rigurosas restricciones de viaje y la limitada posibilidad de enviar remesas de dólares a miembros de su familia.

A pesar de la hostilidad mutua, los Estados Unidos y Cuba han tenido una historia de negociaciones durante décadas sobre la normalización, oficialmente y a través de canales traseros. En 1977 se avanzó algunos pasos mediante la creación de la Sección de Intereses de los Estados Unidos (en la Embajada de Suiza) en la Habana, y su homólogo cubano en Washington. Funcionarios gubernamentales visitantes de ambos países continuaron debatiendo y negociando. En su análisis detallado del carácter de las relaciones de poder asimétricas, LeoGrande y Kornbluh (2014, p. 407) concluyen que, en general, «(...); los cubanos han estado demasiado ansiosos por negociar y demasiado crédulos confiando en las promesas estadounidenses».

Al final de la primera década de este siglo, ya durante la presidencia de Raúl Castro, se había iniciado un programa prudente de reformas económicas y políticas. Uno de los problemas más delicados fue la relación con el episcopado católico, helada durante 50 años. Un incidente desagradable llegó a ser el comienzo de una mejor relación. El grupo de manifestantes Damas en Blanco, cónyuges y parientes femeninos de prisioneros disidentes, solía manifestarse cada domingo por la mañana alrededor de las iglesias de la Habana; fueron intimidados por grupos de choque, persiguiendo a sus víctimas en la iglesia. El episcopado hasta ese momento muy cuidado pensó que bastaba y escribió una carta a Raúl Castro.

Como consecuencia, el presidente cubano y el cardenal iniciaron un diálogo sobre temas de interés mutuo entre el estado cubano y la iglesia católica en Cuba. Esta relación mejoró también la relación entre Cuba y el Vaticano. Cuando el cardenal argentino Jorge Bergoglio se convirtió en el Papa Francisco, en 2013, el Vaticano funcionó como intermediario entre Cuba y los Estados Unidos. Facilitó el camino para restablecer los lazos diplomáticos y la normalización de las relaciones entre los dos países. Sin embargo, el anuncio en la Habana y Washington que ambos gobiernos restablecerían los lazos diplomáticos completos fue una sorpresa para la mayoría de los observadores de la relación americano-cubano. La Guerra Fría terminó en Cuba en 2015.

7. Diplomacia de soft power, alba, celats y otros focos de encuentro

Los esfuerzos cubanos para estrechar lazos con la región y en África, Asia y Europa fueron instrumentalizados en parte por el uso de soft power: apoyo humanitario, misiones médicas, de alfabetización, por ejemplo. La otra parte fue la creación de organismos multilaterales alternativas a las de la oea o centralizando contactos con organizaciones sudamericanas y caribeñas con exclusión de los Estados Unidos. La Creación del alba era probablemente el mecanismo más importante.

La diplomacia cubana siempre estuvo interesada en (re)establecer y mantener buenas relaciones con todos los estados miembros de las Naciones Unidas. Participó y participa en casi todas las organizaciones y agencias del sistema. Durante décadas fue uno de los líderes del movimiento de los países no alineados (no-al), junto con países como India, Indonesia, y Egipto. La Habana fue dos veces la ciudad patrocinadora de dos conferencias mundiales. Y a pesar de la extrema austeridad del Período Especial, nunca redujo sus instrumentos de relaciones internacionales. Al contrario, expandió su sistema de cooperación internacional. Especialmente nutrió su relación con América Latina y con los estados caribeños, como un importante donante de desarrollo internacional. Además, durante la presidencia de Raúl Castro no se modificó esa visión estratégica.

A finales del siglo xx Cuba ganó un amigo formidable en Hugo Chávez, quien, una vez presidente venezolano, fortaleció considerablemente la economía cubana y contribuyó, mayoritariamente como (co)financiador las aspiraciones internacionalistas. Chávez y Fidel Castro habían desarrollado una amistad y política que se transformaba en una duradera relación de compañeros de lucha a lo largo de los años. En sus primeros años como presidente, Chávez fue fuertemente influido por el icónico Fidel Castro. Pero de alumno se graduó a socio y financista de nuevas iniciativas conjuntas.

