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Archivos de Medicina Interna

Print version ISSN 0250-3816On-line version ISSN 1688-423X

Arch. Med Int vol.37 no. 1 Montevideo Mar. 2015

 

Medicina y Sociedad

 

 

Humanidades Médicas en la Facultad de Medicina - UdelaR

 

Medical Humanities at the School of Medicine - UdelaR

 

Dr. Álvaro Díaz Berenguer

Profesor Agregado de Clínica Médica. Facultad de Medicina. UdelaR. Montevideo.

Dr. Antonio Turnes

Médico. Académico. Academia Nacional de Medicina. Montevideo.

Dr. Baltasar Aguilar

Médico cardiológo. Presidente de la Asociación Médica de San José.

Integrante del Tribunal de Ética del Colegio Médico del Uruguay.

Co-cordinador y docente del Curso electivo de Humanidades Médicas de la Facultad de Medicina. UdelaR.

Ex Presidente de ASSE.

San José.

Dr. Maximiliano Sanguinetti

Residente de Medicina. Hospital Pasteur. ASSE. Montevideo.

Dr. Pablo Martinotti

Médico cardiológo. Jefe de residentes del Centro Cardiovascular

Casa de Galicia. Montevideo.

 

Recibido: 22/01/15 - Aceptado: 06/03/15

Correspondencia: Dr. Álvaro Díaz Berenguer.

E-mail: aldaba@adinet.com.uy

 

Resumen: Arch Med Interna 37(1): 24-29

Se analizan las distintas vertientes y los objetivos de la formación en Humanidades Médicas en distintos ámbitos, con la finalidad de concienciación sobre la necesidad de la creación de una estructura docente con esa finalidad en la Universidad de la República bajo la égida de la Facultad de Medicina.

 

Palabras clave: Humanidades médicas, Historia de la Medicina, Educación médica, Filosofía de la medicina, Bioética, Profesionalismo, Formación

 

Abstract: Arch Med Interna 37(1): 24-29

Analysis of the different aspects and the training objectives in the field of Medical Humanities in various settings, to raise awareness on the need for creating a teaching structure for that purpose at the University of the Republic, under the umbrella of the School of Medicine.

 

Keywords: Medical humanities, History of Medicine, Medical Education, Philosophy of Medicine, Bioethics, Professionalism, Training.

 

“La insistencia con que este tema (la singularidad del individuo) se inserta en todas las disertaciones de apertura de cursos o en todas las inauguraciones de congresos, y que ahora salta una vez más a nuestra pluma no es más que una reacción, cada vez más fuerte y cada vez más necesaria, al hecho notorio de que la medicina se ha vuelto una ciencia pulverizada en el que el progreso de las técnicas y el abuso del análisis ha traído la exacerbación de la especialización. No es un problema nuevo ni es peculiar de la medicina, aunque es en ella donde hace mayores estragos…”.1

“Si el médico ha de cultivarse, mejorarse y superarse, necesita gran libertad de espíritu, mucho mayor que en cualquier otra actividad, porque en ninguna otra se multiplican los descubrimientos y las rectificaciones como en esta ciencia médica que se va elaborando entre las incertidumbres”.2

“Lo que pone un timbre noblísimo en el ejercicio médico es la noción de la responsabilidad vital que palpita en cualquiera de sus decisiones”.3

 

Hector H. Muiños

 

Introducción

 

Estas líneas de Hector Muiños escritas hace más de 50 años, nos revelan la preocupación por la deshumanización de la práctica médica. Los cambios dramáticos de la sociedad humana y de la medicina en particular en los últimos 100 años han provocado un impacto formidable mejorando la salud de la población, pero al mismo tiempo han generado problemas: un proceso de despersonalización y mercantilización, influencia creciente de terceros en la relación médico paciente, pérdida de confianza entre el médico y el enfermo. Algunos de estos problemas se arrastran desde las profundidades de la historia como las tentaciones a las que está expuesto el médico que desvían su práctica del objetivo original; pero muchos son nuevos, inéditos. Viejos y nuevos, requieren de un análisis particular y un enfoque educativo orientado a mejorar la práctica. La bioética de las últimas décadas, es un ejemplo de una nueva disciplina que surge en la búsqueda de solución a algunos de estos problemas, pero es insuficiente para revertir el proceso progresivo de deshumanización.

