Introducción
La Organización Mundial de la Salud (oms) en el año 2022 declaró al síndrome de Burnout como enfermedad profesional, ingresando en la clasificación Internacional de Enfermedades (cie-11). La oms define al Burnout como el resultado del estrés crónico en el lugar de trabajo que no se ha manejado con éxito y aclara que se refiere específicamente a los fenómenos en el contexto laboral.1
Según el informe de la Organización Panamericana de la salud sobre el estudio Epidemiología de los trastornos mentales en América Latina y el Caribe (2009), el síndrome de Burnout es un desorden psicológico que viene siendo estudiado en las últimas décadas a nivel mundial, tras ser considerado como tema relevante y de preocupación, por lo que existe amplia evidencia sobre estudios relacionados a su prevalencia, factores de riesgos asociados y sus consecuencias en diferentes organizaciones de salud.2
Para la psicóloga Christina Maslach, el Burnout es un trastorno tridimensional en el que se presentan niveles altos de agotamiento emocional (ae), despersonalización (dp) y bajos niveles de realización personal (rp), entre los sujetos que trabajan en contacto directo con clientes o pacientes.3 Entre los instrumentos que más se utilizan para diagnosticar y evaluar el nivel del Burnout encontramos al Maslash Burnout Inventory (mbi) creado por Maslach y Jackson (1981); es un instrumento con un total de 22 ítems con formato de respuesta tipo Likert, que reflejan las tres dimensiones fundamentales: ae (nueve ítems), dp (cinco ítems), y rp (ocho ítems).4
En la actualidad, los profesionales de la salud son los más afectados, posicionando a enfermería como uno de los grupos más vulnerables a padecer Burnout. En el mundo hay aproximadamente 28 millones de profesionales de enfermería y el 30% trabaja en la región de las Américas, representando el 56% de la fuerza laboral total de salud (constituida por odontólogos, enfermeros, farmacéuticos, médicos y parteras), y constituyendo un porcentaje inferior al promedio mundial, estimado en 59%.5
Cuando nos referimos a factores asociados, nos referimos a variables que están interrelacionadas con un resultado o condición en particular, pero que no necesariamente tienen una relación causal.6
Dentro de los factores asociados para enfermería, la evidencia científica hace referencia al déficit de enfermeros, estimando una escasez mundial de 5,9 millones de profesionales de enfermería, y se calcula que el 89% (5,3 millones) de este déficit se concentra en los países de ingresos bajo y medio-bajo.7Además de la escasez de enfermeros, se agregan otros factores que se relacionan con las modificaciones en los programas de formación de los profesionales, cambios en los perfiles demográficos, exposición a circunstancias de extrema ansiedad y aflicción, contacto con la enfermedad, dolor y muerte. Los conflictos y la ambigüedad de rol son otros de los factores que afectan a corto y mediano plazo la salud de los trabajadores y, por ende, la calidad de atención de las instituciones sanitarias.8
En este sentido, la evidencia muestra que los factores que pueden estar relacionados al síndrome de Burnout en enfermería, según Sanobrio Hidalgo (2015), se agrupan en cuatro: 1- factores personales: los que se relacionan con una inadecuada formación profesional, excesivos conocimientos teóricos, escaso entrenamiento en actividades prácticas y falta de aprendizaje en técnicas de autocontrol emocional; 2- factores estresores laborales o profesionales: se relacionan con las condiciones deficitarias del entorno físico, entorno humano, organización laboral, bajos salarios, sobrecarga de trabajo y escaso trabajo en equipo; también se relaciona con la naturaleza específica de la tarea (tipo de pacientes y características de las relaciones interpersonales con ellos); 3- factores sociales: relacionados a la necesidad de ser un profesional, además del bajo reconocimiento a nivel social y familiar; 4- factores ambientales: cambios significativos en la vida como la muerte de familiares, matrimonio, divorcio, nacimientos de hijos, cuidado de la familia y el hogar.9
Objetivo
Conocer la prevalencia del síndrome de Burnout en enfermería y su relación con factores asociados.
