Con el objetivo de colaborar en el abordaje de la alimentación como resultado de relaciones históricas, sociopolíticas y socio-ecológicas específicas, tenemos la alegría de presentar el dossier «El alimento en América Latina: configuraciones socioeconómicas y soberanía alimentaria». Los artículos analizan la temática del alimento retomada desde distintas tramas relacionales, haciendo visible la íntima interconexión entre regímenes políticos y regímenes económicos que se entron can frente al alimento.
Retomar el alimento como trama, nos permite conocer los modos concretos de producción, distribución, intercambio y consumo que caracterizan a nuestros sistemas alimentarios, tanto en sus modos hegemónicos como en sus formas alternativas. Estas configuraciones socioeconómicas, compuestas por tramas humanas y no humanas, nos permiten a su vez reflexionar sobre la reproduc ción-transformación de los sistemas de dominación e injusticia, pero también de las relaciones comunitarias y los entramados de solidaridad que se despliegan cotidianamente buscando sostener la vida. Las distintas investigaciones y artí culos que conforman el dossier permiten problematizar y visibilizar desde el Sur de América Latina (Uruguay, Argentina y Brasil) distintas formas organizativas, tramas socio-alimentarias y circuitos socioeconómicos existentes.
La propuesta emerge desde el área de Sociología de lo común: alimentación, eco nomía y ambiente (Departamento de Sociología, Facultad de Ciencias Sociales, Udelar) de Uruguay, en diálogo con trayectorias y prácticas de investigación-ac ción de diversos equipos universitarios que conformamos el Grupo de Trabajo (GT) Alimentos y Procesos Asociativos, el cual forma parte del Comité Académico de Procesos Cooperativos y Asociativos (Procoas), de la Asociación de Universidades Grupo Montevideo (AUGM). Varios/as autores/as de este dossier somos parte de esta red, desde la cual se vienen propiciando hace 20 años procesos de intercam bio y cooperación entre equipos de más de 30 universidades públicas de América del Sur. Creado en 2023, el GT se trazó como objetivo, promover investigaciones comparadas, intercambio y cooperación entre universidades en torno a los ali mentos y los procesos asociativos vinculados a estos.
En este marco, proponemos el presente dossier como un interesante disparador para tender puentes y diálogos en perspectiva regional, abonando al proyecto de intercambio en marcha «Dinámicas cooperadas y descentralizadas de abas tecimiento de alimentos orgánicos y agroecológicos» aprobado y financiado por la CAPES-AUGM (2025-2028). Asimismo, algunos/as autores/as compartimos el GT Clacso sobre «Ecología política del alimento», desde allí también la invitación al intercambio está servida y nos resulta ineludible para comprender los tiempos que atravesamos en nuestra región.
Cuando hablamos de alimentación, nos referimos a un acto cotidiano que atra viesa y regenera los cuerpos, la cultura, la economía y la sociedad humana, es tableciendo conexiones con el ecosistema del que formamos parte. En este sen tido, la comida que todas las personas ingerimos diariamente está atravesada y es producto no sólo de procesos fisiológicos, sino también de procesos sociales, económicos y culturales resultantes de relaciones sociales situadas e históricas. Este tejido de relaciones configura territorialidades socioeconómicas específicas tanto a partir de las esferas visibles de la economía (producción, distribución y consumo, instituciones económico-políticas), como de las esferas mayormente invisibilizadas (trabajo reproductivo en los hogares y las tramas comunitarias) que la conforman.
En el título del dossier quisimos recobrar la importancia de las configuraciones so cioeconómicas y ambientales como categoría clave para el análisis del alimento, inspiradas por la conceptualización de Elías (1999), quien entendía las configura ciones como redes de relaciones interdependientes y sociohistóricas que consti tuyen la base genético-social y psicosocial de una sociedad, manifestándose en formas afectivas, normas y prácticas consideradas apropiadas en un momento específico. Se trata de darle centralidad al componente relacional.
Para comprender nuestros sistemas alimentarios, es necesario cuestionar las fronteras planteadas como oposiciones, tanto entre el individuo y la sociedad, como de la sociedad y la naturaleza, recomponiendo una mirada integral y com pleja desde la cual las personas no pueden ser analizadas en abstracción. Lo que llamamos «alimento como trama de vida» (Rieiro et al., 2023) refiere así a las racionalidades y corporeidades que se entretejen dinámicamente, como un teji do vivo y relacional en torno al alimento, constituyendo territorios singulares en cuanto a sus múltiples modos de vida.
