Introducción
«El Partido Colorado va a ganar las elecciones, aunque su candidato sea el Pato Donald». Esta frase, acuñada en 1992 por Luis María Argaña, el líder civil más importante del Partido Colorado en la era democrática, señalaba su nivel de apoyo popular, pero, sobre todo, la fuerza y cohesión de la estructura del partido. Sin embargo, las elecciones generales celebradas después de esa afirmación mostraron un patrón más matizado.
En efecto, un análisis de los datos electorales de seis elecciones generales celebradas entre 1993 y 2018 revela un patrón significativo y persistente en el comportamiento de voto de Paraguay. El candidato presidencial del partido gobernante recibió consistentemente un mayor porcentaje de votos en comparación con la lista al Senado del partido. En las cinco elecciones del periodo 1998-2018, el porcentaje de votos para el Senado quedó rezagado en un promedio de 7,7 puntos porcentuales detrás de la lista presidencial. Esta disparidad es aún más pronunciada en las elecciones de 2013 y 2018, que pueden considerarse representativas de los patrones de votación típicos; durante estas contiendas, el candidato presidencial superó a la lista del Senado en un promedio de 10,3 puntos porcentuales.
Esto plantea una pregunta importante. Si el Partido Colorado tiene un electorado tan leal y una estructura organizacional cohesiva, ¿por qué un porcentaje significativo de su electorado vota por la lista presidencial del partido, pero no por sus candidatos al Congreso? La respuesta a esta pregunta es crucial para comprender el proceso político en Paraguay. La base de datos construida para este artículo nos permite abordar la pregunta de dónde están los votantes que cruzan el voto y así sentar las bases para inferir, lato sensu, no stricto sensu, es decir, de manera preliminar y tentativa, quiénes son. En efecto, la información existente permite caracterizar los distritos electorales que son la unidad de análisis disponible al mayor nivel de desagregación, pero no es factible, sin embargo, realizar un examen de inferencia ecológica como el desarrollado por King (1997) para centrarse en los votantes como unidad de análisis.
Para responder a este interrogante el presente estudio analiza las elecciones de 2013 y 2018, comicios para los cuales es posible disponer de datos adecuados, comparables, y que proporcionan una comprensión más profunda del caso paraguayo. Se excluyen las de 1998 por su carácter atípico debido a la crisis del intento de golpe de estado del General Lino Oviedo, las de 2003 por haberse realizado con urnas electrónicas y las de 2023 por haberse realizado con reglas electorales distintas debido a la reforma de 2019 que introdujo el voto preferente en listas completas pero abiertas y que además se realizaron con urnas electrónicas.
Finalmente, cabe destacar que los estudios de casos en profundidad constituyen una base para los estudios comparativos. Los resultados de esta investigación constituyen un aporte para contrastarlos con investigaciones previas sobre el voto cruzado, que también son estudios de casos, tales como las realizadas por Helmke (2009) y Takahashi (2007) en México, Ames, Baker y Renno (2009) en Brasil, y Calvo y Murillo (2019) para el caso de Argentina.
1. Perspectivas teóricas
Desde la publicación de la obra seminal The American Voter (Campbell, Converse, Miller y Stokes, 1960), los debates académicos sobre el comportamiento electoral han proliferado, centrándose predominantemente en los contextos de las democracias desarrolladas (por ejemplo, Lewis-Beck et al., 2008; Cox, 1997; Fiorina, 1981). Los estudios de los procesos electorales en América Latina surgieron recién al final de la primera década de este siglo, posiblemente debido a la aparición relativamente tardía de la tercera ola de democratización en América Latina. Este vacío en la literatura es particularmente pronunciado en el estudio del voto cruzado, que tradicionalmente se ha analizado en el contexto de Estados Unidos y otras democracias occidentales. Como enfatizan Ames, Baker y Renno (2009), «a pesar de su centralidad en los desarrollos políticos actuales y pasados, el voto cruzado está casi completamente ausente en la literatura sobre la política latinoamericana» (p. 8).
La literatura académica que aborda el voto cruzado en América Latina se encuentra bien desarrollada en el número especial de 2009 de Electoral Studies (28, 1-78), que incluye análisis como la investigación de Ames, Baker y Renno (2009) sobre Brasil y el estudio de Helmke (2009) sobre México. Además, se han realizado contribuciones significativas en el análisis del caso de Argentina (por ejemplo, Calvo, Escolar y Pomares, 2009; Dodyk y Ruiz Nicolini, 2017; Calvo y Murillo, 2019; Alcañiz, Calvo y Escolar, 2019).