Metodología
Se realizó una revisión sistemática de la literatura para actualizar y profundizar los conocimientos sobre el síndrome de Burnout en enfermería y su relación con los factores asociados. Se consultaron la base de datos de la Literatura Latino-Americana del Caribe en Ciencias de la Salud (lilacs), de la Biblioteca Nacional de Medicina de ee. uu. (PubMed) y de la Biblioteca Electrónica Científica en Línea (scielo). Para la sistematización de la información obtenida se cumplieron las siguientes etapas:
1) Identificación del tema y selección de la pregunta de revisión:
En la primera etapa se elaboró la pregunta orientadora sobre conocer la prevalencia del síndrome de Burnout en enfermería y sus factores asociados.
2) Establecimiento de criterios de inclusión y exclusión:
En la segunda etapa, se definieron como criterios de inclusión estudios cuantitativos sobre el síndrome de Burnout en enfermería que utilizaron el mbi como instrumento para medir el Burnout, publicados entre los años 2015 al 2021, en idioma español, portugués e inglés. Se identificaron los descriptores en ciencias de la salud: Síndrome de Burnout, Enfermería, Prevalencia, Factores asociados y Maslach Burnout Inventory, utilizándose para sus combinaciones los conectores “and” y “or”, aumentando la posibilidad de los hallazgos. Los criterios de exclusión fueron los estudios de acceso no gratuitos.
3) Identificación de estudios preseleccionados y seleccionados: como parte de la tercera etapa, se identificaron los estudios preseleccionados a partir de la lectura de los títulos y resúmenes; para ello se utilizó el diagrama prisma (Figura N.º 1).
Resultados
Fueron encontrados 18.784 estudios, fueron eliminados 18.770 porque no cumplían con los requisitos de inclusión y exclusión o estaban duplicados, obteniendo una muestra final de 16 estudios. De estos 16 estudios, 9 fueron extraídos de la base de datos scielo y 7 de PubMed. En cuanto a los idiomas, 9 fueron en español, 6 en Inglés y 1 en portugués. La información fue analizada de forma cualitativa, analizando la narrativa y definiendo si la información era suficiente para su análisis. El síndrome de Burnout en su nivel más alto estaba representado por un nivel alto en agotamiento emocional y en despersonalización y un nivel bajo en realización profesional. Se contemplaron la existencia de las siguientes variables: Título del estudio, base de datos, año de publicación, autores, idioma, las cuales se reflejan en la Figura N.º 2.
Aspectos éticos
Se cumplieron con los principios para el desarrollo de la revisión bibliográfica sistemática. En este estudio se analizaron artículos de acceso público y gratuito disponibles en las referidas bases de datos de la literatura científica. Otro punto a destacar es que no existió ningún conflicto de interés en la realización de esta revisión.
Análisis de los resultados
En relación a las variables de prevalencia utilizando el mbi como instrumento, los estudios mostraron una prevalencia del síndrome de Burnout con valores que oscilan entre el 15 y 68 % siendo la media de 38%. En cuanto a las dimensiones, se encontró valores entre 10 y 62% para el ae, valores entre el 8% y 57% en la dimensión de dp, y valores entre el 4 % y 92% en baja o ausencia de rp.
En relación a las variables sociodemográficas y laborales, los estudios mostraron relación significativa con los factores organizacionales y personales. Las enfermeras con mayor edad, mayor antigüedad laboral y multiempleo presentan mayor nivel de Burnout, mientras que aquellas con mayor autoestima, satisfacción laboral, mejor remuneración y con un alto nivel de apoyo por parte de la organización presentaron bajos niveles de Burnout.
Conclusiones
El síndrome de Burnout en los profesionales de la salud viene siendo muy estudiado a nivel mundial. Su prevalencia en enfermería muestra niveles heterogéneos entre los estudios analizados. Se encontró asociación del síndrome con factores sociodemográficos, de la organización y personales, destacándose las variables que se relacionan con la edad, tipo de contrato, sueldo, multiempleo, satisfacción laboral, ansiedad y depresión, como factores que aumentan la posibilidad de padecer el síndrome.










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