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Revista Uruguaya de Cardiología

versão impressa ISSN 0797-0048

Rev.Urug.Cardiol. vol.25 no.3 Montevideo dez. 2010

 

 

Carta del editor saliente


Con la publicación del presente número la Revista Uruguaya de Cardiología completa sus 25 años de existencia. Sin tener experiencia editorial, fui el editor de la revista desde su primer número en 1986 hasta 1994; fue esta una etapa de asentamiento y consolidación, luego de varios intentos y asociaciones previas con otras publicaciones. A partir de 1995 asumió como editor el Prof. Luis E. Folle. Folle profesionalizó la revista, creó un Consejo Editorial que funcionó como tal, montó el proceso de arbitraje y logró su incorporación en índices bibliográficos (Lilacs, Scielo); a partir de 2003 asumió la función de editor el Prof. Norberto Tavella; fue la suya una gestión que apuntó al crecimiento de la revista a través de la generación de estímulos para la producción científica nacional. Durante su gestión, luego de la crisis de 2002, la SUC asumió directamente la gestión editorial de la revista y se logró la autosuficiencia económica.

Tras el alejamiento del Prof. Tavella por razones de salud, asumí nuevamente la función de editor desde 2008; totalicé, por lo tanto, 12 años como editor y alguno más como integrante del Consejo Editorial. Tan larga permanencia en una función determinada en la SUC sólo ha sido superada por la gestión de Raquel Maestro, como secretaria, durante 15 años. Por otra parte, no creo que en el mundo haya muchos antecedentes de tan larga titularidad como editor de una revista científica, ni que sea conveniente. Por tal motivo, he creído razonable dar un paso al costado y permitir que otro colega, entre los muchos con más que sobrados antecedentes y capacidades, pase a desempeñar la función de editor.

Al despedirme, me considero en condiciones de emitir algún juicio de valor sobre la revista. Creo que su principal virtud –además de su continuidad sin interrupciones durante 25 años, lo que en nuestro medio no es poca cosa– ha sido su imparcialidad e independencia con respecto a intereses de grupos: la revista siempre ha estado abierta a todos, propiciando la generación de la investigación en la especialidad, sin ningún prejuicio en relación con su procedencia. Tal como expresáramos en el editorial del primer número de la revista, ha servido como medio de expresión de los cardiólogos, y para muchos –entre quienes nos incluimos– ha sido el medio de publicación de la mayor parte de su producción científica. El material que se publica es de calidad, a partir de un cuidadoso proceso de revisión que se inicia por la exigencia del cumplimiento de las normas de publicación y que sigue por la elección de árbitros con idoneidad técnica y moral, del país y del extranjero, que generosamente ofrecen su tiempo y sus conocimientos. Los cardiólogos en formación han encontrado material valioso, adaptado a nuestro país, en artículos de revisión. En una investigación llevada a cabo entre los socios de la SUC, la revista fue una de las estructuras mejor evaluadas, y precisamente los artículos de revisión han sido los más apreciados. Aunque aún queda mucho por hacer, la revista se ha ido adaptando a las nuevas tecnologías, lo que le ha permitido llegar a lectores de otros países. Varios artículos publicados en nuestra revista han sido seleccionados por la Sociedad Sudamericana de Cardiología y es posible acceder a ellos desde vínculos en su página web.

Su mayor debilidad es la falta de producción original en el país, contra la cual han resultado poco efectivas todas las medidas que se han implementado. Una reciente apertura de la revista a los cardiólogos en formación (incluyendo pasantes de estas características en el Consejo Editorial) parece una herramienta efectiva a mediano plazo.

Una breve nota final de agradecimiento a los compañeros del Consejo Editorial, los permanentes y los temporarios, y a los secretarios de redacción, Roberto Aguayo y Julia Medina, con cuya presencia las reuniones semanales de los miércoles se convirtieron en agradables sesiones de trabajo entre amigos.

A todos los que nos acompañaron en esta tarea, muchas gracias.


Dr. Carlos E. Romero