1. Introducción
El trabajo con archivos comunitarios constituye un campo de creciente relevancia dentro de la ciencia de la información, especialmente en contextos donde la memoria colectiva se entrelaza con procesos de construcción identitaria y territorial. Los archivos, lejos de ser simples repositorios de documentos, funcionan como espacios de mediación cultural donde se producen y disputan sentidos sobre el pasado, el presente y el futuro. En ellos se materializan las memorias de comunidades, movimientos sociales y proyectos institucionales que han contribuido a modelar el entramado simbólico de la vida colectiva (Cook, 2013; Derrida, 1995).
En el marco del convenio celebrado en el año 2022 entre la Facultad de Información y Comunicación (FIC) y el Programa APEX, ambos servicios de la Universidad de la República (Udelar), en el año 2025 se desarrolló una colaboración académica entre ellos a través del diseño e implementación de un Espacio de Formación Integral (EFI) orientado a la preservación, organización y socialización del acervo documental del APEX en el marco de la unidad curricular Colecciones Digitales de la Licenciatura en Archivología de la FIC. Este vínculo interinstitucional, que tiene como antecedente años de trabajos académicos desarrollados de forma colaborativa, ha permitido, en esta experiencia, articular la enseñanza, la investigación y la extensión mediante un enfoque de desarrollo integral e interdisciplinario que conjugó la teoría archivística, la práctica técnica, la comunicación y la reflexión social en torno al patrimonio documental comunitario.
El archivo del Programa APEX, con más de tres décadas de historia en el Municipio A de Montevideo, constituye un caso paradigmático de patrimonio vivo donde convergen documentos en múltiples soportes -papel, audiovisual, fotográfico y sonoro- que registran la trayectoria de un proyecto universitario articulado con la comunidad y comprometido con su territorio. Trabajar sobre este acervo implicó no solo aplicar criterios de preservación y acceso, sino también reconocer el valor simbólico y social de los archivos como lugares de memoria en los que se expresan los vínculos entre universidad y comunidad desde una mirada situada y contextual. En este marco, el presente artículo da cuenta de la experiencia referenciada a la vez que propone una reflexión teórica y práctica sobre los archivos como dispositivos de memoria, de identidad comunitaria, su relación con el territorio y el archivo entendido como vivo (Parentelli, 2023) así como la importancia de las prácticas archivísticas participativas en la co-construcción del saber. A partir de la experiencia del EFI «APEX: Patrimonio, Identidad y Memoria», se analizan las potencialidades del archivo comunitario como espacio interdisciplinario de aprendizaje, preservación y producción de sentido, donde el ejercicio profesional y académico se integra a los procesos de memoria colectiva del territorio específicamente en el oeste de Montevideo.
El concepto de archivo ha evolucionado notablemente en las últimas décadas trascendiendo su definición tradicional como mero depósito de documentos para convertirse en un dispositivo vivo de poder, memoria y producción de sentido donde, tal como lo propone Parentelli (2023), «se construye y reconstruye transformándose permanentemente (…)desprovisto de la rigidez de significación, jerarquización y priorización asociado a la organicidad metodológica de un archivo» (p. 18).
Desde la perspectiva de la archivística crítica, el archivo es entendido como una construcción social e histórica, ligada a las relaciones de poder que determinan qué se conserva, cómo se organiza y qué relatos se legitiman o excluyen. Como señala Derrida (1995), el archivo no es un simple lugar de almacenamiento, sino un espacio donde se ejerce autoridad sobre el pasado. En este sentido, el archivo es primero una cuestión de autoridad de quien tiene el derecho y la competencia para interpretar y conservar. En esta línea, autores como Cook (2013) y Ketelaar (2001) han contribuido a redefinir el rol del archivólogo destacando que el acto de archivar implica una intervención activa en la construcción de la memoria colectiva. Cook (2013) plantea que los archivos no son neutrales, sino que reflejan las ideologías y estructuras de poder de las instituciones que los producen. Por su parte, Ketelaar (2001) agrega que los archivos contienen «narrativas tácitas», huellas invisibles que moldean nuestra comprensión del pasado. Así, el archivo deja de ser un conjunto estático de documentos para convertirse en una práctica social, así como en un espacio donde se produce memoria y se disputan sentidos sobre lo real.
La noción de archivo vivo o archivo comunitario emerge como una respuesta crítica a las limitaciones de los modelos tradicionales. Caswell (2014) define a los archivos comunitarios como espacios donde los sujetos históricamente marginados toman control de sus propias narrativas generando prácticas de preservación autónomas y participativas.