A raíz de las atrocidades de la Segunda Guerra Mundial, surgen los Derechos Humanos, como herramienta fundamental en la consideración del semejante. Más tarde o más temprano, las desviaciones de la investigación y de la práctica clínica impulsaron el nacimiento de la “Bioética” en el medio anglosajón, y de las “Humanidades Médicas” en el medio europeo que se funden en la actualidad globalizada. En ellas subyace en el trasfondo, la necesidad del respeto por el semejante.

Van Rensselaer Potter pasada la mitad del siglo XX lanza la “bioética” como “un puente hacia el futuro”4. Ese puente es ni más ni menos que el lazo entre las ciencias y las humanidades; un puente que tiende a evitar los riesgos de la tecnologización desmedida y concebir la realidad en que vivimos como un todo entrelazado. Para él existen dos culturas, las ciencias y las humanidades, que son incapaces de hablarse entre sí. Marca la importancia de los valores humanos como guía fundamental para la supervivencia del ser humano sobre la tierra, como tantos otros autores. Potter fue postulado al Premio Nobel de la Paz por el Primer Congreso Venezolano e Iberoamericano de Bioética celebrado en Caracas en el año 2001, algunos meses antes de su muerte a los 90 años.

La historia de la reflexión sobre la potencialidad de la Ciencia y sus límites, comienza en 1818 con la novela de Mary Wollstonecraft Godwin (Mary Shelley) y la creación del monstruo por Frankentein, que constituye una alegoría de la inhumanidad en la que puede desembocar.

La segunda mitad del siglo XX es un momento particular de reflexión sobre el quehacer de la Ciencia y la Tecnología, centrada en especial en el terreno médico, con aportes de materias distantes de las “ciencias duras”, como la filosofía, la literatura, la historia, la sociología, la psicología, la antropología, la epidemiología, y las artes en general; se crearon estructuras universitarias destinadas a la enseñanza de estas materias. Los objetivos educativos van más allá de la adquisición de conocimientos en el sentido de la creación de valores, fundamentalmente a través del despertar la sensibilidad y la empatía, de fortalecer un espíritu libre y democrático. Este conjunto de materias son englobadas bajo el término de Humanidades Médicas, íntimamente vinculadas con la Bioética, aunque con distintos enfoques según los ámbitos académicos.

Juan Masiá Clavel plantea que “Hay dos maneras de entender la ética: a) como un conjunto de recetas o máquina venderdora automática: se introducen datos y salen respuestas sobre los prohibido y lo permitido; b) como faro o reflector que señala el puerto y orienta en el camino, pero o nos ahorra remar por nuestra cuenta con riesgo, ni nos quita la oscuridad en torno al propio barco”.5 Esta forma de entender la bioética requiere de un sustento particular que surge de la formación en Humanidades Médicas. Por ello ambas están íntimamente ligadas.

El desarrollo abrumador de la Ciencia y la Tecnología aunado a los cambios en los esquemas de valores de la sociedad occidental contemporánea orientados por lo utilitario y el consumo, se acompañó de una educación médica centrada en las materias “científicas” desde con la intención de su aplicación inmediata en la práctica clínica y en el desarrollo de la “especialización”, olvidando el viejo proverbio: “El que solo sabe de medicina ni de medicina sabe” como resaltaba José De Letamendi.

Al contar con determinados valores y herramientas, el médico puede desenvolverse mejor en el mundo en donde vive; resuelve mejor la incertidumbre en los procesos mórbidos, que siempre implican al contexto social y antropológico, pero además, y esto es tal vez lo más importante, evita desviarse del objetivo fundamental de su tarea, que es el bien del congénere. El “médico humano” se erige sobre una sólida base de compromiso social y fortificada por el contexto educativo académico. La esencia es la “sensibilidad”, esa cualidad tan particular por lo cual nos podemos ubicar en el lugar del otro y aproximarnos a sentir lo que el otro siente.

Por otra parte, a esta esencia de lo humano hay que acompañarla de un espíritu libre que le permite abrirse camino entre los dogmas y resistir intereses propios o de terceros, ya sean comerciales o de cualquier otro tipo.

Casi todas las Escuelas de Medicina en el mundo, han advertido la tendencia a la pérdida de estos valores esenciales que han regido a la profesión médica desde la antigüedad, y han creado líneas educativas para reencontrarlos. Estas líneas se reúnen por lo general en “Departamentos de Humanidades Médicas”.

Las necesidades de formación en valores, toman el nivel del pregrado, de postgrado y de egresados, y también se extienden a otras disciplinas alejadas de la medicina y a la sociedad en su conjunto.

