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Revista Uruguaya de Ciencia Política

On-line version ISSN 1688-499X

Rev. Urug. Cienc. Polít. vol.15 no.1 Montevideo Dec. 2006

 

Al centro y adentro. La renovación de la izquierda y el triunfo del Frente Amplio en Uruguay.

JAIME YAFFÉ

Editorial Linardi y Risso. Montevideo, 2005. 209 páginas.

 

Por Daniel Chasquetti *

 

Revista Uruguaya de Ciencia Política N°15. 2006. pp. 203-205. ISSN 0797 9789

 

En los últimos tiempos, en Uruguay se han escrito muchos libros sobre la izquierda que analizan su desempeño, su liderazgo y la historia de sus partidos y fracciones. Al centro y adentro de Jaime Yaffé viene a engrosar esa lista pero no es un libro más. Si bien, como su autor lo señala, este es un texto dirigido a “explicar el triunfo del Frente Amplio”, es ante todo un libro de ciencia política concentrado en el estudio de un caso (el partido Frente Amplio) y de un problema (su proceso de transformación o adaptación). En tal sentido, Al centro y adentro se entronca con un área de estudios disciplinarios creciente dedicada a estudiar fenómenos vinculados con los partidos y con el cambio en los sistemas de partidos de nuestro continente.

Yaffé analiza el crecimiento y triunfo del Frente Amplio (FA) a partir de un enfoque político donde “los factores económicos, sociales y culturales son tomados como un marco de acción dentro del que se desarrolla la competencia política". El argumento central sostiene que el FA cambió profundamente desde su lejano nacimiento en 1971, y que dicha mutación fue crucial para alcanzar el triunfo en octubre de 2004. Para demostrar esta idea, el autor postula un enfoque donde los partidos son concebidos como actores racionales no unificados (o sea con vida interna donde se despliegan fracciones y liderazgos) que consideran oportunidades y evalúan costos y beneficios al momento de la decisión.

El libro propone seis hipótesis que explican la transformación, crecimiento y posterior triunfo de la izquierda en Uruguay. Todas convergen en el proceso de moderación de la izquierda, que supone, obviamente, un complicado movimiento de este partido hacia el centro del espectro político, donde se imbrican programas, vínculos con la sociedad, surgimiento de liderazgos, etc.

La primera hipótesis sostiene que el entorno económico-social y la configuración del sistema político abrieron una ventana de oportunidades para el crecimiento de la izquierda. La segunda señala que el FA adoptó una estrategia óptima –basada en su proceso de transformación- que le permitió aprovechar dicha ventana de oportunidades. La tercera afirma que el grado de institucionalización de la estructura y el desarrollo de una poderosa identidad partidaria fortaleció su disciplina pero retardó el proceso de transformación. La cuarta hipótesis sostiene, contra lo que muchos creen, que la histórica asociación entre izquierda y movimiento sindical facilitó más que frenó el proceso de renovación partidaria. La quinta hipótesis indica que, contrariamente a lo sostenido por otros estudios, el aumento de la fraccionalización interna de este partido mejoró su capacidad competitiva al lograr ampliar la oferta y cubrir sin fisuras el espectro ideológico que va desde el centro hasta la izquierda clásica. La última hipótesis, afirma que la competencia entre dichas fracciones fue un factor clave para impulsar el proceso de adaptación y moderación.

El primer capítulo está destinado a la presentación del marco teórico de la investigación. Aquí adquiere especial interés la literatura centrada en la adaptación y el cambio de los partidos. Sin duda, este capítulo es uno de los grandes aciertos del libro, pues Yaffé introduce algunos conceptos sustantivos para el análisis del problema, como el “dilema electoral de la socialdemocracia” de Przeworski y Spague (el supuesto trade-off entre una convocatoria policlasista para ganar elecciones y la pérdida de las bases electorales tradicionales de estos partidos), la relativización que hiciera Kitschel del mismo (hay otras variables que influyen como la competencia, la fragmentación política, la existencia o no de partidos radicales por izquierda, etc.), y la propuesta de Steve Levitsky acerca de la vinculación entre los procesos de adaptación partidaria y la combinación entre enraizamiento de los partidos en la sociedad y grado de institucionalización de sus organizaciones.

El segundo capítulo está destinado a confirmar la primera hipótesis. Con un análisis prolijo Yaffé describe el sistema político del Uruguay post-dictadura, el crecimiento de la fragmentación partidaria (de bipartidista a multipartidista moderado), la agenda reformista impulsada por los partidos tradicionales (de tono neo-liberal), y  la modalidad de gestión de dicha agenda por parte de los partidos tradicionales (gobiernos de coalición). En ese escenario, el FA descubre una ventana de oportunidades que sabe aprovechar, al apropiarse del espacio opositor y desarrollar desde allí una estrategia óptima para el crecimiento y ulterior triunfo.