En el caso del Programa APEX, su acervo documental no solo conserva registros institucionales, sino que activa memorias colectivas vinculadas al territorio del oeste de Montevideo. En el sentido que le atribuye Jelin (2002), la memoria tiene una importancia significativa para favorecer el sentido de pertenencia a grupos o comunidades. Tal como lo propone la autora, la memoria es un elemento clave para la construcción y reconstrucción de las identidades. El archivo del APEX, compuesto por fotografías, documentos audiovisuales y testimonios, constituye un ejemplo de cómo la archivística puede articularse con la dimensión social y simbólica de la memoria. Así, la noción de archivo territorial alude a esta capacidad del espacio de almacenar, reconfigurar y resignificar los rastros del pasado, puesto que los territorios son escenarios donde se hibridan tradiciones y modernidades, donde la cultura se materializa en prácticas y objetos que pueden ser leídos como documentos vivos. En este marco de sentido, el oeste de Montevideo, con su historia industrial, obrera y migratoria, constituye un territorio-archivo en el que las memorias colectivas se expresan en fábricas abandonadas, historias de luchas sociales y migrantes, murales, clubes barriales y relatos orales transmitidos entre generaciones. La relación dialógica entre pasado y presente se pone de manifiesto en la coincidencia de los procesos territoriales y el archivo a partir de la dimensión espacio-tiempo y en la relación del presente con los procesos históricos para la construcción de sentido (Parentelli, 2023).
Pensar el territorio como archivo implica asumir que la memoria no reside únicamente en los documentos escritos o institucionales, sino también en las materialidades y las prácticas cotidianas. Este enfoque permite reconocer la dimensión política y afectiva del espacio y pone en diálogo el campo de la archivología. En el contexto de Montevideo Oeste, el trabajo con el archivo del APEX contribuye a reactivar esas memorias territoriales, articulando la preservación documental con la revitalización simbólica del patrimonio comunitario.
En este marco, los enfoques de la archivística participativa y comunitaria proponen un cambio epistemológico en la forma de producir y gestionar los archivos. Flinn (2007) y Caswell y Gilliland (2016) sostienen que los archivos deben ser concebidos como procesos colaborativos donde las comunidades participan activamente en la toma de decisiones sobre qué conservar y cómo describirlo. Este paradigma rompe con la verticalidad del modelo custodial y reivindica la dimensión colectiva del archivo, donde la idea de co-construcción del saber adquiere un rol central. En este marco, se profundiza el debate crítico desarrollado en el ámbito de la archivística, centrado en la revisión de los conceptos fundamentales de su marco teórico, lo que dio lugar a una transformación paradigmática en la disciplina.
A partir de las últimas décadas del siglo XX, particularmente entre los años 80 y 90, comienza a consolidarse una nueva etapa en la archivología, conocida como archivística poscustodial o posmoderna. En este contexto, se produce un desplazamiento en la forma de pensar tanto los documentos como las prácticas archivísticas. Mena (2017) señala que este cambio puede atribuirse a tres factores principales:
Las ideas de la teoría posmoderna, la rápida asimilación de las teorías de la información y las comunicaciones y su impacto sobre las formas de producir y gestionar información y los cambios en la metodología de la Historia, como campo del conocimiento científico. (p. 47)
Este cambio estuvo impulsado tanto por la influencia de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en los procesos de producción y gestión documental en las organizaciones, como por los aportes de las corrientes posmodernas, que cuestionaron los supuestos tradicionales de objetividad y neutralidad en los archivos. En consecuencia, se promovieron nuevas formas de interpretación de los documentos y de su contexto (Mena Mugica, 2017).
En este nuevo enfoque, el documento deja de ser concebido como un objeto que debe ser únicamente protegido o conservado, donde su función principal se limita al resguardo por parte de una organización o cuyo valor se restringe al uso informativo de investigadores o personal calificado de la institución. El paradigma poscustodial rompe con esta visión tradicional y entiende al archivo como un producto y testimonio generado por la comunidad, lo que permite una visión epistemológica centrada en el proceso de creación y el valor social de la información. Esto refleja fielmente las actividades de la organización y su principal función en relación a facilitar el acceso y uso de la información por parte de la comunidad de usuarios, ya sean miembros de la institución o cualquier persona interesada en consultarla, entendiendo así al archivo como un fenómeno dinámico.
El conocimiento no se produce de manera unilateral, sino en interacción entre actores institucionales y sociales. En este sentido, el EFI desarrollado entre la FIC y el APEX materializa esta perspectiva. Es decir, docentes, estudiantes, funcionarias del APEX y miembros de la comunidad trabajan conjuntamente en la activación del archivo en relación a procesos de organización, descripción, digitalización y difusión que no solo buscan preservar documentos, sino también fortalecer la memoria viva del territorio, así como promover procesos que devienen de connotaciones y resignificaciones a partir de testimonios asociados a procesos históricos y del presente en forma dialógica.
Este enfoque inmerso en el paradigma poscustodial se comprende con mayor claridad al contrastarlo con el modelo archivístico custodial, históricamente centrado en concebir al documento de archivo como un objeto físico, principalmente en tanto fuente para la investigación. Desde esta perspectiva, el documento es evaluado según determinadas funciones y valores que orientan su clasificación y eventual preservación. Sin embargo, los procesos de racionalización y reconceptualización del área permitieron ampliar esta noción, entendiendo al documento no solo en su materialidad, sino como objeto informativo, atravesado por cualidades como la veracidad, la autenticidad y la integridad.
