Introducción
La hidronefrosis severa en recién nacidos puede estar asociada a complicaciones significativas, incluyendo la dificultad respiratoria y la hipertensión pulmonar persistente. Este estudio se centra en el caso de un recién nacido masculino a término, que presentó un diagnóstico prenatal de hidronefrosis severa del riñón izquierdo y que al nacer desarrolló complicaciones respiratorias graves que requirieron intervención en la unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN). El propósito de este artículo es describir la evolución clínica de este paciente y analizar las intervenciones realizadas, así como el impacto de la hidronefrosis en el estado general del recién nacido.
La hipótesis que se plantea es que la intervención temprana en casos de hidronefrosis severa, particularmente mediante nefrostomía percutánea, puede mejorar significativamente la condición clínica del recién nacido y reducir las complicaciones asociadas, como la hipertensión pulmonar persistente. Este artículo presenta el caso de un recién nacido a término con hidronefrosis severa y HTPPN, destacando la interacción entre ambas condiciones y la importancia del manejo multidisciplinario.
A través de la presentación de este caso, se espera contribuir al entendimiento de la gestión de la hidronefrosis en la práctica clínica neonatal, sin entrar en una revisión exhaustiva del tema.
Caso clínico
Paciente de sexo masculino, recién nacido a término (39,2 semanas de edad gestacional corregida), sin antecedentes maternos relevantes, nacido por cesárea programada con diagnóstico prenatal de dilatación piélica del riñón izquierdo, con un diámetro anteroposterior de 14 mm.
Presentó dificultad respiratoria grave al nacimiento, requiriendo intubación orotraqueal e ingreso a UCIN con asistencia respiratoria mecánica en modalidad ventilación de alta frecuencia oscilatoria (VAFO) y óxido nítrico inhalado debido a HTPPN.
Al examen físico inicial, se constató paladar con doble fisura palatina, abdomen globoso y prominente. Radiografía abdominal con desplazamiento de asas intestinales y tórax restrictivo a expensas de masa retroperitoneal. Se realizaron estudios de imágenes que evidenciaron hidronefrosis severa del riñón izquierdo y dilatación pielocalicial severa con compromiso ureteral hasta la unión vesicourreteral.
Se diagnosticó hipertensión pulmonar severa, con ecocardiograma que informó ductus arterioso permeable con cortocircuito bidireccional, foramen oval permeable con cortocircuito de derecha a izquierda, probable comunicación interventricular muscular pequeña, función globalmente conservada y sin derrame pericárdico.
Se realizó manejo con ventilación de alta frecuencia y óxido nítrico, observándose respuesta favorable con disminución progresiva de FiO2 y mejoría gasométrica. Se mantuvo bajo tratamiento con inotrópicos (adrenalina, noradrenalina y milrinona) para soporte cardiovascular, con buena respuesta hemodinámica.
Por sospecha de sepsis neonatal, se iniciaron antibióticos empíricos con ampicilina y gentamicina, tras toma de hemocultivos.
A los 4 días de vida, se realizó procedimiento quirúrgico de urgencia: nefrostomía izquierda percutánea de 8 Fr, guiada por ecografía, dirigida hacia el polo renal inferior, que presentaba una hidronefrosis franca. La intervención se llevó a cabo bajo estrictas condiciones de asepsia y anestesia general en la UCIN, y el paciente mostró una adecuada tolerancia y evolución posoperatoria.
Posteriormente, presentó en el posoperatorio inmediato hematuria macroscópica, complicación esperable, que se mantuvo por 48 horas. Como complicación mediata, se desarrolló un hematoma perirrenal de pequeña dimensión, por lo que el paciente se mantuvo bajo vigilancia intensiva y permanente por parte del equipo de urología e imágenes. Se realizaron controles ecográficos reiterados, los cuales evidenciaron una evolución favorable tanto de la hidronefrosis como del hematoma perirrenal.
El día 7 de internación, el paciente mostró una mejoría parcial, permitiendo la suspensión progresiva del óxido nítrico y reducción de los parámetros ventilatorios. Se realizó un ecocardiograma de control, donde se evidenció hipertensión pulmonar en disminución y buena función ventricular.
A nivel nutricional, se avanzó con alimentación enteral trófica y se ajustó la nutrición parenteral total para optimizar su estado metabólico. La nefrostomía izquierda permaneció funcional, con drenaje adecuado y sin signos de infección.
Actualmente, el paciente continúa nefrostomizado, con parámetros de laboratorio de función renal siempre normal, en recuperación nutricional en su hogar, en seguimiento multidisciplinario con servicio de alto riesgo, urología, nefrología, kinesiología y fonoaudiología.
Discusión
La hidronefrosis neonatal es la malformación renal más frecuente en recién nacidos, con una incidencia estimada de entre 1 y 5 por cada 1.000 nacimientos1. La causa subyacente más común es la obstrucción del tracto urinario, que puede ser parcial o completa. Los casos graves, como el que se describe, pueden resultar en daño renal irreversible si no se tratan de manera oportuna. El diagnóstico se realiza mediante ecografía abdominal y el manejo depende de la gravedad del caso, con opciones que van desde la vigilancia clínica hasta intervenciones quirúrgicas, como la nefrostomía percutánea o la cirugía de reconstrucción2.
La asociación entre hidronefrosis neonatal severa e HTPPN es poco frecuente, pero representa un desafío diagnóstico y terapéutico importante. La restricción del desarrollo pulmonar secundaria a la compresión del diafragma y la distorsión de la arquitectura torácica podría ser un factor contribuyente a la disfunción pulmonar en estos pacientes3.
El manejo de la hipertensión pulmonar en neonatos con anomalías congénitas requiere un enfoque individualizado. En este caso, el uso de ventilación de alta frecuencia y óxido nítrico permitió estabilizar la oxigenación del paciente. La nefrostomía percutánea temprana ayudó a reducir la presión sobre el riñón y posiblemente contribuyó a la mejora hemodinámica4,5.
Varios estudios han demostrado que la intervención temprana en casos de hidronefrosis severa puede mejorar la función renal y prevenir complicaciones a largo plazo6. En este paciente, el manejo quirúrgico y la optimización hemodinámica permitieron una mejor evolución clínica, evitando la necesidad de medidas más invasivas, como el uso de ECMO7,8.
Conclusiones
Este caso contribuye significativamente al conocimiento sobre la relación entre la hidronefrosis neonatal y la hipertensión pulmonar persistente. Aunque ambas condiciones pueden presentarse de forma aislada, su interacción puede llevar a un cuadro clínico complejo y difícil de manejar, que requiere una intervención rápida y un enfoque multidisciplinario. Además, subraya la importancia de la identificación temprana de complicaciones respiratorias en neonatos con anomalías renales severas y la intervención quirúrgica precoz para evitar la progresión hacia insuficiencia renal crónica o daño pulmonar permanente.
La combinación de hidronefrosis severa y HTPPN representa un desafío diagnóstico y terapéutico. La identificación temprana y el manejo coordinado entre neonatólogos, urólogos y otros especialistas son esenciales para optimizar los resultados clínicos y minimizar las complicaciones asociadas.
Este caso resalta la importancia de un enfoque multidisciplinario en el manejo de neonatos con condiciones complejas como la hidronefrosis severa y la HTPPN. La interacción entre las anomalías renales y el compromiso pulmonar subraya la necesidad de una evaluación y manejo integrales. Además, la intervención quirúrgica precoz, como la nefrostomía, es crucial para prevenir complicaciones a largo plazo.