Retomar la dimensión holística del sistema agroalimentario supone, además, comprenderlo como una trama de tramas, es decir, resultado de relaciones so ciales y ecológicas a través de las cuales se produce, transforma, distribuye, consume y desecha el alimento. Esta mirada integral permite reconocer la in terdependencia entre lo singular, lo colectivo y lo ambiental, visibilizando nuevas conexiones que emergen en torno al alimento. Los modos en que estos sistemas se han configurado a lo largo de la historia han marcado transiciones fundamen tales de la humanidad.
Desde esta perspectiva, se vuelve indispensable atender la trama de desigual dades que atraviesa el sistema alimentario y que recae en cuerpos concretos. La participación de las mujeres en los circuitos de producción, distribución y consu mo evidencia la necesidad de incorporar una mirada transversal de género en el análisis, pues las cadenas agroindustriales y los complejos productivos no sólo organizan las prácticas, sino que también las limitan, inscribiendo jerarquías so ciales, políticas, culturales y simbólicas (Altschuler, 2025).
Dichas tramas de desigualdad en torno al alimento se configuran hoy a través de dinámicas multiescalares que articulan lo local, regional, nacional y global. En el marco del capitaloceno, el sistema agroalimentario dominante se estructura en torno a un modelo agroindustrial homogeneizador, resultado histórico de la re volución industrial -y agroindustrial-. Este modelo se sostiene en dinámicas concentradoras de recursos y de decisión, reguladas crecientemente por oligopo- lios cruzados cuya capacidad de gobernar y condicionar los flujos alimentarios en nuestra región ha sido todavía insuficientemente dimensionada. De allí la impor tancia de poner también en el centro, y en el título de este dossier, la disputa por la soberanía alimentaria, entendida como el derecho de los pueblos y comunidades a definir sus propias políticas al respecto, y a lograr niveles crecientes de auto nomía y control sobre sus sistemas alimentarios, desde la producción hasta la distribución y el consumo de alimentos.
Así, junto a las tendencias hegemónicas emergen, persisten y se recrean en los territorios múltiples experiencias alternativas que reivindican el cuidado de la vida humana y de la biodiversidad. Estas prácticas, lejos de ser residuales, ex presan modos de organización social y productiva que resisten y reconfiguran las lógicas extractivistas. Una perspectiva relacional permite comprenderlas en toda su complejidad, atendiendo a los vínculos, sinergias y articulaciones entre actores diversos que sostienen estas experiencias y que resultan fundamentales para el análisis socioambiental del alimento como dimensión viva, conflictiva y en disputa.
Los distintos artículos retoman con diversos énfasis procesos asociativos socioe- cológicos con carácter alternativo al modo hegemónico. Son economías que se organizan en torno a la vida cotidiana y sus dinámicas de subsistencia. Siempre existieron trabajos que sostuvieron la vida, subestimados desde la economía del capital. Las encuestas de uso del tiempo nos han hecho saber que los hogares dedican igual cantidad de horas de trabajo a tareas remuneradas que a tareas no remuneradas; sin embargo, sabemos poco -en relación con el trabajo asala riado- qué configuraciones de lo social se consolidan a partir de esos trabajos.
Los artículos del dossier retoman las distintas cuestiones y tensiones plantea das desde distintos ángulos. Desde Uruguay, el artículo de Anabel Rieiro propone una mirada holística del sistema alimentario de su país, analizando las tres for mas de regulación que conviven y se tensionan a partir del Mercado, el Estado y la Comunidad. El alimento como trama de vida, invita a superar una mirada reduccionista del alimento como oferta y demanda o como simple componente nutritivo, integrando al análisis dimensiones políticas, sociales, culturales y eco lógicas. Se presentan singularidades en Uruguay sobre las tres formas de regu lación identificadas del alimento: 1) como bien de cambio, dominado por la lógi ca mercantil y la concentración empresarial que avanza bajo el consenso de los commodities; 2) como derecho humano, reconocido por el Estado, pero limitado por la fragmentación institucional y la ausencia de una política integral; y 3) como bien de uso, central en la reproducción de los hogares e impulsado desde tramas comunitarias. Desde una visión sistémica, estas heterogéneas experiencias de origen cooperativo, agroecológico y de ollas populares, entre otras, logran reno var discusiones que permiten una mayor politización del alimento.