En consecuencia, la profesión archivística comenzó a reconfigurar sus principios en función de los nuevos entornos políticos, económicos, tecnológicos y culturales, lo que implicó un replanteo tanto teórico como práctico. Este viraje se hace visible, entre otros aspectos, en la transformación de la descripción archivística que deja de centrarse exclusivamente en el producto final para poner mayor énfasis en los procesos, promoviendo enfoques más dinámicos, normalizados y contextuales. En ese marco, la experiencia del EFI desarrollado entre la FIC y el APEX puede leerse como una expresión concreta de este cambio de paradigma, en tanto las prácticas de organización, digitalización y difusión no se orientan únicamente a la generación de instrumentos descriptivos acabados, sino que priorizan instancias de construcción colectiva, donde la descripción se configura en diálogo con los actores del territorio y en atención a sus sentidos, usos y reconstrucción de memorias compartidas. En tanto, la experiencia que se comparte en este artículo da cuenta de un proceso de articulación con la unidad curricular Colecciones Digitales, donde se promueve la aplicación crítica de los conocimientos teóricos y técnicos sobre gestión, preservación y acceso de documentos en entornos digitales, situándose en un contexto real de vinculación de la universitaria con la comunidad.
2. Contexto institucional
2.1. Colecciones Digitales
Para comprender con mayor precisión el enfoque metodológico que orienta este trabajo, resulta necesario presentar brevemente la unidad curricular Colecciones Digitales, desde la cual se enmarca la intervención en el archivo del Programa APEX. Esta propuesta formativa, que constituye el punto de partida desde el que se articula la experiencia del EFI en el territorio, provee los fundamentos teóricos y técnicos que sustentan las decisiones de organización, preservación y digitalización del acervo.
El curso aborda los fundamentos teóricos y prácticos de la planificación, creación y gestión de colecciones digitales. Asimismo, propone el análisis de conceptos clave, estándares de interoperabilidad, herramientas tecnológicas y desafíos actuales como el acceso abierto. El objetivo general del curso es proporcionar una comprensión integral de los principios teóricos, los estándares técnicos y las herramientas tecnológicas fundamentales para la creación, gestión y preservación de colecciones digitales, formando a los estudiantes para enfrentar los desafíos contemporáneos en un entorno digital dinámico y en constante evolución. Así, con una modalidad de cursada semipresencial, se integran aspectos teóricos y prácticos para el desarrollo de competencias esenciales en el diseño y administración de proyectos de colecciones digitales. Respecto a los objetivos específicos se propone1:
Comprender los fundamentos teóricos y normativos de las colecciones digitales, incluyendo sus definiciones, tipologías, estándares internacionales y principios éticos. Desarrollar competencias para su gestión mediante la aplicación de interoperabilidad, curaduría digital, metadatos, identificadores persistentes y herramientas tecnológicas.
Analizar los desafíos del patrimonio digital, especialmente la obsolescencia tecnológica, e identificar estrategias innovadoras de preservación mediante tecnologías emergentes.
Aplicar herramientas y estrategias de gestión para organizar, recuperar y difundir contenidos digitales, favoreciendo su integración en redes globales de información. (Universidad de la República, 2014)
Cabe destacar que Colecciones Digitales es una unidad curricular que tiene el potencial de brindar a la comunidad diversas herramientas para mejorar la gestión de sus acervos documentales digitales. Asimismo, permite enfrentar de manera más eficaz los problemas de obsolescencia digital que afectan a la documentación en la actualidad, fomentando el aprendizaje de estrategias preventivas y la aplicación de buenas prácticas de gestión. De este modo, se promueve el desarrollo de metodologías que reduzcan la pérdida de información y aseguren la preservación a largo plazo. Además, permite trabajar en relación a los fundamentos sobre la importancia de contar con un acervo digital organizado favoreciendo el acceso óptimo a la documentación de archivos o colecciones. Estas competencias sin duda redundan en un aporte a la comunidad al facilitar un acceso más eficiente, estructurado y accesible a la información, fortaleciendo el conocimiento y la apropiación del patrimonio documental identitario.
2.2. El Programa APEX y su archivo
Con el propósito de establecer una vinculación de cercanía entre la Udelar y la comunidad a través de proyectos sociales, educativos y de salud, en el año 1993 el Dr. Pablo Carlevaro crea el Programa APEX en el barrio Villa del Cerro de Montevideo, barrio marcado por el desarrollo industrial y la inmigración, así como por la lucha social y sindical. Se trata de un programa universitario de proyección comunitaria que, a partir de la integración de la enseñanza, la extensión y la investigación, articula y guía la inserción de la Udelar en la comunidad donde esta se establece como espacio formativo que articula distintos saberes con el objetivo de mejorar la calidad de vida de la población (Ordenanza del Programa APEX, 2014).