Durante los quince años de la presidencia de Chávez (1999-2013), su trayectoria política y su legislación demostraron una radicalización más profunda (Gott, 2005; Bruce, 2008; Ellner, 2008; Serbin, 2010; Bitar Deeb y Isidoro Losada, 2015). Sus primeros años fueron de gobierno moderado de centro izquierda, basados en una coalición de partidos y movimientos de izquierda. Al mismo tiempo, comenzó un programa ampliado de bienestar social y dejó que el ejército construyera y reparara carreteras y hospitales, y distribuyera alimentos. Chávez convocó una Asamblea Constituyente; la nueva Constitución amplió considerablemente las prerrogativas presidenciales. Sobrevivió a un golpe y una huelga general (en 2002, ambas fallidas), organizadas por alianzas heterogéneas de líderes militares y políticos opuestos. Fidel le proporcionó guardaespaldas cubanos. En años posteriores, las instituciones de seguridad e inteligencia cubanas y venezolanas llegarían a un acuerdo de cooperación mutua que, entre otras cosas, permitiera operaciones en el territorio del otro.

7.1 El alba

En 1999, cuando hubo una inundación desastrosa en las regiones costeras venezolanos Castro mandó 1500 efectivos como medida de emergencia. En 2000, Chávez y Castro cimentaron su relación con un acuerdo mutuamente beneficioso: médicos cubanos, formadores de alfabetización y expertos en educación fueron a Venezuela y Cuba. Recibieron una generosa cantidad de barriles de petróleo (90.000 barriles al día durante la primera década del siglo xxi). En 2003 había más de 10.000 médicos y paramédicos cubanos que trabajaban en Venezuela. En 2013, el año de la muerte de Chávez, 50.000 profesores, alfabetizadores, profesores universitarios, médicos y paramédicos, dentistas y otros expertos trabajaron en Venezuela (Díaz Polanco, 2008, p. 17, pp. 51-53; Erisman, 2011).

En 2004, Chávez y Castro habían formalizado la relación de amistad en un acuerdo que se conoce como el alba, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, que luego abarcaría a otros gobiernos socialistas e izquierdistas afines en América Latina y el Caribe. Los líderes cubanos y venezolanos incluso pensaron seriamente en avanzar hacia una especie de nueva unificación política. Carlos Lage, secretario ejecutivo del consejo de ministros y vicepresidente del Consejo de Estado, declaró en octubre de 2005 en Venezuela que «solo había un país con dos presidentes» (citado en Pérez Marcano y Sánchez García, 2007, p. 176). En octubre de 2007, Chávez lanzó la idea de una confederación cubana-venezolana:

Deberíamos mirar más allá. En un futuro próximo nosotros, Cuba y Venezuela, podríamos establecer perfectamente una confederación de repúblicas: una confederación, dos repúblicas en uno, dos países en uno. (citado en Martínez Heredia, 2011, p. 79).

Pero nunca se implementó. Venezuela y Cuba tenían dos economías decididamente diferentes, una estructura política diferente, y la sociedad venezolana ya estaba fuertemente polarizada. Venezuela y Cuba optaron por la ampliación del alba. En 2006 se unió Bolivia, al alba, después de la victoria electoral de Evo Morales. Cuando Daniel Ortega asumió de nuevo la presidencia de Nicaragua en 2007, este país también solicitó la membresía. Dominica entró en 2008, seguido en 2009 por Ecuador, San Vicente y las Granadinas, Antigua y Barbuda. En 2012 dos nuevos miembros, Surinam y Santa Lucía fueron admitidos. Después de la afiliación de Honduras en 2008 hubo un golpe militar que derrocó al presidente Zelaya y retiró su membresía (2009).