 

Las Humanidades Médicas

 

Las Humanidades Médicas se afirman hacia los años 50, sobre todo en EE.UU., pero se han expandido por todo Occidente, aunque irregularmente y con diversos grados de institucionalidad y contenidos. Siempre lucharon por un lugar dentro del contexto científico porque suelen ser tratadas de “inútiles”. Hay defensores y detractores. Para muchos médicos y docentes, el objetivo de la formación en Humanidades Médicas se obtiene espontáneamente en la práctica. Pero es necesario reconocer que hoy en día esa práctica está muchas veces profundamente perturbada. ¿Cómo retomar la senda entonces?

Según Roberto Gutiérrez Laboy6 (Humanidades Bioética Derechos Humanos. Ed. Philo-Sophos. 2013): “si algo identifica a esas humanidades es su carácter inter, multi y transdiciplinario, producto de la cohesión de diversas disciplinas en una sola materia”. Para este autor, si bien las Humanidades “han ido perdiendo espacio en la mayoría de los centros de enseñanza superior” … “paradójicamente van encontrando su lugar, entre otras, en las llamadas “humanidades médicas, debido a que los centros educativos que las practican han comprendido la importancia de humanizar los profesionales de la salud”.

Para Gutiérrez Laboy los objetivos de esta materia son “la concienciación de un pensamiento profundamente reflexivo en torno a los valores universales como son la integridad, la dignidad, la igualdad, la solidaridad y la libertad humanas”6.

A diferencia de otras materias a pesar de contar con un programa, en las Humanidades Médicas el rol del docente es capital por las variaciones que son posibles para despertar la sensibilidad en cada alumno. Para Albert Einstein (citado por Gutiérrez Laboy”) “Estas valiosas cosas se transmiten a las nuevas generaciones por el contacto personal con aquellos que enseñan no –por lo menos no especialmente– a través de textos. Eso es lo que principalmente forma y conserva la cultura. Es eso lo que tengo en la mente cuando recomiendo la importancia de “las humanidades” y no solamente el conocimiento seco en la campo de la historia y la filosofía.”

No se trata de contemplar simplemente la trayectoria histórico-cultural de los humanos, y de conocer los hechos históricos como si fueran figuras geométricas, sino de atravesarlos reflexionando y analizando los distintos puntos de vista sobre un mismo problema humano. Para despertar esa reflexión se necesitan docentes con características particulares por su capacidad de creación intelectual y adaptación a las distintas personalidades de los alumnos. Para Gutiérrez Laboy “La esperanza es que en ese proceso de introspección el alumnado pueda entenderse mejor y de esa forma ubicarse con mayor solidez en el mundo que le ha tocado vivir”.6 Este autor dice que es necesario para ello mirar hacia atrás a los pensadores del pasado y cita a Séneca cuando afirma que “ninguno malgastará tus años, sino que añadirán los suyos”. En nuestra esencia no somos diferentes de nuestros antepasados. Basta leer Aristóteles para sorprenderse por la actualidad de sus pensamientos. Lamentablemente estamos inmersos en un fenómeno cultural que desprecia el pasado, sobre todo en el ámbito de las humanidades, como si estas fueran una “pérdida de tiempo”.

 

Las Humanidades Médicas en las Escuelas de Medicina

 

Muchas Escuelas de Medicina del mundo, incluyen la enseñanza de Humanidades Médicas. Por lo general la gran mayoría crearon Unidades, Departamentos o Cátedras con ese objetivo; un campo interdisciplinario en donde confluyen disciplinas diversas como literatura, filosofía, antropología, sociología, psicología, teatro, bioética, e historia de la Medicina, dentro de las más importantes, y otras religión, metodología de la investigación. Este campo se conoce en el medio anglosajón como “Humanities in Health Care”.

Un ejemplo cercano es la Facultad Medicina de la Universidad de Buenos Aires, que reúne dentro del Departamento de Humanidades Médicas, la Unidad Académica de Bioética, la Cátedra de Historia de la Medicina, Instituto de Historia de la Medicina y Cátedra de Metodología de la Investigación7.