Para lo anterior, el APEX se posiciona desde una perspectiva crítica y compleja para el desarrollo de estrategias integrales e interdisciplinarias que involucran distintos niveles de articulación interinstitucional que incluye a todas las carreras de la Udelar, organizaciones, instituciones, comisiones barriales y otros actores sociales, así como vecinos no organizados. Este abordaje metodológico, que se rige por la articulación de saberes académicos y populares a partir de una concepción crítica de la extensión (Tommasino et al. 2006), ha permitido la construcción de demandas situadas desde procesos interdisciplinares, participativos y dialógicos entre distintos actores involucrados. Asimismo, ha posibilitado un despliegue de acciones que se proponen buscar soluciones a las problemáticas del territorio ampliando la zona a todo el Municipio A de Montevideo. En este marco, con 32 años de trabajo, el APEX se ha constituido como un programa legitimado por los vecinos del Municipio A, particularmente por el barrio Cerro, que reúne un acervo histórico y metodológico que se ha nutrido a partir del desarrollo de estrategias participativas que han permitido consolidar procesos que, a su vez, dan continuidad al trabajo posibilitando el abordaje de distintas problemáticas sociales que requieren una mirada compleja.
En este marco institucional, el archivo del Programa APEX constituye un acervo documental de profundo valor patrimonial, histórico y social, en tanto reúne más de tres décadas de trabajo con la comunidad desde una perspectiva integral e interdisciplinaria. Su composición refleja los tres pilares sustantivos de la universidad pública, la enseñanza, la extensión y la investigación, así como las transformaciones tecnológicas, institucionales y sociales que acompañaron la evolución del propio programa. Los archivos universitarios y comunitarios son expresiones materiales de la memoria colectiva y del ejercicio ciudadano, ya que documentan tanto la producción de conocimiento como los procesos sociales y culturales que le dan sentido. En este sentido, el archivo del APEX puede considerarse un patrimonio vivo, que no solo conserva información, sino que activa memorias, vínculos y significados compartidos que constituyen el patrimonio institucional y social.
Durante el proceso de organización y análisis del acervo, previo al inicio del EFI y a los efectos de preparar el archivo, se desarrolló una primera etapa de identificación, clasificación y descripción preliminar de los materiales a partir de la cual se identificó la existencia de un conjunto de diversos soportes y tipologías documentales. Para la realización de la descripción archivística del acervo, se tomó como referencia la Norma Uruguaya de Descripción Archivística (2016) que proporciona un marco normativo esencial al momento de realizar la organización documental, la descripción archivística y la futura digitalización de la documentación trabajada.
Esta revisión preliminar permitió determinar seis grandes series documentales organizadas según su contenido y naturaleza técnica: registros fotográficos vinculados a obras y proyectos de saneamiento; materiales audiovisuales y sonoros que documentan actividades académicas y comunitarias; producciones realizadas por estudiantes en el marco de sus prácticas; y una miscelánea de documentos en formatos digitales que evidencian la transición tecnológica del programa. La diversidad de soportes y de temáticas se corresponde con la historia, las acciones y sobre todo con la naturaleza interdisciplinaria del APEX, cuya acción ha abarcado áreas de salud, educación, urbanismo, comunicación y desarrollo social, entre otras, reflejando el enfoque integral de la Udelar en su vínculo con el territorio.
Los registros fotográficos en formato analógico, particularmente los rollos de negativos correspondientes a proyectos de saneamiento, constituyen un testimonio visual del trabajo de campo desarrollado por la universidad en articulación con la comunidad. Estas imágenes, que capturan procesos de mejora urbana, intervenciones ambientales y prácticas colectivas, tienen un valor documental y simbólico, ya que registran el impacto de las políticas públicas y de la acción extensionista en los barrios del Municipio A. Los soportes sonoros, representados principalmente por casetes con grabaciones de personas, entrevistas, talleres y materiales de enseñanza, revelan otra dimensión fundamental del archivo: la memoria oral con forma y valor testimonial. Estas fuentes dan cuenta de voces, acentos y relatos que difícilmente se encuentran en los documentos escritos puesto que la palabra hablada testimonial conserva la emoción y el contexto de las experiencias colectivas y su preservación implica un compromiso ético con las comunidades que las generaron.
Los materiales audiovisuales en formato VHS, que incluyen filmaciones de los Cursos de Verano y de actividades culturales o educativas, documentan el carácter pedagógico, recreativo y participativo del APEX. Estos registros son testimonio del modo en que la universidad ha desarrollado estrategias de aprendizaje comunitario y de comunicación popular. Sin embargo, el soporte magnético conlleva un alto riesgo de deterioro físico y obsolescencia tecnológica, lo que hace urgente su migración a formatos digitales. Este proceso no solo considera su dimensión técnica, sino que también supone un acto de preservación de la memoria visual de la universidad y del territorio que debe abordarse desde una perspectiva archivística y patrimonial de manera integrada.
