SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.33 número47Los movimientos sociales latinoamericanos Teorías críticas y debates sobre la formación índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Links relacionados

Compartir


Revista de Ciencias Sociales

versión impresa ISSN 0797-5538versión On-line ISSN 1688-4981

Rev. Cien. Soc. vol.33 no.47 Montevideo  2020  Epub 01-Dic-2020

 

Presentación

La formación en movimiento: Aproximaciones a la relación entre movimientos sociales y educación

La problemática de lo que puede caracterizarse como sociología de los movimientos sociales y de la acción colectiva en Uruguay ha avanzado en los últimos años, pero todavía queda mucho camino por recorrer en producción de conocimiento, si se compara su tratamiento académico local con lo que ocurre en la región. Del amplio abanico de subtemas y dimensiones que se abren, lo que se propone en este dossier es focalizar en las dinámicas de formación. Esto es, se trata de hacer visibles algunas de las complejidades teóricas y prácticas existentes entre estos agentes sociales -o sujetos colectivos, como se prefiera- y las dinámicas de educación que se requiere impulsar.

La discusión categorial es lo primero que debe plantearse. Por ejemplo, el concepto de movimiento social presenta la comodidad de ubicar rápidamente el centro problemático general de lo que se pretende discutir. Se trata de agentes o sujetos colectivos que no actúan en la esfera estatal, no son partidos políticos, no responden a una lógica mercantil y presentan formas organizativas más o menos estructuradas en términos organizativos. Pero, al mismo tiempo, movimiento social se configura como un concepto o herramienta de captación de la realidad que, aplicada a América Latina, supone un conjunto de inconvenientes, en particular, deja afuera una realidad colectiva que puede no entrar en los parámetros establecidos.

Y, segundo punto, siempre debe tenerse presente que se está hablando de actores de importancia significativa en la región y en el Uruguay, con sus especificidades. Es cierto que se puede apelar al mayor peso de los partidos políticos y de las instituciones estatales en términos relativos, o postular que, comparativamente, las dinámicas autoorganizativas son menores, pero, aun así, viejos temas (trabajo, vivienda o derechos humanos, por ejemplo) o nuevos temas (la llamada nueva agenda de derechos, las resistencias a megaproyectos transnacionales y las dinámicas de territorialización) configuran o reproducen colectivos que van aprendiendo cómo actuar para proyectar sus demandas en contextos cambiantes. Todo ello requiere el aporte de nuevos abordajes desde las ciencias sociales.

Un tercer punto a considerar es que, a priori, puede no advertirse la importancia de lo que está en juego cuando se habla de la conexión con la formación, que es el centro de atención de este dossier. Puede subestimarse el tema de la formación desde dentro o desde fuera de estos sujetos. Sin embargo, debe asumirse que se está ante transformaciones globales de vasto alcance y que el panorama político de la región se ha complejizado sustantivamente en los últimos años. En 2019 se generaron importantes movilizaciones sociales -los casos de Chile y Ecuador fueron los más notorios pero no los únicos- y en 2020 todo cambió con la COVID-19, a partir de las medidas de confinamiento y aislamiento físico generalizadas en toda América Latina y a escala global.

La situación sociopolítica regional es muy dinámica. Esto implica tener capacidad y rapidez para analizar temas y contextos, y plantear propuestas. Supone producir conocimientos que son la base para posicionarse mejor estratégicamente, no solo frente a las demandas concretas que deben impulsarse, sino frente a un enorme conjunto de temáticas a las cuales distintos sujetos colectivos se exponen cotidianamente.

Un cuarto punto a tener en cuenta es que existe un vasto despliegue de experiencias educativas alternativas que requiere la atención de los investigadores. Es decir, no se está postulando una posibilidad sin experiencias concretas y futuros posibles: actualmente, diferentes colectivos de la región han generado sus prácticas educativas, a veces en forma autónoma, con intelectuales propios, o sea, más allá de instituciones estatales, en otras ocasiones en coproducción con sectores de algunas universidades de la región. Esto, naturalmente, no siempre es posible e implica toda una discusión sobre el rol de las universidades que corresponde dejar planteado, pues algunos trabajos rozarán el tema, aunque no es el centro del dossier.