Otro ejemplo es la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile que en 2003 creó el Departamento de Bioética y Humanidades Médicas, “con el propósito de desarrollar actividades académicas en torno a la Antropología Médica, Historia de la Medicina y Bioética a nivel de pre y postgrado.”8

En México por ejemplo, la Declaración de Zacatecas de la Asociación Mexicana de Facultades y Escuelas de Medicina de 2008, propone que las Humanidades Médicas “deberían proporcionar los conocimientos, conceptos, métodos, habilidades y actitudes necesarias para entender los determinantes socioeconómicos, demográficos y culturales de las causas, distribución y consecuencias de los problemas sanitarios”.9

La Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra posee una Unidad de Educación Médica y Bioética que se formó por la fusión de la Unidad de Educación Médica y el Departamento de Humanidades Biomédicas.10

En Estados Unidos son muchas las escuelas médicas que poseen formación en humanidades médicas, aunque con variantes. Siguen algunos ejemplos tomados de una recorrida por las páginas web de las distintas Instituciones:

a)   Harvard University cuenta con el Mahindra Humanities Center, que impulsa actividades en el ámbito de las humanidades a nivel de pregrado y posgrado.11

b)   School of Medicine de Yale University propone a través del Yale Medical Humanities and the Arts Council, cursos complementarios a la curricula (antropología, ética, historia de la medicina, literatura, ciencias políticas, sociología, estudios sobre la mujer, el género y la sexualidad).12

c)   Pritzker School of Medicine de la University of Chicago posee un programa Medicine, the Social Sciences and Humanities bajo la responsabilidad del Center of Health and Social Sciences (promotor de colaboración interdisciplinaria en torno a la salud y las ciencias sociales de distintos sectores de la Universidad).13

d)   El Department of Medical Humanities de la Southern Illinois University enfatiza la aplicación del contenido y la metodología de disciplinas tales como ética, políticas de salud, historia de la medicina, jurisprudencia médica, cuidados piscosociales y estudios religiosos.14

e)   Northwestern University Feinberg School of Medicine desarrolla el Medical Humanities and Bioethics Program con un trabajo interdisciplinario en bioética, humanidades médicas y ciencias sociales.15

f)   School of Medicine de la University of Missouri-Kansas City fundó el Department of Medical Humanities and Social Sciences que brinda fundamentos de la práctica, el equipo de salud, historia de la medicina, paciente-médico-sociedad, comunicación-entendimiento-educación, ciencias de la conducta, y cursos de humanidades médicas.16

g)   Medical Center de la University of Rochester posee la Division of Medical Humanities and Bioethics que está constituido por un grupo interdisciplinario que reúne a docentes de la salud y de las humanidades (historia, literatura, filosofía, artes visuales, música, teatro, religión, discapacidades y género) y bioetica (filosofía, leyes y ética clínica).17

En Inglaterra las humanidades médicas han sido impulsadas en buena medida desde el año 2000 por la revista Medical Humanities, que apareció como suplemento del Journal of Medical Ethics, y por la Association for Medical Humanities.

a)   La Peninsula Medical School (University of Exeter & Plymouth) ofrece un enfoque integrado en el que las humanidades médicas tratan de estar presentes en todos los estudios, particularmente en las ciencias de la vida.18

b)   En la Universidad de Bristol se ha introducido recientemente un programa intercalado en el B. A.(Bachelor of Arts), en el que se ofrecen módulos comunes en filosofía, historia y literatura; módulos electivos en poesía, teoría crítica y filosofía de la ciencia, y la posibilidad de realizar un doctorado.19

c)   El Center for the Humanities and Health, del King´s College of London se creó con el ánimo de transformarse en un líder en la investigación y educación en Medical Humanities. Integra arte, humanidades y disciplinas de la salud.20

d)   En la Glasgow University, The College of Arts and the College of Medical, Veterinary and Life Sciences brinda un curso de Humanidades Médicas on line que otorga créditos.21

e)   University of Oxford cuenta con The Oxford Research Centre in the Humanities (TORCH), uno de cuyos programas es Medicine, Science and Humanities.22

 

Breve historia de las Humanidades Médicas en Uruguay

 

En nuestro país se creó la Facultad de Humanidades en 1945 y su primer decano fue Carlos Vaz Ferreira, quien afirma en Moral para intelectuales que “Hay una forma de interés científica, que lleva a los médicos, en un plano intelectual altísimo, a no ver más que la faz científica de las enfermedades, o el interés que puedan tener para la ciencia, prescindiendo de la realidad; prescindiendo del enfermo y del dolor.”23