Una serie de trabajos de estudiantes y materiales de docentes en formato CD, que también integran el archivo, representan la continuidad entre la práctica académica y el compromiso social de la Udelar. Estas producciones demuestran cómo el APEX ha funcionado como espacio de aprendizaje situado, donde los estudiantes ponen en práctica conocimientos disciplinares que posibilitan poner de manifiesto la pertinencia o bien la tensión de los aspectos teóricos en contextos reales. Este tipo de documentación enlaza directamente con el eje de docencia universitaria integral, ya que preserva el testimonio de procesos de aprendizaje colectivo y, de manera integral, da cuenta del vínculo intergeneracional e intersectorial entre docentes, estudiantes y comunidades para lograr un objetivo común a partir de procesos dialógicos superando así el trabajo aislado.
La existencia de soportes digitales y mixtos como CD con documentos, imágenes y grabaciones introduce un nuevo desafío en términos de preservación digital y normalización descriptiva. Los archivos contemporáneos deben incorporar políticas de interoperabilidad y metadatos normalizados que garanticen la conservación, la autenticidad y el acceso sostenible de los documentos digitales. La presencia de estos materiales marca la transición entre dos paradigmas archivísticos: el analógico, basado en la materialidad tangible, y el digital, sustentado en la accesibilidad y la difusión pública de la información.
El proceso de ordenamiento y análisis del acervo permitió la identificación del carácter patrimonial del archivo del APEX, que se sustenta especialmente en su capacidad de conectar memoria institucional y memoria comunitaria. Cada fotografía, grabación o documento forma parte de una red de significados que trasciende la universidad y se enraíza en el territorio en las prácticas cotidianas y en las historias de vida de sus habitantes. Así, en el caso del APEX, el archivo funciona como un espacio de mediación entre la universidad y la comunidad donde el acto de conservar se transforma en una práctica de reconocimiento, pertenencia y resistencia simbólica. Su preservación y digitalización representan, por tanto, una acción política y pedagógica que reafirma la importancia de la memoria colectiva como patrimonio común del Municipio A y como legado de la universidad pública uruguaya.
2.3. Espacio de Formación Integral: fundamentos y objetivos
El EFI «APEX: Patrimonio, Identidad y Memoria» constituye la base metodológica desde la cual se articula el trabajo desarrollado en torno al archivo del Programa APEX. Concebido como un dispositivo que integra las funciones universitarias de enseñanza, extensión e investigación, el EFI promueve la participación activa de los estudiantes en situaciones reales de intervención, permitiendo que los contenidos abordados en el aula se vinculen y se pongan en juego directamente con necesidades y problemáticas del territorio. En este marco, el archivo fotográfico, visual, audiovisual y sonoro del APEX se presenta como un caso especialmente significativo para la formación en archivología dado que desafía a los estudiantes a aplicar conocimientos teóricos a un acervo complejo, diverso y profundamente vinculado a la historia social del Municipio A de Montevideo. El EFI se orienta a formar a los estudiantes para enfrentar los desafíos propios del tratamiento archivístico en contextos comunitarios. Con la orientación de los docentes de FIC y de APEX, responsables de esta propuesta formativa, los estudiantes llevaron a cabo tareas fundamentales como la identificación de la institución productora y de su acervo documental, la investigación del contexto de producción del archivo fotográfico y la reconstrucción de la historia institucional del programa.
Este proceso de comprensión habilitó una inducción institucional y a la vez una aproximación crítica sobre el origen, las funciones y trayectorias del archivo. Asimismo, permitió situar las prácticas de organización, descripción y preservación en un marco histórico, territorial y socialmente informado.
El objetivo general del EFI consistió en contribuir a la preservación, el acceso y la socialización del archivo del Programa APEX, promoviendo la apropiación de la documentación por parte de distintos actores institucionales y de la comunidad en general. Lo anterior se inscribe en una concepción del archivo como herramienta de fortalecimiento de la memoria colectiva y como recurso estratégico para la valorización de la identidad y del patrimonio comunitario.
Los objetivos específicos reúnen una serie de dimensiones formativas, técnicas y sociales que orientaron el trabajo del EFI. En primer lugar, se buscó facilitar la formación de los estudiantes de la FIC mediante una experiencia práctica en colecciones digitales aplicadas a un archivo comunitario, integrando el análisis crítico con el desarrollo de habilidades técnicas. En segundo lugar, se propuso el ordenamiento e inventariado del conjunto de documentos audiovisuales, sonoros y fotográficos del archivo del APEX, condición indispensable para su preservación y accesibilidad futura. En tercer lugar, se contempló la aplicación de estándares de metadatos e interoperabilidad en la estructuración de las colecciones digitales, fortaleciendo la sostenibilidad técnica del acervo. Asimismo, el EFI se orientó a reforzar la visibilidad pública y apropiación del archivo como un componente central del patrimonio cultural, histórico y social del Municipio A, promoviendo estrategias de difusión que acerquen el acervo a la comunidad. De manera complementaria, se implementaron talleres de formación dirigidos al equipo administrativo del APEX enfocados en la gestión documental, la digitalización y las buenas prácticas archivísticas. Finalmente, el proyecto incluyó la creación de productos comunicacionales y pedagógicos basados en los documentos del archivo, contribuyendo a su circulación social y a la construcción participativa de la memoria.
