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Archivos de Medicina Interna

Print version ISSN 0250-3816On-line version ISSN 1688-423X

Arch. Med Int vol.32 no.1 Montevideo Mar. 2010

 

In memoriam

 

Luis Gonzalo Aiello Astarita

20/04/1954 - 12/03/2010

 

Hace unos meses estuvo en mi hogar para charlar largamente de sus proyectos de vida. Se encontraba feliz por su experiencia al frente del Hospital Saint Bois. Hablamos de su vida académica. Creíamos que lo suyo podría ser muy fecundo en Medicina Interna, tanto como en su especialidad. Avizoraba los términos para lograr un equilibrio entre lo laboral y lo personal familiar, siempre tan difícil para un médico. Se le veía maduro, comprometido, feliz.

Lo conocimos como Practicante al comienzo de nuestro Profesorado. Integraba una generación de brillo, responsable, pasional por la Medicina y de gran riqueza intelectual y humana. Discutíamos largamente que respuestas debía dar nuestra especialidad y a través de qué programas y planes. Forjamos por años y con muchos el Grupo del Piso 8.

En lo Asistencial adherimos a la creación de un Área para el Paciente Grave no Crítico (Área de Cuidados Intermedios). Fue una experiencia asistencial, académica y de vida, dado que, como funcionaba las 24 horas del día, hizo que todo se compartiera allí. Cada uno tenía un segundo hogar donde nada de lo vital quedaba afuera.

Por otra parte, compartió un fuerte impulso en aspectos metodológicos de la investigación y en la creación de líneas de trabajo.

Vistos con el paso del tiempo, estos aportes incidieron fuertemente en la formación de los Médicos Internistas.

En estos contextos, el “flaco” Aiello se destacaba. Era sorprendente, no ya su claridad intelectual para abordar las problemáticas que enfrentaba, sino la calidez humana, simpatía natural hasta con un cierto grado de desparpajo que le permitía un fácil acercamiento a los demás. Pero quizá lo más impactante era la capacidad de vivir todos los acontecimientos vitales; no sólo los médicos, sino los personales, afectivos, sociales, políticos, culturales, sindicales simultáneamente, con una vitalidad pasional y respeto a los que lealmente no compartían lo suyo. Siempre con mirada y soluciones positivas.

Comienza su carrera en un Concurso de Asistentes para el mayor recuerdo. Le toca un paciente que allá en 1985 tenía algo que empezábamos a conocer: una mielodisplasia. Resuelve el desafío y termina su exposición diciendo con gracia “en cuanto a su patogenia constituye un enorme desafío intelectual a la imaginación hematológica”.

Docente no sólo de gran entrega, sino de gran creatividad, lograba la adhesión total de sus alumnos. Si no se internaban pacientes, organizaba la enseñanza clínica a través de radiografías de tórax. Si en el Hospital había paro, los llevaba al Saint Bois.

En lo asistencial se distinguía en el grupo, constituyéndose en un líder natural.

Recuerdo, y pensemos en la población hospitalaria, que cuando nos presentaba la historia de sus pacientes comenzaba definiéndolos como: paciente con antecedentes de complejo administrativo (“o sea viejo, del BPS, pobre, fumador, alcoholista”) dicho con respeto, cariño y gracia.

Luego su pasaje a Neumología. Le decíamos que era “un pase en préstamo”, su retorno como Profesor Adjunto y en los últimos tiempos como Profesor Agregado de Neumología.

Durante nuestra Dirección de la Revista “Archivos de Medicina Interna” lo vinculamos como Asistente de la Dirección a partir de marzo de 1996. Volcó inquietudes y su experiencia previa en la Revista “Compendio”.

Últimamente su trágica enfermedad.

Nos acercábamos para reconfortarlo pero era él que lo hacía con nosotros. Se opera para solucionarlo. Si la mejor solución quirúrgica no fue la posible: “me adaptaré rápidamente”. Si se indicaba radioterapia era para superar, sin duda, la extensión de su enfermedad. Y luego la quimioterapia nos debía generar mayor esperanza. Esto en el curso de una afección cruel que no le daba tregua. Otra vez más un ejemplo en el enfrentamiento a los problemas y palabras compasivas hacia quienes lo rodeaban.

He aspirado como Profesor a abrir los caminos de mis alumnos para que me superaran y el caso de Aiello ha sido un ejemplo de ello.

La Medicina, la Medicina Interna, la Neumología han sufrido una gran pérdida.

Pero en lo íntimo siento como todos un desgarro profundo, dado que esta pérdida de un alumno es como la de un hijo.

 

Dr. Jorge Torres Calvete

Profesor Emérito de la Facultad de Medicina

UdelaR. Montevideo

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