Con el transcurso del siglo las Humanidades en general, han perdido lugar dentro del quehacer universitario, enfocado cada vez más hacia la educación utilitaria. Pero sin embargo, en las últimas décadas del siglo XX y comienzos del XXI, las Humanidades encuentran un nuevo espacio dentro del ámbito de la enseñanza de la medicina bajo la forma de “Humanidades Médicas”. Su misión, más allá del ámbito donde se cumpla el proceso de docencia-aprendizaje, consiste en despertar la sensibilidad, fomentar la consideración del otro como un igual y la solidaridad, generar las bases de un espíritu democrático, y en última instancia, permitir la convivencia en paz. La herramienta más importante que utilizan las Humanidades es el pensamiento libre sin ataduras y la imaginación; pensar sobre el mundo que nos rodea y sobre nosotros mismos, siguiendo el proverbio socrático “conócete a ti mismo”. Despertar la duda es el origen fundamental del avance del conocimiento, de la investigación, y permite espíritus críticos, observadores, encauzados en el Bien común.

Nuestra Facultad incorporó recientemente la Bioética en la curricula y ha incorporado a las Humanidades Médicas como curso electivo, pero no como una estructura que permita la continuidad de la tarea formativa y la investigación.

A comienzos de los años 50 la Facultad de Medicina tuvo la intención de proveer una Cátedra de Cultura Médica. Veamos lo que dice Washington Buño en su biografía de Héctor Homero Muiños24:

“En la sesión del 10 de mayo de 1950 el Consejo de la Facultad de Medicina llamó a aspirantes, de acuerdo a las disposiciones vigentes, para la provisión de la recién creada cátedra de “Cultura Médica”. Esto era un engendro lamentable, resultado de la fusión de tres cátedras que nunca habían sido provistas; la cátedra de Historia de la Medicina; la cátedra de Deontología Médica y la cátedra de Psicología Médica.”

“Se presentaron varios aspirantes, entre ellos el Dr. Héctor H. Muiños, quien hizo una extensa exposición sobre Método de enseñanza y programa de la cátedra. Como era habitual en él, hace una sólida fundamentación empezando por hacer notar la casi imposibilidad de que haya quien abarque tan vasto panorama. Porque es difícil que el profesor domine con hondura de maestro disciplinas tan divergentes y es mucho más difícil que tenga tiempo de desarrollar paralelamente cursos tan extensos. Cree que la materia nuclear es la Historia de la Medicina, por la que Muiños ha tenido una gran preocupación desde largo tiempo. Entre sus papeles encontramos cuadernos en que están cuidadosa y extensamente extractadas numerosas tesis de médicos uruguayos que hicieron su carrera y que obtuvieron su doctorado en París y otros recibidos en nuestra Facultad; en su libro Medicina, una noble profesión, demuestra un sólido conocimiento de la historia de la medicina destacando especialmente su familiaridad con la obra de Hipócrates.”

“Hace luego una crítica somera, pero acertada, de la manera habitual de enfocar la historia de la medicina, a través de las grandes figuras de los médicos y sus obras, para inclinarse por una forma de mayor interés para el estudiante siguiendo la evolución del conocimiento de las diversas enfermedades; para usar sus propias palabras hacer la historia de las enfermedades y no la historia de los médicos. Naturalmente que comprende la necesidad de un conocimiento del desarrollo general de la medicina, a la manera clásica, hasta el Renacimiento; pero después estima más útil desarrollar la evolución de los conocimientos a propósito de una enfermedad. “Creo, por tomar un ejemplo concreto, que al evocar la figura de Bright, si se sigue el método cronológico de las historias de la medicina, se podrá dar todos los datos que se quiera sobre su real originalidad en la investigación de las afecciones del riñón, pero como el profesor deberá colocarlo junto a los grandes clínicos irlandeses contemporáneos, - y allí surgirán Graves y Cheyne y Stokes y Adams y Corrigan, - y a la escuela inglesa del instante, - con Addison y Hodgkin y Parkinson, la evocación será espléndida, pero en diez rumbos distintos. Creemos que sería más completa y más aleccionante y más fijadora si el profesor hiciera la historia de las ideas sobre las nefritis. El centro de atención sería Bright, con sus originales trabajos clínicos, químicos y anátomo patológicos, y a su alrededor estarían, allá lejos, Saliceto y sus vislumbres sobre la hidropesía y la dureza de los riñones, y Cotugno al encontrar por primera vez la albúmina urinaria y Bellini describiendo los túbulos renales y Morgagni con sus descripciones anatomopatológicas”.