Lo anterior también se conecta -quinto punto- con la producción propia de conocimientos. Aquí el ejemplo más avanzado -no es preciso decirlo para quienes trabajan estas temáticas- es el Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) en Brasil. De hecho, este ha sido un referente en el tema para colectivos de toda la región y no solo para los que trabajan cuestiones de soberanía alimentaria, agroecología y producción alternativa al agronegocio. La Escuela Florestan Fernandes (nombre de uno de los pilares de la sociología en Brasil) se inauguró en 2005 y constituye el centro de formación más importante (aunque no el único) del MST. También se convirtió en un ámbito de formación para otros movimientos de Brasil y América Latina. Y se eligió San Pablo para localizarla por ser esta ciudad un centro universitario que podía potenciar el debate en relación con la academia.

Planteado en términos más generales, todo lo anterior es significativo, pues introduce una discusión que puede cristalizarse en las siguientes preguntas: ¿es el tipo de conocimiento construido en la academia el que les sirve a los movimientos?, ¿qué instancias organizativas formales e informales se establecen desde los colectivos en términos educativos para proyectarlo en sus integrantes?, ¿cómo se procesa la relación entre producción de conocimientos, instancias de formación propias y disputa de sentidos de sociedad alternativos? Aquí solo cabe dejar planteadas estas preguntas a modo de ejemplos.

En suma, queda claro que no se está hablando de una cuestión menor y el dossier que se presenta propone abordajes desde diferentes miradas posibles. Corresponde establecer que la base de este se encuentra en el Seminario Movimientos Sociales, Praxis Pedagógicas y Educación, realizado los días 30 y 31 de agosto de 2018, en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República (FCS-UDELAR), Uruguay, a partir de una iniciativa de dos grupos de investigación: el Espacio de Formación Integral Taller Central de Investigación Sociología de los Movimientos Sociales y las Acciones Colectivas, del Departamento de Sociología, y el Grupo I+D Sujetos Colectivos Populares, Autonomía y Hegemonía, del Departamento de Trabajo Social (FCS-UDELAR). A esta instancia concurrieron no solo investigadores locales, sino también de la Universidad de Buenos Aires y de la Universidad Nacional de Luján (Argentina).

Del intercambio sobre los trabajos presentados, así como de intercambios posteriores en diferentes instancias más puntuales, emergen los artículos que componen el dossier que se propone. Por lo ya dicho, debe considerarse lo que se presenta como una muestra de un universo vasto y, al mismo tiempo, el producto de la maduración de autores que vienen reflexionando y trabajando estos temas permanentemente. El dossier intenta seguir ese proceso y promover un diálogo -de perspectivas, de autores de apoyo, de referentes empíricos concretos- entre estos desarrollos para potenciar un conocimiento que, a nivel temático, no tiene antecedentes desde el Departamento de Sociología y, en particular, desde su Revista.

La potencialidad en términos académicos -ahora en clave más general que la restricción en términos locales- es indiscutible y se puede traducir en forma reducida en argumentos como los que se sugieren a continuación.

En primer lugar, se puede señalar la compilación de un conjunto de artículos que, apoyándose en el conocimiento sociológico, no contemplan aduanas disciplinarias estrictas y se permiten avanzar interdisciplinariamente. De este modo, se generan bases para futuros desarrollos de conocimiento en esta temática de cruce y de frontera.

En segundo lugar, se generan insumos para cursos de grado y posgrado para los distintos centros académicos desde donde parten las contribuciones. En este sentido, constituye un desafío siempre renovado y necesario que investigadores de centros académicos relativamente cercanos de la región puedan aportar a la formación de futuros investigadores, docentes y profesionales.

En tercer lugar, en este eje de cruce temático, la extensión universitaria no puede ser marginada como una cuestión de adorno, sino que cumple un papel clave y reabre la discusión sobre el papel de la Universidad. Es preciso fortalecer esta base de apoyo, pues también a partir de aquí emerge un conjunto de discusiones sobre posibilidades, implicaciones y límites de la llamada coproducción de conocimientos, que involucra tanto a la academia como a sujetos colectivos.

Se podría seguir adicionando temas que hacen al centro de esta materia, porque en verdad se trata de un universo temático amplio, más allá de lo que, a priori, puede parecer. De modo que lo que se encontrará en el dossier debe verse como una muestra acotada de algunos elementos. El ordenamiento de los artículos propone pasar de discusiones más generales y conceptuales a trabajos que procuran abordar casos concretos. Aun así, la invitación es que el examen de casos particulares no quede acotado solo a su visibilización, sino que procure establecer la base para que emerja la comparación, para captar similitudes y diferencias, para concebirlos como emergentes de un proceso más amplio que no siempre aflora con nitidez.