Cuba proporcionó asistencia médica y de alfabetización y Venezuela entregó petróleo bajo acuerdos financieros concesionales para el uso discrecional de los presidentes bolivianos, nicaragüenses y caribeños de los Estados miembro. La política de petróleo subsidiada a los gobiernos amistosos de los países y ciudades pobres llegó a ser conocida como la diplomacia petrolera de Venezuela (Raby, 2011; Trinkunas, 2012). Los primeros quince años del siglo coincidieron con los gobiernos de pink tide: en Argentina durante las presidencias de los dos Kirchner, en Brasil cuando Lula y Dilma eran presidentes, en Centroamérica (por lo menos en El Salvador, Guatemala y Nicaragua), en Perú, Paraguay y Uruguay, no contando los presidentes de los países del alba. Ayudó también el hecho de que al menos tres dirigentes sindicales había regularmente asistido a cursos de formación y seminarios en Cuba. Posteriormente estos mismos dirigentes se convirtieron en presidentes de sus países: Lula (Brasil), Morales (Bolivia) y Maduro (Venezuela). Los presidentes de El Salvador (Sánchez Cerén), Nicaragua (Ortega) y Uruguay (Mujica) habían sido guerrilleros, como también el vicepresidente de Bolivia (García Linera).

7.2 Celac y otras redes

Cuba y Venezuela buscaron fortalecer a nuevas organizaciones caribeñas y latinoamericanas sin la participación de los Estados Unidos, considerado como demasiado dominante. La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) fue creada en Caracas en 2011, con 33 países miembro. Los temas centrales de la Celac comprenden una gran variedad, desde seguridad alimentaria hasta la lucha contra la droga. En ambos casos donde se excluyó la presencia de Canadá y los Estados Unidos, Cuba fue país fundador. Cuba ha sido siempre un país importante dentro de la Asociación de Estados del Caribe.

Existe un debate continuo entre gobiernos y movimientos amistosos dentro del Foro de São Paulo en el que participa Cuba. La reunión más reciente (xxiv) se celebró en la Habana, en julio de 2018. El foro fue fundado en 1990 en Brasil, por Lula y Castro, e incorpora un centenar de organizaciones. Luego se destaca el Foro Social Mundial, una iniciativa brasileña fundada en 2001. En 2003 Castro y Chávez fundaron la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad, presidida por el sociólogo mexicano Pablo González Casanova. En Cuba, todas estas iniciativas son monitoreadas por el viceministro de cultura.

7.3 Misiones médicas y de alfabetización

El internacionalismo cubano que hasta mediados de los ochenta había sido expresado predominantemente por el apoyo a los movimientos guerrilleros en América Latina y el Caribe y las operaciones militares a gran escala en África, se había convertido ahora en la provisión para asistencia humanitaria mediante brigadas médicas y de alfabetización (Feinsilver, 1993; Kirk, 2015, 2018; Kirk y Erisman, 2009). Según las estadísticas del minrex, entre 1959 y 2011, alrededor de 156.000 civiles cubanos habían trabajado como internacionalistas en todo el mundo: 81.000 en África, 47.000 en las Américas y 10.000 en el Medio Oriente. En el mismo período, alrededor de 40.000 profesionales académicos, de los cuales 30.000 vinieron de África, se graduaron en Cuba.

La primera misión médica cubana fue mandada a Argelia, en 1963. En 1978, alrededor de 2000 trabajadores de salud cubanos trabajaron en el extranjero; en 1999 había alrededor de 3000. Ese número entonces aumentó a 3800 en 2001, 15.000 en 2003, 25.000 en 2005 y 30.000 en 2007 (Kirk y Erisman, 2009, p. 8, p. 12). Durante la administración de Raúl Castro (2006-2018) este número creció. En julio de 2016, 55.000 profesionales de la salud -25.000 eran médicos y especialistas- estuvieron trabajando en 67 países (Kirk, 2018, p. 59). Ellos contribuye a la reputación de Cuba como un donante internacional generoso e importante en todos los países sureños (Huish, 2014, pp. 188 ff.).

