Introducción
Los animales de compañía, especialmente perros y gatos, han crecido en importancia en la vida de los humanos y llegan a ser considerados como parte de la familia (Walsh, 2009). En Uruguay, según el último censo del Instituto Nacional de Estadísticas (INE, 2023), el 67 % de los hogares tienen un perro o un gato. El vínculo entre humanos y perros tiene efectos positivos y negativos para ambas especies (Beck & Meyers, 1996; Hodgson et al., 2015; Podberscek, 2006). Para los humanos, dentro de los principales aspectos negativos se destacan las zoonosis, los siniestros de tránsito ocasionados por animales sueltos y las lesiones por mordedura de perro. La agresividad canina dirigida a personas es uno de los comportamientos más complejos y varía según el contexto, la motivación, la intensidad y el objetivo (Kleszcz et al., 2022). La agresividad dirigida a personas adquiere gran importancia por diversas razones, entre las que se destacan las siguientes: a) es el problema de comportamiento más frecuente en las consultas de etología clínica (Damián et al., 2011; Fatjó et al., 2007); b) representa un grave problema de salud pública, dada la gran cantidad de personas lesionadas por mordidas de perros, principalmente niños (Román et al., 2023); c) es causa frecuente de abandono y eutanasia (Damián et al., 2012); d) representa una importante respuesta de estrés, con negativas repercusiones en el bienestar animal y humano (Fatjó et al., 2007); e) puede generar importantes lesiones en otras especies, por ejemplo, especies productivas, lo que afecta el bienestar de los animales, la economía y la salud psicológica de los trabajadores rurales (Ruiz Santos et al., 2020). Con respecto a las implicancias en salud pública, las mordeduras de perro y la ocurrencia de rabia urbana están interrelacionadas y deben abordarse juntas desde el enfoque de Una Salud. La prevención de lesiones por mordedura junto con la vacunación antirrábica de la población canina son las principales estrategias de control en varias regiones del mundo (Häsler et al., 2014; Rock et al., 2017; Rüegg et al., 2017).
Las mordeduras de perros son una de las principales causas de accidentes en la infancia y representan entre el 0,5 y el 1 % de la atención en emergencia pediátrica (Glausiuss et al., 2000; Overall & Love, 2001; Peden et al., 2012). En Uruguay se notificaron 31 634 mordeduras de perros en la Unidad de Zoonosis y Vectores (UZV) del Ministerio de Salud Pública (MSP) en el período 2010 a 2020, lo que representa una tasa de 87,51 personas mordidas cada 100 000 hab. (Román et al., 2023). Se ha reportado que existe una gran variabilidad en la tasa de mordedura de perro a personas entre países, así como entre regiones de un mismo país. Por ejemplo, en Brasil se determinó la tasa de mordeduras en 257,00/100 000 hab., con una variación entre estados entre 97,00 y 544,00/100 000 hab. (Benavides et al., 2019). Se ha relacionado la tasa de mordedura con la densidad de población humana, por ejemplo, en España se ha encontrado una mayor incidencia en zonas de baja densidad (Rosado et al., 2009), mientras que en Chile se ha encontrado mayor incidencia en zonas más densamente pobladas (Barrios et al., 2021). Sin embargo, y de acuerdo con nuestro conocimiento, en Uruguay no existen reportes de la incidencia de mordeduras de perros a personas por departamento ni su distribución por estación del año, así como su vínculo con la densidad de población. Por lo tanto, el objetivo de este trabajo fue determinar la incidencia de mordeduras de perro a personas por departamento y evaluar su presentación estacional y correlación con la densidad de la población humana.
Materiales y métodos
La fuente de información para este estudio fueron las notificaciones recibidas en la UZV y la División Epidemiología del MSP, Uruguay. Se recibió la información con las notificaciones por mordeduras de animales comprendidas entre el 1 de enero de 2010 y el 31 de diciembre de 2020. Las notificaciones por mordeduras de animales son de carácter obligatorio y deben realizarse en el momento en que son recibidas en cualquier centro asistencial (públicos y privados) del país. La incidencia media anual (media ponderada por la densidad de población) se expresó como el número de incidentes de mordeduras cada 100 000 hab. (tasa) considerando la población total en Uruguay de 3 286 314 hab. y la población por departamento según los datos del Censo Nacional 2011. Se obtuvieron estadísticos descriptivos para todas las variables de interés (tasa de mordedura, estación del año y densidad de población). Se utilizó la prueba chi-cuadrado (χ2) de bondad de ajuste para analizar las tasas por departamento (± 95 % IC). Se determinó la correlación entre la densidad de población humana por departamento y la tasa de mordedura mediante el test de Spearman. Se contemplaron las cuatro estaciones del año y se consideró significancia con un alfa <5 %.
Resultados
La tasa de mordeduras por departamento presentó grandes variaciones en el período analizado (tabla 1). El valor mínimo se registró en Florida, con una tasa de 22,10/100 000 hab. (IC: 8,20-36,00) y el valor máximo en Flores, con una tasa de 229,00/100 000 hab. (IC: 198,90-259,10). En Montevideo y Canelones se encuentra la mayor cantidad de personas mordidas en términos absolutos (55 %), pero cuando se analiza en base a la tasa de mordidos se encuentran por debajo del promedio nacional (tabla 1).