En relación a lo anterior, respecto a los objetivos de aprendizaje dirigidos a los estudiantes, la propuesta formativa estuvo centrada en el desarrollo de competencias técnicas en la organización y conservación del archivo del Programa APEX, integrando saberes interdisciplinarios para diseñar dispositivos que democratizan el acceso a la información. Asimismo, se propuso que los estudiantes lideren procesos de participación social que promuevan la apropiación del patrimonio por parte de la comunidad, comprendiendo el archivo como una herramienta ética y política fundamental para el fortalecimiento de la memoria colectiva y la identidad territorial. En este sentido, la experiencia situó a los estudiantes en el desarrollo de aprendizajes significativos que incluyó procesos iterativos de comprensión, análisis y creación.
En conjunto, estos objetivos y las actividades realizadas configuraron un EFI comprometido con el territorio, en el que la formación académica se articuló con procesos de preservación y valorización del patrimonio documental comunitario. Así, los estudiantes no solo adquirieron competencias técnicas en el ámbito de las colecciones digitales, sino que también desarrollaron una sensibilidad crítica frente al papel social de los archivos y al vínculo entre memoria, identidad y territorio. Cabe señalar que varios de los objetivos específicos del EFI encontraron su correlato directo en las actividades desarrolladas, dado que la planificación del proyecto se estructuró bajo una lógica de «objetivo-acción». Esta correspondencia ha sido inherente al enfoque del EFI, donde cada propósito formativo se operacionalizó a través de una tarea concreta en el archivo, articulando intención pedagógica y la práctica archivística situada.
3. Metodología
El desarrollo del EFI se estructuró en un conjunto de actividades que combinan una formación teórica y técnica con procesos de intervención directa en el acervo, así como espacios de trabajo colaborativo entre estudiantes, docentes y funcionarios del Programa APEX. Lo anterior se estableció a partir de una relación de horizontalidad donde el equipo docente se propuso como principal cometido promover el pensamiento crítico de los estudiantes, involucrando abordajes cognitivos y afectivos, en el marco de un trabajo situado en un territorio cuyas características se sostienen en un valor profundo de procesos históricos que redundan en una identidad social y valor patrimonial.
Desde el punto de vista del abordaje pedagógico, se trató de una propuesta centrada en el proceso de los estudiantes en tanto protagonistas de la experiencia. En este sentido, el EFI tuvo un componente fuertemente práctico que integró distintas miradas disciplinares a partir de la participación de estudiantes de archivología y de comunicación. A partir de un proceso pedagógico constructivista y social-cognitivo, la inmersión en un ambiente real permitió que la práctica técnica se fusione con la reflexión crítica sobre la memoria comunitaria y el patrimonio territorial, derivando en procesos de significación. Así, la interdisciplinariedad no solo garantizó la preservación y socialización del patrimonio, sino que potenció la motivación intrínseca de los estudiantes, logrando un aprendizaje significativo influenciado sobre todo por sus actitudes y motivaciones (Trujillo, 2017) basado en la valoración estratégica del archivo como recurso identitario integrando dimensiones cognitivas y afectivas en un territorio con profunda identidad histórica.
Esta metodología se materializó a través de un ciclo de actividades que inició con seminarios-taller, recorridos territoriales y entrevistas a informantes calificados para la sensibilización histórica, seguidos de la intervención directa en el acervo mediante diagnósticos participativos, clasificación y digitalización documental con sentido social. Este trabajo técnico se entrelazó con procesos de resignificación a partir de los que los estudiantes guionaron y produjeron un acto performativo audiovisual que se propuso socializar parte del patrimonio archivístico. El ciclo concluyó con una muestra pública donde lo afectivo de la experiencia consolidó el proceso de aprendizaje significativo y situado.
3.1. Actividades desarrolladas
En relación con la metodología previamente descrita, las tareas previstas para el desarrollo del EFI se organizaron en cuatro etapas. El proceso se inició con una instancia introductoria de revisión de materiales y documentación vinculados a colecciones digitales, que estuvo acompañada de un seminario orientado a presentar los fundamentos conceptuales y técnicos de la preservación digital. Lo anterior se propuso desde un marco conceptual donde la preservación digital se comprende como el conjunto de técnicas destinadas optimizar el estado de conservación de la documentación digital, con el objetivo de garantizar su acceso a largo plazo y evitando que esta se vea afectada por problemáticas asociadas a la obsolescencia tecnológica y en donde se contemplan los estándares internacionales de metadatos y las principales estrategias de acceso abierto.