En octubre de 1998, Fidel Castro lanzó la idea de una escuela médica especial para estudiantes latinoamericanos, la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas (elam). La elam abrió sus puertas en septiembre de 1999 con estudiantes de dieciocho países de América Latina y el Caribe. Pero a mediados de la década de 2000 comenzó a atraer estudiantes de otros continentes y, entre 2010 y 2012, el número anual de graduados de la elam creció a alrededor de 3000. En 2012, estudiantes de 98 países (con 31 lenguas maternas) fueron matriculados en la elam. El sistema de la elam fue exportado a otros países cuando Chávez cofinanció y expandió la iniciativa cubana. Escuelas médicas parecidas se establecieron en Bolivia, Nicaragua y Venezuela, y se creó una escuela de grado en Guyana y Nicaragua.

Cuba mantiene una larga tradición de apoyo médico en América Latina y en el Caribe, especialmente después de desastres naturales (Kirk, 2018, pp. 63-66). En 2016, los países más beneficiados en América Latina fueron Venezuela (con 28.351 personas), Brasil (10.994), Bolivia (721), Ecuador (567), Guatemala (415) y Guyana (181). Mantiene también su presencia médica en África, sobre todo en Suráfrica (9344), Angola (1712), Mozambique (303), Guinea (221), Namibia (125) y Gambia (113). Durante el brote de ébola en África occidental, 258 especialistas médicos fueron enviados de inmediato a Sierra Leona, Liberia y Guinea: médicos y enfermeros de cuidados intensivos, cirujanos, anestesiólogos, epidemiólogos y pediatras (Anderson, 2014).

7.4 Campañas de alfabetización

En Cuba se organizó una campaña masiva de alfabetización en 1960; en 1961 la isla había sido oficialmente declarada libre de analfabetismo. Basándose en estas experiencias, misiones de alfabetización fueron efectuadas en Angola y Nicaragua, y luego en otras partes del Caribe y África. En los años 2000 esas campañas fueron estandardizadas en un diseño audiovisual llamado «Yo, sí puedo».

A comienzos de la década del 2000 se implementó el «Yo, sí puedo» en Venezuela. Medio millón de estudiantes desempleados fueron incorporados al programa como maestros y alrededor de 500 expertos cubanos ayudaron en el diseño específico; en el 2006 ese país también fue declarado libre de analfabetismo. En 2006, en el marco del apoyo cubano y venezolano a Bolivia, el programa se adaptó en este país multinacional y multilingüe. De la población indígena, alrededor de 40.000 ciudadanos monolingües en Quechua o Aymara se beneficiaron del programa. El «Yo, sí puedo» fue readaptado para una segunda campaña durante el período de asistencia a Haití, después del terremoto de 2010. Mientras tanto, se habían implementado versiones adaptadas en treinta países (Abendroth, 2009).

7.5 Negociaciones de paz

Ya a finales de los ochenta, la diplomacia cubana se involucró en negociaciones de paz en la región. Cuba desempeñó un papel protagónico en el proceso de paz en Colombia y en Guatemala. Y se ganó, especialmente en el caso de Colombia, una buena reputación como facilitador exitoso.

