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Revista Uruguaya de Cardiología

Print version ISSN 0797-0048

Rev.Urug.Cardiol. vol.19 no.1 Montevideo Apr. 2004

 

ARTíCULO ORIGINAL

REV URUG CARDIOL 2004; 19: 19-28


Prevalencia del síndrome metabólico
en una población adulta 

DRES. CARLOS SCHETTINI 1, EMMA SCHWEDT 2, VICTORIA MOREIRA 3, CRISTINA MOGDASY 4, AE LILIAN CHáVEZ 1,
DRES. MANUEL BIANCHI
1, EDGARDO SANDOYA 1, HUGO SENRA 1

 

RESUMEN

Objetivo: determinar la prevalencia de síndrome metabólico en la población adulta y su asociación con variables de estilo de vida potencialmente modificables.
Métodos: se estimó la prevalencia de síndrome metabólico de acuerdo a la definición del Programa Nacional de Educación en Colesterol (ATP III) de Estados Unidos, entre 1.411 participantes del estudio epidemiológico que se desarrolla desde 1995 en una muestra representativa de los asociados adultos de la institución. Se realizó ajuste por edad y por sexo de acuerdo a la composición de la población uruguaya.
Resultados: la prevalencia no ajustada de síndrome metabólico fue 27,7% y la prevalencia ajustada fue 19,7%. En hombres la prevalencia ajustada fue 23,1% y en mujeres 18,1%. La obesidad o el sobrepeso estuvieron presentes en 93% de los portadores de síndrome metabólico. El 75% de quienes presentan la entidad no realizan actividad física regular. La prevalencia de acuerdo al nivel educativo fue 35,9%, 30,6% y 17,9% (p<0,0001) entre quienes tenían
£6 años, 6 a 12 y >12 años de estudio. La prevalencia entre individuos activos fue 25,2%, siendo de 32,3% y de 30,0% en jubilados y en desocupados (p =0,02).
Conclusiones: el síndrome metabólico tiene alta prevalencia en la población estudiada, la que es particularmente elevada en los hombres. El sedentarismo, el sobrepeso y la obesidad son altamente prevalentes entre los portadores de esta entidad. Es necesario identificar a los pacientes con síndrome metabólico y optimizar su estilo de vida para prevenir el desarrollo de enfermedad coronaria. Las estrategias para promover el cambio de estilo de vida deben poner especial énfasis en los grupos de mayor prevalencia.

Palabras clave:    PREVALENCIA
    ENFERMEDADES METABóLICAS
    ESTUDIOS EPIDEMIOLóGICOS


1. Servicio de Cardiología.
2. Servicio de Nefrología.
3. Servicio de Diabetología.
4. Servicio de Laboratorio.
Asociación Española Primera de Socorros Mutuos. Montevideo, Uruguay.

Prevalenci

SUMMARY

Objective: to determine prevalence of the metabolic syndrome in an adult population and its association with varying lifestyles.
Methods: prevalence of the metabolic syndrome was estimated following the National Cholesterol Education Program (ATP III), United States, among 1 411 adult users of a health-center since 1995. Age and sexe adjustments were done according to the Uruguayan population.
Results: unadjusted prevalence of the metabolic syndrome was 27,7% and adjusted prevalence was 19,7%. Adjusted prevalence among men was 23,1%, among women, 18,1%. Obesity and overweight were seen in 93% of the metabolic syndrome carriers. Regular physical activity was practiced by 25%. Prevalence according to educational level was 35,9%, 30,6% y 17,9% (p<0,0001) among those with 6 years, 6 to 12 and >12 years of education. Prevalence among active adults was 25,2%, while among retired and unemployed people, 32,3% and 30,0% respectively (p=0,02).
Conclusions: prevalence of the metabolic syndrome was high among the studied population, particularly among men. Sedentarism, overweight and obesity are particularly prevalent among metabolic syndrome carriers. Carriers of metabolic syndrome should be identify in order to optimize their lifestyles and consequently to prevent coronary disease.