Asimismo, esta primera etapa se centró en el desarrollo de la indagación sistemática del archivo APEX considerando sus características y su historia institucional. Para ello, los estudiantes llevaron a cabo un proceso que incluyó la realización de entrevistas a informantes calificados que les permitió obtener un marco general sobre el APEX y específicamente en torno a las características del archivo en su conjunto. Mediante este proceso se incluyó una primera caracterización institucional considerada como una de las tareas esenciales del tratamiento archivístico, orientada a comprender la naturaleza jurídica, funcional y orgánica del programa para situar adecuadamente su producción documental. Esta identificación resultó fundamental para delimitar series, funciones y criterios de organización coherentes con la historia administrativa y territorial del programa.
En la segunda etapa, se desarrollaron las tareas de organización documental, inventariado y digitalización de los documentos audiovisuales, sonoros y fotográficos que fueron en los cuales se centró el EFI como primera fase de trabajo con el archivo. Esta etapa fue fundamental para el procesamiento de la información contenida en el archivo a la vez que permitió reconocer soportes, evaluar estados de conservación y sistematizar la información disponible para su posterior tratamiento digital, siempre a partir de la aplicación de los principios archivísticos y de sus técnicas. La organización y ordenamiento se realizó por asunto. Asimismo, la identificación de las series y subseries documentales se llevaron a cabo a partir de la temática observada al analizar la documentación contenida en el archivo. Una vez ordenada la información, se elaboró un inventario somero de los documentos procesados. El trabajo técnico se complementó con la aplicación de herramientas de digitalización y la elaboración de metadatos descriptivos y técnicos, siguiendo los lineamientos revisados en la unidad curricular Colecciones Digitales. Estas actividades permitieron que los estudiantes comprendieran la relación entre decisiones técnicas, criterios de preservación y necesidades de acceso en un archivo comunitario. En esta etapa también se desarrolló un taller participativo sobre el valor patrimonial del archivo dirigido a los estudiantes y a las funcionarias técnicas y administrativas del Programa APEX.
En la tercera etapa se desarrolló un taller para las funcionarias técnicas y administrativas del programa donde se trabajó en torno a las tareas realizadas en el archivo. En este marco, se brindaron recomendaciones técnico-prácticas para su mejor funcionamiento y se resolvieron dudas relacionadas con el manejo adecuado del archivo. Cabe destacar que este espacio promovió el intercambio de experiencias entre quienes participaron, lo que facilitó la vinculación entre los estudiantes de la carrera de Información y Comunicación y las funcionarias.
Como parte final del proceso, en la cuarta etapa, se trabajó en la realización de productos comunicacionales y educativos orientados a la difusión del archivo y a la sensibilización sobre su importancia como patrimonio documental comunitario. Estos productos incluyeron materiales gráficos, audiovisuales y propuestas expositivas, concebidas para fortalecer la visibilidad del acervo y su articulación con actividades de extensión y participación social. Así, al cierre de la actividad se realizó un acto performativo audiovisual donde participaron actores de la comunidad, lo que permitió visualizar todo el proceso realizado a la vez que se abordaron procesos de sensibilización y resignificación asociados a la identidad y patrimonio.
Durante el desarrollo del EFI, todos los estudiantes participaron activamente en cada una de las etapas, trabajando en equipo para alcanzar los objetivos planteados, desde la fase de investigación hasta la muestra. Al finalizar, se realizó una evaluación conjunta de la experiencia formativa en la que los estudiantes debieron elaborar un informe donde se sintetizaran los avances, desafíos y aprendizajes derivados del trabajo con el archivo del Programa APEX, integrando tanto los aspectos teóricos y técnicos como las dimensiones sociales y pedagógicas del proyecto.
4. Conclusiones
La experiencia del EFI «APEX: Patrimonio, Identidad y Memoria» constituyó una instancia altamente significativa para el intercambio interdisciplinario, donde se materializó la idea del archivo como un espacio de mediación cultural. La diversidad de trayectorias, saberes y perfiles que integraron el equipo de trabajo permitió generar un diálogo enriquecedor que trascendió la técnica donde cada participante aportó una mirada particular sobre el quehacer archivístico. Lo anterior promovió una comprensión integral del archivo como un espacio técnico, social y simbólico donde se producen y disputan sentidos sobre la vida colectiva. Esta dinámica de trabajo colaborativo fortaleció la co-construcción de saberes, entendiendo que el conocimiento no es unilateral, sino que surge de la interacción entre la academia y los actores sociales.
