“Existe una pandemia de inactividad física que parece ir en paralelo con la prevalencia generalizada de enfermedades cardiovasculares (…) La actividad física y el ejercicio regular pueden desempeñar un papel importante no solo en la prevención cardiovascular primaria, sino también en la secundaria”1.
“(…) la asociación entre el entrenamiento intenso de resistencia, las arritmias ventriculares y la muerte súbita cardíaca no está tan bien establecida (…) No está claro si el ‘corazón de atleta’ promueve arritmias específicas o si representa un fenotipo pro-arritmogénico más general”2.
Entre estos dos polos -los beneficios comprobados de la actividad física y el riesgo de eventos arrítmicos-, los cardiólogos debemos navegar para estimular a las personas a realizar ejercicio físico y asesorar a deportistas. Con la seguridad de que el movimiento es parte fundamental de todos los tratamientos de factores de riesgo cardiovascular y cardiopatías crónicas, pero con la intranquilidad de soslayar los poquitos casos en que puede ocurrir daño.
La Sociedad Uruguaya de Cardiología y su revista han asumido con responsabilidad este desafío, desde sus congresos anuales y actividades de educación médica continua (cuyos contenidos se pueden volver a revisar) hasta la publicación de revisiones y recomendaciones conjuntas con otras sociedades para la prevención3-5. Además, la temática ha sido incluida específicamente en la currícula del posgrado de cardiología, como un capítulo aparte en la formación en los estudios no invasivos.
Sin embargo, es claro que el tema es muy amplio y no está agotado. No se ha llegado a todo el personal médico con el mensaje. El conocimiento avanza a un ritmo difícil de seguir, con cambios de conductas que impactan en la epidemiología y también en los costos de atención, incluso de la población sana. Seguimos viendo personas que se lanzan a conquistas deportivas sin el mínimo control y jóvenes a los que se solicita exceso de exámenes, más dirigidos a proteger al médico que al jugador. Con la intención de achicar esta brecha, se propuso la presente edición especial.
Se le solicitó al Dr. Roberto Peidro, director del Instituto de Ciencias del Deporte de la Universidad Favaloro y referente internacional sobre el tema, que hiciera una revisión actualizada de los cambios clínicos y paraclínicos esperables en deportistas, las causas que pueden llevar a la ocurrencia de muerte súbita y su prevención.
Teniendo en cuenta que el ejercicio y el deporte globalmente considerados implican beneficios para la salud en general y la sobrevida en particular, pero que pueden exponer a la ocurrencia de algunos trastornos del ritmo, es importante ahondar en los mecanismos fisiopatológicos íntimos de esta relación1,2. El grupo del Dr. Lluis Mont, director de la Unidad de Arritmias del Hospital Clínic de Barcelona, ha sido líder en la investigación de estas vinculaciones. Abusando de la relación personal y aprovechando la pasantía realizada por el Dr. Gonzalo Peluso, asistente de la Unidad Académica de Cardiología, se le pidió que resumiera estos mecanismos y sustratos para las etiologías más frecuentes.
Dado que cada vez hay más personas con dispositivos electrónicos implantados a las que se recomienda la realización de ejercicio y deportistas con estos tratamientos que quieren continuar con su práctica deportiva, nos pareció muy oportuno encargar al Dr. Ignacio Fernández Lozano, jefe de la Unidad de Arritmias del Hospital Universitario Puerta de Hierro y actual presidente electo de la Sociedad Española de Cardiología, que hiciera una síntesis de su experiencia y de la literatura manejada sobre ello. En este caso, aprovechando la presencia del Dr. Joaquín Vázquez, también asistente de la Unidad Académica de Cardiología, en Madrid.
Con las contribuciones de referentes internacionales, esta edición especial de la Revista Uruguaya de Cardiología busca fortalecer el conocimiento científico sobre algunos aspectos del tema ejercicio y arritmias. El objetivo es brindar a los profesionales de la salud mayores herramientas para ofrecer una atención de calidad, segura y basada en la mejor evidencia disponible.














