
Fig.1. A: Paciente de pie, vista posterior, donde se puede objetivar una asimetría a expensas de un aumento del tamaño del glúteo izquierdo, extensa equimosis en dorso y glúteos, con erosiones y necrosis superficial de piel. B: Paciente de pie, de perfil.

Fig. 2 Corresponde a un corte transversal de una tomografía computada, donde se puede observar en el espesor del tejido celular subcutáneo una extensa colección a nivel dorsal lumbar y en continuidad en región glútea izquierda.
Introducción
Se presenta el caso de una mujer de 46 años, sin antecedentes relevantes, que sufrió un siniestro de tránsito en bicicleta, con un mecanismo lesional por cizallamiento al ser arrastrada por un ómnibus. Presentó fractura de escápula y de arcos costales izquierdos. Tumefacción en glúteo izquierdo, que en la evolución aumento de tamaño, evidenciando al examen físico extensa equimosis en dorso y glúteos, fluctuante a la palpación. Descenso progresivo de la hemoglobina que requirió reposición hematimétrica.
El síndrome de Morel-Lavallée es una lesión infrecuente de los tejidos blandos, causada por un mecanismo de cizallamiento que separa la piel y el tejido celular subcutáneo de la fascia muscular, generando un espacio en el que se acumula hemolinfa, secundaria a la ruptura de arterias perforantes y vasos linfáticos.1
La sintomatología inicial es inespecífica, lo que dificulta el diagnóstico. En agudo se manifiesta con dolor, equimosis cutánea y una lesión fluctuante. Las complicaciones más frecuentes son la necrosis cutánea y la infección secundaria. Sin tratamiento, puede evolucionar a una respuesta inflamatoria crónica con formación de una lesión quística encapsulada.2
El diagnóstico es clínico, aunque estudios de imagen permiten confirmar la lesión y evaluar su extensión.
No existe consenso terapéutico; el abordaje debe individualizarse, considerando opciones como tratamiento conservador, aspiración percutánea, cirugía abierta o mínimamente invasiva y agentes esclerosantes. 1,2,3