Luego de los años de contrainsurgencia brutal (1978-1983), durante los gobiernos militares de Lucas García y Ríos Montt, era claro que la guerrilla había perdido la guerra (Balconi y Kruijt, 2004; Kruijt, 2008, pp. 144-153). Se había retirado a las remotas regiones indígenas y los líderes se autoexiliaron a Ciudad de México, desde donde dirigían la guerra por fax y teléfono. Formalmente negociaron la paz entre 1991 y 1996. Pero el verdadero avance se produjo cuando dos negociadores clave, Rodrigo Asturias (urng) y Julio Balconi (general y en 1996 ministro de la defensa) alcanzaron un acuerdo sobre consultas informales al lado de las sesiones oficiales. Los buenos oficios de Noruega y Cuba tenían resultados. En marzo de 1996 representantes del ejército y de la guerrilla en Cuba organizaron una sesión de tres días de reconciliación. Fidel y Raúl Castro fueron muy complacientes y después de la sesión de La Habana, la guerrilla anunció un cese al fuego unilateral. Los coroneles del ejército y los segundos comandantes de la urng elaboraron un cronograma para el desarme antes de la paz oficial, que fue firmada en diciembre de 1996.

Con siete décadas de guerra civil, múltiples atrocidades, múltiples movimientos guerrilleros y múltiples actores paramilitares, el proceso de paz de Colombia tuvo una historia de pactos, ceses de fuego, amnistías, desmovilización y reintegración en la sociedad. Durante uno de los procesos de paz más importantes, que duró de 1989 a 1991, Cuba actuó como facilitadora de la paz, a petición del gobierno colombiano y de los movimientos guerrilleros. A partir de entonces, solo los dos movimientos guerrilleros más antiguos, las farc y el eln, continuaron sus operaciones de insurgencia. Desde entonces hasta el presente todos los presidentes colombianos consecutivos solicitaron los buenos oficios de Cuba para reiniciar diálogos informales, reabrir conversaciones de paz oficiosas, proporcionar facilidades en Cuba, pidiendo diplomáticos experimentados como facilitadores.

farc y el eln mandaron periódicamente misiones y asesores a la isla. En 2012 el gobierno de Santos y las farc reabrieron negociaciones de paz en La Habana, de nuevo facilitados por Noruega y Cuba. A finales de 2015 se alcanzaron varios acuerdos parciales. En junio de 2016 las farc y el gobierno colombiano firmaron el acuerdo crucial sobre el cese del fuego y el desarme, el último paso hacia el acuerdo final de paz en el mismo año. El eln continuó luchando, aunque se alcanzaron períodos de cese al fuego. En enero de 2002 las delegaciones del eln, el gobierno colombiano y el comité de facilitadores se reunieron en la Habana, pero un par de meses después el gobierno colombiano suspendió unilateralmente el diálogo. Entre 2004 y 2009 varias misiones del gobierno y del eln volvieron a dialogar en La Habana. Después del acuerdo de paz con las farc en 2016, se iniciaron las negociaciones de paz en Ecuador, luego se trasladaron a La Habana donde se negoció hasta agosto de 2018. En septiembre de ese año el nuevo gobierno de Duque disolvió el equipo de negociación colombiano.

8. Consideraciones finales

Diplomáticamente aislada durante décadas Cuba navegaba con habilidad para reestablecer sus relaciones con América Latina en los años setenta y ochenta. Un gran logro -extraoficialmente se sabe que Cuba estaba gran parte del tiempo tratando de llegar a un acuerdo con los Estados Unidos- fue cuando en 2015 se normalizaron las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos. En algún sentido se normalizó también Cuba. Dejó su musculatura militar con la implosión de la Unión Soviética. Volvió a ser miembro de la oea, bajó gradualmente el tono de confrontación explicita frente a los Estados Unidos que había caracterizado los años de gobierno de Fidel Castro y de Hugo Chávez, y hasta efectuó una serie de reformas económicas prudentes. Su ingreso de divisas depende de la exportación de níquel, de sus misiones médicas en el exterior y de los servicios médicos para visitantes extranjeros, del turismo y de las remesas de su diáspora. Su soft power (misiones médicas y de alfabetización) dieron prestigio internacional. Cuba especialmente procuró mantener lazos de amistad y de influencia en el Caribe, región de relativamente pequeños estados-islas, pero con muchos votos. Con la mayoría de los países africanos y asiáticos sigue manteniendo buenas relaciones y proporcionando asistencia médica y de alfabetización. En los últimos años, en las votaciones contra el embargo americano en la Asamblea General de las Naciones Unidas llegó a tener solamente dos votos negativos: el de los Estados Unidos y el de Israel.