“En cuanto a la enseñanza de la Deontología “Cuatro trazos pueden condensar todo lo sensato que debe enseñarse. Clases de un tipo especial, un poco confidenciales y otro poco paternales. Hay algo, en cuanto a la deontología, que no puede comunicarse con lecciones, que es el fondo moral de cada uno, el más seguro piloto en los azares de la vida profesional”. Por último hace una breve exposición sobre el programa de psicología médica: “Programa difícil por el océano de conocimientos actuales y por los exclusivismos que las distintas concepciones entrañan”.”

“El Consejo discutió, en varias sesiones, los méritos de los aspirantes (otros 3 médicos se habían presentado) pero lo hizo en comisión general no quedando, en consecuencia, versión de lo expuesto. Finalmente, en el acta de la sesión del 3 de agosto de 1950 se halla la siguiente constancia: “Sr. Decano: (Prof. Cassinoni). Se ha discutido en distintas sesiones la provisión de la Cátedra de Cultura Médica. De acuerdo con la discusión realizada en Comisión General, ha existido acuerdo en el sentido de que ninguno de los aspirantes está capacitado para dictar toda la materia, aun cuando todos ellos cuentan con méritos notorios en determinados sectores de la misma. Puestos a votación los nombres de los aspirantes inscriptos, ninguno de ellos obtiene los ocho votos requeridos para un nombramiento directo… Corresponde el llamado a concurso. Consideraremos este problema en una próxima sesión. Se resuelve: Atento a que si bien los aspirantes presentan méritos notorios, ninguno de ellos –como lo hacen constar en sus propias relaciones de méritos– se siente capacitado para abarcar por su solo esfuerzo todas las disciplinas comprendidas en la definición de la Cátedra; y sin que esta resolución signifique el negar valores a los médicos inscriptos, calificados en aspectos parciales de la materia, - el Consejo Directivo resuelve que entre los candidatos presentados, ninguno tiene superiores y suficientes títulos, méritos y antecedentes para el desempeño de la Cátedra”.

“En 1952 el Consejo resuelve invitar a algunos médicos para que se encarguen interinamente de dictar la Cátedra de Cultura Médica e incluye entre los invitados al Dr. Muiños quien se excusa diciendo que “esa invitación no alcanza a devolverle la confianza indispensable para dictar la Cátedra atento a la resolución del Consejo del 3 de agosto de 1950”.

“Todavía en 1967 el Consejo designa una Comisión constituida por Muiños, Praderi y Cruz Goyenola para que elaboren un programa y exposición de motivos sobre la enseñanza de la Ética médica a los estudiantes de medicina. El 22 de junio el informe es presentado y ha sido enteramente redactado por el Dr. Muiños como lo prueba en forma inconfundible su estilo. Termina aquí una etapa en que Muiños intentó infructuosamente alcanzar una cátedra, no precisamente la de Clínica Médica, que en su momento habría desempeñado con singular maestría, sino otra, de menor importancia en la carrera médica, pero que lo hubiera puesto en contacto con la juventud y le hubiera dado una oportunidad más de hacer gala de sus profundos conocimientos en historia de la medicina.”

“El 9 de setiembre de 1959 los entonces Consejeros de la Facultad, delegados de los profesores Dres. José J. Estable y Euclides Peluffo solicitaron se le confiriera al Dr. H. H. Muiños el título de Profesor ad Honorem de la Facultad de Medicina fundamentándolo en que “Los títulos, méritos y trabajos del Dr. Muiños justifican ampliamente dicha proposición. Beca de estudios correspondiente al año 1916 y desde esa época hasta el año 1937 estuvo vinculado estrechamente a nuestra casa de estudios.

Miembro del Consejo Nacional de Higiene durante 8 años, habiéndole correspondido su presidencia durante un año.

La Facultad lo ha designado en múltiples ocasiones Miembro de Comisiones Asesoras, tribunales de Concursos, etc., y siempre ha contado con su valiosa y desinteresada colaboración.

La publicación de su libro Medicina, noble profesión (sic) ha puesto de manifiesto el vivo interés que aún mantiene por la medicina”.”

“En sesión del 16 de setiembre el Consejo resolvió otorgar el título de Profesor Ad Honorem al Dr. Héctor H. Muiños. Para los que gustan de las coincidencias, 43 años exactos, día por día, de que se recibiera de médico y 41 de su partida para Europa en uso de su beca, Muiños ha alcanzado el más alto galardón que nuestra Facultad concede a quienes se han destacado por sus méritos excepcionales en la carrera médica.”