El trabajo que abre el dossier es de Mariana Fry, docente e investigadora del Departamento de Sociología (FCS-UDELAR) que se propone revisar y valorar las principales contribuciones realizadas desde América Latina para el estudio de los movimientos sociales y acciones colectivas en las últimas décadas. Volver a una revisión de teorías y conceptos, y procurar hacer un balance actualizado del lugar donde se está hoy en la región en el tema que nos preocupa es un ejercicio necesario para visualizar fortalezas y debilidades en la producción de conocimiento.

También en la idea de considerar instrumentos de captación de la realidad, es preciso recurrir a debates más teóricos. El segundo artículo, de Alejandro Casas, docente e investigador del Departamento de Trabajo Social (FCS-UDELAR), invita a la reflexión conceptual sustentada en Walter Benjamin, un autor notoriamente sustantivo, pero no siempre tenido en cuenta desde las ciencias sociales. Casas, teniendo presente el contexto de producción de Benjamin, centrándose en sus contribuciones más políticas y desde un marxismo heterodoxo, introduce una conexión con la región y con el pensamiento crítico. Se abren allí interrogantes con relación a la praxis y las orientaciones de los sujetos colectivos: ¿es posible pensar procesos y luchas sociales considerando los aportes de Benjamin? La invitación queda planteada.

El tercer artículo corresponde al docente e investigador Sebastián Levalle, quien integra el Grupo de Estudios de Sociología Histórica de América Latina (GESHAL) y el Grupo de Estudio sobre Memorias Alterizadas y Subordinadas (GEMAS) de la Universidad de Buenos Aires (UBA). El dossier se desliza del Río de la Plata a la América Latina más profunda, para proponer un acercamiento a organizaciones indígenas latinoamericanas que avanzaron en la construcción de experiencias de educación propia. Tomando el caso principalmente de la praxis educativa del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) en Colombia, el autor analiza la relación entre los procesos de investigación indígena con una educación propia.

El dossier sigue con esa cantera de experiencias alternativas que es el área metropolitana de Buenos Aires. Ciertamente resulta clave conocerlas desde Uruguay, por su cercanía, pero también teniendo presente la región en su conjunto. De modo que, en esa línea, Mercedes Palumbo, docente e investigadora de la UBA y de la Universidad de Luján, examina las experiencias de los encuentros de formación del Movimiento Popular La Dignidad, la Escuela de la Memoria Histórica del Movimiento Nacional Campesino-Indígena de Buenos Aires y la Escuelita de Formación del Movimiento Darío Santillán. Se trata de visualizar los dispositivos pedagógico-epistémicos que emergen en esas experiencias, pero también de reflexionar más allá de ellas.

Siguiendo con el contexto argentino, pero colocándolo en diálogo con la región, el artículo de Juan Wahren, docente e investigador del Instituto Gino Germani de la UBA examina los bachilleratos populares de jóvenes y adultos que se conformaron a partir del año 2004 como experiencias de educación popular desplegadas desde diversos movimientos sociales en Argentina. Este resulta singularmente importante como caso, pues son escuelas autogestionadas por los propios movimientos sociales y por el colectivo docente y estudiantil que habita estos espacios educativos. Deben señalarse, entre otros, dos elementos que resultan claves en el tema general y que el autor aborda: el territorio y la relación entre movimientos sociales y gobiernos.

Finalmente, el caso uruguayo está representado en el análisis que hace Gustavo Machado, docente e investigador del Departamento de Trabajo Social (FCS-UDELAR), sobre el movimiento social más importante en el país (si excluimos las formas de organización de trabajadores), que es la Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua (FUCVAM). El autor realiza un análisis en clave sociohistórica del movimiento e investiga las distintas estrategias y dispositivos de formación para identificar discontinuidades y tensiones.

Al final solo corresponde realizar una invitación a la lectura. Como ya se aludió, aún mejor si esta lectura se hace procurando establecer un diálogo que parta de situaciones, casos o experiencias concretas para trascenderlas hacia un cuadro más abarcador, comparativo, en lo posible transversal, considerando la región en su conjunto y diversidad. También se trata de una apuesta no menor en términos cognitivos: considerar la producción de saberes evitando caer en potenciales reduccionismos académicos bajo pretextos metodológicos y eludir la excesiva compartimentación de áreas del conocimiento que -para temas como el abordado- seguramente no es un buen camino.

Alfredo Falero
Coordinadores del dossier, Alejandro Casas
Coordinadores del dossier, Juan Wahren
Coordinadores del dossier

Creative Commons License Este es un artículo publicado en acceso abierto bajo una licencia Creative Commons