Dejó en los últimos cinco años de ser un país influyente en la región latinoamericana. Se transformó el panorama político en la región de manera sustantiva a partir de 2013. Se terminó el pink tide. Los gobiernos de izquierda y de centroizquierda desaparecieron en Argentina, Brasil, Chile, Perú y Paraguay, para ser sustituidos por gobiernos de derecha o ultraderecha. El modelo económico dominante en América Latina es del neoliberalismo. El gobierno venezolano tenía que terminar sus subsidios que en los años de Hugo Chávez habían sido considerables. Paralelamente se disminuyó el peso de aquellas organizaciones en las que Cuba tenía una voz bien escuchada: la estatura del cds y de la Celac declinó junto con su influencia. El gobierno de Venezuela bajo Maduro y de Nicaragua bajo la pareja Ortega-Murillo llegaron a ser parias internacionales.

Hasta el propio alba parece estar en crisis: Ecuador, tras retirarse como país garante de los acuerdos de paz en Colombia, anunció que difiere considerablemente de la postura del alba con respecto a la crisis de Venezuela. La crisis profunda económica y política en Venezuela, el endurecimiento del régimen, la emigración masiva afecta a toda la región. El gobierno de Nicaragua está confrontando una crisis de credibilidad y utiliza formaciones paramilitares para combatir a sus adversarios internos.

Durante décadas la imagen de país progresista y no imperialista permitía a Cuba tener una proyección internacional más grande de la que le correspondía en relación del tamaño de su población, su territorio y su economía. Continuó en la región durante el período del pink tide. Sin embargo, en este momento Cuba tiene un nuevo presidente, un nuevo gobierno, una nueva asamblea, una nueva constitución. Y tiene que operar en un nuevo contexto latinoamericano y caribeño.

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Nota: El autor es el único responsable del artículo

1 En esta contribución el autor se apoya en Kruijt (2017, 2018). Cuando cita entrevistas, usa la publicación de Suárez y Kruijt (2015), a menos que se indique lo contrario. Las entrevistas son a veces traducidas del inglés.

2Las fuerzas armadas y milicias cubanas sufrieron 156 muertos y 194 heridos (Klepak, 2012, p. 33).

3Véanse Castro en Ramonet (2008, p. 312) y Blight y Lang (2018), para conocer un reciente análisis sobre el impacto de la crisis.

4En 2014 Putin condonó el 90 % de la deuda externa con la Unión Soviética.

5Para un análisis detallado de las relaciones norteamericanas-cubanas y las consecuencias del embargo, véanse Bernell (2011) y Dávalos Fernández (2012).

6Bolivia, Chile y Uruguay rompieron sus relaciones diplomáticas en 1964 después de una amonestación explícita norteamericana. Canadá (hasta 1990 era solo un observador de la OEA) nunca rompió sus relaciones diplomáticas con Cuba.

7Para un análisis de la influencia de Cuba en los movimientos de guerrilla en este período, véase Gott (1971), Lamberg (1972), Wickham-Crowley (1992), Martín Álvarez y Rey Tristán (2016), Brown (2017) y Kruijt (2017).

8Formalmente, el Departamento América fue creado en 1975, pero tenía varios predecesores institucionales que siempre fueron liderados por Manuel Piñeiro (hasta 1992). Las instituciones evolucionaron de G2 (1959) en Viceministerio Técnico (vtm), en Dirección General de Inteligencia (dgi), en Dirección General de Liberación Nacional (dgln) del Ministerio del Interior (minint) y, finalmente, en Departamento América del Comité Central (1975). Eventualmente fue incorporado en el Departamento de Relaciones Internacionales del mismo Comité Central.