Desde Argentina, Bárbara Altschuler, Florencia Isola, Vanessa Sciarretta y Anahí Monzón analizan diversos tipos de circuitos socioeconómicos alimentarios, como alternativas innovadoras frente a la crisis alimentaria, la concentración de los mercados y sus resultados excluyentes. Desde una perspectiva de Investigación Acción Participativa (IAP), se analizan experiencias vinculadas a la Economía Popular, Social y Solidaria (EPSS) y la Agricultura Familiar, donde los circuitos cortos, los mercados institucionales y los circuitos mayoristas constituyen es trategias socio-institucionales territorializadas que democratizan el consumo y permiten el acceso a alimentos saludables y a precios justos para las/los diversos actores. Si bien estos circuitos y mercados alternativos tienen ya en Argentina una trayectoria considerable (particularmente en las últimas décadas), las au toras reconocen las dificultades para su sostenibilidad en contextos de crisis económica, desmantelamiento de políticas públicas y diversas formas de vulne rabilidad que enfrentan muchas cooperativas y productores familiares. Sin em bargo, también es clara la potencialidad de estos circuitos que, en articulación con proyectos universitarios y otras instituciones de apoyo, logran no solo reducir la cantidad de intermediarios y traccionar demanda hacia el campo de la EPSS, sino también reforzar vínculos socioterritoriales, y el papel de las organizaciones so ciales, y en particular de las mujeres, como sostén de las redes de cooperación y cuidado comunitario.
Por su parte, Leonardo Rossi, desde una perspectiva teórica, profunda y macro de los procesos sociohistóricos de larga duración, nos invita a pensar la temática del alimento desde la «ecología política del sur». Para ello realiza en su artículo una revisión histórica de larga data (analizando casos emblemáticos de acumu lación originaria como la Conquista de América, los cercamientos británicos y el régimen colonial en la India) para llegar a la comprensión del hambre como una problemática sistémica dentro del capitalismo, con efectos diferenciales para el centro, las periferias y los distintos colectivos agroalimentarios. La investigación entrelaza la producción material y político-ideológica del hambre para abordar el análisis de la «fractura del metabolismo social» en la agricultura y la alimen tación contemporánea. Logra trazar un recorrido desde lo global al caso argen tino, contraponiendo visiones y prácticas del alimento al entenderlo como «bien político comunal».
Desde Brasil, el artículo de Oscar Rover y Dayana Rosa, analiza los circuitos cortos de comercialización (CCC) propuestos como experiencias alternativas a los canales de comercialización del sistema agroalimentario convencional, con potencialidad para promover la inclusión, cooperación, acceso a bienes esen ciales, reforzando sistemas agroalimentarios más justos, resilientes y sostenibles. Resultado de una década de investigación, se combinaron observaciones -participantes y no participantes- con la utilización de una base de datos del Laboratorio de Comercialización de Agricultura Familiar para analizar la Red Ecovida de Agroecología del Gran Florianópolis. Los autores concluyen que los CCC son espacios dinámicos donde la reciprocidad y la comercialización coexisten y se complementan. Por un lado, la reciprocidad refuerza las redes de confianza, solidaridad y consumo responsable, mientras que, por otro lado, la mercantilización contribuye a la viabilidad económica y la sostenibilidad de las iniciativas. El gran desafío, advierten, es encontrar un equilibrio entre estas dimensiones: una comercialización excesiva puede comprometer los principios de solidaridad que sustentan los CCC, mientras que la dependencia exclusiva de la reciprocidad pue de limitar su escalabilidad y estabilidad financiera.
Como advertimos al comienzo de la introducción, el dossier representa más que un punto de llegada, un punto de partida. Nos permite conocer nuestros contextos socioculturales e históricos, las estructuras socioeconómicas de nuestros países, las políticas públicas y sus discontinuidades en diversos períodos, así como las experiencias y prácticas socioeconómicas asociativas que emergen, habitan y se van transformando en ellos. Esperamos que esto represente para las y los lec tores un valor adicional, una vía de acceso a la comprensión de los procesos te rritoriales específicos y las disputas desplegadas en el presente. El pensamiento crítico y colectivo, integrado a la discusión pública es clave en cualquier horizonte que se proponga lograr mayor soberanía alimentaria.
Coordinadoras del dossiery Bárbara Altschuler
Coordinadoras del dossier













