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Revista Médica del Uruguay

versión impresa ISSN 0303-3295versión On-line ISSN 1688-0390

Rev. Méd. Urug. vol.35 no.1 Montevideo mar. 2019  Epub 01-Mar-2019

 

CARTA

Alejandro Atchugarry (1952-2017) y el Comité de Ética para Proyectos de Investigación de la Facultad de Medicina

Hugo Rodríguez Almada

El 23 de octubre de 2018 tuvo lugar en Montevideo el III Encuentro Nacional con los Comités de Ética en Investigación Institucionales (CEII) organizado por la Comisión Nacional de Ética en Investigación. El evento llevó el nombre del Dr. Alejandro Atchugarry.

El hecho de estar fuera del país me impidió cumplir el compromiso asumido de exponer allí acerca de la llegada de Atchugarry al Comité de Ética para Proyectos de Investigación de la Facultad de Medicina. Creo que la historia es de interés para los lectores de la Revista Médica del Uruguay.

En 2005, el Instituto Juan Carlos Macedo organizó un encuentro en el Palacio Legislativo para discutir los conflictos, aún vigentes, que planteaba el acceso a los medicamentos de alto precio.

Se programó que expondrían el economista Luis Lazaroff, la entonces fiscal Mirtha Guianze, la profesora de Medicina Preventiva y Social Marisa Buglioli y el genial y multifacético Horacio Buscaglia, quien reveló su vivencia como portador de un avanzado cáncer de colon y reclamaba el acceso a los nuevos medicamentos entonces no incluidos entre las prestaciones del Fondo Nacional de Recursos. Era una mesa muy difícil de moderar, por lo que decidimos proponerle el desafío a Alejandro Atchugarry.

Alejandro llegó puntualmente, se quitó el saco y se arremangó la camisa. De pie, micrófono en mano y con los lentes a punto resbalarse de la punta de la nariz, moderó el evento durante dos horas con brillantez y sensibilidad libre de demagogia. Cuando terminó el removedor evento, me dijo: “Cada vez que usted me quiera para algo que sea bueno para el país y que sea honorario, como esto, me puede llamar”.

Casi cinco años más tarde, razones de salud obligaron a Rubén Yáñez a renunciar como miembro representante de la comunidad en el Comité de Ética para proyectos de Investigación de la Facultad de Medicina. Alguien me dijo que pensara en un sustituto y no demoré en llamar por teléfono a Alejandro Atchugarry.

Le sonó el celular mientras iba manejando y me pidió que aguardara que estacionara para atenderme. Le recordé sus palabras de aquella noche y le dije que algo bueno para el país y honorario necesitaba su concurso. Le pedí autorización para elevar la propuesta con su nombre al Consejo de la Facultad. Me preguntó qué día se reunía el Comité, aceptó, encendió el motor y siguió su camino.

Fue designado con el voto unánime del Consejo de la Facultad el 26 de marzo de 2010. Me pidió algunos libros y documentos de bioética para estudiar. Tuvo cero falta y cero llegada tarde. Siempre opinó con sensatez y, no pocas veces, con humor. Supo estar en minoría y aceptar el punto de vista ajeno. Siempre fue muy difícil de convencer.

Tras tres años de actuación, pidió ser relevado, y el Consejo de la Facultad de Medicina, el 20 de marzo de 2013, también por unanimidad, reconoció “la excelente labor cumplida durante el desempeño de la tarea”.

Todos quienes trabajamos con él en ese Comité, sentimos que fuimos privilegiados.

Hugo Rodríguez Almada

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