9Véanse también Klepak (2005, pp. 44-47).

10Morejón era el vicedirector del icap.

11Y por un período más breve también con los generales progresistas Obando y Torres, y el general ecuatoriano Rodríguez Lara.

12Otto Marrero, durante 44 años fue jefe de la Sección del Caribe del Departamento de Relaciones Internacionales del Comité Central (conversación del autor 5 de diciembre de 2012 en La Habana). Véase también Hernández (2011).

13Ravelo era el embajador recientemente nombrado.

14Entrevista con Luis Rojas Núñez (La Habana, 20 de enero de 2012). Rojas era también el representante del fpmr en Cuba y posteriormente su líder. Véase también Rojas Núñez (2011).

15Las siguientes secciones se apoyan en Kruijt (2017, pp. 172-199).

16Entrevistas con Jorge Bernal (La Habana, 31 de julio de 2012) y con Dora Carcaño (La Habana, 6 de febrero de 2012). Bernal era el líder de la Central de Trabajadores de Cuba y representante cubano ante la rama latinoamericana del movimiento laboral comunista mundial. Carcaño era la líder de la Federación de Mujeres Cubanas y representante cubana de la rama latinoamericana del movimiento femenino comunista mundial.

17Joa fue en aquel tiempo el encargado para Colombia.

18Antelo fue en aquel tiempo el oficial del Departamento América, se desempeñaba como ministro consejero en la embajada cubana en Venezuela.

19Un análisis detallado de los esfuerzos de normalización es presentado en Prevost y Campos (2011), LeoGrande y Kornbluh (2014), y Ramírez Cañedo y Morales Domínguez (2014).

20Entrevista del autor con Emilio Aranguren Echeverría (4 de agosto de 2010), obispo de Holguín, en este momento el encargado de la Comisión Episcopal de Derechos Humanos.

23Lage había sido negociador cubano para la creación del alba.

24En el caso de Bolivia y Nicaragua se proporcionaron los recursos financieros y de hidrocarburos con un mínimo de papeleo y al menos un miembro del gabinete boliviano perdió su posición ministerial después de negarse a firmar «documentos que autorizan desembolsos sin el debido control».

25Véanse también Preciado y Uc (2011) y Serbin (2018).

26Antigua y Barbuda, Argentina, Bahamas, Barbados, Belice, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, Dominica, Ecuador, El Salvador, Granada, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, Surinam, Trinidad y Tobago, Uruguay y Venezuela.

27Datos publicados por Noemí Benítez (Sociedad Cultural José Martí) durante el Simposio Internacional «La Revolución Cubana. Génesis y Desarrollo Histórico», organizado por el Instituto de Historia de Cuba, 13-15 de octubre de 2015, La Habana (grabación).

28Entrevista con Maritza González Bravo, vicerrectora académica de la ELAM (La Habana, 9 de noviembre de 2012).

29Entrevista con Javier Labrada (La Habana, 8 de noviembre de 2012). Labrada era uno de los arquitectos del programa que trabajó en Venezuela, Bolivia y Haití.

30Entrevista con Javier Labrada , La Habana, 8 de noviembre de 2012.

31Entrevista con Ramiro Abreu (La Habana, 25 de octubre de 2011); durante 30 años fue el representante cubano durante las guerras centroamericanas. Véanse también sus memorias en Abreu, 2013.

32Véanse Pizarro (2017) sobre la evolución de las décadas de negociaciones de paz y Villamizar (2017) sobre la evolución de los movimientos de guerrilla en Colombia.

33 Fidel Castro (2009) incluso permitió una publicación de libros sobre su participación en Cuba; los capítulos del libro entero eran extractos de informes diplomáticos, documentos internos del Departamento América, y conversaciones grabadas entre Castro y los líderes de la guerrilla.

Recebido: 19 de Outubro de 2018; Aceito: 07 de Fevereiro de 2019

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