En la Cátedra de la Dra. Rosa Niski, en el año 1995 se realizó el Curso Extracurricular de la Clínica Médica 2 y del Departamento de Psicología Médica del Hospital Pasteur, destinado a los estudiantes de pregrado, pero en el que participaron también médicos y público en general, que enfocaba la siguiente temática: 1) La problemática del equipo asistencial en el enfermo terminal.2) Aspectos sociales y médico-legales del VIH 3) La Medicina y la Literatura. 4) Historia de la sexualidad en el Uruguay y las enfermedades venéreas. Participaron entre otros profesores de la Facultad de Humanidades: de literatura José Pedro Díaz y de historia José Pedro Barrán.

Algunos temas y algunas intervenciones de ese curso se recogen en el libro Medicina y Literatura, de los autores José Pedro Díaz y Álvaro Díaz (Ed. Graffiti, 1997).

Más tarde, la Cátedra dirigida por el Dr. Carlos Dufrechou, organizó en el año 2008, el Curso de Humanidades Médicas coordinado por Dr. José Portillo y Álvaro Díaz, con la siguiente temática: 1) La medicina Ciencia y Técnica, Magia y empirismo. 2) La construcción del conocimiento en la Universidad 3) Ética y moral 4) Responsabilidad científica 5) Nociones básicas de antropología 6) Creencia y religiosidad en la posmodernidad. Salud y enfermedad. 7) Comunicación 8) Medicina basada en la evidencia 9) Bioética y problemas de la sociedad 9) Significado del dolor 10) Difusión y propaganda 11) Revistas y congresos.

Tanto el curso del año 1995 como el curso del año 2008, fueron iniciativas que no tuvieron continuidad, y que no estaban integradas en la curricula del estudiante. Fueron esfuerzos importantes que sin embargo no fructificaron en el sentido de la creación de una estructura que permitiera su prosecución.

En el año 2013 se dictó el primer curso de Humanidades Médicas destinado a pregrados, integrado en la curricula bajo la forma de créditos, también en el ámbito de la Cátedra del Prof. Carlos Dufrechou. El curso se repitió en el año 2014. En ambos cursos se ocuparon los cupos previstos (50).

Para la realización de estos cursos con una temática muy amplia, se contó con la colaboración honoraria de un gran número de docentes y personalidades de nuestra cultura, y de otras ramas de la enseñanza, en particular de la Facultad de Humanidades. Entre ellos: la docente de literatura argentina Isabel del Valle que viajó desde Buenos Aires a su costo, el abogado, escritor, historiador, dramaturgo Carlos Maggi, el docente parasitólogo Luis Yarzábal, el filósofo médico José Portillo, la antropóloga Prof. Sonnia Romero, el neurocirujano Álvaro Córdoba en su calidad de guitarrista, el grupo de teatro Saludarte, el Prof. de Historia Gerardo Caetano, el Rector de la Universidad Rodrigo Arocena, el Prof. de Medicina Legal Hugo Rodriguez, el Prof. de Ginecología José Enrique Pons y el Prof. de Neonatología José Luis Peña, los Prof. de Cirugía Francisco A. Crestanello y Luis A. Carriquiry, y los intensivistas Homero Bagnulo y Humberto Correa, el cirujano Carlos Vivas Espén, el especialista en administración Dr. Oscar Gianneo, el neurópsicólogo Jorge Lorenzo, el Bioeticista y Cirujano Dr. Oscar Cluzet, el Decano de la Facultad de Medicina Fernando Tomasina, además de los organizadores, Baltasar Aguilar, Álvaro Díaz Berenguer y Antonio L. Turnes.

Los cursos fueron grabados y se puede acceder a las grabaciones a través de internet.

 

Objetivos de la creación de un Departamento de Humanidades Médicas

 

El objetivo fundamental de la formación en Humanidades Médicas o Humanidades en el Cuidado de la Salud, es revertir la tendencia contemporánea de la “Medicina Cibernética”; esto es, una medicina que transforma al sujeto en objeto, a la comunicación en interacción mecánica, y a la medicina en “máquina de producir salud”. Retomar la “comunicación” entre médico e individuos, es fundamental para devolver a estos la calidad de sujetos dignos. Se trata de despertar la empatía y no solamente enseñar un decálogo de deberes y obligaciones de médicos y pacientes. Como afirma Gutiérrez Laboy “tenemos que estar constante y persistentemente examinando y volviendo a examinar nuestras ideas, nuestros juicios nuestras opiniones nuestras metas, en fin, toda nuestra visión de la vida. En esa reflexión, acerca del transcurrir cultural, se aspira a que el educando no únicamente cavile sobre los demás, sino que se penetre a sí mismo a la manera de “conócete a ti mismo” socrático y del examinarse hacia “adentro” como nos aconsejo Unamuno.” 6