Estas investigaciones se han centrado principalmente en comprender las motivaciones de los votantes. Los factores explicativos incluyen el «seguro del voto», o voto estratégico (Burden y Kimball, 2009), la «desvinculación de las lógicas electorales» (Ames, Baker y Renno, 2009) y la «coordinación electoral» (Takahashi, 2007). Por otra parte, Lupu, Oliveros y Schiumerini (2019) argumentan que las actitudes hacia los candidatos de los principales partidos influyen significativamente en el voto estratégico, y Remmer (2021) argumenta que, en Argentina, la viabilidad del candidato o de la lista a menudo supera a variables como la educación y los ingresos al influir en el comportamiento de voto estratégico. De manera similar, Núñez (2016), en su análisis de Argentina, sostiene que los votantes que denomina expresivos perciben que los beneficios provienen de sus opciones electorales individuales en lugar de los resultados electorales agregados, lo cual es característico de los votantes estratégicos. Finalmente, Nadeau et al. (2017) destacan la predominancia de variables «ancla», tales como la identificación partidista y la orientación ideológica sobre los factores socioeconómicos o demográficos.
Desde una perspectiva institucional, Abente Brun (2021) destaca dos dimensiones fundamentales para el análisis del comportamiento electoral a través del prisma de los partidos políticos. En primer lugar, la coordinación horizontal alude al nivel de coherencia y articulación estratégica que los partidos logran mantener en el ámbito nacional, tanto durante los períodos electorales como en los intervalos entre elecciones. En segundo término, la agregación vertical se refiere a la capacidad de las organizaciones partidarias para movilizar intereses colectivos y mediar en la canalización de demandas sociales.
Estas dimensiones permiten inferir que las percepciones de los electores respecto a la aptitud de un partido para agregar y representar intereses sociales pueden incidir en la explicación de los patrones de voto cruzado. Si bien la literatura especializada ha contribuido de manera significativa a la comprensión de este fenómeno (Luna et al., 2021), su aplicación empírica a algunos casos, como el de Paraguay, se ha visto restringida por la carencia de datos provenientes de encuestas. A diferencia de otros países latinoamericanos, en Paraguay no se dispone de estudios de panel ni de encuestas sistemáticas que exploren las motivaciones de los votantes. Por consiguiente, la identificación del perfil de quienes practican el voto cruzado en estos escenarios escasamente estudiados constituye aún un campo crítico de investigación, que el presente artículo se propone abordar.
2. El caso del Partido Colorado y el voto cruzado
Esta investigación examina los patrones de comportamiento electoral del Partido Colorado de Paraguay, una institución política de 137 años que ha dominado el panorama político del país desde 1947. Si bien la literatura existente, como Abente Brun (1995, 2021), Došek, Pérez Talia y Duarte Recalde (2016), Lewis (2016), Martínez y Soler (2021), Došek y Duarte Recalde (2022) y Došek (2023), proporciona información significativa sobre la dinámica política de Paraguay, estas obras -con la excepción de Duarte Recalde (2013), quien aplica el Índice de Volatilidad Partidista de Pedersen, y Cerna Villagra y Solís Delgadillo (2019)- no abordan específicamente las variaciones en los patrones de votación y el comportamiento electoral.
El Partido Colorado exhibe un alto nivel de coordinación horizontal atestiguado por la densidad de los vínculos partidarios (Abente Brun, 1995; Sánchez Gómez, 2019). Sin embargo, el desempeño electoral del partido sugiere que se necesita un análisis más matizado de la otra variable, la agregación vertical. Si el partido tiene una estructura organizacional robusta que realiza niveles exitosos de coordinación horizontal, no se debería esperar que un porcentaje tan significativo de votantes abandone la lista del partido para las elecciones congresionales. Después de todo, es de esperar que los candidatos al Congreso, en este caso al Senado, sean importantes en el proceso de intermediación, ofreciendo un acceso más fácil y siendo más susceptibles de procesar sus demandas. Si así no lo fuese, ello debería invitar a una indagación nueva. Sin embargo, las elecciones de 2013 y 2018 exhiben un alto nivel de cruzamiento del voto.