Desde una perspectiva formativa, la experiencia representó para los estudiantes un desafío al alejarse del archivo administrativo tradicional para adentrarse en la complejidad de los archivos comunitarios. El tratamiento de documentos fotográficos, audiovisuales y sonoros implicó la incorporación de nuevas problemáticas vinculadas a la identificación, organización, descripción e inventariado de soportes no convencionales, así como a los riesgos asociados a su preservación. Esto, no solo implicó resolver problemas técnicos de preservación, sino también reconocer que el acto de archivar es una intervención activa en la construcción de la memoria colectiva. Este contacto directo con este archivo integrado por materiales diversos favoreció el desarrollo de competencias técnicas específicas y habilitó instancias de resolución particularmente en relación con las diferencias conceptuales y metodológicas entre archivos administrativos y archivos audiovisuales o comunitarios. Asimismo, habilitó una reflexión crítica sobre la no neutralidad de los archivos, permitiendo a los estudiantes comprender que las decisiones de organización y descripción son, en última instancia, formas de ejercer autoridad y legitimidad sobre los relatos del pasado.
El taller desarrollado con el equipo de funcionarias del APEX promovió el intercambio de experiencias, de miradas institucionales y la reflexión sobre la dimensión simbólica del acervo, así como la apropiación colectiva de la memoria institucional y territorial. Asimismo, este espacio favoreció la apropiación colectiva de la memoria, integrando los saberes locales con los académicos. Este proceso de intercambio reafirmó que el archivo es un dispositivo vivo de poder y producción de sentido, que se construye y reconstruye permanentemente en función de las necesidades del presente. Al integrar estas miradas, el archivo dejó de ser un depósito estático para transformarse en un archivo vivo, desprovisto de rigideces metodológicas y volcado hacia la sensibilidad del territorio.
Uno de los resultados más significativos fue la muestra audiovisual performativa, que funcionó como un motor de socialización del acervo trabajado y acercó a la comunidad al patrimonio documental del Programa APEX, que a su vez es reflejo de la identidad y memoria de la comunidad. En esta instancia, el archivo del APEX se manifestó como un patrimonio vivo, reflejo de la identidad y memoria de la comunidad del Municipio A. Asimismo, se contribuyó a visibilizar la importancia del archivo como fuente para la reconstrucción de la historia local y para la comprensión de los procesos sociales, culturales y territoriales que han marcado al barrio del Cerro y al Municipio A. La muestra dejó en claro que el archivo, al ser compartido, trasciende su función custodial para convertirse en un dispositivo activo de memoria, capaz de reactivar los vínculos afectivos y políticos que los sujetos mantienen con su historia.
Bajo el paradigma poscustodial del archivo entendido como producto de la comunidad, se pone de manifiesto el reconocimiento del archivo como testimonio de las relaciones de poder, de identidad y de memoria, lo que da cuenta de la ausencia de neutralidad. El trabajo fortaleció al archivo del APEX como un sostén de la memoria institucional y comunitaria, consolidándose como un recurso fundamental para la preservación del patrimonio documental del territorio.
Esta labor se asienta sobre la noción de territorio-archivo, donde el barrio del Cerro y el Municipio A son comprendidos como escenarios donde la cultura y las luchas sociales se materializan en documentos que deben ser preservados para las futuras generaciones. A partir de esta experiencia, al mejorar las condiciones de acceso, se promovió un uso social del archivo, incentivando a la comunidad a interpretar y resignificar la historia de su entorno.
En cuanto a los desafíos enfrentados, la experiencia puso de manifiesto la necesidad de garantizar la continuidad de los procesos de tratamiento archivístico, preservación y difusión del acervo, así como de profundizar en las estrategias de formación dirigidas tanto a estudiantes como al equipo del APEX. En este sentido, el EFI se proyecta como un dispositivo con alto potencial de replicabilidad y continuidad, permitiendo que futuras ediciones consoliden los avances alcanzados e incorporen nuevas miradas y aportes desde la comunidad universitaria.
Este compromiso no solo garantiza la preservación del patrimonio documental, sino que cumple con la misión de una universidad latinoamericana comprometida con la memoria colectiva y la transformación social de sus territorios.
Finalmente, esta experiencia pone de manifiesto la importancia de la archivística participativa y comunitaria como un camino para democratizar el saber. Asimismo, reafirma la relevancia de los procesos formativos situados a partir de la integración entre enseñanza, extensión e investigación en el abordaje de archivos comunitarios y desde una perspectiva compleja e interdisciplinaria. Para los estudiantes de la Facultad de Información y Comunicación, el EFI representó una instancia formativa de alto valor que articuló conocimientos teóricos con prácticas reales y compromiso social territorial. Al mismo tiempo, el proyecto contribuyó a los objetivos del Programa APEX, respecto al vínculo entre la Universidad de la República y el Municipio A, favoreciendo a los cometidos de una universidad latinoamericana comprometida con la sociedad y, en este caso, especialmente a la preservación de la memoria colectiva y el patrimonio documental de las comunidades el Municipio A de Montevideo.