KEY WORDS:    PREVALENCE
    METABOLIC DISEASES
    EPIDEMIOLOGIC STUDIES

del síndrome metabólico en una población adulta

Dres. Carlos Schettini, Emma Schwedt, Victoria Moreira y colaboradores

La enfermedad coronaria es la principal causa de mortalidad en Uruguay (1). Se ha visto que la presencia concomitante de alteraciones del metabolismo lipídico, glucídico, hipertensión arterial y obesidad abdominal se asocia a incidencia aumentada de cardiopatía isquémica y de diabetes (2,3). Esta entidad, llamada síndrome X por Reaven (4), actualmente se conoce como síndrome metabólico (SM) (5). Hasta hace poco tiempo existía confusión en su tipificación, pero la reciente definición operativa del ATP III permite determinar su prevalencia, así como comparar la misma en diferentes poblaciones (5). La misma considera SM cuando existen ³ tres de los siguiente elementos: cintura >102 cm en hombres y >88 cm en mujeres, triglicéridos ³150 mg/dl, HDL colesterol <40 mg/dl en hombres y <50 mg/dl en mujeres, presión arterial (PA) ³  130/85 mmHg y glucemia en ayunas >110 mg/dl. Es frecuente la alteración de otros elementos que se asocian en grado variable a los componentes mayores: aumento de apolipoproteina B, partículas LDL pequeñas y densas, resistencia a la insulina e hiperinsulinemia, tolerancia a la glucosa alterada, aumento de marcadores inflamatorios (proteína C reactiva, hiperfibrinogenemia) y alteraciones de la coagulación que propenden a la trombosis (aumento de las PAI-1, hipofibrinólisis) (6). El síndrome es acompañado frecuentemente de hipertrofia ventricular izquierda (7,8), frecuencia cardíaca elevada (9-11) y microalbuminuria (3), factores que incrementan el riesgo cardiovascular y determinan activación de los sistemas neurohumorales (9-11), aumento de la cortisolemia, activación del eje renina-angiotensina- aldosterona y del sistema nervioso simpático, estos últimos involucrados tanto en la patogenia como en las complicaciones de la aterosclerosis y sus complicaciones.

El objetivo del presente estudio fue determinar la prevalencia de síndrome metabólico en la población adulta y establecer su asociación con variables de estilo de vida potencialmente modificables. Disponer de esta información es el punto de partida para definir estrategias destinadas a prevenir el desarrollo de la enfermedad coronaria.


MATERIAL Y MéTODO

POBLACIóN DEL ESTUDIO

En 1995 se seleccionó una muestra al azar de 2.600 individuos entre los 150.000 asociados de la institución con 20 o más años de edad (12). Entre 1995 y 1998 se entrevistó a 2.070 de ellos, y se les interrogó acerca de hábitos y conocimientos respecto a hipertensión, diabetes, dislipemia y tabaquismo. Se les realizó determinación de peso, talla, presión arterial y electrocardiograma (ECG). En una segunda visita (intervalo 4,0 años, DE ± 1,1) se realizó un control a 1.722 de ellos. En éste se interrogó acerca de educación, tabaquismo, actividad física, actividad laboral, fármacos recibidos y consumo de alcohol. En 1.417 individuos se dispone de la información necesaria para determinar la prevalencia del SM.


DETERMINACIONES REALIZADAS

Se midió la presión arterial en tres oportunidades, con un equipo electrónico previamente validado, luego de que el individuo guardara al menos cinco minutos de reposo sentado, con un intervalo igual o mayor a dos minutos entre determinaciones, y se consideró el promedio de las tres medidas. Se determinó peso y talla y se midió la cintura a nivel del ombligo. Se realizó, en ayunas, la determinación en sangre de: glucosa, colesterol total, colesterol HDL y triglicéridos.

CRITERIOS DE SíNDROME METABóLICO

Se consideró síndrome metabólico a la presencia de tres o más de los siguiente elementos: cintura >102 cm en hombres y >88 cm en mujeres; triglicéridos ³150 mg/dl; HDL colesterol <40 mg/dl en hombres y <50 mg/dl en mujeres; PA ³130/85 mmHg o recibir fármacos antihipertensivos o ambos; glucemia en ayunas >110 mg/dl o recibir medicación antidiabética o ambos.

DEFINICIóN DE VARIABLES

Se consideró fumador a quien fumó uno o más cigarrillos en los últimos seis meses, ex fumador a quien hacía más de seis meses que no fumaba y no fumador a quien nunca fumó. Se dividió el peso en tres categorías de acuerdo al índice de masa corporal (IMC): normopeso (IMC <25 kg/m2)), sobrepeso (IMC 25-29,9 kg/m2) y obesidad (IMC ³30 kg/m2). Se consideró a la educación en tres categorías: <6 años, entre 6 y 12 años y >12 años. La actividad laboral se consideró en tres categorías: activo (cuando trabajaba en el momento de la entrevista), desocupado (cuando se hallaba sin trabajo en el momento de la entrevista) y jubilado. El consumo de alcohol se consideró en las siguientes categorías: nada, quienes no ingieren alcohol, y en una, dos y tres o más si tomaban £1, dos o ³3 medidas al día respectivamente. La actividad física se consideró en dos categorías: sedentario y activo, considerando activo a quien caminaba o realizaba actividad física, o ambos, al menos tres veces por semana.

