Esta comunicación muestra la correlación imagenológico-quirúrgica (Figura 1) de los estudios habituales para el diagnostico de quiste hidático en su forma crónica más frecuente: conteniendo "vesículas hijas" producto de la vesiculización endógena - responsable del signo patognomónico del “panal de abejas “ (Figura 2) - que es un indicador de vitalidad y complicación del quiste. La adventicia -muy gruesa y calcificada- se observa como una lámina blanca bien definida en la TC, (Figura 3) bajo forma de una lamina hipointensa en la RNM (Figura 4) e hiperecogénica en la ecografía (Figura 2) y corresponde a la reacción inflamatoria crónica del parénquima hepático por estimulo inmunológico de la lámina periquística hidática ,que en la evolución se infiltra de calcio .Las calcificaciones se visualizan mejor mediante TC. (Figura 3).La colangio-RNM es específica para establecer las relaciones quiste con el sistema biliar. (Figura 5)
Estas formas crónicas de hidatidosis tienen indicación quirúrgica debido al riesgo de rotura, apertura en las vías biliares o en los gruesos vasos venosos. No deben tratarse solo evacuando el quiste -quistostomia- por el riesgo de fistula quisto-biliar e infección crónica en la cavidad residual. La adventicia -lamina periquística- debe resecarse completamente, mediante una periquistectomia total , o“casi” total , dejando sólo pequeñas áreas en contacto directo con las venas hepáticas y/o los pedículos glissonianos.

Figura 1: Quiste hidático hepático. Aspecto intraoperaatorio.Se observa la gruesa pared calcificada del quiste y las vesiculas hijas en su interior de color blanco ,que se debe a la ausencia de comunicación quisto- biliar. En las fistulas las vesículas hijas se impregnan del color verde de la bilis.

Figura 2: Aspecto ecográfico de quiste hidático de hígado. Se observan las vesículas hijas, que dan a la lesión un aspecto de “panal de abejas” y las calcificaciones en la pared del quiste que sugieren el diagnostico .

Figura 3: Tomografia computarizada.(TC).. Muestra una visión más precisa de las áreas calcificadas periféricas y de la vesiculización endógena . Permite establecer las relaciones vasculo-biliares del quiste.

Figura 4: La resonancia nuclear magnética (RNM) aporta imágenes de mayor precisión y está indicada para quistes con complicaciones biliares.















