Ludwig Binswanger y el análisis existencial, publicado por la editorial Siglo XXI en 2022, forma parte de los textos del joven Foucault (Castro y Sferco, 2022, p. 11), período en que el pensador francés con menos de 30 años leía y escribía sobre el análisis existencial. El momento de juventud, además de su corta edad, refiere a que escribe este texto antes de su primera gran obra como fue la Historia de la locura en la época clásica (Foucault, 2010), publicada por primera vez en francés en 1964. El texto es escrito a principios de los años '50, cuando el filósofo francés es “docente en la Universidad de Lille” (Basso, 2022, p. 217) y precisamente se encuentra en la cátedra de Psicología.
A través de un enfoque hegeliano y teniendo a la enfermedad mental como preocupación filosófica, Foucault (2022) al igual que en Enfermedad mental y personalidad (1992) plantea a la enfermedad mental como una forma singular de existencia. Una existencia en donde la biografía del enfermo configura su verdad histórica, aspecto central en el análisis clínico. La forma dialéctica en que el pensador francés presenta los conceptos de unidad y pluralidad como grilla de inteligibilidad para entender los procesos psicopatológicos, y la angustia como contradicción insoportable por parte de los enfermos, nos muestran a un Foucault (2022) bajo los influjos de la filosofía hegeliana. Este último aspecto traza un hilo de continuidad con la obra escrita en 1954 (Foucault, 1992), en donde la enfermedad mental se presenta como síntoma de la contradicción entre el individuo y el medio bajo el concepto de alienación: “no se está alienado porque se está enfermo, sino que en la medida en que se está alienado, se está enfermo” (p. 115).
En cuanto al lugar otorgado al psicoanálisis freudiano, se establece cierta ambivalencia foucaultiana en ambos textos. Freud es utilizado en Enfermedad mental y personalidad (Foucault, 1992) y en Ludwig Binswanger y el análisis existencial (Foucault, 2022) como una referencia para discutir con el evolucionismo naturalista, pero a su vez es concebido como un representante de ciertos supuestos positivistas de la época. Ejemplo de esto último, es la crítica a la relación de objetividad que establece el médico con el paciente en el análisis en la transferencia, “por una precaución de seguridad técnica, se decide reducir a uno de los integrantes del par a una abstracción científica que desplegaría sus procesos en elementos analizables” (Foucault, 2022, p. 186).
En cambio persisten diferencias entre los textos anteriormente mencionados, dado que en Foucault (2022) se establece un enfoque clínico sobre los casos de Binswanger como el de Ellen West y otros psiquiatras: Janet, Kuhn, Storch y Boss. La mirada clínica en los casos mencionados no se encuentra presente en Enfermedad mental y personalidad (Foucault, 1992), en donde se privilegia una mirada epistemológica. Esta última busca indagar las condiciones mediante las cuales hablamos de la enfermedad en términos psicológicos, y las relaciones entre la patología mental y orgánica.
En cuanto al texto que presentamos ante ustedes, Foucault (2022) por medio del análisis existencial plantea a la enfermedad mental como condición de posibilidad para pensar una posible antropología no naturalista. Proyecto que implica los conceptos de tiempo y espacio heideggerianos aportados por el análisis existencial, y algunos desplazamientos teóricos que nos permite el psicoanálisis freudiano. Foucault (2022) identifica, en el escenario de la enfermedad mental, un laboratorio en donde se pone en juego la relación entre las distintas formas de vida y la verdad existencial que constituye a un sujeto en tanto singularidad. Es en este sentido que la enfermedad mental aporta al filósofo francés elementos para pensar los límites del hombre, cuestión abordada por Foucault (2014) en el correr de su obra bajo los influjos de Kant. Igualmente en un texto titulado Introducción a Binswanger de 1954, Foucault (2013) nos advertía sobre la existencia de este problema en relación a la obra reseñada: “Una obra posterior se esforzará por situar el análisis existencial en el desarrollo de la reflexión contemporánea sobre el hombre” (p. 61).