En ambas elecciones se presentaron candidaturas para cinco cargos: presidente y vicepresidente, gobernadores, senadores, diputados y miembros de la Junta Departamental. Los senadores, diputados y miembros de Junta son elegidos mediante representación proporcional, en listas completas y cerradas, y empleando el método D’Hondt para la asignación de escaños2. Las otras dos son listas uninominales. Para las elecciones al Senado se presentan listas nacionales, tratando a todo el país como un único distrito electoral. La elección de Diputados y miembros de las Juntas Departamentales se realiza a nivel de los 17 departamentos y Capital. La lista para los 45 escaños del Senado es, por lo tanto, la que mejor se alinea con la escala y el alcance de la lista presidencial y vicepresidencial. Por el contrario, las elecciones para diputados y miembros de las Juntas Departamentales se llevan a cabo a nivel departamental y el número de escaños asignados varía según el tamaño del electorado de cada departamento. Además, por su propio carácter, están sujetas en mayor medida a coyunturas sub-nacionales.
A fin de estudiar este comportamiento electoral, el artículo parte de la definición del voto cruzado como la diferencia entre el porcentaje de votos presidenciales del Partido Colorado y el porcentaje que obtuvieron sus candidatos senatoriales en cada distrito: ecuación 1
Donde el subíndice y representa el año de la elección y el subíndice i el distrito.
El Gráfico 1, abajo, ilustra el patrón de voto cruzado para las elecciones de 2013 y 2018 a nivel distrital. En 2013, el voto cruzado promedio fue de 6,79 puntos porcentuales, con una mediana de 5.97 puntos porcentuales. Para 2018, esta media aumentó a 12,93 puntos porcentuales, y la mediana se situó en 12,39 puntos porcentuales, lo que significa una mayor inclinación entre los votantes a elegir candidatos a senadores de otros partidos en relación con el candidato presidencial.
Este comportamiento electoral apunta a lo que puede describirse como la «doble anomalía» del caso paraguayo. Primero, es exactamente lo contrario de lo encontrado por Helmke (2009) y Takahashi (2007) para México, un país con un partido hegemónico comparable en muchos aspectos -salvo la ideología- con el Partido Colorado. Además, contradice la teoría del «voto embudo» (Nadeau et al., 2017), así como los hallazgos de Remmer (2021) para Argentina, quien encontró que el voto estratégico supera el impacto de las micro características como los niveles de educación, los ingresos, y Núñez (2016) con respecto a la microfoundation de los patrones de votación. Finalmente, esta alta tasa de deserción parece contraintuitiva. Existe un alto nivel de consistencia entre el número absoluto de votos emitidos en las elecciones primarias del Partido Colorado y el número real de votantes que los candidatos presidenciales colorados obtienen en las elecciones nacionales -solo ligeramente más que el número de votantes que participaron en las primarias-, pero no así para la lista senatorial, donde la tendencia se invierte. Ver Tabla 1, a continuación.
3. Metodología, hipótesis y datos
El análisis de las interrogantes discutidas más arriba presenta varios desafíos metodológicos. Dada la ausencia de diseños experimentales a esta escala y el número de variables no observables que potencialmente pueden influir en el comportamiento del votante, el enfoque de este estudio se basa necesariamente en el análisis descriptivo a través de modelos de regresión y correlaciones parciales. Esta metodología permite un examen matizado de los patrones electorales y proporciona una base para futuras investigaciones. El mismo reconoce las limitaciones inherentes de los datos y el potencial de sesgo por variables omitidas, una preocupación persistente en los estudios electorales, y los mitiga mediante la inclusión de un conjunto completo de covariables medibles. Sin embargo, el lector debe interpretar sus hallazgos con prudencia y como correlacionales en lugar de causales, reconociéndolos como ideas valiosas que iluminan los contornos del comportamiento electoral paraguayo y sugieren vías para investigaciones más específicas.
La operacionalización de las variables en este estudio refleja una consideración tanto de la relevancia teórica como de la disponibilidad de datos. Para identificar el perfil de los distritos, se emplea un conjunto de regresoras que capturan dimensiones clave de los contextos electorales:
1. El tamaño del distrito, cuantificado por la población total, sirve como una aproximación a la complejidad de los entornos políticos locales y el potencial de diversas estrategias electorales.
2. El nivel de urbanización, medido como el porcentaje de hogares urbanos dentro de un distrito, permite examinar la división urbano-rural que a menudo caracteriza los patrones de votación en las democracias latinoamericanas.
3. El nivel de pobreza, operacionalizado como el porcentaje de hogares clasificados como pobres según los criterios del censo, proporciona información sobre los factores socioeconómicos que pueden influir en las preferencias políticas y el comportamiento de votación.