El tercer capítulo analiza la evolución programática e ideológica del FA. Una parte de este estudio fue incluido en el libro La era progresista  que el propio autor suscribiera con Adolfo Garcé. La metodología es tan sencilla como contundente. El contraste del programa de 1971 con el presentado en la elección de octubre de 2004 muestra cuánto se ha renovado la izquierda en esta materia. En el plano ideológico Yaffé destaca el abandono de muchos de los preceptos de la izquierda del 71 (desarrollismo, antiimperialismo y antioligarquismo) y la adquisición en los años noventa de una visión progresista que propone realizar reformas graduales, construir un capitalismo en serio, y coloca al socialismo en el terreno de la utopía o la simple referencia ética.

Los capítulos cuatro y cinco son tal vez los puntos más innovadores del libro porque ingresan en problemas teóricos no resueltos hasta ahora por la mayoría de los estudios acerca del sistema político uruguayo. ¿Cómo fue posible que la renovación de la izquierda avanzara sin romper o fracturar su estructura altamente institucionalizada?, ¿cómo la izquierda logró moderarse e ir hacia el centro del espectro político sin perder, como sostienen Przeworski y Spague, el apoyo de los trabajadores? En tal sentido, Yaffé sostiene que la densa y compleja estructura creada por el FA en el período post-dictatorial enlentenció el proceso de transformación y adaptación, sobre todo en los diez primeros años. Sin embargo, el relevo en el liderazgo, con la entrada de Vázquez y la salida de Seregni, y la construcción de alianzas con nuevos sectores, atenuó los frenos que podía imponer la estructura. Al mismo tiempo, el proceso concomitante de tradicionalización del partido redujo los costos que podría suponer la moderación de centro, al asegurar la lealtad de sus miembros y la identificación de los electores con este partido.

Respecto a la segunda interrogante, Yaffé demuestra que el modelo de relación entre el sistema de partidos y los sindicatos en Uruguay, no sólo no frenó el proceso de renovación sino que lo favoreció. Al existir un débil vínculo entre la izquierda partidaria y los sindicatos, el proceso de adaptación no pudo ser bloqueado o vetado por los dirigentes sindicales. La interconexión directriz entre sindicatos y FA legitimó, al mismo tiempo, la comparecencia electoral y las iniciativas políticas conjuntas. La crisis del Partido Comunista en los noventa –partido con fuerte enclave sindical-, la aparición de fracciones moderadas en la interna (Asamblea Uruguay y Vertiente Artiguista) y el desarrollo de una correcta política de alianzas (con Nin Novoa, el PDC, y más tarde con el Nuevo Espacio) consolidaron esa tendencia.

El sexto capítulo está dedicado a demostrar como la competencia intrapartidaria favoreció la adaptación y reformulación estratégica del FA. En tal sentido, Yaffé dedica gran atención a los alineamientos entre los principales sectores con los principales liderazgos del período –Vázquez y Seregni, y más tarde, Vázquez y Astori-, demostrando que esa dinámica favoreció el proceso de adaptación. El último capítulo presenta una recapituación de los hallazgos y conclusiones que brinda un perfecto panorama de la explicación sostenida por Yaffé.

Como consideración final, podría señalar la ausencia de un aspecto –o variable- que a mi juicio también contribuyó a favorecer el proceso de adaptación de la izquierda. Me refiero al ejercicio del gobierno de la Intendencia Municipal de Montevideo durante quince años consecutivos. Esa responsabilidad institucional le permitió al FA confrontar iniciativas, posiciones políticas, y gestos con los gobiernos de los partidos tradicionales. El contrapunto impulsado por los sucesivos gobiernos de Vázquez y Arana se centró en áreas tan diversas como las políticas sociales culturales, ambientales o sanitarias. Asimismo, la práctica de gobierno municipal representó una oportunidad para que el FA se probara ante los ojos de la ciudadanía el traje de gobernante responsable. Las recurrentes críticas de los partidos tradicionales en el gobierno, respecto a la oposición cerrada que ejercía el FA, fueron atenuadas en parte por la legitimidad que otorgaba el gobierno de la capital del país. Las sucesivas reelecciones, con continuos aumentos de votación en la ciudad confirmaron hasta que punto este accionar era tenido en cuenta por los ciudadanos montevideanos. A su vez, la experiencia de gobierno de la capital brindó a la izquierda un excelente banco de pruebas para realizar aprendizajes y adoptar algunas ideas novedosas, ideas que difícilmente hubieran sido aceptadas por los caminos orgánicos normales como los congresos, las reuniones de plenarios, o las comisiones de programa. En suma, es posible sostener que la izquierda también moderó su programa y avanzó hacia el centro, gracias al ejercicio de gobierno al frente de la Intendencia de Montevideo durante tres lustros.

Este detalle no eclipsa, sin embargo, mi opinión inicial. Estamos ante un excelente libro de ciencia política, ideal para comprender el complejo proceso de cambios sufrido por la izquierda uruguaya. Un libro que servirá en el futuro a quienes desarrollen estudios comparados sobre procesos partidarios de similar talante, tan comunes hoy en día en América Latina. Finalmente, vale resaltar la excelente calidad de la edición del libro a cargo de la editorial Linardi y Risso, con un tipo y tamaño de letra estimulante para la lectura, y una presentación adecuada y nítida de cuadros, gráficos y notas al pie.


* Magister en Ciencia Política por la UDELAR. Profesor e Investigador del Instituto de Ciencia Política, de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República.



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