MéTODOS ESTADíSTICOS

Se realizó ajuste por edad y por sexo de las variables analizadas en base a la composición de la población uruguaya establecida por el Instituto Nacional de Estadística (13). El análisis estadístico se realizó con el test de chi cuadrado y el test exacto de Fisher, mediante el software EpiInfo versión 6.02, del Centro de Control y Prevención de Enfermedades, Atlanta, Estados Unidos y la Organización Mundial de la Salud, Ginebra, Suiza (14).


RESULTADOS

CARACTERíSTICAS DE LA POBLACIóN

Las características de la población estudiada se presentan en la tabla 1.

PREVALENCIA GLOBAL

La prevalencia no ajustada de síndrome metabólico fue de 27,7% y la prevalencia ajustada por edad y sexo fue 19,7%. En hombres la prevalencia no ajustada fue 32,3% y en mujeres 25,0%, mientras que la prevalencia ajustada fue 23,1% y 18,1% en hombres y mujeres respectivamente.

PREVALENCIA POR EDAD

La prevalencia del síndrome metabólico por rangos de edad en hombres y mujeres se presenta en la tabla 2. La prevalencia en hombres es mayor entre los 50 y los 69 años, mientras que en mujeres es mayor entre los 70 y los 79 años, como se puede apreciar en la figura 1.

AñOS DE ESTUDIO

La prevalencia del síndrome metabólico de acuerdo a los años de estudio se presenta en la tabla 3. Se observa asociación inversa entre años de estudio y prevalencia del SM, lo que es significativamente diferente tanto en hombres como en mujeres.




ACTIVIDAD LABORAL

La prevalencia del síndrome metabólico de acuerdo a la actividad laboral se presenta en la tabla 4, observándose que hombres y mujeres activos tienen menor incidencia del mismo que quienes son jubilados o desocupados, si bien en hombres esta diferencia no es estadísticamente significativa.

ALCOHOL

La prevalencia del síndrome metabólico de acuerdo al consumo de alcohol se presenta en la tabla 5. Se observa un aumento marcado del mismo en bebedores de tres o más medidas diarias, pero esta diferencia no es estadísticamente significativa.

TABAQUISMO

La prevalencia del síndrome metabólico de acuerdo al consumo o no de tabaco se presenta en la tabla 6. Se observa que si bien los fumadores tienen mayor prevalencia que los ex fumadores y los no fumadores, la diferencia no es estadísticamente significativa. La prevalencia de tabaquismo entre los portadores SM por sexo y por rango de edad se presenta en la tabla 7, observándose que la mayor prevalencia ocurre entre los 40 y los 49 años en ambos sexos, y luego se produce una declinación en la tasa de fumadores.

 

 

SOBREPESO Y OBESIDAD

La prevalencia del síndrome metabólico de acuerdo al IMC se presenta en la tabla 8. En la figura 2 se observa la prevalencia de SM por rangos de IMC para hombres y mujeres, pudiéndose apreciar cómo aumenta esta entidad a medida que es mayor el IMC.

La prevalencia de sobrepeso u obesidad entre los portadores de SM por sexo y por rango de edad se presenta en la tabla 9, donde se puede apreciar que más de 90% de los pacientes de ambos sexos tienen sobrepeso u obesidad.


 



 




 


ACTIVIDAD FíSICA

La prevalencia del síndrome metabólico de acuerdo a la actividad física se presenta en la tabla 10. En la tabla 11 se aprecia la prevalencia de sedentarismo entre los portadores de SM, el que es superior a 70% en ambos sexos, siendo mayor entre los 40 y los 49 años.


 



 



 



 



 



COMPONENTES DEL SíNDROME METABóLICO

La frecuencia relativa de cada uno de los componentes del síndrome metabólico en hombres y mujeres por rango de edad se presenta en la tabla 12. La hipertensión arterial es el componente más frecuente en ambos sexos, siendo más frecuente entre hombres que entre mujeres. Los triglicéridos elevados y la obesidad abdominal son el segundo componente en frecuencia en hombres y mujeres respectivamente.

En la tabla 13 se presenta la cantidad de componentes presentes en cada rango de edad para cada sexo. Mientras que 25,4% de las mujeres no tienen ningún componente del SM, esto ocurre solamente en 17,3% de los hombres.


COMENTARIOS

El SM está integrado por diversas anomalías que en forma aislada no constituyen una enfermedad definida, pero que en su concomitancia conforman una entidad clínica definida con alto riesgo de complicaciones, incluyendo el desarrollo de diabetes tipo 2, enfermedad coronaria y stroke (3,5,15,16).