El artículo realiza tres pruebas de hipótesis, a saber:
Hipótesis 1: Cuanto mayor sea el distrito electoral, mayor será el voto cruzado
En las elecciones generales el votante debe seleccionar cinco candidaturas distintas en cinco boletas de votación diferentes. Cuanto mayor sea el tamaño del distrito más complejas serán las estrategias electorales destinadas a «atar» el voto, es decir garantizar el voto «de punta a punta», o en el lenguaje de la literatura anglosajona el straight-ticket voting. Es aún más complejo que en la mayoría de las elecciones norteamericanas puesto que ellas tienen un solo boletín de voto mientras que en Paraguay son cinco boletines diferentes. Por ello se hipotetiza que el voto cruzado, que representa de alguna manera una fuga de votos, será mayor en los distritos más grandes.
Hipótesis 2: Cuanto mayor sea la urbanización, mayor será el voto cruzado
Esta hipótesis se asienta en el tradicional clivaje urbano-rural. En el caso de Paraguay el Partido Colorado es un partido tradicional de fuerte base rural como lo es su principal rival el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA). En contraste, los partidos del llamado «tercer espacio» han logrado sus mejores resultados en las áreas urbanas en donde la clase media tiene un mayor peso electoral.
Hipótesis 3: Cuanto mayor sea el nivel de pobreza, menor será el voto cruzado
La literatura sobre el marcado carácter clientelista del Partido Colorado es abundante. Ella también muestra, como es de esperar, que el clientelismo político es una práctica que se arraiga con especial fuerza en los sectores de mayor pobreza. Por ello se hipotetiza que cuanto mayor sea el nivel de pobreza, menor será el porcentaje de voto cruzado.
La estrategia de selección de datos tiene como objetivo maximizar la alineación temporal entre los resultados electorales y los indicadores demográficos. Así, para los resultados de las elecciones de 2013 se utilizan los datos del censo de 2012, mientras que los datos de las elecciones de 2018 se analizan con las cifras del censo de 2022. Este enfoque garantiza las mediciones de asociación más precisas posibles dentro de las limitaciones de los datos disponibles.
Es importante señalar una limitación en nuestra medida de pobreza: debido a la falta de disponibilidad de datos de pobreza de 2022, nos basamos en las cifras de 2012 para ambos años electorales. Si bien esta restricción se impone por la disponibilidad de datos, operamos bajo la suposición de que los niveles relativos de pobreza en los distritos permanecen relativamente estables a lo largo del tiempo, aunque los valores absolutos puedan haber cambiado. Esta suposición, si bien es necesaria, subraya la necesidad de esfuerzos continuos para mejorar la recopilación y disponibilidad de datos en la investigación electoral.
En resumen, el enfoque analítico, basado en las realidades de las limitaciones de los datos y las complejidades del comportamiento electoral, hace posible realizar un primer e indispensable estudio del voto cruzado en Paraguay. Al operacionalizar cuidadosamente las variables clave y reconocer las limitaciones metodológicas, nuestro objetivo es contribuir con ideas significativas al tiempo que destacar las áreas propicias para una mayor investigación empírica.
Nuestros datos se basan en dos fuentes. Hemos obtenido datos electorales del Tribunal Superior de Justicia Electoral para las elecciones de Paraguay de 2013 y 2018, desagregados a nivel de los 258 distritos electorales. Para las variables explicativas, utilizamos el censo de Paraguay de 2012 y 2022 que proporcionan las métricas demográficas y socioeconómicas, a saber, población, urbanización (al nivel más detallado de porcentaje de viviendas urbanas dentro del distrito) y el nivel de pobreza, medido como porcentaje de la población que vive bajo la línea de pobreza monetaria.
La estrategia empírica para testear las tres hipótesis plantea dos tipos de análisis. El primero, simplemente de correlaciones entre dos variables mediante regresiones simples, con sus respectivos gráficos de dispersión. El segundo, un análisis de regresión que incorpora todas las regresoras simultáneamente. La ecuación a ser estimada es: ecuación 2
Donde las regresoras son las definidas anteriormente y εi,y es el término de error. Naturalmente, suponer que la esperanza matemática del error condicional en las regresoras es igual a 0 es un supuesto fuerte, por lo cual se presenta una regresión adicional en el apéndice3.