Junto con lo que antecede dentro de los objetivos de la enseñanza de las Humanidades Médicas a nivel internacional se destacan:

1)   El análisis de los esquemas de valores del que practica el arte de la medicina en los que se basan las decisiones clínicas, lo que implica conocer las influencias de la sociedad y la cultura en la que se está inmerso, y las características personales propias.

2)   Los determinantes de lo que se considera normal o patológico; los límites entre los sano y lo enfermo.

3)   La objetividad versus la subjetividad en la relación médico paciente.

4)   La autocrítica necesaria para el reconocimiento de los errores propios y para la superación del narcisismo propio de la profesión.

5)   El conocimiento de lo que desde la antigüedad se conoce como “virtud” y que los griegos llamaban “areté” (Sócrates, Platón, Aristóteles). No se trata del conocimiento de los preceptos morales que conducen a la honorabilidad y que se conoce como ética médica y sus variantes históricas, sino de impulsar el comportamiento ético desde la subjetividad, desde la empatía, en base al reconocimiento propio y del semejante.

6)   El estudio de todo lo concerniente al fin de la existencia, desde distintos puntos de vista: individual, familiar, social no solamente vinculado a lo estrictamente médico.

Según el mejicano Arturo García Rillo y colaboradores de la Universidad Autónoma del Estado de México: “Al margen de lo planteado a nivel internacional, es preciso que los académicos que desarrollan las disciplinas biomédicas, clínicas, sociales y humanidades, exploren los siguientes ámbitos de la existencia humana: la vida como situación límite, determinantes de salud como formas de vivir, normalidad y las capacidades de adaptación del ser humano, caracterizar la manera en la que el ser humano se sabe sano, describir el espectro de los elementos que posibilitan estar sano.” 9

La Facultad de Medicina de nuestro país debería alinearse con esta corriente internacional y en este sentido crear una estructura destinada a las Humanidades Médicas, que permitiera educar, investigar y extenderse hacia la sociedad.

Las Humanidades Médicas permiten mejorar la práctica porque entre otros aspectos:

a)   Mejoran las habilidades de comunicación gestual, oral y escrita.

b)   Facilitan la justa ubicación de la evidencia frente a la duda, y la toma de decisiones en la incertidumbre.

c)   Aportan el conocimiento de las vivencias de la enfermedad desde los diversos ángulos de participación de los actores en el proceso asistencial, que es necesario para lograr una relación armónica entre ellos.

d)   Ubican la práctica médica y sus objetivos, en un contexto histórico, social y moral, librándola de intereses de terceros.

e)   Predisponen al análisis crítico y al juicio prudente.

f)    Permiten adquirir el conocimiento de uno mismo necesario para la correcta atención.

Las Humanidades Médicas recrean desde diversos ángulos el viejo aforismo hipocrático que resume en pocas palabras la práctica de la medicina: “La vida es breve; el arte, largo; la ocasión, fugaz; la experiencia, engañosa; el juicio, difícil.” La medicina hipocrática abrió la senda de la observación de la realidad, principio de toda actividad clínica; en el momento actual es necesario retomarla para renovar la mirada clínica.

Valgan estas líneas para facilitar la creación de un Departamento de Humanidades Médicas Interdisciplinario en la Universidad de la República, bajo la égida de la Facultad de Medicina.

 

 

Bibliografía

 

1.       Muiños Héctor H. Medicina una noble profesión. Ed. Ciencias. Montevideo 1958 p 44.         [ Links ]

2.       Muiños Héctor H. Medicina una noble profesión. Ed. Ciencias. Montevideo 1958 p112.         [ Links ]

3.       Muiños Héctor H. Medicina una noble profesión. Ed. Ciencias. Montevideo 1958 p118.         [ Links ]

4.       Potter, Van Rensselaer Bioethics: Bridge to the Future. New Jersey: Prentice Hall. 1971.         [ Links ]

5.       Masiá Clavel J. Bioética y Antropología. Universidad Potifica Comillas. 2004.         [ Links ]

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Las páginas web citadas fueron consultadas en febrero-marzo de 2015.

 

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