Tabla 1 Cantidad de personas mordidas por perros en Uruguay, discriminadas por departamento, porcentaje del total, tasa cada 100 000 hab. e intervalo de confianza (IC 95 %) para el período 2010-2020

Figura 1 Tasas promedio de mordedura de perros cada 100 000 hab. en Uruguay, discriminadas por departamento durante el período 2010-2020
No hubo una correlación significativa entre la densidad de población humana y la tasa de mordedura por departamento (rs = 0,23; p = 0,33) (tabla 1).
Hubo más personas mordidas en primavera en los departamentos de Montevideo, Canelones, Salto, Maldonado, Colonia, Soriano, Cerro Largo, Lavalleja, Flores y Río Negro (tabla 2). En verano se registraron mayor cantidad de personas mordidas en Artigas, Paysandú y Rivera; mientras que en Treinta y Tres se registró mayor cantidad de personas mordidas en invierno (tabla 2).
Discusión
Este estudio describe por primera vez la tasa de mordedura de perros a personas por departamento en Uruguay de acuerdo al sexo de la víctima y estación del año. La tasa de personas mordidas por perros presenta diferencias entre departamentos, lo que es similar a lo reportado en otros países, como Brasil (Benavides et al., 2019) y EE. UU. (Overall & Love, 2001; Tuckel & Milczarski, 2020). Flores, Tacuarembó y Salto presentaron las tasas más altas en el período de estudio, mientras que Durazno, Rocha y Florida las tasas más bajas; estas variaciones no tienen un patrón aparente en cuanto a la distribución geográfica, por ejemplo, asociada a zona turística, litoral u otras. Una de las explicaciones posibles es que se deba a una diferente notificación desde los centros asistenciales, es decir, que no todos los casos de personas lesionadas por mordedura de perro que concurren a un centro asistencial son notificados a la autoridad sanitaria. En Uruguay, Blanco y Pérez (2004) reportaron que solo 7,8 % de los casos de mordedura fueron notificados al MSP; mientras que Cedrés et al. (2018) reportaron que 17 % de las casos fueron notificados al MSP. Esta subnotificación también ha sido descripta por otros autores en otros países (Barrios et al., 2021; Overall & Love, 2001; Quirk, 2012). La notificación debe realizarla el que atiende el caso, por lo que es probable que los tiempos para estas tareas administrativas no sean los adecuados, lo que puede ser una de las causas de subnotificación (Barrios et al., 2019). Para conocer este efecto deberían cotejarse los casos atendidos por mordedura de perro en cada centro asistencial con los casos reportados al MSP, lo cual no es posible realizar con la información disponible para este trabajo. Sin embargo, sería una posible línea de investigación a seguir en la que se debe verificar la información de más de 1000 centros asistenciales públicos y privados distribuidos en todo el país.
En el período analizado de 11 años, el 54,3 % de las notificaciones de mordeduras ocurrieron en Montevideo y Canelones, en forma similar a lo reportado en Chile (Barrios et al., 2021), donde en el área metropolitana se da la mayor concentración de hogares, de población humana y, probablemente, de perros. Uno de los aspectos que podría influir en la tasa de mordedura es la densidad de población humana y, por ende, la densidad de población canina, lo que podría aumentar la probabilidad de que ocurra un evento de mordedura. En nuestro trabajo no encontramos una correlación entre la densidad de población humana y la tasa de mordedura, lo que sí ha sido reportado en España (Rosado et al., 2009) o Irán (Abedi et al., 2019), donde la mayoría de las mordeduras fueron en áreas rurales. En estos casos se atribuye la mayor cantidad de mordidas en áreas rurales a que los perros tienen más acceso a la vía pública y menor supervisión, a diferencia de lo que ocurriría en centros urbanos.
Con respecto a la época del año, hubo una mayor prevalencia de mordeduras en primavera y verano en 13 departamentos, lo cual coincide con lo descrito en Uruguay en el Centro Hospitalario Pereira Rossell, donde la mayoría de las mordeduras ocurren en temporada estival (Cedrés et al., 2018) . La mayor prevalencia de mordeduras en verano se atribuye al aumento de las horas de sol, asociada a que los niños tienen más tiempo de juego al aire libre, lo que aumenta las probabilidades de que ocurra un evento de mordedura. En nuestro estudio, solo en el departamento de Treinta y Tres hubo mayor prevalencia en invierno.
Conclusiones
Este estudio es el primero en describir la tasa de mordedura de perro por departamento y su distribución según estación del año en Uruguay en función de la densidad de población. Existen diferencias importantes en las tasas de mordedura cada 100 000 hab., esto indica la existencia de factores geográficos aún no comprendidos en este estudio. La densidad de población no sería uno de los factores que explican las diferencias en la tasa de mordeduras. Es necesario abordar el problema en forma local y determinar si las tasas muy bajas son atribuibles solo a factores administrativos, como la falta de notificación, e identificar los factores que llevan a tasas altas de mordeduras. Para optimizar la comprensión del tema a nivel local se debería contar con información canina por departamento, así como mejorar el acceso a la información de notificación de mordeduras en centros asistenciales.