4. Hallazgos
Análisis de correlaciones
El primer análisis de correlaciones respalda, de manera preliminar, las 3 hipótesis propuestas. Los Gráficos 2, 3 y 4 muestran gráficos de dispersión entre las variables de interés, gráficos en los que se adjuntan los coeficientes de correlación de Pearson, así como los p valores asociados con un test de significancia estadística.
En 2013, se observa un coeficiente de correlación de 0,412 entre el tamaño del distrito y el voto cruzado, lo que indica una relación positiva moderada. Los datos de las elecciones de 2018 revelan una correlación ligeramente atenuada, pero aún sustancial, de 0,389. Estos coeficientes, derivados de nuestros análisis de regresión univariadas, ofrecen una métrica preliminar para evaluar la fuerza de la relación entre nuestras variables de interés.
Las correlaciones positivas observadas se alinean con nuestras expectativas teóricas y sugieren que a medida que aumenta el tamaño del distrito, también lo hace la propensión al voto cruzado. Este patrón puede reflejar los entornos políticos más complejos de los distritos más grandes, donde los votantes están expuestos a una gama más amplia de candidatos y mensajes políticos, lo que potencialmente fomenta decisiones de votación más matizadas que se desvían del voto directo por partido. Sin embargo, es crucial interpretar estos hallazgos con la debida precaución.
Si bien nuestros resultados demuestran una clara relación estadística, no establecen, de forma aislada, la causalidad. La ligera disminución en la fuerza de la correlación de 2013 a 2018 (de 0,412 a 0,389) justifica una mayor investigación. Este cambio, aunque modesto, podría indicar dinámicas cambiantes en el comportamiento electoral paraguayo o reflejar la influencia de otros factores contextuales no capturados en nuestro modelo actual. Estudios futuros podrían explorar variables adicionales que podrían mediar o moderar este efecto, como la intensidad de las campañas locales, la diversidad de las ofertas de candidatos o los cambios en las leyes electorales y las estrategias de los partidos a lo largo del tiempo. En el siguiente gráfico se observa la correlación entre el voto cruzado y el nivel de urbanización.
En cuanto al análisis de correlación entre Urbanización y Votos Cruzados, se utilizan dos fuentes de datos. Para 2013 se recurre al censo de 2012 y para las elecciones de 2018 el censo de 2022. Se observa en el Gráfico 3 que en general los distritos más urbanizados exhibieron niveles más altos de voto cruzado, un fenómeno que refleja la toma de decisiones de los votantes en contextos con una estructura socioeconómica con mayor peso de la clase media y profesional. Para el ciclo electoral de 2013, observamos un coeficiente de correlación de 0,501 (p < 0,001) entre el nivel de urbanización y la incidencia del voto cruzado a nivel de distrito. Esta relación se fortaleció ligeramente en las elecciones posteriores de 2018, con el coeficiente de correlación aumentando a 0,532 (p < 0,001).
El Gráfico 4 ilustra la correlación entre el voto cruzado y el nivel de pobreza. Nuevamente, el análisis preliminar de correlaciones sugiere que los datos respaldan nuestra expectativa. Como se mencionó anteriormente, dado que los datos de pobreza de 2022 no están disponibles, nos basamos en los datos del censo de 2012 para ambos años. En 2013, la correlación entre los niveles de pobreza y el voto cruzado fue de -0,506 (p < 0,001). En 2018, esta correlación negativa se hizo aún más fuerte, con -0,562 (p < 0,001).
Análisis de regresión
Las tablas 2 y 3 arrojan los resultados de la especificación presentada en la discusión sobre la estrategia empírica. Las regresiones múltiples planteadas nos permiten explorar correlaciones parciales, manteniendo constantes las demás variables explicativas que pueden influir en la determinación del voto cruzado a nivel distrital. En la Tabla 2 se especifica la regresión para el 2013 y en la Tabla 3 la correspondiente a 2018.
Tanto la regresión del 2013 como la del 2018 apuntan en la misma dirección. La principal diferencia es el coeficiente que acompaña a la variable tamaño del distrito. En las columnas (1) y (2) de ambas tablas, se observan coeficientes significativos muy pequeños, sin embargo, positivos4. Esto se debe a que la variable población naturalmente posee órdenes de magnitud mayor que el split ticket, medido en puntos porcentuales. No obstante, en la columna (3) se observa el modelo estimado con la variable población transformada a logaritmos. Si bien en el 2013 el coeficiente es significativo al 5 %, en el 2018 deja de serlo, sin embargo, el coeficiente es positivo, lo cual no contradice lo hipotetizado, aunque se pierde significancia estadística.