El psicoanálisis aporta a las reflexiones antropológicas foucaultianas dado que suponen una escisión en la “unidad en la cual se expresa el paciente” (Foucault, 2022, p. 84). El símbolo y lo simbolizado, lo manifiesto y lo latente, aquello consciente y lo inconsciente, hace al posicionamiento del psicoanalista en relación a una verdad oculta. Sin embargo en el caso de la paciente de Binswanger Ellen West, la verdad se presenta sin ocultamiento, “La verdad de la psicosis está en el lugar mismo donde es expresa” (Foucault, 2022, p. 84). No hay para el joven filósofo un submundo en el enfermo, donde se exprese la enfermedad.
Foucault (2022) dialoga con Binswanger utilizando como mediación a Freud, los compara al punto de asemejarlos en cuanto a los métodos utilizados, aunque también expone sus diferencias en la relación médico paciente. En el análisis existencial, a diferencia del análisis freudiano, lo fundamental está constituido por un encuentro existencial en tanto “confrontación y reunión de dos existencias” (p. 201). No hay en el enfermo “sobrentendidos libidinales” (p. 201) y la relación médico paciente no debe buscar su modelo en la relación sexual, como se supone en el análisis freudiano. También en relación a la psiquiatría tradicional el análisis existencial presenta diferencias, dado que la paciente Ellen West se inserta en un mundo con un tiempo, espacio y entorno humano propio. La verdad en Ellen West transversaliza su existencia y diluye la distinción entre lo normal y lo patológico como categorías apriori de la psiquiatría tradicional. En referencia al análisis existencial, “el analista debe poner entre paréntesis cualquier distinción entre lo normal y lo patológico” (Foucault, 2022, p. 94).
En cuanto a la espacialidad desde el punto de vista del análisis existencial, vemos en el caso de Franz Weber un espacio que no se extiende por medio de objetos que establecen vínculos para “mediatizarse como instrumentos” (Foucault, 2022, p. 109). No hay una organización apuntalada por la relación medios-fines y los objetos quedan arrojados al mundo sin una trama relacional con su contexto. El análisis existencial en este sentido, restablece una unidad compuesta por un plano perteneciente al espacio del cuerpo y otro referido al espacio del medio. La espacialidad conformaría la serie de movimientos que el sujeto pone en juego en relación a la realización de una tarea, un espacio en donde se supone que diferentes lineas convergen. Las vicisitudes de la espacialidad tienen un correlato en términos de temporalidad, y particularmente el tiempo en la patología mental presenta un doble registro; la historia del sujeto (aspecto biográfico), y el tiempo en tanto significación vivida del pasado y del futuro para insertarse el sujeto en un presente. El psicoanálisis difiere al análisis existencial en este sentido, y Foucault (2022) utiliza un ejemplo clínico para trabajar esta distinción. La agorafobia no involucra una angustia debido a “la repetición de una angustia infantil” (Foucault, 2022, pp. 117-118), tal como expresa el psicoanálisis. La angustia sobreviene ante “el futuro desplegado frente a él como una estructura espacial” (p. 118). El espacio se presenta cerrado sobre sí mismo, el futuro no presenta apertura a nuevas posibilidades, un futuro inseguro y cerrado que no suprime el pasado ni repara el presente. En el caso clínico del paciente de Storch, todo es llevado a término y consumado, el mundo es una inmediatez absoluta.
La forma que encuentra Binswanger para revertir la enfermedad mental desde el análisis existencial, es apelar al amor como estructura existencial fundante de las demás estructuras. El amor para el psiquiatra suizo es lo que permite que el tiempo se experimente como una continuidad cambiante, que el espacio pueda extenderse por medio de significaciones relacionadas a “la familiaridad, la proximidad y el alejamiento” (Foucault, 2022, p. 166). En este sentido, vemos como los conceptos de espacio y tiempo desde el punto de vista del análisis existencial le permiten a Foucault (2022) tener una comprensión sobre los fenómenos psicopatológicos, distinta a las explicaciones proporcionadas por el psicoanálisis y la psiquiatría tradicional; a su vez también le proporcionan nuevas herramientas conceptuales filosóficas y clínicas para la elaboración de una antropología no naturalista. Ante esto, es necesario redirigirse a la obra foucaultiana teniendo en cuenta sus lecturas tempranas de Binswanger, con el cometido de identificar cómo la obra del suizo incidió en la obra del francés en relación a la pregunta filosófica sobre el hombre.