Empleando la definición propuesta por el ATP III, observamos una prevalencia no ajustada de SM de 27,7%, y de una prevalencia ajustada para la composición de la población uruguaya de 19,7%. La prevalencia en diferentes series que emplearon este criterio diagnóstico osciló entre 16,9% en Canadá (17); 17,8% en Italia (18); 19,8% en Grecia (19); 20% en Bélgica (20); 21,0% en Omán (21); 23,0% en árabe-norteamericanos (22); 23,7% en Estados Unidos (23) y 24,4% en Islas Canarias (24). La adopción de esta definición permite estimar que en Occidente uno de cada cuatro o cinco individuos padece esta entidad, y también permite comprobar que no existe una amplia diferencia de prevalencia como se verificaba cuando se empleaban criterios diagnósticos no estandarizados (23).

Su prevalencia no ajustada y ajustada fue mayor en hombres (32,3% y 23,1%) que en mujeres (25,0% y 18,1%) p<0,001. Estos hallazgos difieren de lo observado en Estados Unidos y en España donde el SM predomina en mujeres (23,25). Esta diferencia puede explicarse por la mayor prevalencia de cifras de PA elevada en nuestro medio que la observada en los estudios de esos países.

La prevalencia de SM aumenta con la edad. Entre los hombres la mayor prevalencia ocurre entre los 50 y los 69 años, mientras que en las mujeres la mayor prevalencia ocurre a edad superior, entre los 70 y los 79 años, al igual que lo que se observa en otras series (26).

Se observa más obesidad central entre las mujeres, siendo ésta particularmente elevada a partir de los 50 años, mientras que entre los hombres la misma se incremente a partir de los 40 años.

Hemos comprobado una asociación negativa entre los años de estudio y la prevalencia de SM: a menos años de estudio mayor prevalencia de la entidad, lo que debe ser tenido en cuenta en las estrategias destinadas a modificar estilos de vida. Este mismo hecho ha sido verificado en Suecia (27).


 


Quienes son activos laboralmente tienen menor incidencia de SM que quienes son jubilados, siendo esto particularmente diferente entre las mujeres (21,7% versus 30,4%; p=0,01).

En lo que refiere al IMC, el SM pasa de una prevalencia de 5,3% cuando el mismo es normal a 23,3% y 47,6% entre quienes tienen sobrepeso y obesidad (<0,001). Existe una fuerte asociación entre el exceso de peso y esta entidad, dado que 93,0% de los portadores de SM tienen sobrepeso u obesidad. Dada esta fuerte asociación, es preocupante el aumento de peso comprobado en los cuatro años que mediaron entre las dos observaciones realizadas, período en el cual 59% de los individuos aumentó su IMC, lo que llevó la prevalencia de sobrepeso y obesidad de 56,3% a 67,8%, siendo la prevalencia inicial similar a la observada en todo el país en el estudio ENSO I, el que mostró una prevalencia de 51% (28).

En relación a las conductas potencialmente modificables, comprobamos que el consumo de tres o más medidas de alcohol diarias se asocia a prevalencia elevada de SM, aunque el número de estos individuos fue muy bajo en la población estudiada. Entre los portadores de SM se observa alta prevalencia de fumadores entre los 40 y los 49 años de edad, la que se reduce a edades mayores (p<0,001).

Asimismo, el sedentarismo se asocia a mayor prevalencia de SM: 27,2% versus 13,8% en quienes realizan actividad física al menos tres veces por semana (p<0,001). Entre los portadores del síndrome se observa un sedentarismo muy elevado, siendo esto particularmente notorio entre los 30 y los 49 años, el que tiende a ser menor a edades mayores.

Las bases del tratamiento de esta entidad la constituyen la alimentación adecuada, la que reduce la presencia del SM (29,30), junto a la realización de actividad física regular (17). La adopción de un estilo alimentario saludable y una vida físicamente activa permiten un manejo adecuado del peso, lo que es determinante del beneficio observado.

El manejo correcto de cada uno de los componentes del SM puede reducir la morbilidad y la mortalidad, pero seguramente se obtendrán mejores resultados con una estrategia combinada que promueva un estilo de vida saludable.

La alta prevalencia de esta entidad puede tener serias consecuencias sobre los costos de la salud en nuestro país, por lo que es necesario generalizar la capacitación y el entrenamiento de los prestadores de salud en programas efectivos de modificación del estilo de vida, para que adquieran los conocimientos y las habilidades necesarios para tratar en forma adecuada a estos pacientes.


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