Las variables Urb y Pobreza para ambas regresiones son significativas a niveles tradicionales, respaldando las hipótesis planteadas. En 2018, estos coeficientes son significativos al 0,1 %. En 2013 los coeficientes correspondientes a la variable Urbanización son significativos únicamente al 5 %. Aunque esto refleja un menor respaldo estadístico a la hipótesis, consideramos que la diferencia no compromete sustancialmente la validez de esta.
Así como se mencionó en la sección anterior, en el apéndice se presentan diversos análisis de robustez donde se incorporan controles adicionales que podrían haber influido en los resultados electorales. Los resultados permanecen virtualmente iguales.
Conclusiones
Este estudio ha llevado a cabo un examen en profundidad del voto cruzado en Paraguay, centrándose en su magnitud y patrones demográficos y socioeconómicos. Los hallazgos revelan un fenómeno electoral único que desafía las teorías establecidas sobre el comportamiento electoral y el voto cruzado, particularmente en América Latina.
En primer lugar, el caso paraguayo presenta una «anomalía inversa» en comparación con los hallazgos de Helmke (2009) en México y Ames, Baker y Renno (2009) en Brasil, donde los votantes suelen desertar a nivel presidencial mientras permanecen leales a los candidatos congresuales. En contraste, en Paraguay, un segmento significativo de votantes colorados exhibe una doble lealtad al desertar de la lista congresual mientras continúan apoyando al candidato presidencial del partido. Este patrón inesperado sugiere que las teorías tradicionales de «seguro electoral» no capturan completamente la dinámica del voto cruzado en sistemas de partidos hegemónicos como el de Paraguay. De manera similar, la teoría del «voto embudo» de la Escuela de Michigan no «viaja al sur».
En segundo lugar, el estudio identifica correlaciones demográficas y socioeconómicas claras del voto cruzado. Los datos muestran que los distritos más grandes y urbanizados exhiben mayores niveles de voto cruzado, mientras que los distritos con mayores niveles de pobreza exhiben tasas más bajas de deserción. Estos hallazgos ofrecen ideas críticas sobre el perfil de los votantes de voto cruzado, lo que sugiere que los votantes más urbanos y de ingresos medios son más propensos a cruzar el voto, mientras que los votantes en distritos más pobres permanecen más leales a la lista congresual colorada. Esto se alinea con la literatura existente sobre el papel de los factores socioeconómicos en la configuración del comportamiento electoral, pero también destaca la necesidad de una mayor exploración de cómo operan estas dinámicas dentro del contexto paraguayo.
Si bien este estudio proporciona información valiosa sobre las características de los votantes de voto cruzado, también destaca las limitaciones de los datos electorales agregados para explicar completamente las motivaciones detrás de este comportamiento. La investigación futura debería priorizar la recopilación de datos de encuestas a nivel individual para descubrir los microfundamentos del voto cruzado en Paraguay. Además, un análisis comparativo con otros sistemas de partidos hegemónicos en América Latina podría iluminar aún más las implicaciones teóricas de estos hallazgos.
Por ejemplo, los hallazgos de este estudio sugieren la necesidad de profundizar en el análisis de otros factores que podrían tener un impacto significativo en los resultados electorales. En particular, se destaca la importancia de examinar con mayor detenimiento la dinámica política local, incluyendo el rol de las maquinarias clientelares partidarias (Došek, 2023). Asimismo, se identifica como una línea de investigación prometedora el estudio del uso discrecional de programas de transferencia monetaria, especialmente Tekoporã y Adultos Mayores, cuya implementación podría estar vinculada a estrategias de movilización electoral. Este último tema es objeto de una investigación actualmente en desarrollo, lo que permitirá avanzar en la comprensión de los mecanismos informales que inciden en la competencia electoral a nivel subnacional.
En conclusión, el caso paraguayo ofrece una perspectiva rica y única a través de la cual revisar y refinar las teorías existentes sobre el voto cruzado. Al identificar los perfiles demográficos, socioeconómicos y geográficos de los votantes de voto cruzado, este estudio contribuye a una comprensión más profunda del comportamiento electoral en sistemas de partidos hegemónicos y sienta las bases para futuras investigaciones sobre las elecciones estratégicas de los votantes en América Latina.























